~Capítulo 37~

El tesoro debe ser lo más importante, por eso Lucy hace hincapié en él.

Juvia regresó corriendo al gremio a toda prisa. Sentía su corazón galopando como un caballo, mientras las escasas bocanadas de aire apenas lograban contenerla. Dobló en diferentes avenidas, giró en las callejuelas más oscuras y finalmente llegó hasta la misma puerta del gremio de Fairy Tail.

Abrió la puerta desesperada. No había muchas personas, pero al ver a Mirajane, se acordó de las palabras que dejo escrita Lucy, "Creo que Mira sabe algo". Juvia observó a la bella hechicera de los cabellos del color de la ceniza con desconfianza. Pero no tenía tiempo, cada segundo era un momento en que Lucy se iba del mundo.

—¡Mira!—Juvia se acercó corriendo mientras respiraba de forma agitada—¿Sabes algo de un tesoro?

—¿Cómo?—Preguntó dubitativa.

—El tesoro de Lucy… A ella le ocurrió algo malo y lo necesita.

—¿Lucy está en peligro?

—Sí y necesitamos ese tesoro.

—Por desgracia no conozco ningún tesoro.

A Juvia se le cayó el mundo a los pies. Le había revelado todo lo que sabía a una traidora. Nunca creyó que Mirajane pudiera hacer algo así, ser parte de un grupo de espíritus asesinos.

—Pero Leo trajo una llave de platino. Me dijo que lo guardase en el sótano, ya que sería una sorpresa para Lucy y que se la daría en su cumpleaños.

¡Loki! Claro, era el espíritu de Leo. Ahora las piezas comenzaban a encajar en la cabeza de Juvia. Todo era una rebelión de Leo, ¿Para hacerse con el control? Seguro, ¿Pero de qué?

—¡Eso es! ¡Lo necesito urgente!

—Está en el sótano.

Ambas hechiceras descendieron por los húmedos peldaños. Cuando llegaron a un extenso sótano, la esperanza se derrumbó.

—¡Todo eso!—Dijo Juvia mientras contemplaba las miles de cajas con desperdicios y objetos tan diversos, como peculiares. Sin duda podían estar toda una vida buscando.

—Sí, somos un poco desordenados—Mira rió de forma bonachona—Por suerte algo tan nuevo recuerdo donde lo puse.

Juvia resopló de alivio, mientras la hechicera albina deambulaba de aquí para allá, removiendo pequeñas cajitas y observando en los distintos recovecos. A los pocos minutos, fue obvio que Mirajane no recordaba donde se encontraba lo que necesitaban.

—Vaya, creí que estaba por aquí…

—Es importante Mira, la vida de Lucy depende eso.

Mira la miró por un instante y se serenó. Volvió a buscar en las pequeñas cajas y se alegró mucho cuando sacó una pequeña llave de diamantes.

—¿Eso es?

—Sí, una única llave para dominarlas a todas. Eso dijo Loki. ¿Bastante cliché?

—Un poco, pero vamos, no tenemos tiempo.

Ambas hechiceras salieron a la calle corriendo. Juvia sabía que ya no tenían ninguna oportunidad, pero seguiría hasta rescatar a Lucy. Nunca creyó que se comprometería tanto en la causa de una de sus compañeras más odiada, pero en parte se alegró de poder cuidar de su rival del amor. Sin dudas, hasta eso era amor.

—¿A donde tenemos que llegar?

—Hasta la casa de Lucy, allí Juvia vio un rastro, pero creyó que la llave era más importante…

—Está muy lejos.

Las hechiceras se cruzaron con Lissana y las tres cayeron al suelo.

—¡Auch! Hermana tienes que tener más cuidado—Recriminó Lissana.

—Lo siento hermanita, estoy un poco alterada.

—¿Qué ocurre?—Juvia le contó una versión rápida de los hechos—Déjenme ayudarlas.

—De ninguna manera—Se negó Mirajane—Parece peligroso, así que te quedas en el gremio.

—Pero hermana.

—¡Silencio!

Lissana bajo la mirada rendida, no podía discutirle a su hermana. Juvia por su parte, no iba a permitir que se quedara así, cualquier ayuda era bienvenida.

—La necesitamos Mira, ella puede convertirse…

—¡Que no!

—Pero no peleara—Insistió Juvia—Tan solo se transforma y nos lleva…

—Bueno, si es así…

Lissana no espero que su hermana la autorice, se transformo en una gigantesca águila y agarró a Juvia y a Mira en cada una de sus garras. Emprendió el vuelo en dirección a la casa de Lucy.

El viaje se hizo tan rápido, que Juvia sintió que no perdió tanto tiempo.

Lissana descendió y volvió a su forma humana. Se la veía completamente agotada, pero aun así, se incorporó con dignidad. Mirajane la miraba preocupada. Juvia por su parte, se dedico a buscar las viejas marcas. No se veían por ningún lado y eso la desesperaba. Concentró su mana y volvió a observar por todos lados. Notó una gota de sangre que estaba por evaporarse antes de entrar al rio. Ese era su camino.

—Esta vez Juvia las transportara.

Ni Mira, ni Lissana pudieron responderle algo, ya que Juvia se transformó en agua y las arrojó al rio. Las dos hechiceras estaban anonadas y luchaban por liberarse del extraño agarre de la naturaleza. Juvia las tenía firmemente sujetas, mientras avanzaba siguiendo el exiguo rastro de la sangre de Lucy.

Aun hay tiempo. Se convencía Juvia.

Llegaron a una gigantesca cloaca, pero Juvia no se detuvo a contemplar nada. Continúo hasta que se percato que el agua se acababa de golpe y lanzó a las dos hechiceras contra el duro suelo de cerámica.

—¡Ay!—Se quejó Lissana.

—¿Están bien?—Consultó Mirajane.

Juvia creó un pequeño orbe de luminiscencia y barrió la oscuridad. Se encontraron con tres personas incrédulas. Lucy respiraba con dificultad, mientras se le escapaba la vida en una rustica mesa de ladrillos. Enfrentados a ella, se encontraba Loki, de forma impasible sostenía un cuchillo ceremonial. Al lado, Géminis miraba con desprecio a las recién llegadas.

Juvia, en un atisbo de lucidez increíble, lanzo un pequeño hechizo acuático contra la mano de Loki, haciendo que este perdiera el cuchillo.

—¡Carajo!—Musitó Leo sumamente enojado—Creí que no habría inconvenientes—Le recriminó a Géminis.

—No sé qué ocurrió, me encargué de todos los que me has pedido.

—¿¡Que sucede aquí!?—Consultó Mirajane, con la voz temblorosa.

—Lucy nos traiciono, así que hemos decidido utilizarla para acabar con mis rivales.

—¡Estás loco!—Musitó Juvia.

—Je, me sorprende que hayan venido. Ahora tendremos un poco de entretenimiento. ¡Géminis!

Géminis asintió y se transformo en Gray.

—¿Gray?—Dijo Juvia.

—A Gray lo asesine personalmente y luego tome su lugar. Nadie hubiera sospechado nada, pero bueno, solo queda silenciarlas.

Juvia no dio crédito a lo que oyó, Gray había sido asesinado por Géminis.

Géminis invocó varias esquirlas de hielo y las lanzó a las recién llegadas. Mira se encargó de proteger a Lissana y una esquirla le rozó el brazo, haciendo que le saliera sangre.

—¡Hermana!

—Estoy bien…

Juvia se concentró en recordar que Gray había sido asesinado. Sintió como la furia corría por sus venas. Nunca más podría ver su bello rostro ni sentir su amor. Todo por culpa de las ambiciones de unos espíritus de mierda. Los acabaría, los asesinaría sin piedad. Juvia no perdonaría a nadie.

Juvia utilizo los mismos hechizos de Gray. Atacó con lanzas de hielo y lluvias de esquirlas. El hielo creado por Géminis era fuerte, pero nada se comparaba a la eficiencia de una hechicera elemental. Pronto, una de sus lanzas penetró en el cuerpo de Géminis, que no logro sostener la transformación.

—¡Ahora morirás!—Pero una mano la detuvo. Era Mira que se encontraba transformada en demonio. El rostro severo le transmitió un segundo de terror. Pero pronto paso la sensación y el odio la volvió a envalentonar.

—¿Qué haces?

—Hay que usar la llave para encerrarlos y luego salvamos a Lucy.

—No, asesinare a todos.

Mira le propinó un cachetazo terrible para acomodarle las ideas. Juvia tan solo se limito a tocarse la mejilla morada.

—Ya están derrotados. Al tener la llave única cerca, sus poderes se vieron menguados. Ahora los encierro y llevamos a Lucy. Comprendes.

—Pero Gray…

—Ya deja eso—Juvia se conmovió cuando vio lagrimas en el rostro severo de la demonio—Ya lo lloraremos cuando volvamos, tan solo terminemos y salvemos a Lucy.

Así Juvia, Lissana y Mirajane encerraron a Loki y Géminis en la llave única. Una vez que desaparecieron de este mundo salieron pitando para salvar a Lucy. Por fortuna, todo salió bien, con excepción de Gray Sama, que falleció abandonado en una fría caja. Juvia supero la pérdida con el tiempo, pero siempre creyó que pudo haber hecho algo más por todos.

¡Rescataste a Lucy y acabaste con los espíritus!