Una boda.
Jacob esperó a que me recompusiera, lo que nunca sucedió. Quizás todo era de un tamaño muy grande y yo sola no podía llevarlo todo, Jacob confiaba en mí y yo en él… bueno, en ocasiones. Así que a lo mejor podría contarle…
¡No!. Si llegaba a hacerlo, Jacob iría por Cayo e intentaría matarlo, y no podía permitirlo.
Por lo que, haciendo de tripas corazón, le sonreí y volví a sentarme a su lado:
-Lo siento yo… he tenido una revelación. –le dije esperanzada de que dejase el tema de lado.
Me pasó un brazo por los hombros, y no lo disfruté, es más, me incomodó hasta tal punto que me fui separando lentamente para que su brazo dejase de tocarme.
Él me miró a los ojos, y me sorprendí al notar una nota de antipatía brillando en los suyos. Entonces acabé sentándome en el brazo del sofá:
-Había pensado –comencé a decirle a media voz -, que es una tontería esperar, Jacob yo ya te he dicho que quiero casarme contigo. ¿Es necesario hacerlo en una iglesia con todas esas tonterías?.
Su expresión taciturna cambió, y eso me dio más fuerzas para continuar:
-¿Qué quieres decir?.
-Pues que, me gustaría casarme contigo, a solas. Sin gente. Tú y yo y nadie más.
Total, ambos sabíamos que nos queríamos, ¿no?. No hacía falta montar el numerito de la iglesia, el cura, los invitados, las damas de honor y demás.
Porque estaba segura de que no podría aguantarlo sin echar a correr hacia la salida y dejar a Jake con un palmo de narices en el altar. Y eso lo quería evitar a toda costa.
Me conocía, y si me presionaban, huía.
A estas alturas ya lo había asumido:
-La verdad es que nunca me imaginé casándome, así que qué más da cómo lo haga. –Sus ojillos brillaron emocionados – Con tal de hacerlo contigo.
Noté hervir la piel de mi cara, y él tiró de mí para que acabara tumbada encima de él en el sofá. Pero nada más sentir su cuerpo bajo mi espalda, me di la vuelta y me senté a horcajadas sobre él.
Era una necesidad, y quería saciarla con él antes de que me fuera a Volterra a traer de las orejas a Matthew. Le sonreí coqueta, sintiéndome por primera vez en mi vida muy femenina y animal a la vez, y entonces le besé.
Jake se sorprendió, lo noté al no devolverme el beso, pero yo lo único que hice fue intensificarlo. En el momento en que me lo devolvió, yo dejé de besarle los labios para descender por su cuello dándole pequeños bocados a su piel tan caliente.
Él gimió excitado bajo mi cabeza, y en un momento dado moví las caderas encima de sus piernas. Contactando con aquella parte crucial. Sonreí dentro del beso que le di. Sabía que lo estaba tentando, tentaba al lobo que se estaba volviendo feroz a cada besito que le regalaba.
Sus manos subieron de mis muslos hasta mi cabello, y ahí él tiró de mi pelo echándome hacia atrás como si fuese una muñeca.
Oh dios. Lo había conseguido, sus ojos brillaban fieros y tenía una mueca de profundo deseo dibujada en su rostro que no me hizo más que sonreír.
Jacob me deseaba más que nunca y quería que me tocara al igual que yo le estaba tocando a él, así que aun con su mano sosteniéndome la cabeza por el pelo, moví de nuevo las caderas, rozándole otra vez. Jake cerró los ojos unos instantes, y su cuerpo vibró unos segundos.
Segundos en los que pensé que se transformaría, pero no lo hizo. Simplemente los volvió a abrir y empujó mi cabeza hacia delante. Nuestras bocas chocaron, y yo me agarré a sus hombros, él se levantó del sofá conmigo a horcajadas, y me tumbó en el sofá boca arriba, tumbándose él encima.
Tener de esa manera a un licántropo realmente te subía la moral.
Jacob dejó de besarme en la boca para mirarme a los ojos, pero yo apenas pude abrirlos del todo porque estaba muy excitada. Él me sonrió y se quitó la camiseta deportiva que llevaba puesta ese día. Solté un suspiro de placer en el momento en que sus carnosos labios atraparon mi clavícula y sus dientes me rasuraron un poco la piel. Entonces yo le arañé la espalda sabiendo que eso a él le volvía loco.
Su cuerpo se rozaba contra el mío con mucho apego y descontrol. Era consciente de que pronto él explotaría, así que dejé de arañarle la espalda y me quité los pantalones cómo buenamente pude, casi provocando que nos cayésemos al suelo.
Jake gruñó pegado a mi cuello, noté la intensidad de sus cuerdas vocales haciéndome vibrar cada fibra de mi cuerpo.
La tela de mi culote, claramente era fina, y cuándo él se desprendió de sus vaqueros, pude jurar que lo sentí igual que si estuviera dentro de mí. Solté otro suspiro lleno de placer, y él sin dejarme hacerlo a mí, me desprendió de la blusa que llevaba casi rompiéndola –menos mal que no tenía botones-.
Jacob dejó de besarme el cuello y la clavícula para ir más abajo, concretamente a mis pechos. Lo único que hice fue abrazarme a él, pegando más su boca a mis pechos.
El sujetador voló en un momento dado, y sus labios fueron igual que un bálsamo para mí. Noté su saliva resbalando por mis costados, y alcé instintivamente las caderas, volviendo a rozarle.
-Ja… cob, deberíamos parar. –le susurré sin apenas darme cuenta de lo que decía.
Él se pegó más a mi cuerpo cómo si yo me fuera a ir sin su permiso:
-NO. –bramó con energía.
No pude volver a quejarme, porque enseguida su boca atrapó nuevamente a la mía. Su estómago se pegó al mío, y su saliva nos dejó pegajosos.
Como pude hice que su boca pasara de mis labios a mi cuello:
-Si… nos vamos a casar… -gemí -, esto no está bien. Debe… deberíamos esperar.
Era una idea estúpida. Pero solo lo hacía porque notaba a Jacob fuera de sí, y quería excitarle aún más, no porque creyera en esas estupideces antiguas:
-Al infierno con todo eso.
Solté una carcajada, y entonces él se quitó su ropa interior y la mía. Y entró dentro de mí llenándome de placer.
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Iba pisando fuerte, notaba los músculos de mi cuerpo estirados y robustos parecidos a los de un caballo, y tenía sed. Una sed desconocida hasta ahora por mí que me estaba guiando hacia la barbarie.
Volterra a esas altas horas de la noche no estaba muy transitada, pero aún quedaban jóvenes rezagados disfrutando de una fiesta o saliendo de las discotecas.
Me relamí de gusto.
Mis ojos estaban a punto de salírseme de las órbitas, porque estaba excitada. Todavía notaba el sabor metálico y pesado de la sangre de Cayo circular por mi garganta y llenándome de un éxtasis desconocido, pero muy atrayente.
Digamos que la sangre del muerto me había llenado de vida.
Era hasta gracioso.
-¡Hey guapa vente con nosotros!. –me gritó uno de los chicos que salían de la discoteca que estaba justo enfrente de dónde yo caminaba buscando a mi víctima.
Sonreí con arrogancia, y caminé hasta él moviendo las caderas exageradamente y notando la adrenalina surcar mis venas. Sabía que lo que él pretendía no era nada bueno, al igual que sus amigotes que lo secundaban; pero los que iban a salir peor parados… iban a ser ellos.
A mí no me podrían ni rozar sin que yo lo permitiese. Antes les arrancaría los dos brazos.
Nada más llegar hasta ellos, levanté la mirada y el mismo chico con el pelo excesivamente corto y de punta, que me había llamado, dejó de sonreír para irse hacia atrás, totalmente horrorizado. Y no pude más que ampliar la sonrisa.
Miré a sus amigotes, y éstos fueron más listos que él porque salieron corriendo en dirección contraria; dejándonos a él y a mí solos.
El chico quiso gritar en un momento dado, pero fui más rápida y le tapé la boca con una mano, pegándome a su cuerpo y notando su respiración agitada apretándome el pecho.
-¿No querías que viniese?, creo que nuestra fiesta va a ser privada. –Me permití soltar una carcajada llena de ironía – Vas a "disfrutar" mucho.
Estaba… exuberante, en todos los sentidos.
Diablos, debería haber bebido de Cayo antes.
Lo llevé a rastras hasta la parte de atrás de la discoteca que resultó ser un descampado, lo metí entre unos arbustos, lejos de la multitud del botellón. Y entonces él aprovechó mi momento de incertidumbre para morderme con todas sus fuerzas la mano.
Un dolor arduo me hizo soltarle, grité enloquecida y rabiosa, y le di una bofetada con todas mis fuerzas. Y juré escuchar un extraño "crack" antes de que el pesado cuerpo del chico cayera en el suelo.
De repente toda la decisión y necesidad que me había provocado la sangre del vampiro, se desvaneció dejándome ver con claridad. Entonces me asusté, y quise morirme al ver que el chico no reaccionaba.
Le di la vuelta tras agacharme a su lado, notando cómo se me clavaban las puntas de los arbustos en los tobillos, y me horroricé.
Él… tenía el cuello roto. Estaba muerto. Yo lo había matado de un solo golpe.
Mi cuerpo tembló cómo gelatina, me levanté dejándolo lejos y eché a correr directa a la mansión del terror.
El corazón me bombeó con fuerza los pulmones, y me desperté bañada en sudor. Pero no grité. A mi lado, Jacob dormía plácidamente en posición fetal y dándome la espalda.
Suspiré.
¿Por qué me venían todos estos malditos recuerdos ahora?... por una vez podía ser feliz y… no podía. Yo misma me lo impedía.
Las lágrimas no vinieron cómo esperaba, pero eso no me hizo sentir mejor. Terminé por levantarme de la cama dejando a Jacob solo y desnudo, durmiendo plácidamente. Al menos uno de los dos tenía la conciencia tranquila.
Y salí.
Salí fuera de la casa, ataviada con una camiseta de Jacob, que me cubría entera hasta las rodillas. Las estrellas parecían opacadas, y la luz que emanaba de la luna, era muy débil. Apenas alumbraba la casa de Jake.
Cerré los ojos y me senté en el porche, dejando mi cuerpo caer encima de la butaca que Jake tenía afuera de su casa. Posiblemente Jacob se sentase ahí para meditar cómo en este caso estaba haciendo yo, y extrañamente me empecé a sentir cómo una intrusa.
Siempre que estaba con él feliz, me asaltaban estúpidas dudas y si no recuerdos que me torturaban tanto que acababan alejándome de él, cuando ya estaba claro que deseaba estar a su lado.
Subí mis piernas hasta el asiento, y me abracé a ellas.
Parecía estar… marcada por la oscuridad.
-Tú misma volverás a nosotros.
Un escalofrío me hizo rebotar de la butaca y acabar de pie agarrada a la barandilla del porche, el corazón se me agitó violentamente y tuve que hincar las uñas en la madera, notando las astillas rozar mi piel y rasgármela.
Cayo… probablemente él fuera el mayor de mis problemas. Él me metió en un mundo del que yo nunca quise formar parte y lo peor es que… me gusto.
Me odiaba a mí misma cuándo estaba con el vampiro rubio. Porque no era dueña de mis acciones, era una marioneta.
Su marioneta.
Gemí, las ganas de llorar había salido. Increíble, Cayo aún entre toda la distancia que nos cubría… me hacía reaccionar.
Hundí los hombros, y bajé la cara. Entonces gotitas de agua salada provenientes de mis ojos me mojaron los pies descalzos. Y, justo oí los pasos de Jake tras de mí.
-¿Qué haces aquí?.
Fui rápida al secarme las lágrimas, y me giré hacia él:
-Nada…
No quería que él supiese… moriría si…
La mejor opción sin duda sería besarle. Y así lo hice, salté a sus brazos y le besé con una pasión que en realidad no era pura, porque no surgía desde dentro de mí ser. Pero gracias al cielo Jake no se dio cuenta, y me abrazó con fuerza devolviéndome el beso.
Me cogió en brazos, y yo fingí una risa carente de felicidad hasta que me llevó dentro de su casa, y me tumbó en la cama para volver a hacerme el amor con la misma ternura y amor que antes.
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Y si la noche anterior fue sin luz, el día siguiente fue un completo anochecer. El sol apenas tenía brillo y hacía frío. Cuando me vestí, noté un viento helado que me puso la carne de gallina.
Nada más entrar en la cocina, tuve que taparme la boca para no estallar en carcajadas: Jacob estaba lleno de comida hasta el pelo, con un horrendo delantal de gallinitas y una expresión taciturna en su cara.
Me había hecho el desayuno.
-Vaya… esto es… oye Jacob, ¿estás bien?.
Él levantó la mirada de la tortilla de patatas para dirigirla hacia mi cargada de obstinación:
-Por supuesto que sí. Bueno, admito que la cocina no es mi fuerte pero pretendía hacer algo especial para ti el día de hoy.
Noté las mejillas hervir, y bajé un poco la mirada avergonzada:
-Gracias, pero no era necesario. Más que nada porque no sé si moriré después de comer todo eso.
Jacob me hizo una mueca, y yo reí hasta sentarme. Esperé a que él se sentase frente a mí, y me miró taciturno:
-¿Qué?. ¿No piensas probar tu propia comida?. –le espeté con sarcasmo.
-¡Cállate!.
Y se llevó un trozo de tortitas de manzana a la boca, masticándolas con fiereza y moviendo la mandíbula con agilidad.
Yo por mi parte, troceé un poco de gofre con nata y chocolate, y lo probé.
El sabor fue… distinto a cómo esperaba, digamos que no cumplió todas las expectativas y por poco me atragante al no querer mantenerlo demasiado tiempo en la boca para no degustarlo.
-Definitivamente esto se va a pique, yo tampoco sé cocinar. –le dije limpiándome la boca con la servilleta.
Pero Jacob ya se había comido dos tortitas de manzana, un gofre entero y ahora iba a probar la tortilla de patatas con bacón que había hecho.
-Me gusta mantener tu atención puesta en mí Jacob, gracias.
-Estoy desgastado, necesito alimentarme.
Y unas burbujas me llenaron de gas todo el pecho, oprimiéndomelo y provocando que la cabeza se me pusiese más caliente que la plancha de los gofres.
Evidentemente ese "desgastado" había tenido doble sentido.
Y debí de desaparecer y reaparecer, porque no me di cuenta cuándo Jacob se levantó y fue hasta mí lado con la boca llena de chocolate y nata y todo el cuerpo manchado al igual que el pelo de alimentos. Él tiró de uno de mis brazos levantándome y sonriéndome con dulzura me besó.
Gruñí dentro del beso porque me manchó toda la cara de nata y chocolate y me manchó la ropa con el delantal. Pero conforme fue avanzando el beso yo me olvidé de esas nimiedades para entregarme a él nuevamente en cuerpo y alma. Pasé los brazos por alrededor de su cuello y me pegué todo lo que pude a su cuerpo. Jake al igual que la noche anterior, me cogió en brazos y me tumbó encima de la mesa de la cocina echando al lado o tirándolo incluso, todo lo que encontró, ya fueran vasos, tenedores o hasta la misma comida que él me había preparado con tanto mimo y poco cuidado.
Paré de besarle justo cuando al echarme un poco más hacia atrás metí la mano en el cuenco de chocolate para los gofres.
-¿No sigues hambriento?. –le pregunté lamiendo el chocolate de mis dedos.
Noté que su mirada pasó de ser una feliz y enamorada a una cargada de erotismo y deseo. Y unas mariposas flotaron en mi estómago casi haciendo que me levantara de la mesa, pero él estaba casi encima de mí:
-Sí, pero ahora tengo hambre de otra cosa.
Juré que su voz fue la más sensual que le escuché, y a continuación lo único que supe es que se quitó el delantal y los pantalones para después desvestirme con la misma facilidad que a él mismo, y me tocó al igual que yo a él. Explorando juntos lo que ya conocíamos pero que nos gustaba cada vez más.
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Cerré la puerta del coche de Jake, y me puse el cinturón. Me lo apreté bien en mis pechos, y la sensación fue parecida a los pequeños mordiscos que el mismo Jacob me daba cada vez que hacíamos el amor.
Llevábamos dos días enteros sin salir de su casa, alimentándonos el uno del otro como mejor sabíamos hacerlo. Y era un sueño hecho realidad, a cada segundo que pasaba me notaba más conectada a él, y suponía que sucedía lo mismo a la inversa porque Jacob me miraba con ojos de enamorado en todo momento lo que me avergonzaba pero me gustaba.
Giré la cabeza, y observé a Jake entrar, cerrar y ponerse el cinturón antes de arrancar su viejo mercedes ciento noventa de tapicería chocolate que tan poco me gustaba.
Me relamí inquieta y llena de calor; sus músculos se marcaban en prácticamente todo momento y me empezaba a dar cuenta de que probablemente Jacob fuera el hombre más atractivo con quién había estado, aunque claro, yo en relaciones sentimentales no tenía experiencia, tan solo le había entregado mi corazón a él. A nadie más.
-Me gusta cuando me miras, pones una cara muy divertida. –me dijo mirándome él también.
Me sonrojé, lo noté porque el calor que de repente emanó de la piel de mis mofletes por poco arrasó con el resto de mi cara. Y bajé la mirada bastante cohibida, incapaz de dejar de recordar los abdominales de Jake que se me hacían tan deliciosos.
-Tú también pareces estúpido cuándo me miras.
Rebote en toda su redonda cara.
Escuché que lo único que hizo fue reírse y empezar a conducir directos a la playa de La Push…
Probablemente, algunos pensarían que estábamos locos por hacerlo todo tan rápido y tan "poco común", otros nos apoyarían y otros… bueno, a otros les daría igual.
Seguramente si yo no fuera Renesmee y no amara a Jacob, formaría parte del grupo "me da igual". Pero ésta era mi historia, y todo lo que estaba pasando era verdad.
Jacob y yo nos estábamos casando en la playa de La Push, ataviados con ropa blanca tipo Ibiza, y frente al joven cura del barrio, Josh.
-Jacob, prometes respetar, proteger y amar todos los días de tu vida a Renesmee Cullen.
A mí no me sonó cómo una pregunta, porque sabía la respuesta de Jake:
-Sí…
Sorprendentemente no podía dejar de sonreír en todo momento, seguramente parecería un payaso. Y tenía la incesante necesidad de llorar.
Jake separó mi dedo con delicadeza de los demás, y me colocó el anillo provocando que mi cuerpo temblase:
-Y tú, Renesmee, ¿prometes respetar, proteger y amar todos los días de tu vida a Jacob Black?.
Eso sí me sonó a pregunta… Pero no tardé ni un segundo en responder, mirando a Jacob a los ojos y notando el corazón latir muy deprisa, con nuestras manos unidas y sudadas por los nervios.
-Sí. –quizás soné con más convicción que él.
Pero no le di importancia en ese momento. Tuve que dejar de mirarle a sus bonitos ojos oscuros perlados de largas pestañas igual de oscuras que sus iris, para tirarle del dedo y colocarle el anillo que Seth nos había comprado con ayuda de Leah en una joyería de la ciudad hacía unas horas.
Un soplo de aire fresco nos revolvió la ropa, y yo solté una carcajada cuando Jacob se comportó como un novato, sus manos temblaron incluso más que las mías en el momento en que me tocó la cadera. Y pude jurar que me estaba quemando, sus dedos tenían la llamarada de un mechero que estaba arrasando con mi piel.
Y nos besamos, siendo ya, marido y mujer.
Reviews.
"He de confesar, que este cap no es que me haya costado tanto escribirlo, es simplemente que no lo veía correcto por decirlo así. Quizás es porque no estoy acostumbrada a escribir cap felices, no sé... pero por si acaso éste era una prueba, y la prueba no me ha gustado así que ya veremos cómo se desarrollan los pocos cap que quedan. Se lo dedico a todos los que me pidieron que Jacob no sufriese tanto y Renesmee dejara a Matt de lado :) ¡Gracias por leerme!".
Little Glory4everPink: Matthew no es el protagonista masculino, sino Jacob (en eso soy fiel a los libros de Meyers), así que tenía que quitármelo de en medio unos cap como fuera, es un hecho, él está del otro bando, ahora es malo pero creo que eso le hará todavía mejor XD. ¡Besos, adiós!.
LilyRiddle86: Bueno, no sé yo si lo de Cayo... XD sabes que sí jajaja, conoces cómo pienso. Y si te gusta la fresa te mando toneladas de besos con sabor a fresas.
SwEeTbOnEs: Jaja lo sabía, simplemente lo sabía te ha pasado a tí y a casi todas las chicas que me leen, eso lo aseguro. Cayo es un interrogante, que bien un día te dice que eres especial, y otro te obliga a matar a alguien solamente por darle el gusto. XD es alguien complicado de entender pero que una nunca se cansa, y no te preocupes el interés del pesado de Cayo se sabrá dentro de poquísimo. ¡Besos, adiós!.
Reneesme-Bella: Te pareció bien, todo lo que Cayo le dice a Ren, tiene doble significado casi siempre. Apúntate esa y no lo olvides, así es divertido leer. ¡Besos, adiós!.
Gabrielle1789: Tu compañía es agradable, quizá la mía no tanto porque soy igual que un cardo en el culo pero fue mejor que interesante, muy emocionante porque compartimos casi todos los gustos. Y ya sabes que todo tiene su por qué, que te pareciese que entre Jake y Ren ya hay monotomía es aposta, nunca lo olvides, todo tiene su por qué. Jaja y sí, me baso casi siempre en Charlaine Harris porque amo cómo escribe, no sólo ha creado uno de los mejores romances entre vampiro y humano (Eric y Sookie) que uno pueda leer, sino su humor negro y descabellado es la monda. Y no te sorprendas si te contesto quién en vez de qué a tu pregunta del lobo feroz, XD siempre me salgo por la tangente. ¡Besos, mi divertida gallega!.
Mica Lautner: Jaja, te hago dudar y eso me gusta (insertar baba), pero bueno, supongo que te habrá gustado este cap, porque tú fuíste una de las que lo pediste si no me equivoco. ¡Besos, adiós!.
NeneesmeCullen: Que a ti te guste me deja tranquila, ahora me dirás que este cap ha sido una mierda y ya me cortas el rollo XD. No podía matar a Jacob, porque él no es sólo en los libros de Meyers el prota masculino, sino que en mi fanfic también y hombre eso no podía ser. Además que digo, no habrá vampiros de sobra para matar antes que a un alfa de la manda de La Push, ¿no?. ¡Besos, adiós!.
Emily Dana: Bueno, lo del pelo lo expliqué capítulos atrás, simplemente se lo cortó en una rabieta, pero a Ren siempre le gustó el pelo corto así que al final se quedó contenta XD. Y por Cayo hará peores cosas, cómo has podido ver, ¡besos, adiós!.
dark priinCess: ¡No! Que conste que si me matas el fanfic nunca quedará terminado, y esto será igual a lo que le ocurrió a Mozart. ¡Ya queda poquito para saber cómo terminará!. ¡Besos, adiós!.
familiacullen: No te preocupes, no manches aquí en España no significa algo malo. Me agrada entonces que me dejes reviews, eso me honra. ¡Besos, adiós!.
Psique46: Ten miedo a conciencia, sino es aburrido. ¡Besos, adiós!.
Candy Belle Cullen: Y eso sólo fue un recuerdo, en este cap he puesto otro y puede que en el sig ponga otro, y en el sig otro. No sé, ya se irá desenvolviendo todo esto. Jaja, de hecho lo hice aposta, cuando hay conexión bestial entre dos personas como en este caso Ren y Cayo, no hacen falta besos, con una sola mirada está todo dicho. Y la sangre, bueno lo de la sangre hice igual que Charlaine Harris ;) ¡Besos, adiós!.
Kaaren-Blaack: Espero que en este cap me lo hagas largo entonces, XD en el calendario chino soy serpiente no sé si eso te ayuda. Y bueno, estaría bien si Matthew fuera alguien que a la gente le gustase, pero no sé... arriesgarse a poner un Matt´s POV sería algo muy grande, porque yo sin ir más lejos en algunas historias cuando cambian dejó de leer cap por aburrimiento, y no sé. ¡Besos, adiós!.
popblack: Jejeje, tu es que eres muy fan del astuto Matthew, que por cierto de él todavía tengo mucho que contar. Pero será más adelante. ¡Besos, adiós!.
