Disclaimer: Quinn & Rachel no son de mi propiedad.


Te quiero

Había dormido, había llorado, había intentado distraerse con la televisión, libros, su portátil… nada había funcionado. No podía dejar de pensar en Quinn y en que la rubia le había prohibido la entrada a su casa, porque la suite era su casa. Kensi había intentado consolarla, incluso Steve lo intentó, asegurándole que a Quinn se le pasaría y entonces, podrían hablar, pero nada le valía, ella quería verla, aclarar las cosas y tener la oportunidad de intentarlo. Su móvil sonó haciéndola saltar del sofá del salón de Kensi, donde había estado desde que se había levantado esa mañana, simplemente mirando al techo. Sonrió débilmente al ver el nombre de su padre en la pantalla.

¡Dios! No debería haber salido la noche anterior, pero estaba cansada de autocompadecerse tumbada en su cama, o el sofá, o el suelo… el sitio daba lo mismo, no podía seguir pensando en la morena, así que lo hizo, salió del hotel y entró al primer bar que encontró en su caminó. No recordaba mucho, una copa detrás de otra, algunas confesiones vergonzosas al barman de turno, un baboso intentando ligar con ella, una morena increíble en el otro extremo de la barra pero no era Rachel, un local… ¡oh, oh! De pronto se sintió mareada y corrió al baño, vomitando hasta la ultima gota de alcohol que pudiera quedar en su sistema, pasado el momento se lavo los dientes y se miro en el espejo frente a ella, no tenia muy buen aspecto, no debería haber salido, se repitió en silencio mientras se desnudaba para entrar en la ducha, y de nuevo ¡oh, oh! Esta vez si que había hecho una gran tontería.

Su padre tenia algún tipo de poder, primero por saber que algo pasaba inmediatamente después de ella decir hola, y segundo porque siempre conseguía hacerla sentir mejor. Los extrañaba tanto. Por un tiempo había podido dejar de pensar en Quinn, pero en cuanto volvió a la soledad de la casa de su amiga, todo lo que podía hacer era pensar en ella. Su sonrisa, su pelo, su olor, el suave tacto de su piel… Un día lejos de ella y ya echaba de menos todo eso.

Loca. Eso se repitió una y otra vez mirando la pantalla de su ordenador ¿Cómo se le había ocurrido hacer eso? Durante la ducha recordó todo, aquel lugar, el enorme y extraño tipo que la atendió, el malestar durante esa escasa media hora, y todo para aquello. No es que no le gustara, era pequeño y en un lugar no visible para todo el mundo, y siempre había querido hacerlo, solo que no como lo había hecho. Lo primero que se le vino a la mente fue que a ella no le iba a gustar, y se sintió estúpida por estar pensando en lo que Rachel diría, ella ya no estaba en su vida. Releyó su nombre en la pantalla del ordenador y poco a poco fue enfureciendo, furia mezclada con algo de tristeza, dolor y un sentimiento de perdida extraño.

Mantuvo el teléfono en sus manos, dudando si hacerlo o no, no perdía nada con intentarlo y podía ganar mucho, solo si ella contestaba. Marcó el número de Quinn y esperó paciente, un tono, dos tonos… una voz femenina, pero no la de la rubia, se encontraba al otro lado, y colgó inmediatamente con rabia. ¿Era posible que…? No. Quinn no haría eso, no cuando hacia tan poco tiempo que lo suyo, fuera lo que fuera, había acabado.

Bufó resignada mirando a su alrededor, todo estaba revuelto y no lo había encontrado. Maldijo una y otra vez porque si había alguna posibilidad de que Anderson la llamara, con el móvil en paradero desconocido no podría contactar con ella. Intentó recordar donde lo había perdido, la última vez que lo utilizó pero le fue imposible, tendría que comprar uno nuevo. Pero tendría que ser otro día, la noche estaba inundando el cielo de Nueva York, y la soledad volvía a su cuerpo como si nunca la hubiera abandonado, así como los sentimientos de la noche anterior se repetían.

Ver Funny Girl siempre era reconfortante, independientemente de su estado de ánimo, pero esa noche no había conseguido nada, se sentía igual de sola y perdida que lo estaba antes de ver su película favorita. Esa había sido su noche, una película, comida basura, palomitas y refrescos, demasiados refrescos con cafeína, no podía dormir, aunque igual eso era porque cada vez que cerraba los ojos, imágenes de Quinn desnuda se colaban en su mente. No podía dejar de pensar en la última noche que estuvieron juntas y compararla con la primera, había sido tan diferente en ambas ocasiones, tenia que haberlo visto, haberse dado cuenta de lo que la rubia sentía por ella, si es que sentía lo que Kensi le había dicho. Kensi… no podía tener ninguna queja sobre ella, la había acogido en su casa y estaba intentando, por todos los medios, hablar con Quinn y que ésta aceptara hablar con ella, incluso había estado dispuesta a cambiar sus planes con Steve, para quedarse haciéndole compañía. Por supuesto Rachel rechazó su generosa oferta, la verdad es que prefería estar sola. Quería a la pareja con toda su alma, pero no habría soportado ver sus tontas sonrisas de enamorados por más de una hora.

El frío liquido bajaba por su garganta calentandose con rapidez, a la vez que el cristal golpeaba sobre la barra y le hacia una seña a Paul, para que rellenara su vaso. Si, había dicho que no volvería a hacerlo pero ¿que más podía hacer? Y esta vez no salió del hotel, y Paul no la dejaría beber tanto como para hacer una estupidez del tamaño de la que cometió la noche anterior. Aunque también era su jefa y podía obligarle a servirle tanto como ella quisiera ¿no? Y si se negaba por deber moral, como suele decir, siempre puede amenazarlo con despedirlo, eso le haría reaccionar, necesitaba el dinero, padre soltero, cuidando solo de su hija, con su ex intentando quitarle la custodia de la pequeña… Negó enérgicamente con la cabeza, no podía estar pensando aquello de verdad. Esa era su señal para dejar de beber, aunque ya que tenia la copa llena…

Su cuerpo por fin se estaba dejando vencer, cada vez le costaba mas mantener los ojos abiertos y su respiración era más calmada, estaba a punto de dormirse ¡al fin! ¡Mierda! ¡¿Quién demonios llamaba a las dos de la madrugada?! ¡¿La gente no tenia respeto por nada ni nadie o qué?! Se puso lo primero que encontró a mano y salió dispuesta a darle la charla del año a quien fuese, incluso si eran Kensi y Steve y se habían olvidado las llaves, a ellos especialmente, porque sabían que al día siguiente iba a viajar y necesita estar descansada. Eso era lo único que la animaba un poco. Estaba tan molesta que ni siquiera se tomo el tiempo necesario para mirar por la mirilla o preguntar quien era.

¿Quinn? ¿Qué… qué haces aquí? – se sorprendió al ver a la rubia tras abrir la puerta, a la chica se le escapó una sonrisita tonta al ver a Rachel - ¿Quinn? – volvió a llamar su atención - ¿Que haces aquí?

Pelear por lo que quiero – dijo completamente seria

¿Qué quieres?

A ti – fue contundente - No me importa si Anderson vende, no me importa nada… solo tú. Te quiero ¿Vale? Estoy enamorada de ti ¿es lo que querías? ¿Qué lo dijera? ¡Pues ya lo tienes! Siento no haberlo dicho antes, siento ser como soy… puedo cambiar Rachel ¡puedo hacerlo! Lo prometo – dijo al borde las lágrimas agarrando la mano de la morena y acariciando su mejilla con la que le quedaba libre. Estaba poniendo su corazón en sus manos, aunque no literalmente por supuesto, pero si eso no servia de nada, no sabia que mas hacer.

Las promesas de la rubia eran innecesarias, Rachel casi dejó de escuchar en cuanto dijo que lo único que le importaba era ella. ¿De verdad había dicho que la quería? ¿Qué estaba enamorada?

Tiró de ella haciéndola entrar y la besó. Quinn quedó atrapada entre la puerta, cerrada por el impulso de Rachel sobre ella, y el cuerpo de la morena. La sencilla unión de sus labios no fue suficiente para la rubia, que continuó e intentó profundizar ese beso. Rachel no puso impedimentos y sus labios se abrieron ligeramente con el roce de la lengua de Quinn. Fue ese el momento en que se dio cuenta del fuerte sabor a alcohol.

Quinn – dijo separándose un poco. La joven arquitecta volvió a besarla, más suave y más despacio, disfrutando el momento – Quinn, espera – pidió Rachel consiguiendo que se detuviera - ¿Has bebido?

¿No? – probó suerte. Rachel alzó la ceja inquisitiva, dudando de la veracidad de sus palabras - ¿Un poco? – lo intentó de nuevo

Mucho, diría yo – espetó cruzándose de brazos - ¿Cómo has llegado hasta aquí?

En coche

¿Taxi? – interrogó muy, muy seria. La simple mención del vehículo provocó la risa de Quinn

Taxi dice… que graciosa – comentó aprovechando la confusión de Rachel para besarla otra vez

¡¿Quinn, estas loca?!

¿Loca yo? Loca tú, si piensas que he venido en taxi ¿sabes lo difícil que es conseguir uno en esta ciudad y a estas horas? ¡Es una locura! – exclamó – Incluso para las chicas guapas como nosotras – susurró como si fuese un secreto. Rachel no pudo evitar sonreír, a pesar de no querer hacerlo

¿Y si te hubiera pasado algo? ¡Ha sido una estupidez! Un acto irresponsable y…

Tenia que hacerlo – murmuro cortando su reprimenda

¿Por qué? Tendrías que haber esperado a mañana, cuando estuvieras sobria

¡No estoy borracha! – se defendió – Además, nuestra amiga… Kensi – dijo el nombre después de dudar unos segundos. Y decía que no estaba borracha ¡já! – que por cierto, tenia razón, creo que tiene poderes o algo porque sabia que estaba enamorada de ti antes que yo – reveló asombrada – Kensi es guapa ¿verdad? Es un amor, pero tranquila eh… - le advirtió muy seria – yo te quiero solo a ti

Quinn, al grano – exigió tratando de no mostrarse débil. Había perdido la cuenta de las veces que le había dicho ¨te quiero¨ y ¨ estoy enamorada de ti ¨

¿Cuál era la pregunta?

Que por que no has esperado a…

¡Oh! ¡Ya sé! – exclamó interrumpiéndola – Kensi… el nombre también es bonito – cayó en la cuenta despistándose otra vez. Estaba agotando la poca paciencia de la morena

¡Quinn! – chilló causando una risita tonta y traviesa en la rubia

Estás nerviosa. Necesitas relajarte ¿Quieres que te relaje? – le propuso tomándola por la cintura y sonriendo picara

No. Quiero que contestes mi pregunta – se resistió a la tentación de dejarse llevar

Porque Kensi…

¡Deja a Kensi fuera de esto! – bufó cansada de escuchar el nombre de su amiga. Estaba agradecida porque por lo visto habia conseguido hablar con Quinn y hacerla entrar en razón

Pero ella…

¡No!

Vale – se tomó unos segundos para encontrar un seudónimo para la chica, cuando lo encontró sonrió divertida – Un pajarito – dijo haciendo que Rachel rodara los ojos. Quinn no la entendía. Era gracioso ¿Por qué Rachel no se reía? – me ha dicho que te ibas esta noche

Y me voy pero no hoy, mañana

No, no, no – negó acompañando sus palabras con un gesto de su dedo índice – te ibas, en pasado. Ahora estamos bien. No puedes irte porque yo te quiero, y por como me has besado antes, tu debes quererme un poquito ¿no?

Quinn, has bebido y mañana no recordaras nada de esto – evitó contestar – será mejor que descanses y mañana hablamos

¿Eso es que no? – estaba decepcionada. Era casi seguro que sentía lo mismo, al menos para ella.

Vamos a dormir ¿si? – dijo guiándola hasta el dormitorio. La rubia se dejó llevar, pensando aun en las palabras de Rachel, o más bien en la falta de ellas.

Le costó dormirse, no como a Quinn. Ni siquiera le dio tiempo a cambiarse antes de caer rendida en la cama de la morena. Rachel sonrió al despertar. Sonrió porque en dos días sin verla la había extrañado mucho, y ahora, la tenia ahí. Sonrió porque la rubia había aceptado sus sentimientos por ella. Sonrió porque en sueños siguió diciendo su nombre y que la quería. Sonrió porque en mitad de la noche Quinn la había abrazado y aun no la soltaba. Su sonrisa se ensanchó al mirar hacia abajo y ver sus manos entrelazadas, apoyadas en su abdomen. Apretó ligeramente su mano y como respuesta la rubia le devolvió el gesto.

Quinn… Quinn, sé que estas despierta – insistió sin obtener respuesta

Sintió como la morena volvía a apretar su mano y de forma involuntaria ella también lo hizo. ¡Mierda! ¿Cuál era su problema? ¿O el de su mano? No era tan difícil estarse quieta ¿no? Ahora tendrían que levantarse, separarse de ella y hablar. ¡Genial!

Quinn, vamos…

Vale… estoy despierta – admitió estrechándola un poco más entre sus brazos antes de que la morena se moviera para darse la vuelta. ¡Uf! Por lo menos no parecía enfadada.

Hola – susurró con repentina timidez

Hola

¿Estás bien?

Me duele un poco la cabeza pero… supongo que eso me lo he buscado yo – a la morena se le escapó media sonrisa, no podía estar más de acuerdo

¿Recuerdas lo que dijiste anoche? – Quinn asintió - ¿Te arrepientes? – rápidamente negó y sonrió al ver sonreír a Rachel - ¿Lo vas a repetir?

¿No? – dijo ligeramente sonrojada. Rachel no pudo evitar pensar que, cuando quería, la rubia podía ser muy mona. La morena la besó suavemente y a ella no le importó repetirlo – Te quiero

Estoy enfadada contigo - espetó seria y Quinn desvió su mirada – No tendrías que haber conducido, te podría haber pasado algo – le regañó

En mi defensa tengo que decir que me trajo Paul, no me dejo conducir

Vas a tener que darle un par de día libres por eso – sonó más a orden que a sugerencia pero a Quinn no le importó

Lo sé, pero no podía dejar que te fueras y menos sin saber… todo. Rachel no quería ofenderte, no era mi intención que pensaras que… - le costaba decir lo que parecía – No estaba pagando por ti – fue clara sentándose en la cama, dándole la espalda – Ese fue el acuerdo y yo… solo quería empezar desde cero

Quinn, lo sé – se acercó a ella dejando un beso en su hombro para tranquilizarla – Kensi me explicó algunas cosas… intente ir a verte y te he estado llamando desde entonces – Rachel recordó que una de esas llamadas había sido contestada por otra chica y se alejó repentinamente de la rubia

He perdido mi teléfono – la diva sonrió ligeramente

Eso lo explica todo

Entonces ¿Por qué te vas?

Solo voy a ver a mis padres. Papa ha estado enfermo… nada grave – se apresuró en aclarar al ver el gesto de preocupación de la rubia – y quiero ir a verlos – reveló envolviéndola en un abrazo y obligandola a tumbarse de nuevo

¿Cuándo vuelves?

En tres o cuatro días pero si crees que no vas a poder vivir sin mí, puedes venirte…

No, gracias. Puedo aguantar tres días, no es nada – intentó parecer convencida

Quinn… - la llamó acariciando su brazo

¿Si?

Me voy tres días

Ajá

Con sus tres noches – añadió bajando la mano hasta la cadera de la rubia y con sus labios muy muy cerca de los de la rubia

¡Au, au, au! – se quejó cuando Rachel se sentó sobre ella tras unir sus labios

¿Qué? ¿Qué pasa?

Duele – declaró apartándola

Perdona – se disculpó confusa

No es culpa tuya… es que… no te enfades, vale – la advirtió desabrochando y bajándose ligeramente el pantalón hasta dejar a la vista su cadera

¡Quinn!

Por cosas como esta no bebo… siempre hago alguna estupidez – se lamentó – Me quede embarazada estando borracha, la primera chica con la que me lie fue estando borracha…

¿Tu ex? – preguntó sin apartar la vista de su cadera

No, otra… ¡y ahora voy y me tatúo!

Es sexy – susurró la morena repasando con cuidado las letras

¿En serio?

Si – afirmó sonriendo - ¿Qué pone? – fue el turno de Quinn para sonreír

Tu nombre – confesó y creyó escuchar el cuello de Rachel crujir al alzar su cabeza para mirarla. Echó un nuevo vistazo al tatuaje y luego a Quinn, y supo que hablaba en serio

De pronto hacia mucho calor allí. Tener a Quinn tendida en su cama, con los pantalones a medio quitar, y su nombre tatuado, era muy sexy. Se colocó encima de la rubia con cuidado sin que ésta perdiera detalle de cada uno de sus movimientos. Llevó sus manos a los bordes de su camiseta y con destreza se deshizo de ella, dejando su torso completamente desnudo. Se inclinó sobre la rubia y a escasos milímetros de su boca, desvió su camino hacia su oreja.

Te deseo – susurró con la voz notablemente excitada. Quinn trago saliva – Mucho – acabó diciendo sobre sus labios

La pasión que la morena puso en el beso, se vio aplacada por la tranquilidad de Quinn al devolvérselo. Para su sorpresa la rubia cambió posiciones, tomando el control sin romper el contacto, y la beso lenta y profundamente. Al separarse Rachel lo vio en sus ojos, Quinn la deseaba, si, pero también la quería. Eso era todo lo que importaba.


Que estas dos tienen un problema de comunicación lo se yo y lo sabe todo el que lea esto ajaja pero poco a poco se puede aprender a comunicarse ¿no? Para empezar, las dos tienen claro lo que la otra siente, algo es algo.

No avisé antes pero lo hago ahora, este es el penúltimo capitulo, así que la próxima actualización sera el final de
esta primera parte de la historia. xD

Gracias por leer/comentar/seguir la historia. :)

Saludos.