Os pido millones de disculpas por el gran retraso y espero pronto poderme poner al día volviendo a la rutina, espero que disfrutéis este capítulo y si alguien quiere dejar algun comentario con alguna sugerencia estaría encantada de leerlas.

Gracias por seguir mi fic, los personajes pertenecen a Stephenie Meyer pero la historia es totalmente mía.


Capitulo 33: Miedo

Edward

Llevo más de una hora reunido con Emmett y no he podido alejar a mi esposa de mi cabeza. No consigo concentrarme y debo hacerlo. La empresa y el bienestar de mi esposa dependen de mí.

-Edward, no me estás prestando atención- la voz de Emmett me devuelve a la realidad, a esta sala de juntas que Bella decoró con mucha luminosidad, tan pura y especial como ella.

-Disculpa amigo, no dejo de pensar en Bella- digo sinceramente

-Ya lo he notado Edward, pero te necesito aquí, además, sabes que ella está bien- Emmett tiene razón

-Tienes razón, pero desde que la he dejado esta mañana siento como una presión en el pecho, como si algo malo fuera a suceder- decirlo en voz alta hace que me preocupe más y esta sensación no me gusta.

-Creo que estás exagerando, no te preocupes y disfruta. Es más, ¿has leído el periódico?- mi amigo me tiende el periódico y leo el titular que me señala. "La nueva empresa, se convierte en la rival más fuerte y empieza a desplazar a las empresas Cullen y Swan".

Siento mi móvil vibrar en mi chaqueta que está colgada del respaldo de la silla. Lo cojo y veo que es mi hermana. Es extraño que Alice me llame ya que no esperaba que lo hiciese.

-Dime Alice, ¿sucede algo?- antes de que responda a mi pregunta, temo la respuesta que me va a dar, la oigo respirar rápida y entrecortadamente. Hay algo que no me gusta.

-Edward, tienes que venir rápido- dice con voz temblorosa, su tono me alerta que algo malo ha pasado.

-Cálmate Alice, ¿dónde tengo que ir? Respira y cuéntamelo- intento calmar a mi hermana porque si no se tranquiliza no me podrá dar respuestas y es lo que necesito ahora mismo.

-Estamos en el hospital Edward- mi hermana solloza y el plural que utiliza hace que mi corazón casi salga de mi pecho.

-¿Quién Alice?- no quiero escuchar la respuesta, siento miedo de lo que mi hermana me va a decir.

-Bella- siento que todo mi cuerpo se viene abajo, Emmett al ver mi cara me coge el teléfono y le dice algo a Alice pero no estoy pendiente de ellos. Solo pensar en mi esposa, mi dulce Bella en un hospital se me pone el vello de punta.

Mi amigo se levanta y me mira expectante.

-Vamos Edward, tu esposa te necesita- sin pensarlo me levanto y salgo del edificio como alma que lleva el diablo. Solo pienso en llegar rápido y poder estar junto a Bella, saber que ha sucedido. Por supuesto, Emmett no me deja conducir pero rápidamente llegamos al hospital. Allí está Alice.

-¿Dónde está? ¿Cómo está? ¿Qué ha sucedido? Alice dime algo- no puedo evitar gritarle a mi hermana, ella no deja de sollozar pero ahora solo me preocupa Bella.

Emmett se interpone entre mi hermana y yo, siendo consciente de que estoy en un estado de nervios que nunca he experimentado. Y puedo asustarla sin quererlo.

-Yo no estoy segura Edward- cuando oigo esas palabras salir por los labios de mi hermana no puedo soportarlo más y me dejo caer en una butaca de la sala de espera.

-Cuéntanos lo que sepas Alice- Emmett siempre con la cabeza tan fría, este es mi gran amigo.

-Si, por favor hermana, no lo soportaré mucho más- dejo caer mi cabeza entre mis manos y me dispongo a escuchar lo que Alice sabe.

Escucho como mi hermana suspira y toma un sorbo de agua.

-Yo pensé que sería buena idea salir de compras por Chicago, así pasábamos un poco de tiempo de chicas, entonces fui a vuestra casa a buscar a Bella y cuando llegué, la puerta estaba entreabierta. Me sorprendió que ella dejase la puerta así, y más a sabiendas que tú no estabas en casa. Llamé a la puerta varias veces antes de entrar pero nadie me respondió. Cuando empujé la puerta lo que vi me dejó paralizada.- se detiene y toma otro sorbo de agua. La siento nerviosa y veo sus manos temblar mientras recuerda lo que ha visto en mi casa.

-Alice, sigue por favor- la tomo de las manos para infundirle valor. Ella coge aire y sigue contándonos que ha visto en mi casa.

-Allí estaba Bella, en el suelo, con un poco de sangre e inconsciente. El espejo que tenéis de cuerpo entero se hallaba roto y todos los trocitos de espejo a su alrededor e incluso algunos clavados en su piel. Ella estaba pálida y me asusté mucho. Llamé a una ambulancia y cuando llegué aquí me dijeron que debía esperar. Entonces te llamé, no sé nada más Edward, solo quiero que este bien. Es como mi hermana- Alice no se puede contener más y se echa a llorar. La abrazo a sabiendas que el que necesita saber y necesita recomponerse soy yo.

Seguimos así unos minutos hasta que un médico viene hacia nosotros. Suelto a mi hermana y Emmett me reemplaza tomándola entre sus brazos.

-¿Familiares de Isabella Cullen?- pregunta el doctor con suma tranquilidad

-Soy su marido, ella ¿se encuentra bien?- no puedo disimular mi ansiedad, necesito verla, tocarla, sentirla; tenerla a mi lado.

-Está estable aunque ha sufrido un fuerte golpe en la cabeza y algunos fragmentos de espejo se le habían clavado en la piel. Se encuentra inconsciente, para realizar un diagnostico más preciso debemos esperar a que despierte- tras escuchar que mi Bella ha sufrido un fuerte golpe no puedo dejar de preocuparme más, quiero verla.

-¿Puedo verla? Por favor, lo necesito- suplicaré todo lo que sea necesario para que me dejen verla, no pienso moverme de aquí.

-Por supuesto señor Cullen, sígame- voy detrás de él y entro en la habitación que me indica.

Allí está mi esposa, mi amor. Tendida en una cama con muchas máquinas a su alrededor. Está pálida. Me acerco y la acaricio olvidándome por completo del médico que está ahí conmigo. Mi prioridad es Bella.

-Señor Cullen, ambos están bien- dice con intención de tranquilizarme pero me paralizo al escuchar una palabra que no esperaba: ambos.

-¿Ambos?- miro al médico como si le hubiesen salido dos cabezas.

-Ella y el bebe que lleva en su vientre- un bebé, Bella lleva dentro suyo a un bebe, a un hijo o hija nuestro. Mi corazón está a punto de estallar de felicidad, ser padre y formar mi propia familia. Pero ¿realmente ambos están bien? Necesito saber que ha pasado, qué o quién ha puesto en peligro la vida de mi familia.

-Gracias- es todo cuanto puedo articular ahora mismo, demasiadas noticias de golpe, necesito asimilar la información y hacerme a la idea. Un bebe, un hijo.

Me siento al lado de Bella sin soltar su mano, jamás lo haré. Acaricio su plano vientre y una pequeña sonrisa aparece en mi rostro. En ese mismo momento siento la mano de Bella apretar la mía. Miro su rostro que me contempla con sus enormes ojos chocolate y una pequeña sonrisa.

-Edward- ese susurro me llena de alegría y de tranquilidad

-¿Cómo estas cielo? ¿Qué ha pasado?- pregunto despacio sin querer agobiarla, pero ansioso por saber la historia.

-Edward, vamos a ser padres, ¿todo está bien?- oigo como su ritmo cardíaco aumenta e intento calmarla.

-Todo bien preciosa, y soy el hombre más feliz del mundo porque voy a tener la mejor familia que jamás un hombre pueda desear- mis palabras la hacen sonreír pero de repente su sonrisa desaparece y siento como aprieta mi mano.

Sin pensarlo, me siento a su lado, en la cama, y la abrazo. Es lo que ella necesita. Suspira y dice algo que me hiela la sangre por completo.

-Charlie…

-¿Qué ocurre con él? ¿Te ha llamado?- esa opción no me gusta pero necesito saber si el padre de Bella ha intentado algo y hacerle pagar por ello. No quiero que nadie moleste a mi esposa.

-Vino a casa Edward, él me amenazó quería hacerte daño y le dije que nos dejara en paz, me empujó contra el espejo y sentí mucho miedo Edward- mi Bella tiembla entre mis brazos y la sangre me hierve, he sentido miedo por perder todo lo que amo y ahora solo quiero destruir a quién casi destruye mi vida y mi mundo.


¿Qué os ha parecido? espero poder leer vuestros comentarios, nos leemos pronto, besos.