La situación económica de la familia Weasley había mejorado poco a poco durante el último año, estaban lejos de ser una familia acomodada, pero al menos ya no tenían problemas para llegar al fin de mes. El señor Weasley se daba cuenta que al menos desde tiempos de su abuelo, su familia no había tenido un año fácil, y eso porque el contaba que cuando su padre vivía tenían muchas tierras, pero seguramente eran simples historias. La producción de la granja había sido buena, y su trabajo a medio tiempo en el ministerio también había sido bueno. Él prefería no recibir dinero de sus hijos, pero había accedido a medias a su ayuda, lo cual había facilitado las cosas, sobre todo desde que sus hijos gemelos habían fundado en asociación con Lord Potter un gran hotel y una clínica en la ciudad capital. Mientras que sus hijos mayores tampoco les había ido mal, Charly vivía una vida un tanto bohemia, cuidando dragones y disfrutando de su vida y tranquilidad, sin mayor problema, mientras que su hijo mayor, había medrado en los bancos mágicos, sus sistemas de seguridad rivalizaban y en algunos casos superaban a los de los duendes, lo cual le había permitido abrir una empresa de seguridad privada. De momento solo el estaba casado, con una chica preciosa que había traído desde Francia, aunque en un principio su esposa no había estado de acuerdo en el matrimonio, había accedido cuando había visto lo mucho que la chica quería a su hijo, algo que para el había sido evidente desde mucho antes. Por suerte el joven matrimonio había escogido establecerse en Inglaterra y no en Francia, aunque el aun no sabía porque lo habían hecho. Seguramente pronto tendrían mas miembros en la familia, sus hijos gemelos, ya tenían parejas y por lo que veía eran relaciones bastante serias, así que seguramente no tardaran tanto. Mientras que sus hijos menores habían empezado a demostrar que tenían una vida aparte de la que tenían en casa, su hijo menor era seguramente el mas sincero de todos sus hijos y se le veía en la cara que era un chico enamorado, esperaba que pronto trajera a su novia a casa para presentarla, su hija seguramente estaba también en ese camino. Durante los últimos dos años, había estado muy preocupado por su hija, su comportamiento se había vuelvo mas taciturno y huraño, por mas que había intentado acercarse a su hija, no había logrado nada, y por lo que había hablado con su mujer, ella tampoco había tenido ningún éxito, pero desde hace tiempo que había empezado a regresar a ser la chica alegre que había criado, no sabía que es lo que había cambiado, pero estaba agradecido que hubiera pasado y que estuviera recuperándose, solo deseaba que su hija fuera feliz. En términos generales el señor Weasley no podía quejarse de la vida.

Ese día de verano en particular su hijo mayor había ido por él a su oficina en el ministerio, eso lo sorprendió bastante pues no se lo había esperado. Su hijo utilizaba un vehículo todo terreno de origen muggle, de bastante lujo por l que había podido apreciar. Aparentemente sus hijos habían heredado su afición por los objetos muggles, aunque cada uno a su manera, y a su hijo mayor le gustaban las cosas buenas que podían comprar el dinero, no lo culpaba ni nada por el estilo, pues el había nacido en los tiempos más difíciles económicamente que había tenido la familia, pero seguía siendo un buen chico, tal vez solo un poco mas vanidoso de lo que a él le hubiera gustado.

— ¿Cómo están Ron y Ginny? —le pregunta a su padre de camino a la granja.

—Muy bien, aunque ya llevan unos días fuera de casa.

— ¿En donde están? —intrigado.

—Ron fue a visitar a Lord Potter, por lo que me dijeron los gemelos se están quedando en el hotel.

— ¿Y Ginebra?

—En casa de los Tonks, hable con ella y con el Ted por red flu, regresara mañana o pasado mañana.

— ¿Qué hace con los Tonks?

—Se hiso muy amiga de la hija de los Tonks, Ninfadora.

—La recuerdo, ella iba unos años por debajo de mi en el colegio, no está un poco grande para estar de mejor amiga de Ginny.

—Tu hermana se veía muy feliz, y si es la amistad con esa chica la que la ha ayudado a salir de su depresión, me parece bien que pase unos días con ella.

—Tienes razón—meditándolo.

—Y dime, hijo, ¿Cómo está tu esposa? —continuando con su buen humor.

—La verdad es que no muy bien, padre—un poco cabizbajo.

El señor Weasley sabía que algo iba mal, y que por eso lo había ido a buscar sin ningún tipo de aviso, pero no quería presionarlo para que hablara, el se lo explicaría a su propio ritmo.

— ¿Es por el embarazó?

—No, por suerte todo va bien. El problema es su familia, las cosas le están saliendo muy mal a su padre.

— ¿Está enfermo el señor Delacour? —al cual había conocido durante la boda de su hijo.

—Si no lo está, creo que pronto lo estará—con un sarcasmo poco común en él—, los señores Delacour tenían una gran fortuna en Francia, pero algo paso y sus negocios fueron quebrando poco a poco, la última caída en la bolsa liquido lo último de su liquides.

— ¿Tan mal esta? —sinceramente preocupado.

—Creo que en cualquier momento terminara arrojándose por una ventana para terminar con todo el problema.

—Pobre hombre, ¿crees que podamos ayudarlo en algo?

—Creo que ni vendiendo todo lo que tenemos saldaríamos una de sus deudas.

—El es un buen hombre, ¿Qué crees que pase con él?

—Supongo que se declarara en banca rota, luego liquidara todos sus bienes para saldar las deudas.

—El mundo es cada vez más difícil—meditativamente, alegrándose un poco de ser un simple granjero y encontrarse lejos de muchos de esos peligros, que habían acabado con la fortuna de su pariente político—, cuando hables con él, dile que estamos con él y que le deseamos lo mejor.

—Le agradara saberlo, por lo que me dijo Fleur, casi todos sus amigos les han dado la espalda.

—Es fácil ser amigo de un hombre, cuando las cosas le van bien, es cuando se enfrenta a las dificultades cuando uno ve quiénes son sus verdaderos amigos—Arthur Weasley lo sabía por verdadera experiencia, había tenido la suerte de haber contado con verdaderos amigos durante los tiempos difíciles.

—Tienes razón, padre.

—Lo único que puedes hacer es cuidar de tu mujer, hijo, las mujeres embarazadas lo último que necesitan es este tipo de situaciones. Tendrás que mantenerte firme, demostrarle al mismo tiempo a tu esposa que está protegida, y estar listo para ofrecer la ayuda a tu suegro, cuando llegue el momento.

— ¿Cómo aprendiste este tipo de cosas, padre? —riendo un poco.

—Viviendo, hijo, viviendo.

Cuando llegan a la casa familiar de los Weasley, se encuentran con que la joven señora Weasley había ido a visitar a la mayor, aparentemente ella también había necesitado el consejo de alguien con más experiencia en la vida. Después de los problemas que habían existido entre ambas mujeres, había surgido una buena relación entre ambas, basada en respeto y aprecio. El estrés que estaba viviendo, había afectado a Fleur, aparentemente había desactivado su poder de velaa, lo cual le daba la apariencia de una persona normal, seguía siendo extraordinariamente bella, pero dentro de los parámetros normales, se le veía cansada, con ojeras profundas e incluso parecía que estaba bajando de peso.

— ¿Cómo estás? —le pregunta Bill a su esposa.

—Estoy bien, solo que no quería estar sola—con sinceridad, con una sonrisa que le ilumino de nuevo el rostro.

—No te preocupes, me alegra que hayas venido aquí—le dice su esposo.

La verdad es que a Arthur se le rompió el corazón al ver lo mucho que le había afectado la situación de su padre a la joven, pudo deducir que durante la reunión que habían tenido para celebrar que su hija se había convertido en líder de Gryffindor, había usado su poder velaa para que nadie notara el deterioro de su apariencia, pero ahora podía ver lo que estaba sufriendo realmente.

—Hija, tu padre se recuperara—le dijo el señor Weasley, quien se había sentado al otro lado de la mesa—, no puedo presumir de conocerlo bien, pero si lo suficiente para ver que es un hombre de convicción, y para un hombre así mientras tenga su familia, no hay ninguna dificultad que pueda prevalecer contra él.

Bill sintió una gran tranquilidad al ver la sincera sonrisa que mostro su esposa al escuchar las palabras de su padre. Las personas que conocían poco a su padre, podían llegar a pensar que era un simple granjero, con poca educación y preparación, y seguramente su padre apoyaría ese diagnostico, pero en el fondo no podía llegar a ser mas diferente, era un tipo profundo y con un conocimiento sobre el ser humano asombroso, ojala un día de estos escribiera un libro.

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Decir que para Pansy había sido una mala noche, era la más grande de las mal interpretaciones, había subido a la gloria y bajado al infierno. Esto había sido su culpa totalmente, Hermione le había advertido que se mantuviera centrada y cerrara totalmente el vinculo que las había unido.

—No soy una santurrona—le contesto Pansy de modo bastante inexpresivo, algo muy característico de ella, tanto que sus compañeros de familia se habían acostumbrado a esa reacción—, se bien que Harry y tu duermen juntos, se bien de que se trata todo el asunto.

—Luego no digas que no te advertí Pansy, estoy bastante segura que no has experimentado nada parecido.

—Se respetar la privacidad de las personas, pero creo que le estas dando demasiada importancia.

— ¿No has tenido problemas con tu cinturón? —cambiando de golpe el tema de conversación.

—La verdad es que la mayor parte del tiempo no recuerdo que lo traigo puesto, no es como si estuviera desesperada porque me lo quitaran, hermana.

—Ya veremos cuanto duras—dice de un modo misterioso.

Pansy no comprendió lo que su "hermana" le dijo, hasta que vivió esa noche. Todo parecía ser una noche como cualquier otra, se había retirado a la habitación que le habían asignado en el hotel, a lado de la de Harry y Hermione, la cual era comunicada por una puerta. Había colocado un hechizó de silencio en la pared para no escuchar lo que sea que fuera ocurrir en la habitación de a lado y se había dispuesto a leer un libro antes de dormir. En la habitación había un televisor muggle, pero ella aun no estaba acostumbrada a usarlo. Aunque su libro era interesante, la joven no dejaba de pensar en la conversación que había tenido con su compañera, y la tremenda curiosidad que estaba sintiendo con respecto a lo que iban a hacer a lado. Además de que el modo en el que había estado vistiendo desde que había ido de compras con Hermione no ayudaba en nada en mantener su mente concentrada en la simple lectura, esa noche solamente vestía una diminuta pieza de seda negra, ella bien sabia que el color negro le sentaba particularmente bien, pero era ropa que estaba diseñada para algo muy diferente que dormir. Pansy había deducido que era una regla que Harry le había impuesto a Hermione, y como ella no había querido quedarse atrás, había cambiado lo que le quedaba de ropa por esta nueva apariencia.

Ella debía de tener unos trece años cuando había perdido la virginidad, ni si quiera se había tratado de Draco sino de Lucius Malfoy, el día que se habían apoderado de su familia. Ella ni siquiera se había resistido, solamente se había limitado a quedarse quieta y esperar que terminara lo más rápido posible. Poco antes, su madre le había explicado el proceso básico de las relaciones entre hombres y mujeres, pero ella le había explicado como serian cuando estuviera con el hombre que amara, no cuando alguien que podía ser su padre la violara, le había explicado el dolor que sentiría la primera vez, no el infierno que viviría en manos de Lord Malfoy. Aparentemente él había quedado muy decepcionado de su desempeño aquella noche, aparentemente había estado esperando que una niña de trece años, que aun conservaba sus muñecas se comportara como si fuera una concubina experimentada, algo que obviamente no había pasado. Por eso la había obsequiado a su hijo, diciendo que sería adecuada para que su hijo experimentara, ella era suficiente. A Draco lo había conocido desde que había entrado al colegio, seguro que lo había encontrado atractivo, tanto como una niña de once años puede encontrar a otro niño de once. El no había nacido malo, de hecho en comparación con otros Slytherin (como Tudor y Bulstrode), podía llegar a ser bastante razonable, por eso había comprendido que Harry lo aceptara para que continuara siendo líder de Slytherin, pero también había desarrollado hábitos desagradables, seguramente si hubiera tenido otro padre, esto nunca hubiera ocurrido, las visitas a los prostíbulos, de mano de su propio padre, e incluso al harem Malfoy, le habían dado una idea realmente distorsionada del mundo. Poco a poco su comportamiento había empeorando y ella había pagado las facturas, hasta hacia unos días tenia las cicatrices en el cuerpo que lo demostraban. Pansy había guardado en secreto todo lo que había vivido y visto con los Malfoy, sobre todo de su madre, había sido un verdadero reto no ponerse a llorar al verla, esa era una de las razones por las que se había vuelto tan callada, aunque sospechaba que su madre sabia más de lo que mostraba, solo deseaba no tener que ocultarle más cosas a su madre.

En un principio lo había tomado como una carga en su vida, que debía de soportar para proteger a su familia, suponiendo que las mujeres lo tenían que soportar de un modo u otro y que su madre simplemente había querido romantizarlo para ella. Las cosas fueron empeorando cuando el joven Malfoy había empezado a perder el control cuando pensó realmente en cambiar de bando. Ella había escuchado hablar de lo que era un orgasmo, pero para ella no era más que un mito, una mera leyenda urbana que apenas entendía. Con ninguno de los dos Malfoys había disfrutado en lo más mínimo. Por eso para ella no había sido ningún problema utilizar un cinturón de castidad, pues simplemente le habían quitado algo que ella nunca había tenido. Lo más cercano a un contacto físico placentero, que había experimentado había sido el beso que había tenido con Harry, lo cual ciertamente la había mantenido confundida los últimos días.

El dicho decía que la curiosidad había matado al gato, y ella no podía estar más de acuerdo. En cierto momento había preferido abandonar su libro en el buro, y con un simple hechizo con su varita había vuelto la luz bastante tenue, penas lo suficiente para ver entre sombras. Ella no sabía si Hermione notaria que ella abierto el canal que las comunicaba, pero en ese momento no estaba pensando en eso. Había cerrado los ojos y empezó a concentrarse en el vínculo. No podría escuchar ni ver lo que estaba pasando en la otra habitación, sino solamente su tacto.

Fueron al menos un par de horas o tal vez mas, Pansy había perdido totalmente la noción del tiempo. Primero fueron besos y caricias, las cuales fueron aumentando progresivamente en intimidad. Fue muy raro para ella sentir cuando abrieron el cinturón de Hermione y darse cuenta que al mismo tiempo el suyo seguía inamovible en su lugar. Fue la primera vez en su vida que supo lo que era el placer de una pareja, aunque no su culminación. Pero ellos no habían terminado, en cierto momento la joven sintió algo rígido y áspero que recorría su cuerpo, pronto se dio cuenta que se trataba de sogas, fue algo extraño cuando se dio cuenta que Hermione seguramente esta colgando del techo boca abajo.

Pansy estaba totalmente convencida de que ella era totalmente fría, pero lo que estaba experimentando era totalmente diferente, lo primero era lo extraordinariamente sensible que era su hermana, temblaba con cualquier caricia. Mientras colgaba del techo, los senos de la castaña fueron receptores de una gran cantidad de estimulación, tanto que era doloroso para Pansy, la joven se dio cuenta que el lumbral de dolor de su compañera era mucho más alto que el suyo. Lo que para Hermione era placentero, para Pansy ya era doloroso. Fue entonces cuando quiso romper el vínculo, ya había tenido suficiente, pero se dio cuenta que ya era demasiado tarde, estaban demasiado compenetradas como para poder separarse, tendría que esperar hasta que terminaran para poder separarse. Pronto llegarían a la cúspide de dolor de aquella noche, en algún momento las caricias abandonaron su cuerpo y sintió un gran nerviosismo que provenía de Hermione, no sabía que venía pero comprendía que sería algo doloroso. El dolor que sintió en la punta de sus senos la hiso perder el control, pero cuando pudo calmarse de nuevo comprendió lo que había pasado, le habían perforado los pezones a Hermione, había escuchado que algunas de sus compañeras de casa lo habían hecho, pero por su mente ni siquiera había pasado la posibilidad de que ocurriría esa noche. Ambas jóvenes habían llorado en ese momento, la castaña de placer y la morena de dolor. En algún momento Harry bajo un poco la altura en al que la joven había estado colgando y volvió a estar con ella. Había sido un cambio tan gradual que Pansy volvió a estar de nuevo en la cúspide de sensaciones.

El vínculo se rompió cuando Hermione se quedo dormida de puro agotamiento. A Pansy le dio la impresión de que aunque su compañera estaba acostada en la cama sus brazos continuaban amarrados en la espalda. Al sentir que su mente de nuevo era totalmente suya empieza a abrir los ojos e intentar levantarse. Cuando se va recuperando se da cuenta de todo lo que había hecho en su cama. Lo primero es que tenía la respiración acelerada como si acabara de correr el maratón, y sudado como tal. Las cobijas habían sido arrojadas fuera de la cama en algún momento, al igual que su piyama, se encontraba desnuda exceptuando su cinturón de castidad. Su cuerpo tenía sus propias marcas, aparentemente ella había intentado reproducir las sensaciones que sentía en su mente con sus propias manos, pues aunque ninguna aguja había tocado su cuerpo, se había pellizcado con tanta fuerza que se podía ver el daño que ella misma se había causado, pero esto no se quedaba hay, tenia arañazos en sus piernas y abdomen, aparentemente había intentado arrancarse su cinturón, pero como era obvio ni siquiera lo había mellado.

Algo le faltaba, sentía una frustración que estaba a punto de volverla loca, ella no había culminado su relación, y luego de unos momentos de reflexión comprendió lo que había pasado. Hermione le había explicado que el cinturón no solamente era una pieza de metal, también tenía su propia magia, pero que no solamente se limitaba a procurar comodidad e higiene, sino que intervenía el sistema nervioso, para que evitara la culminación. En otras palabras más vulgares, mientras que su hermana había tenido varios orgasmos, ella no había tenido ninguno. Su cuerpo estaba a punto de sufrir una combustión espontanea.

Desnuda como estaba entra al baño para darse un baño en la regadera con agua fría, para intentar calmarse. Mientras enfriaba su cuerpo, de un modo bastante brutal, pensaba que con otra noche como esa realmente terminaría suplicando porque le abrieran su candado. Esa noche algo realmente profundo había cambiado en ella. Aunque si bien, se daba cuenta de que lo que le gustaba a Hermione no tenía porque gustarle a ella, ciertamente comprendía que había algo en su propio cuerpo que ella nunca había descubierto, y que Draco ni su padre, se habían molestado en ayudarla a encontrarlo. Lo cual le generaba otro problema, pues cualquier otra joven simplemente exploraría por si misma, pero para ella era totalmente imposible, no se le ocurría ningún tipo de escenario en el cual pudiera ir y pedirle a Harry que le abriera su cinturón porque quería auto explorarse. Así que le había surgido un nuevo problema.

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En la política de la Bretaña mágica había numerosos grupos de nobles, políticos y empresarios, que peleaban activamente por el poder y el dinero, por eso la zona en la que se encontraba el congreso y los edificios públicos no era raro que se desataran verdaderas batallas campales, sin olvidar todas las verdaderas guerras secretas, con el espionaje y el contraespionaje. Obviamente la más poderosa que existía era la de el mismo primer ministro actual, en la cual participaban algunos de los hechiceros más poderosos del país. Esto se debía a la razón de que en la política de la Bretaña mágica, no existían los partidos políticos, cuando un apersona quería obtener un puesto político, necesitaba la protección de alguno de los grandes nobles, no por ley sino porque sino seguramente les sería imposible sobrevivir a las elecciones políticas. Dichos grupos normalmente se podían unir en facciones, las cuales contenían grupos con tendencias al menos similares hasta cierto punto. Se podría decir que existían tres facciones en el senado. Los que seguían las tradiciones más antiguas, básicamente sangre pura, que defendían los intereses del lord oscuro, cuyo mayor representante actualmente era Lord Malfoy, luego estaban los seguidores de lord Dumbledore, quienes luchaban por la integración de las diferentes especies que habitaban el mundo mágico, entre sus más fieros defensores se encontraba el temible auror Alastor Moody. Pero poco a poco había surgido una tercer facción, que si bien compartía muchos de los ideales de la facción de Lord Dumbledore, estaban en contra de muchos de sus métodos, que los hacían muy difíciles de diferenciar de con los seguidores del lord oscuro, dicha facción no tenía una cabeza tan clara como las otras dos, pero sin lugar a dudas la que mas sobresalía era la de Madame Bones, quien por herencia y por verdadera capacidad se había ganado un lugar totalmente independiente de las dos facciones mayores. Aunque ella llevaba años en el senado, solo había participado con su facción, sin comprometerse, manteniéndose leal a sus propios ideales solamente. Ella había mantenido cierta cantidad de personas leales a ella, pero estaban lejos de formar un grupo como los otros, eran un cuerpo de seguridad más que otra cosa. Fueron muchas las ofertas que había recibido para que entrara a grupos o a las dos facciones, sus ideales la mantenían cercana a la facción de Dumbledore, mientras que su origen y familia la mantenían cercana a Voldemort. Así que con esa ambivalencia se había mantenido con poder en la política mágica.

Era muy curioso lo mucho que se parecía la política de la Bretaña mágica, al modo en el que se gobernaban los romanos en tiempos de la república, era obvia la gran influencia que había quedado de su modo de ver el mundo después haber sido conquistados. Solo que en lugar de dos cónsul ahora existía un primer ministro, pero más allá era muy parecido, sobre todo en lo salvaje que pueden llegar a ser las decisiones y el modo en el que se toman. Era más bien raro que hubiera batallas campales dentro del senado (no había habido una desde que Lord Dumbledore había subido a primer ministro), pero los envenenamientos y los acuchillamientos no eran particularmente extraños, peor aún durante la noche.

La mentalidad de Madame Bones había cambiado hasta cierto punto, pues había decidido dejar de lado la actitud conciliadora entre las facciones y grupos, por fin se había unido a un grupo, a uno recién fundado, el cual entre sus objetivos estaba el dirigir a la tercera facción, algo que gracias al poder de los miembros no parecía demasiado complicado. Ese día se reunirían algunos de los miembros del recientemente grupo formado, el lugar escogido era la mansión Black, un lugar que por tradición era una de las casas que pertenecía a la magia oscura. Gracias a las defensas mágicas que habían sido colocadas durante siglos, era el lugar ideal para mantener en secreto lo que hablarían en la reunión. Las personas que estaban reunidas aquella noche, eran primeramente el anfitrión, Lord Black, quien se mostraba afable y alegre, como si estuviera en medio de una fiesta, también se encontraba presente el coronel Lupin, quien se mostraba meditabundo, lo cual no era demasiado extraño. Ellos eran con los que más contacto tenía, dentro de la política mágica habían coincidido muchas veces, la más reciente era cuando ella se unió a Lord Black para la inducción del joven Potter al congreso. A las otras personas las conocía menos, una era la mujer de coronel Lupin, por lo que ella sabía, también había trabajado en diferentes puestos de inteligencia, pero en realidad no sabía bien en qué área había trabajado, además estaban el director del colegio Hogwarts, un hombre misterioso que se había labrado un nombre durante la última guerra contra el lord oscuro, la reputación de un espía y un asesino en la sombra, según los informes que había leído sobre él, había llegado a un acuerdo para cambiar de bando, hubiera preferido obtener más detalles al respecto, pero estaban clasificados en un nivel por encima del que ella poseía. La persona que completaba el grupo era una mujer que ella no pudo reconocer, era bastante joven en comparación con los demás miembros del grupo, pero curiosamente su mirada indicaba todo lo contrario, se preguntaba cómo había logrado ganarse la confianza de sus compañeros, le parecía conocida, pero no podía reconocerla, lomas probable es que hubiera coincidido con sus padres y que el parentesco fuera lo que le llamaba la atención. Todos estaban sentados en una mesa redonda de madera solida, mientras que la comida y la bebida eran servidas por la joven esposa de Sirius Black, quien por lo que ella sabía, aun no formaba parte del grupo oficialmente. A ella se le había ofrecido invitar a ora persona a entrar al grupo, pero ella no había encontrado a alguien adecuado, en un momento había pensado en su amigo Slughorn, pero pronto desecho la idea, podía apreciarlo como amigo, pero sabía que el siempre tenía un plan extra para su propio interés, seguramente lo terminarían incluyendo de algún modo, pero no entraría al círculo interno.

— ¿Para qué nos hiciste venir Black? —pregunta el director, quien a pesar de estar asociado con Lord Black, seguía sintiendo bastante desprecio por él.

—Si te quieres ir, la puerta es muy grande—le contesta con sarcasmo.

—Señores, este momento está lejos de ser el momento adecuado para este tipo de cosas—interviene el coronel Lupin—, hay cosas que discutir.

—Tienes razón—dice Sirius—, lo primero es sobre nuestro nuevo miembro—mirando directamente a la mujer que acompañaba a Snape.

— ¿Aun no la reconoces, Black? —con humor, algo extraño en el.

—Lo siento, pero no.

—Después de siete años intentando que aprendiera a comportarse, hubiera esperado dejar una marca más clara en usted señor Black—dijo con una sonrisa misteriosa.

La primera en reconocerla fue la joven señora Black, pues era la que había sido su alumna más recientemente.

— ¿Profesora McGonagall? —pregunta impresionada.

—Señorita Smith, es agradable volver a verla—sonriendo, demostrando que nunca olvidaba a sus estudiantes.

—Ahora soy señora Black, no quiero ser irrespetuosa pero debo decir que se ve impresionante, profesora.

—Muchas gracias, pero ya no eres mi alumna, porque no simplemente me llamas Minerva.

—Entonces llámeme Sarah.

— ¿Estas usando multijugos? —le pregunta de pronto Madame Bones.

—No, fue un tratamiento médico en la clínica de Potter-Weasley.

La explicación le tomo varios minutos para que comprendieran cabalmente las implicaciones de avances médicos que fueron usados para el procedimiento. La persona a la que más le impresiono fue obviamente a la de mayor edad, claro que comprendió inmediatamente las ventajas que tendría regresar a sus veintes, tendrá que investigar más a fondo los procedimientos que llevaban a cabo en esa misteriosa clínica, pero de momento eso no era su prioridad. Después de la merecida discusión sobre el rejuvenecimiento de la profesora, procedieron a la votación sobre la inclusión de la mujer en el grupo, quien fue aprobada por unanimidad.

— ¿Quién inicia? —pregunta Sirius Black, quien parecía bastante entusiasmado por volver a estar en acción.

—Iniciare yo—dice Amelia Bones—, tengo información fidedigna de que Lord Dumbledore, quiere formar nuevamente el ejército.

—La verdad es que el ejército nunca desapareció—dice McGonagall—, pero solo quedo una mera fuerza simbólica, la cual se transformo en la sociedad de aurores y la agencia de inteligencia, por eso siguen usando grados militares.

—Así es, ¿con que grado se retiro, Minerva? —recordando que ella había participado en las últimas guerras.

—Yo fui parte del batallón que fundó Lord Dumbledore, durante la gran guerra fui teniente, pero para cuando me retire durante la gran disgregación del ejército, ya tenía el grado de coronel, como el que usted tiene ahora.

—Si se volviera a reunir el ejército, probablemente le dieran el cargo de general—dice Madame Bones.

—Tendría que volver a estar en buenos términos con Albus, y la verdad es que ya le dedique mi vida a él y no estoy dispuesta a sacrificar la segunda oportunidad que me dieron—con firmeza.

—De todas maneras, solo una parte de su facción apoya su propuesta, los demás temen que un incremento en las fuerzas del ministerio genere una respuesta del lord oscuro. Obviamente que toda la facción de Lord Malfoy se opone en redondo.

— ¿Qué creen que deberíamos hacer? —pregunta la señora Lupin.

—Debemos apoyar a Dumbledore—dice Snape, algo que los demás no se esperaban.

— ¿Por qué haríamos algo así? —pregunta Sirius.

—Porque es necesario, en lo personal lo último que quiero es volver a apoyarlo—a final de cuentas el también le había dado años de su vida, y tampoco estaba dispuesto a seguir asiéndolo—, pero se necesita un ejército, el lord oscuro no ha estado criando flores precisamente—con sarcasmo—, sus legiones cresen día con día, aunque aun no tenga el poder suficiente como para romper el exilio, pronto lo hará.

—Yo estoy de acuerdo—dice la señora Lupin—, pero antes de que tomemos una decisión al respecto, creo que todos deben de saber la nueva información que he recibido desde América.

La información que procedió a explicar estaba muy relacionada con lo que Bones había explicado. Ya habían recibido el informe preliminar de la situación del ejército que estaban preparando en América. Pero ahora había verdaderas evidencias, fotografías y grabaciones, la verdad es que era algo aterrador.

— ¿Cómo lo consiguieron? —pregunta Amelia.

—Las primeras fotografías son las que tomo Remus durante su "visita", todo lo demás fue gracias a un pequeño golem que enviaron desde el punto de vigilancia que dejamos en América.

— ¿Es confiable?

—Totalmente, son un grupo muy especializado, idearon un método muy eficiente para expiarlos—les explica Lupin—, el único modo de que hemos logrado conseguir para atravesar la barrera entre ambos mundos es la utilización de un sustituto de criatura mágica, lograron crear unos pequeños golems de piedra que pudieran controlar desde el mundo muggle, los complementaron con algunos aparatos también muggles, para poder obtener estas imágenes, cuando los activan con magia, las maldiciones que colocaron los enemigos para absorber a todas las criaturas mágicas.

—Utilizamos su propio poder para espiarlos—dice la señora Lupin, sonriendo.

—Y cuando se les acaba la magia regresan automáticamente al mundo muggle, aun desconocemos si ellos son consientes de este efecto colateral de sus propios hechizos, de momento todo indica que desconocen nuestra presencia, pero no podemos confiarnos, por eso mantenemos el numero de incursiones en el mínimo.

— ¿Y las ciudades fantasma? —pregunta Sirius, refiriéndose a las ciudades de las culturas antiguas del continente.

—No han vuelto a aparecer, aun estamos buscando algún modo para comunicarnos con ellos, tal vez si vamos en persona otra vez, se vuelvan a poner en contacto con nosotros.

—Es algo que deberíamos de intentar—asegura Snape—¸pero primero debemos decidir qué es lo que vamos a hacer aquí en Bretaña.

—Solo un ejército hacia que fuera necesario que nosotros también formáramos uno, pero ahora al haber dos, lo vuelve un asunto primordial—dice Amelia.

—El problema es cómo hacerlo—dice la señora Lupin—, la propuesta de Lord Dumbledore es casi imposible de que pase por el senado.

—Se me ocurren otras ideas—dice Amelia.

—No pienso permitir que militaricen el colegio—dice de pronto Minerva, algo a lo que Severus muestra su apoyo.

—Realmente espero que no llegue a ser necesario, pero estaba pensando en otra cosa. En algunas cosas la oposición tiene razón, si el lord oscuro ve que nos preparamos para la guerra, se precipitara y nos atacara. Deberemos hacerlo de modo solapado.

—No creo que puedas esconder un ejército debajo de tu falda, Amelia—dice Sirius riendo.

—Y nunca fue mi intención hacerlo, tú y yo tenemos suficientes tierras como para formar nuestros propios ejércitos. Deberíamos empezar a formarlos, como cuerpos de seguridad.

—Eso sería muy caro.

—No estoy hablando de grandes ejércitos sino pequeños batallones, podemos crear una ley que nos financie.

—Seguiríamos siendo muy pocos—dice Remus.

—Lo sé, pero si más de nuestros compañeros en el senado lo hacen iremos formando poco a poco un ejército.

—Se me ocurre otra cosa—dice Sirius—, del mismo modo que nos financiamos del gobierno podemos ampliar poco a poco las fuerzas de seguridad de la ciudad, podemos usar nuestra propia burocracia para aumentar las fuerzas del gobierno. Así no le damos un poder directo a Lord Dumbledore. Creo que en esto las embajadas serian particularmente útiles, entrenarían y prepararían personas lejos de la mirada del lord oscuro y su gente.

—Slughorn sería una pieza maestra para esta estrategia—dice Amelia.

—Ciertamente, pero no sé si podamos confiar en el totalmente—interviene Minerva.

—No podemos confiar en él—dice Severus—, pero podemos trabajar con él, si le mostramos un buen negocio participara con nosotros, y la verdad es que sin su apoyo tardaremos el doble o triple de tiempo en lograrlo.

— ¿Creen que lo lograremos a tiempo? —pregunta Sirius.

—Las estrellas aun nos dan unos pocos años—dice Amelia—, y el lord oscuro no atacara antes de eso, si todo sigue igual obviamente. Estoy bastante segura de que no intentara romper el exilio antes de que las señales marquen que es el día adecuado.

—Espero que sea suficiente tiempo—dice Minerva.

—Tendrá que serlo—termina Severus.

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Pansy despertó muy entrada la mañana al día siguiente, ella tenía la costumbre de madrugar casi todos los días, hacia mucho que no dormía hasta tarde como esa noche, aunque era comprensible después de todo lo que había vivido, o que al menos había sentido vivir. El hotel tenía diversas diversiones para los que visitaban las instalaciones, pues aunque la mayoría de los tratamientos podían llevarse a cabo en un solo día, pero la mayoría prefería quedarse un par de días, para disfrutar tratamientos más normales y también más relajantes. Buscando relajación, Pansy utiliza un rato la alberca para luego pasar a un masaje y terminar en el sauna, para su sorpresa la persona que se encuentra ya en el sauna era Hermione, la persona que había estado evitando toda la mañana.

Después de un saludo un tanto tímido de parte de ambas, Pansy se sienta enfrente de su "hermana". Ninguna de las dos se podía considerar que estuviera vestida pues solamente estaban cubiertas por toallas blancas con el escudo del hotel. Fue gracias a esto que Pansy pudo notar las marcas que habían quedado en el cuerpo de la castaña, había marcas de sogas en las piernas y en los brazos, no eran muy notorias, y seguramente para cuando anocheciera ya no quedaría ninguna huella, Pansy sabía que eso se debía a que Hermione tenía un cuerpo modificado por la magia para que fuera imposible modificar su apariencia, por lo visto eso incluía las cicatrices, una persona normal tardaría días en recuperarse totalmente, mientras que ella en unas cuantas horas volvería a tener su apariencia de muñeca tamaño natural. Después de un momento de silencio, Hermione nota la mirada inquisidora de su compañera, sobre todo el modo en que miraba las marcas.

—Duelen mucho menos de lo que aparentan—le dice Hermione, intentando romper el hielo.

—No estoy del todo de acuerdo—le contesta tocando sus propios brazos.

Hermione había pensado que la actitud de su amiga era debido solamente por la sorpresa de ver las marcas en su piel, pero por las palabras que había usado y el tono que utilizaba se dio cuenta de que no había seguido su consejo y que se había conectado con ella la noche anterior. Como respuesta se puso más roja de lo que ya estaba por el calor del lugar. Era una reacción que estaba teniendo muy a menudo, algo de lo que ella no estaba para nada conforme.

—Lo hiciste ¿verdad? —con indignación bastante merecida.

—Lo siento, pero fue demasiada curiosidad, y luego ya no me pude separar—disculpándose.

—Te metiste en un momento muy íntimo, Pansy—le regaña Hermione.

—Lo sé, y lo siento mucho, realmente no sabía lo que me esperaba.

—Te lo advertí—le recordó—, te dije que no es como nada de lo que ya hubieras vivido.

— ¿Por qué te castigo? —le pregunta directamente, yendo directamente a lo que le estaba preocupando.

— ¿Castigarme? —un poco confundida.

—Te torturo, y no creo que se haya tratado de un premio.

La llegada de un par de mujeres interrumpió la plática entre ambas.

—Vayamos a desayunar, Pansy, necesito reponer líquidos—sin darse cuenta del doble sentido.

—Yo también—notando completamente el doble sentido.

Ambas terminaron vistiendo versiones de los trajes deportivos que obsequiaba el hotel, que se amoldaba a sus particulares gustos por la ropa. Cuando llegaron al restaurante pidieron jugos mágicamente enriquecidos, que eran la especialidad de la cocina.

—A principios de año o finales del anterior, Ginebra también nos descubrió—le cuenta Hermione, quien después de pensarlo un poco, había recuperado la compostura—, la verdad es que se puso como para subirse por las paredes. O nos volvemos más discretos o me despido de cualquier tipo de buena reputación que me pudiera quedar—sujetándose la cabeza.

—Solo les ha descubierto una persona, lo mío es diferente, y hasta el momento soy la única que puede descubrir su secreto de esta manera.

—Me sigo sintiendo incomoda al respecto.

—Después de lo que vivimos anoche me sorprendería cualquier cosa que te pudiera hacer sentir cómoda.

—No es bueno juzgar a las personas.

—Lo siento, es que estoy muy confundida, por un lado veo que él es un gran tipo y que ustedes dos se llevan de maravilla, luego sucede esto y me doy cuenta que te torturo. Es lógico que este tan confundida.

—El problema es que te falta una pieza importante de información.

— ¿Cuál es?

—Estoy lejos de ser una experta, pero según Ginebra me ha explicado, las personas tenemos gustos muy particulares, lo que a una persona le gusta a los demás seguramente no lo hará, y debo de admitir que en los "encuentros privados" soy un tanto excéntrica—mostrando que en realidad no se sentía para nada cómoda hablando de temas sexuales—, y lo que para ti fue una temible tortura, para mí fue una noche inolvidable—completamente roja.

—Yo tampoco la olvidare—reflejando el mismo color en la piel— ¿entonces el no te obligo a nada?

—La verdad es que no. ¿Nos escuchaste?

—No, los hechizos de insonorización funcionan bien.

—Si nos hubieras escuchado me hubieras ¿oído pedir piedad en varias ocasiones.

—Entonces…—asustada.

—Si hubiera dicho la palabra "galleta" me hubiera soltado inmediatamente, pero como nunca la use el simplemente siguió—intentando dejar claro el tema—, además estas olvidando el detalle de que me puedo convertir en diamante en cualquier momento, lo cual invalidaría cualquier dolor.

— ¿Por qué "galleta"? —extrañada.

—Tenia que ser una palabra que no saliera por casualidad durante la noche—encogiendo los hombros.

— ¿Tú crees que él me pida hacer lo mismo? —con mas curiosidad que temor.

—No lo sé, no creo que su relación se igual a la de nosotros. ¿Te gusto?

—Siendo lo más sincera posible diría que no, pero eso no sería muy exacto, pues lo que viví fue un reflejo de lo que tu viviste, y como a ti te gusto sentí la misma sensación, pero en lo personal creo que puedo vivir sin la experiencia.

—Eso solo lo sabrás con el tiempo, esto a final de cuentas es solo conjeturas—pensando sobre la situación de Pansy—, aunque creo que en realidad ya estás en una situación comprometida ¿verdad?

— ¿A qué te refieres? —abochornada, dándose cuenta rápidamente de a lo que se refería su "hermana".

—A que conozco por experiencia propia |los efectos de llevar mucho tiempo el cinturón, y que aunque comprendo perfectamente que no te guste el dolor como a mí, no tardaras mucho tiempo en decirle amo—sonriendo misteriosamente, mucho más descarada de lo que era normalmente—Te advertí que no era una simple pieza de ropa.

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Mientras las dos prometidas del Lord Potter, se tomaban la mañana para descansar y platicar de algunos asuntos íntimos, Harry se encontraba con Ron en el balcón más alto del hotel, desde el cual podían enviar y recibir cartas por medio de aves (no solo lechuzas, también cuervos, águilas, incluso más exóticas como gaviotas o pericos). Aunque decir esto tal vez sea una exageración, pues era poco lo que habían escrito y mucho lo que habían recibido que aun no leían, y mucho mas lo que habían comido y bebido.

— ¿Hoy regresas a casa de tus padres? —le pregunta Harry a su amigo.

—Seria lo mejor, ustedes también ya se van, no tiene ningún caso que me quede, además, Ginebra se está quedando en casa de Tonks, y ellas irán por sus propios medios, así que tampoco tengo que esperarla.

—Suena lógico—dice mientras intenta volver a ponerse a trabajar.

—En todo caso ¿Por qué carajos te escriben tanto?

—Es porque estoy aquí, si no lo estuviera muchas de las cartas se las enviarían directamente a tus hermanos, a la gente que dirige el canal, pero como saben que estoy aquí me escriben a mí.

— ¿Las vas a contestar todas?

—Claro que no, solo a las importantes, las otras se las enviare a tus hermanos y a los demás, a final de cuentas deben de hacer su trabajo. Las demás cartas tienen otros orígenes, la mayoría son por asuntos del senado, a estas si las tengo que contestar, no en este instante pero las terminare contestando.

— ¿No se encargaba de esto Hermione?

—Ciertamente lo hacía en el colegio, pero esto es muy diferente, hay varias decisiones que tengo que tomar yo.

—No puedes estar en todos lados.

—Lo sé, y tendré que encontrar a alguien que sea capaz de organizarlo, alguien que sepa diferenciar entre lo diario y lo realmente importante.

— ¿Ya probaste con Pansy?

—Aun no, se que ella dirigió toda la organización de Malfoy, así que tiene la experiencia adecuada, pero lo tendré que pensar.

— ¿No confías en ella?

—Por juramento mágico, ella no me puede traicionar.

—La lealtad y la obligación son muy diferentes.

—Esa es una de las razones por las que aun no lo hago, además de que tampoco es que tenga tanto tiempo de conocerla.

—Supongo que tiene sentido—dice Rojo—, tendrás que reorganizar todo, antes de que regresemos al colegio.

—Y no es que te guste ver como trabajo como loco ¿verdad?

—Exceptuando el placer de no hacerlo yo, claro está—bromeando.

—Cuando regresemos, seguramente le delegare mucho trabajo del colegio a Luna, yo estaré saliendo mucho de viaje.

— ¿Y yo qué?

—Hacer lo que mejor haces—le dice Harry.

— ¿Beber y cantar? —agitando su bebida.

—Yo estaba pensando más bien en cuidar que nadie me ponga un cuchillo en la espalda, y regularmente romperle la crisma al que no haga lo que le digo.

—Y pensar que me pagas para esto—sonriendo.

—Necesito que seas sincero con lo que te voy a preguntar—le dice Harry un poco más serio—, ¿Qué opinabas de mi, antes del cambio?

—Así, sin anestesia, te diría que eras un hijo de perra hecho y derecho.

— ¿Y cómo terminaste trabajando conmigo?

—Era la mejor opción que tenía, contigo podría entrenar para mejorar mis habilidades y conseguir rivales fuertes para probarme a mí mismo.

— ¿Y ahora? ¿Estás de acuerdo con lo que hago?

—Tienes tus momentos—soltando una carcajada, que casi inmediatamente Harry imita.

Poco a poco terminaron organizándose mejor, logrando reenviar las cartas a los diferentes encargados de los negocios, aunque Harry prefirió conservaran copia de todo lo que estaba cayendo en sus manos (solo por si acaso).Todo lo que era especialmente dirigido a él, lo llevaría consigo a su casa, a final de cuentas tendría que consultar muchas de esas cosas con Lelio, quien dirigía sus negocios en el mundo muggle. Solamente término contestando las cartas más urgentes.

— ¿Qué dices si bajamos a comer? —le sugiere Ron.

—Rojo, llevamos toda la mañana comiendo, ¿Cómo es posible que tengas hambre? —le dice Harry, y estuvo a punto de decirle más cosas al respecto, cuando son interrumpidos por otra lechuza. Ninguno de los dos sabía bien porque les sorprendió su llegada, pues habían estado recibiendo aves mucho más extrañas durante toda la mañana, pero ambos sintieron una especie de presentimiento, de que esta carta era muy diferente a las demás.

— ¿De quién es? —le pregunta Ron.

—De Lelio—mientras la abría.

Decir que Harry estaba sorprendido por el contenido de la carta, hubiera sido el eufemismo del año. Se había pasado de listo y lo habían engañado, había caído en la trampa como un simple novato.

—Es divertido oírte maldecir incoherencias en más de un idioma, pero la verdad es que no comprendo nada—le dice Ron después haberlo estado escuchando decir groserías sin mucho sentido.

—El bastardo de Malfoy me puso una trampa y yo caí como idiota.

— ¿Draco? —incrédulo.

—No, Lucius su padre…

Mientras Harry le explicaba lo que Lelio le había escrito, la ira en el pelirrojo también iba aumentando. No cambia en su comprensión que hubiera personas que realmente pudieran considerar a otros seres humanos como si fueran simple ganado.

— ¿Qué vamos a hacer, Harry?

—No lo sé, pero de momento creo que voy a arruinar tus planes de regresar a tu casa pronto, tenemos que ir a solucionar esto inmediatamente.

—Tienes razón, iré a preparar la camioneta—levantándose, demostrando que estaba mucho mas alerta de lo que aparentaba.

—Yo iré a avisar a las muchachas, y a tus hermanos también—mientras reúne todas las cartas que tenían alrededor.

— ¿Reunirás a todos?

—De momento no, la mayoría de las personas que trabajan con nosotros, solo forman parte de la organización del colegio. Sin olvidar que muchos viven bastante lejos.

— ¿Ni siquiera el circulo interno?

—Tal vez después, de momento lo que necesito es más información.

Después de que se separan los dos jóvenes, Harry se encuentra con sus dos prometidas, quienes iban subiendo las escaleras, ambas parecían estar de muy buen humor, pero al ver la cara de su prometido, se dieron cuenta de que algo iba mal.

—Les explicare durante el camino, recojan sus cosas nos iremos lo más rápido posible. Encójanlo todo y súbanlo a la camioneta de Ron.

Con los gemelos tubo una reunión más larga, pues había algunos detalles que aun no habían quedado lo suficientemente claros. Mientras que platicaba con ellos se dio cuenta de que era bastante afortunado por haber encontrado a aliados como ellos, ambos eran listos y honestos, no tenía muchas razones por las cuales preocuparse de ese negocio en particular, claro que tendrá que mantener un ojo sobre ellos, pero en la mayoría de las ocasiones estaba de acuerdo con sus decisiones, además de que dentro del mundo mágico era el negocio que más dinero le estaba generando.

Para cuando termino de hablar con los gemelos, las jóvenes ya lo estaban esperando en el estacionamiento, acomodando en la parte trasera sus equipajes. Lo único que faltaba era arreglar el asunto de la motocicleta de Harry, por suerte el ya había previsto un problema así y había colocado un mecanismo mágico que hacía posible que se encogiera sin hacer ningún daño estructural, algo que era muy común cuando se encogían los objetos sobre todo los metálicos, y en casos como una motocicleta con tantas piezas móviles y mecanismos complicados, resultaba casi imposible encogerla sin causarle daños, por eso el mecanismo instalado resultaba tan importante. Luego de encogido quedo del tamaño suficiente como para que cupiera en la palma de la mano.

— ¿Está todo listo? —les pregunta.

—Solo faltaba tu moto—le contesta Hermione.

—Entonces vámonos, que aún nos falta cruzar al mundo muggle.

Harry seguiría prefiriendo su motocicleta, pero la verdad es que la camioneta de Ron era bastante práctica, sobre todo cuando eran cuatro, sin olvidar la distancia que tendrían que recorrer.

—Caí como un novato—les dice Harry después de explicarles el asunto del "ganado".

—Te advertí que las cosas estaban saliendo demasiado bien como para que fueran a durar.

— ¿Alguien tiene un consejo que no sea echármelo en cara? —se queja Harry.

— ¿Burlarme de ti cuenta como echártelo en cara? —pregunta Ron.

—Si—con un mal humor que aumento con la sonrisa de su amigo.

—En ese caso no se me ocurre nada.

—En realidad creo que lo estás viendo desde un punto de vista equivocado, mi señor—interviene Pansy, quien había estado en silencio, meditando sobre el problema.

—Tú conoces a los Malfoy desde antes que yo—dice Harry— ¿Tu qué opinas?

—Creo que el en realidad pensó que este tipo de trueque te agradaría, no creo que pueda concebir que otros sangre pura como el no consideren a los muggles como simples animales. Ciertamente cuando las personas se enteren de esto, lo verán como un marcado giro a la derecha.

—La verdad es que no estoy cometiendo ningún crimen, el problema son las secuelas en mi imagen pública.

—Pero si sabes cómo manejarlo, creo que puedes salir ganando. Si nos descuidamos te consideraran Harry el ambicioso o el cruel, pero si podemos enviar los mensajes adecuados te convertirás en Harry el piadoso, y ese es un golpe en la opinión publica que solo podrás tener una vez.

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Nota del autor: Hola como están, espero que hayan disfrutado de este nuevo capítulo, tal vez no sea tan largo como los anteriores, pero en lo personal me pareció bastante intenso.

Estuve leyendo sobre que van a quitar los fics que tengan un fuerte contenido para adultos. No sé si sea cierto y en caso de que lo sea, si mi fic también fuera a desaparecer, lo cual es muy posible dado he contenido del mismo.

En cualquiera que sea el caso, iré preparando el siguiente capítulo, poco a poco, sobre todo porque estoy pasando un desencanto de todo el asunto de escribir.

Sin nada más que decir, espero sus comentarios y críticas, que siempre son bien recibidas, también los que me han señalado mis errores.