Capítulo XXXVII

Narra Blaine

Al final del día mis celos resultaron extremadamente fuera de lugar, Kurt se portó muy comprensivo conmigo y bueno yo… yo… no voy a decir que no lo volveré a hacer porque a veces esas cosas pasan ¿no? pero si algo es seguro es que procuraré pensar mejor las cosas antes de actuar. Ese problema fue solucionado en la mañana pero temo que ahora mi problema es otro… Por la tarde esperé a que llegara mi papá a la casa para poder contarles a ambos sobre lo que había dicho Adam pero por más tentador que sonaba la idea de pasar el fin de semana con mi novio en Nueva York y aunque le aseguré que iría, papá me lo estaba poniendo difícil…

"No, no, no y no…" lo escuché decir nuevamente.

"Pero papá sólo es el fin de semana…" me quejé.

"Dije que no Blaine, tú nunca has viajado y no voy a permitir que la primera vez que lo hagas te vayas solo…" siguió diciendo.

"Pero papá… no voy solo, también van Kurt y Finn…" intenté otra vez.

"¿Y tú crees que eso es suficiente?" me preguntó.

"¡Por favor! Es una gran oportunidad papá…" insistí.

"No Blaine, además ¿dónde se van a quedar?" dijo seriamente y casi me golpeo la cabeza contra la pared. ¿Por qué no le pregunté a Kurt sobre eso?

"Kurt sabe…" le respondí.

"Blaine… ¿estás seguro que esto de las universidades es cierto o sólo quieres tener una aventura de fin de semana con tu novio?" me dijo cruzando los brazos y yo abrí mucho los ojos.

"¡¿Qué?! ¡No! ¡Claro que es cierto! ¿Cómo puedes pensar eso papá?" grité exasperado.

"¿Estás seguro?" me insistió.

"¡Sí! Puedes preguntarle tú mismo al señor Hummel, Adam dijo que hablaría con él…" se me ocurrió decir.

"¿Y cómo sé que ese chico no los está encubriendo?" preguntó.

"¡Papá!" grité.

"Detente Steve, si tienes tantas dudas ve y habla con Burt para que corrobores lo que dice nuestro hijo…" por fin habló mi mamá.

"Ok… vamos Blaine…" dijo caminando hacia la puerta.

"¿Qué? ¿Por qué tengo que ir yo?" me quejé.

"¿Quieres ir o no a Nueva York?" me preguntó.

"Si…" le respondí.

"Entonces camina hijo, el que nada debe nada teme…" lo escuché decir y sentí que mis mejillas alcanzaban el color de un tomate.

No pueden imaginar la vergüenza por la que estaba pasando… Pero claro, tenía que abrir mi bocota y decirle a mi papá que hablara con Burt ¿no? Jamás pensé que fuera a tomarme la palabra. Cuando llegamos a la casa de los Hummel papá tocó el timbre y Finn nos abrió la puerta…

"¡Hola señor Anderson!" dijo con una sonrisa.

"Hola Finn… ¿está Burt en casa?" preguntó mi papá.

"Sí, enseguida le hablo…" respondió Finn y dirigió su mirada hacia mí.

"Hola…" lo saludé tímidamente sabiendo que estaba rojo y él me miró confundido.

"¿Hola? Amm… pasen…" dijo mientras se orillaba y ambos entramos a su casa. Vimos a Finn desaparecer por las escaleras y de un momento a otro toda la familia bajó por las escaleras detrás de Burt.

"¡Hey Steve! ¿Qué te trae por acá?" le preguntó a mi padre.

"Blaine me contó sobre lo del fin de semana y quería discutir sobre algunas cosas…" le explicó y todos me miraron.

"¿Discutir?" preguntó Kurt claramente confundido y yo lo miré con un gesto de disculpa.

"Oh, claro… pasemos a la sala…" dijo Burt amablemente.

"Yo iré a la cocina por algo de tomar…" dijo Carole.

"Te acompaño mamá…" dijo Finn y Kurt caminó con nosotros a la sala.

"Así que Blaine te contó de la invitación de Adam…" dijo Burt en cuanto nos sentamos, cada uno junto a su padre.

"Sí y me gustaría saber lo que te dijo Kurt a ti…" dijo mi papá y Burt miró a su hijo un tanto confundido.

"Lo mismo que a ti supongo… Las universidades de Nueva York ofrecerán una visita guiada a los aspirantes y como Adam sabía del interés de Kurt por estudiar allá decidió llamar para contarle…" explicó Burt.

"Y como a Blaine le interesa tanto como a mí la invitación está abierta para él también…" complementó mi novio con una sonrisa.

"Ya veo… ¿Y dónde se quedarán?" preguntó papá.

"En casa de Adam…" respondió Kurt y Finn apareció junto a Carole para ofrecernos un poco de café.

"¿Solos?" insistió mi papá y quise que me tragara la tierra pero Burt pareció entender cuál era su preocupación…

"No exactamente, en casa de Adam siempre está su mamá y Harry no trabaja los fines de semana. Además en su casa hay dos habitaciones para invitados si es eso lo que te preocupa…" dijo el papá de mi novio.

"Y no olviden que yo también iré…" escuché decir a Finn un tanto divertido al entender lo que le inquietaba a mi papá.

"Los Crawford son buenas personas Steve, no tienes por qué preocuparte…" dijo Carole mientras se sentaba a lado de su esposo.

"Lamento todo esto pero es la primera vez que Blaine viaja solo y yo no conozco tan bien esa ciudad y mucho menos a ese chico…" dijo mi papá.

"¿Por qué no le cuentas un poco más sobre Adam al señor Anderson papá? Mientras Blaine y yo podemos ir a mi hab…" comenzó a decir Kurt pero se detuvo cuando observó la cara de mi papá.

"¿A dónde?" preguntó mi papá y las mejillas de mi novio se tiñeron de un rojo intenso.

"Al pórtico papá, iremos al pórtico…" dije levantándome para sacar de ahí a Kurt lo más pronto posible.

"Lo siento Blaine…" dijo en cuanto salimos.

"¿Tú lo sientes?" le pregunté confundido.

"No debí decir eso frente a tu padre…" dijo apenado y yo rodé los ojos.

"Yo soy el que lamenta todo el interrogatorio…" me quejé.

"Ok, los dos lamentamos algo…" dijo haciéndome una señal para que me sentara a su lado. "¿Por qué tu papá está tan alterado con lo del viaje?" me preguntó.

"En parte porque es mi primer viaje y todo eso pero…" comencé a decir pero me detuve.

"Pero…" insistió Kurt.

"Él… él cree que tú y yo tendremos una aventura de fin de semana…" le expliqué pero no pareció entender. "Tú y yo… solos… ya sabes…" continué y él abrió mucho los ojos.

"¡Oh! Te refieres a… ya veo… ¿por qué piensa eso?" lo escuché decir y pude notar sus mejillas sonrojadas.

"Yo… no lo sé… Tal vez ha visto demasiados programas de televisión últimamente…" dije mirando hacia ningún lugar en específico.

"¿Crees que te deje ir?" me preguntó recargando su cabeza en mi hombro.

"Espero que si…" dije suspirando.

"No sería lo mismo sin ti…" lo escuché decir y sonreí.

"Me alegra escuchar eso…" no pude evitar decir.

"Además quiero que conozcas más a Adam…" dijo esta vez buscando mi mirada.

"Eso no me alegra tanto…" le dije bromeando y ambos reímos.

"Eres un tonto…" me dijo divertido.

"Creí que era adorable…" le recordé.

"Eres un tonto adorable…" dijo acercándose a mis labios pero justo en ese momento se abrió la puerta a nuestras espaldas y nos separamos.

"Dice Burt que ya pueden entrar…" dijo Finn divertido con la situación y no tuvimos otra opción que seguirlo.

"Despídete Blaine, ya nos vamos…" dijo mi papá en cuanto entramos.

"¿Qué?" dije sin pensar y él me miró con una ceja levantada.

"Dije que ya nos vamos, despídete. Tú no querías venir ¿recuerdas?" lo escuché decir y mis mejillas se tornaron rojas.

"Al menos… ¿podemos saber si lo va dejar ir a Nueva York?" preguntó Kurt y nuestros padres rieron.

"¿Cómo se nos pudo olvidar darles la noticia Burt?" dijo mi papá divertido y yo lo miré aún más confundido.

"Tienes razón, somos muy desconsiderados…" bromeó Burt.

"¿Entonces?" presioné un poco.

"Irán a Nueva York…" dijeron con una sonrisa y Kurt me abrazó.

"¡Iremos a Nueva York Blaine!" gritó emocionado y Finn se aclaró la garganta.

"No se les olvide que yo también voy…" lo escuchamos quejarse y todos reímos.

"Mañana arreglaremos todo para su vuelo, por ahora creo que ya es hora de irnos…" dijo mi papá y comencé a despedirme.

Después de un rato salimos de la casa de los Hummel y corrí (literalmente) a contarle a mamá que iría a Nueva York con Finn y Kurt. Finalmente como era de suponerse mi papá comenzó a darme un charla sobre la vocación personal y me dijo que para tomar algunas decisiones en la vida tenía que aprender a pensar con el corazón. Jamás había escuchado a mi padre hablar de esa forma y con todo lo que me dijo hasta se me olvidó el ridículo que me hizo pasar con la familia de mi novio.

Cuando papá terminó con su plática le di un fuerte abrazo y subí a mi recámara. Una vez ahí cambié mi ropa, cepillé mis dientes y me recosté en mi cama. Me quedé contemplando el techo sumido en mis pensamientos por un largo rato hasta que vi que el reloj marcaba las 23:45, sin dudarlo ni un segundo tomé mi celular y comencé a escribir…

Hace treinta y un días para ser exactos me dijiste de la manera más linda que conozco que aceptabas ser mi novio. No te culpo por tener dudas en un principio, creo que si yo hubiera estado en tu lugar también las hubiera tenido aunque tal vez yo habría hecho las cosas de una manera diferente pero no me malinterpretes porque no te estoy reclamando nada. Ese día me hiciste uno de los hombres más felices del mundo, ese día supe que la espera había valido la pena y cada día confirmo que después de haber cometido muchos errores el haberte elegido fue la decisión más correcta que he tomado en mi vida. Estoy enamorado de ti Kurt y no quiero que lo olvides, te quiero y gracias por este primer mes lleno de felicidad. –B

Después de releer mi mensaje dos veces pulsé enviar y una sonrisa tonta apareció en mi rostro, un mes… el primer mes con el mejor novio del mundo… Obviamente tenía razones para estar feliz, estuve pensando en ellas mientras esperaba la respuesta de Kurt hasta que un golpe en la ventana me hizo abandonar mis pensamientos. Me levanté y cuando corrí la cortina mi corazón se aceleró como la primera vez que lo vi, Kurt estaba abajo en pijama esperándome con una sonrisa…

"¿Qué hac…?" intenté preguntar cuando llegué a su lado pero él me hizo callar con un beso.

"Yo también estoy enamorado de ti y he pasado el mejor mes de mi vida…" susurró contra mis labios y yo lo besé esta vez.

"Te quiero Kurt…" fue lo único que pude decir.

"Yo también te quiero Blaine…" dijo antes de unir sus labios a los míos nuevamente y todo a nuestro alrededor desapareció, en ese momento sólo éramos mi novio y yo…


Narra Kurt

¿Cómo estoy? ¡Estoy muy feliz! Estos días han estado llenos de emociones desde el cumpleaños de Blaine, nuestro primer mes juntos y el viaje que haremos el fin de semana a Nueva York. No puedo creer que regresaré a esa ciudad de la mano de mi novio. Si alguien me lo hubiera dicho la última vez que estuve ahí seguramente le habría dicho que estaba loco pero a veces las cosas simplemente ocurren ¿no es así?

Ayer nuestros padres se encargaron de comprar nuestros boletos de avión para el viernes por la tarde mientras Blaine y yo festejábamos nuestro primer mes juntos con un maratón de películas en mi casa. Parece que al final de cuentas el señor Anderson se está tomando esto del viaje un poco mejor que cuando Blaine se lo contó y creo que es gracias a mi papá.

"¿En qué piensas?" me preguntó Blaine mientras caminábamos por el pasillo.

"En nada y todo a la vez…" le respondí y él rió.

"¿Quieres ser más específico?" me dijo divertido y yo negué.

"No importa, mejor cierra los ojos porque tengo algo para ti…" le dije con una sonrisa y él me miró confundido.

"¿De qué se trata?" me preguntó curioso.

"Es una sorpresa, hazme caso…" le dije haciendo un puchero y él me obedeció.

"¿Ya puedo abrirlos?" lo escuché decir un rato después y yo tomé sus manos para colocar mi obsequio.

"Listo, ábrelos…" le dije con una sonrisa y él abrió mucho los ojos cuando vio de qué se trataba.

"¡Kurt! ¿Cómo supiste?" gritó emocionado mientras miraba con ansias el chocolate que tenía en sus manos y yo reí.

"Me lo dijo un pajarito…" le dije divertido y él se apresuró a quitarle la envoltura.

"Tienes que probar un poco, te aseguro que no es un chocolate cualquiera…" dijo ofreciéndomelo y yo negué.

"No, ese es completamente tuyo así que disfrútalo…" le dije sonriente.

"Pero…" comenzó a decir y lo interrumpí.

"Yo tengo uno para mí, tú disfruta ese…" le dije sacando otro de mi mochila y él sonrió.

"En ese caso…" lo escuché decir antes de que mordiera el chocolate y lo vi cerrar sus ojos. El chocolate que tenía Blaine en sus manos tenía historia y por eso era tan especial para él. Cooper me contó que después de la muerte de su abuela cuando eran pequeños su abuelo se la pasaba viajando buscando un establecimiento de la chocolatería donde había conocido a su esposa, lamentablemente sus sucursales habían disminuido pero él quería que sus nietos pudieran probar el delicioso chocolate que había cruzado sus caminos años atrás y que comprobaran que ninguno de los chocolates comerciales podían igualar aquel sabor. Fue en un cumpleaños de Blaine cuando el abuelo Anderson regresó a casa con varias cajas de chocolate para todos pero al que más le gustó fue a Blaine, Cooper dijo que probablemente porque lo asociaba con sus abuelos y porque se lo habían dado como regalo de cumpleaños pero la verdad es que hay que admitir que el sabor es completamente diferente a lo que conocemos y es delicioso…

"¿Te lo dijo Cooper verdad? ¿Cómo lo conseguiste Kurt?" me preguntó cuando terminó de saborear su primer bocado y yo reí.

"Sí, Cooper me lo contó un día que salimos con él al centro comercial y pensé que sería bueno obtener algunos para mi novio…" confesé y él sonrió. "Y no te voy a decir cómo lo conseguí porque es un secreto…" le dije regresándole la sonrisa.

"Gracias Kurt, hace mucho que no comía uno de estos…" dijo dándole otra mordida a su chocolate y yo lo tomé del brazo para seguir caminando.

"Sólo no le digas a tu mamá que te lo di antes de la comida porque va a matarme…" le dije divertido y ambos reímos.

"No te preocupes porque mamá no está en casa hoy…" dijo después de un rato.

"Entonces… ¿quieres comer conmigo hoy?" le pregunté y él sonrió.

"Suena perfecto…" me dijo con una sonrisa y yo robé un beso de sus labios.

En el camino a casa Blaine me contó un poco más sobre la historia de sus abuelos y cuando menos lo esperamos ya estábamos afuera de mi casa. "Hola chicos…" nos saludó el señor Anderson justo cuando estaba a punto de abrir la puerta.

"¿Hola?" no pude evitar decir.

"¿Papá? ¿Qué haces aquí?" le preguntó Blaine tan confundido como yo.

"¡Oh! Vine a charlar con Burt…" respondió su padre.

"Oh… ¿se quedará a comer?" pregunté intentando no sonar grosero.

"No lo había pensado Kurt pero creo que aceptaré tu invitación porque Pam no está en casa…" lo escuché decir y los tres entramos a la casa.

"Hola hijo…" saludó mi papá al escuchar el sonido de la puerta y yo comencé a buscarlo.

"Invité a comer al señor Anderson y a Blaine, espero que eso esté bien…" le dije cuando lo encontré en la sala y él me sonrió.

"Claro que está bien muchacho pero Carole no está así que…" comenzó a decir y yo entendí a lo que se refería.

"No te preocupes, yo me encargo…" dije dirigiéndome hacia la cocina y escuché que papá invitaba al señor Anderson a sentarse.

"Yo te ayudo…" dijo Blaine uniéndose a mí y ambos nos hicimos cargo de la comida. Bueno, en realidad sólo calentamos la comida porque Carole ya había dejado todo preparado desde temprano y ayudé a Blaine a hacer limonada para todos. Después de un rato pasamos al comedor y nos acomodamos para la comida. Por alguna extraña razón durante la comida casi nadie habló de nada en particular, nuestros padres cruzaban miradas de vez en cuando al igual que nosotros y eso comenzó a preocuparme un poco…

"Creo que me llevaré esto…" dije cuando todos terminamos y comencé a recoger los platos.

"Te ayudo…" escuché decir a Blaine y asentí.

"Esperen…" dijo mi papá de un momento a otro y nosotros nos detuvimos.

"¿Qué les parece si nos tomamos otro vaso de limonada antes de que se vayan?" nos preguntó el papá de Blaine y nosotros cruzamos miradas.

"Supongo que está bien…" dije tomando mi vaso y él me sirvió un poco de limonada.

"Siéntense un momento…" dijo mi papá y ambos lo obedecimos.

"¿Qué sucede?" pregunté confundido y él miró al señor Anderson de una forma extraña.

"Verán chicos, Burt y yo hemos estado platicando un rato y pensamos…" comenzó a decir el papá de Blaine pero se detuvo.

"Y pensamos que es momento de darles la charla…" terminó mi papá por él y yo casi me ahogo con lo que estaba tomando.

"¿Qué charla?" preguntó Blaine y yo me levanté de la mesa.

"No creo que esto sea necesario…" le dije a mi papá.

"Siéntate Kurt, esto no está a discusión…" me dijo seriamente.

"Pero papá ¿no es mejor por separado?" pregunté y Blaine me miró con el ceño fruncido.

"¿Por qué?" me preguntó y justo cuando estaba a punto de darle una respuesta se escuchó el sonido de la puerta.

"Ya estoy aquí familia…" gritó Finn y lo vimos aparecer en unos segundos.

"Genial, llegas a tiempo Finn…" dijo mi papá con una sonrisa y él lo miró confundido.

"¿Para qué?" preguntó.

"Para la charla…" dijo Blaine y Finn volteó a verme.

"¿Qué? ¡No! En realidad tengo un poco de prisa…" comenzó a decir pero papá no lo dejó continuar.

"Nada de eso, te prometo que no tardaremos demasiado…" le dijo señalándole una silla y él puso mala cara.

"Pero Burt…" se quejó mi hermano.

"Pero nada, siéntate…" insistió mi padre y él no tuvo otra opción más que obedecerlo.

"No entiendo por qué tanto drama…" escuché decir a Blaine y Finn lo miró con cara de pocos amigos.

"Bueno muchachos, ya que son lo suficientemente grandes para viajar por el país y para tener una pareja creemos necesario decirles algunas cosas en cuanto al…" comenzó a decir el papá de Blaine pero no pudo terminar.

"Sexo…" terminó mi papá y Blaine abrió mucho los ojos.

"¿Qué?" lo escuché gritar y su papá lo miró.

"Cálmate Blaine, te aseguro que esto no es más fácil para mí de lo que lo es para ti…" dijo el señor Anderson.

"Así es chicos y entre más rápido comencemos más rápido terminaremos…" dijo mi padre y quise que me tragara la tierra al darme cuenta que esto iba enserio.

"Pero papá…" me quejé.

"Lo siento hijo pero esto es necesario…" lo escuché decir y caminó hacia la sala.

"Bueno, tengo que confesarles que no soy bueno con estas cosas pero creo que después de Cooper ya puedo dar una plática decente…" dijo el señor Anderson y mi papá regresó con unos papeles en la mano y…

"Supongo que los tres saben qué es esto…" dijo poniendo una tira de condones en la mesa y los tres asentimos.

"Y sabemos cómo usarlos así que sáltense esa parte por favor…" dijo Finn y ellos rieron.

"También sabemos cómo se hace eso, así que pueden saltarse esa parte también…" me apresuré a decir para evitar un ridículo aún mayor y sentí el color en mis mejillas.

"Chicos no queremos incomodarlos y tampoco vamos a describirles cómo se hace el acto en sí pero queremos que entiendan que tienen que protegerse…" dijo el señor Anderson.

"Y que no olviden que es una decisión que se toma en pareja, no pueden forzar a alguien ni ser forzados a…" comenzó a decir mi papá pero Finn no lo dejó terminar.

"Ya entendimos… ¿me puedo ir?" preguntó ansioso y mi papá negó con la cabeza.

"Sólo un poco más Finn…" lo escuché decir.

"Chicos esto es importante porque tienen que estar seguros de lo que harán y queremos que sean responsables con las decisiones que tomen…" dijo el papá de Blaine.

"Además se trata de un acto de amor que va más allá del placer…" comenzó a decir mi papá y yo me cubrí la cara con mis manos.

"Papá…" me quejé.

"Es cierto lo que dice tu papá Kurt, sé que hoy en día los jóvenes toman este tema muy a la ligera pero queremos que ustedes en verdad hagan esto cuando estén listos, cuando encuentren esa conexión con su pareja y decidan que es el momento…" dijo el señor Anderson.

"Así es y sé que nosotros estamos educados a la antigua y esas cosas pero en verdad creo que su primera vez va a ser importante y tienen que elegir a la persona correcta para compartir ese momento…" continuó mi papá.

"Sí, sin duda van a recordarlo toda su vida y ya sea que lo quieran ver del lado romántico o no su primera vez siempre será de gran importancia porque así descubrirán lo que les gusta y lo que no, lo que…" siguió diciendo el señor Anderson y Blaine lo interrumpió.

"Creo que ya nos quedó claro papá…" dijo con las mejillas teñidas de rojo.

"Bueno muchachos, nosotros solo queremos ayudar y dado que hay cosas que son difíciles de escuchar viniendo de uno de sus padres me he encargado de imprimir estos folletos con información para ustedes…" dijo mi papá repartiéndonos uno a cada quien.

"Si llegan a tener alguna duda acerca del tema no duden en preguntarnos, somos sus padres y siempre vamos a estar aquí para apoyarlos…" dijo el señor Anderson y nosotros asentimos.

"Ya pueden irse…" dijo mi papá y Finn salió corriendo.

"Me llevaré esto…" dije recogiendo los platos y caminé hacia la cocina. ¿Puede haber algo peor que recibir "la charla" enfrente de tu novio?

"¿Puedo ayudar?" escuché la voz de Blaine después de un rato y lo vi en la puerta aún con sus mejillas rojas.

"Claro…" le contesté y comencé a pasarle los platos para que los secara.

"Eso fue…" lo escuché decir después de un rato.

"¿Vergonzoso?" pregunté y él rió.

"Sí, vergonzoso pero creo que algún día tenía que pasar…" me dijo divertido.

"Lo dice el que no sabía de qué se trataba la charla…" me burlé.

"¡Oye! Creí que nos hablarían de otra cosa…" se quejó.

"¿Cómo hacer panqueques?" pregunté y él me enseñó la lengua.

"No te burles de mi inocencia…" lo escuché decir y reí.

"Disculpa, si gustas podemos buscar una película adecuada para ti en el canal infantil…" le dije entre risas y él me abrazó.

"Podemos descartar el canal infantil pero acepto lo de la película…" me dijo divertido.

"Suena como un plan…" le dije antes de besarlo y caminamos de la mano hacia la sala, después de todo nuestra tarde no terminó tan mal…


Un capítulo más chicos ;)

Gracias por sus reviews! Nos leemos pronto!