CAPITULO SORPRENDENTE 33
¡NO PERDERÉ!... MEROKO
En el avión, la mayoría de las personas aun estaba durmiendo a excepción de Natsume, este seguía mirando a Mikan. Realmente estaba muy preocupado por ella, cogió su mano e inclinó la cabeza de Mikan sobre su hombro. Se acercó un poco al rostro de Mikan y ella estiró su brazo llegando a golpearlo en la mejilla.
-Natsume… ¡Te voy a matar! –grita Mikan entre sueños. Propinó otro golpe en la mejilla a Natsume. Comenzó a reírse sin parar mientras dormía- ¡Aun no estás muerto!
-¡¿Qué estará soñando?! –dice Natsume controlando las ganas de despertar a Mikan. Quería saber lo que Mikan estaba soñando. Estaba muy molesto por los golpes que recibió- ¡Mikan! ¡No me provoques!
Natsume intentó apartarse pero Mikan cogió muy fuerte su brazo. Quería apartarse de Mikan, pero ella comenzó a darle varias bofetadas en ambas mejillas. Sentía que estaba a punto de estallar, le dolía mucho sus mejillas. Le hubiera gustado aparecerse en sus sueños y así avergonzarla. Se acercó a Mikan con ojos penetrantes y un inmenso miedo recorría todo el cuerpo de Mikan. Se acercó un poco más a Mikan y ella abrió sus ojos. No pudo evitar reírse cuando vio a Mikan sonrojarse y muy nerviosa.
-¡Pervertido! –grita Mikan muy nerviosa. Realmente le sorprendió ver a Natsume tan cerca, comenzó a imaginarse miles de cosas, aunque dudaba porque conocía muy bien a Natsume. Sin embargo, pensaba que las apariencias engañan- Te querías aprovechar de mí… ¡Pervertido! ¡Pervertido!
-¡Baja la voz! –dice Natsume muy avergonzado. Miró a las demás personas y estas intentaban evitarlo. No pensaba que Mikan dijera todas esas cosas de él. Mikan estaba por gritar más alto cuando Natsume le cubrió las boca- ¡Qué chica tan ruidosa! Yo solo me acerqué por venganza… ¡Pura venganza!
-¿Venganza? –pregunta Mikan confundida. Empujó a Natsume para que le deje hablar. No entendía lo que Natsume intentaba decirle y menos comprendía el motivo por el que estaba muy enojado. Miró las mejillas de Natsume y estas estaban muy rojas- ¿Qué le pasó a tus mejillas?
-¿Por qué no se lo preguntas a tus manos? –dice Natsume muy serio. Volteó y miró al resto de las personas reírse. Se levantó de su asiento para enfrentar la situación que estaba viviendo. Se apoyó en el asiento y miró muy serio a las personas- ¿Parezco pervertido?
-Con ese aspecto cualquiera creería en ti –dice Mikan mirando a Natsume, este evitó por completo mirarla. No le sorprendía mucho que no dejaran de mirar a Natsume y es que él era muy atractivo a pesar de ser muy serio. Se acercó al rostro de Natsume y acarició sus mejillas- Lo siento, te debe doler mucho.
-Punto débil, punto débil –dice Rui sonriendo. Le causaba mucha gracia mirar a Natsume muy nervioso. Antes era inusual en él estar nervioso, pero ahora solo cuando está con Mikan, aparenta ser serio cuando no lo es- punto débil… No es bueno esconderse, Natsume.
-¡Rui! ¡¿Quieres morir?! –grita Natsume muy molesto. Realmente estaba muy nervioso cuando Mikan se le acercó, pero no estaba acostumbrado a mostrar sus expresiones. Se apartó inmediatamente de Mikan y volvió a sentarse- Mikan… ¿te encuentras bien?
-¿Por qué lo dices? –pregunta Mikan confundida.
-Porque ayer te desmayaste –dice Bori acercándose a Mikan. Ella al igual que sus amigos estaba muy preocupada por Mikan, incluso durante la noche se quedó despierta un rato más para cuidarla- Para la próxima avísanos cuando te sientes mal. Nos hiciste pasar un buen susto.
-No solo a nosotras, sino a Natsume y Micky –dice Suki un poco triste. Ella también se había quedado con Bori durante la noche. Le preocupaba mucho Mikan, pero sentía que los más preocupados eran Natsume y Micky porque no se apartaron ni un instante de Mikan- Ellos estaban más preocupados.
-No quería preocuparlos –dice Mikan un poco avergonzada. No sabía si estar feliz porque sus amigos se preocuparon mucho por ella. Miró a Natsume y Micky, ellos no dejaban de bostezar. Se sentía culpable por hacerlos preocupar más de la cuenta- En especial a Natsume y Micky. Lo siento.
-Ahora lo más importante es que te encuentras bien –dice Micky sonriendo. No dejaba de bostezar y por más que intentaba ocultarlo, no podía. Miró a Misaki y ella lo evitó por completo. Realmente no entendía a Misaki porque ni siquiera quería mirarlo- Misaki, ¿pasa algo?
-Nada sin… -dice Misaki bajando la mirada. En sus manos cogía con fuerza el gorro, no podía soportar las ganas de llorar y menos estar cerca de Micky. Intentó ocultar el gorro, pero de pronto Micky le quitó el gorro- ¡Dame mi gorro!
-Tú me lo regalaste, así que es mío –dice Micky sonriendo. No le importaba si estaba sucio, así que se colocó el gorro en su cabeza- Sigue calientito.
Misaki se quedó sorprendida cuando miró a Micky, no pudo evitar sonreír cuando miró el gorro. Comenzaba a comprender por qué se enamoró de Micky, se sentía tan feliz de que a Micky le gustara el gorro. Quería abrazarlo, pero no podía porque Micky comenzaría a sospechar. Aun no quería que se diera cuenta de sus sentimientos. Apenas y podía mirarlo. De pronto sintió que el avión acababa de aterrizar, cogió su maleta y bajó con el resto de sus amigos. No se apartó de Micky por ningún motivo. Decidió estar cerca de él y no rendirse jamás. Estaba segura de que algún día Micky llegaría a enamorarse de ella.
Estaban acercándose a la puerta, pero cuando miraron a una gran cantidad de fans esperándolos, decidieron salir por otra puerta. Realmente estaban sorprendidos por la cantidad de fans; sin embargo, esta vez les iba a resultar difícil salir. Con ayuda de los guardias de seguridad lograron salir por la otra puerta y sin problemas. Afuera les esperaba una limosina, corrieron rápidamente hacia él vigilando que no haya ninguna fan en los alrededores. Una vez adentro, Mikan miró la ventana, estaba muy sorprendida cuando miraba a un grupo de jóvenes bailar en un parque y es que bailaban espectacular. Siguió mirando las calles y de pronto sintió que alguien inclinaba su cabeza para apoyarse en su hombro, volteó y miro a Natsume, este se encontraba profundamente dormido. Una sonrisa apareció en su rostro cuando miró a Natsume, volvió a voltear para seguir admirando las calles y de pronto su rostro se puso pálido cuando miró en un parque a una chica muy bonita sentada en una banca. Aprovechando que la limosina se acercaba a aquel parque, miró más de cerca y esa chica no era nada más ni menos que Meroko, la ex novia de Natsume. No entendía por qué vino a Moscú si ella estaba en Taiwán, comenzó a pensar que Meroko estaba siguiendo a Natsume; sin embargo, no sabía cuáles era sus intenciones.
-Rui se quedó dormido –dice Bori mirando a Rui, este apoyó su cabeza en la ventana. Comenzaba a pensar que era afortunada por tener un novio tan lindo. Miró a Mikan y ella no apartaba su vista de la ventana- Mikan, ¿sucede algo?
-Esto… -dice Mikan un poco triste. Miró a los chicos y ellos estaban profundamente dormidos. Sentía que no había ningún problema si les contaba a sus amigas lo que vio. Al fin y al cabo necesitaba un consejo- Acabo de ver a Meroko.
-¿Dónde? –pregunta Bori acercándose a la ventana, buscó desesperadamente con la mirada a Meroko, pero la velocidad con que iba la limosina se lo impedía. Volteó y miró a Mikan, ella tenía la mirada cabizbaja- Bueno… no te pongas triste. Arriba los ánimos, Mikan.
-Tengo miedo de perder a Natsume –dice Mikan muy triste. No dejó ni un instante de mirar a Natsume. Realmente estaba preocupada de que Natsume se aleje de ella- Mucho miedo.
-No creo que Natsume siga sintiendo algo por Meroko –dice Suki muy pensativa. No estaba segura de lo que decía porque cuando vio a Meroko por primera vez, Natsume salió corriendo detrás de ella. Sin embargo, quería darle ánimos a Mikan- Porque está claro que él te ama. Ayer cuando te desmayaste, no sabes lo preocupado que estaba, incluso más que nosotros.
-Suki tiene razón. Además, Natsume estaba por llevarte al hospital –dice Misaki sonriendo. Quería que Mikan sonría, así que intentó darle ánimos para seguir adelante- ¡Vamos! ¡Sonríe! Te tengo mucha envidia porque tienes al chico más popular a tu lado.
-Tienes razón –dice Mikan sonriendo. Debía confiar en Natsume, sabía que él jamás le engañaría así que debía estar tranquila. No pudo evitar sonreír cuando miró a Natsume, él realmente lucía más atractivo cuando dormía. Volteó y miró a Bori, ella lucía muy seria- ¿Qué pasa, Bori?
-Mikan cuídate mucho de Meroko, no la conozco muy bien, pero puedo decir con seguridad de que ella quiere regresar con Natsume –dice Bori muy seria- Natsume terminó conmigo porque me confesó que aun amaba a Meroko. Realmente fue un impacto para mí. Me dijo que fueron novios por siete años y que se conocieron desde pequeños en la escuela.
-Pero yo confío en Natsume –dice Mikan sonriendo. No le importaba en lo más mínimo los años que estaba con Meroko. Solo quería amar a Natsume porque ahora estaba con él- Quiero mucho a Natsume.
Bori no dejó ni un instante en mirar a Mikan, no entendía por qué estaba tan feliz si estaban por quitarle a Natsume. Comenzaba a sentir mucho miedo de que Mikan salga lastimada. No sabía lo que estaba por venir, pero estaba decidida a proteger a Mikan, así deba enfrentar a quien sea para lograrlo. Sentía que algo malo estaba por suceder, era un presentimiento que no podía controlarlo. Una vez más miró a Mikan y ella seguía sonriendo cuando miraba la ventana. Comenzaba a pensar que por primera vez Mikan estaba tomando las cosas a la ligera.
La limosina se detuvo y cada uno bajó rápidamente para ingresar al hotel. Estaban muy agotados porque últimamente las actividades que realizaban eran un poco difíciles. Tardaron unos minutos en alistarse, luego bajaron las escaleras y empezaron a tomar su desayuno. Sentían que después de tanto trabajo, recién desayunaban.
-¡Qué delicioso! Delicioso, delicioso, delicioso… –dice Mikan muy contenta cuando estaba desayunando. Sus ojos se iluminaban y una gran sonrisa apareció en su rostro. Estaba por beber su jugo cuando Natsume se lo quitó y comenzó a beberlo dejándolo vacío- ¡Natsume! ¡Eres muy malo!
-Tenía mucha sed –dice Natsume sonriendo. Estaba por comer un poco de queso cuando Mikan le apuntó con su tenedor- ¡¿Me quieres matar?! ¡Cuidado, Mikan!
-Me gustaría hacerlo –dice Mikan sonriendo. Apartó lentamente su tenedor, pero cuando Natsume volvió a coger su queso, no dudó un instante y calvó el tenedor en la mesa, casi cerca de la mano de Natsume, este realmente estaba asustado- Nadie se mete con mi comida. Estás advertido, Natsume.
-¿Qué va a pasar si no te hago caso? –pregunta Natsume enfrentando a Mikan. Cogió inmediatamente el queso y cuando Mikan le apuntó con su tenedor, cogió con mucha fuerza su mano logrando comerse el queso sin problemas- ¡Te gané! No hay nadie que pueda conmigo.
-¡Nat-su-me! ¿Ves mis ojos? –dice Mikan muy enojada. No le gustaba que Natsume se aproveche de ella y menos le iba a perdonar que se haya comido su desyuno. Realmente tenía mucha hambre, su estómago no dejaba de rugir- Están ardiendo de furia. Lo vas a pagar y muy caro…
-Mikan –dice Natsume muy serio. Le encantaba molestar a Mikan, siempre lo hacía porque cuando ella se molestaba, se veía más linda- Una araña está caminando sobre tu brazo. ¡Increíbles patitas! Aunque admito que camino más rápido que tú.
-¡¿Qué?! ¡Sácala, sácala! –grita Mikan asustada. Miró su brazo con muchos nervios y no encontró nada. Volteó y miró a Natsume, este no paraba de reír. Su furia comenzó a aumentar, no podía controlarse, se acercó a Natsume y le jaló de la casaca. Esta vez nadie lo iba a defender porque estaba dispuesta a propinarle un puñete en la mejilla- ¡Te lo advertí!
-Mikan… -dice Natsume acercándose más al rostro de Mikan, ella seguía molesta. Se acercó un poco más a la mejilla de Mikan y le dio un beso. Miró a Mikan y ella estaba sorprendida, entonces se acercó a su oído- Mi amor… ¿Quieres que te bese hasta el cansancio?
-Eres detestable –dice Mikan apartándose rápidamente de Natsume. Sus mejillas comenzaron a sonrojarse y sus nervios se hacían más notorios. Comenzó a beber cada jugo de sus amigos, no le importaba lo que pensaran de ella, solo quería controlar su furia- ¡Qué chico! ¡Arrogante! Se cree superior solo porque es lindo. ¡Tonto! Además, ¿quién es tu amor? ¡Cabeza hueca!
-¡Mikan! ¡Para con los insultos! –dice Natsume comenzando a molestarse. Mientras más miraba a Mikan, más tenía ganas de reírse. No podía creer que estuviera tan molesta porque no dejaba de comer- Mi amor… estás exagerando con la comida.
-¡No me… -dice Mikan molesta. De pronto volvió a escuchar aquella palabra y como estaba comiendo muy rápido, se atoró. Entonces Natsume le dio unas palmadas en la espalda para que se calmara. Cuando por fin sintió que podía respirara, bebió un poco de agua- ¿A quién llamas mi amor? ¡Cabeza hueca! ¡Tonto, tonto, tonto!
-¡Para con tus insultos! –grita Natsume molesto- Además, ¿por qué te molesta tanto que te llame mi amor?
-¡Me molesta y mucho! –grita Mikan esquivando la mirada de Natsume. Sabía que lo hacía para molestarla, pero no entendía por qué hasta el exceso de que todas las personas le miren- Me vuelves a llamar mi amor y terminamos. Hablo en serio.
-¿Lo estás diciendo en serio? –pregunta Natsume.
-Mikan, sabes que hay muchas chicas que mueren por él –dice Suki mirando a Mikan, ella intentó evitarla, pero le era imposible- Toma muy en cuenta eso.
-Lo dije de broma –dice Mikan suspirando. No quería que Natsume salga con otra chica o menos que se le acerquen. Miró a Natsume y este lucía muy serio- No pienso terminar contigo. Pobre de ti que te acerques a otra chica que no se yo… ¡Te lo advierto, Natsume!
Natsume no pudo evitar sonreír cuando le escuchó a Mikan y es que era la primera vez que se ponía celosa. Volteó al escuchar varias voces y miró a muchas chicas mandándole besos de la distancia en que se encontraban. No podía creer que sus fans se enteraran del lugar y muy rápido. Volteó y miró a Mikan, ella no dejaba de clavar el tenedor en la mesa. Nada más verla, le provocaba mucha risa. Pensaba que últimamente cuando estaba con Mikan, comenzaba a reírse y a mostrar expresiones que jamás pensaba que lo haría. Realmente ella lo había cambiado, estaba tan agradecido que como recompensa le molestaba. Natsume dejó de mirar a las chicas y puso tda su atención en Mikan, quien no dejaba de comer y es que estaba tan molesta de que las chicas le mandaran besos.
Misaki comenzó a reírse cuando miraba a Natsume y Mikan discutir. Le hubiera gustado que Micky le molestara o que se comportaran como niños, pero él solo miraba a Mikan. Apenas y podía estar cerca de él o hablarle porque siempre estaba cerca de Mikan cuidando que no se lastime. Siguió mirando a Micky y este miraba a Mikan. Recordó el consejo que le había dado Karin para conquistar a Micky y fue entonces cuando decidió comprar un recetario para preparar todo tipos de postres o comidas. Quería que Micky se diera cuenta de sus sentimientos, aunque sea deseaba recibir un poco de amor. Una vez más miró a Micky y se quedó sorprendida cuando vio el gorro muy limpio. No pensaba que Micky realmente lo iba a lavar, estaba tan contenta porque eso significaba una pequeña esperanza.
Luego subieron a la limosina para ir rumbo a una entrevista. Ni bien llegaron, Natsume, Micky, Rui y Mikan se colocaron en sus asientos y comenzaron a responder con calma cada pregunta. Había veces en que bebían un poco de agua para seguir con las preguntas. Comenzaban a sentirse agotados y cuando pensaban que la entrevista había terminado, un señor hizo una pregunta que llamó la atención de Natsume. Todos los periodistas colocaron sus cámaras en dirección a Natsume.
-¿Volviste a ver a tu ex novia Meroko? –pregunta un señor.
-¡Oiga! –grita Natsume molesto. Estaba por levantarse de su asiento cuando Mikan cogió su mano. Miró a Mikan y ella le sonrió- Pero…
-No te pongas a su nivel –dice Mikan en voz baja. Siguió cogiendo la mano de Natsume con mucha fuerza porque intentaba apartarse- Yo me haré cargo de esto.
-Ese tipo me va a escuchar –dice Natsume apartándose de Mikan. Estaba por levantarse de su asiento cuando miró al señor caer al suelo. Realmente se quedó sorprendido y más aún cuando miró a una chica retirarse del lugar- ¿Quién es esa chica?
Los periodistas comenzaron a seguir a la chica e intentaron impedir que salga. Acercaron sus micrófonos a aquella chica, ella no se dignaba a voltear. Forzaron a la chica a mirar a la cámara, pero ella los empujó con toda su fuerza. Se acercaron a la chica y le quitaron su gorro, la chica inmediatamente volteó y miró a los periodistas. Todos se quedaron sorprendidos cuando la vieron y es que era muy linda. No la podían reconocer porque llevaba lentes oscuros. Aunque de entre todos, Natsume fue el único capaz de reconocerla porque era Meroko.
Natsume permaneció muy serio cuando miró a Meroko, ella también le miró de lejos. No se sentía para nada contento cuando miraba a Meroko, aun sentía odio y mucho rencor en su corazón. De pronto sintió que Mikan le jalaba de la mano, no se resistió porque realmente no quería ver más a Meroko. Aunque le sorprendió mucho la reacción de Mikan, ella apartó su mano cuando ingresaron a la limosina con el resto de sus amigos. Una vez adentro, Natsume lucía muy serio y sin ganas de mirar a Mikan, apenas y apoyaba su cabeza en la ventana.
Mikan se había dado cuenta de que aquella chica era Meroko, pero eso no fue lo que le sorprendió sino las miradas que tenían Natsume y Meroko. Sentía que por un instante había perdido a Natsume, eso le dolió mucho. Apartó su mano de la de Natsume, quería pensar y estar segura de que él solo la amaba a ella. Miró a Natsume y este aun lucía serio. Nunca había visto a Natsume de esa manera, sentía que no era el mismo que conocía. No quiso decir una palabra a Natsume, solo se mantuvo callada mirándolo.
La limosina se detuvo y su próxima actividad era la firma de autógrafos. Inmediatamente Natsume y Mikan se ubicaron en sus asientos, mientras que Rui ordenaba a las personas en filas. Ni bien se inició la firma de autógrafos, Natsume cogió un lapicero y comenzó a firmar, al igual que Mikan. Ambos no se miraron ni entablaron una conversación.
Natsume sacó de su mochila una bebida y lo colocó en la mesa de Mikan, ella se quedó sorprendida. Volvió a su asiento sin decir una palabra, miró a Mikan y ella lucía muy triste, esto no le gustó a Natsume. Cuando por fin terminó la firma de autógrafos, Natsume observó a Mikan alejarse, entonces sacó de su mochila un CD y lo colocó en la radio. Ni bien la música empezó, se acercó a Mikan y bailó alrededor de ella. Logró llamar su atención, entonces se acercó más a Mikan y cogió su cintura delicadamente. Cuando bailaba, su mirada solo estaba puesta en Mikan, ella no pudo evitar sonreír cuando miró a Natsume. De pronto la canción terminó y Natsume sorprendió a Mikan con un beso en los labios. No se apartó ni un instante de ella y sintió que cuando la besó, olvidaba por completo a Meroko. No le importaba los gritos de las personas a su alrededor, solo le importaba Mikan.
-¿Los dejamos? –pregunta Rui mirando a Natsume y Mikan besándose en frente de todos. No quería interrumpir el beso, pero su próxima actividad los esperaba. Así que se acercó a los tortolitos- Chicos… esto… saben…
-¡Déjalos un rato más! –dice Suki muy contenta cuando miraba a sus amigos besarse. Jamás los había visto besarse tanto tiempo- ¡Qué beso!
-Esta vez Natsume se lució –dice Misaki muy sonriente. Le gustó mucho la manera en que Natsume bailó con Mikan, le hizo recordar a Micky.
-¡Besos después! –grita Rui molesto. No debían llegar tarde a la próxima actividad así que intentó apartarlos, pero cuando se acercó, Natsume le propinó un puñete en la mejilla- ¡Oye! Está bien que se besen, pero no era necesario el golpe. Simplemente podías decir…
-Esto… Rui, sabes que no te están escuchando, ¿verdad? –dice Bori muy seria.
Luego de varios minutos ingresaron a la limosina. La relación entre Natsume y Mikan mejoró, ambos no dejaban de reír y es que para discutir eran buenos. Discutían por cualquier cosa hasta incluso por el parque. Cuando Natsume sentía que Mikan estaba equivocada, empezaban a discutir por quién tenía la razón. Voltearon para preguntar a sus amigos y ellos estaban durmiendo. No entendían por qué sus amigos se durmieron muy pronto. No tenían opción que dormir, Natsume apoyó su cabeza en la ventana, mientras que Mikan inclinó su cabeza sobre el hombro de Natsume. Ambos se sentían a gusto, pero sin darse cuenta estaba volviendo a aparecer un muro entre ellos dos. No querían distanciarse y menos alejarse, deseaban tanto estar juntos que intentaban a toda costa sobrellevar los problemas.
Ni bien la limosina se detuvo, fueron un rato a almorzar. Mikan como siempre tenía mucha hambre por lo que Natsume cuidaba de ella. Incluso para que Mikan no se exceda con la comida, Natsume le daba por cucharas su comida. Se sentía tan feliz porque sabía que Natsume era el que más se preocupaba por ella. No conocía muy bien a Meroko, pero no estaba dispuesta a perderlo porque Natsume hizo lo mismo cuando pensó que estaba enamorada de Micky. No sabía cómo, pero Natsume cambió lo que sentía por Micky.
-Increíble –dice Bori mirando a Natsume, este le daba cuchara tras otra para alimentar a Mikan. Jamás había visto a Natsume comportarse de esa manera-Hoy va a llover.
-Natsume eres muy lindo con Mikan –dice Suki sonriendo. Envidiaba mucho a Mikan porque tenía novio- Me gustaría tener un novio así.
-Estoy siendo chantajeado –dice Natsume muy serio. No le gustaba comportarse de esa manera, pero debía hacerlo- Mikan me va a forzar a disfrazarme de…
-¿Perrito o gatito? –pregunta Misaki muy contenta. Le encantaba ver a Natsume disfrazado, aunque sabía que él no aceptaría fácilmente- Creo que Natsume se ve mejor de perrito, aunque también…
-¡No lo volveré a hacer! –grita Natsume muy serio. No le agradaba disfrazarme y menos en público. Cogió la cuchara para alimentar a Mikan y ella no dejaba de reírse- ¡¿De qué te ríes?!
-Yo creo que te ves mejor de gatito –dice Mikan riéndose. Solo imaginarse a Natsume disfrazado o recordar los momentos en que él actuó como gatito, le causaba mucha gracia- ¿Cómo era, Natsume? Así… me gustan los labios de Mikan, miau, miau, miau…
-¡Mikan! ¡Come! –dice Natsume cogiendo la cuchara con fuerza- Come, come, come…
-¡Me vas a matar! –dice Mikan comiendo rápidamente, apenas y podía digerir muy bien sus alimentos.
-Eso es lo que quiero –dice Natsume molesto. Miró a Mikan y ella estaba tomando agua para digerir sus alimentos. Una vez más cogió la cuchara y miró a Mikan, ella retrocedió porque sbaía que él estaba molesto- ¡Come!
-Ya empezaron –dice Rui suspirando.
-¡Silencio! –grita Bori muy contenta. Le encanta verlos pelear y es que sus discusiones eran tan divertidas- ¡Vamos, Mikan! ¡Defiéndete! ¡Un derechazo! ¡Una patada!
-Ni siquiera están peleando –dice Suki muy seria. Comenzaba a pensar que Bori estaba imaginando cosas porque Mikan y Natsume solo estaban discutiendo- Loca fanática de las peleas.
Cuando terminaron de almorzar, subieron inmediatamente a la limosina. Cada uno estaba con el estómago lleno, en especial Mikan. Apenas y podían moverse, de pronto Natsume comenzó a reír porque Mikan estaba intentando sentarse y no podía. No dejaba de reírse y es que estaba muy feliz porque había cobrado venganza. No le gustaba que le llamen perrito o gatito, realmente le desagradaba disfrazarme, aunque sentía que su orgullo estaba en el suelo. Aun no se acostumbraba a que le llamen perrito o gatito, solo escucharlo le provocaba mucho enojo. Aunque estaba feliz porque Mikan también estaba en las mismas.
El recorrido fue muy largo, tanto que les provocaba sueño y cuando estaban a punto de dormir, la limosina se detuvo. No tenían otra opción más que ir a la sesión fotográfica. Comenzaron a correr, subieron las escaleras y se encontraron con todo el equipo de producción. El ambiente lucía espectacular y por lo que miraban, todo estaba listo.
Mikan y Natsume realizaron varias poses con el fin de que sus fans se sientan orgullosos. Al fin y al cabo las fotos eran para sus fans. Pusieron mucho esfuerzo en su trabajo e incluso utilizaron más prendas para lucir muy bien. Tanto Natsume como Mikan no se quitaron el collar ni la chalina porque eran muy importantes para ellos. Una vez que terminaron su actividad, salieron del lugar muy agotados. Ni bien salieron se encontraron con una gran cantidad de fans a su alrededor, no podían salir de entre la multitud.
Mikan intentó salir, pero no podía. Por ningún instante soltó la mano de Natsume, pero de pronto muchos chicos acorralaron a Mikan en la pared logrando que se apartara de Natsume. Intentó sonreírles y pedirles permiso para pasar, pero ni uno aceptó. No sabía qué hacer porque había algunos señores pervertidos que no dejaban de mirarla, esto ponía muy incómoda a Mikan. Intentó avanzar, pero era imposible. De pronto frente a ella estaba un señor que la miraba de reojo, comenzó a retroceder y este señor se acercó más a Mikan. Estaba por defenderse cuando Natsume aparece y comienza a pelear con aquel señor. Quería ayudar a Natsume, pero este se lo impidió. Mientras más los veía pelear, pensaba que el señor era más fuerte que Natsume, porque no podía levantarse. Intentó ayudarlo, pero una vez más fue acorralada por los chicos. Empujó con toda su fuerza a cada uno para ayudar a Natsume y cuando por fin lo logró se quedó sorprendida porque miró a Natsume en el suelo. No dudó un instante en abrazar a Natsume y aquel señor se acercó para jalar a Mikan. No sabía qué hacer, deseaba que Karin estuviera para defenderlos. Abrazó más fuerte a Natsume y de pronto sintió un cuerpo caer al suelo. Volteó y miró a aquel señor gravemente lastimado. Miró a su costado y ahí estaba Meroko, ella se acercó a Natsume y le sonrió.
-Tú no estás a la atura para ser la novia de Natsume –dice Meroko agitando su cabello. Se acercó a Mikan y le miró muy fría- ¡Vete! ¡No tienes nada que hacer aquí!
-Discúlpame, pero prometí cuidar a Natsume –dice Mikan muy seria.
-¿Y lo estás haciendo? –pregunta Meroko enfrentando a Mikan, ella se levantó del suelo. Meroko se acercó a Mikan y le jaló del polo- No eres más que una cobarde.
-¡No te voy a permitir que le hables de ese modo a mi novia! –grita Natsume molesto. Se colocó delante de Mikan para protegerla- Si no tienes nada más que decir… ¡Vete!
Natsume empuja a Meroko y le jala de la mano a Mikan, ella se sentía tan contenta cuando vio que Natsume la defendió. No le agradó el comentario de Meroko y menos que se sintiera perfecta ante Mikan. No se atrevió siquiera a mirarla, se sentía decepcionado porque la Meroko de antes había desaparecido. No podía creer que Meroko cambiara tanto. En su mente vinieron recuerdos de su infancia como el lugar en el que jugaba con Meroko. Recordaba que ella siempre sonreír, a veces se caía, pero se levantaba con una sonrisa en su rostro. Siguió cogiendo la mano de Mikan y subieron con el resto de sus amigos a la limosina. No quería hablar con nadie ni con Mikan, solo quería pensar y estar solo. Se inclinó en el asiento y cerró sus ojos. Estaba enojado consigo mismo porque en su mente aun aparecía la imagen de Meroko.
Durante el recorrido nadie dijo una palabra, el ambiente se sentía muy tenso porque ni Mikan ni Natsume hablaban. A ninguno de sus amigos le agradaba verlos de esa manera y menos a Micky, este siguió mirando muy serio a Natsume.
Después de unas horas, Natsume y Mikan ingresaron a un programa de radio. Por lo menos, la conductora era agradable y hacía preguntas relacionadas a su carrera. Tanto Natsume como Mikan sonreían a cada instante y hasta cantaron juntos una canción a pedido de sus fans. A pesar de que el diálogo entre Mikan y Natsume no era tan fluido, podían entenderse. Cuando por fin terminaron, Natsume se fue a comprar un refresco porque los últimos trabajos lo dejaron agotado. Mientras que el resto de sus amigos permaneció en la limosina. Cada uno miró a Mikan y ella lucía muy triste, no tenía ganas de reír porque últimamente Natsume se ha comportado muy distante con ella.
Natsume sacó una bebida de la máquina, se sentó y miró el cielo. Comenzó a respirara el aire, se sentía muy cómodo. Permaneció unos instantes sentado en la banca porque necesitaba pensar y aclarar sus sentimientos. No sabía lo que sentía porque cuando apareció Meroko, un odio inmenso llegó a él. Comenzó a tomar su bebida tranquilamente, de pronto sintió que alguien acababa de sentarse a su lado, volteó y ahí estaba Meroko, ella le miró muy seria. Natsume inmediatamente se levantó, dio media vuelta para irse, pero Meorko cogió muy fuerte su brazo.
-¡Suéltame! –grita Natsume enojado. No soportaba verla porque aun existía cierto rencor en su corazón. Como Meroko no apartó su mano, la empujó y Meroko retrocedió- ¡¿Qué quieres?!
-He vuelto porque quiero regresar contigo –dice Meroko muy seria.
-¿Y? –dice Natsume esquivando la mirada de Meroko- Para mí estás muerta… ¡¿Acaso no lo entiendes?!
-¡Claro que lo entiendo! –grita Meroko molesta. Unas lágrimas comenzaron a salir de sus ojos, no podía controlarse más- Me gustaría contarte toda la verdad, pero aun no te lo puedo decir.
-No hay ningún motivo para que una persona engañe a su novio –dice Natsume muy serio. Volteó y miró a Meroko a los ojos. No le importaba en absoluto que Meroko llore- ¡Ni uno! No necesito chicas como tú… ¡¿Por qué no te vas con tu novio?! ¿O es tu amante?
-¡Estás equivocado! –dice Meroko dándole una bofetada a Natsume- Algún día te arrepentirás de lo que me dijiste, eso te lo aseguro. Desde que terminamos no he dejado de pensar en ti; sin embargo, tú me olvidaste fácilmente.
-¿Terminaste? –dice Natsume muy molesto. Se acercó al rostro de Meroko y le susurró unas palabras al oído que terminó afectando a Meroko- Te odio. Aquel sentimiento se desvaneció.
Mientras tanto en la limosina, Mikan no podía más con la desesperación, comenzaba a preocuparse por Natsume. No le importó los gritos de sus amigas, solo quería ver a Natsume, sentía que él lo necesitaba. Quería estar a su lado y protegerlo, bajó de la limosina y comenzó a correr. Sabía que no era tan linda o que no peleaba tan bien como Meroko, pero tenía su propia manera de preocuparse por Natsume. Tenía miedo de perder a Natsume, mucho miedo. Siguió corriendo, buscó con la mirada a Natsume por todas partes. De pronto encontró una máquina, se acercó a ella para sacar una bebida. Volteó y su bebida resbaló de sus manos. Estaba realmente sorprendida cuando miró a Meroko y Natsume abrazados. Comenzó a ocultarse para que no la vieran. Se sentía tan mal, quería irse corriendo, pero aun tenía la esperanza de que Natsume haga algo.
-¡¿Qué haces?! –grita Natsume empujando a Meroko con toda su fuerza. No entendía por qué Meroko le abrazó- ¡No me gusta que me toquen!
-Por favor, Natsume –dice Meroko muy seria. Ella no creía que Natsume sentía odio hacia ella porque cuando le había abrazado, él no se resistió. En sus manos tenía una billetera, lo abrió y sacó una foto- ¡No mientas! ¿Por qué tienes una foto de nosotros juntos cuando éramos novios?
-¡Dame mi billetera! –grita Natsume muy serio.
-Te lo daré si respondes con sinceridad lo que te voy a preguntar –dice Meroko acercándose al rostro de Natsume, él le miró fríamente- ¿Aun me amas? ¡Contéstame!
-No –dice Natsume muy serio. Sentía que la pregunta era difícil de contestar, así que esquivó la mirada de Meroko- ¡No siento nada por ti!
-¡Mírame a los ojos! –grita Meroko muy seria- ¡Dime que no me amas!
Natsume se quedó callado, sin decir nada. No sabía qué decir, estaba por responder cuando recordó la advertencia de Micky. Sabía que estaba por perder a Mikan, no quería hacerlo, así que empujó a Meroko y dio media vuelta. En ese preciso instante miró a Mikan, ella tenía la mirada cabizbaja. Realmente estaba sorprendido, no pensaba que Mikan los estaba escuchando. Sabía qué hacer, así que se acercó a Mikan y le jaló de la mano. Quería alejarse de Meroko lo más pronto posible, no quería verla. Comenzó a dar unos pasos y dejó de sentir la mano de Mikan, volteó y ella le miró muy triste. No soportaba ver a Mikan muy triste, se acercó, pero Mikan retrocedió.
-¿Por qué no le contestas? –pregunta Mikan con la mirada cabizbaja. Sentía mucho dolor en su corazón cuando Natsume no le respondió a Meroko. Unas lágrimas comenzaron a salir de sus ojos, no podía evitarlo. Sus ojos se pusieron rojos y las lágrimas no paraban- ¡¿Por qué no le contestas?!
-¿Acaso no es obvio? –pregunta Meroko acercándose a Mikan. No le importaba las lágrimas de Mikan, solo quería recuperar a Natsume- Los ojos no mienten, ¿o me equivoco?
-¡Meroko! ¡Cierra la boca! –grita Natsume enojado. Se acercó a Mikan y cogió su mano. No quería perder a Mikan y menos lastimarla- Mikan, no le creas. Yo no siento nada por Meroko.
-¿Por qué no se lo dices a la cara? –pregunta Mikan entre lágrimas. No podía evitar llorar, se sentía muy triste y confundida. Miró a Natsume más de cerca y gritó a todo pulmón-¡No te quedes callado!
-No tengo nada que hablar con Meroko –dice Natsume muy serio. Se acercó a Meroko y cogió muy fuerte su brazo. No le importó que ella se quejara de dolor- Te odio… ¡¿Qué más quieres saber?!
-Le contestaste –dice Mikan secándose sus lágrimas con ambas manos. Comenzó a sentirse aliviada cuando escuchó a Natsume- Le contestaste…
-¿Vas a creerle? –pregunta Meroko muy seria.
-Mikan… lo siento –dice Natsume bajando la mirada. No le gustó verla llorar, sentía tanta furia consigo mismo. Dio media vuelta y se detuvo- Termi…
-Si completas la frase, te mato –dice Mikan corriendo hacia Natsume, este volteó y Mikan lo abrazó muy fuerte. Se sentía tan contenta por tener a Natsume, tanto que no dejó de abrazarlo. Sentía las manos de Natsume alrededor de su cintura- Siempre voy a creer en ti.
Meroko siguió caminando sin decir una palabra, se sentía muy molesta cuando los vio abrazados. Sin embargo, pensaba que esto solo era el inicio. Definitivamente no estaba dispuesta a perder a Natsume y más aun cuando sentía que él tampoco le había olvidado. Siguió caminando con una sonrisa en su rostro, no le importaba nadie más que Natsume. Escribió un mensaje en su celular y lo envió a la persona con la que quería conversar seriamente. Debía darle una advertencia y así daría el siguiente paso.
Natsume siguió abrazando a Mikan muy fuerte. No pudo evitar sonreír cuando vio a Mikan muy contenta. No pensaba que Mikan confiaba tanto en él. Comenzaba a pensar que si antes le gustaba Mikan, ahora la amaba con todo su corazón. Realmente pensaba que Mikan es una chica increíble y que verdaderamente era afortunado por tenerla a su lado. Estaba decidido a mirar solamente a Mikan, no quería volver a lastimarla y menos hacerla llorar.
Después de unas horas se inició el gran concierto, Natsume y Mikan salieron con las mismas energías de siempre y más felices que nunca. Ambos bailaron en los alrededores del estrado para que así al término de la canción se juntaran y bailaran juntos. Escuchaban los gritos de sus fans, ellas estaban tan felices de ver a sus ídolos cerca. Tanto Mikan como Natsume se lucieron en el concierto. Casi finalizando el concierto, Natsume se arrodilló ante Mikan, ella se quedó sumamente sorprendida.
-Te quiero, Mikan –dice Natsume mirando a Mikan.
Natsume se levantó rápidamente del suelo y le dio un beso en la mejilla a Mikan. Esto sorprendió al público e incluso a sus amigos porque no se lo esperaban. Después abrazó a Mikan muy fuerte y levantó su mano derecha. Los gritos aumentaron cuando el público miró el cielo y aparecieron muchos fuegos artificiales. Todo era realmente bello, la mayoría estaba sorprendido, pero más Mikan porque ella recordó que en un concierto Natsume hizo lo mismo. Ambos terminaron abrazados por un largo tiempo.
El concierto finalmente terminó, Natsume y el resto de sus amigos decidieron tomar un descanso porque sabían que después debían volver a hotel a recoger sus maletas. A cada uno le parecía una gira muy agotadora porque últimamente las actividades no paraban. Mientras que Mikan decidió salir afuera para respirar un poco de aire, pero de pronto su celular comenzó a vibrar. Abrió la tapa de su celular y se dio con la sorpresa de que había recibido un mensaje. Inmediatamente comenzó a correr hacia un parque, buscó con la mirada hasta que la encontró en una banca. No entendía el motivo de su mensaje.
-Me gusta hablar las cosas directamente, así que… -dice Meroko acercándose a Mikan- Quiero que te alejes de Natsume.
-¿Por qué lo haría? –pregunta Mikan muy seria- Me gusta Natsume y…
-Te lo dije una vez y te lo volveré a repetir –dice Meroko jalando el polo de Mikan- No estás a la altura de Natsume. Ni siquiera puedes protegerlo.
-¿Acaso es necesario saber pelear para proteger a alguien? –pregunta Mikan mirando a Meroko muy seria- Yo tengo mi propia manera de proteger a Natsume.
-Con eso no basta –dice Meroko soltando el polo de Mikan. Se acercó a ella y le empujó muy fuerte logrando que Mikan caiga al suelo- Será mejor que te alejes de Natsume porque te haré la vida imposible. No te gustará tenerme como enemiga. ¿Qué decides?
-Si quieres guerra, la tendrás –dice Mikan levantándose del suelo. No estaba dispuesta a perder a Natsume. Estaba cansada de hacerse a un lado por sus amigas porque por culpa suya, Natsume salió lastimado- ¡No me rendiré tan fácilmente! No dejaré que me quites a Natsume.
-Por fin… te comportas como la novia de Natsume –dice Meroko sonriendo- Lo siento, pero yo regresé para estar con Natsume.
-No vas a lograr nada –dice Mikan muy segura de sí misma- No me interesa lo que pasó entre tú y Natsume.
-No sabes con quién estás hablando –dice Meroko muy seria, dio media vuelta y se detuvo- Disfruta tus últimos días con Natsume… ¡Mikan!
-Ahí te equivocas… -dice Mikan sonriendo- Yo… estaré con Natsume por siempre. ¡No pienso perder contra ti! ¡Definitivamente no perderé!
Mikan lucía muy seria cuando Meroko se alejó. No conocía muy bien a Meroko, pero no iba a permitir que le quite a Natsume. Antes siempre se hacía a un lado cuando sus amigas estaban enamoradas de Natsume, ahora es diferente. Estaba dispuesta a luchar por el amor de Natsume, no sabía lo que estaba por venir, pero estaba decidida a enfrentar a Meroko. Comprendía a la perfección que Meroko no era como otras chicas que dejaban a un lado sus errores. Comenzó a pensar que ahora había comenzando una guerra en la cual estaba segura de que no iba a perder.
