Capítulo 37

Se acabaron las dudas

-Daryl mierdecilla, me piro, más te vale estar follando o te desheredo- los gritos de Merle me taladran la cabeza, joder que potencia tiene el tío cuando se propone dar por saco.

Me quejo y me remuevo, no veo ni torta, anoche baje la persiana del todo, espera ¿yo no me dormí con mi angelito? Le busco a tientas con las manos y lo primero que palpo en su culo, un magnifico culo he de decir, sigo subiendo recreándome en su espalda, en algún momento de la noche debió de quitarse la camisa, gracias a las Moiras por los pequeños favores, notó unas zonas un poco rugosas en la parte derecha seguramente tenga cicatrices ¿de qué pueden ser? ¿Algún accidente? ¿Quizá de una pelea?

Sin pensármelo mucho me tumbo sobre su espalda y le abrazo.

-mfhgm- gruñe.

-¿Qué?- el idioma de los perros aún no lo domino.

-Merle quita-

-No soy Merle, ¿Merle te abraza? No sabía que fuera cariñoso- estoy sorprendida.

-¿Cass?-

-La misma- digo besando el espacio entre sus omoplatos, para después acariciar la misma zona con mi nariz, adoro cuando se estremece.

-Estas abusando de mi-

-Bueno, no te estás resistiendo, ni me has dicho que no lo haga, ¿quieres que me aleje?-

-Ni se te ocurra- se relaja bajo mi cuerpo –estoy a gusto-

-Sí, yo también- desearía que todas mis mañanas empezasen así.

-¿Qué hora es?- pregunta desganado, nunca le había visto así de remolón, me enamora.

-Tarde, seguramente mucho, me he despertado porque Merle gritaba que se iba a trabajar-

-No tiene porque, ¿has oído la puerta de la casa?-

-No, pero tampoco tengo oído de cazador- digo riéndome.

-Conociéndole se habrá levantado a mear y le ha parecido que sería gracioso verme aparecer corriendo por el pasillo, duerme otro poco-

-Está loco, me gusta-

-ghbt-

-Tranquilo tigre, tú eres el Dixon que me vuelve loca-

-Ya ¿cómo de loca te vuelvo?- me pregunta, soplo en su cuello y después lo muerdo con suavidad.

-Como muy loca- se remueve intentando quitarme de encima.

-No hagas eso- se queja.

-¿Por qué?-

-Porque me confundes, y no me gusta-

-Perdón- vale, ahora me siento incomoda, pero no me puedo ir, es mi cuarto, aunque tampoco me ha dicho que quiera que me vaya ¿Qué hago? –Daryl-

-¿Qué?- cuestiona alargando la última letra.

-Nada- no pasa nada aparte del hecho de que te quiero grandísimo imbécil. Suspiro frustrada y me acurruco más contra él, es tan cálido, tan fuerte, poco a poco me quedo dormida de nuevo.

Noto como me zarandean, me desperezo arqueando la espalda como un gato, después me quedo laxa sobre el colchón, parpadeo un poco debido al resplandor, Daryl está frente a mí con el pelo mojado, y una camisa aún por abrochar.

-Buenos días angelito-

-Buenos días u-gi-tsi-ha- me rio restregándome los ojos, me gusta cuando me llama así.

-En serio, uno de estos días vas a tener que decirme que significa eso-

-De acuerdo- accede.

-¿Y bien?-

-Has dicho uno de estos días, no que te lo dijese hoy- agarro la almohada y se la estampo en la cara.

-Eres un maldito tramposo Dixon- le reclamo, mientras avanzo rápidamente a cuatro patas sobre la cama para intentar escapar de la posible represalia escondiéndome en el baño, y milagrosamente lo consigo, por los pelos pero ey, como diría Dominic Toretto, "Da igual si ganas por un Kilómetro o por un centímetro, ganar es ganar".

Después de adecentarme un poco y cambiarme la ropa voy a la cocina despacio.

-Tranquila Connors, no te voy a hacer nada- maldito sea su oído de lobo gris.

-¿Cómo sé qué vas en serio?- pregunto tensando el cuerpo, lista para salir corriendo.

-No lo sabes, tendrás que arriesgarte- aunque me repateé tiene razón, respiro hondo y me expongo, nada, está tan pancho bebiéndose su café, pero algo no cuadra, mis alarmas de peligro están activadas al máximo, no en vano llevo años conviviendo con Ale, no hay bromista más terrible y vengativo que él cuando se lo propone.

En la isla de la cocina está mi batido de frutos del bosque y un donut relleno de chocolate, le miro entrecerrando los ojos, me acerco despacio, sentándome en el taburete cojo, temiendo caerme, pero no, mi desconfianza aumenta.

-¿De verdad que no vas a hacerme nada?-

-Bueno, primero me has mordido, luego me has usado de almohada y me has babeado la espalda- me pongo roja al escucharle.

-Eso es mentira, yo no babeo cuando duermo-

-Lo que tú digas, el caso es que has rematado aplastándome la cara cuando te he despertado, dime ¿Por qué tendría que hacerte yo algo?- vale me siento perdida.

-Tú,- le señale -tú deberías ajustarte unos cuantos tornillos cuando llegues al taller- digo extendiendo mi mano para coger mi donut, pero él insensato me adelanta, lo coge y se lo come delante de mis incrédulos ojos. –No acabas de hacer eso- digo incapaz de asimilarlo.

-O ya lo creo que si- dice satisfecho de sí mismo.

-Prepárate a morir- literalmente salto por encima de isla y no sé cómo desde una posición ventajosa, termino en el suelo, retiene mis muñecas sujetándome solo con una mano, y manteniéndome en mi sitio apoyando una rodilla en mi pecho, cabrón astuto. –Sabes que en cuanto te me quites de encima te la voy a liar petarda ¿verdad?-

-Si me la lías, o mejor dicho, si lo intentas, acabaremos exactamente igual que ahora- afirma seguro de sí mismo.

-No soy ninguna princesita indefensa- alego picada por haber perdido tan fácilmente contra él.

-Lo sé- su respiración se hace pesada, -seguro que irías directa a mis pelotas si te diese la oportunidad.-

-Ni lo dudes, es la parte más blanca que tenéis los tíos, no puedes culparme por aprovechar mi ventaja táctica.- Digo aun forcejeando, intentando soltarme en vano.

Él ladea la cabeza como si meditase algo,- bueno en realidad un puñetazo en la nariz aturde más, cerraría los ojos y no podría ver hacia donde corres-

-Cualquiera diría que quieres que te golpeé- comento deteniéndome para mirarle atentamente.

-Si puedes hacerme daño a mí, se lo puedes hacer a cualquiera- dice serio.

-Realmente no quieres que me vaya- sonrío enormemente, quizá Ale tiene razón –dime gran cazador, ¿me echarás de menos?-

-Sabes que sí, cada maldito día, ¿Cuántas veces te lo he de repetir hasta que te lo creas? Como sea, termina pronto esa estúpida cosa y vuelve aquí cagando leches- oh ¿él realmente me acaba de decir eso?

-Daryl- se acerca cada vez más, ¿será que por fin se ha cansado de alejarme?

-Cassidy- me va a dar algo, está tan cerca como para… lamerme la cara, yo lo mato y lo remato, primero se come mi bollo y luego me hace creer que me va a besar, eso es anticonstitucional.

-Aaaaaaahhh joder Daryl-

-Eso es lo que te pasa por confundirme-

-Qué asco- me ayuda a levantarme y restriego mi mejilla mojada contra su camisa. –Puag-

-Lo que tú digas- tiene una sonrisilla insoportable, sabe que se ha salido con la suya.

-Esta me la pagas- refunfuño por lo bajo, pero él consigue oírme.

-Deberás darte prisa si quieres cobrar antes de irte- le saco la lengua y me bebo mi batido. - ¿hoy no vas a correr?- me cuestiona al fijarse en que no llevo ropa deportiva.

-No, de hecho te iba a pedir que me acercases al taller, cerca vuestro hay una tienda de comics, quiero ver si tienen novelas gráficas y pillarle alguna a Ale, o quizá algo de merchandising de la guerra de las galaxias, no sé-

-Ya, y que en la cafetería de en frente hagan las mejores tortitas del pueblo no influye-

-Para nada ¿por quién me tomas?- pregunto indignada, él me mira serio, pero no aguantamos mucho así, yo me pongo a reírme como una idiota y él me da esa maravillosa sonrisa torcida, como quiero besar esa sonrisa.

-Anda vamos, o llegaré tarde- recogemos las cosas y en unos minutos estoy montada tras él en la moto. –Oye cuando ayer dijiste que el amor convierte a las personas en bestias ¿te referías a alguien en concreto?- pregunta pasándome un casco, me parece adorable su forma de cuidarme, él jamás lleva casco pero las pocas veces que vamos juntos siempre me hace ponérmelo.

-Si- contesto con un monosílabo, con la esperanza de que entienda que no quiero entrar en materia.

-¿Te hizo daño?- pero como buen Dixon sigue insistiendo.

-Si-

-¿Quién fue?- pregunta comportándose igualito que un perro con hueso.

-No me apetece hablar del tema- no parece dispuesto a arrancar hasta que habrá la boca. Así que renegando internamente de mi suerte decido que lo más indoloro será ceder. -Mi madre, a ella eso de San Valentín, las flores y los corazones no le sentó nada bien-

-Pensé que te referías a algún ex novio- dice viéndose arrepentido por haberme presionado.

-¿Y si fuera así qué? ¿Me habrías pedido su dirección para ir a partirle la vida de una paliza?- se calla, me lo tomare como un, por supuesto. –He tenido un par de novios serios, pero no puedo decir realmente que haya estado enamorada de ellos-

-¿Por qué no?- me cuestiona pareciendo genuinamente interesado en la respuesta.

-No lo sé… los quería pero, no salió bien, supongo que porque no me impliqué todo lo que debería, aunque tampoco me salía hacerlo-

-No creo que fueses la única responsable de que las cosas saliesen mal con ellos- este hombre es un auténtico ángel

-De todas formas eso ya es pasado, la diferencia es que ahora ya tengo claro lo que quiero y voy a por ello- digo con seguridad.

-Pobre del loco hijo de puta que se interponga en tu camino- afirma acelerando consiguiendo que me aferre más a su cuerpo.

-Tú lo has dicho- respondo aunque no me oiga, o si, ¿Quién sabe? Con ese dichoso oído suyo todo es posible, finalmente llegamos a nuestro destino y Daryl aparca la moto en la puerta. –Por cierto lo que es justo, es justo al fin y al cabo tú me has preguntado a mí, dime ¿alguna vez te has enamorado?-

…..

-No, nunca- nos bajamos y ella me tiende el casco.

-Tiene sentido supongo- dice mientras se peina el pelo con los dedos mirándose en el retrovisor.

-¿Qué quieres decir?- pregunto cambiando el peso de mi cuerpo de un pie a otro, repentinamente incómodo.

-A que necesitas a una mujer aún más cabezota que tú, una decidida a meterse bajo tu piel igual que la tinta de un tatuaje- me sonríe con dulzura, mirándome con ese brillo en los ojos que me paraliza, se acerca y me da un beso en la mejilla, -hasta luego- se despide de mí, dándome la espalda para cruzar la calle.

Me quedó mirándola incapaz de apartar la vista mientras se aleja, sin ser consciente toco el lugar en el que poco antes estaban sus labios.

-Hermanita, en serio, eres una completa y absoluta vergüenza para la familia- bufa Merle saliendo del taller. –Hasta yo,- se señala a sí mismo, -yo ¿vale? sé que acaba de declararse y no tengo ni zorra idea sobre cosas cursis, pero joder, lo que te ha dicho ha sido casi tan bonito como su culo y tú te has quedado ahí parado como un pasmarote- me da un fuerte golpe en la frente que me hace trastabillear hacia atrás. -Échale huevos, y tíratela o dile algo bonito tú también, pero más te vale hacerlo antes de que se vaya, o cuando vuelva bien podía hacerlo del brazo de algún estúpido californiano bronceado, así que espabila princesa.-

-¿Y qué coño vas a hacer tú sin mí?- le grito cabreado.

-Pues lo que he hecho siempre, quejica, lo que me sale de los huevos ¿Qué si no?-

-Chicos se acabó la telenovela, entrad a trabajar de una vez o ya os estáis buscando a otro infeliz dispuesto a pagar a Merle por nada-

-Oye que yo trabajo duro- se queja mi hermano.

-Sí, ya lo creo, empinando el brazo para beber cerveza- le recrimina el dueño.

-Jefe estuve en los marines- se excusa.

-Enhorabuena ahora no lo estás, así que puedes trabajar en ese Pontiac azul, y tú Daryl, quiero que consigas que el motor de ese Mustang del 67 salga de aquí ronroneando como un gatito, vamos, vamos, vamos, luego podrás besar tu chica-

-No es mía- gruño molesto con ambos.

-Ni lo será nunca como sigas así- me pica Merle.

-Basta ya los dos, a trabajar- nos reprende como si fuésemos críos de cinco años.

Todos saben lo que siento y todos están seguros de lo que debería hacer, Ale desde casi el principio, ahora incluso Merle y hasta me jefe, dios.

-No tengo nada que ofrecerle- no soy consciente de que lo he dicho en voz alta, hasta que me fijo en que mi jefe me mira confuso.

-Te conoce y conoce a tu hermano que es peor, ¿crees que le importa? Además estás pensando en ti, ¿te has parado a preguntarle a ella lo que quiere?- no estoy hablando de esto con mi jefe es surrealista. –De seguro te lo habrá dicho más de mil veces y no le has hecho ni puto caso, concéntrate o te acabarás cortando algo que necesites más tarde- dice al verme coger la radial.

-Si- se acabó el hacer el gilipollas, no dejaré que se vaya sin que sepa que es la primera mujer de la que me he enamorado, que quiero noche de películas en el sofá, verla bailar en los bares, discutir con ella, besarla hasta dejarla sin aliento, seguir enseñándole a disparar con la ballesta, follar como perros en celo, sus caricias en mi mejilla, joder, quiero una vida juntos, y pienso tenerla.

Hola great shows, momento de "Promoción de película" y no, no me pagan por hacerlo, tenéis que ver el gran Showman, es maravillosa, las canciones, las coreografías, lo que simboliza, seguir siempre hacia delante por bajo que creas que has caído, que los sueños se cumplen persiguiéndolos no solo soñando con ellos, que abrazar lo diferente es genial. En fin, me deshago en halagos con esta película, me encantó.

Lo primero, pedir perdón por el retraso, no sé qué me ha pasado con este capítulo, era uno de los que tenía claros desde el principio, pero cuando finalmente ha llegado, no me salía nada, pero nada de nada, era frustrante porque miraba el cuaderno de ideas y me decía a mí misma, hazlo, pero no había manera y finalmente he sacado esto que pese a no tener que ver en absoluto con mi idea original, me ha gustado el resultado, estoy conforme con él.

¿Vosotras y vosotros que opináis por fin será cierto que Daryl va a coger al toro por los cuernos? ¿Cómo pensáis que lo hará? ¿Cómo reaccionará Cassidy? ¿Ale y Merle tendrán que cumplir con alguna apuesta? ¿Habrá fiesta de celebración y despedida en el bar? Quiero saberlo, a ver si os imagináis lo que va a pasar o si seré capaz de hacer algo que os sorprenda.

Como siempre espero que os haya gustado, os mando muchos besototes.

P.D. Pasaos por mi One-shot "Voy a matarme" es de temática Marvel, en concreto del capi y de iron man.