35: Familia

Mikan Pov

El sonrojo se volvió a instalar en mis mejillas mientras recordaba el roce de labios que había sostenido con Natsume, ¿Por qué habíamos hecho algo así? Había sentido mariposas y mis pies habían flotados al estar cerca de él ¿eso era un sentimiento normal? ¿Estaría enferma o era una secuela de haber dormido dos meses enteros?

-¿Mikan? –pregunto Narumi sentándose a mi lado en el sofá, me encontraba viendo por la ventana en silencio, sentí sus brazos alrededor mío- perdón

-¿Eh? ¿Por qué? –Pregunte sorprendida, viéndolo- ¿Por lo de Colorido?

Colorido tuvo que quedarse en la habitación de Ruka, al menos hasta que decidiera definitivamente que hacer con él, no podía obligar a que mi tío viviera con ese gatito o uno de los dos terminaría muerto, lo mejor era esto…

-Debí haberte cuidado más –susurró mientras me besaba el dorso de la mano- no me di cuenta que estaba sucediendo

-No te preocupes –sonreí vagamente mientras acariciaba su mano ¿cómo podía culparlo cuando ellos me habían dado todo?

-¿Tienes algo? –Pregunto con amabilidad- últimamente te veo un poco… perdida, desde que llegamos, te noto extraña ¿te sientes mal, pequeña?

-No… no sé –confesé, girándome en el sofá para darle la cara al susodicho- últimamente me sucede algo raro, tío, y no sé qué es o porque me está pasando, puede ser que sea una secuela de esto pero…

-¿Qué es? –consultó curioso

-¿Prometes que no te burlaras?

-Lo prometo. Jamás lo haría –confesó mientras apoyaba una mano en su pecho- y nada de lo que digas saldrá de aquí

-Es que, a veces siento algo raro –comencé a expresarme, aun sin saber exactamente cómo hacerlo o que palabras usar- como si tuviese un nudo en el estómago y me hace cosquillas, la sangre comienza a moverse rápido y no puedo pensar, me sonrojo y comienzo a tartamudear, y siempre… siempre termino pensando en él

Observe la mirada de mi tío, al principio lo descubrí sorprendido, con los labios levemente entreabiertos, luego me miro con dulzura y me abrazo, sentándome en sus rodillas

-¿Cuándo mi niña creció tanto? –pregunto, no con el tono bromista de siempre cuando hablábamos de eso, era sincero. Se estaba preguntando cuando había crecido como si él no se hubiese dado cuenta de que eso paso

-¿Qué tengo? –pregunte con preocupación

-Estas enamorada –sonrió divertido, acariciándome la mejilla- me encantaría sentirme molesto porque alguien logro conquistar el corazón de mi pequeña, pero no puedo, estoy tan feliz de que seas feliz, Mikan

-¿Yo… estoy enamorada? –cuestione, sorprendida

-Lo que acabas de decir, son los síntomas del amor –confirmo con un asentimiento- ¿Es Natsume?

Sentí como la sangre se me pegaba en las mejillas y la garganta se me cerraba al escuchar eso, quería desaparecer ahí mismo, Narumi estallo en leves carcajadas antes de besarme la frente con dulzura

-Le romperé las piernas- susurró con diversión, aunque un brillo de seriedad se observaba en el fondo de su iris

-¿Alguna vez estuviste enamorado, Narumi? –pregunte con emoción

-¿Yo…? Sí –contestó con una vaga sonrisa

-¿De quién? ¿Cómo era ella? ¿Dónde la conociste? ¿Vivieron felices? ¿Dónde está ella ahora? –le cuestione, esperando su respuesta, su mirada se ensombreció y trago en seco

-Era mi superior en la escuela, tiene… tenía tres años más que yo –explico con la mirada baja- ella no caía en mi Alice, no me daba la espalda, no le resultaba asqueroso que yo tuviera este poder. No me rechazo, siempre me cuido, ella era… impresionante, fuerte, tan hermosa –sonrió mientras me acariciaba le mejilla, parecía como si hablase de una princesa- pero nunca fue mía

-¿Y eso? –pregunte sorprendida

-Ella siempre amo a otro –explico encogiéndose de hombros- ella fue mi superheroina, me enamoré de ella por eso, no me di cuenta que tenía su propio súper héroe que la había salvado cuando más lo necesitaba, cuando yo estaba tan deprimido y me odiaba tanto que no veía que necesitaba ayuda. Fue mi gran error, en ese instante la perdí, aunque de todas formas lo hubiera hecho, ellos estaban destinados a estar juntos, eran las dos personas más maravillosas que conocí y juntos eran la perfección, tan diferentes que creaban algo nuevo

-Suena increíble –susurré con una vaga sonrisa- ¿Cómo era su nombre?

-…Yuka –susurró con tranquilidad

-¿Mi madre? –pregunte sorprendida, mi tío asintió antes de acariciarme la cabeza- ¿Amaste a mi madre?

-Sí –me confirmo sin siquiera dudarlo- ella era mi héroe, mi mejor amiga, mi hermana y mi primer amor

-¿Y… cuando… cuando mi mamá se fue con papá vos…? –comencé a preguntar, temía pensar que él la había odiado, que le había guardado rencor por haberse ido con el profesor, por haberlo abandonado de nuevo. ¿Y si solo me había cuidado todo este tiempo porque era su deber pero en realidad le recordaba tanto a ella que era doloroso? ¿Y si en realidad, no me amaba?

-Espera, espera princesa- me interrumpió, presintiendo que era lo que deseaba preguntar- No. Jamás odie a tu padre, era imposible hacerlo, él tenía el mismo carácter encantador que tú, fue un placer perder contra él, sabía que sería la mejor opción para Yuka –explico con una sonrisa cálida- y cuando llegaste a mi vida, Mikan, yo ya te conocía

-¿Ya me conocías?

-Tu madre me visito cuando se enteró que estaba embarazada- me explico mientras me abrazaba más fuerte- en ese entonces tu apenas eras un poroto. Debías tener apenas un mes, ella esta radiante de felicidad, me pidió que te cuidara. Yo acepte, lo hubiera hecho aun sin que lo pidiera, cuando finalmente te conocí me di cuenta de que no importaba de quien eras hija o quien pidió que te criara, te amé Mikan. Me encantaste de la buena forma, tu sonrisa, tu forma de ser, créeme que siempre te vi como mi hija

-Te quiero mucho –solloce mientras lo abrazaba fuertemente- ¡Eres el mejor tío que alguna vez pude tener! Y aunque los demás me odien, eres lo más parecido que tengo a un padre

-Lo sé –rio mientras me acariciaba la espalda- así que, volviendo al tema de origen, está enamorada de Natsume, dime ¿Qué es lo que más te gusta de él, mi querida casi-hijita?

-¡Narumi! –grite, sonrojada, mientras me levantaba del sofá

-¿Sus ojos rojos como el fuego en una chimenea de invierno? –comenzó a preguntar mientras me perseguía- ¿Su cabello negro como la noche sin estrellas? ¿Su carácter frívolo como el glaciar?...

-¡Narumi! –le volví a pedir, más roja que un tomate ¿Por qué tenía que hacerme ese estilo de preguntas?

-¿Te gustaría salir con él a caminar por el parque de la mano? – Me fastidio- ¡Mikan y Natsume se van a casar, debajo de un árbol se van a ca…!

-¡YA! –grite mientras entraba en mi habitación, dando un portazo, realmente ¿Quién me mandaba a tener un tío tan infantil? Escuche su risa y bufé, maldito seas Narumi. Fruncí el ceño molesta y me cambie la ropa al pijama, acostándome en la cama y apagando la luz, aun escuchaba la estúpida canción del rubio y él danzando por todos lados.

-Maldito narumi –susurré mientras cerraba mis ojos, al diablo con todos

¿Qué hora era? Tenía sed… ¿Había alguien al lado mío? ¿Quién me estaba tocando el cabello? Entreabrí mis ojos, me encontré con Narumi, tenía una sonrisa cálida en sus labios mientras me acomodaba las mantas y la almohada, debía ser eso…

-¿Te desperté? –Pregunto con una sonrisa- perdóname, es que refresco así que vine a ver que te mantuvieras tapada y cómoda –explico con amabilidad- ¿tienes sed? Traje te frio y agua ¿Qué te gustaría tomar? ¿Te sientes bien?

-Agua está bien –sonreí mientras tomaba un poco de asiento, el rubio asintió tomando un pequeño vaso rosa con flores talladas y sirviéndome agua en él, lo recibí y me lo tome de un trago antes de volverlo a apoyar sobre la mesita de luz, me recosté y el volvió a taparme

-¿Quieres otra colcha? –pregunto, negué con la cabeza y el me beso la frente- que descanses, princesa, si necesitas algo me despiertas

Yo asentí y me fije en el reloj: tres de la mañana. ¿Qué hacia el despertándose a esa hora solo para arreglar mi colchón? Algo tibio se instaló en mi pecho al instante

-Te quiero –susurre, viéndolo con los ojos húmedos- te quiero mucho

-También yo –sonrió divertido antes de acariciarme la mejilla- ahora deja de pensar y duerme de una vez, mañana tenemos colegio

Sí, quizás había perdido a mis padres, pero las personas que hoy me rodeaban definitivamente compensaban su falta.