Capítulo 34

Ya había pasado un mes, era invierno y casi rozaba la madrugada y Tom estaba de pie en una esquina observando todo, Nick en la otra dentro del auto junto a otro hombre de seguridad esperaban la señal de su compañero. Un hombre salió de un pequeño bar, sacó su cigarrillo y lo encendió con un fósforo, miro disimuladamente a Tom en la acera de enfrente y salió caminando hacia una esquina, Tom miro a Nick y lo siguió caminando lento por su acera, Nick echo a andar el auto conduciendo hacia el mismo rumbo. El sujeto doblo hacia un callejón y se quedo esperando mientras fumaba, Tom se acerco sacando un cigarrillo.

-Tienes fuego?.- pregunto al sujeto.

Éste saco su caja de fósforos y encendió uno.

-Lindos fósforos, desde el setenta y siete que no veo una de esas.-

-Si.- dijo el hombre mirando la caja. -italiana...de buena madera, ya no vienen así.-

-Es cierto.- comento Tom mirando de soslayo hacia donde estaba el auto de Nick. -los italianos sabían hacer las cosas.-

-Si, pero aun así se les escaparon detalles, la chica de la caja es americana, así lograron que los americanos compráramos los fósforos.- dijo el hombre con una media sonrisa.

Tom saco un sobre con dinero y se lo entrego al hombre, éste lo tomo y lo guardo entre sus ropas, saco un sobre de su saco y se lo entrego.

-Los italianos saben hacer muchas cosas bien, pero aun así, cometen errores.- dijo el hombre.

-Para eso estamos los americanos, para solucionar todo.- le respondió con una media sonrisa.

El sujeto negó con la cabeza divertidamente y salió hacia la calle principal, el auto de Nick estaba cruzando la acera mirándolo, Tom salió tras él y cruzo la calle, entró al auto mirando el contenido del sobre.

-Esta todo?.- pregunto Nick.

-Si, supongo...Blaine debe saberlo mejor.- respondió Tom.

Nick salió rumbo a la mansión, allí Blaine estaba junto a Wes en su estudio aún con su ropa de dormir y una bata, desde que estaba con Kurt sus noches la pasaba con él, y cuando debía atender sus negocios ya no le preocupaba su apariencia como antes ya que luego regresaba a los brazos de su esposo nuevamente.

Tom llego junto a Nick, entró al estudio y le entrego el sobre a Blaine.

-Todo salió bien?.- pregunto Wes a Tom.

-Si, todo salió perfecto.- respondió éste.

Blaine abrió el sobre sacando las fotos y el reporte de Italia y de New York, miro atentamente todo, serio y pensativo.

-Vayan, hablare con mi tío.- les dijo a sus hombres.

Estos salieron y Blaine suspiro pesado, debía encargarse de ésto y no podía equivocarse.

...

Sentía los besos de su esposo en su cuello, sonrió y lo abrazo, Kurt lo beso en los labios y él respondió con la misma intensidad, las caricias iban y venían, despertando el deseo en ambos, se besaron con amor y pasión, Kurt estaba desnudo e intentaba quitarle el pantalón a Blaine cuando su celular sonó, éste se tenso y se sentó en la cama, miro a su esposo sabiendo que se enojaría pero debía atender la llamada, busco su celular y Kurt se recostó enojado.

-Ya bajo.- dijo luego de escuchar a Wes por el teléfono.

Kurt se sentó muy enojado mirándolo incrédulamente.

-Lo siento, debo atender ésto.- se excuso Blaine vistiéndose con su ropa de cama.

-De verdad?, vas a dejarme así?.- pregunto sin creerlo Kurt.

-Dame dos minutos...dos minutos.- respondió depositando un beso en sus labios.

Blaine se fue de la habitación antes que Kurt pudiera decir algo, estaba muy enojado, busco su celular y le envió un mensaje Sanders, se vistió decidido y fue al baño para asearse, hizo todo en tiempo récord, debía ser de mañana, odiaba las mañanas y ésta especialmente.

Blaine termino la llamada, y suspiro pesado, llamaron a la puerta y Wes dejó lo que estaba haciendo para atender, era Sanders, cruzo unas palabras con él y cerró la puerta nuevamente.

-Que sucede?.- pregunto Blaine.

-Kurt saldrá.- respondió Wes regresando a su trabajo.

-Mierda.- susurro Blaine poniéndose de pie y saliendo de su estudio.

Kurt bajaba las escaleras y Sanders estaba esperándolo en la puerta, Blaine salió a su encuentro esperando poder hablar con él.

-Kurt...- le dijo mirándolo.

-Dame dos minutos.- le respondió Kurt observándolo enojado y siguiendo su camino hacia la salida de la mansión.

Blaine suspiro pesado, no podía lidiar con todo así que decidió buscar a Kurt luego, y sabia lo que le costaría que éste lo perdonara.

Kurt estaba con muy mal humor, decidió ir a un local de comida en uno de los edificios más altos de New York, desayuno solo allí mirando la gran ciudad, tenía una mesa en la zona vip, con un sillón rojo y una mesa delante del gran vidrial que dejaba ver la ciudad, no podía creer que Blaine le haya hecho eso, dejarlo en la cama a punto de hacer el amor, para atender una llamada.

El lugar era tranquilo, así que decidió terminar de comer e ir a la galería que estaba en el piso de abajo. Recorrió todos los locales, compro algunas cosas para su trabajo, quería ponerse al día aunque aún no lo lograba. A media mañana decidió regresar al local en el último piso, el invierno se acentuaba, había comenzado a nevar copiosamente, se sentó en el sillón mirando la nieve caer, le trajeron el té de hierbas que había pedido y unas masas, sus preferidas, se perdió en sus pensamientos, recordando la primer nevada que disfruto en brazos de Blaine, era real que apreciaba la ciudad de manera diferente, que realmente podía apreciarla y no padecerla como lo hacía cuando estaba con Puck, cerró sus ojos intentando no regresar a esos días, éstos días eran los que él decidió vivir, esta vida, a pesar de estar enojado con Blaine, no cambiaba por nada la decisión que tomó.

-Puedo sentarme?.-

Kurt miro hacia la voz notando a su esposo muy elegante junto a él.

No dijo nada, solo se movió dejándole espacio y sin mirarlo.

Blaine se sentó a su lado mirándolo, Kurt tomo su taza y bebió de su té.

-Lamento lo que sucedió ésta mañana, me comporte mal, lo siento, debí...contarte que estaba esperando una llamada de mi tío...- Blaine suspiro pesado. -mi prima tiene un problema que debo solucionar...es muy delicado, su seguridad está en juego, y le prometí a mi tío que la cuidaría.-

Kurt lo observo serio, podía notar a su esposo preocupado, debía ser algo muy importante para que Blaine éste así.

-Que sucedió?.- le preguntó mirándolo.

-Sucede que hace unos meses mi tío estaba por cerrar un negocio importante, pero el sujeto tenía un hijo que estaba interesado en mi prima, quiso hacer un trato que mi tío no acepto...el padre entendió pero el hijo no, siguió buscando a mi prima, intentado convencerla, pero mi prima no tiene paciencia, arruino su vida, literalmente lo dejo sin nada, él sujeto lo tomo peor hasta que fue una amenaza para ella y mi primo se hizo cargo, pero se les escapo, en teoría no había salido de Italia, por eso mi tío envió a Isabella aquí y no a Luca, quería protegerla...hace unos días mi primo me llamo para decirme que el sujeto salió de Italia, no estaba seguro su destino final ya que anduvo por todo Europa, así que busque entre unos viejos conocidos y efectivamente está en New York.-

Kurt lo miro entendiendo que las cosas estaban mal.

-Y que harás?.-

-Encontrarlo.- respondió Blaine observándolo. -No tengo excusas para lo que hice ésta mañana, lo lamento, pero quería que supieras porque tenía que atender esa llamada.-

Kurt ni dijo nada, seguía molesto pero entendía que era importante lo que debía atender Blaine.

-No, no debiste, me dejaste en la cama...- dijo suspirando y mirándolo serio. -no vuelvas a hacerme eso.-

-Te lo prometo.- le respondió Blaine observándolo esperanzado de que Kurt ceda.

Le sonrió de lado y acaricio su cabello, Kurt no podía estar enfadado con él, aun así seguía molesto.

-Si quieres podemos ir a la mansión y terminamos lo que empezamos...- dijo en un tono suave Blaine.

-No.- respondió molesto Kurt.

-Sigues enojado.- susurro Blaine.

-No te será gratis eso.- le dijo Kurt poniéndose de pie.

Blaine lo miro sabiendo que le saldría muy caro, Kurt tomo su chaqueta y salió hacia la salida del local, él se puso de pie caminando tras su esposo.

En el auto de regreso a la mansión reinaba el silencio, Kurt seguía molesto, ni bien llegaron fue a su habitación y Blaine suspiro pesado caminando hacia su estudio, Wes estaba armando todo para encontrar al sujeto que estaba detrás de Isabella y debían darse prisa.

Kurt bajo a la cocina para pedir algo para comer cuando encontró un ramo de flores sobre la mesa y a los muchachos mirando las noticias.

-Y ésto?.- preguntó Kurt.

-Son para ti.- respondió Jeff.

Kurt tomo el ramo mirando las flores, no eran las que a él le gustaban.

-"Para que iluminen tu día"...- dijo leyendo la tarjeta. -que es ésto?... Para que iluminen tu día?!, si él lo arruino!, y estas flores son horribles!, ni siquiera son las que me gustan!.- dijo enojado.

Fue hasta el cesto de basura y las metió dentro forzándola hasta que entraron.

Salió mas enojado hacia su habitación, no podía creer que Blaine hiciera eso, se suponía que quería arreglar las cosas, y solo las empeoraba.

Blaine salió hacia la cocina, esperando poder almorzar con su esposo, todos lo miraban extrañados, él observo el ramo en el cesto con curiosidad.

-Que es eso?.-

-Las flores...que le regalaste a Kurt.- respondió Max mirándolo.

-Yo no le envíe flores...- dijo Blaine tomando la tarjeta y leyéndola, luego miro las flores nuevamente. -quien las trajo?.-

-El empleado de la florería.- respondió Sanders.

Wes entro mirando a su jefe y las flores.

-Que sucedió?.-

-Le enviaron flores a Kurt.- respondió Blaine con una molestia acentuándose cada vez mas.

-Quien?.- pregunto Wes.

-No lo sé pero lo voy a averiguar.- respondió Blaine serio.

Salió rumbo a su estudio con la tarjeta en la mano, buscaría al que le envió las flores a su esposo, y le aclararía un par de cosas.

Llamo a la florería pero habían pagado en efectivo y la muchacha no recordaba quien era el que las encargó, se sentía molesto, estaba seguro que era algún adulador osado el que le enviaba flores a su esposo. Decidió ir a hablar con él esperando no pelear más.

Kurt estaba terminando de organizar su trabajo sentado en el pequeño sillón junto a la cama, Blaine ingreso y se quedo mirándolo.

-Sigues enojado?.- pregunto acercándose a él.

-Que te parece?...no puedo creer que me regalaras esas flores horribles, ni siquiera sabes cuales me gustan?.- le pregunto molesto.

-Yo no las envíe.- respondió serio Blaine y mirándolo a los ojos.

-Claro.- dijo Kurt volviendo a su trabajo.

-No. No las envíe, ni ésto.- dijo mostrándole la tarjeta.

Kurt lo miro, Blaine parecía molesto, entonces entendió que su esposo decía la verdad, él no le envió las flores.

-Tú no lo hiciste?.- pregunto cambiando el tono de voz.

-No, tú no sabes quién pudo ser?.- preguntó mirándolo serio Blaine.

-No.- respondió Kurt negando con la cabeza.

Blaine lo miro sabiendo que decía la verdad, se trago sus celos e intento hacer las paces con su esposo.

-Bien, quería invitarte a almorzar.- dijo Blaine mirándolo con dulzura.

Kurt lo observo dándose cuenta que su esposo quería hacer las paces, se mordió el labio sintiendo la mirada de Blaine sobre él.

-Bien.- respondió Kurt.

Blaine se relajo, esperaba poder reconciliarse con él.

-Y son las rosas japonesas las que te gustan, esas son tus preferidas.- le dijo Blaine con una media sonrisa.

Kurt tenía esas mariposas en su estómago dando vueltas, le sonrió de lado y se puso de pie buscando su abrigo, Blaine tomo el de él y bajaron a la sala, no hablaron mucho, pero el clima entre ellos había cambiado.

El local de comidas preferido de Kurt era el más popular gracias a las fotos que subió a sus cuentas sociales, tenían una mesa privilegiada en la zona vip donde podían disfrutar de la privacidad, almorzaron entre comentarios sobre la comida y como la ciudad poco a poco se vestía de blanco, Kurt le comento que debía hacer unas fotos para la campaña que harían con una marca de perfumes, Blaine no estaba muy convencido de prestar la imagen de la firma para la promoción del perfume pero al final su madre y Valentine lo convencieron que era bueno para la publicidad ya que estos últimos meses la imagen de la firma cayo debido a los problemas que tuvieron ellos y la ausencia de Kurt en las campañas anteriores.

Terminaron de almorzar y emprendieron el regreso a la mansión, Kurt miraba de soslayo a su esposo mientras viajaban en el auto, Blaine estaba inmerso en sus pensamiento, Kurt sabía que estaba bajo mucha presión, él se había comportado como un niño berrinchudo aunque tenía sus razones, también era real que Blaine intentaba complacerlo en todo intentando hacer las paces. Estiro su mano para tomar la de su esposo, Blaine lo miro y sonrió, llevo la mano de su esposo a sus labios depositando un beso en ella, Kurt sonrió enamorado dejando muy lejos su enojo, no podía estar molesto cuando Blaine lo trataba así. Llegaron a la mansión entre sonrisas ocultas, ni bien entraron Blaine se acerco a su esposo con una media sonrisa, Kurt le sonrió y lo beso en los labios con dulzura, Blaine lo tomo por la cintura acercándose a él, besándolo de la misma manera, tomándose el tiempo para saborear ese beso de reconciliación.

Se separaron entre sonrisas, mirándose a los ojos.

-Tendrás unos minutos?.- le pregunto casi en un susurro Kurt.

-Tengo todo el tiempo que quieras.- le respondió Blaine observándolo con una sonrisa muy seductora.

Kurt se mordió el labio y beso sus labios nuevamente, se alejo de él subiendo las escaleras, Blaine saco su celular y fue a su estudio.

-Wes.-

Éste lo miro mientras leía un informe de la policía.

-Encárgate de cualquier imprevisto.- le dijo Blaine entregándole su celular.

Wes tomo el aparato y vio a su jefe salir del estudio, Blaine subió las escaleras y cuando entró en la habitación vio a su esposo desnudo en la cama.

-Rompes récord quitándote la ropa.- le dijo acercándose a él.

-Yo te enseño.-

Kurt se arrodillo frente a él aún en la cama, y comenzó a quitarle la ropa sin dejar de mirar sus ojos, Blaine estaba ansioso por besarlo, tocarlo y mucho mas, termino de quitarse la ropa y lo beso con ansias, pero despacio, quería hacerle el amor como Kurt se merecía, en ese momento de reconciliación que deseaba hacer memorable.

Se besaron con dulzura, Blaine estaba sobre Kurt besándolo, acariciando su cuerpo con reverencia, adorándolo cual fiel devoto de su ángel, mientras Kurt repasaba el cuerpo de su amor con sus manos, con sus labios, dejándose llevar lentamente a ese lugar único en el que ambos dejaban su alma en los brazos del otro, Blaine lo penetro lento mirándolo a los ojos, en cada envestida sentía a su esposo temblar, le encantaba saber que él era el único que provocaba eso en Kurt, que le había entregado su corazón a la persona correcta y que Kurt no se equivocó al amarlo, y se lo demostraría hasta su último suspiro.

-Mío.- susurro en su oído una y otra vez mientras lo envestía despacio.

Kurt gimió alto al sentir su orgasmo recorrerle el cuerpo, luego Blaine mordió su hombro al sucumbir entre gemidos a su propio placer, busco sus labios para fundirse en un beso lleno de amor, Blaine se retiró de él y se quito el preservativo desechándolo, volvió a los brazos de su esposo quien lo recibió con una sonrisa y un beso, las caricias perezosas no se hicieron esperar, ni los besos suaves y miradas enamoradas.

-Te amo.- dijo Kurt.

-Yo también te amo.- respondió Blaine.

Entre sonrisas y besos se mantuvieron en su nube de amor, sin necesidad de palabras, solo sus miradas y ese lenguaje que ambos aprendieron del otro. El lenguaje del amor.