- ¡Pero si a mí no me gusta Potter! -Lily sigue, erre que erre, con su cantinela interminable.

- ¡Tú siempre con la misma historia! ¿No te das cuenta? ¡Es el amor de tu vida! -suspira Kitty, como la romántica que no es y nunca será.

- ¡No, no y no! -la pelirroja estampa el puño en la mesa.

Kitty sonríe encantadoramente a todo Gryffindor, que las mira como a unas lunáticas.

- Perdonadla, es que ha visto en la bola de cristal que su iguana se morirá, y está trastornada -en Hogwarts todavía no hay clases de Adivinación, pero parece que da resultado.