Capítulo 35. El descanso nunca es suficiente:

Esa misma noche el equipo Devil May Cry emprendió su viaje de vuelta hacia Eibon city, el cual era largo y cansado, cuarenta horas seguidas, casi dos días enteros en auto, donde apenas se detenían para ir al baño, no hubo paradas para comer, o descansar, se habían provisto de suministros antes de abordar, no pudieron viajar antes debido a que el estado de salud de lady era importante, se quedaron unas horas más para su evaluación médica; análisis, radiografías, muestras de sangre, elaboración de su certificado médico, para que finalmente le diesen de alta, estaban agotados, tanto física como mentalmente, apenas llegaron se dirigieron a un lugar para descansar un par de horas, llegando al mismo hotel donde se hospedaron la última vez, atendidos por el mismo recepcionista, quien al verlos nuevamente: le regaló un folleto a la señorita Lowell, sobre una línea de denuncia para pedófilos.

nena, toma esto.., lo necesitas - decía aquél empleado susurrándole al oído, causando que la rubia rotara la mirada fastidiada.

Sólo tomó el tríptico, y sin leerlo lo guardó en su bolsillo, alcanzando a sus tutores quienes ya habían subido las escaleras.

Habían transcurrido un par de horas, la habitación era sencilla, dotada con tres camas matrimoniales, era una de tres camas matrimoniales, divididas por un delgado muro de tabla roca, en la primera dormirían Dante con Morrison, en la segunda Trish e Inozzence, y en la última Patty con Lady, un tocador con espejo frente a las comodas, y un pequeño sofá frente a una tv pegada a la pared, en la cual el albino se encontraba desplomado, recargaba su cabeza en el respaldo, dormitando con los ojos cerrados, mientras que su socio permanecía observando el paisaje a través de la ventana, ambas compañeras de equipo, la cazadora morena y la demonesa estaban sentadas en el colchón de la cama, con sus armas descansando al lado, recargadas en la pared.

Trataban de relajarse, dentro de poco tendrían que enfrentarse a una guerra, el trabajo no acababa, fue allí cuando el sonido de la puerta abrirse desvió su atención:

─lamentamos haber tardado tanto - se disculpaba la pelirroja, la cual cargaba dos cajas rectangulares en sus manos, justo tras de ella emergió la menor del grupo, que cargaba una caja más.

─ya era hora..- comentó el hijo de Sparda, que habría los parpados, dejando ver sus ojos azules, observando como la traductora y su protegida dejaban la pizza sobre una pequeña mesa situada frente a él.

El hambriento grupo se aproximó hacia aquél manjar, el primero fue Dante, tomando una caja entera, acabándose el contenido en un par de bocados, dejando a Virginea, que aún no se acababa ni la primera rebanada, sorprendida por el voraz apetito de su cliente:

─¿cómo es que puedes comer tanto y no engordar? - inquirió la traductora.

─porque soy un demonio - respondió, acto seguido se llevaba otra rebanada su boca.

─tiene mucho espacio en la cabeza - comentó Patty, divertida, sonriendo, para luego seguir comiendo.

─un día, cría.. un día ..- dijo Dante a regañadientes.

Lady y Morrison solo se llevaron la mano a las cienes, esos dos eran un dolor de cabeza cuando se ponían así:

─ya, basta.., hablemos de la misión - interrumpió el vivo retrato de Eva, que detestaba cuando su compañero actuaba como un niño.

─¿tienes un plan? - preguntó el medio-demonio, desviando la mirada ella.

─pues..- decía Trish, intentando pensar en algo.

─¿Recuerdas las ruinas donde rescatamos a esas niñas? - interrogó la cazadora, que padecía heterocromia – ¿no crees que deberíamos investigar de nuevo? hay probabilidades que el sacrificio se de en las ruinas

─No lo creo, señortia Mary - comentó el detective - el ritual será en tres días, podría ser que ya hayan asegurado el área, debe estar llena de demonios o de los miembro de esa secta, no estamos en condiciones de exponernos de esta manera, le recuerdo que la señorita Inozzence es una fugitiva, la secta y tu hermano nos buscan - dijo Morrison, acentuando la última frase para su amigo.

─lo mejor sería prepararnos para irrumpir en el ritual el día en que estalle, o ¿ustedes que opinan? - ideó la demonia.

─es un buen plan, señorita - respondió Morrison, nadie nos esperaría.

─¿algo como un ataque sorpresa? - preguntó Dante.

─podríamos aprovechar estos dos días para descansar y prepararnos para la batalla.

─¡bien, parece que nos colaremos en otra fiesta! - exclamó el albino. ─..sólo espero que esta vez no tenga que vestirme de mujer para entrar – susurró para si en voz baja.

─¿qué dijiste? - interrumpió la heredera de los Lowel.

─N-nada.. - mintió el semi-demonio.

El menor de los gemelos Sparda se levantó sin más, dirigiéndose hacia la salida, enfundando a rebelión, cargándola en su espalda, y sus pistolas, que descansaban a un lado:

─¿A dónde vas? - preguntó Patty.

─a un bar, por helado de fresa y a echarme a una chica - mintió el albino, necesitaba caminar un poco, y despejarse.., eso ,y además se comenzaba a poner nervioso al recordar lo acontecido en ese carnaval, al salir cerró la puerta de un fuer azote, dejando al resto de grupo descansando.

Un par de minutos después, una atractiva pelirroja de ojos verdes entre-abrió la puerta, asomándose hacia los lados, no había moros en la costa, ya se había ido, lentamente volvió a encerrarse con sus aliados.

-en su rostro se dibujaba una sonrisa macabra, sacando de su bolsillo un Sony Expedia – miren! -exclamó, mostrando en la pantalla de su celular una foto, sus compañeros dilataron las pupilas sorprendidos, mientras las mujeres adoptaban la misma mueca macabra que la de la traductora.

─¡Oh, Dante! - exclamó Lady, jugando con los dedos de sus manos, malvadamente.

La pelirroja había dado en el blanco, era la foto del incidente, que el semi-demonio había tenido con Vergil hace un par de días, rápidamente la demonesa y la morena sacaron sus celulares activando el buethood, para que Virginea se las pudiese enviar.

Morrison retrocedió dos pasos atrás, horrorizado solo miró como sus compañeras, y su protegida reían de una manera bastante aterradora y macabra..

esto se irá a Facebook.. - afirmaba una de las cuatro voces femeninas que se encontraba en aquél cuarto.


El sonido de las gotas de agua chocar era una hermosa, cálida y triste canción, el fuego de la chimenea calentaba el frío ambiente en esa gran habitación, con finos y elegantes muebles, que conformaban una enorme mesa rectangular de madera en el centro, cuyo al rededor se encontraban extraños seres, solo dos de ellos eran humanos, bueno.. dos y medio, en un extremo justo lugar reservado al anfitrión, sentado extraño y bello trono de piedra, el primogénito de Sparda recargaba su mejilla en su mano derecha, cuyo codo se posaba sobre la mesa, mantenía una mirada completamente inexpresiva, aburrido, sentada a su lado, justo a su derecha se encontraba el caballero demoníaco, muy atenta, no dejando escapar ningún detalle de los asuntos planeados en esa reunión, frente a ella, a la izquierda de su a estaba un demonio incubo, el teniente Asmos, seguido de una extraña criatura semejante a una hermosa y provocativa mujer, aunque sólo de la cintura para arriba, pues carecía de piernas, en su lugar poseía una larga y gruesa cola de serpiente, portando el rango de coronel.

A su costado un asiento vacío, lugar que alguna vez el traidor pudo llegar a ocupar, seguido de un personaje de intimidante aspecto, un enorme demonio de dos metros y medio de altura, poseedor de tres cuernos, con enormes y sobresalientes colmillos, la guerrera miro a su de reojo a los tres corpulentos demonios de diferentes puestos y rangos, con aspectos uno más estremecedor que el otro, seguido del alférez, una dama de pelo rubio, que junto con el capitán terrestre eran los únicos humanos presentes.

Era una reunión sumamente importante, un mapa topográfico de la zona, con banderillas marcadas y fichas de diferentes colores, colocadas en sitios estratégicos, estaba extendido sobre la mesa, discutían sobre el plan de guerra.

─¡bien, el cebo será el primero en atacar! - Afirmaba el demonio de gran estatura ─dejaremos que los rodeen, y luego los magos se les vendrán encima y acorralaremos a los guerreros enemigos

─No seas imbécil, Anu -Reprochaba la demonía ─sólo a un retrasado creería que ese plan funcionaria.

─Propongo que permitamos que los capturen y permitamos que los rodeen, luego ataquemos con la horda de demonios de Asmos - prosiguió la serpiente.

─¡Coronel Anki, no es su turno de hablar! - exclamó aquél ser infernal, bastante molesto por su interrupción.

─Sinceramente a mí me parece un buen plan, podríamos aprovechar que los guerreros enemigos están ocupados matándolos, para dar un ataque sorpresa a Hanz.

─no creo que sea conveniente dejarlos morir, debemos darles apoyo - el capitán terrestre abrió la boca.

─¿acaso te suavizaste, cría? - Interrogó el demonio sentado a su izquierda, con cierta burla y sarcasmo en sus labios.

─su sangre podría ser necesaria - afirmó Diana.

Fue allí cuando el sonido del puño de cierto albino resonó en toda la sala, haciéndolos callar:

─Este es el plan, primero permitiremos que el cebo se deje capturar.. brindémosle un pequeño apoyo, - comentó ─permitamos que los rodeen, los distraerá, luego los soldados del Asmos podrán hacer la ofensiva, en un ataque sorpresa - dijo Vergil que mantenía la calma aún en la tormenta.

─Amo vergil, si me permite...- replicó la hechicera.

─¿Acaso estas cuestionando una orden, soldado?-Inquirió el primogénito de Sparda, alzando una ceja.

─No, por supuesto que no, pero.. por el poco tiempo que estuve infiltrada, puedo advertir que no sólo son los asesinos, sino que tiene sus propios demonios y golems de piedra, no me sorprendería que intentase usar una estrategia defensiva con algo así.

─Ya veo..- contestó el medio demonio.

─¡Amo yo me encargo de ellos! - Exclamó la dama de rubia cabellera desde el otro extremo de la mesa ─puedo posicionar a los tiradores y arqueros para eliminar a los invocadores, - continúo ─y abrile paso a Asmos - continuó

─Teniente Asmos, humana estúpida - corrigió el demonio a su lado ─o te enseñaré a respetar, no te tendré consideración por ser un nuevo oficinal.

─¡lo llamo como se me antoje, renacuajo!, aquí el único que tiene la última palabra es Sparda.

─¿Qué dices? ¡Pequeña niña malcriada y altanera! - Aquélla criatura estaba apuntó de pararse para tirarle los dientes a esa humana prepotente, de no haber sido porque su brazo fue enroscado y alado con fuerza por un látigo con puntas metálicas que cortaban su piel, haciéndolo sangrar;

─Creo que no le corresponde a usted protestar, en todo lugar debería ser yo y jamás he dicho nada -contestó el incubo.

─¡BASTA! - Vociferó el caballero demoníaco ─¡Uruk, un pleito más y te regresaré al infierno!, ¡Ya hemos tenido suficiente soportando tonterías!

Fue así como un hastiado Vergil se tomó la molestia de arrebatarle una daga a su protegida para lanzarla, haciéndole un hoyo en la frente a qué escandaloso, silenciándolo de una buena vez.

Los presentes solo observaron el cadáver en el suelo de quien había sido el mayor de división, tratando de ocultar su temor voltearon a ver a su amo y su principal aliado, el cual dio un suspiro acomodándose el cabello como si no hubiese sido nada.

─Juliette, tú te encargaras de los tiradores, quédate cerca de Asmos, para esperar a los golems. - Ordenó, el albino.

─volviendo al tema, podríamos aprovechar la conmoción para proseguir con los hechiceros -comentó el coronel, que trataba de mantener la compostura, era mejor no hacerlo enojar más.

─No, después el grupo de Diana seguirá, permitamos que cojan confianza con los soldados.., luego estarán los magos de bajo tu mando - sentenció el albino de ojos azules, recargándose en el respaldo de su silla ─ella protegerá a los hechiceros.

─Nosotros iremos con la mocosa para debilitar a los enemigos - dijeron las tres criaturas intimidantes criaturas demoniacas.

─Como quieran..- contestó Vergil, secamente.

La reunión se alargó por unas horas más, discutiendo detalles menores a tratar, como la formación, los puntos estratégicos de ubicación de los oficiales y soldados, arsenal de armamento, al terminar cada uno se retiró, llevándose arrastrando el cuerpo sin vida de aquel ser infernal por uno de los que asistieron a la reunión.

Dejando solos al primogénito de Sparda y al caballero demoníaco;

el primero se inclinó para recoger la cuchilla que se usó contra aquel insolente, incorporandose rápidamente, extendiendo el bazo para devolverle la daga a su dueña ─Toma.. - Dijo el medio-demonio.