Capítulo 35
Preguntas y respuestas convenientes
El reloj, colgando en la pared de piedra, marcaba las siete y cincuenta y nueve de la mañana. No era curioso que Albus tuviera en su despacho ciertos artefactos Muggles, regados estratégicamente. Cómo había dicho en reiteradas ocasiones: la inteligencia, debía ser respetada y admirada, ya sea proveniente de un mago o de un muggle.
Las agujas se deslizaron suavemente, marcando las ocho en punto y acompañando el golpeteo que hacia la cuchara, al revolver la taza repleta de té con limón, Hermione apareció en la oficina.
Albus inclinó su cabeza, tomando un sorbo de su bebida.
—¿Cómo le ha ido?—preguntó, mirándola por sobre sus gafas.
—Bien…supongo—contestó, sacudiéndose las cenizas de sus pantalones e ingresando del todo.
—Excelente. ¿Quiere un té?—ofreció, señalando la tetera que se encontraba a su costado—. Recién he terminado de prepararlo.
—No, gracias. Prefiero que comencemos con lo importante—dijo Hermione, apuntando a lo que realmente ocupaba su interés.
Sabía que Dumbledore no se la haría fácil, por lo tanto, necesitaba comenzar de una buena vez, descartando distracciones y ofrecimientos protocolares.
—Lo importante…¿Qué es lo que quiere saber, señorita Granger?—habló, indicándole que se sentara, al otro lado del escritorio.
Hermione, corrió la silla, sin perder tiempo y así lo hizo.
—¿Por qué no trasladaron a Bellatrix a Azkabán?, ¿por qué decidió Obliviarla?—fue lo primero que preguntó.
Estaba ansiosa. Hoy era el día que sus dudas se disiparían o eso quería pensar.
—No fue una decisión completamente mía, debo decir. El matrimonio Malfoy, me hizo un ofrecimiento, a cambio de algo, por supuesto—explicó, paciente, rellenando su taza de té y hablando como si se tratara del tiempo.
Hermione, ya lo sospechaba. Jamás quiso preguntarle a Narcissa, nunca encontró la manera, ni el momento adecuado.
La noche de la batalla, cuando los vio en el puente colgante, no le quedaron dudas de que el plan, había sido ideado por ese grupo que se alejó, cuando Bellatrix fue trasladada.
—Lucius, luchó a nuestro lado y yo me encargué de cumplir mi parte—prosiguió, el profesor.
—Obliviarla—acotó.
—No, el trato era mantenerla con vida. Ese fue un detalle que se ajustó al último minuto—reveló, pensativo.
—¿Por qué Luciole?—quiso saber, frunciendo sus cejas.
Sus sueños, Bellatrix…estaba segura que todo se entremezclaba de una manera retorcida y por qué no, planeada.
—Porque es un lugar muy hermoso, tranquilo y sobre todo, alejado…—enumeró, con una pequeña sonrisa.
—Sabe a qué me refiero. ¿Por qué justo ahí?—insistió.
—Nadie sabe el paradero de Madame Lestrange. Los Malfoy, prefirieron no enterarse a donde la trasladaríamos.
—Excepto yo—aclaró lo obvio.
—Así es, usted y un par de personas más—aceptó asintió—. Y con respecto a Luciole, me pareció un lugar acorde a las necesidades. Considere que no tenía el tiempo a mi favor, debía solucionarlo y lo hice.
Hermione, guardó silencio y estudió sus gestos. Sabía que no le diría más. La respuesta que le había dado, había sido plana y carente de información concreta.
—¿Y Antoine?, ¿quién es ese hombre?, ¿por qué dice conocerme?, mejor dicho, a todos—se corrigió, cambiando de tema.
—Eso, señorita Granger, es lo único que no podré contestarle.
—¿Por qué no?
—Simplemente por qué no es el momento adecuado—zanjó, imperturbable.
—Por supuesto…ella me destroza la vida, deciden mantenerla a salvo por un plan secreto, prácticamente me empujan a verla cada viernes y no tengo el derecho de saber quién demonios es Antoine…Genial, absolutamente genial—estalló Hermione, refregándose la cara con ambas manos.
—¡Tranquilícese!—pidió con calma—. Por supuesto que tiene el derecho del mundo en querer saber, pero créame cuando le digo que no es el momento correcto. Ya llegará—aseguró, mirándola a los ojos.
—De acuerdo—dijo suspirando, frustrada.
—Debo informarle que la trasladaremos—le informó.
—¿Trasladarla?, pero…¿A dónde?, ¿cuándo?—quiso saber todo de golpe.
—Hoy mismo, no es conveniente arriesgarnos.
—Sus recuerdos, están volviendo, ¿no es así?—preguntó, pero ya sabiendo la respuesta.
—Sí, Luciole ya no es seguro para ella—confirmó, levantándose de su asiento
—¿A dónde la llevaran?—inquirió, siguiéndolo con la mirada.
—A Grimmauld Place.
—¿ A Grimmauld Place?—exclamó, sorprendida por la respuesta
—Así es. Yo mismo me encargué de colocar las barreras para adecuarla como cuartel de la orden. No existe lugar más seguro.
—¿Pero Harry?—quiso saber.
—Se le informará lo estrictamente necesario.
Dumbledore, era un experto a la hora de mentir. Ya lo tenía totalmente claro. ¿Qué sería lo que le diría a su amigo? Estaba segura, no le diría que llevarían a Bellatrix a su propiedad….eso era un hecho.
—Quiero estar presente—dijo con firmeza, uno segundos después.
—Discúlpeme, pero no es conveniente—se opuso, gentilmente.
—Pero…—quiso objetar, haciendo el amago de levantarse.
—Tendrá la oportunidad de visitarla después del traslado, si es que así lo desea—propuso, no dejándola insistir.
—De acuerdo, pero esperaré aquí, en su despacho—dijo con rapidez, denotando determinación en cada una de sus palabras.
—Tendrá que ir con los Malfoy. Narcissa estará preocupada—aventuró, con razón.
—Lo haré. Iré a almorzar con ellos y regresaré.
—La profesora McGongall, estará a cargo a su regreso—le comunicó.
—Sólo una pregunta más—pidió Hermione.
Albus, asintió y caminó hasta la ventana para apreciar el bello día.
—¿Por qué tantas molestias por una persona como ella? Existe una razón que no quiere develarme, ¿no es así?
—Siempre nuestras acciones tienen una razón y un sentido, señorita Granger. Y a veces, simplemente, no existen las explicaciones correctas. Llegará un momento que no tendrá la necesidad de preguntarme o cuestionarme….lo verá y cuando así sea, entenderá el motivo que me ha llevado a saltearme parte de la historia.
—No lo entiendo—confesó, negando.
—Deje que el tiempo entrelace, debidamente. No abra el paraguas cuando, ni siquiera, la tormenta se asoma detrás de las montañas—habló, de cara al ventanal.
Hermione no dijo más nada.
¿Entrelace, debidamente?
Esperaba que Dumbledore, supiera lo que estaba haciendo, porque ella, no tenía idea de lo que le esperaba. No sabía que iba a comer en un rato, menos iba a saber desenmarañar las palabras de ese viejo demente.
Se levantó del asiento con un gusto amargo, la charla no había sido lo que ella había esperado.
Dumbledore, había contestado sólo lo que a él le había convenido.
Hermione, cabeceó en señal de saludo y se retiró de la oficina atreves de la red Flu, rumbo a la mansión.
—Hasta la tarde—dijo Albus, con el despacho vacío y con media sonrisa en su rostro.
—¿Dónde has estado?—exclamó Draco, al ver aparecer a Hermione, delante de sus ojos.
—No vas a creerlo—dijo negando y con un agotamiento, completamente visible.
—Con mi tía—imaginó, levantando una de sus claras cejas.
—Sí.
—Lo supuse. Mamá estaba como loca, con decirte que no dejó que nadie durmiera—contó, con cara de espanto.
—Vengo hacer acto de presencia y me regreso a Hogwarts—le informó, suspirando.
—Pero, ¿qué ocurrió?—quiso saber, frunciendo el rostro.
—Cuando regrese, te contaré con detalle, ahora sólo puedo decirte que trasladarán a Bellatrix a Grimmauld Place.
—¿Al cuartel de la orden?
—Así es. Harry ya estará en la oficina de Dumbledore.
—Claro, es propiedad de él. Que lio, involucrar más gente.
—Lo mismo pensé yo, pero según el profesor, no hay lugar más seguro para alojarla.
—Puede ser que tenga razón—reconoció.
—Sí, no lo sé—expresó, encogiéndose de hombros —. Y tú, ¿qué hacías aquí, solo?
—Estaba ideando mi salida—dijo el rubio, fijándose si no venía nadie.
—¿Tu salida?
—Sí, hoy en la madrugada, me ha llegado una carta de Pansy. Se ve que se las ingenió para enviarla, sin ser descubierta—murmuró, acercándose un poco.
—¿Ocurrió algo?—preguntó preocupada.
—Sinceramente, no lo sé. La carta no decía mucho, sólo que necesita hablar conmigo, cuanto antes.
—Qué extraño, ¿y qué harás?
—Eso mismo estaba pensando, cuando llegaste. Les diré que iré a ver a Hagrid—dijo con seriedad.
—¿A Hagrid?—exclamó, absolutamente desconcertada.
—Es broma, mujer—soltó la risa—. Necesitas relajarte dos segundos—aconsejó.
—Tienes razón—concordó, asintiendo—. Bueno, ¿y entonces?, ¿qué planeaste?
—Bueno, se me ha ocurrido decirles que iré a visitar a mi padrino.
—A Snape, excelente idea—felicitó.
—Gracias, iré a verlo y luego me escabulliré para llegar a su habitación.
—Tendremos mucho de qué hablar, cuando regrese—razonó la castaña, en voz alta.
—Eso es lo bueno, con nuestros líos, es imposible aburrirnos.
—Líos que no tienen fin—expresó, sonando su cuello y aliviando el dolor en su nuca.
—Por cierto, la comadreja se comunicó hoy en la mañana. Por lo que pude escuchar quiere hablar contigo, se le notaba un poco ansioso.
—¿Por lo que pudiste escuchar?
—Bueno, sí…En realidad habló con mi madre y yo justo pasaba por ahí.
—Tendré que ir a la madriguera, entonces—dijo, agotada de ante mano.
Cuando apoyara la cabeza en la almohada, estaba segura que dormiría dos días seguidos.
—Mi tía, tus amigos, Dumbledore…te vas a enloquecer—bromeó.
—¡Por Merlín, vamos!—apuró, de repente, abriendo mucho los ojos—. A tu madre le va a dar un ataque—dijo, acordándose que Narcissa, estaría al borde del colapso.
—El ataque lo tiene desde que te fuiste—le informó, agitando su mano—. Mi padre un día de estos la va ahorcar—aseguró, completamente convencido.
Hermione, por primera vez en toda la mañana, rió con ganas y juntos salieron de la sala principal para dirigirse al otro extremo de la Mansión, donde el almuerzo, ya estaba preparado y elegantemente servido.
—¡Gracias a todos los magos! ¡Ya estaba a punto de ir a buscarte!—exclamó Cissy, levantándose de la mesa, y corriendo la silla, apresurada.
Lucius, con unas ojeras comparables a las de Hermione, rodó los ojos, y suspiró aliviado:
"Por fin, la mocosa había llegado"
Aquí estoy cumpliendo con la cuota. Entre tornados, inundaciones y desastres por todos lados, se ha hecho casi imposible salir a las calles. Por suerte, en donde vivo, no pasó a mayores, sólo lluvias que parecen el fin del mundo y alguna racha de viento fuerte.
Espero que todos estén bien y bueno, a disfrutar del capítulo. Abrazos.
Dios17: Hermione, ya está entregada y completamente enamorada, aunque no quiera admitirlo.
Lizi: La charla no fue muy informativa, pero se han resuelto varias cuestiones.
Karla: Ya cambiará de parecer, aunque Bella, tendrá que remarla bastante.
Steph: De a poco las preguntas se aclaran, aunque Dumbledore, en su mayoría se negó a responder.
Cousin96: Muchas gracias y bienvenida, espero seguir leyendo tus comentarios
