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Fue Ella
Zabini dormía profundamente llevaba noches teniendo pesadillas, revivía el momento en que la maldición le golpeaba en un costado, como todo se volvía oscuro a su alrededor y un intenso frio se apoderaba de su cuerpo. En su inconsciencia sentía el dolor atravesando su piel, la cálida sangre fluyendo de sus heridas.
Recordaba como Theodore le pedía que despertara, que no cerrara los ojos, un par de veces había logrado abrirlos mientras era sostenido por el castaño, el dolor era atroz y le obligaba a cerrarlos de nuevo con debilidad. Lo último que recordaba eran las palabras de Nott avisándole que lo llevaría con Malfoy para que los ayudara, que aguantara un poco más.
Sumido en la inconsciencia recordaba a pesar de tener los ojos firmemente cerrados los ecos de voces que no alcanzaba a comprender, estaba casi seguro de oír a Draco discutir con Theo y al final una tercera voz aplacándolos, después solo silencio.
Era extraño pero podía sentir con toda claridad como curaban sus heridas, un par de manos suaves cernidas sobre su cuerpo moviéndose con agilidad, limpiando con trazos firmes, con movimientos diestros sobre sus heridas. Detecto como el dolor poco a poco disminuía, como la frialdad que se había apoderado de su cuerpo se iba disipando, entibiándose.
Estaba confundido, llevaba días pensando lo mismo, preguntándose si en verdad valdría la pena arriesgarse de esa manera. Estar tan cerca de morir le había hecho poner las cosas en perspectiva, no era ningún estúpido, era inteligente, lo suficiente para moverse por las ansiosas de poder, sin embargo, había estado tan cerca de morir y Kendra no había movido un dedo para ayudarle, si hubiera muerto esa noche, estaba seguro que solo lo hubieran reportado como desaparecido para no levantar sospecha, se hubiera convertido en un numero en las bajas sin importancia de una guerra absurda.
Desde su recuperación pasaba la mayoría del tiempo al lado de Malfoy y Nott, tenía mucho que agradecerles, pero era demasiado orgulloso para expresarlo, por tanto solo permanecía a su lado en los entrenamientos formando un equipo que era por mucho el más fuerte dentro de los mortios.
En la última reunión cuando Kendra estaba presente como siempre al lado de Vladimir, podía sentir la mirada fija de la mujer puesta sobre él, a pesar de no verle el rostro podía sentir la burla cuando le miraba, en definitiva la odiaba ahora más que nunca.
Había algo diferente a las otras noches, parecía que un paso más atrás de la espalda de esa temible mujer había alguien más, alguien vestido por completo de negro con una capucha cubriendo su cabeza y una máscara plateada, no hablo en ningún momento, solo observo el entrenamiento de ese día, en silencio, evaluando y estudiando a cada uno de los miembros.
El tiempo transcurría con rapidez, el Ejército de Dumbledore estaba activo de nuevo, se tomaron las precauciones necesarias para mantener el secreto de su existencia, nuevas monedas fueron activadas para avisar de sus reuniones y la sala de menesteres volvía a ser la sede de los entrenamientos. Muchas cosas habían cambiado considerando que la sala había quedado completamente destruida por el fuego maldito durante la guerra, pero fue personalmente la Directora Minerva Mcgonagall quien se encargo de renovar esa parte importante del castillo, después de todo era bien sabido que Hogwardts siempre está para los que necesitan de su ayuda, y esto era algo de suma importancia.
Los entrenamientos para el ED se llevaban a cabo de manera simultánea con la de los mortifagos del colegio, con el fin de correr menos riesgos, si ellos estaban dentro del bosque prohibido no había nadie que pudiera percatarse de las reuniones que se realizaban.
El tiempo era empleado con sabiduría, entre clases cada uno se daba tiempo de investigas o practicar por su cuenta, siempre tomando previsiones, por las noches de los días indicados los entrenamientos eran exhaustivos y ahora contaban con el apoyo de un par de profesores que a escondidas supervisaban los entrenamientos.
Hermione por su parte no dejaban de investigar nuevos hechizos, pasaba tardes enteras en la biblioteca, lo que no era sorpresa para nadie, lo que no sabían era que los libros que consultaba no eran precisamente los que acostumbraba la Gryffindor. En sus búsquedas había encontrado algo interesante algo que les seria de mucha ayuda para desbalancear al enemigo.
El efecto sorpresa estaba de su parte, pues Vladimir desconocía aun que estaban preparándose tan bien como sus seguidores, la leona tuvo que reconocer que había sido brillante su idea de un grupo de duelo, invirtiendo los papales ellos también tenían la oportunidad de medir a sus rivales, y lo que había encontrado les daría una ventaja significativa para sus planes.
-¿Brazaletes? -Pregunto confundido Ron.
-Si nos ayudaran.
-No veo como nos ayudaran. -Intervino de nuevo el pelirrojo.
-Pues si le permitieras terminar de hablar, nos explicaría. -Dijo con reproche su hermana Ginny.
Hermione sonrió con suficiencia. -Parkinson desea evaluarnos, determinar nuestra fuerza, nuestras debilidades en los duelos, quiere tener esa ventaja sobre nosotros y le haremos creer que la tiene.
-Pues si entramos a las clases de duelo, no tenemos muchas alternativas, será inevitable. -Acoto Harry.
-Lo sé y pensando en eso encontré la solución. -Dijo sonriendo. -Puse un hechizo en estos brazaletes deben ponérselo en la mano que utilizan para coger la varita. Su finalidad es disminuir la intensidad de su magia.
-¿Cómo? -Pregunto asombrado Harry.
-Póntela. -Le pidió y el pelinegro obedeció a su amiga -Intenta quitarme la varita.
-Expelliarmus -Conjuro y el hechizo golpeo a Hermione pero no logro mandar su varita mas que aun par de pasos mas allá.
-Reduce el potencial de magia, realiza una función de catalizador, así podrán entrar a las clases de duelo, ocultando sus capacidades reales. Eso no impedirá que puedan defenderse pero reduce su magia un porcentaje así no usaran su poder real.
-Eres genial. -Alago el pelirrojo y Hermione rodo los ojos.
Las clases de duelo terminaron siendo de Gryffindor contra Slytherin y solo unos pocos de Ravenclaw y Hufflepuff de séptimo, por lo que las serpientes les llevaban una gran ventaja, lo que satisfacía mucho a Vladimir que no perdía detalle de nada, a su parecer los entrenamientos nocturnos estaban dando buenos resultados, las diferencias eran marcadas a pesar de que notaba como claramente los leones se esforzaban intentando darles batalla, no siempre lograba siquiera durar los suficiente en los duelos.
El no sabía los motivos, era parte de sus planes mostrarse débiles ante sus adversarios.
Fedra había entrado al club de duelo porque así lo había hecho Luna, aunque no le agradaba en lo más mínimo, no le gustaba la violencia innecesaria y consideraba que los de la casa verde y plata eran demasiado excesivos en sus ataques. La pelirroja era hábil en el manejo de los hechizos pero rara vez usaba todo su potencial, se limitaba a desarmar a su adversario con cierta maestría, manteniendo contraladas cada una de sus acciones, sin embargo, eso acabo cuando lastimaron a Luna utilizando una sucia artimaña.
La pelirroja corrió al lado de su amiga, al igual que lo hicieran Hermione, Ron, Ginny y Harry.
-¿Estas bien?
-Si. -Dijo la pequeña rubia embozando una sonrisa, pero al intentar enderezarse hizo una mueca de dolor.
-Sera mejor llevarte a la enfermería para que te revisen. -Le indico la castaña, ayudándola a levantarse salieron del aula después de pedir permiso a Vladimir.
Fedra no les acompaño, seguía pálida de la impresión, pero su aura se había oscurecido, Vladimir podía sentirlo con claridad cómo está furiosa.
-Mis felicitaciones Zabini. -Le dijo el moreno al Slytherin que parecía pagado de sí mismo por haber lastimado a la insulsa lunática.
-Los Ravenclaw no son grandes oponentes. -Dijo con sorna, burlándose de la cara de indignación que ponían los presentes.
-Puedo demostrarte lo contrario. -Dijo en un tono de voz demasiado bajo Fedra.
El muchacho se encogió de hombros indiferente. -Si eso quieres.
Se pudieron al centro en posición de ataque, un poco más allá Ginny y Ron estaban pálidos, preocupados por el desenlace del duelo, sabía que Fedra era buena pero la consideraban demasiado frágil para enfrentarse a alguien como Zabini..
No estaban preparados para ver como Fedra lo hacía morder el polvo. Usando quizás demasiada fuerza lo había mandado estrellarse contra una de las paredes fracturándole al menos un par de huesos.
Sonrió maliciosa, antes de guardar su varita y girar sobre sus talones para salir del salón rumbo a la enfermería. No había pedido permiso, pero Vladimir estaba un tanto desconcertado para impedírselo, no esperaba que Fedra fuera capaz de desplegar su poder de esa manera.
En la enfermería Luna ya estaba bien, solo un poco adolorida, pero nada de cuidado Hermione y Harry seguían a su lado pues Madame Pomfrey había tenido que salir con urgencia. Cuando Fedra entro por la puerta su rostro estaba sumamente afligido, se acerco a la cama donde descansaba la rubia y la miro con preocupación.
-Estoy bien. -Le dijo sonriente, no ha sido nada.
En ese instante entraban Nott y Zabini, el castaño ayudaba a mantenerse en pie al moreno, no tenía muy buen aspecto, estaba pálido y se quejaba de dolor sosteniéndose un costado.
Fedra agacho la cabeza al notar la mirada de Luna sobre ella, parecía entender al instante lo que había ocurrido.
-No debiste. -Le dijo simplemente y la pelirroja bajo mas la mirada avergonzada, y al borde de las lagrimas se apresuro a salir.
-Harry por favor ve por ella, tranquilízala. -El pelinegro no era muy bueno en esos asuntos y hubiera preferido quedarse pero no se podía negar a la suplica de su amiga.
Potter se apresuro a salir, Theodore había ayudado a Blaise a recostarse en una cama cercana a la entrada.
-Puedes ayudarlo. -Le pregunto bajito Luna tomando la mano de Hermione, sintiéndose de alguna manera culpable de lo ocurrido, no tenía ninguna duda quien le había causado esas severas lesiones, y tampoco dudaba que Fedra lo había hecho por ella.
-Madame Pomfrey tardara en regresar, pero si quieren puedo ayudarles. -Ofreció Hermione dirigiéndose a los dos muchachos.
-¡Aléjate! -Exclamo airado el moreno cuando ella se acerco un poco.
La castaña bufo exasperada. -Si tienes fracturadas las costillas pueden perforar algún órgano importante ¿Quieres morir? -Le pregunto con dureza
-Permite que te revise. -Suplico con voz dulce Luna sin ocultar su preocupación.
Incrédulo el moreno la miro, como podía preocuparse por su estado cuando momentos antes el mismo la había lastimado sin contemplaciones. Sentía la mirada de Granger ceñuda a la espera de una respuesta que no llego.
Conservando el orgullo que le quedaba solo giro el rostro al lado contrario de donde estaba la castaña, Nott se hizo a un lado ocultado una sonrisa burlona.
Para no descubrirlo del todo, sobre la camisa palpo su abdomen con cuidado, haciendo que sus dedos se movieran poco a poco hacia arriba, sintiendo las costillas, primero del lado derecho y cuando iba por la mitad del costado izquierdo encontró lo que buscaba. Zabini ahogo un grito de dolor, tenía tres costillas rotas.
-Braquiam Emendo. -Conjuro Hermione apuntando con la punta de su varita las costillas lesionadas.
Con un crujido y un fuerte dolor para el chico las costillas se unieron de nuevo. Pero Hermione no se detuvo en su examen de exploración, y antes de que protestara de nuevo ya había encontrado una lesión en el brazo izquierdo.
-Ferula. -Al instante un par de tablillas aparecieron en torno al brazo del moreno que se contuvo de lanzar una maldición por los dolores que sentía. -Tenías tres costillas fracturadas y el brazo lastimado estarás mejor. -Se limito a decir y cuando vio que Zabini abría la boca pretendiendo decir algo, lo atajo de inmediato. -No te preocupes prometo que no le diré a nadie, supongo lo vergonzoso que será que alguien como yo siquiera te toque.
Nott se limito a ver como Hermione se alejaba y como Luna no dejaba de sonreír complacida, no podía imaginarse que pasaba por la mente de Zabini en ese momento pues estaba demasiado absorto viendo los inmensos ojos de Luna puestos en el. Pero si lo hubiera hecho no estaría tan tranquilo como estaba ahora.
Zabini estaba seguro de reconocer el tacto de esas manos, podría jurar que eran las mismas manos que le habían salvado aquella noche, las mismas que lo arrebataron de las garras de la muerte. Ahora las cosas estaban más claras había sido su voz la que escuchara acallando a Malfoy y Nott.
Tembló ligeramente de solo imaginar que Granger sabía todo, tenía que saberlo si lo había recibido y sanado sus heridas en su torre, pero al mismo tiempo su mente se negaba a pensar en que eso era verdad, pensaba que tal vez la abrían obligado, que quizás por medio de un imperius o tal vez después de todo le habían borrado la memoria ¿pero cómo podría estar seguro? Cuando la versión oficial era que Malfoy y Nott se habian encargado de curarle mientras Granger dormía como efecto de una poción de sueño.
-¿Fue ella? -Pregunto de repente sacando al castaño de sus pensamientos, su voz era temblorosa y baja para que solo Theo pudiera escucharlo.
-¿De qué hablas? -Pregunto confuso
-Fue Granger quien me salvo esa noche. -Se atrevió a decir mirándolo fijamente antes de desviar su mirada hacia donde estaban las dos muchachas.
-Deliras. -Fue lo que dijo Nott mostrando indiferencia, pero en el fondo estaba asustado de que Zabini abriera la boca y echara todo a perder.
-Sabes que es verdad.
-No se que es lo que dices, el golpe te debió aturdir mas de la cuenta.
-Posiblemente. -Le concedió la razón y recargo con pesadez su espalda en las almohadas. Pero en el fondo el sabia que sus especulaciones eran ciertas.
Granger lo salvo esa noche, eran sus manos las que sintió cernirse sobre el para curarle, era incluso la misma manera metódica que empleo para revisarlo en esta ocasión, ella era la causante de que siguiera con vida y lejos de echárselo en cara, guardaba silencio ¿Pero por qué? ¿Qué tanto sabia Granger? ¿Sabría sobre los planes de Vladimir o la existencia del nuevo grupo de mortifagos?
Confuso y desconcertado cerró los ojos intentando acomodar sus ideas, Nott noto sus dudas, sus vacilaciones, tendrían que hacer algo al respecto.
