Capítulo 36:

Draco sabía que no iba a ser fácil recuperar una vez más a Hermione. En todo caso, estaba bastante seguro de que aquella empresa podía fallar horriblemente como lo había hecho en el pasado. Sin embargo, esta vez estaba determinado. Determinado a conseguirla de vuelta o morir en el intento; a convertirse en un mejor hombre o a volverse de una vez por todas en el monstruo que todos decían que era. Tal vez morir no fuera su opción favorita de todas, pero quien sabe… una mujer herida podía ser realmente peligrosa.

El primer paso del plan incluía un desesperado pedido de ayuda a la colorada y este no había salido exactamente como esperaba: la chica había aceptado ayudarlo, pero solo a medias. Ella iba a dejar que él arreglara el desastre que había hecho, pero no iba a hablar en su favor. Y realmente comprendía su posición con el tema, pero por supuesto, a Draco le hubiera gustado que todo fuera de acuerdo a su idea original.

Demonios- murmuró por lo bajo, mientras caminaba hacia una de sus clases cabizbajo, pensando una manera de llevar a cabo su disculpa. Sin embargo, no estaba ni cerca de tener éxito: sus ideas iban y venían, sin ton ni son. Tenía el ceño tan fruncido por la concentración que sus rubias cejas casi se tocaban. Llevaba las manos en los bolsillos y la espalda algo encorvada, una postura para nada propia de un Malfoy

¿qué sucede Draco?- pregunto Pansy apareciendo de la nada con tono de real preocupación. Desde aquella extraña noche una semana atrás, la chica había cambiado completamente su comportamiento hacia él. Ya no estaba al acecho, ni buscando complacerlo constantemente, sino todo lo contrario, intentaba ser comprensiva con lo poco que entendía y le ofrecía su apoyo con pequeños comentarios al pasar. A Draco le gustaba esta nueva faceta de la chica, aunque no le prestara realmente atención.

Nada-gruñó el joven encogiéndose de hombros.

Bien, no me digas, pero si realmente quieres recuperarla, te recomiendo que le recuerdes que hizo que se gustaran en primer lugar- comentó pasando junto a él marchando por la puerta principal directo a su clase de herbología.

Draco levantó la cabeza entre sorprendido y preocupado. ¿Sabía algo Pansy? Si lo hacía, no daba ninguna muestra. Draco le dio alcance en tres largas zancadas.

¿cómo sabes…? Quiero decir… ¿a qué te referías con eso?- quiso preguntar, pero Pansy negó con la cabeza antes de contestar misteriosamente:

Tú me lo dijiste esa noche.- Draco se sintió estúpido al recordar sus propias palabras en un pasado que parecía muy lejano. De hecho, no había querido recordar nada sobre el incidente y se había esforzado para conseguirlo, pero ahora, todo volvía con horrenda claridad: claro que se lo había dicho, luego de besarla y preguntarle si lo amaba. Idiota, pensó, sintiendo vergüenza desde lo más profundo de su estómago.

Tienes prohibido mencionárselo a nadie, ¿Quedó claro?- amenazo con voz débil Draco, pero la chica ya esbozaba una media sonrisa.

Por supuesto. Me alegra que puedas confiar en mí con esto- agradeció. Pansy podía ser realmente una buena chica cuando no estaba intentando desesperadamente atraer su atención. Draco se preguntó si aquella era su verdadera esencia y como se le había pasado por alto durante tanto tiempo.

Y tampoco puedes preguntar quién es- insistió

No iba a hacerlo. Pero debo decirte que admiro a la mujer que transformó al malhumorado Draco en un gatito de salón- se burló sin malicia. Draco sonrió por el comentario y se irguió.

Bien. ¿qué debo hacer?- volvía a ser el mismo Malfoy de antes, elegante y orgulloso, exudando confianza en que su plan iba a salir bien.

Como te decía, debes recordarle que le gustó de ti al principio.- explicó la chica comprobando que nadie los escuchara. Todos los demás alumnos de Slytherin que caminaban colina abajo iban metidos en sus propios asuntos.

Pero no sé qué fue eso.-

¡Oh por el amor de Merlín! ¿recuerdas al menos la primera vez que la viste? Y por favor, dime que sí.- rogó Pansy, exasperada. Los hombres podían ser tan despistados a veces…

Draco guardó silencio un momento, recorriendo la enorme bóveda de su memoria, buscando aquel recuerdo que lo había mantenido despierto tantas noches. Y sin embargo, en su búsqueda, tropezó con otro muy diferente.

Era el primer día de las vacaciones de invierno y todos los alumnos se habían ido salvo aquellos que, como él, estaban obligados a quedarse en el castillo. Había almorzado solo y mientras observaba a Granger reír como tonta con sus nuevos amigos, él decidió que no iba a poner un pie jamás en la torre destinada a los hijos de muggles.

Aquella noche había subido a la biblioteca con la clara intención de pasar allí el resto de las vacaciones y la había visto. Su primera impresión había sido la de un fantasma sentado, al parecer leyendo, pero ahora que recordaba era ella: envuelta en la luz de la luna lucía pálida y su cabello estaba atado. Muy diferente a como solía llevarlo y sin embargo, perfecto. La recordaba como una estatua a la más absoluta belleza. Si hubiera sabido en aquel momento en donde todo eso iba a terminar, habría corrido en la dirección opuesta.

Si, lo recuerdo.- dijo con cierta melancolía en la voz que hizo que Pansy se girara para mirarlo.

Demonios, estas en problemas- exclamó sorprendida la chica

¿qué quieres decir?- preguntó alarmado Draco, mirando a todos lados.

Estás enamorado. Es decir, amor. Amor como el de las novelas, no el estúpido amor adolescente. El de verdad- explicó cómo pudo. Realmente jamás había tenido que poner en palabras algo como aquello y menos a alguien como Draco, siempre tan frio y controlado

No quiero hablar de eso.-

Está bien. Solo quería que supieras que estas realmente jodido.- sonrió una vez mas

¿no crees que lo sé? Y mucho más luego de lo que hice.- volvió a encorvarse como si el peso de su pasado lo obligara a doblarse. Debió ser algo realmente malo, pensó para sí Pansy, al verlo.

No iba a preguntar, pero ¿qué hiciste para tener que esforzarte tanto para recuperarla?-

Yo…- le resumió la historia lo mejor que pudo, omitiendo por supuesto el nombre y la personalidad de la involucrada y esperó ansioso a la opinión de la morocha.

Draco…- suspiró Pansy compasiva, pero había una nota de resignación en su voz, como si entendiera la posición de Hermione más de lo que Draco reconocía.

Lo sé, soy un idiota. – era tan extraño verlo luchando así, contra su instinto natural rebelde y provocador y el amor que sentía por la chica en cuestión.

Sí. Y por eso voy a ayudarte. Nunca te había visto tan feliz y tan amargado a la vez y realmente quiero que tengas eso. – era una tarea realmente difícil hablarle de sentimientos a Draco. La miró con el ceño fruncido sin saber bien a que se refería.

Gracias… creo- murmuró el chico. Pansy asintió.

Bien, lo primero que vamos a hacer es construir un lugar muy especial, mágico, por así decirlo. – explicó Pansy, gesticulando.

Soy muy bueno para eso- dijo Malfoy orgulloso, recordando con cierto pesar el hermoso lugar que había preparado para su primera vez con Hermione.

¿en serio?- Pansy sonaba más que sorprendida

¡Sí!. ¿Por qué nadie me cree?- Draco estaba ofendido. Era la segunda mujer que dudaba de su capacidad de ser romántico.

Solo preguntaba- respondió Pansy encogiéndose de hombros con otra sonrisa. Había más del chico de lo que podía verse superficialmente y eso le resultaba interesante y estimulante a un nuevo nivel. Ya no quería ser su novia, o siquiera acostarse con él, realmente quería llegar a conocerlo, a ver esas facetas que estaban escondidas bajo su dura coraza superficial.

Bien, vamos a recordarle porque te quiso en primer lugar.-

La planificación del encuentro les llevó varios días: eligieron la biblioteca. Por un momento Draco temió que Pansy pudiera saber de quien se trataba, pero esta no hizo ningún comentario al respecto. Solo les costó un poco de oro y varios ruegos para que madame Pomfrey les cediera la biblioteca por la noche a condición de que ambos trabajaran para ella por un mes. Draco estaba inseguro al principio, pero Pansy asintió por ambos y el trato se cerró

Las disculpas estaban preparadas, pero Draco aún necesitaba que el paquete que había ordenado que le enviara, llegara a sus manos. Pansy no sabía nada de eso, pues era algo más privado y confidencial de lo que él podía arriesgar. Para su fortuna, el jueves por la mañana, cuando las lechuzas entraron por los altos ventanales del Gran Comedor, una se posó frente a él, con el paquete tan esperado.

El viernes, por fin todo estuvo preparado para la gran ejecución.

¿Estas segura de esto?- preguntó incómodo Draco mientras se contemplaba en el espejo. La chica le había elegido un atuendo que lo hiciera parecer menos amenazador que sus acostumbrados trajes negros a medida y lo había peinado para que su rostro pudiera expresar realmente todo lo que quería decir.

Por supuesto. Confía en mí- Pansy sonrió contemplándolo satisfecha.

Frente al espejo estaba un Draco que pensó que jamás vería: llevaba el pelo tirado hacia atrás, dejando su rostro completamente al descubierto, como lo usaba cuando era niño y la pulcritud era requisito necesario para mostrar su superioridad. Tenía puesta una camisa blanca fina que dejaba entrever parte de su piel pálida y pantalones negros que le iban a la perfección.

La noche se cerraba en Hogwarts y Draco rogó que el cielo estuviera lo suficientemente despejado para ambientar correctamente el lugar.

Allí, ya había acondicionado todo para su encuentro con Hermione, si es que esta aceptaba ir. Aquel era un punto delicado en su plan: si ella decidía no ir, estaba acabado. No había querido engañarla para que fuera allí pues estaba convencido de que solo empeoraría las cosas así que había optado por enviarle una sincera carta de la mano de la colorada.

En la carta, trazada con paciencia y precisión, se leía:

Hermione: sé que no tengo derecho a decirte nada y mucho menos a pedirte lo que voy a pedirte, pero aun así lo hago y apelo al amor que creo que alguna vez sentiste por mí para que me lo concedas. Quiero verte. Quiero decirte muchas cosas antes de dejarte ir. Es tu decisión, por supuesto, asistir a la puerta principal esta noche, a las diez, pero espero con todo mi corazón que lo hagas. Si no estás allí esta noche, juro por mi honor y mi apellido no volver a cruzarme en tu camino jamás.

Sinceramente Draco Malfoy

Pansy había insistido en saber cuál era el lugar que había elegido, pero Draco temía que demasiada información la condujera a la obvia respuesta de la sangre sucia y decidiera no solo dejar de ayudarlo, sino delatarlo.

Va a salir todo bien- animó Pansy, al ver la sombra de la duda en los ojos grises de Draco.

Eso espero- Se contempló una vez más en el espejo y asintió, inflando el pecho para llenarse de seguridad.

Irá. Y podrás decirle todo tal como lo hemos practicado.- Draco asintió, queriendo creer en sus palabras y agradeció con un incómodo y raro abrazo que dejó a Pansy muy confundida y a la vez satisfecha.

El chico se marchó de la sala común alrededor de las nueve de la noche en dirección a la biblioteca con el fin de repasar una vez más su discurso y arreglar los últimos detalles. Aquella noche oró a todos los dioses que conocía para que su plan saliera bien.

Cuando Hermione recibió la carta aquella misma mañana, pudo jurar que su corazón se detenía en su pecho por al menos un minuto. Miró a Ginny con cierta sorpresa y un dejo de rencor por haberle llevado semejante noticia sin reparar en todo lo que Hermione se había esforzado por enterrar el recuerdo de todo lo sucedido.

¿Y? ¿Qué dice?- le preguntó con curiosidad la colorada mirándola por encima del pergamino.

Dice que quiere verme.- murmuro la chica aferrando la carta contra su pecho, como si no pudiera creer que fuera verdad.

Había dado por supuesto que se había acabado. Que Malfoy se había sacado las ganas con ella y nada más iba a ocurrir. Pero no. Le dolió el corazón al pensar aquello pues era mas fácil creer que era simplemente un cretino antes que aceptar que quizá, solo quizá, había sido más que eso.

¿vas a ir?- Ginny parecía ansiosa por saber. Aunque había aceptado la carta a regañadientes, le interesaba saber cómo iba a terminar. Además de querer saber si su amiga iba a ser feliz por siempre o no, estaba tratando de olvidar la reciente pelea con su ahora ex novio Harry Potter.

No lo sé- dudo- quizá no sea una buena idea-

Tienes hasta la noche para pensártelo- alentó Ginny y bajaron al Gran Salón para desayunar.

Hermione no vio a Draco en todo el día.