PDV general

Viernes, 8 am, hogar de Nozomi y Eli - 6 días para la boda

El sonido constante de la alarma despertó a la rubia, con desgano y un poco de cansancio estiró el brazo hasta acabar con aquel molesto sonido. Sonrió al ver el dormido rostro de su prometida, era adorable mientras dormía, al igual que un cachorrito. Eli se ofreció a tomar los turnos mañaneros de Nozomi en el restaurante, todo debido a que su futura esposa seguía afanándose con los preparativos de la boda que se efectuaría en menos de una semana. A pesar de lo preocupada que estaba por la mayor, Eli no pudo evitar sonreír al saber que solo unos pocos días la separaban de unirse legalmente a la mujer de sus sueños, al fin Nozomi sería suya frente a decenas de testigos, familia y amigos sumamente importantes para ella y la peli morada, solo esperaba que todo resultara bien y que pudiesen disfrutar como Dios manda.

Un gran bostezo indicó que su querida novia había despertado, miró a su derecha y ahí estaba, una hermosa chica con el cabello suelto, revuelto, ojos cansados, piel brillante y sedosa, y una expresión tan graciosa que Eli no aguantó la risa. El mohín que se mostró en el rostro de Nozomi aumentó sus ganas de reír, haciendo que la mayor de ambas terminara por golpear su brazo, aunque debido a su estado adormecido, lo hizo bastante suave.

- Estás siendo mala conmigo desde muy temprano, Elichi... - desvió la mirada y se mostró indignada.

- Lo siento, lo siento... - suspiró, intentando calmarse. - es solo que... la expresión que hiciste hace unos minutos... fue muy graciosa... - volvió a reír, pero logró reprimirse de inmediato esta vez.

- Elichi mala... - le volvió a sacar la lengua. - ¿dónde está mi beso de los buenos días? - esta vez hizo un puchero, algo que dio calor al pecho de Eli.

- Tontita... - se acercó gustosa a su tierna novia, y con cuidado y amor, depositó un beso en sus labios, el cual tuvo un leve movimiento de labios, pero no hubo acción de lenguas, si llegaban a eso quizás no podrían detenerse, y Eli necesitaba llegar al restaurante cuanto antes.

- ¿Debes irte ya? - la triste expresión que hizo casi hace que Eli se quedara, pero debía responder con sus responsabilidades.

- Sí, amor... - besó su frente. - pero me quedaré contigo en el turno de la tarde, quiero que nos vengamos juntas a casa... - sonrió, dándole ánimos a la mayor. - quiero pasar la mayor cantidad de tiempo junto a ti, ya se acerca el gran día y no tendremos mucho tiempo para acurrucarnos en la cama como solemos hacerlo... - esta vez fue el turno de Eli de hacer un puchero, el cual Nozomi besó juguetonamente.

- Está bien, espero verte en unas cuantas horas entonces... - sonrió la peli morada. - Kotori-chan vendrá a buscarme cuando nuestro turno comience, así que puedes estar tranquila~

- Debo agradecerle a Kotori por todo lo que nos ha ayudado... - suspiró. - sobre todo por cuidar de ti cuando yo no estoy... - hizo una melancólica expresión, Nozomi sabía lo que significaba, Eli seguía culpándose por pasadas disputas y errores que casi arruinaron su relación para siempre, pero Nozomi ya la había perdonado hace mucho, tendría que buscar la forma en que su linda rubia volviera a tener confianza en sí misma.

- Elichi... cuando tengamos un tiempo a solas, quiero conversar contigo... - la miró directamente a los ojos.

- Está bien... - sonrió, besando una vez más los labios de Nozomi. - nos vemos en la tarde, te amo...

- Y yo a ti, mi Elicchi~.

Eli se dirigió al restaurante con algo de ansiedad, pero al mismo tiempo estaba tranquila, sobre todo porque estaba al tanto de que Kotori le haría compañía a Nozomi. La mayor de ambas ya caminaba por sí sola, y rara vez hacía uso de muletas; claro, aún se apoyaba de vez en cuando en algo o alguien, sus piernas adquieren fuerza poco a poco a medida que realiza la terapia y ejercicios, y Eli no podría estar más orgullosa de ella. Su sonrisa se amplió al recordar el avance de Nozomi a través de los últimos meses, y por como iban las cosas, Nozomi caminaría sin problemas por el altar, e imaginar aquello, aceleraba el corazón de Eli, y hacía que tuviera unas inmensas ganas de llorar de felicidad.

Una vez se adentró al restaurante se encontró con Umi, quien la saludó con una sonrisa; a su lado, sorpresivamente, estaba Kotori, ayudándola a barrer el lugar. En cuanto la peli gris notó la presencia de Eli la saludó con una amplia sonrisa, en cambio, la rubia no sabía cómo reaccionar, ¿por qué Kotori estaba ahí?

- Kotori, ¿puedo preguntarte algo?

- Claro que sí, Eli-chan... - la repentina seriedad de la mayor incitó nerviosismo en Kotori.

- ¿Por qué estás aquí? No quiero sonar ruda pero... ¿no tenías turno de tarde?

- Ahhh sí, solo vine a dejar a Umi-chan al restaurante, ahora me iba camino a ver a Nozomi-chan, el otro día acordamos en desayunar y almorzar juntas, tenemos mucho de lo que hablar~ - la forma en que dijo lo último produjo escalofríos tanto en Umi como Eli, sabían que cuando sus respectivas novias se juntaban, peligraba su intimidad de pareja.

- Y-Ya veo... - suspiró resignada la rubia, mirando a Umi. - puedes dejarnos el resto a nosotras... - sonrió.

- Bueno~ - se acercó a Umi y depositó un eufórico beso en sus labios, dejando a la mayor sonrojada y con falta de aire, Eli solo atinó a reír lo más bajo que pudo. - nos vemos, Eli-chan~.

- Adiós, Kotori... envía saludos a mi chica... - le guiñó el ojo, y la peli gris rió.

Miradas resignadas se cruzaron entre sí, ojos ámbar y azul cielo se comunicaban con facilidad debido a lo común de este tipo de sucesos, conocían tan bien a sus novias que sentían sus orejas rojas con anticipación a lo que pasaría. Que empiecen los chismes.

No se tardaron más de 15 minutos en asear la totalidad del local cuando Maki llegó, el trío se llevaba bastante bien, claro, de repente discutían sobre cosas ridículas y banales, pero así era su relación y lo preferían de esa forma. La peli roja se dedicó a limpiar su piano; si bien usualmente le tocaba turno en la noche, decidió intercambiar con Honoka con tal de poder estar en el mismo turno que Nico, y ahora, durante la noche, Honoka y Rin se encargaban de animar el local con karaoke o diversas actuaciones, ese par era realmente una bola de energía.

- ¿Les parece si ensayamos la canción? Aún no llega gente... - sugirió la pianista.

- Me parece una buena idea, pero... ¿dónde está Nico? - preguntó Eli.

- ¡Lamento llegar tarde! - se escuchó una voz aguda y cansada. - tuve que... atender... unos asuntos... - dijo con dificultades para respirar.

- Está bien, aún no llega gente... te salvaste... por poco... - respondió Umi fríamente, si había algo que detestaba, era la impuntualidad.

- ¡N-Nico lo siente! - contestó la peli negra con una leve reverencia de disculpa. - no volverá a pasar...

- Umi, ¿desde cuándo eres así de estricta? Te creo si fuera un empleado nuevo el que lo hizo, pero Nico ha estado contigo desde el principio... - comentó Eli.

- Ahhh... - suspiró la peli azul, relajando su rostro. - tienes razón, lo lamento Nico... creo que... me pasé un poco...

- N-No, fue mi culpa, realmente lo lamento...

- ¿Nico-chan disculpándose? Esto es nuevo... - comentó Maki.

- ¡Hey! Tomate tsundere...

- No empiecen... - fue lo único que dijo Umi, y todo intento de discusión se fue por la borda. - muy bien... - aprobó el silencio que quedó luego de su advertencia. - la gente debería llegar en cualquier minuto... Nico, ponte a encender los hornos y preparar algunos platos solo por si acaso...

- De inmediato... - dio una última mirada a Maki, y se fue directo a la cocina.

- Bien, ¿en qué estábamos? - siguió Eli.

- Ensayemos unos minutos... la calle está vacía a esta hora... - dijo Maki.

- Sí, comencemos entonces... - Umi se posicionó junto al piano, leyendo la letra. - empieza tú, Maki...

- Aishiteru banzai... 🎼


Hogar de Nozomi. 10 am

- Kotori-chan, ¿qué quieres desayunar?

- Mmm... algo simple estaría bien... no quiero tener el estómago pesado durante la noche... - sacó la lengua juguetonamente, provocando una sonrisa en Nozomi.

La dinámica entre ellas dos era bastante amena, y a la vez juguetona; de repente se hacían cosquillas hasta que una de las dos quedaba sin aire, siendo Nozomi en el mayor de los casos. Kotori es una persona muy de piel, por tanto, disfrutaba tener contacto físico con la gente, sobre todo sus más cercanos, por lo que era normal que abrazara a Nozomi e incluso besara su cabeza o frente cuando sentía la necesidad de mostrarle su afecto. Nozomi también demostraba su cariño, pero de una manera mucho más reservada, abrazaba o le hacía cariño a su amiga, pero de la manera en que una hermana mayor lo haría con su hermanita, y es que su relación era tan profunda, que hubo una vez en que Kotori terminó llamando a la peli morada Onee-chan, originando un leve sonrojo y risa en Nozomi, quien hasta el día de hoy se burla de la peli gris, pero que al final, terminó aceptando el apodo, pero solo lo utilizaban cuando estaban a solas.

Una vez terminaron de desayunar, reposaron mientras veían una película que ambas disfrutaran, Nozomi se sentía muy cómoda con la compañía de Kotori, y viceversa. Para Kotori, Nozomi es la hermana que siempre quiso, su confidente y la persona a la que acude cuando se siente perdida en ciertos aspectos. En el caso de Nozomi, ella siempre fue hija única, por lo que tener a una amiga, o en este caso, hermanita como Kotori llenaba su pecho de alegría, al fin podría tener las típicas conversaciones de chicas que a Eli le avergüenzan, podría decir o expresar comentarios pervertidos sin miedo a lo que piensen, pues aunque su rubia era una salvaje en la cama, cuando se trataba de conversaciones de aquella índole fuera de la habitación, era exactamente igual a Umi, por lo que compartía en cierta forma las experiencias de Kotori, aunque... la mayoría de las veces terminaban avergonzando a sus respectivas novias, y aquello se hacía notar cuando al día siguiente miraban sus expresiones.

Kotori ayudaba a Nozomi con sus ejercicios cada vez que podía, sobre todo los que involucraban estiramiento de piernas y abdominales, los cuales muchas veces provocaban un gran cansancio y ligero dolor para Nozomi.

- Nozomi-chan, ¿te duele si muevo tu pierna hasta aquí? - la menor de ambas sostenía una de las piernas de Nozomi en alto, luego la dirigió muy cerca del pecho de la peli morada, observado cualquier indicio de dolor.

- N-No, estoy bien... - aunque su respiración alterada decía otra cosa. - solo... me cuesta respirar un poco cuando hace presión en mi estómago...

- Oh... lo siento... - baja lentamente la pierna. - al menos era eso y no otra cosa... - suspiró en alivio.

- Gracias por ayudarme siempre... eres una gran amiga... - sonríe.

- No tienes qué agradecerme, hago esto porque quiero... y porque te quiero mucho... - acarició el rostro de la peli morada con un afecto fraternal, Nozomi pudo identificar la diferencia a como Eli la acaricia.

- En verdad... no sé cómo agradecerte... - sintió lágrimas queriendo aparecer en sus ojos, la emocionaba tener a alguien tan cercano en el sentido fraternal. - realmente... eres como una hermana para mí... - sonrió.

- Lo mismo digo, Nozomi-chan~ - rieron. - ahora continuemos con los ejercicios, supongo que querrás saber cuán flexible eres para tu noche de bodas, ¿eh~? - movió sus cejas sugerentemente.

- Por supuesto~, haré que Elichi quede boquiabierta por cuánto ha mejorado mi flexibilidad... - ambas volvieron a reír.

- Por cierto, ¿has pensado en qué tipo de lencería comprar?

- Umm... no, aún no, ¿me ayudarías a decidir?

- Claro~, así aprovecho de eligir algo para mí... - sonrieron.

- Entonces está hecho, mañana iremos temprano a comprar algo que dejará a nuestras novias sedientas...

- Mejor no especifiquemos de qué~

Entre risas y más ejercicios, culminó su tarde.

Continuará...


Aquí está el cap al fin D: espero les haya gustado! :D