Sip, sus ojos no los engañan, un nuevo capitulo...
A leer
Go!
Abre los ojos.
Ambos magos caminaban en silencio, solo el sonido seco y repetitivo de sus pisadas retumbar por el pasillo era lo que les mantenía lo suficientemente concentrados, no habían mediado palabra alguna en cuanto se vieron, él solo seguía el plan y cumplía su palabra con Hermione y Draco… sin embargo… la necesidad de satisfacer su sed de venganza era casi insostenible… no… este no era el tiempo… ni mucho menos el momento adecuado.
Hermione había sido la única con el suficiente valor para hablar con él… ella con el alma rota por los acontecimientos, le había implorado perdón, perdón que él jamás podría darle… ella no era la responsable de su dolor, ella no era la culpable por lo sucedido con Pansy, él único dueño de ese mérito, era el hombre que caminaba en ese instante a su lado imitando el andar de Draco, él único que pagaría por sus pecados sería Theodore Nott. Aun no podía creer que Hermione le hubiese suplicado por su absolución… ese malnacido no merecía el perdón ni la misericordia de nadie… menos la de él, con dolor recordó las palabras de su amiga- "Blaise…sé que no puedo, que no tengo el derecho de pedirte esto, pero te imploro que no hagas nada… Theo es poderoso, y su poder evitará que llegues a hacer algo en su contra, no quiero que te haga daño, no quiero perder a nadie… si él lo cree necesario, no le temblará la mano al momento de defenderse y defender lo que a su juicio es correcto….. con sus visiones siempre estará un paso delante de ti, inclusive para Riddle es imposible vencerlo en ese aspecto… no te arriesgues en una batalla que sabes que estará perdida antes de que ocurra… ¡por Merlín!… por lo que más quieras…. confía en mí, en Draco, te prometo que haremos algo al respecto una vez que este infierno termine, solo debes esperar… ten fe en mi Blaise…" .
- Me sorprende que no hayas dicho una sola palabra Zabinni, pensé que por lo menos me mandarías un par de cruciatus por la espalda, he de ser sincero si digo que estoy realmente sorprendido por tu comportamiento.- Nott miró de reojo al mago que caminaba recio y completamente erguido a su lado, una sonrisa burlona provocó que los nervios de Blaise se crisparan, sin embargo, no dejó que éstos controlaran su carácter, quisiere o no… se lo había prometido a Hermione después de todo. Sin aminorar el ritmo de su marcha ambos avanzaban por los pasillos oscuros y tétricos de la guarida de Riddle.
- No es momento para hablar de temas personales… ni ahora ni después… concéntrate- respondió él sintiendo como el dolor quemaba en la boca de su estómago bullendo con violencia, y como la ira picaba en la mano en donde sostenía su varita.
- Pf!… aburrido… ¡no estés tan serio! todo será perfecto, Riddle solo está ansioso, no te compliques la existencia…- inquirió Theo al justo antes de detenerse en un par de grandes puertas de roble.- Bien vamos por otra gran actuación…- Blaise apretó la mandíbula al mismo tiempo que levantaba todas sus barreras mentales. Había sido arduamente aleccionado por el mismísimo señor Thius Slytherin en aquella arte, y gracias a ello, podía sentirse orgulloso de detentar la resistencia necesaria para este tipo de misión, tanto así que hasta el mismo Salazar Slytherin en toda su grandeza le había concedido su reconocimiento.
La reunión era tal y como Nott había predicho, era solo cuestión rutinaria y sin sentido, no obstante, esta vez a diferencia de otras, en el salón habían reunidos más de una docena de Mortífagos. Con asombro y con una evidencia apabullante, Blaise se dio cuenta de que el señor oscuro… estaba bajando su guardia.
Allí entre ese selecto puñado de vástagos distinguió a los Greengrass, allí ante sus ojos la desaparecida Daphne regresaba a ellos, la bruja se veía terriblemente desmejorada y pálida, a su lado su pequeña hermana Astoria le acompañaba de manera nerviosa y alterada. Con solo un pequeño vistazo fue consciente de que ambas estaban auto recluidas en un rincón alejado y oculto por la oscuridad, tratando de esconderse tras la espalda de su cobarde padre de las miradas asechadoras de un par de Mortífagos sangre pura de baja monta; estos últimos sonreían como hienas listas para robar una presa. Estos magos no eran más que un despojo de lo que alguna vez habían sido familias arias respetables, ahora llenos de decadencia y perversidad, parecían creerse lo suficientemente merecedores de un par de mujeres sangre limpia, sin pensarlo muy bien, caminó cerca de ellas chicas interponiéndose en la vista de los dos Mortífagos inmundos a la vez que saludó a las brujas con una sonrisa insinuadora, fue Daphne la que con una mirada asombrada comprendió de inmediato su gesto y realizando una pequeña reverencia ante su presencia tironeó la manga de la túnica de su hermana para que la siguiera, Astoria sin comprender demasiado solo se limitó a imitarla con el miedo saliendo a raudales por sus ojos azules. Solo bastó ese gesto y un saludo directo al padre de las chicas para que la "duda" se instaurara en aquellos dos Mortífagos, después de todo nadie podía tocar lo que le pertenecía o lo que tenía su interés, eso hubiese sido exactamente lo que Draco habría hecho para protegerlas, su amigo ya no podría hacerlo al tener a Anna como su esposa… de alguna manera Blaise sentía que era su deber seguir con ello… no lo había logrado con Pansy… no fallaría nuevamente, mostrando su interés sobre las chicas era más que suficiente para protegerlas por ahora, él tenía el poder que se requería y era necesario para ello… -"Draco lo hubiera hecho sin dudar"…- pensó, con un sentimiento de alegría al saber que su amigo había vuelto de la muerte.
- Debo suponer que su silencio es una afirmación negativa a mi pregunta… ¿o me equivoco mi estimado Draco?- la voz de Riddle le hizo volver a la realidad actual. A unos pasos de él Draco se movía casualmente ante la figura omnipotente del que no debe ser nombrado.
- Es solo cuestión de tiempo mi señor… a veces simplemente las cosas no resultan cuando nos las esperamos, Anna está intranquila, y eso no ayuda en lo absoluto a que ella pueda concebir con premura… el último episodio con Parkinson la ha dejado furiosamente alterada e insatisfecha… a ella no le agradan esos episodios…- agregó Nott con un gesto desagradable en el rostro.
- Comprendo, sin embargo, ¿debo acaso recordarles mi situación?- Lord Voldemort miró a su mano derecha frente a él, este último con una mirada imperturbable le devolvió el gesto sin inmutarse.
- "La situación" mi señor, no amerita desesperación alguna en lo absoluto, es más y no quiero pecar de impertinencia, al demostrar mi humilde opinión , debo expresar que su inquietud en gran medida es completamente desmedida señor, Potter no es más que una rata asustada… después de que asesiné a Granger, simplemente no hemos sabido de ninguna proeza de su parte, pues bien, han obtenido a su criatura acompañante… pero ni siquiera han sido capaces de asesinarla, eso no es más que la evidente muestra de falta de habilidades y por sobre todo… de poder…- Theo-Draco sonrió con malicia en dirección al señor tenebroso, este último sin inmutarse solo dejó ver un breve y fugaz brillo de reconocimiento ante las palabras del mago- Mi señor, tanto él como los miembros más fuertes de la Orden del Fénix se han replegado en su madrigueras temerosos de nuestro poder, muchos de sus aurores se han rendido a manos de nuestros aliados pidiendo clemencia a cambio de entregarnos información de Potter… sus amigos más cercanos, ahora son sus más peligrosos enemigos… no creo que sea necesario recordaros mi señor que casi no hemos tenido que realizar esfuerzos para infiltrarnos en el Ministerio, prácticamente nos han abierto sus puertas y nos han invitado a tomar el té…- Muchas risas se escucharon por el salón ante el alarde del Mortífago.- el departamento de aurores pende de un hilo mi señor… es solo cuestión de tiempo para que se entreguen por propia voluntad… y con ello, toda la comunidad mágica…- Draco sonrió macabramente sin siquiera detenerse a observar las reacciones de los Mortífagos que estaban a su alrededor, a su espalda estaba Blaise de pie sin mover un solo músculo de su cuerpo.
- Estáis muy confiado…- aseveró Tom Riddle removiéndose en su gran sillón en la sala.
- ¿Acaso dudáis de mi capacidad? ¿acaso os he fallado mi señor…? He hecho todo cuanto me habéis ordenado y más… jamás he flaqueado ante ninguna proeza, jamás he claudicado en seguir vuestra voluntad… ¿qué os hace pensar que esta vez será diferente?...- Blaise observó atento, cómo los ojos de Riddle brillaron nuevamente, sin duda alguna la habilidad oratoria de Nott, era brillante, allí en esos ojos rasgados y malignos del señor oscuro estaba reflejado el orgullo y la satisfacción más siniestra.
- Jamás podría dudar de tu devoción mi querido muchacho… simplemente no puedo dejar de desear lo que casi tengo al alcance de mi mano…- Riddle se levantó y se acercó a Draco con movimientos suaves y elegantes.- Deciros a mi bien amada Anna que le deseo un descanso oportuno y unas felices fiestas… no quiero veros por aquí hasta pasadas las navidades… en tu lugar el joven y talentoso señor Zabinni se hará cargo de mis fuerzas.- Voldemort miró a Blaise con satisfacción a la vez que este último se inclinaba ante él con respeto.- Jóvenes talentosos y afortunados.- murmuró Riddle pagado de sí mismo, a la vez que palmeaba el hombro de Draco y Blaise.
- ¿Qué debo hacer yo mi señor?- Blaise miró con la ira quemando en sus ojos cómo Wells se acercaba a ellos ansioso y sudoroso, tal y como lo estaría un perro de pelea listo para asesinar.
- ¡Oh! mi estimado joven Wells, no creáis que me he olvidado de vuestra incondicional devoción, para usted, tengo una misión especial y para ello me acompañaréis hoy… hay algunos trucos que quiero probar, y no encuentro mejor candidato que usted y su incalculable valentía para realizarlos…- Blaise observó como Draco-Theo apretó la mandíbula cerrando los ojos unos segundos disimulando una visión, gracias a Merlín aquel sutil pero evidente gesto paso desapercibido para todos inclusive para Riddle, el cual tenía su atención en aquel desquiciado Mortífago loco.
- Si no hay más… debería retirarme ya…- agregó Draco levantando una ceja orgullosamente.
- Iros joven Malfoy, si os necesito… lo sabréis…- Riddle sonrió maliciosamente antes de que un segundo después desapareciera junto a Wells.
***/***
No supo exactamente qué fue lo que primero que hizo estallar las alertas en su mente, no estaba seguro si era el sonido molesto de las pisadas crujir sobre la madera vieja del piso, el agradable aroma a pan tostado que circundaba el aire, la fragancia inconfundible a sábanas recién lavadas o el sutil perfume dulce de Hermione llenando todo a su alrededor… tal vez, era una conjunción de todos esos elementos lo que le indicaba que algo no estaba bien, podía percibir con la yema de sus dedos la textura suave de la tela de su cama, eran sus sábanas… no obstante… esa no se sentía como su cama. Estaba completamente seguro de que tampoco era la cama de Hermione, ni el cuarto que ambos compartieron hace tiempo atrás después de su oscura boda en Escocia… si… definitivamente algo "no" estaba bien en lo absoluto; esto no era un sueño… y todo lo que sus sentidos básicos percibían de alguna manera irrefutable, le indicaban que no se encontraba en Malfoy Manor.
Sabía que había alguien más en esa habitación, podría percibir una energía calmada y serena a su derecha, sus sentidos sobre desarrollados por su entrenamiento de Mortífago, le indicaban que no había nada por qué temer, ergo, era precisamente ese sentimiento de paz y tranquilidad absoluta, lo que no dejaba de molestarle… así no eran sus días… eso no era normal… sin abrir los ojos oyó el delicado sonido que producen las hojas de los libros al pasar, ese sonido placentero y relajante de las hojas de papel al ser leídas por ojos hambrientos. Con mayor cautela, agudizó aún más su oído sin atreverse a abrir los ojos aun, escuchó risas masculinas, pero no eran risas macabras… los minutos silentes pasaron uno tras otro con una calma relajante, tanto así que por momentos quiso abandonarse y dejarse caer nuevamente en el mundo de los sueños; más cuando estaba a punto de entregarse a ese agradable privilegio, unos suaves golpes en la puerta echaron por tierra sus intenciones.
- Hermione… ¿quieres descansar?.- Draco reconoció de inmediato aquella suave y cantarina voz.
- No Luna, te lo agradezco pero me quedaré aquí hasta que despierte… - contestó una voz un tanto exhausta a su lado.
- Blaise acaba de irse con Theo, dijo que pararía por Malfoy Manor después, para ver a tu elfina y enterarse de las novedades…- indicó la auror con calma. Draco escuchó sus suaves pasos amortiguados sobre lo que parecía ser una alfombra mullida a sus pies. Fue en ese preciso instante y luego de comprender las palabras de la auror, que la verdad calló sobre él como un descubrimiento universal.
- ¿Por qué no estoy en mi casa?- habló él abriendo los ojos y enfocando su vista un tanto borrosa en la bruja a su lado.
- ¡Merlín bendito!- exclamó Hermione casi cayéndose de espaldas de su sillón debido a la impresión que se llevó, Luna mirándolo con sus enormes y expresivos ojos azules, solo sonrió con calidez en su dirección- ¿¡Estabas despierto!?- preguntó la bruja respirando agitadamente mientras se acercaba a él en la cama y lo miraba profundamente examinándolo con los ojos.
- No creo que pueda dormir con tanto ruido a mi alrededor- Draco levantó la cabeza y observó su entorno, todo le parecía vagamente familiar sin embargo de alguna forma todo era ajeno a él.- Esto no es Slytherin Manor…- inquirió, constatando un hecho y sus sospechas mientras inconscientemente levantaba una ceja en evidente confusión. Draco miró a Hermione a su lado y sin poder evitarlo le sonrió suavemente, a sus ojos, ella se veía hermosa a pesar de que unas suntuosas ojeras surcaban su rostro haciéndola ver pálida y exhausta.
- Bienvenido…- habló ella soltando un suspiro de alivio mientras le sonreía con los ojos llenos de una emoción oculta. Hermione se acercó a la cama y tomó su rostro con ambas manos, sin poder evitarlo él cerró los ojos ante el contacto percibiendo ese pequeño y real pedazo de calidez… real… Draco miró el techo oscuro de la habitación en la cual estaba y frunciendo el ceño recordó con dolor todo lo ocurrido, su cabeza pareció estallar al recordar de un instante a otro todo lo acontecido… la maldición, sus sueños… todo ese tiempo perdido. Se dio cuenta que este mundo ya no era "su mundo"… y que frente a él tenía la cruda verdad de su vida.
- ¿Cuánto tiempo Hermione?- preguntó él susurrando suavemente cerca de ella a la vez que soltaba un quejido respirando con dolor, percibía sus músculos agarrotados y rígidos y Draco temió por la respuesta de la bruja.
- Casi dos meses… solo falta unas semanas para la víspera de navidad- respondió ella mirándolo a los ojos muy cerca.- Draco jadeó debido a la sorpresa y miro a Hermione aterrorizado.
- ¿Mi madre? ¿Riddle? ¿Cómo lograste…?- intento preguntar él con desesperación transmitiéndole con sus pensamientos y preocupaciones a toda velocidad.
- Tu madre está bien… ella está aquí, está bien… todos estamos bien…- respondió Hermione atropelladamente debido al cúmulo de emociones y pensamientos que Draco le traspasaba sin contemplaciones a través de su vínculo- Theo se ha hecho pasar por ti todo este tiempo… Riddle no sospecha nada y aunque es incómodo decirlo Theo te imita a la perfección- respondió ella con rapidez.
- ¿Qué ocurrió en mi ausencia?- preguntó con ansiedad intentando incorporarse, sin embargo, una maño firme en su hombro y un gruñido familiar le obligaron a mantenerse recostado sobre las almohadas. Draco dobló un poco su cabeza y vio a Severus Snape a su costado.
- Manténgase quieto señor Malfoy si no quiere que mis esfuerzos sean arrojados a la basura…- masculló el mago con indiferencia. Draco abrió los ojos sorprendido y volvió a mirar a Hermione al rostro, buscó con la mirada a Lovegood sin embargo esta había desaparecido de su lugar.
- ¿Dónde estoy?- preguntó comenzando a sentir una extraña y desagradable ansiedad. Más una voz que el desearía no recordar, le trajo de golpe a su actual realidad.
- Estás en el cuartel de la Orden del Fénix y me debes muchas respuestas… Malfoy…- Draco levantó con esfuerzo su cabeza y fijó su vista más allá del hombro de su esposa, allí de pie en el umbral de la habitación, devolviéndole la miraba impasible, estaba el mismísimo Harry Potter con su séquito de Weasley´s como guardaespaldas. Draco dejó caer la cabeza en las almohadas y soltó el aire que mantenía ahorrado en sus pulmones con molestia.
- Maravilloso…- masculló con fastidio lanzándole a Hermione una mirada furibunda.- ¡simplemente perfecto!- exclamó el mago con ira. Harry se tensó en su sitio ante las palabras del mago, era el mismo tono de voz arrogante y amenazante que él le había escuchado toda la vida a Draco Malfoy, sin ser muy consciente de lo que hacía, apretó su varita y avanzó dos pasos listo para defender a su amiga- ¡Tú! bruja demente ¿cómo se te…- Harry se detuvo cuando observó cómo la diatriba de Malfoy se vio interrumpida cuando Hermione con una frialdad escalofriante y una sonrisa macabra en los labios, apuntó con su propia varita a la yugular de Draco, este último mirándola con una ceja alzada y una sonrisa divertida en los labios la miró emocionado.
- Estamos a mano… "querido"… ¿acaso creíste que soy tan inepta como para no averiguar lo que hiciste?- Harry vio cómo la mueca auto suficiente de Malfoy se desvanecía para luego, convertirse en una sonrisa ladeada casual.
- Ese punto en particular, es cuestionable dependiendo de la situación y el contexto en el cual está envuelto… sea como sea… contigo siempre es igual en todos los aspectos… como siempre… "siempre" tienes la razón… querida- respondió Draco mirándola desafiante. Por unos segundos todos en la orden se quedaron estupefactos, nadie pudo comprender cabalmente de qué hablaban ambos magos, menos entender la respuesta ambigua de Malfoy, Harry observó la expresión de su amiga y allí en sus ojos brillantes de emoción, había genuina diversión.
- No vuelvas a darme la espalda Draco Malfoy, hice una promesa… pero no puedo hacer si trabajo si siempre te estás arrojando delante de mí, te prometí que te ayudaría, pero me lo haces… difícil…- Draco hizo una mueca cuando la punta de la varita de Hermione se enterró un poco más profundo de lo tiernamente permisible.
- Descuida… prometo avisarte la próxima vez que tenga que salvarte la vida… de nuevo…- Draco sonrió maliciosamente pero sin intenciones ocultas, fue en ese instante en que Harry comprendió con incalculable asombro que… "no era una pelea… sino una reconciliación". Hermione soltó un jadeo conteniendo una emoción que apostó que su amiga no quería exteriorizar en público, mucho menos frente al resto de los miembros de la orden; fue ese minúsculo detalle, junto con la expresión en el rostro de Malfoy, lo que les delató ante sus ojos. Ambos estaban hablando "privadamente", sorprendido e inesperadamente aliviado, el niño que vivió aflojó inconscientemente el agarre de su varita y observó atentamente cómo el rostro de "la mano derecha" "del que no debe ser nombrado", pareció contorsionarse debido a alguna emoción profunda que burbujeaba por salir… sea lo que sea que Hermione le estuviera diciendo era importante y nada agradable… luego, unos segundos después impactado… la vio… esa mirada… Harry en lo personal, jamás había visto en los ojos fríos y asesinos de ese mago… paz… los ojos de Malfoy irradiaban paz.- ¡Está bien!, "lo siento"… ¿feliz? No esperes más que eso…- masculló finalmente el Mortífago con resquemor. Un resoplido semejante a una risa escapó de los labios de Hermione al mismo tiempo que dejaba ir un pequeño toque de magia que provocó una leve descarga de electricidad en el cuello del mago, Malfoy saltó un poco por la sensación y fulminó con la mirada a la bruja.
- Nunca he esperado nada de ti…- contestó ella negando con la cabeza pero con sonrisa naciente de satisfacción en los labios.- tu disculpa por ahora basta… pero no te acostumbres.
- Ya me decía que era demasiado fácil para ser cierto….- Aseveró Draco un tanto fastidiado. Nadie de la orden parecía encontrar el habla ante la presencia real de Draco, una cosa era tenerlo medio muerto e inconsciente en uno de los cuartos de la orden, otra muy distinta era verlo devolverles la mirada e increparlos como si los años no hubieran transcurrido jamás. y por sobre todo, hablando como con Hermione como si ambos fueran viejos amigos.- Bien, Potter… supongo que lo bueno de todo "esto", es que tengo que ahorrarme muchas explicaciones, ya lo sabes todo, supongo…- Draco miró fijamente al niño que vivió sin un rastro de ironía en sus palabras. Harry frunció el ceño ante la evidente verdad que insinuaban aquellas palabras.
- Supongo que solo me falta tu versión de la historia… y los detalles…- respondió él con astucia, sabiendo perfectamente a qué se refería Malfoy.
- No hay mucha diferencia, sabrás que mi verdad es la verdad de Hermione, eso debería bastarte…- Harry se envaró al escuchar como Draco llamó por su nombre a su amiga con tanta soltura, a su espalda sintió como una exclamación femenina era acallada súbitamente, podía percibir sin esfuerzo como el ambiente se había enrarecido por lo que estaba sucediendo, hasta a él mismo le costaba creerse que Draco Malfoy le estuviera viendo y hablando como si fueran viejos conocidos.- No lo pienses tanto Potter, las cosas son así… sabes cómo funciona- Harry se tensó después de entender el doble contexto de las palabras de Malfoy, fue esa simple declaración ambigua lo que lo hizo comprender a cabalidad… ¿Cómo podía saberlo si apenas despertó? ¿Cómo podría Malfoy saber todo lo ocurrido en su tiempo de inconsciencia? ¿Qué tan lejos ellos utilizaban ese vínculo para saber los pensamientos del otro? ¿con qué rapidez y efectividad? Harry observó a Hermione, esta última miraba a Draco con el ceño fruncido y una expresión inquieta…- están hablando- fue el primer pensamiento que a Harry se le vino a la mente en ese momento, y fue corroborado cuando Malfoy volvió a hablarle como si supiera exactamente lo que pasaría.- Hablaré contigo cuando quieras Potter, y gústele a quien le guste, sólo te daré explicaciones a ti, Weasel se queda fuera…- sentenció el Mortífago provocando el estallido de una revuelta a espaldas de Harry.
- ¡Tú malnacido, ni creas que te quedaras a solas con Harry!- Ron que hasta ese instante había permanecido extrañamente silencioso se puso al lado de su mejor amigo iracundo.
- Draco…- habló Hermione con ansiedad y un dejo de advertencia en el tono de su voz.
- No me gusta repetir…gústele a quien le guste…- volvió a decir Draco con profunda seriedad e indolencia.
- ¡Bien!- exclamó ella con enojo mientras salía hecha un vendaval por la puerta. Harry miró sorprendido cómo la mano derecha de Lord Voldemort se carcajeó a sus anchas mientras que con esfuerzo sobrehumano logró sentarse en la cama por sí mismo.
- Salgan todos… por favor…- pidió en niño que vivió sin moverse de su lugar, manteniendo su mirada fija en Malfoy. Seamus a unos pasos se retorció inquieto sin ánimos de obedecer, Ron a su lado se volvió en su dirección fulminándolo con la mirada, sin embargo, Harry no le devolvió el gesto y solo se limitó a no quitarle la vista de encima a al Mortífago, unos segundos después su amigo en silencio salió por la puerta sin decir una sola palabra, siendo seguido por varios miembros de la orden y Severus Snape.
- ¿Qué pasa Finnigan? ¿acaso tu habilidad pirómana te quemó las oídos? Sal de aquí…- le ordenó Draco con arrogancia siendo el mismo patán que Harry recordaba en sus años de colegio.
- ¡Tu hijo de perr!…- maldijo Seamus, sin embargo la voz autoritaria y profundamente seria de Harry lo detuvo.
- Fuera Seamus, es una orden…- el auror miró a Harry seriamente y sin mediar contacto visual alguno entre ellos salió a toda prisa de la habitación siendo seguido por el resto de aurores que aun reacios a obedecer, seguían de pie cerca de la puerta. Draco con una sonrisa observó cómo Finnigan parecía echar humo por las orejas debido a la humillación recibida, por unos segundos se sintió como en casa, más se sorprendió genuinamente, cuando una persona que hasta ese segundo había pasado desapercibida ante sus ojos se acercó a él lentamente; ante la mirada confundida y atónita del mismo Harry Potter, una chica pelirroja tomaba una manta que se encontraba a los pies de su cama y con sutileza la colocaba en sus hombros.
- Gracias…- dijo la chica con voz casi inaudible, la única chica en la familia Weasley. Draco la miró mortalmente serio y sin expresión alguna, con cautela desvió la mirada para posarla en Harry, este último tan extrañado cómo él parecía tan o más perdido.- Por lo de aquella vez… gracias…- aseveró la bruja mirándolo con sus grandes ojos azules sinceros. Fue en ese instante en que lo recordó.
- No lo hice por ti Weasley…- contestó sin más.- Aprecio mucho mi vida como para morir a manos de una bruja que me sacaría los ojos con la punta de su varita sin pestañear, si sabe que lastimé a una de sus amigas… créeme no lo hice por ti.- agregó con fastidio. Harry escuchó cómo Ginny se rio bajito.
- Hermione tiene razón, eres el mismo imbécil mentiroso…- respondió la chica- me alegro de ello y bienvenido de vuelta te guste o no.- Draco se volvió a mirarla interrogante, no comprendiendo del todo si aquellas palabras ofensivas dichas con tono dulce, eran un ataque o un elogio, con una sonrisa interna declaró que la chica le agradaba, rara para ser una Weasley. Ginny salió del cuarto cerrando la puerta tras de sí mientras Harry la miraba interrogante, más cuando él iba a increpar a Malfoy por ese extraño intercambio de palabras, una fuerza mágica descomunal cayó sobre él como una ola de tres metros, no tuvo siquiera oportunidad de levantar su varita cuando un hechizo no verbal, fue lanzado por la magia de Draco. Harry forcejeó e intentó liberarse pero fue en vano, intentó usar magia no verbal, pero simplemente Malfoy había sido más ágil y certero que él y su habilidad para conjurar hechizos había sido sellada, asombrado y humillado solo pudo limitarse a observar cómo ese Mortífago, con un esfuerzo sobre humano insonorizaba la habitación con un movimiento de su mano. Harry estaba impactado, su nivel de magia estaba simplemente a otro nivel, no podía siquiera imaginarse hasta dónde llegarían sus límites.
- ¿Cómo es posible que tengas tanto poder?- exclamó Harry tenso.
- ¡Esa no es la maldita pregunta Potter! La verdadera cuestión es ¿Cómo es posible que "tú" no lo tengas?- Harry se sorprendió cuando vio directamente a los ojos de Draco, el Mortífago lo miraba lleno de ansiedad y… resentimiento.
- ¿Qué…?- intentó aclarar él confuso, más Draco mirándolo como un depredador lo interrumpió.
- ¡¿Cómo permitiste que yo llegara a fingir su muerte?! – Harry se envaró en su lugar no esperando ese tipo de ataque, simplemente no se esperaba esa pregunta, esperaba cualquier otra cosa, todo menos que Draco Malfoy le exigiera explicaciones. En silencio y completamente petrificado de la impresión, solo observó a la mano derecha del señor tenebroso contorsionar su rostro con emociones que fluían con fuerza y rabia.- ¡¿Si quiera te puedes imaginar por todo lo que he tenido que pasar?! ¡¿todo lo que ella ha tenido que sufrir, sacrificar y soportar?! ¡tú ineptitud, tu falta de poder, tu incompetente habilidad estratégica!… ¡¿Cuántas veces te di oportunidades de matarlo?!… ¡en la maldita fiesta de compromiso!… lo tenías frente a ti, ¡en tus narices!… ¡y aun así, no fuiste capaz de hacerlo!… a duras penas pudiste obtener a Nagini y lo peor de todo, es que ni siquiera lo hiciste… "solo"… fueron tus camaradas los que te ayudaron- Draco se tomó unos instantes antes de proseguir, jadeaba y respiraba dificultosamente debido a esfuerzo. Harry podía ver claramente como las ideas pasaban por el rostro de Malfoy una tras otra deformando sus reacciones- Fue ella… fue solamente ella la que tuvo que pagar por tus errores…. ¿Cómo pudiste exponerla a mí, a los Mortífagos?...y ahora… estoy casi seguro de que piensas que todo este ardid en mi culpa ¿cierto? ¿crees que fue mi idea el que Hermione se convirtiera en Anna Slytherin? ¿eso piensas, no? ¿eso fue lo que pensaste desde un comienzo? ¡y aun te niegas a aceptar que fue ella la que me lo pidió! ¡a pesar de que lo viste en sus memorias!…- Harry estaba estupefacto ante lo que escuchaba, era como si ese mago le estuviera leyendo la mente.
- ¡Pues tú debiste negarte! ¡esa es tú culpa Malfoy!- Harry sentía la misma rabia que Draco, pero por razones completamente distintas, su rabia era simple y llanamente porque todo lo que decía ese Mortífago frente a él, era real. Draco respiraba agitadamente debido al esfuerzo que producía mantener a Harry apresado.
- He esperado mucho para decirte lo que te diré Potter, ahora vas a cerrar tu boca y te sentarás a escucharme por las buenas o las malas- amenazó él soltando su férreo ataque provocando que Harry soltara aire de sus pulmones aprisionados y trastabillara en su sitio. Draco lo observó fijamente sorprendido de que el niño que vivió no levantara su varita hacia él… "eso era más de lo que esperaba, y daba buenas luces de lo que ocurriría", si Potter estaba abierto a escuchar, el resto de su séquito sería pan comido- Me escucharás atentamente… es lo mínimo que me debes después de haberte salvado el trasero en incontables ocasiones a ti y a tu grupo de buenos para nada…- Draco levantó con esfuerzo su mano y con un solo movimiento levitó una silla que se encontraba muy cerca de su cama. Harry sorprendido por esa demostración de habilidad y las condiciones actuales del mago, caminó lentamente hasta sentarse en la silla esperando silenciosamente las palabras del que era uno de sus enemigos más peligrosos- Hermione no se fue enojada porque marginé a Weasley de esta conversación, la razón verdadera, es que no estaba de acuerdo con lo que te diré ahora… pero esto es algo que a ella no le concierne en lo absoluto, iba a decirlo de todos modos, con o sin su consentimiento… prefiero enfrentarme a Hermione en una discusión sin sentido, que callarme esto que tengo para decirte, así que… como sea, me oirás.- Harry sin palabras abrió los ojos sin saber qué esperar.
- Qué derecho tienes tú para…- Harry se calló cuando una magia apabullante se cernió sobre él nuevamente provocando que sus palabras se detuvieran en sus labios.
- Dije… que me oirás… sea como sea y respondiendo a tu escarnio, solo te diré que tengo todo el maldito derecho del mundo a decir lo que se me antoje Potter, pero descuida seré breve… no tiendo a ser buen conversador, primero, estoy aquí para ayudar, quiero acabar con el hijo de perra de Riddle tanto o más que tú, el problema evidente es que ninguno de los dos puedo hacerlo solo… es por ello que estoy dispuesto a usar veritaserum e inclusive someterme al juramento inquebrantable si con eso creerás en mis palabras… yo no fallaré en mi objetivo aunque ello me signifique la muerte, para mí al menos ya no existe otro camino, es pelear o seguirlo a él hasta el infierno… y te aseguro Potter que no hay mucha diferencia entre esa última opción y la realidad que vivimos; ahora la verdadera pregunta es ¿tienes lo que se necesita?- Harry observó a Draco fijamente sintiendo como la magia que le impedía hablar desaparecía por completo liberándolo. Allí frente a él estaba uno de los seres humanos más enigmáticos que él hubiese visto jamás… sus palabras eran certeras, sin rodeos… su poder y fuerza eran indiscutibles… todo en su instinto de auror le indicaba que no confiara en él… sin embargo Hermione… Hermione.
- Hermione confía en él…- pensó con asombro, su amiga había puesto a su espalda a este sujeto, a este asesino y torturador… a un villano… las palabras que saltaban en su mente no era la respuesta que Malfoy esperaba, si no preguntas perturbadoras e inquietantes…- No, no tengo lo que requieres Malfoy, pero lo tendré…- sentenció él con calma, no era necesario pensar demasiado en la respuesta, él la sabía perfectamente y si aquel Mortífago era realmente sincero, no había error en asumir parte de la carga, mas mientras miraba al mago sin pestañear, aquellas preguntas en su mente resonaban aun con más fuerza… ¿Por qué? ¿Por qué la salvó?.
- Bien eso es fácilmente solucionable… solo hay una segunda cosa que me molesta Potter… por lo tanto lo que te diré, quiero que lo consideres lo más importante que se dirá en ésta habitación…- Dijo Draco cerrando los ojos con calma como controlando y decidiendo las palabras adecuadas para expresar sus pensamientos.- Podrás fallarme a mí, podrás ser débil y equivocarte, pero te juro por el nombre de mi familia y los más sagrado que tengas en tú vida que si le fallas a ella nuevamente, yo mismo te mataré con mis propias manos…- La respiración de Harry se detuvo por un segundo al mirar nuevamente los ojos de Draco. Allí en la profundidad de los ojos grises de ese mago, en el tomo de su voz, en ese pequeño temblor en su barbilla que evidenciaba la fuerza de su convicción, el sutil movimiento de su mano… todas esas señales… inequívocamente… era una amenaza.
- No volverá a ocurrir…- Sentenció él con la seguridad que le daba la decisión de jamás retroceder nuevamente ante su enemigo- ¿Cuál es tu plan Malfoy?- Por unos segundos ambos magos se quedaron viendo a los ojos fijamente sin otra intención más que develar la sinceridad de sus palabras. Draco sonrió de lado sorprendiendo a Harry y son un suspiro soltó sus hombros relajándose por completo.
- Por ahora, supongo que debo dejar entrar a Weasel, Hermione estallará en llamas de un momento a otro si no te ve salir en una pieza de este cuarto en un minuto… después comeré algo que no sea esas horrendas pociones de Snape y después… debo pensar- Aseveró él con cansancio, levantando una mano dispuesto a deshacer su hechizo.
- Aún tengo preguntas Malfoy…- Dijo Harry con ansiedad.
- Lo sé…- respondió el Mortífago con seriedad y aunque Harry no lo podía creer, con un dejo de incomodidad.- pero aun no estoy en condiciones de responderte, mi mente no funciona bien y tiendo a confundir mi realidad… hace un momento juraría que vi a tu lechuza Hedwig cruzar por esa ventana…-
- Hedwig está muerta…- aseveró Harry confundido.
- Lo sé… o por lo menos creo saberlo… hace poco la muy desgraciada estaba viva y se entretenía robando mis galletas de vainilla ocultas en mi baúl…- Draco arrugó el entrecejo fastidiado.- Lo siento Potter, borra esa última parte…- Harry no se decidía si estaba más sorprendido por el tono amistoso de Malfoy o por su disculpa, sin embargo, en ese instante recordó la sonrisa sincera y la mirada que Malfoy le dio cuando él y Hermione habían vuelto del trance de la maldición. Draco levantó la vista y observó la expresión anonadada que el niño que vivió tenía pintada en el rostro- Cambia esa cara Potter y dame un poco de crédito, nadie que yo conozca y que esté vivo para contarlo, despierta de una maldición que lo tuvo esclavo por meses sin ninguna secuela en su comportamiento… soy un genio, pero hasta los genios pueden erran… de ves en cuando.- aseveró el mago comenzando a reír con ganas. Fue en ese instante en que Harry entendió… Malfoy no estaba bien.
- ¡Finite incantatem!- exclamó Harry apuntando hacia la puerta la cual se sacudió un poco antes de abrirse completamente mientras se rompía el hechizo de Draco. En el acto Hermione con Ron a su lado entraron con expresión preocupada.
- ¡Hola preciosa!- Harry casi se atraganta cuando una voz alegre y despreocupada salió de los labios de Malfoy, el mago miraba a su amiga con la vista levemente desenfocada.
- ¿Qué fue lo que paso?- preguntó la bruja mirando a Harry interrogante.
- No estoy seguro… solo sé que de repente comenzó a hablar diferente, de primera era el mismo patán imbécil… pero después… no lo sé, comenzó a hablar de Hedwig y unas galletas…-
- ¡Lo sabía! Le dije que debía esperar un poco…- masculló ella irritada interrumpiendo su explicación- No le hagas caso a lo que dijo Harry, por lo menos en la parte extraña, su mente está aún perturbada por lo que vivió- inquirió la bruja acercándose a la cama de Draco mientras de su bolsillo sacaba una pequeña botella con una poción desconocida.
- ¿Qué le hiciste Harry?- La voz de Ron sacó de su asombro a Harry el cual se había quedado de piedra al ver a Malfoy riéndose con algo invisible y que parecía seguir con la vista por toda la habitación.
- Te juro que no le hice nada Ron…- contestó por inercia observando como su amigo se quedaba quieto a su lado, mientras Hermione afanosa atendía a Malfoy. Harry estaba seguro de que su amigo venía dispuesto a una batalla campal, sin embrago, el panorama que se encontró fue uno muy distinto, Malfoy miraba a Hermione con la vista desenfocada balbuceando palabras incoherentes.
- Rosie te extraña cariño…- balbuceó Draco acariciando con la yema de sus dedos el rostro de Hermione, esta última petrificada, enrojeció levemente al verse observada por sus dos mejores amigos.
- ¡¿Qué rayos?!- exclamó Ron adelantándose y tomado por el cuello la camiseta de Draco.
- ¡Ron suéltalo!- gritó Hermione asustada la cual apenas si pudo reaccionar cuando Ron la apartó de la cama.
- ¡Él te tocó!- le espetó enfurecido quitándose con brusquedad las manos que Hermione había puesto en su pecho para alejarlo de Draco.
- ¡Que lo sueltes Ron!- exclamó Hermione preocupada. Harry sintió como una magia poderosa y que ahora reconocía perfectamente, estallaba en la habitación antes de que él pudiera reaccionar. Solo fueron dos segundos antes de que Ron estuviera al otro lado de la habitación pegado a la pared, preso de la magia no verbal de Malfoy.
- ¡A ella no la tocas, Weasley!- Gritó Malfoy con ojos enfurecidos mientras varios miembros de la orden apuntaron a Draco disparando hechizos sin pensar en las consecuencias.
- ¡NO!- exclamó Harry, sin embargo fue demasiado tarde, con su otra mano Malfoy desvió los ataques devolviéndolos a sus perpetradores de forma inconsciente.- ¡ALTO! ¡DETENGANSE TODOS! ¡AHORA!.- Harry hizo afán de toda su experticia para proteger a sus amigos de la magia de Malfoy y con suerte alcanzó a enviar un protego a Ginny la cual había quedado en el fuego cruzado de la varita de Neville y la magia de Draco. Todos se detuvieron en al acto impresionados por la fuerza de Malfoy y lo que obviamente acontecía, Hermione al contrario de lo que se esperaba no estaba ayudando a Ron a pesar de tener su varita, la bruja con suavidad trataba de acercarse a Malfoy mientras que con una mirada le transmitió a Harry que controlara el resto de la situación.
- Draco… Draco… escúchame…- dijo la bruja a la vez que se interponía entre él y Ron. Al reconocerla los ojos de Draco se ablandaron, sin embrago, eso no significó que soltara su agarre de Ron.
- Él te hizo daño… debe pagar…- balbuceó el mago jadeando y comenzando a toser copiosamente.
- Cariño… él no me puede hacer daño ya… suéltalo…- suplicó ella con voz calmada, viendo con preocupación cómo la respiración de Draco comenzaba a fallar ruidosamente.
- No… debe aprender…- respondió él jadeante a la vez que su mirada parecía oscurecerse con malicia.
- Lo hará… tú le enseñaste… suéltalo…- Hermione tomó suavemente la mano extendida de Draco con la cual mantenía a Ron apresado, este al reconocerla liberó de inmediato la magia que aplastaba al ,ago contra la pared. Harry se precipitó sobre su amigo apenas los ojos de Draco se desviaron de su objetivo para redirigirlos a su Hermione, Ron furibundo buscó su varita dispuesto a cobrarse la ofensa, sin embargo Harry fue más rápido y con un accio tomó la varita de su amigo impidiéndolo contraatacar.
- ¿Qué dem...?- quiso preguntar Ron, pero Harry lo interrumpió con gesto indolente.
- Ni lo sueñes… nadie es rival para él… si siquiera yo…- espetó Harry serio y atento a lo que Hermione estaba haciendo.
- Draco mírame, toma esto cariño… te sentirás mejor… lo prometo…- todos miraban inmóviles como Hermione logró que Malfoy bebiera la poción que le ofrecía. A los segundos el mago calló preso de sus efectos y sucumbió en los brazos de la bruja.- Gracias a Merlín…- agradeció ella soltando un suspiro mientras recostaba a Draco nuevamente acomodándole las almohadas. Un silencio incómodo se apoderó de lugar, sin que nadie se atreviera a romperlo.
- Bueno… no salió tan mal… ¿cierto?- la voz inocente de Luna sacó un suspiro y una sonrisa nerviosa a todos.
- Si, ya lo creo…- aseveró Ron colocándose de pie a la vez que con un suspiro agotado Harry le devolvía su varita.
***/***
Cuatro días habían pasado desde que Draco había despertado y Hermione se encontraba en un dilema al cual por alguna razón no quería llegar, era algo inevitable… sin embargo aconteció mucho antes de lo que ella esperaba, era sumamente incómodo y doloroso a la vez, pero no era algo que pudiese evadir por mucho tiempo. . Por petición expresa de Draco, Harry y el resto de los miembros de la orden estaban excluidos de esta reunión, allí en esa habitación solo habían cinco personas ligadas por fuerza, sangre y amor, todas ellas librando una batalla fría de poderes y voluntades de la cual estaba segura, ella ni nadie quería participar.
- Debo asumir parte de mi propia culpa…- alegó el fundador de la casa de las serpientes mientras permanecía inmutable- mi actuar es reprochable en más de un sentido…-
- Usted no es quien empuñó la varita Señor… ni quien lanzó aquellos hechizos… usted tenía sus propios motivos altruistas, aquí el único culpable es aquel que se cree un dios entre nosotros.- aseveró Blaise mirando el rostro aburrido de Theo, este último parecía fastidiado de estar ahí y se encontraba repantigado sobre un sofá enorme y amplio de la habitación.
- Ya…- inquirió Nott molesto- ¿podemos avanzar? En serio, mi tiempo es valioso y créanme que esta conversación, no nos llevará a ningún puerto útil…- aseveró el Mago soltando aire por la nariz. Hermione cerró los ojos ante el dolor de Blaise y la rabia que manaba de Draco, este último sentado en su cama solo podía mirar fijamente a un punto indeterminado en la pared frente a él. Hermione podía entender el silencio de su esposo, nada de lo que él dijera o pudiese decir cambiaría las cosas, estaba colérico, pero jamás lo demostraría… ese no era su dolor, no era su vendetta sentir ese tipo de dolor… ese dolor era de Blaise, y lo hacía más difícil el hecho de que ninguno de los dos podía hacer algo al respecto, no ahora por lo menos…-
- Esta conversación se llevará a cabo cuando esta guerra termine… Pansy no era una de los nuestros, ella no era lo que hubiésemos deseado que fuera… ella no tomó las decisiones correctas, pero aun así, no merecía lo que le hiciste, con tu poder pudiste haber evitado que ella se involucrara… estoy seguro de ello, pero por alguna razón que desconozco no evitaste que ella se entrometiera en esta treta… lo que pasó, no es más que tu culpa y el resultado de tus decisiones egoístas…- Draco habló con frialdad, pero sus palabras estaban cargadas de afección.
- Lo hice por proteger a Hermione, ella es el centro de esta guerra, si ella era descubierta todo se iría al infierno, no estaba dispuesto a sacrificar años y años de ser el perro faldero de Riddle por un amor despechado de una bruja incompetente y débil… condénenme por mis actos, pero aquí entre nos, él único que ha tenido la túnica bien puesta y la valentía de hacer lo necesario he sido yo… a mí no me tiembla ni me temblará la mano jamás al hacer lo necesario para proteger lo que me importa… si quieren poner "nombres" a los verdaderos responsables de lo sucedido, pues deberían ser ustedes dos par de hipócritas…- contraatacó Theo sentándose en el sillón mientras miraba a ambos magos con ojos ávidos y atentos.
- ¡No!- Hermione exclamó con la respiración acelerada cuando Draco y Blaise apuntaron a Theo dispuestos a todo.
- Vaya, vaya, vaya… ¿ahora se hacen los ofendidos? ¡par de imbéciles cobardes! ¡Tú el que no quiere culparse por haberse acostado con ella y luego haberla desechado como vil basura, despreciando su amor a la vez que la protegía por simple cargo de conciencia!- Draco apretó la mandíbula iracundo. - y luego en el puesto número dos, ¡tenemos al eterno perro callejero mendigando las sobras de otro mejor! Menudo cobarde saliste, nunca fuiste capaz de simplemente hechizarla y mandarla lejos… simplemente te quedaste viendo sin hacer nada… inclusive cuando ese malnacido de Wells la poseyó…-
- ¡YA BASTA!- un sonido atronador surcó la habitación ante una sonora bofetada que Hermione profirió a Theo, este último sorprendido y con el rostro volteado y enrojecido por el golpe, comenzó a reír con frenesí.
- A ti mi pequeña mariposa solo puedo compadecerte… metida en medio de todo esto, sintiendo la culpa y el dolor de todos… pobre niña-
- Cierra la boca por favor… detente… ya es suficiente… si no lo haces por ellos, hazlo por mi…- suplicó la bruja con el rostro contorsionado de pesar.
- Lo haré porque tú me lo suplicas pequeña, pero la próxima vez mantente lejos de esto… no podrás evitar que este asunto termine… como tiene que terminar…- aseveró Theo a la vez que enviaba miradas asesinas a los dos magos presentes en la habitación.
- Regresaré a Malfoy Manor Draco, si hay novedades te lo haré saber…- declaró Blaise sin detenerse a esperar una respuesta, con un movimiento de varita, desactivó el hechizo insonorizador de la habitación y salió despavorido de la habitación.
Blaise podía escuchar a lo lejos en su espalda la voz de Hermione llamándole con preocupación, sin embargo, su poca cordura mental le hacía incapaz de racionalizar… necesita… salir… ir lejos… lo más lejos que se pueda del dolor. Sumido en su propio sopor, Blaise apenas si pudo notar cómo Neville, Luna y la señora Weasley se cruzaron en su camino, el mago escuchaba a lo lejos la voz de la pequeña auror, no obstante esta no llegaba a sus oídos, su furia era tal que sentía que todo estallaría a su alrededor si no encontraba pronto un lugar extenso en donde liberar todo su dolor.
- ¡Reducto!- Blaise saltó de su lugar ante la explosión de un viejo florero que estaba a su lado y por acto reflejo atacó en la dirección en donde provenía el hechizo, por un segundo todo la neblina que ahogaba su mente se aclaró alrededor de él cuando sus ojos vieron a la bruja que se había convertido en su aliada, Luna lo miraba con genuina preocupación en sus ojos azules mientras que sin inmutarse se había protegido de su contraataque con un sencillo protego. Blaise la miró en silencio con los ojos sorprendidos a la vez que se disculpaba confusamente por su reacción involuntaria… simplemente se sentía completamente perdido.- ¿A dónde crees que vas en ese estado? Pude haberte matado si hubiese querido hacerlo Blaise Zabinni, no puedo permitir que te marches solo y en esas condiciones, no lo haré si con eso pones en peligro tu vida y la nuestra…- aseveró Luna con calma, Neville y la señora Weasley, miraban a la pareja absolutamente confundidos y asombrados. Zabinni la miró por unos segundos sintiendo que sus ojos picaban con lágrimas de ira contenidas.
- Pues entonces ven conmigo…- habló él extendiéndole una mano en una invitación explicita. Neville se removió en su sitio incómodo mientras Molly abría los ojos desmesuradamente.
- No llegaré a cenar Molly, dile al resto que estaremos bien…- dijo Luna avanzando junto a Blaise a la vez que tomaba la mano que él le había extendido, antes de que la matriarca de los Weasley pudiera refutar algo, los dos magos habían desaparecido del lugar sin dejar rastro.
- ¿Qué fue eso?- preguntó Molly impresionada.
- No lo sé… pero sea lo que sea… si Luna hizo lo que hizo, es porque tiene sus motivos…- dijo Neville mirando el sitio en donde unos segundos antes su compañera había desaparecido.
- ¿¡Qué sucedió!? Escuché que algo estallaba…- preguntó Ginny entrando en la cocina con la varita en alto.
- No fue nada…- contestó Neville con una media sonrisa que no llegaba a su ojos.- Luna estaba preocupada por Blaise y ambos se fueron a no sé dónde… solo… no se preocupen por ellos…- el mago se encogió de hombros y sin mirar a ambas brujas emprendió camino a su habitación.
- ¿Mamá?- volvió a preguntar la bruja con más preocupación que la anterior.
- No entiendo demasiado cariño, solo que este muchacho Zabinni apareció de repente por esa puerta, sé que algo malo pasó allí arriba pues ni siquiera se detuvo ante nuestra presencia, Luna le habló de la cena de Navidad pero él simplemente la ignoró, sus ojos estaban perdidos y sus manos temblaban mientras de abrochaba su capa… pobre muchacho- Molly miró a Ginny con angustia.-… parecía a punto de morir…- terminó por decir la bruja con pesar.
- Y supongo que Luna no lo dejó irse solo…- adivinó Ginny con una sonrisa tranquila.
- Supones bien…- le corroboró su madre mientras reanudaba su labor en la cocina.
- No te preocupes mamá, Luna siempre sabe qué hacer para hacernos sentir mejor…- Ginny agradeció la habilidad extraña de su amiga en ese instante, si ella no tuviese dicho don, tal vez Zabinni no estaría tan seguro.
- ¡Blaise!- la voz de Hermione alertó a la brujas las cuales preocupadas vieron como la chica entraba jadeando a la cocina.- ¿Vieron a Blaise?- preguntó Hermione la cual venía armada y lista para salir.
- Se fue con Luna- respondió Ginny con premura, al instante Hermione se relajó y bajó los hombros con agotamiento. Sin demasiada elegancia la bruja se dejó caer en una de las bancas de la cocina desparramando la mitad de su cuerpo sobre la mesa exhausta.- Juro que si no me mata Tom Riddle lo harán estas malditas serpientes ponzoñosas…- inquirió ella a la vez que tomaba un suculento panecillo de vainilla y se lo zambullía por completo en la boca.- Gracias a Merlín que por lo menos Luna está con él…-
- ¿Hay algo que debamos saber?- preguntó Ginny preocupada.
- No, esto es algo personal entre Theo, Draco, Blaise y yo… pero no es nada que interfiera con nuestra misión… así que no hay de qué preocuparse en ese sentido.
- Bien…- inquirió Ginny mientras observaba a Hermione con detenimiento.
- ¿Qué sucede Ginny?- preguntó la bruja la verse observada.
- Jamás creí en mi vida entera que te vería usando tacones altos y ropa ceñida…- habló Ginny con una sonrisa en sus labios- mentiría si no te digo que te favorece bastante… además tu cabello luce… simplemene perfecto.- Hermione sonrió amablemente mientras miraba su propio atuendo como si recién se percatara de ello.
- ¡Oh! bueno, esto es en gran parte obra de Cissy, ella tiene afán por los vestidos hermosos y la necesidad urgente de una hija con la cual satisfacer sus ocurrencias…- aseveró ella con una sonrisa.
- Sea como sea… te ves tan diferente Hermione…- espetó la señora Weasley un poco incómoda…- es como si te vieras más alta.
- Unos seis centímetros por lo menos… los tacones también ayudan a corregir la postura de la espalda…- corroboró ella levantándose de su lugar y yendo a abrazar a la bruja.- es solo ropa y un peinado con mucha poción alisadora Molly… nada que pueda cambiar lo que realmente hay aquí…- Hermione señaló su corazón y besó la mejilla de la matriarca de los Weasley antes de tomar otro panecillo y escabullirse por la puerta donde había entrado.
***/***
Harry observaba silencioso y atento cada uno de los movimientos de Malfoy, no había alcanzado a completarse una semana después de haber despertado cuando hoy en la mañana justo cuando tomaba su desayuno, Hermione había aparecido acompañada de Blaise Zabinni anunciando que "se marchaban", el niño que vivió simplemente no podía esconder su malestar al comprender que su amiga se iría… en ningún momento desde que ella había regresado a sus vidas se imaginó que los abandonaría, era doloroso darse cuenta que nada era lo mismo, ella, Malfoy e inclusive él mismo… no eran los que alguna vez habían sido; pero el escucharle decir de sus propios labios, sin dudarlo por un momento siquiera que regresaba a casa…con él… era algo para lo que simplemente no estaba preparado.
Solo habían transcurrido unos días desde que Malfoy había despertado y en cierto modo se alegraba que Ron estuviera de patrullaje en ese preciso momento… a él no le hubiera hecho gracia toda esta situación y seguramente nada habría terminado bien. Con cierta amargura en la boca Harry levantó la vista para fijarla en la silueta tambaleante del mago frente a él, Malfoy se sujetaba lo más dignamente que podía del dosel de la cama que alguna vez le perteneció a Regulus, lo que veía no era más que la máxima expresión de orgullo y necedad, allí con un esfuerzo casi sobrehumano el mago trataba de mantenerse en pie mientras Blaise a unos metros cautelosos de distancia lo miraba fijamente esperando cualquier instrucción.
- Ten un poco de sensatez, no puedes levantarte en esas condiciones… tu estado es aun delicado Draco, sé que lo sabes… no me hagas repetírtelo…- Hermione estaba fastidiada, su amiga estaba sentada con los puños apretados sobre su regazo mientras le clavaba su mirada inquisitiva a Malfoy en la espalda.
- No me quedaré un minuto más de lo necesario en este lugar, ya no hay nada que tenga que hacer aquí, volveré a Malfoy Manor hoy mismo, ni tú, ni tu berrinche de niña malcriada logrará que cambie de perecer…- Draco sudaba y temblaba debido a la debilidad, Harry levantó una ceja sorprendido por el temple del mago, aunque no le sorprendía en cierto modo, el Malfoy de antes y el de ahora tenían algo en común y esto era su maldito orgullo sangre limpia.
- ¿Y qué provecho obtendrás marchándote?- preguntó Hermione la cual ahora se había levantado de su lugar y comenzaba a caminar con irritación por el cuarto.
- Aquí no tengo lo que necesito para recuperarme, Snape poco y nada puede hacer con los miserables suministros para pociones de la botica de Potter, he perdido tiempo invaluable, y de ninguna manera permitiré que esto se prolongue un día más, necesito saber si no hemos perdido… la oportunidad… Riddle pudo haber cambiado muchas cosas… quizás … no puedo quedarme a descansar, menos ahora que tenemos en nuestras manos una de las mejores oportunidades para obtener el Horrocrux, ya descansaré cuando ese maldito este muerto…- masculló Draco mientras que con dedos temblorosos se abrochaba la capa negra de terciopelo que hace unas horas Hermione había traído para él de Malfoy Manor.
- Draco por favor…- suplicó nuevamente su amiga, más se detuvo en su diatriba cuando Draco la miró severamente a los ojos en silencio.
- Puedes quedarte si lo deseas… ya sabes dónde encontrarme…- dijo finalmente el Mortífago a la vez que con una expresión indescifrable tomaba el bastón que alguna vez le había pertenecido a su padre. Con cautela dio unos cuantos pasos tentativos por la habitación, comprobando que su escasa habilidad para utilizarlo, fuera lo suficientemente útil como para mantenerlo a salvo de sí mismo.
- ¡¿Qué?! ¡¿crees que me quedaré?!- Hermione miraba a Malfoy con los ojos entrecerrados con una mescla de indignación y resentimiento.
- No lo sé, esa tu decisión, de todos modos si dices que no te piensas quedar, ¿cuál es el afán de que yo lo haga?….- Draco se encogió de hombros mientras Blaise adelantándose a la situación se acercó a su amigo para ayudarlo cogiéndolo de un brazo.
- Déjame un resquicio de dignidad Blaise…- aseveró Draco negando la ayuda de su amigo con un gesto de su mano, este último había re-aparecido hace unas horas después de haberse ido con Lovegood por un día entero. Apoyándose en el hombro de su amigo, trató de alzarse lo mayor que pudo estirando sus músculos atrofiados por la falta de uso.
- Concuerdo con Hermione Malfoy… tal vez deberías pensarlo mejor…- masculló Harry de brazos cruzados mientras observaba la situación- Nadie te está echando.
- Si mi mente no me engaña y si mal no recuerdo, no pregunté tu opinión Potter…- contestó Draco irritado- y si así lo fuera… créeme que me importa muy poco…- inquirió levantando una ceja arrogante…- además las visitas y los muertos apestan a los tres días… supongo que mi presencia aquí es tan bienvenida como un palo de escoba metido en el trasero…- Harry pestañeó sin saber si ofenderse o reírse por la analogía de Malfoy, era tan cierta como simple, nadie quería a Malfoy ahí… pero Harry no tenía las agallas para correrlo sin que con ello Hermione no saliera perjudicada. Al parecer su cortesía mal disimulada no era algo que Malfoy se tragase así nada más.
- Voy por mi capa…- aseveró Hermione saliendo primero por la puerta rumbo a su antigua habitación compartida con Luna. Harry observó cauteloso el gran esfuerzo que Draco utilizó para llegar al comienzo de las escaleras, sin duda el bajar peldaño por peldaño fue una de las cosas más angustiosas que Harry había visto en su vida, cuando al fin puso un pie firme en el suelo que daba al salón principal, inconscientemente el mismo soltó un suspiro de alivio. Varias cabezas se levantaron en cuanto ellos tres se aparecieron en el salón, allí gran parte de los miembros de la orden del fénix estaban en silencio y expectantes.
- ¿Es seguro que se marchen?- Draco miró a la mujer que había roto el inquietante silencio, ese cabello azulado oscuro y esos ojos violetas revelaron su identidad al instante. Su prima le miraba con ojos curiosos y atentos, por unos segundos pensó en simplemente ignorarlos a todos y ser el mismo imbécil arrogante de siempre, no obstante, no lo hizo y contra toda lógica respondió lo más normal y cordialmente que podía.
- En primer lugar jamás debimos estar aquí… solo la astucia de Blaise y las artimañas de Nott han hecho posible que no nos hayan descubierto, cada segundo que pasa, es un riesgo permanente… cuando vuelva a tener el control me pondré en contacto… por ahora todo es incierto…- dijo sin mediar palabras de reconocimiento ni cercanía.
- ¿Qué? ¿ahora tenemos que esperar tus órdenes?- la voz de Ron tensó aún más el ambiente de lo que ya lo estaba. Harry quiso darse de cabezazos contra la pared en ese momento, nada bueno podía salir de esa situación con Ron presente. Draco lo miró sin una sola reacción en su rostro y en ese momento se arrepintió de haber sido amable.
- Por mi te puedes ir a pelear solo si gustas, no me incumbe y me importa bastante poco…- respondió este último con su sonrisa ladeada de desprecio característica, que tuvo como recompensa una mirada llena de odio de Ron.
- Basta Ron, ya fue suficiente de todo esto, somos aliados ahora te guste o no…- Hermione la cual venía tras Draco miró a sus amigos con una sonrisa mientras que con agilidad acomodaba su hermosa capa de viaje. Los miembros de la orden miraron a ambos magos en todo su esplendor, a pesar del aspecto desmejorado de Malfoy, y la cara estresada de Blaise y las ojeras de Hermione, los tres lucían recios y atemorizantes como una conjunción perfecta de lo que representaba la elegancia y el poder.
- ¿A dónde crees que vas?- volvió a preguntar Ron desviando su mirada de Malfoy para posarla ahora en Hermione, la bruja sin inmutarse estaba colocándose unos hermosos y elegantes guantes de cuero para protegerse del frío.
- Volvemos a casa… ya te había dicho que Draco quería marcharse hoy mismo…- respondió ella frunciendo el ceño extrañada. Harry cerró los ojos por inercia a la vez que se apretaba la mandíbula con ansiedad, sabiendo exactamente lo que Ron diría a continuación.
- ¡Ésta es tu casa!- exclamó el mago acercándose a ella a la vez que quedaba frente a Draco.- Nunca mencionaste que te irías con él…- escupió con desprecio, todos los de la orden miraban de vez en vez a ese extraño triángulo que se había formado.
- ¿Y qué harás para impedirlo comadreja? Nunca hiciste nada por ella, ¿qué te hace pensar que lo podrás hacer ahora en tu condición?…- contraatacó Draco endureciendo su mirada e irguiéndose aún más en su propia altura.
- ¡Ya dejen esto por Merlín!- exclamó Hermione enfurecida. Draco desvió su mirada en dirección a la Señora Weasley que estaba al lado de su esposo cerca de la chimenea atónita y un tanto atemorizada.
- Lamento los inconvenientes...- agradeció él con una sutil inclinación de cabeza ignorando la furia de Ron, Molly sorprendida pestañeó rápidamente en respuesta al gesto de Malfoy.
- No… no es…- Molly nerviosa por la atención recibida solo asintió sonriendo en su dirección.
- Hermione, no puedes estar hablando en serio…- Ron el cual había dejado a Malfoy, se acercó a Hermione apelando al último recurso. Tomando sus manos se acercó a ella tratando de estrecharla entre sus brazos. Draco sin moverse de su sitio miró de reojo a la pareja apretando los dientes con fuerza.
- Ron… basta, no es el momento ahora…- susurró ella a su oído no rechazando el abrazo con el cual él la retenía.
- No lo ha sido hace semanas, ni ahora… ¿entonces cuando será el momento para hablar? Hermione, he esperado pacientemente… y ahora resulta que te marchas con ese miserable…- Ron susurraba tan rápido que Draco apenas si pudo comprender aquellas palabras.
- Ron ahora no…- respondió ella incómoda.
- Hermione…- le llamó Draco a la vez que le extendía una mano invitándola a marcharse, Harry desde una esquina observó la interacción de todos los presentes, Luna miraba de forma curiosa la escena, Blaise a su lado rodó los ojos divertido, Ginny tenía la mirada clavada en su amiga, Molly apresó aún más fuerte el brazo de su marido el cual junto al resto de sus hijos parecían petrificados en sus lugares. Luego vio la confusión en los ojos de Hermione, en su expresión había pesar… pero no duda.
- Ron…- ella le llamó con suavidad antes de que con una sonrisa y una suave caricia, abandonara sus brazos para tomar la mano que Draco le ofrecía. Fue en ese instante en que Harry supo que tenía que intervenir, Ron estaba petrificado en su lugar sin poder creer que su amiga le hubiera abandonado.
- ¿Cuánto tiempo debo esperar a que te aparezcas de nuevo Malfoy?- preguntó él rompiendo el ambiente tenso e incómodo que se había formado.
- No te relajes demasiado… te lo haré saber hasta que tenga seguridad de que todo está bajo control… mientras no tenga esa certeza, no les quedará más que esperar… aunque a algunos les parezca absurdo… por ahora Hermione y yo nos encargaremos de todo…- Draco arrugó un poco el entrecejo con molestia, más cuando Harry pensó que diría algo, fue la voz de Hermione la que habló en resonancia a las palabras que probablemente jamás saldrían de la boca de Malfoy.
- Cuídense de las redadas… manténganse alejados de los ataques por ahora… si bien ya no hay matanza, aún quedan Mortífagos en busca de tesoros invaluables… no quiero enterarme que alguno de ustedes fue capturado… repliéguense en las casas de seguridad que tenemos, guarden sus fuerzas para cuando sean necesarias…- la voz de Hermione se quebró por unos instantes. Harry miró la expresión de su amiga y luego la de Malfoy la cual estaba en completa sintonía con la de ella.
- Lo que Hermione quiere decir, en palabras sencillas es que si son capturados antes de que la guerra estalle, estarán por su cuenta, si ponen en riesgo la misión los mataré yo mismo de ser prudente, si caen en mis garras y si no tengo otra opción la muerte será su final… no hay punto de discusión en ello, si desobedecen a Potter a Hermione o a mí… estarán muertos.- Sentenció Draco ante un jadeo estupefacto de Molly.
- Entonces debo suponer que mi misteriosa liberación condice con ello… ¿no primo?- Draco miró a Ninphadora Tonks confundido y un poco molesto, su prima le miraba con esos ojos extraños como si supiera todas las verdades del mundo, Remus a su lado la tomó de la mano en señal de apoyo.
- Deberías considerarte una bruja con suerte…- Masculló Draco como respuesta sin abandonar su mueca arrogante, sin embargo, la sonrisa traviesa de Hermione a su lado derribaba toda la puesta en escena que el pudiese crear.
- Gracias primo…- la voz de Dora y sus ojos sinceros solo lograron que la incomodidad del mago aumentara a niveles insoportables.
- Suficiente plática…- espetó mientras empuñaba su varita con ansiedad.
- Hasta pronto…- se despidió Hermione, un instante después ambos magos desaparecían del lugar seguidos por Blaise el cual cerrándole un ojo a Luna siguió a sus amigos a Malfoy Manor.
Estimadas amigas, después de mucho tiempo al fin pude actualizar, han sido unos meses terribles para mí, mi vida ha cambiado mucho y aún está en un torbellino de sucesos inesperados, solo puedo decir que todo ha sido para un bien mayor. Este capítulo es el comienzo del tercer arco final, la carrera por el fin de la guerra y el gran final de nuestros protas… espero haber logrado transmitir todo lo que yo deseaba, las sensaciones y por sobre todo los sentimientos, para mí en lo personal, la escena del reencuentro de Harry y Draco era lo que me imaginé desde el primer momento en que comencé a escribir este fic, espero no haberles desilusionado y que hayan disfrutado al leerlo, tanto como yo al escribirlo. Gracias por su valioso tiempo!
Agradezco enormemente sus reviews! No saben cómo me he sorprendido de su teorías, algunas de ellas han acertado al 95% de lo que pasará jajajaja! Solo espero que cuando lo lean quede a la altura de las expectativas!
Athefrod… no sabes cómo te extrañé, estaba preocupada por ti! Sabía que estabas mal de salud y eso me tenía muy preocupada, gracias a Merlín has regresado! Ya sabes… me encantan tus testamentos jaajja!
Os adoro!
