-¿Que ocurre?

-Odio que las cosas se terminen... Odie cuando Suga se graduó... También cuando Noya se fue...Y ahora me toca a mí... -contesto mirando el uniforme formal de Karasuno. -en serio...Lo odio.

Aunque aún faltan unos meses, ya su madre habia adquirido el uniforme de la graduación. Y se lo habia llevado a nuestro departamento.

Lo tome con cuido y lo mire. A mí también me producía un poco de melancolía.

-Yo también lo odio... Pronto cumplirás 18... ¿En qué momento se pasó el tiempo?

Si hay algo que me aterra en sobre manera es el paso del tiempo. Es ver cómo se escapa de mis manos y no logro hacer nada.

Me pasó cerca de los 19...Cuando había decidido trabajar y no estudiar. Un día me encuentro con 23 años sin un empleo estable y sin un futuro.

No quería llegar a los 30 siendo un parásito.

Me dediqué a estudiar la primera carrera que vino a mí mente y gracias a Dios que me gustó.

Aun así aunque me esforcé en terminarla en los tiempos estipulados no conseguí trabajo tan rápido como hubiese querido o un empleo como debía ser.

Y tenía terror de hacerme grande y no hacer nada con mi vida.

Y aunque me gustaba estar con uno y con otro, también pensaba de vez en cuando que mi vida era muy solitaria y aunque le temía al compromiso y demás...Tenía miedo de quedarme solo y que nadie me quisiese lo suficiente para aguantar mí carácter y humor. Y además, seguirme el ritmo sexual.

Y me desperté una mañana con 27 años, con el amor de mi vida a mí lado y con una propuesta laboral demasiado buena. Aunque Sho aún no sabía nada de ella.

...

Revolví sus cabellos -Te dije que no crecieras...

-Yo tampoco quería hacerlo...

Tenía los párpados caídos y una expresión muy triste.

-Arriba ese ánimo...Te invito a cenar fuera ¿Quieres?

-No sé a qué hora saldré de la práctica... Y la verdad que en lo único que pienso es en terminar y venir a dormir contigo. Y luego pienso que soy muy egoísta y que quiero estar más tiempo con el equipo...

-Ah dios... Necesitas un respiro. No eres egoísta...Para nada. Y me encanta que pienses en mí. Pero... Hay que divertirse. ¿Vale? Iremos a cenar fuera.

-Está bien... Pero si volvemos temprano.

-Amor...Te recuerdo que quien tiene 27 soy yo. Yo soy más viejo.

-Tú no eres viejo...

-Pues...Yo creo que sí.

-Bueno sí. Estás viejo, pero igual de atractivo como el día que te conocí.

-Que me digas que soy atractivo no me hace olvidar que me dijiste viejo.

-Tú mismo te dices viejo...

-Si pero es más triste escucharlo de ti.

Se colgó como siempre y me dio un sonoro beso en la mejilla.- ¿Cena y a casa no?

-Claro...será una noche especial.

-¿Sexo?

-No...Todo el amor que tú quieres mí amor.

...

Obviamente que ir a cenar fuera era un riesgo en sí. Aún era menor de edad y las cosas no podían salir del todo bien...pero me urgía salir de ese modo.

...

Llegamos al restaurante y mi pequeño se inhibió un poco.

Tironeo de mi brazo y susurro mientras entrábamos. -no estoy vestido para la ocasión...

-Estas adorable descuida...aunque ya sabes me gustas sin ropa.

-perfecto...volvamos a casa y ando desnudo.

-Ahaha no...Cenaremos. Tengo cosas importantes que decirte.

No podía evitar estar nervioso... Mi pequeño, también lo estaba.

Pedí vino y le serví un poco.

-No te hará mal si es poco.

Asintió y tomó un pequeño sorbo.

-¿podemos darnos este lujo?

-Hoy si mi amor...

-¿Que celebramos?

-Que pronto cumplirás 18...y luego te graduaras. Ya será legal acostarme contigo.

Se sonrojo un poco y me miró con dulzura.

-Y...que conseguí trabajo en Tokyo.

Abrió los ojos como platos y suspiro.

-¿en serio? Eso es grandioso Tobio...estoy tan feliz y tranquilo.

-¿eh?

-Es que...hace unos días recibí la respuesta de la Universidad...y entre.

-Shouyou... ¿por qué no me dijiste?

Agachó su rostro y contesto- es que...como tú no conseguías empleo,...yo no quería ir sin ti.

-¿ibas a rechazarlo? -¿eres tonto?

-no te enojes...

-¡Dios! Claro que me enojare. Debes ser egoísta de vez en cuando. Y esto es importante y serio.

-¡no quería irme sin ti! ... - elevó una de sus manos y las llevo a su rostro.

-No...No llores por favor.

-Es que... ¿cómo iba a dejarte? ... No puedo hacerlo. Me has dado mucho Tobio... Jamás podría dejarte así.

Acaricie si rostro y limpie las lágrimas furtivas.

-Tus estudios son más importantes...mucho más.

-No... Nada lo es. Yo soy muy feliz. Y prefiero ser feliz...no me importaría ser un ignorante sin trabajo sólo estar contigo y ser feliz.

-No debes pensar así...yo igual estaré contigo mi amor. Te iría a visitar.

-No. No estaré separado de ti. Por eso vivo contigo...por eso...

-¿por eso?

-Por eso...quiero casarme.

Me miró fijo y tomó toda la copa de vino.

Sonreí sin poder creerlo.

-¿cómo haces?

-¿Para qué?- Preguntó.

-Para ganarme en todo.- conteste mientras metía la mano en mi bolsillo.

Saque una pequeña caja azul y la abrí delante de él.

-Este es el motivo de esta cena.

Me miró tembloroso y sus ojos expresivos, brillaron más. Muchísimo más.

-Tobio...

-¿Quieres casarte conmigo? ¿Vivir juntos como un matrimonio y... Tener nuestra familia?

-¡Sí! ¡Sabes que sí!

Mis manos temblaban cuando tome las suyas y coloque el pequeño anillo de oro blanco que contenía cuatro pequeñas piedras distribuidas estratégicamente.

-Prometo uno de oro puro para cuando nos casemos.

Negó suavemente y admirando como quedaba en su dedo contesto.

-Siempre y cuando te cases conmigo no me importa el anillo...y este es realmente hermoso. Te amo.

Y si...sin importarle nada, se levantó para besarme. Nunca nadie me había hecho sentir tan seguro de mi sexualidad. Nadie. Sólo él.

Acaricie si mejilla y le Di otro beso.

Pego su frente a la mía y me susurro de nuevo cuanto me amaba.

-Yo también. Mucho.

-¿Tenemos que cenar?...

-Si ¿Por?

-Quiero ir a casa... Quiero estar contigo...

-No me provoques de esa manera Hinata... Cenaremos y luego iremos a casa.

Se sentó derrotado y quedo observando su nueva adquisición.

-A mí no me sirve irme sin ti Tobio- hablo de repente. - y no me serviría tampoco verte los fines de semana. Yo te quiero todos los días conmigo.

-Yo también Shoy

-Porque me gusta cómo eres- dijo interrumpiendo - y me gusta tener todos los días sexo contigo. Me gusta que me toques, que andes detrás de mí y que me pidas coger... Porque me haces sentir hermoso, atractivo y sobre todo... Me haces feliz cada vez que lo hacemos.

Lo mire incrédulo ante el monólogo. No era de decir tan abiertamente cuanto le gustaba ser cogido por mí. Lo sabía. Pero no era de expresarlo en palabras.

Tomó un poco de agua y me miró con dureza.

-Y quiero que entiendas... Que quiero hacerlo. Ahora. Con mi anillo. Quiero tener sexo ya.

Sentí un pinchazo por toda mi espalda.

-Eres un niño insufrible...

-Quiero hacerlo Kageyama-San... Por favor, tenga sexo conmigo.

Dios...hacía meses que no me llamaba así. Y sabía muy bien el morbo que eso me producía.

-Cenaremos... - conteste.

Se levantó de la mesa y susurro - está bien... Iré al baño por mi cuenta.

-¿qué?

-Que si quieres, te espero en el baño...

-Shouyou no se puede

Pero no me escucho, o no quiso hacerlo. Lo vi perderse dirección al baño.

-¿Señor está listo para ordenar?

-Eh...si...el especial del día por favor. Dejaré la mesa un momento.

-Si señor no se preocupe.

El mozo desapareció y yo busque tranquilidad antes de ir al bendito baño y darle lo que tanto quería. Me había dejado por demás caliente. Y yo que quería ser esa noche un poco más romántico... Él se convertía en mí pidiendo ser cogido ya.

Deje la servilleta que tenía en mis rodillas sobre la mesa y camine lo más deprisa hacia el baño.

...

-¿Dónde estás?

Abrió la puerta del último compartimiento y me sonrió.

Avance hacia él, y entre en el recinto, el espacio se redujo.

-¿Por qué haces eso? ...

-¿qué cosa?

-Provocarme así... Si sabes que en casa te lo iba hacer.

-Yo quiero ahora...

Bese su boca con ese hambre voraz que sólo el producía y mientras lo hacía baje su pantalón hasta los muslos.

- Me parece a mí... ¿O tienes la cola más gorda?- pregunte divertido.

-¿no te gusta?

-Dios...es hermosa... Me la comería si pudiera. Y está más grande. Y lo mejor que es mía.

Introduje un par de dedos y lo penetre sin parar mientras se aferraba a mi camisa.

Su pene había crecido y parecía sufrir ante las atenciones que recibía su ano.

Hinata busco nuevamente mi boca y mientras yo seguía mi labor, mi hermoso niño desprendía los botones de mi pantalón.

-¿Cómo lo quieres?

Me sentó en la taza e hizo lo mismo dándome la espalda. Despacio, metiendo de a poco mi pene en su hermoso culo. Joder...me calentaba cada día más.

Lo tome de las caderas y lo cogí duramente. Shouyou mordía su chaqueta con tal de no gemir. Aun así el ruido de los genitales y la respiración agitada no ayudaban.

Se tiro hacia atrás y lo tome del torso, metiendo mi mano por debajo de la ropa acaricie su piel y las tetillas.

Shouyou se movía sólo disfrutando de tenerla adentro.

Volvió a tirarse hacia adelante y sosteniéndose de mis rodillas saltó encima de mí. Disfrute de aquella visión glamorosa.

Lo volví a tomar de las caderas y lo pare, dejándolo contra la pared.

Lo penetre con dureza haciéndolo pequeño contra los azulejos.

Aminore las embestidas y lo masturbe despacio hasta que acabó.

Luego me tocaba a mí. Lo tome de cada nalga y lo hundía fuerte pero de manera lenta.

-Más...más rápido por favor.

Me volvía loco... Locamente feliz.

Lo abracé, apretándolo lo más que podía y Lo cogí de la forma más rápida y dura que podía.

Lo escuché gemir un par de veces y me vine brutalmente adentro de su hermoso culo.

Descanse sobre su hombro y lo besé. Shouyou trataba de normalizar la respiración.

-¿Sabes que si nos encuentran podría ir preso no?

-Descuida...te iría a visitar todos los días.

Rei con gusto y saque mi pene.

-Ahora deberás cenar así.- susurre viendo como mi semen chorreaba de su trasero.

-No me importa... Porque es tu semen. - concluyó antes de levantarse la ropa.- tengo hambre...

-Vamos... La cena estará lista.

...

...

Como su mamá ya sabía de mi plan. Ella aparte organizó una fiesta en su casa para celebrar nuestro futuro matrimonio. Y también su cumpleaños 18. Mi niño era legal.

Increíble que ya iba a ser tres años que estábamos juntos. Y cada día parecía el primero. Dios me ha regalado la mejor persona del mundo y lo amo, lo amo más que a mí.

Ambos nos encargamos de invitar a todos sus amigos.

Y Shouyou estaba realmente feliz.

Su madre había decorado su patio trasero de forma tal que hasta había una pista de baile al fondo. Dónde Shouyou y yo compartimos un par de temas, como si fuera una cita. Con una libertad poco conocida.

Salude a Sawamura y me devolvió el gesto, tan frio y cortante como siempre.

-No habia nada que temer. – dije extendiéndole una copa.

-Koushi también me lo dije varias veces, aun así…no estoy del todo conforme.

-¿Aun no? ¿Qué otra cosa debo hacer, para que Papá me acepte?

-Ninguna. No necesitas mi aprobación. Solo que, Shouyou tal vez merecía una chica a su lado. Es el típico chico bueno que sirve para formar una familia.

-¿Qué te hace pensar que él y yo no formaremos una? ¿O caso tu no quieres hacerlo con Sugawara-kun? Ya gane- dije elevando mi copa a modo de brindis-él es mío. Por siempre mío.

Me aleje de él antes de que pudiera irritarme aún más. Creo que nunca nos llevaríamos bien.

-Tobio…

Esa voz.

-Tooru…-sonreí con nerviosismo, hacía mucho que no lo veía. -¿Qué haces aquí?

-Emmm Hinata, me conto que se habían comprometido. Y…me invito a esta reunión, debido a los años de amistad. Al principio creí que era una broma para hacerme ver, cuanto habia ganado. Pero me explico con demasiada paciencia que esta fiesta no solo era por eso, sino que también para celebrar que una vez casados, ambos se mudarían a Tokyo…

-Shouyou jamás haría algo como eso…burlarse de ti

-Lo sé, sé que él es el perfecto.

-Tooru…

Elevo sus manos como escudándose.

-Lo sé, lo sé-

Extendió su mano y por primera vez en mucho tiempo me sonrió sinceramente.

-Buen viaje.

-Gracias…- pero no extendí mi mano

-Felicidades por tu compromiso. ¿Cuándo se casan?

-Antes de irnos.

-¿y cuándo es que se van?

-En bien Shouyou se gradué. Dos meses más.

-oh…así que…

-Nos casaremos antes de que el verano se termine. Si tú quieres…

-Oh no, no podría ir. Yo solo quería despedirme, después de todo…tuvimos una historia.

-Lamento haber sido a veces tan desconsiderado.

Elevo sus hombros y contesto. – yo tampoco era un santo. ¿Eh?

Volvió a extender su mano y esta vez le regrese el gesto.

-Sabes que a pesar de todo, te quiero mucho Tobio. Y espero que estos años, sean los mejores. Espero tener noticias.

-Gracias…y lo de tener noticias…

-Lo sé, el enano es celoso…de alguna forma me enterare. Después de todo, las redes sociales ayudan mucho.

Asentí en silencio, queriendo que aquello se terminara. No es que fuera malo…es que ya era suficiente.

Soy, tal vez, muy rencoroso y no olvido las cosas que le dijo a Shouyou la última pelea que discutimos.

Me sonrió nuevamente y se fue.

Lo vi hablar animadamente con Shouyou, y a diferencia mía, Sho le hablaba sincero y le daba conversación. Ambos conversaban enérgicamente y al fin y al cabo, me di cuenta que hablaban de voleibol.

Nuestra fiesta de compromiso, y cumpleaños de él, era realmente una maravilla.

Menos mal que habíamos decidido hacerlo en casa de su mamá. En nuestro departamento no hubiese entrado nadie.

Estaban el equipo actual de Karasuno, ex jugadores de Nekoma, Kuroo, Sugawara, Sawamura, y muchos más.

A parte de unos amigos míos de la infancia.

-Jiro y yo pensamos que eres un bastardo afortunado-dijo Isami tendiéndome un trago-

-No debería beber tanto…y tú no deberías hablar cosas con Jiro…son los menos adecuados. ¿Por cierto donde esta?

-Anda por ahí…hay barra libre ¿Qué esperabas?

Rei con ganas al recordar cómo le gustaba beber.

-Estuve hablando con Hinata-kun…ya sabes para ver si es lo que mi amigo necesita- dijo Isami tomando una largo trago de vodka- y puf…es maravilloso, hasta yo me enamoraría de él…

-No digas eso.

-Seeee lo sé, es tuyo. Pero no puedo creerlo. Y lo felicite. Ese niño se merece un premio, mínimo un pedazo de cielo, al lado del creador.

-¿Por qué?

-Porque te aguanta… dios que paciencia la de ese muchacho. Hay que despertarse contigo y ese ceño fruncido como si todo oliera mal…le dije como hacía para aguantarte, me dijo que "Kageyama-san es muy lindo y nunca está de mal humor" y yo pensé…"bueno si Tobio no tiene mal humor porque la debe poner seguido" y luego vi detenidamente al niño y me dije "pero mira qué lindo que

-deja de hablar o te mato. ¿Entendiste? …

-Yo solo decía.

-Y si vas a ver a Shouyou con otros ojos que no sea como el futuro marido de tu amigo, no me digas, porque podría golpearte.

Me miro asustado y largo una risa que destilaba mucho olor a alcohol, me abrazo y salió caminando hacia la barra.

Cerca del anochecer, me robe a Shouyou para bailar con él en la pista.

Recordé lo que le habia dicho a mi amigo, que yo era lindo…me provoco mucha ternura.

Lo abrace fuerte y baile pegado a él.

-¿Recuerdas cuando un día me dijiste que podía haber mejores que tú?

Lo mire alerta. Si recordaba aquel día.

-Si...

-No me querías creer... Dijiste que afuera habia mejores... ¿Aún lo crees?

-No. Para nada. Eres mío y soy lo mejor para ti. Porque tú eres lo mejor para mí.

Rodeo sus brazos y poniéndose en puntas de pie me da un casto beso en los labios y seguimos bailando.

-¿No te importaría bailar con un chico el día de tú graduación?- pregunte divertido.

-Estaré bailando con mi prometido... No con un chico. Y no, no me importa. Me vale las mujeres.

-Nunca estuviste con una. – susurre recordando las palabras de Sawamura.

-Nunca necesite estarlo Tobio.

Le sonreí y volvió hablar - ¿esta es tu forma de proponerme ir al baile contigo...?

-Pues sí...

-Pero eso no se pregunta Tobio... ¿Con quién más iría?

Lo besé mientras nuestros pies seguían el compás de la música.

-Al fin y al cabo...no es tan desagradable crecer- susurro abrazándome.

-¿no?

-No...Cumplí 18 y soy totalmente legal estar y voy a poder tener citas formales contigo. Luego me graduare y después de eso... Me casare contigo. Y estoy ansioso que esos meses pasen porque serán los más intensos... Y los que me harán muchísimo más feliz. Más de Lo que soy.

-No aguanto porque te cases conmigo.

-Yo tampoco...y quiero un regalo de bodas.

-Claro...a ver dime. ¿Qué quieres?

Me miró fijo y sonrió tímidamente.

-Un partido... Tú y yo...jugando voleibol.