Cody

El lugar volvió a oscurecerse. Tras Sora, el portal se cerró y no quedaba ya ningún haz de luz colorida que les dejara algo de confianza.

Nat tenía la garganta seca, tragó con un ruido sordo que llamó la atención de Davis, pero ella probó con ocultarlo fingiendo una débil tos que le hacía picar.

Siendo sincera, ella debía admitir que aquel lugar le daba terror, que hubiera sido mejor irse y dejar que los muchachos arreglaran la situación, pero no. Debía mantenerse en pie, para no derrumbarlos a ellos, la fe debía ser fuerte. Otra vez.

Izzy rompió el silencio, que comenzaba a incomodar, tecleando en su computadora sin dejar descansar sus dedos, ¿había encontrado algo o solo era su manera de calmar su nerviosismo?

Natsuki se sentó en la gris-perlada arena, junto al genio del internet que no paraba de recorrer con sus manos el teclado y mirar con extrañas muecas su pantalla del portátil. Observó su trabajo detenidamente, al tiempo en que Renamon se colocaba a su lado derecho y, al lado izquierdo de Izzy, estaban Matt y Tai que no paraban de lanzarse miradas significativas. Y pocos minutos después, Izzy, les sonrió triunfal ensañándoles a todos su trabajo: un mapa del mundo de la oscuridad. Cada árbol, cada piedra, cada casa abandonada, cada cueva, cada camino, cada montaña, y todo el recorrido del mar color negro azabache; era mucho más grande de lo que ellos creían y había sitios que no conocían ni tampoco querrían conocer. Pero Izzy no conseguía hacer una representación muy exacta de aquellos lugares desconocidos, ya que al parecer era necesario, para que el programa funciones, que el digivice del conocimiento haya obtenido los datos de estos sitios. Por ese motivo es que únicamente podía ser utilizado por Izzy.

Davis habló en un susurro apenas audible con la intención de que solo escucharan Shin y TK, Nat supuso que estarían planeando alguna estrategia secreta. Su teoría era cierta, pero ella se encontraba lo suficientemente cerca como para oír.

"Debemos separarnos, aquellas montañas… seguro esconden un gran secreto. Mientras nosotros tres investigamos eso, Matt, Tai e Izzy rodearán el río en busca de una salida."

Con un resoplido, la digidestinada se paró de golpe, y los tres chicos se sobresaltaron al ver que dirigía su mirada solo a ellos.

Nat: Creo que te estás equivocando… —Davis puso cara de pocos amigos, invitándola a que terminara de hablar —, sencillo: si ustedes tres viajan juntos a las montañas, Tai, Matt e Izzy estarán desprotegidos ya que al parecer no me están contando en su plan.

Los tres empalidecieron, llamando la atención de los cuatro digielegidos que faltaban en la conversación.

Davis: (Excusándose) No podemos dejar a Cody solo.

Ella asintió como si hubiese planeado todo un discurso.

Nat: Por eso propongo que Cody los acompañe mientras yo viajo con ellos tres. –aclaró señalando con la cabeza a los jóvenes elegidos.

Pero antes de que pudiera seguir explicando su idea, sus tres amigos corearon un fuerte: ¡NO!

"¡Estás loca!" le aseguró Davis como sabiendo que ella comenzaría a quejarse y no pararía de hablar hasta que ellos cambiaran de opinión.

"No vamos a dejar que vayas tu sola en protección de un grupo tan numeroso" siguió TK utilizando su voz pacificadora, pero como siempre, no sirvió en Nat.

"Recuerda que estás herida" terminó Shin con un tono casi suplicante.

Ahora fue el turno de ella para poner cara de pocos amigos. Su mal gesto hizo reír a Patamon y a Veemon, que no paraban de hablar por lo bajo, con lo que Nat dedujo que estaban apostando quién ganaría la discusión.

Renamon estaba demasiado absorta en sus pensamientos como para decir algo. Ella era capaz de oír varias conversaciones al mismo tiempo y sacar conclusiones totalmente distintas a la vez, era muy inteligente en verdad, pero en esos momentos prefirió no involucrarse, ya que nadie dudaba de su capacidad en la pelea o de la fuerza de su compañera, sino que ninguno de los tres adolescentes quería arriesgar a Nat. Ella calificó ese problema como humano, y como ella no era humana ni tenía sentimientos humanos, no iba a dar su opinión al respecto.

Dorumon, el compañero de Shin, tampoco se involucró demasiado. Nat estaba segura de que ese digimon extrañaba por demás a Tapirmon, ya que él era como un hermano.

Concentrarse unos momentos en ese sentimiento digital le dio la posibilidad a Nat de distraerse de la discusión y entender un poco más a los monstruos digitales. Los digimons además de tener sentimientos digitales propios, son influidos por los sentimientos de los humanos que tienen cerca, sus compañeros. Lo que significaba que si, por ejemplo, Shin, extrañaba a su hermana Lena, Dorumon extrañaría a Tapirmon. O si Davis extrañaba a Kari, Veemon extrañaría a Gatomon.

Pero esa hipótesis no iba al caso.

Dejó de lado todo ese rollo con los digimons y su relación con los humanos, y volvió a prestar atención al plan de Davis. Al terminar de explicarlo, sus amigos esperaban, con los brazos cruzados, que les contradijera, sin embargo, ella se limitó a sonreír y asentir.

Todos quedaron estupefactos, acababan de recibir la aprobación de Nat para no participar en la "Operación Rastreo" y cuidar de Cody. La chica solo tenía una condición y era que Tai acompañara a TK y a Davis, y que Shin fuera hacia el otro lado con Matt e Izzy.

A Cody le costó aceptar el plan, pero se le ocurrió una muy buena idea, por lo que dejó que sus amigos se marcharan hacia las montañas en el sur o hacia el norte por la orilla del mar negro.

Cuando los dos pequeños grupos de tres personas, uno acompañado por un solo digimon y el otro por dos, dejaron de verse en el horizonte, Cody le lanzó a Nat una mirada casi cómplice que ocultaba algo más, una idea descabellada.

Ambos sonrieron al notar que pensaban exactamente igual. Cody solo había aceptado que Nat cuidara de él; y Nat solo había aceptado cuidar de Cody y no participar en el plan de Davis. Cosa que los dos respetarían.

Ellos no seguirían a los demás a través de la pradera gris hasta llegar a las montañas, ni caminarían por la orilla del mar. Cumplirían con las órdenes de su líder cuidándose el uno al otro, pero no se quedarían allí sentados. Se sumergirían en la negrura del mar.

Renamon digievolucionó a Etsumon y extendió sus largas y blancas alas de grulla creando un cápsula casi irrompible, transparente y gruesa que cubrió de pies a cabeza a su compañera y su amigo.

Etsumon controlaba la esfera con sus alas, la hizo elevarse unos centímetros y bajar en picada a una velocidad increíble hundiéndose en la oscuridad. No se veía absolutamente nada y Nat se arrepintió de haber metido a Cody en esto, pero no había vuelta atrás, ya estaban allí.

Cody lanzó un suspiro nervioso; Nat no pudo adivinar ni con ese sonido donde era que su amigo se encontraba. Etsumon hacía mover su campo de fuerza pero el panorama no cambiaba, la espesura de la oscuridad hacía que sus mentes se alteraran.

Cody: ¿Sabes, Nat? Me gustaría ser un mejor digielegido. –lo soltó sin previo aviso. –a veces siento que no merezco ser llamado así.

Natsuki agradeció con ganas no poder ver nada, porque al niño no le habría agradado ni un poco haber visto la expresión que ella formó ante aquel comentario.

Nat: ¿Por qué dices esas tonterías?

Él hizo silencio unos segundos que se extendieron rápidamente.

Cody: Si me comparo con Davis, yo no soy más que un cobarde. Si me comparo con Ken, soy una persona de corazón triste y frío. Si me comparo con Yolei, no tengo la inocencia ni el amor necesarios. Si me comparo con TK, nunca tendré esperanza de nada. Si me comparo con Kari, solo poseo oscuridad en mi interior. Si me comparo contigo, me doy cuenta de que no tengo fe en nada. Por eso sé que no sirvo como digielegido, y ahora que Armadillomon no está, solo soy una carga para todos ustedes.

La voz del pequeño sonaba vacía, y ella tenía la leve sospecha de que lloraba. No sabía muy bien qué decir o cómo actuar en esos momentos. Era impresionante lo poco que se apreciaba a sí mismo ese niño.

Nat: No —negaba con la cabeza, aunque sabía que Cody no podía verla —, no debes pensar así nunca. Mira… si yo me comparo contigo me doy cuenta de que nunca lograré tener tanto conocimiento general como el tuyo, puede ser que sepa algunas cosas pero hay tantas que yo ignoro y tú no que me hacen sentir un poco tonta. También descubro que soy una gran mentirosa y que me cuesta mucho sincerarme con los demás. Pero si me quedo con esos defectos sin tener en cuenta mis virtudes, toda mi vida creeré que no sirvo para nada, y no es así. Yo doy fe a los que ya no la tienen, ¿Comprendes? –En la oscuridad, no estaba segura pero, creía que Cody la observaba tan detenidamente como el escáner de una computadora. –No tienes que compararte con los demás porque la idea es que todos los digidestinados seamos diferentes, únicos e irrepetibles, con distintos defectos y cualidades, y así llegar a formar un solo ser.

Él se quedó pensativo unos instantes más y luego soltó, como quien no quiere la cosa:

Cody: Aun así no puedo ser un digielegido. –Nat gruñó, ¿Le había dado un discurso esperanzador para nada? –dime algo… siempre hablas de las generaciones de niños elegidos, la primera que son nuestros amigos, y la segunda que son Ryo, Shin y Lena… pero… ¿Qué hay de la tercera? Yolei, Davis y yo no sabemos nada sobre porqué fuimos escogidos, lo único que has dicho es que nuestros dispositivos digitales se llaman D-3 ya que somos la tercera generación, pero… ¿Por qué me eligieron a mí? ¿Fuiste tú quién lo hizo?

A Etsumon se le escapó una risita traviesa, que disimuló con una suave tos. La primera digidestinada le sonrió a su camarada y esperó unos segundos para hablar, de lo contrario se reiría en la cara del niño y eso no iba a gustarle nada.

Nat: No. No fui yo quien los eligió. Te contaré… después de que Apokalymon fue destruido en el cielo de todo el mundo, tomé la computadora de mi padre adoptivo, el señor Bunya, y… bueno, creí fielmente que sucedería si lo intentaba así que atravesé la computadora y llegué al digimundo.

"El grupo de niños acababa de marcharse. Todo estaba en paz. Busqué el lago donde mi tío Gennai tenía escondida su base bajo el agua. Renamon estaba con él. Ambos me contaron lo que había pasado y mi tío se alegró en comunicarme que la dimensión donde habíamos colocado a Daemon era una buena cárcel para él, ya que no había logrado escapar aún. (Años más tarde nos dimos cuenta de que en realidad aquel mundo de las tinieblas incrementaba su energía y Daemon solamente estaba esperando el momento justo para aparecerse y atacar. Pero eso es otra historia)"

"El problema ahora era que un señor apellidado Oikawa había creado con su propio ADN dos especies de digimons completamente nuevos: Arukenimon y Mummimon. Supimos enseguida que aquel hombre llevaba el espíritu de Miotysmon y que si él colocaba en los cuerpos de cierta cantidad de niños unos objetos similares a semillas, el señor Miotysmon renacería de nuevo."

"Yo me ofrecí para acabar con él. Pero mi tío dijo que debía ocuparme de encontrar mi digiegg de la fe. Acordamos entonces crear un digiegg para cada emblema, pero… a medida que los creábamos, por accidente o tal vez a propósito, mi tío creó tres especies de digimons que no existían con anterioridad."

"Ocultamos el espíritu de aquellos nuevos digimons y me dijo que eran especiales, que serían ellos lo que acabaran con Miotysmon para siempre. Recuerdo haberle preguntado por qué los colocábamos dormidos en un digiegg y no en la ciudad del renacimiento. Él me contestó que porque así lo había profetizado Anubismon. Dijo que ella le permitió crearlos a los digimons y a los digieggs con el simple hecho de complementar a sus compañeros humanos."

Cody: (Lentamente) Lo siento, pero no te entendí. ¿Quién es Anubismon?

Natsuki rió por lo bajo, ¿No había explicado ya eso antes?

Nat: Anubismon es el digimon sagrado más importante de todo el digimundo. Fue el primero creado por las bestias sagradas. Su trabajo es juzgar quien renace y quien "muere". Y cada profecía suya debe ser cumplida por naturaleza o a la fuerza.

El niño arrugó el entrecejo hasta unir los dos extremos de las cejas. Aunque su amiga no podía verlo, podía hacerse una idea bien clara de las reacciones de Cody a medida que oía la historia.

Cody: ¿Y eso que tiene que ver conmigo y con Armadillomon?

La chica se mordió el labio, no era una historia difícil de contar, pero si uno no estuvo presente mientras todo sucedía, tal vez le cueste un poco asimilar todas las partecitas de este gigantesco esquema digital. Ya que todo aquí se relaciona y una cosa no es nada sin la otra, y para resolver un problema tienes que tener la solución a otro muy distinto.

Nat: Pues… Anubismon tuvo… algo así como una "visión". Su profecía decía que: en su gran mayoría crecerán y ya no servirán, los menores prevalecerán si van acompañados cada vez más.

Los ojos de Cody se abrieron como dos redondas monedas de oro.

Cody: (Cauteloso) No creo comprender lo que me dices.

Nat puso los ojos en blanco.

Nat: (Perdiendo la paciencia) Se refería a los niños elegidos. Los más grandes ya no sirven, no pueden hacerse cargo porque son demasiado grandes, ya no participan en esta misión, al menos no oficialmente. Y en cuanto a los más pequeños, habla de TK y de Kari, dijo que ellos prevalecerían solo si van acompañados cada vez más. Ahí es cuando los ve a ustedes. O más bien a nosotros. Ella lo sabe todo, vio como ustedes se unían al grupo de digidestinados, lo vio a Ken volverse el emperador de los digimons y recapacitar, me vio a mí acercándome a ustedes, los vio a Shin, a Lena y a Ryo, ¿Y quién sabe si no vio a más personas? Esa es la primer parte de la profecía.

Cody: Eso… quiere decir que…

Nat: (Llevándose una mano a la cabeza) TK y Kari crecieron, por eso también lo hicieron Patamon y Gatomon, tomando sus digieggs respectivos y digievolucionando de manera distinta. Los demás niños de la primera generación ya son lo demasiado grandes como para otra gran misión, por lo que Yolei, Davis y tú, tomaron sus lugares junto con sus compañeros digimons, creados únicamente para ustedes, ¿Es tan difícil de entender?

Se prolongó un corto silencio de aproximadamente medio segundo que Nat aprovechó para respirar una bocanada de aire que le hacía falta.

Cody: Aún no lo entiendo… ¿Por qué yo fui elegido?

Hablaba más consigo mismo que con Nat, pero la chica no podía entender en esos momentos como era que aquel muchacho poseía el don del conocimiento si no era capaz de comprender ni la más simple parte de la historia.

Nat: ¡Porque Anubismon lo vio en una profecía!

Cody: Pero… ¿Quién es Anubismon? Eso aún no me queda claro…

Natsuki se cubrió el rostro con ambas manos y ahogó un gran grito de enfado. Con eso, su amigo, se dio cuenta, a pesar de que no la veía, de que debía cerrar un poco la boca.

Trató de recopilar la información recién recibida haciéndola sonar coherente: un digimon de suma importancia realizó una profecía en la que solo Kari y TK participaban junto con varios otros niños y digimons. Para que esa visión se cumpla Gennai y Nat habían creado los digieggs y a los tres digimons de la profecía. ¿Era eso? ¿Él había sido visto en una profecía y por eso era un digielegido? ¿Armadillomon no era más que un experimento del viejo Gennai? ¡No! ¡No podía ser así! ¡Armadillomon estaba vivo y sentía igual que los demás digimons! ¡Su amigo no era un simple experimento! ¡Tenía vida! ¿Acaso Nat comparaba a su fiel camarada con Frankenstein?

Armadillomon estaba sufriendo, encerrado, maltratado por Dragomon y su séquito de sombras-mutantes. Él lo encontraría. Su amigo y la salud de este eran más importantes que cualquier otra cosa.

Submarimon había estado dispuesto a entregar su vida para salvarlos a todos, él estaba vivo y sentía. No era simples datos con forma animal, él era un ser vivo y era su amigo.

El D-3 amarillo brilló en el bolsillo de Cody iluminando el interior del campo de fuerza. La luz atravesó la gruesa esfera de poder e indicó un camino, alumbrando las profundidades oscuras.

Etsumon no lo dudó ni un segundo. Siguió la luz amarilla del D-3 de Cody y con rapidez llegaron a una cueva oxigenada. No había guardias.

La cueva era un oscuro túnel, iluminado por la potente luz que emitía el D-3 del conocimiento y la sinceridad, lleno de celdas, las cuales estaban completamente vacía. A excepción de una.

En la última celda de aquella prisión submarina se encontraban tendidos todos y cada uno de los digimons desaparecidos en la batalla con Daemon. Desplomados en el rocoso y húmedo suelo de color gris viejo de la cueva no respondían a los desesperados gritos de los dos amigos.

Upamon, Agumon, Gabumon y Biyomon ocupaban el centro de la amplia celda y a pesar de los alaridos de Cody, su digimon no despertaba. Un Leomon, y Gomamon estaban apilados, uno sobre el otro, en la esquina derecha contra una alta pared de tierra negra y humedecida. Un Sleipmon, un Lotosmon, un Elecmon, un Salamandermon y un Bolssomon se encontraban recostados inconscientes en el lado izquierdo, apretujados junto a Agumon y Biyomon. En el lado derecho había un pequeño Gizamon, Palmon, un Meramon que no flameaba, y un Coronamon.

Era sorprendente la cantidad de digimons que habían capturado. Incluyendo un Shellmon, al final de la espaciosa celda, junto a un Tobucatmon que aplastaba a un diminuto Daremon situado frente a Tentomon, y justo sobre el caparazón azulado de Shellmon se encontraba una bellísima Floramon.

Nat recordó a una niña de pequeño tamaño, llamada Naomi, Floramon era su compañera digimon.

Etsumon hizo explotar la cerradura y Cody se hizo espacio a los empujones hasta llegar a su compañero, se arrodillo ante él y soltó las lágrimas que venía conteniendo desde que lo había perdido.

Nat se llevó una mano a la boca, como un ademán para recordarse que no debe decir nada, este momento implicaba demasiados sentimientos juntos entre los cuales se encontraba la desesperanza. Cody no necesitaba que ella le hablara, necesitaba a su compañero, pero… ninguno de esos digimons respiraba.

La chica se acercó a ese Meramon con sus llamas apagadas, ¿Qué le había sucedido? Aquel pobre digimon había sido matado, los Meramons solo viven de las llamas, sin llamas, no viven.

Cody abrazaba a Upamon con fuerza haciendo que sus lágrimas, gruesas y frías, golpetearan, descoordinadas y a gran velocidad, en el rostro de su amigo. Agumon, Biyomon y Gabumon tampoco reaccionaban a los sacudones que siguieron por parte de Nat. Renamon observó cuidadosa a cada digimon presente en la celda, pero ninguno parecía respirar, ni siquiera un débil aliento.

Si todos ellos estaban muertos, ¿Qué esperanza les quedaba? No podían seguir allí, podrían encontrarlos. Cody tenía que dejar ir a su camarada y seguir adelante, con la frente en alto. Tal y cómo superó la muerte de su madre. Armadillomon seguiría acompañándolo desde el cielo de los digimons.

Recordó entonces algo importante: Los digimons no mueren, renacen, en el área oscura o en el digimundo. Pero… Armadillomon no murió en el digimundo, ¿Qué sucedería entonces? ¿Qué pasaría con todos esos digimons?

Un resplandor más fuerte incluso que el mismo sol, iluminó el cielo raso, abriendo una brecha en la tierra negra humedecida como si tuviera escondida una cremallera. El brillo no cesó, pero ahora podían sentir la presencia de otro ser, uno que imponía respeto y poder.

"Cody Hida." Dijo la voz de aquel ser dejándole la sensación de que únicamente él podía oírla. "¿Cuestionas tu misión? ¿Dudas de mi elección?" al chico se le cortó el aliento, y aunque quiso explicarle a aquel ser que él solo dudaba de sí mismo, las palabras no le salieron de la boca. "Tú, Cody Hida, heredero del Conocimiento y de la Sinceridad, fuiste visto en una profecía, marcado desde antes de nacer, yo conozco tu vida: tu pasado, tu presente y tu futuro. Sé que eres lo que necesita el mundo digital, solo debes apreciarlo tú también" A Cody le pareció ver la sombra de un digimon asomándose con furia detrás de la encandiladora luz. "Eres necesario, y si te menosprecias, no servirás para nada y acabarás como estos digimons a mis pies. Ellos no son mi trabajo, ellos no murieron en el digimundo, no puedo hacerme cargo. Sus datos serán regenerados en otro mundo, paralelo al resto, y no regresarán de ahí jamás, ese es su premio por haber dado su vida en la batalla. A no ser que hagas algo al respecto." ¿A qué se refería? ¿Qué podía hacer él si no era más que un pobre niño sin compañero, que únicamente es una carga para el resto de sus amigos?

Pensó en sus amigos. Dejó de lado a Armadillomon y pensó en ellos. En los pequeños niños que habían llevado en su cuerpo la semilla de la oscuridad, ellos creían que sus digimons estaban a salvo, ¡Se decepcionarían tanto! ¡Se entristecerían tanto! ¡Y todo sería su culpa! Pensó en Sora, Biyomon era su mejor amiga, ¿Superaría la pérdida? ¿Mimi podría hacerlo? ¿Y Matt? ¿Qué haría él? ¿Le daría la espalda al recuerdo y lo dejaría ir? ¿Joe podría seguir adelante sin la compañía de Gomamon? ¿Qué pasaría cuando Izzy se enterara? Y luego estaba Tai, pobre Tai, Agumon era todo para él y lo seguirá siendo siempre.

En ese instante deseó con todas sus fuerzas saber qué era lo que podía hacer. Cuando su voz regresó y se animó a preguntarle a ese ser lo que quería de él, desapareció toda su esencia.

Nat, dándole la espalda, se ocupaba de atender a un Shellmon de enorme tamaño, pero no le respondía. Ninguno respondía.

Cody había recibido la visita de un ser, supuso que era Anubismon, ya que habló sobre una profecía, pero ni Etsumon, ni Nat se percataron de aquello. Había sido algo especial solo para él porque solo él debía pensar en su misión y descubrir cómo realizarla. Pero ahora no podía pensar en ello con claridad. Solo deseaba que su amigo y el resto de los digimons que yacían en esa celda revivieran.

Su D-3 comenzó a vibrar en su bolsillo. Cody lo extrajo por segunda vez en una tarde y su luz se extendió por su brazo derecho hasta la altura del codo. Ese hecho captó la atención de Nat, que observaba ese guante de luz amarrilla que le envolvía el brazo.

Etsumon también se percató de aquello y se limitó a sonreír, como si supiera lo que todo eso significaba. Nat, por su parte, tardó en comprender, pero no había muchas vueltas para darle. El aparato digital de Cody, por fin había brindado su don especial a su dueño.

….

Davis: ¡Hemos caminado por Horas! ¡HORAS!

Tai puso los ojos en blanco, Davis había estado repitiendo esa frase cientos de veces, desde que empezaron a caminar hacia las montañas.

Tai: (En un susurro) Ya cállate, Davis.

El digidestinado de la esperanza sonrió débilmente, porque no le causaba gracia en realidad. Sí, Davis, era insoportable cuando se ponía en ese rol de molestador profesional, pero al fin y al cabo así era él. Debían, como buenos amigos, aprender a aguantarlo.

Veemon estaba tan cansado cómo Davis, los dos arrastraban los pies y con cada paso soltaban un quejido gutural.

Patamon, sobre la cabeza de TK, aguantaba una risita divertida haciendo que los pensamientos del muchacho temblaran.

Tai también se quejaba, pero no del largo caminar, sino de Davis. A cada quejido del líder de los digielegidos, el antiguo google-boy lanzaba un gruñido de cansancio e impaciencia.

Viéndolo de la misma manera que ellos, el camino se volvía cada vez más pesado. Por ese motivo TK intentó concentrarse en otra cosa, si él también se cansaba, los tres se quedarían allí sentados y perderían tiempo para llegar a la montaña.

Pero la montaña parecía no querer que ellos llegaran a su base.

Fueron pasando varios segundos, llegando a los minutos que se extendieron a horas.

El cielo gris se transformaba en negro sobre sus cabezas, se les agotaba el tiempo. Tarde o temprano las sombras-mutantes los encontrarían, a ellos a sus amigos.

Eligieron temprano y a ellos.

De pie frente a los cuatro niños y los dos digimons se encontraba Murmukusmon cerrándoles el paso. El digimon les sonrió, ya había repuesto todas sus energías. Ahora estaba listo para atacar.

Veemon: Veemon digivol a… X-Veemon.

Murmukusmon decidió convertirse en un gigantesco y fuerte BlackWareGreymon.

Davis gruñó, de todos sus enemigos, BlackWareGreymon es el que más odiaba. No soportaba su manera testadura de ver las cosas y menos aún que haya sido creado por agujas de control.

A pesar de todo, ese digimon dio su vida para sellar la puerta de acceso al digimundo y así, salvó la vida de muchas personas. Pero Davis no lo veía como un héroe, sino como un miserable que prefirió suicidarse a enfrentar la vida.

No era un pensamiento agradable. Pero, en su opinión, tampoco lo era ese digimon.

TK: ¡Patamon, digievoluciona!

Davis: ¡No! –el digidestinado rubio lo miró desconcertado. –lo haré yo. Ustedes dos sigan adelante, yo lo distraeré el tiempo que sea necesario.

Tai: No tienes que hacerlo, Davis. TK no va a dejarte luchar solo y yo tampoco.

Davis negó con la cabeza con demasiada energía.

Davis: Busquen a los digimons capturados, de esa forma me ayudarán. –pero sus amigos se plantaron delante de él sin pensar siquiera en moverse de allí. –Entiendan, no me ayudan de este modo, será más rápido si nos separamos.

TK cerró las manos en dos puños, no iba a permitir que nada malo le sucediera. Su amigo no estaba solo y nunca lo estaría.

Por otra parte, Tai suspiró con un dejo de tristeza, después de todo, Davis tenía razón. Si sus amigos se encontraban en esas montañas, ahorrarían mucho tiempo de búsqueda y todo sería más sencillo. Por el otro lado, si no se encontraban allí, habrían arriesgado a Davis y perdido mucho tiempo valioso.

Pero, si no se estaban acercando a la base de Dragomon, ¿Por qué era Murmukusmon el que se molestaba en visitarlos a ellos? No podía ser solo casualidad.

El antiguo líder de los niños elegidos arrastró a TK por la fuerza y ambos, seguidos de Patamon, corrieron en dirección a las montañas.

Davis se quedó solo con su compañero, y eso era suficiente.

El muchacho creía con mucha fuerza que este sería el último momento en que vería a Murmukusmon, porque esa sería su última batalla.

Davis: Acábalo, X-Veemon.

Su compañero asintió una sola vez, con la cabeza. Y en la mente de Davis resonó el eco de una risa, la risa de Daemon.

¿Por qué? ¿Acaso Nat tenía razón y ese digimon reviviría?

BlackWareGreymon lanzó una patada al aire que X-Veemon esquivó por muy poco; le siguió un puñetazo que el compañero de Davis contraatacó con un cabezazo, y los dos, al mismo tiempo, emprendieron vuelo.

Dibujaron varios círculos antes de volver a atacarse despidiendo, ambos, una luz; la de X-Veemon, anaranjada, y la de BlackWareGreymon, negra.

X-Veemon: ¡X-Veepuñetazo!

Golpeó tantas veces a su contrincante y con tanta fuerza que BlackWareGreymon se vio obligado a caer en el césped gris.

No le costó para nada volver a ponerse en pie, y al hacerlo lanzó hacia X-Veemon una esfera de energía negra que arrastró al digimon azul unos cuantos metros más atrás.

X-Veemon se había mantenido volandomientras que el otro digimon prefirió seguir atacando desde debajo. Zigzaguendo, el compañero de Davis Motomiya esquivó cada una de las esferas de energía que siguieron y bajó en picada con su técnica "Patada de X-Veemon".

Davis sufría con cada golpe, su amigo era fuerte, pero también lo era su contrincante. Tal vez, sí necesitaba la ayuda de TK. Había sido ridículo decirles que se fueran, ¿En qué pensaba? ¿Qué podría destruirlo solo? Ojalá se apresuraran Tai y TK en encontrar a los digimons capturados. Él necesitaría toda la ayuda posible.

"X-láser" gritaba X-Veemon.

BlackWareGreymon se quitó de la espalda un gran escudo con el símbolo del emblema del valor gravado en el centro, era de color negro, y con este hiso rebotar el ataque, haciendo que X-Veemon lo recibiera y cayera, agotado, al suelo.

Recibir un ataque de un poderoso digimon es doloroso, pero soportar tu propia fuerza es diez mil veces peor.

Dicen que el poder que tienes es el mismo que puedes aguantar, y si te atacas a ti mismo, ¿Aguantas o pierdes?

Es difícil recuperar las fuerzas perdidas en una batalla como esa, y más difícil aún que el oponente reciba los ataques sin dárselos de regreso.

Al caer en la tierra, X-Veemon, hundió las rodillas en un intento de volver a levantarse. BlackWareGreymon caminó hasta él y le dio vuelta la cara de un puñetazo haciendo que perdiera el equilibrio y volviera a caer.

El digimon maligno le piso el estómago y cambió de forma, a un Mammothmon.

El peso de este digimon era tres veces mayor y X-Veemon no podía soportar tanto.

Mammothmon colocó su otra pata delantera a la altura del pecho del compañero de Davis, hundiendo su cuerpo en la tierra gris, haciendo que gimiera de dolor bajo tanto peso. Ese digimon lo aplastaría.

X-Veemon: (Sin aliento) ¡X-Láser!

Un rayo de luz anaranjada salió disparado del pecho del digimon azulado y se llevó consigo a Mammothmon.

Davis corrió a donde se encontraba su compañero, pero este lo apartó del medio con un brazo, al tiempo en que se ponía de pie otra vez.

A lo lejos, el Mammothmon se convirtió en un Meramon y se acercó quemando todo a su paso.

TK: ¡Corre, Davis! ¡O nos irá mal!

El muchacho levantó la vista justo a tiempo para ver cómo Pegasusmon volaba con la velocidad de una bala en dirección opuesta a las montañas con su compañero y Tai en su lomo.

Davis observó en el horizonte las montañas, una gruesa línea rojiza cruzaba el suelo gris desde la base de las montañas hasta donde se encontraba Murmukusmon, convertido en un Meramon. A medida que el fuego se acercaba a ellos, Davis lo comprendió: Murmukusmon iba primero, y detrás de él un ejército de sombras se habían convertido también en Meramons.

Había casi un millón de digimons idénticos y a su alrededor, absolutamente todo estaba encendido en llamas rojas y anaranjadas.

Concluyó que no tenía las fuerzas necesarias para enfrentarse a tantos digimons a la vez. El goggle-boy subió al lomo de su camarada y ambos salieron disparados hacia donde habían dejado a Cody y a Nat.

Era tiempo de la retirada, debían volver al digimundo y pensar en un mejor plan.


Holaaaa!

La verdad es que no tengo mucho para decir... este capítulo es algo confuso... si algo no se entendió estoy dispuesta a aclarar dudas... sin embargo espero no haberlos decepcionado y que les haya gustado al menos un poquitito n.n

Gracias por leer!

Nos vemos en el siguiente capítulo :)

Por otro lado... le dedicaré un par de palabras a DigimonLover... quiero que sepas que sigo enfadada contigo por haberme engañado e insisto que tendrías que haberme dicho quien eras desde un principio porque no tolero la falsedad y las mentiras. Pero como somos amigas hace mucho tiempo y te quiero mucho, te perdonaré... con el paso del tiempo. Y como pago a tu falta de honestidad hacia mi persona deberás hacerte una cuenta en esta página sin que yo suba nada de lo que luego me avergüence (y te pido, Samantha, que no digas esas cosas de nuevo jajajaja no subiré ninguna de esas historias viejas, olvídalo)