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Un nuevo capítulo.
Espero les guste.
Gracias por leer.
Disclaimer:
Prince Of Tennis no me pertenece.
Resumen:
Ni siquiera la conocía y estaba obligado a comprometerse con ella, decían que era una buena chica pero venía de una familia más adinerada que él, era más que obvio que no era buena, sin embargo, ahí se encontraba, a punto de tomarse un retrato con ella donde tendría que sonreir sin siquiera querer, no le gustaba esa chica aunque no la conocía... si definitivamente el retrato era perfecto
Retrato
Dio un suspiro de nueva cuenta mientras esperaba en la enorme sala de esa mansión, todo parecía de materiales extintos bueno quiza lo eran siendo conscientes de la familia que vivía ahí, no entendía como es que sus padres habían decidido decirle dos días antes de que se le declarara a la chica que le gustaba que estaba comprometido con una completa desconocida, el mundo se le había venido abajo pero no podía quejarse porque sabía que esos "contratos" no podían romperse, era algo que decidían antes de su nacimiento.
Era una alianza entre empresas, era la palabra de dos familias así que era incapaz de objetar algo por lo que solo asintió, sus padres estaban con los señores de la casa conversando en el jardín puesto que el famoso fotógrafo estaba tardando un poco pero no demasiado según ellos, se medio recosto en el sillón cerrando por unos segundos los ojos, su madre decía que la señorita Sakuno era una buena persona, bondadosa y demás cosas pero él pensaba todo lo contrario quiza solo era una chica caprichosa.
No podía ser buena porque su familia tenía más dinero que la de él - H-Hola - abrio los ojos ante el saludo observando a una chica cobriza que estaba de pie con una linda sonrisa en el rostro, se veía hermosa con ese atuendo de niña pero al mismo tiempo de mujer, sus facciones eran delicadas, se levanto con calma para sonreirle aunque no del todo sinceramente - Hola - contesto tomando su mano para depositar un suave beso en la misma - U-Un gusto S-Seiichi-san - no entendio porque pero su nombre en esa voz dulce sonaba realmente bien.
- El gusto es mío Sakuno-san - no era del todo verdad pero ante todo debía haber modales - ¿L-Le han ofrecido algo de beber? - pregunto ella y él asintió con una suave sonrisa, la chica parecía demasiado nerviosa, eso no se lo esperaba - ¡Sakuno-neechan! - ambso voltearon a donde un pequeño niño rubio que a él le parecio de no más de cinco años, tenía ojos azules, se veía muy lindo - ¡Yuu! - esta de inmediato se inclino para cargarlo importandole poco si este manchaba o no su vestimenta, una sonrisa se instalo en sus labios cuando el niño paso sus manitas por el cuello de la cobriza.
- Lo siento señorita - se disculpo una mucama de ojos azules y cabello rubio, ¿la madre del niño? - No te preocupes Risa - señalo ella con una sonrisa tierna mientras cargaba al niño que reía - ¿Quieres ir al jardín Yuu? - pregunto Sakuno y el niño asintió con demasiadas energías por lo que lo bajo para tomar su mano - Le agradecería mucho que juegue con él... aún tengo que hacer unas cosas en la casa - comento avergonzada la mujer mientras bajaba la mirada, al parecer le daba vergüenza tener que pedir algo como eso.
La que iba a ser su mujer se acerco a la mujer para levantarle el rostro mientras le sonreía - No bajes la mirada ante mí, no tiene nada de malo que me pidas eso, eres de mi familia ¿de acuerdo? - pregunto en un tono amable y la mucama asintió, Seiichi podía jurar que la mujer iba a llorar, se despidio con una reverencia y la cobriza ladeo la cabeza para verlo - ¿Le gustaría acompañarnos? - pregunto mientras el niño jugaba con el lazo del vestido de ella, asintió y ella le hizo una seña para que lo siguiera.
- El fotógrafo que hara el retrato tarda mucho - comento Seiichi sin darse cuenta que su tono de voz sonaba desesperado, la cobriza no hizo caso o al menos eso penso porque estaba jugando futbol con el pequeño niño - Cariño, ¿qué haces? - ambos alzaron la mirada ante la voz de sus padres, él tambien miro a sus padres que sonreían abiertamente, por un momento penso que su madre le gritaría pero Sakuno solo le sonrió a modo de disculpa - ¡Tambien quiero jugar! - grito el padre la cobriza corriendo como niño pequeño ante la mirada de su esposa que demostraba ternura.
Antes de darse cuenta padre e hija ya estaban jugando con el pequeño rubio que reía a grandes voces meintras él estaba sentado junto con los demás tomando una limonada para un día caluroso - Tendras mucho trabajo Seiichi-kun, mi pequeña siempre esta llena de energía - comento la madre de esta mientras se colocaba bien el sombrero que la cubría del sol - Se nota - comento con un tono dulce, la veía correr de un lado a otro de la mano del niño mientras su padre los seguía con el balón de futbol.
- Sobre el retrato... ¿qué posición tengo que elegir? - pregunto mirando a la señora que encarno una ceja, al parecer procesando la idea, después de unos segundos solto una carcajada que llamo la atención de Sakuno que solo le dedico una sonrisa para seguir jugando - Cariño, ¿creíste qué en el retrato solo estarían los dos?, no, mi vida estaremos todos, como una familia - el ojilila quería golpearse con algo por sacar conclusiones antes de tiempo pero solo sonrió levemente mirando como el niño rubio corría donde su prometida con las manitas de lodo.
La madre de la cobriza solo nego con la cabeza mientras sonreía - ¿Quieren unirse? - pregunto la señora colocandose de pie, sus padres asintieron e igualmente él, se veía divertido después de todo, además por alguna razón el ver a la cobriza con ese lado maternal le atraía demasiado que quería verlo de cerca.
El fotógrafo llego justo cuando Sakuno estaba llena de lodo aunque con una sonrisa enorme en el rostro, él estaba en iguales condiciones debido a que había sido el portero de su equipo, sus padres reían porque su padre se había caído al tratar de quitarle la pelota al pequeño niño rubio, se veía muy gracioso, el padre de Sakuno estaba lleno de lodo además de que el cabello estaba todo revuelto con algunas hojas debido a las caídas que había tenido, la madre de la misma tenía el vestido alborotado mientras que su cabello tenía algunos tonos cafés y rojos debido a que había pisado mal y como la barandilla se encontraba pintada pues había terminado con el cabello pintado.
La escena era muy graciosa - ¿Tenemos que cambiarnos? - preguntaron sus padres a los anfitriones que se miraron entre si negando con la cabeza - ¡Por supuesto que no! No hay nada más hermoso que un retrato familiar luego de hacer una actividad juntos - contesto la señora tomando la mano de su esposo mientras sus padres los seguían, la señora de la casa daba indicaciones de donde se tomaría el retrato, él había pensado que sería solo con su prometida pero estaba equivocado, era un retrato familiar.
De alguna manera la idea lo tranquilizaba, el niño rubio beso la mejilla de la cobriza para despedirse con su manita - ¡Adios Sakuno-neechan, ire con mami! - ella asintió despidiendolo igualmente, antes de darse cuenta ya había tomado la mano de Sakuno para acercarla a su cuerpo y depositar un casto beso en sus labios que provoco que sus mejillas se sonrojaran un poco - Me encantaría saber de ti, quiero conocerte poco a poco si me lo permites - pidio aún cerca de sus labios, esta vez fue ella quien acorto la distancia para besarlo.
No sabía porque pero su prometida le inspiraba un cariño de protección, quería conocerla, quería saber de ella, todo, quería conocer cada faceta suya y lo haría porque tenía todo el tiempo del mundo.
Todos sonreía naturalmente y él tambien, Sakuno estaba sentada en su regazo con una enorme sonrisa mientras los adultos sonreía como cuando seguramente eran niños, sus padres se veían relajados, los anfitriones también, Yuu llego corriendo donde la cobriza para saltar encima, la señora de la casa le alboroto el cabello - ¡Yuu, ven aquí! - grito la mucama llamando la atención de los presentes, esta se disculpo con una sonrisa pero la madre de su prometida le hizo una seña para que se acercara.
- Ven tu tambien que tienes que estar con nosotros - fue arrastrada hasta que quedara al lado del dueño de la casa, antes de darse cuenta el retrato había sido tomado, se levantaron para observarlo, todo mundo sonreía feliz, el pequeño niño estaba en las piernas de su prometida mientras él la tomaba por la cintura con uan enorme sonrisa... si definitivamente el retrato era perfecto, esperaba tomarse más como esos en lo que quedaba de vida porque comprendía que las fotos familiares eran "anormales" porque alguien les decía que tenían que sonreir pero una sonrisa natural como la de ese momento era más que valiosa.
N/a
Espero les haya gustado.
Gracias por leer.
Gracias por los reviews.
