Todos los personajes pertenecen a Rick Riordan igual que el texto en negrita yo solo los usaré para este fic sin fines de lucro.
El Dios del sol comenzó a realizar su trabajo como todas las mañanas, pero esta mañana no se sentía como de costumbre, para él algo muy malo estaba a punto de pasar, algo verdaderamente catastrófico. Regreso a su templo sintiéndose mal.
— Apolo — dijo la voz de Hermes con urgencia, cuando el dios del sol lo miró se extraño demasiado, su rostro estaba bañado en lágrimas y más allá lo vio.
Todos estaban ahí cerca del gran comedor reunidos, había un gran tumulto de semidioses y dioses. Entre ellos distinguió un claro sonido de llanto, sonaba angustioso y doloroso.
— ¿Qué pasó...? — miro al dios de los viajeros y este solo lloro más y de su túnica saco algo, no lo reconoció bien pero parecía la camisa del campamento mestizo.
— Enloquecieron esta mañana Poly... el trato terminó... — Hermes cayó de rodillas no pudiendo más con su dolor, la camisa tenía sangre. Apolo abrió los ojos con sorpresa y luego corrió al centro de donde estaba sucediendo todo.
Zeus y Hera estaban tirado en el suelo con enredaderas en el cuerpo, sombras por todas partes y muchos golpes además de icor fluyendo de ellos. Estaban por desaparecer.
Y entonces el Dios reparó en otra cosas, Poseidón que estaba hincado llorando, su familia estaba alrededor pero faltaba uno de sus hijos y ahí lo vio, entre sus brazos el Dios sostenía dos cuerpos.
Percy y Teseo sin vida entre sus manos.
El Dios se dejó caer al suelo de rodillas mientras sentía que todo su mundo se venia a bajo, su ex pequeño paciente estaba muerto. Estaba pálido y sin vida, los ojos abiertos y sin brillo. Poseidón se aferraba a sus cuerpos sin poder hacer más.
— Sucedió mientras hacías tu trabajo — susurro Artemisa a su lado poniendo una mano en su hombro — Lo lamento — El Dios pegó un grito doloroso de terror y angustia.
Perseo solo estaba sentado en un lugar más allá observando todo sin decir o hacer nada, Annabeth estaba a su lado. Ambos veían los dos cuerpos sin vida de sus amados, porque tarde descubrió él que lo que sentía por su amigo era amor.
Nico estaba en los brazos de Will siendo consolado por este, Thalia estaba con Jason prácticamente en shock, su antiguo amor y su primo estaban muertos.
Pronto todos empezaron a desaparecer, no había nada más que hacer, de nada servía la lectura si lo que querían salvar no se podría. Esto solo se convertiría en un bucle sin fin donde verían morir a los tres una y otra y otra vez.
N/A: Bien como ya no voy a escribir más de los leyendos quise darle un final ahora :3 agradezcan por el final a imawitchhoney que me dio la idea para este final :3.
Me quedo más corto pero mejor que lo que tenía planeado.
Fue un gusto escribir para ustedes hasta aquí :3 ya me dejaré de estresar y de estresarlos con mis demoras.
Unas partes del leyendo para el recuerdo. Gracias por todo suspiritos azules.
..
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
Se la creyeron :p
N/A: Si llegaron hasta aquí, felicidades \._./.
Eso les enseñará a no darme ideas dramáticas criaturas azules :3
imawitchhoney te dije que te lo dedicaría :3.
Si me matan no hay más leyendo 7n7r no más aviso.
Y ya estoy en escribir el próximo capítulo, espero tenerlo para el sábado o el lunes, no será muy largo y disculpen la demora.
Hora si que empiece el drama Real \._./
El Dios del sol comenzo a realizar su trabajo de todas las mañanas, pero esta mañana se sentía pesado no sentía ningún ánimo para hacer que el sol reluzca sobre todo lo demás. Regreso a su templo sintiéndose verdaderamente mal como si todo lo que temiera que iba a pasar estuviera por pasar.
- ¿Todo bien Poly? - pregunto el Dios de los ladrones que había ido a su templo a verlo, estaba preocupado por su amigo.
- Algo va a pasar hoy Herms y será algo muy grave, lo presiento - el dios sonaba apagado y desesperado, lo cual no era era bueno. El Dios de los ladrones respiró profundo el sentía exactamente lo mismo y aunque trataba de alejar esos sentimientos de que todo explotaría estos seguían ahí.
- Esperemos que no sea tan grave - susurro el Dios mensajero mirando la sala de los tronos y como de las cabañas comenzaban a salir los mestizos, todos caminaban lentos y vigilantes, como si en cualquier momento los fueran a atacar en especial los griegos.
- ¿Se encuentra bien mi teniente? - pregunto Phoebe viendo a Thalia esta mañana había despertado gritando por una pesadilla lo cual tenía a las cazadoras algo alteradas.
- Estoy perfecta Phoebe, todo está bien - asintió Thalia aunque eso no se lo creía ni ella. Había estado soñando una vez más con la guerra y con el momento en que le caía la estatua de Hera sobre las piernas, no sabía lo que significaba eso pero la tenía afectada.
Annabeth no estaba mejor que Thalia, lo valiente y estupido que fuera a hacer su novio y el hermano de este iba a suceder pronto, no sabia exactamente cuando pero estaba por pasar de eso estaba segura, su instinto se lo decía y no solo a ella, a los demás campistas les pasaba igual.
Leo que estaba preparando su pequeño aparato atrapa Octavian's no se sentía seguro de usarlo, solo sentía que había peligro como cuando los atacaron los tres cíclopes en su primera misión con Piper y Jason, como si la vida de sus amigos peligrara, solo que esta vez no había herramienta que le ayudara a salvarlos. Como si esta vez no dependiera de él salvarlos, como si esta vez fuera hacer la responsabilidad de alguien a quien quería. Y eso dolía.
Octavian por su parte había amanecido más sigiloso y callado que de costumbre, vigilaba sus alrededores mientras escondía en un lugar cercano al bosque algo importante al parecer y luego con suma tranquilidad se dirigió a desayunar con los demás.
Reyna no notó este comportamiento en él, tenia un fuerte dolor de cabeza y un sentimiento de pesadumbre, creía que tal vez era por la forma de comportarse que tenían los griegos y su propia hermana. Todos podían sentir como si una niebla de tensión estuviese creciendo cada vez más y más.
Luke estaba alerta podía sentir el peligro, su yo del libro iba a cometer algo estúpido estaba seguro de eso y su instinto le decía que era momento de huir y esconderse, pero su parte griega lo hacía quedarse ahí, porque el tenía que afrontar lo que fuera a venir aunque aún no lo haga seguía siendo su culpa. La culpa de sus malas decisiones.
Hestia sirvió un cuantioso desayuno a todos pero ella podía notar la tristeza de los mestizos y el desgano de esa mañana, miró a sus pequeños hermanos que llegaron al comedor. No habían dicho nada pero sus rostros cansados y malhumorados lo decían todo: Sentían dolor, pena y odio. La diosa del hogar suspiró tristemente sentándose a la mesa con los demás dioses.
- Tío P hablo conmigo esta mañana - murmuró Artemisa que se había pasado por el templo de este antes de ir al suyo pues sintió su llamado. Todos los dioses le pusieron atención de forma disimulada, aunque los reyes estuvieran distraídos por su dolor no se podían arriesgar a que sepan que ellos ya sabían todo - Dijo que dejemos todos los planes que hayamos hecho, al menos hasta después de terminado el libro -
- Pero ¿Por qué? - pregunto en un tono bajo Demeter mirando con el ceño fruncido a su sobrina, la diosa de la caza fingió comer un poco antes de contestar fijándose si Atenea no los estaba oyendo pues estaba cerca. La diosa de la sabiduría parecía distraída en pensamientos. Después de ver que no le oía procedió a hablar.
- Parece que las moiras están haciendo algo y debe esperar al mandato de ellas, cabe la posibilidad de que ese trato sea roto pronto - susurro Artemisa y los demás se quedaron viendo, había muy pocas formas de romper ese trato y cada una terminaba en desastre. Eso no eran buenas noticias.
Todos los dioses se limitaron a comer desde ese momento y no volvieron a hablar para nada, vigilaban los movimientos de los reyes y de la diosa de la sabiduría hasta que fue momento de ingresar a la sala de los tronos una vez más.
En el templo de Poseidón las cosas no estaban tranquilas, Teseo parecía con más energía que antes y eso alegraba a Perseo pero también le hacía doler el pecho porque era como la calma antes de la tormenta y el no quería pensar en tormentas, Belerofonte y Orión no paraban de ver a los dos azabaches, estaban atentos a los movimientos de Teseo. Tritón por su parte solo parecía concentrado en su libro pero al igual que los demás días no pasaba de la misma página que tenía abierta.
- Es momento de partir - aviso Poseidón poniéndose de pie y dejando de lado los platos en los que habían estado comiendo, los cuales estaban casi intactos.
- Todo estará bien - susurro Anfitrite a su lado pero ni ella se creía eso y miraba con mucha pena a Teseo.
El antiguo héroe sabía lo que pasaría, ya estaba preparado para eso, también sabía que muchos se asustarian y que probablemente estaría en problemas después de lo sucedido, pero no importaba si con eso ayudaba un poco y aligerara en algo la carga que ya pesaba sobre su nuevo hermano.
La familia Marina se reunió y la bruma los empezó a envolver para después aparecer en la sala de los tronos, todos ya estaban en sus lugares, el ambiente estaba pesado y Teseo solo apretaba los puños mirando el suelo y buscando la calma que ya estaba perdiendo al ver los ojos angustiados de Perseo.
- Bien eh ¿Por qué no lees tu querida Rachel? - pregunto el Dios del sol y la pelirroja le quedo mirando, después asintió despacio, ella vio que el diso no estaba del todo bien y si sus sueños no estaban mal. Que para su mala suerte nunca estaban mal. Este sería un capítulo muy movido. Se levantó y tomó el libro de las manos del Dios.
- Bien el capítulo es Nos llevamos una sorpresa en Miami Beach - al decir esto ella abrió mucho los ojos y miro a Luke que solo se encogió en su asiento.
- Hoy no será un buen día - murmuró para si viendo que por primera vez en un rato muy largo sus hermanos y demás campistas le dieron una mirada preocupada. No de odio, no resentimiento, no dolor, solo había: Preocupación, con todas sus letras.
- Imbécil - susurro Thalia mientras apretaba su pulverizador que aún llevaba en el bolsillo, sus labios estaban tensos igual que el resto de su cuerpo y sus cazadoras trataban de calmarla sin conseguirlo demasiado.
- No, sesos de alga - susurro Annabeth apretando la mano de Piper que estaba junto a ella como casi todos estos días, esta le dio una mirada de compasión. Rachel comenzó a leer.
-Percy, despierta.
El agua salada me salpicaba la cara. Annabeth me sacudía por el hombro.
- Podemos anotar eso como la primera noche que durmieron juntos - dijo Travis con un tono divertido tratando de levantar los ánimos lo que consiguió que los del Argo comenzaran a toser extrañamente.
- Hermano yo creo que si y que han pasado más noches juntos y no exactamente durmiendo - agregó Connor en el mismo tono haciendo que Annabeth se sonroje por demás y les de una mala mirada.
Algunos empezaron a reír por lo bajo no queriendo ver a Annabeth directamente a la cara. Esta miro a los Stoll y luego a los del Argo II en especial a Piper que estaba a su lado y no la veía directamente.
- Solo dormimos encima de los hipocampos porque no había más - les dio una mirada de advertencia a los hijos de Hermes mientras los demás comenzaban a reír más fuerte.
- Si pero es que ahí tenían trece, ahora tienen más años y... - dijo Piper en tono sugerente y Annabeth la golpeo antes de que siga hablando.
- ¡Piper! - regaño la rubia y ella solo sonrió a modo de disculpa.
La verdad los del Argo II no se terminaban de creer que solo estaban durmiendo cuando Frank los encontró ahí en la mañana, de hecho el chino canadiense estaba sonrojado igual que Hazel, ella se venteaba el rostro con una mano. Nico miraba extrañado a su hermana. Thalia por otra parte no creía que fueran a hacer nada, después de todo el aún ni notaba cuando ella decía que el dios del sol estaba caliente aunque tal vez se dejara llevar por la rubia.
Teseo en cambio estaba riendo por lo bajo y tratando de no ahogarse de la risa ganándose miradas extrañadas de parte de Perseo y sus hermanos.
No hicimos nada decía la voz junto a Teseo y esto solo le hacía reír más al antiguo héroe Mejor no digo más
Por otra parte Luke solo veía con una ceja arqueada a Annabeth, esa no sería la niña que el conoció, el conoció una niña inocente. Para él ella era su hermanita y que insinúen esas cosas era demasiado extraño.
Rachel se apiadó de Annabeth y siguió leyendo más alto para poder acallar los murmullos y las risas.
A lo lejos, el sol se ponía tras los rascacielos de una ciudad. Divisé una carretera flanqueada de palmeras junto a la playa, escaparates de tiendas con deslumbrantes neones de color rojo y azul, y un puerto abarrotado de cruceros y barcos de vela.
-Es Miami, me parece -dijo Annabeth-. Pero los hipocampos se están comportando de un modo raro.
La familia marina que aún miraba a Teseo que se había reído se comenzó a preguntar que es lo que pasaba para que los hipocampos no siguieran adelante. Teseo hizo una mueca y arrugó la nariz, un gesto que para Perseo no pasó desapercibido y que se le hizo muy tierno, al punto que dolió, como si no fuera a ver eso en mucho tiempo.
Estamos cada vez más cerca decía la voz al tiempo que a lado de Teseo se comenzaba a formar como una sombra muy débil. El antiguo héroe solo asintió mirando al suelo igual que sus demás hermanos.
Era cierto: nuestros amigos habían aminorado la marcha, relinchaban y nadaban en círculos mientras husmeaban el agua. No parecían muy contentos. Uno de ellos estornudó. Yo sabía lo que estaban pensando. -No van a acercarse más -dije-. Demasiados humanos. Demasiada polución. Tendremos que nadar hasta la orilla.
Los amantes de la naturaleza hicieron una mueca antes esto, el ambiente seguía pesado en la sala pero con lo que hicieron los Stoll estaba siendo llevadero. Hermes había sonreído un poco con el logro de sus hijos pero no podía evitar sentirse terrible por el que sería su hijo pródigo.
Luke podía sentir su mirada y a veces se la devolvía, estaba sintiendo su preocupación y dolía, porque no era al único que estaba preocupando, los que estaban ahí también estaban preocupados, al menos sus hermanos. Pues para ellos, Luke seguía siendo su hermano, no importaba lo que pasara. Familia era familia.
A ninguno de nosotros le entusiasmaba la idea, pero nos resignamos y a Rainbow y sus amigos les dimos las gracias por el viaje.
Atenea sonaba sus sienes por más que trataba de recordar algo no podía, tenía un enorme sentimiento de culpa y dolor que no se iba por más que quería, trataba de pensar en mil y un cosas más pero simplemente el sentimiento seguía ahí. Quería recordar eso tan importante y malo que había hecho para tener este sentimiento pero no podía. Recordaba como iba a acabar el dichoso trato que tenían y ahora estaba arrepentida pero no veía manera de terminarlo. No sin poner en riesgo a todos.
Tyson derramó unas lágrimas y desató a regañadientes el paquete que había usado como silla improvisada, donde guardaba sus herramientas y un par de cosas más que había logrado salvar del naufragio del Birmingham.
Tritón trataba de distraer su mente pensando en que era eso tan importante que tenía el cíclope, debía ser súper importante si lo había salvado desde la explosión y aún con el ataque del cíclope no le había dejado de lado pero estos pensamientos no duraban tanto como él quería porque pronto los pensamientos de que Teseo y Percy estaban en peligro lo inundaban de nuevo, debía admitirlo. No en voz alta. Pero esos dos le preocupaban y no exactamente por lo que le pasara a su padre, si no por el bienestar de ellos.
Abrazó a Rainbow, rodeándole el cuello con los brazos, le dio un mango pasado que se había llevado de la isla y le dijo adiós.
- Awww ternura - susurro Afrodita que estaba ya angustiada por todos los sentimientos encontrados que había en la sala y por ese sentimiento de miedo que crecía en la familia Marina pero más que nada había uno de Amor. Amor Leal. Que estaba haciéndose más fuerte con el pasar de los minutos.
Cuando las crines blancas de los hipocampos desaparecieron en el mar, nos pusimos a nadar hacia la orilla. Las olas nos empujaban, y en muy poco tiempo estábamos de vuelta en el mundo de los mortales.
Zeus acariciaba sus sienes de forma circular, el sentimiento de ira e impotencia estaba creciendo en él, no había protegido a sus hijos nunca, había dejado que Hera acabe con ellos porque por mucho tiempo creyó que era lo correcto, después de todo él la había engañado pero sus amantes no tenían la culpa, los niños no tenían la culpa tampoco. Ellos no pidieron ser engendrados, ellos no le obligaron a nada, sus amantes tampoco. Era su culpa, solo suya y no iba a permitir que alguien los dañe de nuevo ¡No! ¡No lo haría! ¡Debía acabar con quien envenenó a su hija en el libro! ¡Destruirlo!.
Recorrimos los muelles donde se alineaban los cruceros, abriéndonos paso entre un montón de gente que llegaba de vacaciones.
La respiración del rubio hijo de Hermes se cortó, ya estaba viendo venir la sorpresa que se llevaron los de la misión.
Clarisse apretaba los puños, miró a su padre que parecía tener el presentimiento de que algo iba a pasar, una batalla se desataría pronto. Solo que no sabia en que bando estaría en esta ocasión, ni quienes iniciarían todo o tal vez si tenía una idea de quién lo iniciaría y por eso miraba disimuladamente a sus padres.
Había mozos trajinando con carros llenos de maletas. Los taxistas hablaban a gritos en español e intentaban colarse en la fila para recoger clientes.
— Siempre son así — murmuró distraídamente una hija de Afrodita mirando disimuladamente a los demás.
El aire se estaba tornando pesado en la sala, los dioses estaban tensos igual que los griegos, los romanos estaban alerta. Cualquier cosa podía hacerlos saltar en este instante.
Si alguien se fijó en nosotros, cinco chavales chorreando y con pinta de haberse peleado con un monstruo, nadie dio muestras de ello.
— Creo que lo notarian pero si la ciudad estaba tan mal como ponen al principio, no creo que les interese y tal vez hasta les sea común que los jóvenes naden con ropa — comento Ariadna mirando a los hijos de su esposo, el Griego parecía listo para una batalla mientras vigilaba al hijo de Hermes.
Los chicos griegos sabían que es lo que pasaría, una parte de ellos estuvo en el comedor y podía recordar el bonito mensaje Iris que se mostró en el comedor, los demás lo podían intuir por las historias de las fogatas que se hacían en el campamento. Así que ellos estaban listos para defender a Luke, porque sabían que eso es lo que Percy haría, su líder lo defendería. Además que sabían que esto se podía salir de control y no solo que ataquen a Luke, esto podría derivar más ataques.
Ahora que estábamos de nuevo entre mortales, el único ojo de Tyson no se distinguía bien gracias a la niebla.
— Menos mal que la niebla es de ayuda en eso — comentó Piper por lo bajo recordando la mala pasada que le hizo la niebla y viendo de vez en cuando a la causante de que eso sucediera.
Hera se veía más seria y fría de lo normal, miraba a todos como si fueran simples insectos con los que debía terminar pero se estaba conteniendo de hacerlo. Se estaba recordando a sí misma lo del trato, que aunque le mostraron como seria ese futuro con el dichoso trato ella lo se lo creía ¡Ella era la reina! No necesitaba de semidioses para ser poderosa y vencer a ese inútil titán, los dioses no necesitaban de los semidioses. Sus pensamientos comenzaban a desvariar cada vez más.
Grover había vuelto a ponerse su gorra y sus zapatillas. E incluso el vellocino se había transformado y ya no era una piel de cordero, sino una chaqueta de instituto roja y dorada, con una Omega resplandeciente bordada sobre el bolsillo.
— Esa chaqueta se oye cool — susurro Jason, su mirada estaba en Leo que no tenía las manos quietas y parecía vigilante a algo — ¿Qué ocurre Leo? — pregunto por lo bajo.
— Algo no está bien, mi instinto lo dice — contesto el latino, en sus ojos café se podía notar la preocupación que le aquejaba igual que su tristeza, se apegó más al rubio. Se sentía como cuando Gea o Gaia le habló y luego pasó lo de su madre, pero esta vez no sería contra su madre si no contra alguien de su nuevo hogar. Él no quería que nada les pasara a los de su nuevo hogar.
Jason lo abrazó por los hombros y no dijo nada más, él estaba sintiendo algo parecido y miraba insistentemente a Thalia que solo seguía apretando su arco y miraba al suelo mientras sus labios se movían. Tal vez diciendo una plegaria tal vez soltando un juramento contra rubios envenenadores de árboles, nadie podía saberlo con exactitud.
Annabeth corrió al expendedor de periódicos más cercano y comprobó la fecha del Miami Herald. Soltó una maldición. -¡Dieciocho de junio! ¡Hemos estado diez días fuera del campamento! -¡No es posible! -dijo Clarisse.
— Diez días — mascullo Zeus pensando en la hija del libro, su hija se estaba muriendo por culpa de algún bastardo y ellos que se supone la iban a salvar habían tardado diez días en volver a llegar. Su enojo crecía cada vez más, si el culpable de aquello estaba ahí las pagaría, no le iba a importar nada.
— Que no sea lo que pienso Sesos de alga — murmuró Annabeth viendo hacia la familia Marina donde una tenue sombra estaba a lado de uno de los hijos del mar — Seria demasiado, no lo hagas — miro hacia Luke que solo apretaba los puños y trataba de guardar la compostura como adivinando que su yo del libro pronto aparecería y haría algo estúpido.
— Tranquila Annabeth — susurro Piper a su lado abrazandola al sentir que se tensó. Annabeth no la miro solo suspiro pesadamente, su novio era un idiota, lo amaba pero sentía que se arriesgaba demasiado por todos.
— No seas el héroe, sesos de alga — dijo en un susurro cerrando los ojos con fuerza.
Yo sabía que sí lo era. El tiempo transcurría de otro modo en los lugares monstruosos.
-El árbol de Thalia debe de estar casi muerto -gimió Grover-. Tenemos que llegar allí con el vellocino esta misma noche.
Zeus los miraba a los de la misión que estaban en la sala como advirtiendo que más valía que así fuera, olvidando claro que su hija estaba ahí presente entre las cazadoras.
— ¿Cómo le hicieron para llegar? No tenían nada — dijo Will mirando a Grover porque Annabeth seguía con los ojos cerrados tratando de olvidarse que estaba ahí.
— Teníamos algo, al menos uno de nosotros tenía algo — respondió el sátiro señalando el libro pero su aspecto no era el mejor, sus manos temblaban y se veía que quería balar. El hijo de Apolo asintió y luego miro al de Hades que abrazaba a su hermana y parecía no prestar atención a nada.
— Tranquilo Nico — susurro Hazel acariciando el brazo de su hermano que este mantenía alrededor de ella. Este tenía la cabeza oculta en su cuello, él podía sentir el halo de muerte acercase, un alma pagaría un precio por algo. Lo malo es que por esta vez no estaba seguro de quien era esa alma, sus sueños no habían anunciado nada.
Clarisse se dejó caer en el pavimento, abatida. -¿Cómo demonios se supone que vamos a hacerlo? -dijo con voz temblorosa-. Estamos a miles de kilómetros. Sin dinero y sin vehículo. Es exactamente lo que dijo el Oráculo. ¡Tú tienes la culpa, Jackson! Si no te hubieses entrometido...
— ¿Y por qué es la culpa de Percy? — se interrumpió Rachel mirando a Clarisse, esta apretó los puños y la vio con furia. De lo que cualquiera podría pensar, Rachel no se intimidó simplemente la siguió mirando.
— Tenía que culpar a alguien que no fuera a ella misma, eso es lo que hace su padre. Un cobarde — dijo Zeus y Ares le vio indignado por lo que estaba diciendo de él y de sus hijos.
— Más cobardes me parecen otros que se meten con seres que no tienen nada que ver con ciertos asuntos, solo porque es más fácil poder acabar con ellos que con atacar directamente a quien quiere — comento Demeter distraídamente ganándose la atención de Zeus y de Poseidón — Es de cobardes atacar por la espalda, pero no tienen la culpa si viene en sus no-genes niños — termino por decir y la sala se tornó más fría, nubes se arremolinaban sobre toda la sala.
— Su padre no es un cobarde queridos semidioses y se entiende que ella piense así, después de todo las cosas no les habían ido bien Bonita Oráculo — sonrió la diosa del amor. Rachel no había querido armas una disputa entre dioses, solo había querido saltar a defender a Percy después de todo era su amigo — A veces es más fácil echarle la culpa a los demás o sobre uno mismo para descargar el dolor y la frustración que pesa sobre los hombros —
— Solo estaba frustrada y era una chiquilla inútil en ese entonces — gruño Clarisse molesta mientras veía como su padre se contenía de no saltar sobre Zeus, mismo que aún mantenía las nubes sobre todos.
Rachel decidió dejar ahí el tema y seguir con la lectura.
-¿Que es culpa de Percy? -estalló Annabeth-. ¿Cómo puedes decir eso, Clarisse? Eres la peor...
-¡Basta ya! -zanjé.
— Y el chiquillo según inmaduro y sesos de alga es el que tiene que detener la pelea entre la sabia y la guerrera — comentó Apolo, él pretendía hacerlo en voz baja pero le había salido más alto de lo que pretendió y se ganó una mirada airada por parte de los padres de ambas chicas.
— ¿Qué quieres decir con eso? — salto Ares mientras Atenea se reprimía de hacer lo mismo, primero porque según como buena diosa no debía alterarse como lo haría un padre mortal y segundo porque su cabeza empezaba a doler por lo del sueño y lo que no recordaba haber hecho.
— Que tal como pasa aquí en la sala cuando los dos se ponen a discutir, es el tío quien tiene que hacerlos entrar en razón porque a otros ni les interesa que pueda pasar cuando ustedes comienzan a pelearse — se explico el Dios del sol ya que lo habían oído no podía dejar a todos con la duda. Ares se calmó, no dijo más después de todo su tío era siempre quien los detenía.
Zeus solo se metía cuando veía que los necesitaba para algo más, de ahí no le interesaba si se mataban o no entre ellos. Rachel siguió porque el clima se ponía peor en la sala y los dioses con sus conversaciones no ayudaban.
Clarisse se agarró la cabeza con las manos. Annabeth, frustrada, dio una patada al suelo.
Casi se me había olvidado, pero se suponía que aquella búsqueda era de Clarisse. Durante un momento espeluznante vi las cosas desde su punto de vista. ¿Cómo me habría sentido si un puñado de héroes se hubiese entrometido y me hubiera dejado en mal lugar?
Clarisse quería darse contra el suelo ahora sabia que él se iba a culpar por más cosas y esta vez sería por su causa, ella sabia que no era por su causa que terminó ahí y que él no tendría que estar pensando en esas cosas. Él simplemente había corrido en ayuda de un amigo, algo que ella no había hecho, ella había ido para ser la heroína del campamento, por reconocimiento a diferencia de él.
— Estúpido Prissy — apretó los dientes mirando el suelo, sabia que si él no se hubiese metido no habría ni siquiera salido con vida de aquella misión y que si había dicho todo lo anterior es porque le había molestado tener que depender de él y que una vez más el corriera riesgos. Era como un estúpido hermano menor al que no podía defender por más que quería hacerlo.
Pensé en la conversación que había oído en la sala de calderas del CSS Birmingham: Ares habiéndole a gritos a Clarisse y advirtiéndole que no fallara. A él le tenía sin cuidado el campamento, pero si Clarisse lo hacía quedar mal...
A estas alturas a nadie le sorprendía que él esté pensando en Clarisse y en su bienestar antes que el suyo propio o antes que lo reconozcan como un Salvador. La hija de Ares soltó un golpe al asiento mientras su novio la abrazaba.
— Es un idiota que se preocupa por todos menos por él — dijo entre dientes que apenas y se le entendió algo.
Teseo que la miraba trago saliva ante esto y la sombra a su lado sonrió de lado con pena. No les va a gustar lo que haremos pensaba Teseo.
Ya lo sé pero no hay otra forma respondió débilmente la voz como guardando energías para otra cosa. El antiguo héroe asintió y respiró hondo.
Perseo que estaba a lado de Teseo se lo quedó mirando y tomó su mano, esta estaba fría, lo cual no era normal desde que estaban ahí en la sala. No le gustaba nada eso.
-Clarisse -pregunté-, ¿que te dijo exactamente el Oráculo?
Ella levantó la vista. Pensé que me iba mandar a paseo.
— Lo ibas a hacer ¿verdad? — pregunto Chris a su oído intentando que deje de pensar en lo anterior, ella lo vio y se pegó más a él mientras asentía y escondía su rostro en el cuello de él. Él acarició su cabello, ella muy pocas veces se comportaba cariñosa o se dejaba consentir, era una hija de la guerra ¡Por favor! Las cursilerías no iban con ella pero él atesoraba cuando ella dejaba que le hiciera mimos porque eran especiales.
Pero no: respiró hondo y recitó la profecía:
Navegarás en el buque de hierro con guerreros de hueso,
— Hecho — dijeron los Stoll marcando un visto al aire.
acabarás hallando lo que buscas y lo harás tuyo, pero habrás de temer por tu vida sepultada entre rocas,
— Doloroso pero listo — apoyo Leo haciendo otro gran visto y ganándose la aprobación de los hijos de Hermes.
Todos podían notar lo que hacían, con su bobada lograban calmarlos y distraerlos un poco, aunque ni ellos mismos se veían con ánimos de hacerlo.
y sin amigos fracasarás y no podrás volar sola a casa.
La mayoría arqueo una ceja interrogativa hacia la chica que solo siguió escondida en el cuello de su novio quien los vio mal a todos en especial a sus hermanos que estaban con sonrisas burlescas en el rostro. Seguramente queriendo soltar alguna canción tonta de los enamorados o algo.
— Y entonces Travis y Connor vertieron esa mezcla... — comenzó a contar cuando los vio abrir la boca pero ellos se cerraron las suyas propias con un cierre invisible — Sigue RED — sonrió a la pelirroja y esta asintió extrañada.
-¡Uf! -musitó Grover.
-No -dije yo-. Espera un momento... Ya lo tengo. Busqué dinero en mis bolsillos, pero sólo encontré un dracma de oro.
— Y vaya que ese dracma sirvió de mucho — musitó Grover pero de reojo veía a Luke preocupado por lo que ese simple dracma podría ocasionar ahora en el lugar que estaban.
Luke por su parte solo trataba de actuar tranquilo y miraba el suelo pensando en todo lo malo que hacía en el libro, se arrepentía de cada acción futura cometida. Él aún no había hecho nada pero se sentía culpable de todas formas, porque estaba en sus pensamientos hacer todo eso, solo que no esperaba que todo resultara así.
-¿Alguien tiene dinero? Annabeth y Grover menearon la cabeza, malhumorados. Clarisse sacó de su bolsillo un dólar confederado, todavía húmedo, y suspiró.
Más de uno que aún no captaba el plan de Percy se preguntaba para que quería dinero y de donde lo sacarían. Reyna estaba expectante a lo que fuera a pasar mientras veía al ex agur desde su lugar, el parecía tener el mismo presentimiento que todos en la sala pero a diferencia del resto no se veía molesto con aquello, estaba tranquilo y demasiado quieto.
-¿Dinero? -preguntó Tyson vacilante-. ¿Quieres decir... papeles verdes? Lo miré.
-Sí, eso.
-¿Como el que llevábamos en los petates?
-Sí, pero ésos los perdimos...
Hermes entendió que si el cíclope preguntaba era por algo pero no dijo nada, más bien siguió vigilando a Apolo que tenía su mirada fija en la familia marina, al parecer veía algo que los demás no y no era el único porque Hades, Perséfone, Demeter y Aquiles también parecían verlo.
— Dime que estoy viendo alucinaciones mi señor — susurro Perséfone mientras tomaba la mano de su esposo.
— Desearía decir que si pero no lo estás, también lo veo — contesto el Dios en tono bajo sin despegar la vista de la familia Marina.
— ¿Será parte del plan de las moiras? — susurro Demeter al otro lado de Hades solo hizo una mueca, no podía saber eso con certeza.
— Solo espero que salgan bien — susurro Aquiles para si mismo hoy estaba solo y que espada estaba con él, miraba fijamente a Teseo y a la sombra que estaba junto a él un poco más clara que antes.
Perseo que estaba más cerca la empezaba a notar también y solo atinaba a aferrarse a la mano de Teseo y a no querer preguntar que es lo que estaba pasando.
Los hermanos de Teseo fingían no ver a la sombra aunque sabían que estaba ahí, igual Poseidón y Anfitrite, muy pocos dioses comenzaban a advertir la presencia extraña que estaba a lado de Teseo.
-Me interrumpí al ver que Tyson hurgaba entre sus cosas y sacaba la bolsa impermeable llena de billetes que Hermes había incluido en nuestro equipaje-. ¡Tyson! -exclamé-. ¿Cómo...? -Creí que era una bolsa de comida para Rainbow -dijo-. La encontré flotando en el mar, pero sólo había papeles. Me tendió la bolsa.
— Chico listo — murmuró Hefestos muy concentrado en vigilar a sus hijos, en especial a los griegos que parecía que en cualquier momento iban a saltar sobre alguien. Vigiló los movimientos de Leo, este actuaba demasiado feliz mientras movía sus manos nerviosamente con unas tuercas y tornillos, algo le pasaba porque de vez en cuando miraba a Jason que estaba a su lado, los dos parecían alerta.
Hazel y Frank no estaban mejor, la primera al igual que su hermano tenía un extraño presentimiento había un aura extraña y un poder irradiaba, ella sabía que lo conocía pero no sabía de quién era en este momento y lo que más miedo le daba es que el presentimiento de Nico se haga realidad.
Al menos trescientos dólares en billetes de cinco y de diez. Corrí a la parada y detuve un taxi que acababa de dejar a unos pasajeros. -Clarisse -llamé-. Venga. Te vas ahora mismo al aeropuerto.
— Por eso llego sola — murmuró Marck hermano de Clarisse recordando esa época y mirando de reojo a su hermana que solo seguía abrazando a su novio y apretando su mano.
Annabeth, dale el vellocino. No sé cuál de las dos parecía más pasmada mientras yo le quitaba a Annabeth la chaqueta del vellocino, metía todo el dinero en el bolsillo y se la entregaba a Clarisse. -¿Vas a dejarme...? -Esta búsqueda es tuya -dije-. Y sólo hay dinero para un billete. Además, yo no puedo viajar en avión. Zeus me haría volar en mil pedazos.
— Bueno si, la búsqueda era de la hija de Mar... digo de Ares — se corrigió en el acto Hylla mirando a los campistas y a las cazadoras, todo estaba tenso.
— Él no tenía porque meterse en la misión pero si no lo hubiese hecho esta habría fracasado — murmuró Ana hija de Venus mirando a su amigo hijo de Marte que solo sonaba sus nudillos y después vio al resto de los hermanos de este, tanto griegos como romanos, todos parecían listos para una guerra ahí mismo — Aquí va a arder troya — ella se recogió en su asiento y mirando a sus hermanos romanos y dándoles una señal silenciosa de estén listos.
Eso es lo que significaba la profecía: fracasarás sin amigos, o sea, no podrás hacerlo sin nuestra ayuda, pero tendrás que volar tú sola a casa. Has de llevar allí el Vellocino sin falta. Vi cómo trabajaba su mente, primero con suspicacia, preguntándose qué clase de trampa intentaba tenderle, y al final convencida de que hablaba en serio.
Clarisse río contra el cuello de Chris, vaya que su Prissy la leía con facilidad, no había forma de guardarle algo a él. El hijo de Hermes solo arqueo una ceja cuando sintió el cosquilleo pero no se quejó ni se movió, ya después le preguntaría que pasaba.
Subió al taxi. -Cuenta conmigo. No fallaré. -Convendría que no fallaras. El taxi salió zumbando entre una nube de humo. El Vellocino de Oro ya estaba en camino.
— Bien, el árbol de cara de pino tendrá pronto su medicina — murmuró Nico que aún no salía del cuello de Hazel ni le soltaba el agarre que le tenía por los hombros pero pensar en cualquier cosa distraía su depresiva mente. Y lo peor es que en realidad quería consuelo de parte de cierto rubio, estaba sospechando que este seguía durmiendo a su lado en las noches y ahora su cuerpo se estaba acostumbrado a su calor para estar bien ¡Maldito Will Solace! ¡Maldita la comodidad que ofrecía su cercanía!
Hazel solo seguía acariciando su brazo y luego veía a Frank que le intentaba sonreir para tranquilizarla un poco, apenas y lo conseguía.
-Percy -dijo Annabeth-, eso ha sido... -¿Muy generoso? -propuso Grover. -Una verdadera locura -lo corrigió Annabeth-.
— ¿Cómo que locura Princesita? — pregunto Clarisse saliendo de su escondite en el cuello de Chris y viendo fijamente a la rubia.
— Porque no sabia como es que él confiaba en ti para hacer eso si los dos se llevaban tan mal — respondió ella abriendo los ojos y despegándose un poco de Piper. Clarisse gruño, no podía ir contra la lógica que estaba usando, después de todo también en un principio le pareció una locura.
Te estás apostando la vida de toda la gente del campamento a una sola carta: que Clarisse llegue esta noche con el vellocino. -Esta búsqueda era suya -dije-. Se merece una oportunidad.
— Percy es bueno pero se pasa de bueno — murmuró Frank recordando que pasó casi lo mismo con la sangre de Gorgona, había confiado en que él las había tomado para salvarlo de algo cuando no era así. Suspiro despacio, esperaba que pronto lo saquen de do de este y que lo que estaba temiendo ahora en la sala no se cumpla, aunque lo veía poco probable, su padre ya parecía listo para una batalla.
-Percy es bueno -dijo Tyson. -Percy es demasiado bueno -refunfuñó Annabeth. Pero yo no pude dejar de pensar que tal vez, sólo tal vez, había logrado impresionarla un poquito. La sorprendí, en todo caso. Y eso no era fácil de conseguir.
— Lo hizo y bastante, yo no habría hecho algo así — Annbeth sonrío de lado mirando a la sombra que cada vez tomaba más una apariencia translúcida — Percy — susurro por lo bajo y sus ojos resplandecieron con un brillo de lágrimas.
-Venga -les dije a mis amigos-. Vamos a buscar otro modo de llegar a casa. Y fue en ese momento cuando me volví y me encontré la punta de una espada en la garganta. -Eh, colega -dijo Luke-. Bienvenido a Estados Unidos.
Luke en la sala tragó saliva, ya había aparecido en escena, esto iba a salir mal en algún punto, en especial porque más de un Dios le estaba mirando y no todas eran miradas preocupadas. Habían dos que no prometían nada bueno y otra que no sabia descifrar. Además de otra que no sabia de donde venía o de quien era pero no era mala, era como de una promesa de protección igual que la de Thalia. La última le transmitió un poco de paz porque tal vez y solo tal vez lograría que al menos no lo odie del todo. (N/A: Aclaración: Miradas mal intencionadas Zeus y Hera, mirada sin descifrar Atenea porque no sabia que le puede hacer a su hija, así que no sabe exactamente que pensar de él, si debe protegerle igual que harían algunos dioses o atacarle como madre de Annabeth, mirada que no sabe quien es Percy)
Sus matones de siempre, aquellos dos osos gemelos, se materializaron a ambos lados. Uno sujetó a Annabeth y a Grover por el cuello de la camiseta. El otro intentó agarrar a Tyson, pero éste lo derribó sobre un montón de maletas y le soltó un rugido a Luke.
Atenea ahora vio con furia por un instante a Luke pero luego volvió a su actitud fría y sin interés que había mantenido en este libro, aunque si seguían atacando o lastimando a su hija no sabía cuánto más iba a resistir. Respiro hondo y simplemente se dispuso a oír la lectura.
-Percy -dijo Luke con calma-, o le dices a tu gigante que se aparte de mi vista o le pido a Oreius que compruebe cómo resuenan las dos cabezas de tus amigos.
Yo voy a comprobar cómo resuena la suya en el suelo si llega a hacer eso pensaba la diosa de la sabiduría mirando solo a la pared y pronto su cabeza dolió con la imagen dolorosa de su hija siendo comida por el cíclope, si no conocía al muchacho eso pasaría. Ella no deseaba que eso sucediera. Sobo sus sienes con sentido a las manecillas del reloj tratando de quitar la imagen y el dolor que producía.
Oreius sonrió de oreja a oreja y levantó del suelo a Annabeth y Grover, que pataleaban y gritaban.
-¿Qué quieres, Luke? -refunfuñé.
Luke arqueo una ceja, el chico tenía valor no lo iba a negar pero sabia que su yo del libro no iba a estar muy feliz de verlos, seguramente buscaba lo que ellos habían conseguido. Ladeo la cabeza y sonrió, el chico era bastante listo al haber hecho eso y confiado en Clarisse.
Esbozó una sonrisa que le deformaba la cicatriz de la cara.
Señaló el otro extremo del muelle y me di cuenta de una cosa que tendría que haberme saltado a la vista desde el principio: el crucero más grande del puerto era el Princesa Andrómeda.
Perseo gruño molesto por lo bajo, aún no se creía como podían usar el nombre de su ex esposa para ese estúpido barco del mal, soltó el agarre que le tenía a Teseo y cruzó los brazos haciendo puños en las manos.
Teseo se lo quedó mirando y algo dentro dolió, como un piquete en su pecho y miró la mano que antes sostuviera su amigo, movió los dedos despacio, su mano se sentía vacía, fría e incompleta.
"La voz" que ahora era más una sombra humanoide solo se acercó más a él y tomó su mano haciendo que le vea Pronto el antiguo héroe asintió y movió su mano y la puso sobre la otra.
Belerofonte, Orión y Tritón alcanzaron a oír apenas lo que dijo la voz y solo podían sobresaltarse aún más de lo que ya estaban, se miraron entre ellos y asintieron, debían ver la forma de ayudar.
-Bueno -dijo Luke-, lo que quiero es ofrecerte otra vez mi hospitalidad, por supuesto.
— Yo no aceptaría esa hospitalidad — murmuró Katie acercándose a Travis que la rodeó con su brazo.
— Tranquila florecita que ellos salieron muy bien de eso — susurro él a su oído, ella asintió pero en su rostro apareció un tenue sonrojo mirando la mano de él que aún estaba en su hombro, sonrió levemente por esto.
* * *
Los osos gemelos nos subieron a bordo del Princesa Andrómeda y nos llevaron a la cubierta de popa, frente a aquella piscina con surtidores que rociaban agua.
Quiron estaba viendo que de verdad Percy se estaba fijando en todo su entorno, sus sentidos estaban completamente alerta, eso que había descubierto hace años atrás se estaba evidenciando demasiado en estos libros, pronto tendría que hablar con el padre del chico. Era una conversación que hasta en el futuro estaba evitando pero estando aquí y con lo que leían no podía evitarla más.
Una docena de matones variados -reptiles, lestrigones, semidioses con armadura- se había reunido para brindarnos su «hospitalidad».
Poseidón y Atenea gimieron por lo bajo, sus hijos estaban en la boca del lobo literalmente. Grover y Annabeth intercambiaron miradas de angustia, ambos ya sabían con certeza que aquello malo que pasaría sería muy pronto, porque esa parte ya estaba llegando.
-Bueno -musitó Luke-. El vellocino. ¿Dónde está?
— Pues esta donde no lo tendrás — murmuró Miranda que vigilaba a sus hermanos menores, estos comenzaban a acercarse despacio hacia ella y a Katie, los instintos de todos estaban avisando del peligro.
Nos examinó con atención. Me pinchó la camisa con la punta de su espada. Se asomó a los vaqueros de Grover.
-¡Eh! -protestó él-. ¡Eso es pelo de cabra natural!
— Lo es — afirmó Grover modelando sus piernas y haciendo reír a algunos, todos intentaban de algún modo de que el ambiente no esté tan cargado, aunque las nubes que se arremolinaban sobre ellos no estaban ayudando demasiado.
-Perdona, viejo amigo -dijo Luke con una sonrisa-. Tú dame el vellocino y yo permitiré que reanudes la búsqueda que habías emprendido.
Grover resopló por los bajo, viejo amigo, si claro. Luke se mostró avergonzado porque la verdad no se estaba mostrando como un amigo ni de por casualidad.
— Vaya amigo que eras ¿no? — Susurro Julia hija de Hermes a su lado. No sabia en qué momento ellos se habían empezado a acercar pero se sentía bien estar rodeado de gente, lo malo es que su instinto le decía que los alejara por su propio bien.
-¡Ja! -dijo Grover-. Conque «viejo amigo», ¿eh?
-Quizá no me has oído. -La voz de Luke sonaba peligrosamente tranquila-. ¿Dónde... está... el vellocino?
Luke se arrepentía cada vez más de aceptar trabajar para Cronos, miro el suelo, ahora veía que fue demasiado ingenuo en creer todas las cosas que prometió el titán, pero no se le podía culpar del todo pues después de tantos años de no saber de su padre, de ser ignorado por este, humillado prácticamente por Dioniso cuando volvió de su misión y tras eso aguantar a su madre como estaba, que alguien le viniera a ofrecer mejoras a su vida y que lo que él paso no lo pasarían otros. Cualquiera habría aceptado de buenas a primeras.
-Aquí no -dije. Seguramente no tendría que habérselo dicho, pero resultaba agradable soltarle la verdad en la cara-. Lo hemos enviado por delante. Esta vez la has pifiado, «amigo».
— No, no debió decírselo pero seguro fue muy satisfactorio hacerle saber que había perdido — asintió Holly hija de Nike y su hermana estaba de acuerdo con ella. Se sostenían de la mano y en la otra sostenían su espada que tenían en los cintos.
Luke entornó los ojos.
-Mientes. No puedes haber... -Se sonrojó repentinamente ante la espantosa posibilidad que se le estaba ocurriendo-. ¿Clarisse?
Asentí.
-¿Le has confiado...? ¿Le has dado...?
-Así es.
Clarisse arqueo una ceja mirando a Luke y este trago saliva, bueno que en su tiempo la chica era más joven e inmadura, además era la primera vez que ella salía de misión y comprendía a su yo del libro. Él nunca le confiaría algo de tal magnitud a ella o bueno al menos a la que ella más joven.
— Oh vamos Clarisse, que ni tu misma confiaba en que lo lograrías — desestimó Chris a su lado apretando la mano de ella para que no mate a Luke antes de tiempo. Clarisse entorno los ojos mirando a su novio y solo suspiro y miro a Rachel para que continuara. La oráculo empezó a leer de nuevo.
-¡Agrius!
El oso gigante retrocedió.
-¿S-sí?
-Baja y prepara mi corcel. Súbelo a cubierta. Tengo que irme volando al aeropuerto. ¡Rápido!
Luke se escondió un poco en su asiento porque muchos le empezaron a lanzar malas miradas, incluidos algunos dioses aunque cierta diosa después desvió la mirada hacia cierto hijo de Poseidón que solo veía a sus dos manos que tenía sobre el regazo mientras se hacía hacia delante como tapando a alguien. Alguien a quien ella no alcanzo a ver.
-Pero, jefe...
-¡Deprisa! -gritó Luke-. O te echaré de comida al dragón.
— Y si mejor echaban a otro — murmuró Butch viendo de soslayo a Luke que solo veía el piso con atención. Los que alcanzaron a oír al hijo de iris hicieron una mueca pero asintieron. Después de todo el Luke del libro era un cretino.
El oso tragó saliva y bajó pesadamente por las escaleras. Luke deambulaba junto a la piscina, soltaba maldiciones en griego antiguo y aferraba su espada con tal fuerza que los nudillos parecían a punto de estallarle.
El Dios de los ladrones sostenía de igual manera las mangas de su trono, a cada cosa que leí podría sentir como las nubes que su padre había hecho aparecer se arremolinaban encima de todos y que estas parecían que iban a soltar un temporal en cualquier momento. Y no exactamente uno de brisa y lluvia suave.
Apolo veía con preocupación a Hermes, sutilmente se acercó y apoyó su mano en la suya, este le miró y le sonrió apenas, agradeciendo el gesto de apoyo. Esto era lo que el Dios estaba necesitando.
El resto de la pandilla tenía un aire más bien incómodo. Quizá nunca habían visto a su jefe tan desquiciado.
Luke hizo una mueca por lo bajo, era probable aquello como que también ellos estuvieran acostumbrados a eso y que sabían que si no hacían lo que decía se podría poner de un humor peor. Pero se reprimió ese pensamiento pues debía estar alerta a otras cosas en este momento, como en el hecho de que las nubes de tormenta estaban cada vez más negras y los truenos y relámpagos parecían más cercanos.
Los campistas tanto griegos como romanos también lo estaban notando y se estaban alistando para lo que viniera.
Me puse a pensar... Si pudiera utilizar la furia de Luke, hacerle hablar de tal modo que todos vieran lo delirantes que eran sus planes...
— Oh, no — Luke se puso pálido, él era un bocaza cuando estaba furioso y no le cabía duda de que su yo del libro había cometido la estupidez más grande su vida. Estaba seguro que había envenenado el árbol de Thalia, no le cabía ninguna duda. Ya estaba dando por muerto.
Miré la piscina, los surtidores pulverizando el agua y formando un arco iris a la luz del crepúsculo. Y de pronto se me ocurrió una idea.
— Así que ahí fue que se le ocurrió — murmuró Polux que tenía la mirada sombría pero levantada, parecía recordar algo verdaderamente malo, o así fue hasta que miro a cierto punto cerca de Poseidón. Había una presencia que se hacía aún más notoria.
Algunos ya se habían percatado de esto y tenían su mirada ahí por momentos no muy largos, tratando de no alarmar a los demás.
— Annabeth...— susurro Piper sin creeselo, la rubia solo asintió levemente a la pregunta no hecha y un profundo olor a mar se comenzaba a sentir en la sala.
Annabeth podía decir con certeza que no solo era el aroma de Percy, había algo más o de alguien más en él. No se había equivocado en pensar que este y Teseo tenían una especie de conexión, solo esperaba que para los demás o al menos para los dioses siga siendo una incógnita todo eso.
-Has estado jugando con nosotros desde el principio -le recriminé-. Pretendías que te trajéramos el vellocino y ahorrarte así el trabajo de encontrarlo tú.
-¡Por supuesto, idiota! -replicó ceñudo-. ¡Y tú has acabado estropeándolo todo!
Thalia bufo ante esto pero sostenía su arco con fuerza, aunque Luke hiciera tanto daño en el libro aún así ella sabía que tendría que defenderlo pronto. No por ella o por lo que alguna vez sintió por él, sino por su primo, por Percy y sea lo que sea que estuviera haciendo, sabia que este aunque no esté encontraría la forma de saltar a defender a ese Idiota. Tal vez porque también era un Idiota, no de la misma forma que el rubio pero un idiota igual.
-¡Traidor! -me saqué del bolsillo mi último dracma de oro y se lo arrojé. Tal como esperaba, él lo esquivó fácilmente. La moneda atravesó la cortina de agua iluminada por el arco iris.
Algunos arquearon una ceja no comprendiendo que es lo que él estaba intentando, otros como los griegos tenían sonrisas de arrogancia mal disimuladas por lo que iba a hacer. Reyna solo negó con la cabeza y miro a Hazel que se hizo la desentendida de todo y solo miro a Nico.
Confié en que mi silenciosa oración fuese escuchada. Puse en ella todo mi corazón: «Oh, diosa, acepta mi ofrenda.»
Algunos dioses y mestizos se comenzaron a preguntar a quien llamaría y ama importante ¿Por qué hacerlo en ese momento? Otros simplemente se sentían más nerviosos con el pasar de las líneas.
Esta cerca dijo la voz que ahora se escuchaba más clara y Teseo asintió, aún sostenía sus manos en su regazo.
Perseo que había estado algo enfurruñado por lo del nombre del barco volteó al oírlo hablar. Casi se cae del asiento de la impresión quiso tomar la mano de Teseo y sacarlo de ahí porque el temor de que salga lastimado ahora era demasiado evidente pero no pudo, este sostenía sus manos en su regazo y las tenía entrelazadas con "La sombra"
— No, Tes no — susurro Perseo y Teseo volteo y solo sonrió igual que "La sombra" ya estaban decididos y no importaba lo mucho que rogara o suplicara, lo harían igual podía verlo en los ojos de su amigo. Solo podía ver y esperar poder protegerlo lo más posible.
-Nos engañaste a todos -lo increpé-. ¡Incluso a Dioniso en el Campamento Mestizo!
El Dios del Vino que había estado perdido entre sus pensamientos sobre que hacer contra el dichoso trato puso toda su atención en lo leído y abrió los ojos. Si mal no entendía el chico estaba haciendo una llamada y ahora había dado con quien hacerla y a donde. Si su línea de pensamientos no iba mal pronto el chico del libro haría que el otro diga lo indebido y todos en la sala correrían peligro. Demasiado peligro, debían hacer algo.
Los dioses intercambiaron miradas y luego miraron el techo, después a los jóvenes que al parecer ellos ya sabían que ocurriría. Debían hacer algo.
A su espalda, el surtidor empezó a temblar, pero yo debía acaparar la atención de todo el mundo, así que destapé a Contracorriente.
No lo hagas, por favor suplicaba mentalmente el dios de los mares y viendo sutilmente a sus hijos que tenían el ceño fruncido y empuñando sus espadas y arcos, vio a lado de Teseo y ahí estaba, Percy, su Percy, el de dieciséis años que estaba con las manos entrelazadas con las de Teseo. Los dos le habían dado una gran alegría en el sueño pero ahora estaba seguro que le darían un gran dolor.
Luke sonrió con desdén.
-No es momento de hacerse el héroe, Percy. Tira tu miserable espadita o haré que te maten más pronto que tarde.
— ¿Y si mejor él se calla y se muere? Se evitan muchos problemas — murmuró un legado de Aquilon que sostenía con fuerza su espada mientras se acercaba más a los de su cohorte que ya estaba refugiándo a sus probatios más pequeños.
-¿Quién envenenó el árbol de Thalia, Luke?
Rachel se detuvo y miró al dios del sol con alarma, este la miro con resignación y asintió levemente. El Dios del sol miro a Hermes como diciéndole que era el momento, que todo estaba por pasar, el Dios de los viajeros asintió y soltó la mano del rubio para sacar su caduceo mientras la pelirroja comenzó a leer de nuevo pero su voz temblaba.
-Yo, por supuesto -gruñó-. Ya te lo dije. Usé veneno de pitón vieja, traído directamente de las profundidades del Tártaro.
Cuando Rachel terminó la frase todo se quedó un momento en silencio, pero antes de que ella pudiera seguir leyendo, el caos se desató.
Las nubes que se arremolinaban sobre la sala comenzaron a soltar truenos, rayos y relámpagos a diestra y siniestra mientras Zeus comenzaba a brillar y a tomar su forma de tres metros y no era el único.
— ¡Tú! ¡Maldito! — bramo y antes de que alguien pudiera detenerlo tomó su rayo maestro directo hacia Luke que solo atinó a ponerse de pie y alejarse de sus hermanos para que no resulten heridos pero el rayo no lo tocó.
Thalia que sabría que eso pasaría había saltado hacia el rubio dispuesta a parar el rayo con su cuerpo pero tampoco sucedió, ella solo derribó a Luke mientras el rayo se desvió hacia una nueva dirección por un potente chorro de agua.
— Sin lastimar — dijeron dos voces que sonaban algo distorsionadas. Dos hijos del Dios del mar controlaban aquel torrente.
Pero Zeus no había sido el único en alistarse a atacar. Hera había tomado su cetro y mandó más rayos de color blanco, uno fue contra Jason y otro nuevamente contra Thalia.
Los campistas querían intervenir pero estaban en shock, tal era el pánico que vivían que no botaron cuando fueron envueltos en especies de burbujas de agua sobre la que saltaban los rayos que caían y rebotaban hacia las paredes. Los dioses que habían tenido un shock inicial comenzaron a forcejear contra Zeus para quitarle el cerrojo maestro y parar esta locura.
Jason casi había sido alcanzado por el rayo pero al igual que a Thalia un torrente de agua le protegió, los rayos habían sido desviados. Todos dieron en un solo lugar. Leo solo observaba mientras trataba de salir al igual que todos de la burbuja que lo protegía.
— ¡Teseo! — grito Perseo, no había visto en que momento su amigo había saltado a media sala para proteger y defender a todos, corrió con su espada directo a él.
Teseo estaba delante de los reyes del Olimpo con las manos extendidas e invocando suficiente agua para detener los rayos y canalizar todo hacia su cuerpo, mismo que comenzaba a echar humo debido a la electricidad y le estaba debilitando.
— ¡Percy! — Annabeth golpeaba la burbuja en un intento vano de escapar de la seguridad de esta e ir por su novio o la presencia que seria su novio. Piper y Malcom trataban de contenerla.
Frank, Reyna e Hylla estaban haciendo lo mismo que la rubia. Hazel estaba en el suelo con Nico recostado en sus piernas y sosteniéndolo, él estaba siendo afectado.
— Se va... — era todo lo que susurraba el hijo de Hades mientras parecía sufrir un ataque de ansiedad, él estaba sintiendo que Percy o Teseo estaban gastando todos sus poderes. Su alma estaba desvaneciéndose, tal como sintió que se iba la de Bianca.
—¡Nico! — Will golpeaba la burbuja e intentaba llegar al hijo de Hades, se veía más pálido de lo normal en los brazos de su hermana que también estaba deshecha en lágrimas abrazandole.
Contra Zeus estaban Hades y Poseidón, el dios del Rayo estaba fuera de si, vientos huracanados lo estaban protegiendo, los rayos acreditaban alrededor de todo.
Perseo corrió hasta donde estaba Teseo/Percy y tuvo que parar otro rayo que había lanzado Hera, las diosas trataban de detenerla pero estaba siendo imposible con todo el aura que estaba desplegando.
Los hermanos de Percy, incluyendo al inmortal, comenzaron a encargarse de reforzar las defensas que este tenía con los mestizos para que la carga de Teseo/Percy se aligerara, no podían hacer más. Era imposible estar cerca de Percy, se había creado una tormenta a su alrededor.
Demeter, Perséfone, Ariadna y Anfitrite estaban conteniendo a Hera y logrando que no tome su forma real, Afrodita, Artemisa, Apolo y Hermes fueron a socorrer a Thalia y a Luke, también a Hestia que solo lloraba por tal destrucción e intentaban que ella no se desvaneciera, estaba tan débil, tan cansada de ver como todos se peleaban.
Atenea y Ares se aliaron para poder penetrar la coraza que había hecho Zeus a su alrededor, misma que lanzaba aún rayos contra todo y muchos dirigidos hacia los mestizos.
Hera solo tenía un objetivo y por mucho que las otras diosas la estuvieran tratando de detener ella seguía atacando aunque igual tal como habían predicho Teseo y Percy, Perseo los estaba defendiendo, pero por esto no podía ver a sus espaldas, no fue hasta que sintió que la tormenta paró y un fogonazo se sintió detrás y entonces volteó.
El tiempo pareció detenerse.
Hefestos había logrado parar la tormenta que se creó por el agua, los vientos y los rayos alrededor de Teseo/Percy, Perseo lo vio caer. Se desplomó en el suelo, el cuerpo lleno de hollín, sudado, con la ropa hecha gironés.
— ¡No! — fue el grito desgarrador de parte de Perseo y Annabeth viendo el cuerpo del muchacho y la sombra que casi desaparecía tirados en el suelo.
Y eso fue suficiente para poder descontrolar totalmente a Poseidón, se giró de su pelea y lo vio. El cuerpo de su hijo, no se movía, no parecía respirar, solo estaba ahí.
La sala tembló, el piso de mármol se resquebrajó, los pilares amenazaron con caer, el aire que protegía a Zeus fue absorbido por agua. Serpientes de agua gigantescas salieron del suelo y arremetieron contra Hera y Zeus elevandolos a lo más alto y encerradolos para luego dejarlos caer y miles de hielos se empezaron a formar y atacaron a los dos. Comenzaron a causarles cortadas cada vez más profundas.
— ¡Poseidón! — la voz de Anfitrite hizo que se detenga, ella se veía asustada y nerviosa, corrió hasta él y lo abrazó tratando de calmarlo. Él dejó caer a los dos dioses que quedaron mal heridos.
— Mis hijos...— murmuró él viendo hacia ellos, tenía lágrimas en los ojos mientras volvía a tomar su tamaño humano.
Las burbujas comenzaron a desvanecerse, los semidioses estaban conmocionados, algunos cayeron de rodillas. Teseo seguía ahí sin moverse y la sombra de Percy ya no estaba. Annabeth estaba deshecha en los brazos de Piper y de su hermano.
— Tes — susurro Perseo mientras su cerebro trataba de asimilar lo que pasó y se acercaba a él.
Hades se acerco despacio al muchacho y toco su pecho: — Su alma se esta yendo, no resistirá mucho ¡Apolo!
El Dios del sol que estaba sosteniendo a Hestia junto con Artemisa, solo se habían quedado viendo. Él había protegido a sus amigos, a su familia.
— Ve — dijo Artemisa sacando al Dios del sol de su letargo.
— Anda... sobrino — susurro Hestia que estaba muy débil en brazos de la diosa de la caza que estaba pasando su energía junto con la diosa del amor — Yo estaré bien — le sonrío débilmente. El Dios asintió y fue hasta el cuerpo de Teseo.
— Tes, no me hagas esto... no me dejes... Tes — Susurraba Perseo cerca de su amigo, Hades aún mantenía su mano sobre su pecho, estaba tratando de que su alma no se vaya de nuevo a los Elíseos.
— Yo me encargo — murmuró Apolo haciendo a un lado a Perseo, mismo que pronto fue sostenido por Orión porque apenas podía sostenerse de pie, las lágrimas bañaban su rostro al igual que a los demás.
— Yo voy contigo — agrego Tritón mientras Apolo mantenía la mano sobre Teseo y decía algunos cánticos, Hades saco su mano y permitió que los dos dioses se lo llevaran de ahí.
Nico por otra parte estaba siendo atendido por Will, al igual que otros mestizos más eran atendidos por los hijos de Apolo/Febo y sus legados. Las cazadoras también se sumaron a ayudar, más que nada estaban conmocionados por lo ocurrido.
— Todo estará bien Nico, él no se fue — susurraba Hazel a lado de su hermano mientras lo llevaban cargando con ayuda de Frank y Will al templo de Apolo.
— ¿Por qué? — fue todo lo que pudo preguntar Luke mientras era revisado por otro hijo de Apolo y Thalia lo miraba.
— Porque mi primo es un idiota que siente aprecio por todos — fue lo que ella contestó tratando de no ponerse a llorar enfrente de él. Estuvo a punto de perderlo, a los tres tal vez y una vez más no había podido hacer nada. Una vez más tuvo que ser el idiota de su primo quien los salve. Se fue de ahí hacia Jason y lo abrazó con fuerza.
— Estoy bien — susurro él devolviendo el abrazo, pero la verdad nadie estaba bien. Habían visto desaparecer a Percy de nuevo, nadie estaría bien en un buen rato.
— Él va a estar bien Annabeth — susurraba Piper mientras abrazaba a su amiga que apenas había dejado de sollozar un poco — Él regresará — trataba de usar su encanto vocal pero con los sentimientos que tenía dudaba que funcione.
— No solo me preocupa Percy, su hermano también... par de tontos — susurro la rubia tratando de no volver a llorar.
Poco a poco las cosas volvieron a calmarse, los dioses volvieron a sus tronos a excepción de Tritón, Apolo, Poseidón y Hestia, todos estos estaban en el templo del segundo. Orión y Perseo junto con Belerofonte y Aquiles estaban sentados a fuera de donde Apolo y Tritón atendían a Teseo, Hestia estaba descansando en una sala contigua y Poseidón no dejaba de dar vueltas mientras esperaba noticias.
Los reyes fueron encadenados a sus tronos ahora que estaban inconscientes, los mestizos en su mayoría volvió a sus lugares.
— Creo... — comenzó a decir Rachel tratando de calmarse y secar las lágrimas de su rostro igual que hacia el resto — Que debemos terminar el capítulo... y después descansar — los dioses asintieron, tal vez leer un poco más los calmaria.
-¿Quirón no tuvo nada que ver en el asunto?
— Quiron jamás haría eso — susurro Perséfone mientras estaba abrazada a Hades que acariciaba su cabello muy despacio. Ambos estaban muy preocupados por el hijo de él, sabían que estaba en buenas manos y no habían ido con ellos porque no sabrían que hacer a más de molestar tal vez en su recuperación.
-¡Ja! Sabes muy bien que él nunca lo habría hecho. Ese viejo idiota no tiene agallas.
El viejo centauro no emitió comentario alguno, se limitó a mirar el suelo. Era la verdad el nunca haría eso por mucho que los dioses fueran malos, él nunca se uniría a su padre. Luke se limitó a mirar el suelo.
-¿Eso son agallas, según tú? ¿Traicionar a tus amigos? ¿Poner en peligro a todo el campamento?
— No, no lo son — contestaba el Luke de la sala en voz muy baja cuando sintió una mano sobre su hombro, levantó la cabeza y vio a Chris a su lado.
— Esperemos que de verdad aprendas — susurro su hermano y el rubio asintió, miró a su alrededor, algunos de sus hermanos estaban más cerca de él.
Esta era su familia y el los había traicionado. Miro a Thalia que estaba aferrada a Jason y luego a Annabeth que estaba ahora abrazada a Malcom, las había traicionado a ambas cuando había prometido no hacerlo como habían hecho con él. Bajo la cabeza de nuevo, aún tenía demasiadas cosas en que pensar.
Luke levantó su espada.
-Tú no entiendes ni la mitad de todo este asunto. Iba a dejar que te llevases el vellocino... una vez que yo lo hubiese utilizado.
— ¿Y qué pensabas? — cuestiono Hylla sin reparos, tratando de guardar la compostura y buscando cualquier cosa que despeje su mente. También tratar de entender porque el Luke del libro actuaba así — ¿Pensabas que el árbol resistiría hasta que tu terminaras con lo tuyo? —
— No se que habrá estado pensando mi yo del libro... o si quiera si pensaba en verdad, tal vez ni lo hacía y era él — contesto el rubio mirándola fijamente. Su mente estaba más despejada desde que estaba aquí y podía asegurar que su yo del libro no pensaba. La doble matadora se lo quedó mirando pero no dijo nada más.
Más de uno estaba de acuerdo con él de que seguramente no estaba pensando que quien pensaba y dominaba era Cronos.
Aquello me hizo vacilar. ¿Por qué habría de dejar que me llevase el vellocino? Seguramente mentía, pero en todo caso debía seguir captando su atención a cualquier precio.
— Si, apegarse al plan — susurro Atenea mirando a su hija y pensando que no siempre había que adherirse al plan, que a veces seguir la norma no era lo correcto. Su hija estaba destrozada por su culpa, porque solo era su culpa. Si ella no hubiera ideado el trato, si ella no se lo hubiese dicho a los reyes, si tan solo su orgullo no la hubiese cegado. Tal vez nada de esto habría pasado. Volvió a sentir ese dolor inmenso en el cuerpo, la sensación de que en el futuro hizo algo tan o más grave de lo que hizo en la sala. Pero seguía sin recordar que era.
-Pensabas reconstruir a Cronos -dije.
-¡Sí! Y la magia del vellocino habría acelerado diez veces su regeneración. Pero no creas que nos has detenido, Percy. Sólo has ralentizado un poco el proceso.
— Y eso era suficiente para nosotros — murmuró Grover que se fue a sentar a los pies de Annabeth y acariciaba su mano mirándola y asegurandole que Percy estaba bien.
-O sea que envenenaste el árbol, traicionaste a Thalia y nos tendiste una trampa... todo para ayudar a Cronos a destruir a los dioses.
— Y de paso me destruía a mi — susurro Thalia solo abrazada a Jason como si temiera que lo vuelvan a atacar, ella había intuido que el ataque sería para Luke pero no espero que esa "reina de las vacas" fuera a ir contra ella misma y contra su hermano. Jason beso sus cabellos y acarició su brazo tratando de calmarla mientras Leo también se aferraba a él, casi había perdido a parte de su familia.
Luke apretó los dientes.
-¡Ya lo sabes! ¿Por qué me sigues preguntando?
-Porque quiero que te oiga toda la audiencia.
— Y vaya audiencia que lo oyó — murmuró Afrodita que estaba entre Hefestos y Ares cada uno tomaba su mano, le tendía pañuelos o acomodaba su cabello, ella trataba de no llorar más. Todo lo que pasó también le dejó débil y más que nada le dolió ver al hijo de Poseidón prácticamente muerto por el ataque.
-¿Qué audiencia?
Entornó los ojos, miró atrás y todos sus matones hicieron lo mismo. Dieron un grito y retrocedieron un paso.
Octavian estaba sentado entre los de su cohorte, resguardado con ellos. Él también había sido protegido por una burbuja al igual que todos, aunque no entendía porque lo habían hecho, porque Percy se había preocupado de protegerle también. Porque Octavian no había estado cerca de nadie cuando todo empezó, él había tenido una burbuja para él solo. Sacudió la cabeza, era mejor no hacerse ideas y seguir con su plan.
Sobre la piscina, en medio del arco iris nublado de vapor, temblaba la imagen de un mensaje Iris: Dioniso, Tántalo y el campamento entero en el pabellón del comedor. Todos permanecían sentados y en silencio, mirándonos atónitos.
— El mensaje llegó justo en plena cena — recordó Polux que se veía mucho mejor que antes y bebía de la botella de Kool aid de Dakota quien lo abrazaba por los hombros. El romano no pensaba dejar solo a su hermano griego, no tenía hermanos en la legión y muy pocos eran legados, así que ahora que había conseguido un hermano no le dejaría fácilmente.
-Bueno -dijo Dioniso secamente-, una inesperada distracción nocturna.
— Y vaya que lo fue — murmuró Connor abrazado a Miranda — El susto que nos pegó cuando apareció en el comedor —
— Recuerdo como saltaste porque justo estabas poniendo tu ofrenda — recordó Jake que estaba cerca de él abrazando a Harley y el pequeño comenzó a reír porque Connor no había advertido su presencia y dio un respingo.
— ¿Así como ahora? — pregunto el pequeño y Jake asintió mientras reía. El hijo de Hermes los vio mal pero no dijo nada porque habían hecho reír a Miranda también y eso le alegraba.
-Señor D, ya lo ha oído -dije-. Todos han oído a Luke. Quirón no tuvo ninguna culpa en el envenenamiento.
El señor D suspiró.
-Supongo que no.
El centauro alzó la vista y vio al Dios del vino y arqueo una ceja, el dios al sentir su mirada se la devolvió y gruño: — Mi yo del libro tiene que guardar apariencias Quirón
Mascullo entre dientes, sabia que en realidad nunca acusaría a Quirón, él confiaba en el centauro, además que era el único que siempre estaba ahí que lo requería. Quirón asintió y volvió su vista a Rachel para seguir escuchando.
-Ese mensaje Iris podría ser una trampa -sugirió Tántalo, aunque él tenía casi toda su atención puesta en una hamburguesa de queso, que estaba intentando acorralar con ambas manos.
Hades arqueo una ceja interrogante, bueno que el tipo ha estado fuera de sus dominios bastante tiempo pudiera ser que ahora si se librará de su maldición.
-Me temo que no -dijo el señor D, mirando con repulsión a Tántalo-. Por lo visto, tendré que rehabilitar a Quirón como director de actividades; creo que echo de menos las partidas de pinacle con ese viejo caballo.
— ¿Aunque siempre pierda? — pregunto de forma inocente Lou Ellen que estaba con sus hermanos. El Dios la vio con el ceño fruncido y la mandíbula tensa.
Ariadna río ligeramente por lo bajo y luego beso la mejilla de su esposo tratando de calmarlo, lo que consiguió a la perfección. Este suspiro resignado y asintió a la pregunta de la chica, esta solo río por lo bajo igual que algunos otros.
La calma había vuelto, aunque no por estar así dejaban de pensar en Teseo y en Percy y como estarían los dos.
Tántalo atrapó la hamburguesa, que esta vez no se le escapó volando. La levantó del plato y la observó asombrado, como si fuese el mayor diamante del mundo.
-¡La tengo! -dijo riendo a carcajadas.
— Para alguien que no ha podido tan siquiera tocar la comida en siglos, me imagino que si era todo un logro — musitó Demeter que tenía mucho odio contra ese ser, solo esperaba que su maldición pronto se haga presente.
-Ya no necesitamos tus servicios, Tántalo -anunció el señor D.
Tántalo parecía estupefacto.
-¿Qué? Pero...
-Puedes regresar al inframundo. Estás despedido.
-¡No! Pero... ¡Nooooooooo!
— Fue la mejor despedida del Campamento — se secó lágrimas falsas Travis y Hermes río un poco por la tontería de su hijo.
— Ni lo digas, ojalá hubiésemos podido grabarlo — le siguió el juego Connor.
— Se habrían hecho ricos, en especial con ese ¡Nooo! Tan lastimero que dio — agregó Nissa que también quería ayudar a que el ambiente esté de nuevo en calma.
— Como pude perderme de algo así — chasqueo la lengua Leo tratando de volver a su yo "normal" o al menos el que todos conocían, chasqueó los dedos como si de verdad se hubiese perdido de algo importante. Todos soltaron risas vagas por ahí.
Mientras se iba disolviendo en una niebla, asió con fuerza la hamburguesa y quiso llevársela a la boca, pero ya era demasiado tarde. Se desvaneció por completo y la hamburguesa cayó en el plato de nuevo. Los campistas estallaron en vítores.
En la sala todos hicieron lo mismo, no con el ánimo que quisieran pero lo hicieron. La que si celebro internamente y casi externamente era Demeter, ella enserio odiaba a ese tipo.
Luke bramaba de rabia. Atravesó el surtidor con su espada y el mensaje Iris se disolvió. Pero ya había cumplido su misión.
— El daño ya estaba hecho — murmuró Valentina una hija de Afrodita que miraba como Drew arreglaba su cabello, estaba tan tranquila como si ahí no hubiese pasado nada.
Me sentí bastante satisfecho de mí mismo, hasta que Luke se volvió y me dirigió una mirada asesina.
-Cronos tenía razón, Percy. Eres poco fiable. Habrá que reemplazarte.
— ¡Ey! A Percy no se lo puede reemplazar, nos gusta tal como es — salto Sophia hermana de Annabeth mirando mal a Luke que solo atino a desviar la mirada al suelo o a cualquier parte porque casi todos le miraban mal.
— Nunca podríamos encontrar otro igual de tonto o idiota que él, o que tenga el corazón tan noble como para defender hasta a quien no lo merece — murmuró Phoebe mirando al ex Augur que solo miraba sus manos con el ceño fruncido.
No estuve muy seguro de lo que quería decir, pero no tuve tiempo para reflexionar. Uno de sus hombres tocó un silbato de bronce y las puertas de la cubierta se abrieron de golpe. Aparecieron una docena de guerreros que formaron a nuestro alrededor un círculo erizado con las puntas de bronce de sus lanzas.
Luke me sonrió.
-No saldrás vivo de este barco.
— Pues yo se que salió muy vivo de ahí — dijo Rachel, puso un marcador y cerró el libro — El capítulo termino y creo que todos debemos tomar un descanso —
— Si, eso será lo mejor — dijo Anfitrite mientras desaparecía para ver al resto de su familia,estaba segura que su esposo ya mismo haría un hoyo en el suelo de caminar desesperado.
Todos comenzaron a salir de la sala de los tronos, en su mayoría dirigiéndose al Templo de Apolo y es ahora que se podían dar cuenta de la magnitud del daño que se causó con la pelea de adentro de la sala. El edificio parecía que iba a colapsar en cualquier momento, tenía grietas por todas partes y algunos pedazos ya se caían.
— Yo me encargaré de esto — le dijo Atenea a los demás dioses y les hizo el ademán de que se alejaran, que vayan con los demás. Respiro profundo y comenzó a encargarse de todo.
