Capítulo 35
Rutina
Ya era momento de dormir y nos dimos una cena ligera mis hermanas y yo. Saliendo de la cocina, mis hermanas fueron directamente a darle un beso a la mejilla de Elena y me quedé confusa; tal vez debería hacer lo mismo, pero me daría pena y sería un poco raro después de conocerla. Pero antes de hacer una decisión, Elena se acerca y me da a mí el beso en la mejilla de buenas noches. Para mi sorpresa sonreí junto con un leve sonrojo en la cara, tal vez porque me acordé de mi mamá, de lo efusiva que era conmigo cuando yo era un poco tosca para expresar mis sentimientos. Reneé siempre se le hizo simpático mis reacciones y nunca me forzó en que cambiara. Nos separamos mis hermanas y yo a nuestros despectivos cuartos. Hice el mismo ritual de cada noche antes de dormir: bañarme, relajarme y lo nuevo ahora era esperar a Edward.
Ya era las dos de la mañana, lleva una hora retrasado Edward, y me pongo a pensar al instante. ¿Y si Elena le prohibió que me acompañara cuando duermo? ¿Será como en Forks, que teníamos que burlar a Charlie todas las noches?
Ya me iba a levantar de la cama para buscar a Edward cuando entra por la puerta de mi dormitorio. Le sonrío, venía muy alegre.
-Creí que Elena te iba a prohibir que entraras a mi cuarto por las noches- Edward ya se estaba quitando la camiseta. Me voy a orinar de la emoción, la poca luz que entra a mi cuarto es suficiente para que muestre lo perfecto que es Edward. Cierro los puños con fuerza y me acuesto de nuevo.
-Yo también creía que no me iba a dejar, perdón por la tardanza. Es que estaba contando una anécdota Elena que nos revolcábamos de la risa.
-¿Desde cuando usas esa jerga tan popular?- "revolcar" es una palabra muy común en Leona o en mi, pero no en él
-Elena- levantó los hombros, y con eso dejó zanjado el asunto y se acuesta a mi lado para abrazarme
-Ah vaya- suficiente respuesta y me acerqué a sus brazos
-Le pregunté cuando había terminado su historia. No hizo prejuicios o me vio con mirada asesina, simplemente dijo "Es casa de Bella, no mando aquí".
-Es sabia Elena.- que suerte tengo y sonrío para mis adentros- ¿Y qué te daba tanta risa de la historia de Elena?
-Cuando estaba en el templo tibetano, Elena se daba sus sesiones de meditación, y era frecuente que perdía la noción del tiempo, como es algo bien común en vampiros; y que en varias ocasiones cuando terminaba de meditar, ya habían pasado varias semanas o días. Ya era un ícono en el templo y en toda la región- sonrío, supongo que si fuera vampiro me daría más risa
-Lo gracioso es cómo lo cuenta Elena, te hace todo un circo- y se ríe Edward- por eso tardé tanto.
Me acurruqué en sus brazos, ya estaba cansada y Edward me acaricia el cabello, con más rapidez acabo dormida.
En el momento que abro los ojos con pesadez, Edward me recibe con un fuerte abrazo.
-Hola!- Edward se escuchaba entusiasmado- ¿Lista para otro día de escuela?
Yo sigo aún dormida y no soy capaz de acordarme de lo que había soñado, sólo que estaba Elena en mi sueño.
-Holaa-arrastro las palabras con flojera pero con una sonrisa en la cara
Me siento y cruzo las piernas con mucho esfuerzo y checo la hora en el reloj de muñeca de Edward, faltaban diez minutos para las cinco en punto. Me costó trabajo enfocar mi vista en el reloj. Me recuesto de nuevo y me tapo con la almohada la cabeza. Edward empieza a picarme con su dedo índice en mis costillas para que me levantara. Ya no tenía caso, así que me levanto y mi capa sale volando a mis manos para cambiarme. Sólo me pongo unos pants, camiseta y sudadera. Salgo de mi cuarto junto con mi Edward, no tiene caso peinarme ni lavarme la cara.
Ya estaban todos en el vestíbulo. Mis hermanas estaban vestidas igual que yo, Leona y yo estábamos con cara de flojera a morir. El cabello de Leona parecía verdaderamente a la de un león, pero revolcado. Nadie de mis hermanas portaban el collar. Estaba aprovechando unos últimos segundos para dormir un poco más y salir a la intemperie. No tenía caso desayunar.
Sólo mis hermanas, Edward y yo salimos de la casa. Edward se sentó en los escalones de la puerta principal, yo me estiré y bostecé todo lo que pude. Y en segundos me di a la carrera al bosque, sólo tengo que darle 5 vueltas a todo el límite del escudo, como calentamiento. A mi velocidad, me tomará 10 minutos.
Estoy en la segunda vuelta cuando aparece una persona a mi lado.
-Hola- era Edward, corría a mi lado
-Hola. ¿Qué pasa?- trato de hablar lo más normal posible cuando estoy corriendo y tratando de no chocar con un árbol o alguna raíz.
-Te reto a una carrera.- Edward no esperó mi respuesta cuando empieza a aventajarme. No se la haré tan fácil.
Fui la tercera en acabar la carrera, por supuesto, Sakura era la primera. Y Edward el segundo. Me relajo y tomo aire, hoy tengo ganas de practicar un poco de artes marciales. Le pregunto a Sakura que planea hacer, y concordó con mi elección. Nosotras hacemos lo que queremos en nuestra rutina de ejercicio, si practicar, meditar, hacer más ejercicio o inclusive no hacer nada. Claro que si me pongo a dormir todos los días, los sábados no tendrían compasión mis hermanas en las prácticas. Cuando le dije a Sakura que pensaba lo mismo que ella, Edward se despide y se metió a la casa, me acordé de la orden de Elena. Sakura también ve lo mismo que yo y nos vamos a un lugar apartado a practicar sin evitar sentirnos mal.
Por suerte en las prácticas que hacemos, sólo marcamos los golpes, si no ya llegaría a mi casa chorreada de sangre y con moretones, y no se quedaría atrás Sakura. Llegamos a la casa, y me fui directo a bañarme y empezar con lo más aburrido del día, estudiar y estudiar. Lo pesado es que somos nosotras cuatro. El día de hoy le toca a Sakura dar ciertas clases, si no fuera por ella, cada quién nos enfrascaríamos en lo que queremos. Leona en tal vez videojuegos, Rhiannon en caminar por el bosque o en la sala de curación. Y yo en leer.
Una vez cambiada y arreglada me fui a desayunar, Edward me esperaba en las escaleras y me fui con él a la cocina. En el camino hacia la cocina, volteé a saludar a Alice, Emmet y Jasper que estaban en un sillón. Alice que estaba en medio de ellos con los ojos cerrados. Estaba trabajando a todo lo que da. Emmet me voltea a ver y me da una negativa con su cabeza, Alice no ha tenido ningún avance, tal vez debería decirle a Rhiannon. Me encamino de nuevo con Edward a la cocina, y ahí estaba Leona desayunando cereal y Rhiannon comiendo fruta cuando de repente estornuda.
-Salud- dicen Leona y Edward por el estornudo de Rhiannon
-¿Ya empiezas a sentirte mal?- le dije a Rhiannon
-No, pero mejor me preparo para lo que viene- y Rhiannon sigue comiendo fruta
Unos minutos después llega Sakura y se sienta, se sirve también cereal.
-¿Cómo le hacen para suministrarse de este tipo de alimento?- preguntó Edward indicándole la caja de cereal azucarada
-Bella hace las compras, y Leona la teletransporta. Tenemos la vaga idea de que Demetri no puede localizarla con facilidad. Puesto que en la batalla que tuvimos en Forks, no era capaz de localizarla. Hasta que Victoria le indica donde estaba- dijo Sakura
-Es algo que hacemos cada 2 o 3 meses- le comenté a Edward
Seguimos comiendo con rapidez, nuestras clases empiezan a las 8 y ya faltaba poco. Lavamos nuestros platos y nos fuimos hacia la biblioteca donde regularmente estudiamos.
-¿Edward, nos vas acompañar a nuestras clases?- dijo Rhiannon
-Si claro. No hay nada en mi agenda.
-Que simpático- dijimos Leona y yo a la vez
En la biblioteca, nos sentamos y tratamos de acomodarnos para una tortura de aburrición mientras Sakura saca unos libros de varios idiomas pues es Sakura que tiene mayor conocimiento. Francés e Italiano era la clase de hoy.
A dos horas de estar escuchando a Sakura, Edward era el único que se veía concentrado en ella o sólo enfocó su vista a un punto muerto. Leona como acostumbra hacer en clase cuando está aburrida, estaba jugando con su pelo. El dedo índice y medio de su mano izquierda los formó como unas pinzas planas y empezó a aplastar mechones de su cabello, los mechones se alisaban por completo por el calor que expulsaba Leona de los dedos. Me río con disimulo. Sólo Edward se dio cuenta y le mostré lo que hacía Leona. Por suerte acabó la clase de Sakura pero nos dejó tarea la muy amargada, traducir un libro, para las muy vivas como Leona que sólo quiere traducir un cómic, será un libro de 250 páginas como mínimo para el viernes. Y seguía Rhiannon, con Física y Matemáticas, ojalá pudiera hacer algo para entretenerme.
No me va tan mal en estas materias pero me estreso mucho, ahora Edward es el alumno estrella de la clase de Rhiannon y Sakura, Leona y yo somos las burras. Pero nada mas llego a dar mi clase o Leona. Rhiannon nos deja varias ecuaciones y si las acabamos no deja tarea, ella es buena y magnánima. Así que me pongo hacerlas rápido.
Por supuesto, Edward acaba primero, luego Leona que me sorprende, luego yo y Sakura. Rhiannon califica nuestro trabajo y nos pide que lo hagamos de nuevo Sakura, Leona y yo.. de tarea. Me retuerzo por dentro.
