Capítulo 35.
"LAZOS FAMILIARES"
La residencia del señor Jacob, estaba a las afueras de la ciudad, Candy bien temprano llego en un taxi, con una nota en su mano, en donde especificaba la dirección exacta, al llegar, ella observó de lado a lado la gran casa en color blanco, con dos columnas anchas en la entrada. Una residencia llena de ventanas, seguramente de muchas habitaciones.
Sobre la acera, Candy se paró frente al portón negro, decidió llamar a una joven mucama que regaba las plantas en la entrada.
— Hola, buenos días señorita, busco al señor Jacob, ¿vive aquí? – cuestiono la rubia con interés, la joven que regaba las plantas, la miro con firmeza.
— Si señorita, él vive aquí, es mi jefe, supongo que usted debe ser la señorita Candice White ¿cierto?
— Si así es – a Candy se le hizo extraño que esa mucama supiera de ella.
— En seguida le doy acceso.
La residencia por dentro era aún más grande de lo que se veía por fuera, el pasillo principal por donde camino Candy, en cada pared tenía cuadros, pinturas al óleo y uno que otro adorno que combinaba con el tono grisáceo de las paredes.
— Aquí puede esperar al señor Jacob, señorita Candy, en seguida vendrá a atenderle.
— Gracias – indico Candy, mirando a través de una pequeña ventana en ese despacho, que dejaba presenciar con claridad a lo lejos el acantilado, donde Terry mencionó haber estado con su padre de niño.
— Buenos días Candy – interrumpió su letargo, al entrar de improviso Jacob.
— Buenos días señor Jacob – respondió Candy.
— Me agrada mucho que hayas venido a visitarme Candy, es una alegría para mí, el verte aquí, eso es sin duda lo mejor que me ha pasado – sonrió Jacob – por cierto Candy, quiero presentarte a una persona muy especial, es mi sobrina, hace unos años que vive a mi lado, luego de que sufrió un trágico accidente. ¿te gustaría conocerla?
— De acuerdo – respondió Candy.
En cuanto miro hacia la puerta, se asomó una joven delgada y castaña, de piel trigueña, caminaba ayudada por un bastón y sus ojos permanecían cerrados, en ese momento Candy dedujo que se trataba de una invidente.
— Hola, mucho gusto mi nombre es… - Candy se paró para ayudarle a la chica a sentarse.
— ¡Candy!, el gusto es mío, yo soy Camila – le dijo extendiendo la mano - me alegra que hayas venido a visitar a mi tío, eso es muy bueno Candy, ahora él necesita mucho de ti, de su familia – comentó la joven.
— Si Camila, yo también me siento feliz de que mi hija, haya aceptado venir a verme…
— En realidad yo decidí venir así tan de pronto, porque dentro de un rato me iré al aeropuerto, debo viajar a lado de mi jefe a Japón, hay un evento en ese país y como soy su asistente tengo que estar presente – interrumpió Candy.
— ¿Japón?, ¿viajarás hasta allá?, y ¿tu madre estará bien aquí sola?
— Señor Jacob, es muy extraño que se preocupe por la salud de mi madre, pero en efecto, ella estará bien, se quedará acompañada de unos amigos nuestros de hace años, Los Ardley, de todas formas no pienso demorar, he hablado con mi jefe y le pedí estar el menor tiempo posible, él me aseguro que hará lo posible porque ese viaje sea breve, aunque deduzco que al menos dos semanas, si estaré fuera.
Tanto Jacob como su sobrina la escucharon con claridad, Jacob estaba retirado de sus negocios y debido a su enfermedad solo se la pasaba en casa, encerrado en su habitación o recorriendo los pasillos, en ocasiones charlando con su sobrina, pero su vida se había vuelto tan sedentaria, que incluso comenzaba a extrañar sus antiguos viajes alrededor del mundo que tanto le gustaba llevar a cabo.
— Nosotros también iremos a Japón – exclamo Jacob de sopetón, Candy lo miro con desconcierto y Camila, levantó el rostro.
— ¿Irán a Japón?, no entiendo señor Jacob.
— Si Candy, durante muchos años he vivido lejos de mi hija, de ti, ahora que te vuelvo a ver y sé que has dado el primer paso, al menos me alienta a suponer que intentas perdonarme, es por eso, por todos esos años perdidos, que no pienso alejarme más de mi hija, así que Candy, iremos a Japón.
— Eso es imposible, nosotros viajaremos hoy en el avión privado del señor Andrew, así que…- Camila escucho con claridad cuando Candy mencionó «Andrew»
— ¿Has dicho señor Andrew?
— Si, Albert Andrew, él es mi jefe directo.
El corazón de Camila quería salirse de su lugar, no podía creer lo que escuchaba, de nuevo el destino ponía en su camino a Albert, pero ella no quería que la encontrará, eso no, durante muchos años intentó mantenerse distante incluso fingiendo su muerte para que él no sufriera al tener que casarse con una mujer ciega que toda su vida estaría así.
El rostro confuso y las lágrimas que mantenía contenidas en sus ojos cerrados, se deslizaron sobre sus mejillas e intento limpiárselas con un pañuelo que llevaba en su mano, la insignia que tenía ese pañuelo, era una «A» y era similar al que Albert le había prestado a Candy, cuando ella lloró, algo de lo que la rubia de inmediato se percató.
En ese instante Candy recordó, cuando Albert mencionó a una tal «Camila»
— No puede ser la misma – pensó Candy, así que las dudas en ella surgieron – no puede ser la novia muerta del señor Andrew, no, ¿Por qué habría de hacerse pasar por muerta?, ¿será que no lo amaba? – una voz interrumpió sus cavilaciones.
— ¡Candy! ¡Candy! – exclamo Jacob y ella quito su vista del pañuelo de Camila, para mirar a su padre.
— ¿Sí?
— ¿Qué sucede?, por un momento te quedaste en silencio, ¿pasa algo? – ella solo negó con la cabeza, mientras miraba a Camila con insistencia.
Camila no se percató de su mirada por el estado en que se encontraba, de modo que Candy pudo indagar con exactitud cada detalle en el rostro de esa chica, necesitaba saber los motivos por los cuales había fingido su muerte, pero para empezar, Candy debía de averiguar si ella era la misma.
— Yo no viajaré a Japón tío, me quedaré aguardando por ti en casa – indico Camila.
— ¿Pero porque?, sí has estado encerrada desde que te mudaste, deberías distraerte, te hará mucha falta hacerlo.
— Entiendo tío, pero como Candy lo menciona su viaje no es de placer, es de negocios, así que no creo prudente ir – Candy comenzó a sospechar de lo que Camila decía.
— Creo que lo mejor es que usted tampoco vaya señor Jacob, ese viaje me servirá para esclarecer mis ideas en cuanto a la reciente noticia de que usted es mi padre, necesito estar lejos de todo para sentirme mejor, ¿cree que pueda comprenderme?
— Tienes razón Candy, disculpa por haber sido entrometido, es que ahora que dispongo de tan poco tiempo, a veces quisiera comerme el mundo entero, pero te comprendo, el que estés aquí, me afirma que tienes interés de darme una oportunidad y eso es lo que importa. No me queda más que desearte buen viaje, pero antes de que te marches, quiero decirte que he pagado el monto total del apartamento donde ahora viven, ya es suyo Candy, de ustedes – los ojos de Candy lo miraron con sorpresa, ¿Cómo era eso posible?, ¿Cuándo hablo con Andrew para comprárselo? – es un obsequio por todo lo mal padre que he sido.
— No debió hacerlo, se lo agradezco, pero debo decirle que yo estoy dispuesta a sacar a mi familia adelante por méritos propios, no necesito su dinero señor…
— ¡Erickson! – dijo él, ese era el desconocido apellido, que ahora descubría Candice.
— De acuerdo señor Erickson, debo irme, con permiso, adiós Camila – diciendo eso Candy avanzó hacia la salida.
En su recorrido por el pasillo, alguien intento detenerla con un argumento, que esperaba fuese convincente;
— ¡Candy!, sé que mi tío te mantuvo privada de su calor de padre, pero las personas nos equivocamos, cometemos errores y es de humanos perdonar, tener el valor de hacerlo, solo así podemos darnos la oportunidad de ser felices, debes aceptar a tu padre Candy, yo he sido testigo del sufrimiento por el que él ha atravesado, y sé que está arrepentido, al menos dale una oportunidad, verás que no te arrepentirás – la detuvo Camila, logrando hacer que se parara en el pasillo, antes de llegar a la puerta de salida.
— ¿Tú lo has hecho Camila?
— No comprendo Candy – respondió ella.
— ¿Perdonar? O equivocarte más bien – el silencio reino por unos segundos.
— Sí Candy, quizás me he equivocado pero lo hice por amor, por evitar el sufrimiento de aquella persona que algún día ame, ¿sabes?, espero que si lo vuelvo a encontrar, él me perdone, es por eso que no me gusta saber que tu guardas rencor Candy, deberías aprender a perdonar, porque debe ser doloroso que te guarden rencor por tus errores – añadió Camila, esas palabras eran sinceras, pero también le hicieron recordar a Candy, lo mal que andaba su relación con Terry a causa de la falta de un perdón, uno que ella aún se sentía indispuesta a darlo.
— Camila, sé que no nos conocemos bien, que apenas nos han presentado, por el breve tiempo que tengo para hablar no puedo explayarme haciéndote preguntas, pero solo tengo una duda, ¿Por qué te afecto que yo mencionará el nombre de Albert Andrew?
Camila de nuevo enmudeció, se quedó petrificada sin saber que decirle, era evidente que Candy parecía ser muy meticulosa y observadora, pero lo que entre Camila y Albert había ocurrido, para ella era cosa del pasado, anhelaba que él fuese feliz con otra mujer, una llena de vida y de noble corazón, alguien como.
— «Candy» - pensó Camila – No entiendo de lo que me hablas Candy, yo no me puse nerviosa ni melancólica por escuchar mencionar ese nombre.
— Camila – se le acercó Candy y la sujeto del hombro - ¿sabes?, estoy enterada de que el señor Andrew tuvo una novia que se llamaba Camila y ella falleció – el rostro de la trigueña se pasmó al escucharla – pero curiosamente, hoy vengo a visitar al que dice ser mi verdadero padre y conozco a mi prima, quien por casualidad también se llama Camila, y lleva consigo un pañuelo con la insignia de los Andrew, ¿quisieras decirme si es solo casualidad Camila? ¿o existe un secreto que no quieras compartir?
— ¡No le digas nada de mi Candy!, por favor, él no debe saber que yo estoy viva…
— ¿Pero por qué? –exclamo Candy sorprendida aun sin comprender.
— ¡Por qué no!, eso es algo que nunca debiste saber, por favor no intervengas Candy.
— Pero él te amaba, me lo dijo, rompiste su corazón, eso es cruel ¿Por qué lo hiciste?
— Candy, por favor, solo intenta hacer que se olvide de mi para siempre, yo ya no quiero estar a su lado – ahí intentó inventar algo para que Candy desistiera de cuestionarla - ¡no lo amo Candy!, me duele recordarlo, porque lo hice sufrir, pero decidí hacerme pasar por muerta por que no quise casarme con él, no podía casarme con un hombre que no amaba.
— No te creo.
— ¡Pues créelo Candy!
— Él es bueno y se merece una mujer que lo haga feliz, esa mujer no soy yo Candy, no lo seré nunca, menos así como estoy, ¡ciega!
— ¿es eso verdad? Tu ceguera te detuvo de seguir con él ¿cierto? – Camila se hizo a un lado, dándole la espalda a Candy.
— ¿Por qué?, no es justo.
— ¡Si lo es!, por favor Candy, no quiero volver a saber de ese hombre y te ruego que si tienes tantita consideración conmigo, evites decirle que existo ¿de acuerdo?, porque si lo haces, te odiaré Candy, y no quiero odiar a mi prima, a quien anhelaba conocer con tantas ansias – al decirlo Camila derramo algunas lágrimas de tristeza, por lo cual Candy optó por abrazarla para darle consuelo.
Candy descubría que su prima, era la misma mujer que Albert le mencionó, aquella que para él estaba muerta, sin duda sería difícil guardar ese secreto, pero Candy debía hacerlo, la amistad entre su prima y ella tenía potencial de convertirse en algo especial, así que no quedaba menos que aceptar lo que ella le pedía, discreción.
Hola, hola, de nuevo saludandoles con este inicio de semana, espero tengan una linda semana. Este capitulo se trato de resolver un poco de misterios ¿o enredarles más?, jejeje espero que no, ya pronto veremos más de los rebeldes, eh, no se me olvida.
Agradeciendo Reviews:
SkarlletNorman-Alesita77-Patty-Gladys-ClausMart-Guest-FlorMnll-Flaissh-RoseDeGrandchester-Dianley-Merlia-AmyCL-Guest-GiselQuiroz-Esme05-MaryJaimes-Guest-GabyGrandchester. Gracias a todas chicas por sus lindos comentarios. Saludos, que estén bien.
Nos leemos pronto.
¡Chau!
