LA VIDA ES COMO UNA CANCIÓN

HIRAM

La vida, él comprendió, era como una canción.

En el comienzo hay misterio, al final hay una confirmación, pero es en el medio donde todas las emociones se asientan para hacer que todo esto valga la pena.

Por primera vez en meses, él no sintió ningún dolor; por primera vez en años, sabía que sus preguntas tenían respuestas. Cuando escuchó la canción que Rachel había terminado, la canción que Rachel había perfeccionado, él cerró sus ojos con el conocimiento de que su búsqueda de la presencia de Dios había sido cumplida.

Finalmente entendió que la presencia de Dios estaba por todas partes, en cualquier momento, y era experimentada por todos en algún momento u otro. Había estado con él en el taller cuando había trabajado sobre la ventana con Jonah; había estado presente en la semanas que había pasado con Rachel. Estaba presente aquí y ahora cuando su hija tocaba su canción, la última canción que alguna vez compartirían. En retrospectiva, él se preguntaba cómo pudo haber perdido algo tan increíblemente obvio.

Dios, él repentinamente entendió, era amor en su forma más pura, y en estos últimos meses con sus hijos, él había sentido Su toque con tanta certeza como había escuchado la música derramándose desde las manos de Rachel.