Naruto Zarya
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Respondo a los reviews:
Alferez002: Gracias, esperemos que éste años sea bueno para la historia.
CCSakuraforever: Si bien será una búsqueda, realmente será complicado en más de un sentido.
animebot02: Efectivamente, aunque sobrevivir ante semejante enemigo con todo y bajas, es un logro. Sobre Guy, pues tenía que haber caídos y apenas se acerca el punto medio de la historia. Sobre el libro… A diferencia de Abán, Ryu no fue una persona que por su forma de ser fuera adepta a los libros.
Loquin: pues todo depende de la ferocidad de la batalla, que va a ser bastante.
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XXXV: La encrucijada del destino
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El cielo azul que coronaba aquél sitio paradisíaco de pequeñas pero lujosas cabañas para descansar, así como grandes complejos hoteleros y playas aisladas naturalmente por medio de volcanes, montañas y dunas, estaba totalmente despejado, ofreciendo una atmósfera de paz que casi podría hacer olvidar al mundo humano que se encontraba en guerra contra el Tengun…
Pero esa atmósfera idílica fue interrumpida por la esfera de color azul celeste que irrumpió a gran velocidad para estrellarse segundos después delante de la entrada de una amplia y descuidada casa. Tras el fugaz estallido resplandeciente de aquella luz, emergieron Naruto, Azula, Hinata, Nami y Kushina.
- ¡Wuah…!- La pelirroja se cubrió los ojos del sol con su mano izquierda -¡Es un lugar realmente grande! ¿Dónde estamos Azula-ttebane?-
- Es la casa de verano donde mis padres, Zuzu y yo pasábamos los veranos cuando éramos niños…- Respondió secamente la aludida, con una mirada incómoda
- Pues bien, vamos a buscar entonces esa dichosa arma- Animó el rubio a las mujeres
- De acuerdo- Asintieron al mismo tiempo las chicas de los Doujutsu.
La Isla Ember tenía la particularidad de que poseía una compañía de teatro, la cual era reconocida por interpretar diversas obras de renombre como Amor Entre Dragones y El Niño En El Iceberg. Era notorio, ya que conforme recorrían el lugar, no muy distinto a una Aldea Ninja de arquitectura antigua, eran varios los carteles anunciando las mencionadas obras…
- Oye, Azula-chan… ¿Esas obras son buenas-ttebane?- Preguntó curiosa la Uzumaki, señalando uno de los letreros
- No soy aficionada al teatro- Replicó seria la castaña, sin dejar de alternar su mirada por los diversos comercios de la plaza principal -Me recuerda a mi madre…-
- ¿Sucede algo malo con ella?- Cuestionó ignorante Kushina, obviamente desconociendo la historia familiar de la princesa
- A Azula no le gusta hablar de eso- Naruto tomó la palabra mientras la mayor de las Chunin se adelantaba -Es complicado…-
- Mejor sigamos buscando- Azula volteó a ver sobre el hombro al grupo -No hay que perder el tiempo…-
Mientras retomaban su búsqueda, Kushina trataba de pensar cuál era el problema en la familia de la chica…
Parecía no agradarle su madre, pero eso era ridículo, ya que una madre tenía amor desinteresado y sincero por sus hijos… Aunque en su caso no aplicaba así. Su madre, Okame Uzumaki, era una mujer estricta y dura que deseaba ver a sus hijas convertidas en poderosas Kunoichi y jamás se mostró cariñosa con ella ni con Orihime. El único cariño fraternal que recibió durante su niñez fue por parte de la anciana Genkai, a quien consideraba su verdadera madre, ya que ella la había criado…
Y no podía haber otra mujer como Okame Uzumaki, que abiertamente rechazara la forma de ser de su propia hija, alegre y desafiante en su caso…
¿O sí?
Cuando la pelirroja salió de su ensimismamiento, se dio cuenta de que habían llegado a la que parecía ser la única tienda de armas de la isla. Era un comercio algo pequeño y bastante oculto en comparación con otras tiendas de la plaza en la que se encontraban. Se detuvieron en la entrada, que consistía en una delgada cortina.
- Seguramente debe ser aquí- Dijo expectante la Hyuga -No creo que haya otra tienda de armas en toda la isla, parece ser que solamente es un lugar para vacacionar-
- Es lo más seguro- Complementó la Uchiha -Kushina-san tal vez detectó este lugar con su misteriosa habilidad, ya que no parecería que en un lugar como éste estuviera un arma legendaria como la que necesitas, Naruto-kun-
- Eso espero- El rubio miraba expectante la entrada al lugar -Ya perdimos una semana como para irnos con las manos vacías de aquí…-
- Bien, entremos- La princesa ingresó al lugar, seguida por Naruto y las demás
- Vaya, sí que tardaron tus Espadas Dao… ¿No había otro proveedor?- Se escuchó una voz femenina sombría y familiar para la princesa
- ¡Vamos! Es la única tienda de armas del lugar, es normal que se tardaran- Agregó una voz infantil y alegre
- Bueno, al menos ya están disponibles…- Concluyó una voz varonil que pronto puso de mal humor a la castaña
- Vaya sorpresa, Zuzu…-
El trío consistía en una joven castaña de larga trenza y tonificado cuerpo, de gesto infantil y ropa de playa reveladora, una chica azabache de odangos y mechones laterales tras las orejas con un largo vestido rojo que contrastaba con el atuendo de su amiga, así como un apuesto joven castaño de coleta alta y los mismo ojos ámbar de Azula que vestía un pantalón corto y una bata roja de tonalidad oscura. Los tres voltearon a ver con marcada sorpresa a la alumna avanzada de Ryu.
- ¿Azula?- El joven endureció la mirada de inmediato -¿Qué haces aquí?- Se posó frente a su hermana
- Zuko… ¿Te vas de casa durante años y no me saludas primero? Tanto tiempo fuera de casa te ha vuelto incivilizado- La princesa sonrió irónica
- Lo que sea, te hice una pregunta- Replicó serio el chico mientras sus acompañantes se mostraron intimidadas por la presencia de la princesa
- ¿Sucede algo, Azula?- Naruto se colocó a la derecha de su amiga
- No te preocupes, es mi hermano Zuzu y esas chicas son Mei y Ty Lee- Cerró los ojos para tranquilizarse, cruzándose de brazos
- ¡No me digas así!- Replicó el Príncipe de la Nación del Fuego, graciosamente enfadado
- Como sea…- Azula abrió nuevamente los ojos -Estamos buscando un arma especial para mi amigo y la búsqueda nos ha traído a este lugar…- Endureció su expresión -Ahora dame las gracias, porque no tenía por qué darte explicaciones-
- Yo tampoco tengo que decirte absolutamente nada- Contestó desafiante el castaño, sosteniendo las armas que recién había adquirido
- Hm…- Ajeno al conflicto entre hermanos, el rubio se inclinó para ver de cerca las espadas de Zuko
- ¿Son esas?- La castaña volteó a ver a su amigo -Porque de serlo, me dará gusto quitárselas…- Las palabras de Azula pusieron en alerta a Zuko
- ¡Quiero que lo intentes!- Replicó desafiante el mayor de los hermanos
- No, no lo son…- Naruto sentenció ante la expectativa de todos
- ¿A qué te refieres?- El príncipe volteó a ver confundido al Chunin
- Se siente un aire amenazador que emana de ellas parecido a la armadura de Shiryu, pero no dejan de ser espadas comunes…- Declaró el Namikaze
- ¿Qué quieres decir con eso?- Zuko dejó de lado la pelea con su hermana para mirar curioso al chico
- Tienes un buen ojo…- Todos voltearon a ver a una bella mujer castaña de largo cabello lacio que aparentaba unos treinta años y estaba vestida con un conjunto consistente en un pantalón y camisa de mangas largas color rosa -Me costó mucho trabajo, pero conseguí éstas espadas para su excelencia Zuko-
- ¿Quién es usted?- Cuestionó curiosa Hinata
- Lo siento, mi nombre es Hikari Yagami, mucho gusto- La bella mujer de ojos almendra sonrió suavemente e hizo una sutil referencia como forma de presentación -Soy la dueña de la tienda-
- ¿Yagami?- Repitió confundida la azabache del grupo de Naruto -Azula-san… ¿Ese no era el apellido de Taichi-san?-
- ¡¿Taichi?!- Hikari reaccionó visiblemente sorprendida -¡¿Cómo es que ustedes saben de mi hermano?! ¡El falleció hace más de 10 años!- Los alumnos de Ryu y la Uzumaki se voltearon a ver
- Bueno…-
Fue Azula quien contó los pormenores de toda la batalla contra Shirona, incluyendo su propia muerte, lo que le permitió entrar en contacto con el fallecido alumno de la Kami no Senshi…
Ciertamente era un relato fantasioso para aquellos ajenos a la guerra contra el Tengun. Zuko se mostró receloso de las palabras de su hermana en todo momento, al igual que la dueña de la tienda en un principio. Sin embargo, el escepticismo de Hikari desapareció cuando la princesa fue capaz de describir físicamente y a detalle al castaño de cabello alborotado así como al demostrar que conocía los nombres de los compañeros de Taichi, los infames Sora y Yamato.
- Hermano…- La castaña mayor se limpió las incipientes lágrimas en sus ojos
- Ese Taichi siempre fue necio como una mula-ttebane- Kushina se puso a pensar y recordó a un niño castaño desafiante y problemático
- ¿Hm…?- Finalmente Hikari reparó en la presencia de la Uzumaki, mirándola fijamente para terminar por reconocerla, sorprendiéndose bastante -¡Kushina-sama!-
- ¿Cómo es que me conoces?- Cuestionó curiosa la pelirroja
- Apenas y la recuerdo, pero usted era la hija mayor de Akahige-sama y Okame-sama en Uzushio… Y de repente se fue en un viaje de aprendizaje con Genkai-sama- La chica se veía entusiasmada -Luego regresó y se convirtió en una Kunoichi genial y asombrosa, además de ser la Sensei de mi hermano… Ahora entiendo por qué saben de Tai- La chica se mostraba entusiasmada
- Bueno…- Kushina se mostró avergonzada -Sobre eso…-
Fue precisamente la misma hija de Akahige y Okame quien hizo la debida aclaración sobre cómo se fue desarrollando su vida y lo que sucedió realmente con aquél supuesto viaje de entrenamiento, que marcó su vida posterior y el hecho de que se salvará de la destrucción de Uzushio…
- Ahora entiendo… Entonces Shirona-san fue la verdadera Sensei de Tai- La castaña mayor todavía estaba sorprendida
- Vaya cosas tan extrañas que has vivido, Azula- Zuko se acercó a su hermana para hablar
- Y no sabes ni la mitad- Replico la chica sin dejar de atender a la conversación tan particular de Hikari y Kushina
- En fin… Me da gusto saber sobre el pasado de mi hermano- La dueña de la tienda de armas sonrió visiblemente feliz
- ¿Y cómo fue que tú te salvaste Hikari-ttebane?- Cuestionó la Uzumaki
- Bueno… Mis padres y yo nos mudamos de Uzushio después de que Taichi aceptara un trabajo en la corte real de la Nación del Fuego- Respondió pensativa la castaña mayor mientras se cruzaba de brazos de forma similar a Azula -Él fue guardián personal de la Princesa Ursa…-
- ¿Qué?- Los hermanos se mostraron sorprendidos al saber que el alumno de la Kami no Senshi había sido guardián de su madre
- Vaya que el mundo es pequeño…- Dijo Hinata al aire
- Pero bueno, creo que eso no es importante ahora…- Hikari sonrió suavemente -Lo que al parecer les interesa es conseguir un arma especial… ¿Verdad?-
- Sí, hemos hecho este viaje para conseguirle un arma a Naruto-kun y que pueda enfrentarse al Tengun- Nami le respondió amable a la castaña mayor
- Pues bien… Ciertamente yo conseguí las Espadas Dao para el Príncipe Zuko, pero la fabricante, aquí entre nosotros, es una persona muy especial, ya que es una dragona que conocí cuando nos mudamos aquí- La hermana de Taichi llamó la atención de todos con sus palabras
- ¡¿Una dragona?!- Esas palabras llamaron la atención de todos
- ¿Y de casualidad el nombre de esa dragona es Presea?- Azula se veía con visible interés
- Sí… ¿Por qué la pregunta?- Respondió confundida Hikari
- Es cierto… ¿Qué pasa con eso, Azula?- Naruto se notaba curioso
- Es que Piccolo le contó a Shiryu que el nombre de la herrera que fabricó la Armadura del Dragón, era precisamente Presea…- Contestó la princesa de inmediato
- Bien, esperemos que les ayude, ya que es bastante extraña- Agregó la otrora habitante de Uzushio -De hecho era bastante recelosa de fabricar las espadas Dao hasta que le dije que eran para el Príncipe Zuko…- Súbitamente sonrió -Aunque ella es bastante apegada a Noriko-san… Tal vez acepte ayudarlos si hacen que ella interceda por ustedes-
Si bien Naruto, Azula, Kushina, Hinata y Nami permanecieron expectantes a las palabras de la hermana de Taichi, Zuko, Ty Lee y Mei se voltearon a ver con evidente incomodidad…
…
- ¿Y la casa de esa tal Noriko queda lejos?-
- Siempre has sido muy impaciente…-
Azula y Zuko encabezaban al amplio grupo de mujeres y Naruto, quienes los siguieron por toda el área poblada de la Isla Ember, ya que cruzaron todo el lugar para dirigirse a las afueras, en una de las pocas zonas cercanas a la costa que carecía de playa y en vez de la exuberante vegetación tropical dominante, estaba cubierta de flora acorde a un bosque templado.
- ¿En serio Azula se sacrificó para ayudarte?- Ty Lee se acercó a Naruto para platicar discretamente con él -Es difícil de creer…-
- Sí- El chico asintió -Puede parecer dura, hosca, grosera, altiva y egoísta… Pero es genial cuando se lo propone-
- ¿Sucede algo?- Preguntó el príncipe a su hermana, ya que si bien mantenía una expresión seria, en su ojo derecho se manifestó un tic
- Nada de lo que no pueda desquitarme después…- Contestó secamente la princesa.
Finalmente, después de poco más de media hora caminando, llegaron a una amplia cabaña hecha de madera y que constaba de una única planta.
- ¿Es aquí?- Preguntó seria Azula
- Sí…- Replicó un pensativo Zuko -Pero antes de esto, creo que es justo que sepas lo que todo esto implica…-
- ¿A qué te refieres?- Cuestionó desconcertada la princesa, llamando la atención de los demás
- ¿Recuerdas por qué me fui de casa?-
- Fuiste a buscar a nuestra madre después de que ella se fuera del palacio- Contestó la princesa -¿Por qué la pregunta tan obvia?-
- Porque cuando me enteré, me sentí dolido y traicionado, pero terminé por entender lo que pasó y lo acepté- Las palabras del príncipe desconcertaron a su hermana
- ¿Qué quieres decir?-
- Mira…- Zuko se tomó un momento antes de continuar -Encontré a mamá, pero ya no era cómo la recordábamos…-
- ¿Y eso qué tiene que ver con esto?- Azula se mostró molesta con la simple alusión a Ursa
- Así como tú volviste de la muerte y demás, a mamá le ocurrió algo igual de fantástico… Y eso fue que se encontró con un espíritu místico llamado La Madre de los Rostros- Todos le prestaron atención al príncipe -Ese espíritu tiene la habilidad de cambiarle los rostros a las personas y al mismo tiempo puede borrarles también sus recuerdos… Realmente es como si les regalara una nueva vida-
- ¿Insinúas que la tal Noriko es nuestra madre?- Replicó la escéptica princesa
- No lo insinúo, te lo estoy diciendo…- Zuko adoptó un semblante melancólico -Después de irse del Palacio Real de la Nación del Fuego, mi madre vino a ésta isla, donde están sus orígenes… Entonces, La Madre de los Rostros y ella se encontraron, así que mi madre le pidió un nuevo rostro con el fin de evitarse problemas con mi padre y en el proceso, aquél espíritu le ofreció olvidar todos sus recuerdos para empezar de nuevo… Ella aceptó y… En resumen, Noriko es la nueva identidad de mi madre-
- Vaya cuento tan ridículo acabas de imaginar- Azula sonrió burlonamente
- Casi tanto como el que estando muerta, pudieras realizar Ninjutsu…- Replicó el príncipe con severidad
- Touché…- La alumna avanzada de Ryu suspiró derrotada -Y si todo eso es cierto… ¿Quién te lo contó?-
- Pronto sabrás todo…- Dijo el castaño mientras se dispuso a tocar la puerta.
Fue un momento breve, pero que parecía casi infinito para Azula…
A pesar de que le tuviera rencor a su madre por no comprenderla cuando era niña y considerarla un monstruo, una parte de ella deseaba verla… Tal vez ahora que su verdadero ser era valioso en un entorno de guerra, pudiera ser que la comprendiera y se ganara su cariño, algo que siempre le envidió a su hermano mayor por más que jamás fuera a reconocerlo ante nadie que no fuera Itachi Uchiha.
Su corazón palpitaba acelerado, ya que la experiencia de Naruto con Shirona le hacía empezar a valorar lo que ella pudiera conseguir con Ursa. Desde aquella solemne despedida con Ukitsu y Touma tras la batalla contra el despiadado Tung, en su ser había despertado el deseo de no guardarse las emociones.
- ¿Quién es?- Cuestionó una voz infantil mientras se abría la puerta -¡Zuzu!-
Todos observaron cómo una jovencita castaña de cabello castaño atado en un odango, de tez bronceada y una sincera sonrisa, de apenas 6 años, la cual se lanzó a los brazos del galante Príncipe de la Nación del Fuego para abrazarlo efusivamente.
- Hola, Kiyi- Zuko sonrió amable -¿Cómo estás?-
- ¡Muy bien!- Replicó la pequeña con alegría -¡Vaya, veo que vienes con tu novia y muchos amigos!- Dijo con curiosidad, mirando a los presentes
- Algo así…- El castaño posó sus manos en los hombros de Kiyi -Lamento venir tan tarde, pero nos urge un poco ver a tus papás… ¿Puedes avisarles por favor?-
- ¡Claro!- Rápidamente, la niña entró en la casa
- ¿Quién es esa niña?- Preguntó Azula con recelo
- Ella es nuestra hermana Kiyi…- Contestó el joven de coleta -Es la hija del amor entre Noriko y Noren…-
Si bien por fuera la princesa se mostró indiferente, por dentro la chica quedó desconcertada… Ella y Ursa jamás pudieron convivir bien y la idea de que su madre quería un tipo de hija diferente se arraigó en su mente cuando era niña. Eso no lo sabía nadie más que ella y al parecer, si todo eso de la memoria borrada era cierto, seguramente inconscientemente Ursa quiso tener una nueva hija para olvidarla a ella…
Para olvidar al monstruo.
- Buenas noches, Zuko…- Un hombre de cabello castaño claro, barba y bigote, con el cabello atado en una coleta baja, se asomó por la entrada -Veo que vienes acompañado-
- Disculpe la molestia, Noren-san- El príncipe adoptó una postura respetuosa -Pero necesitamos hablar con Noriko-san-
- ¿Qué se les ofrece, Zuko-kun?-
Tras el hombre de la casa, salió una mujer humilde de largo cabello castaño atado en una trenza y piel bronceada. Azula volteó de reojo hacia su hermano, quien no pudo ocultar la sonrisa en su rostro, siendo correspondida por la madre de Kiyi de la misma forma.
- Bueno… Es algo complejo de explicar- Dijo el príncipe, bajando la cabeza algo cohibido
- Pero pasen- Invitó Noren amablemente -Estarán más cómodos que afuera…-
El grupo entró a la casa, que si bien no era muy grande, no hubo problema para que todos tomaran asiento en el suelo. La Princesa de la Nación del Fuego miraba de reojo el lugar, pensando que en el pasado seguramente desdeñaría la rústica construcción por considerarla de baja categoría…
Pero ahora la vio como un lugar donde la calidez se desprendía de todos sus rincones. Era un sentimiento familiar para ella, como el que tenía durante sus largas charlas en el balcón de su habitación con Itachi cuando ella niña, los momentos en que le ayudaba a Ukitsu a estar de pie tras los entrenamientos con Ryu-sensei o cuando acampaba con Naruto comiendo un tazón humeante de Ramen.
- ¿En qué puedo ayudarles?- Preguntó curiosa la ama de casa
- La verdad es, que esto se trata de un favor que me gustaría pedirle, Noriko-san- Zuko encabezaba a los invitados -Naruto necesita un arma para poder continuar la lucha contra el Tengun… Y la única persona que puede ayudarlo es Presea-
Noriko se mostró visiblemente confundida. Ella era una simple ama de casa, que vivía feliz al lado de su esposo y de su hija. Cuando Zuko apareció un día frente a su puerta acompañado de Noren, algo en ella despertó, algo que le hizo sentirse vinculada al Príncipe de la Nación del Fuego a pesar de la noble estirpe del chico y el origen humilde de ella. Le agradaban bastante las visitas periódicas que el joven le hacía y más cuando lo veía jugando alegremente con la pequeña Kiyi, como si las cosas debieran ser así…
Como si deseara ver esa escena desde hacía mucho tiempo.
- Bueno, yo creo que podría hablar con ella y pedirle su ayuda si eso sirve de algo- La mujer le sonrió suavemente al joven
- ¡En verdad se lo agradecía mucho, Noriko-san!- Naruto interrumpió entusiasmado la charla
- Me alegra poder ayudarte, Naruto-kun- La mujer sonrió suavemente.
Si bien era un ambiente amable y tranquilo, Azula se mantuvo con expresión hosca y los brazos cruzados. Pronto su expresión un tanto severa desconcertó tanto a la mujer como a la niña pequeña. Noren por otra parte, se mostró receloso de la actitud de la princesa, pero no intervino directamente en ello.
- Si realmente les urge, podemos ir de inmediato a ver a Presea…- Dijo Noriko, ajena a la sutil hostilidad de Azula.
…
El bosque cercano a la casa de Noren y Noriko era muy denso y por lo tanto se dificultaba caminar conforme se adentraban en él. La madre de Kiyi y su esposo guiaban con cautela y un poco de lentitud al cada vez más impaciente grupo… Especialmente Azula parecía estar en el límite de su paciencia cuando por tercera vez pasaban por el mismo árbol que era su punto de referencia. Un tic en el ojo izquierdo de la Princesa de la Nación del Fuego comenzaba a ser notorio y finalmente terminó por estallar a la cuarta vez que pasaban por el mismo lugar.
- ¿De verdad sabes llegar?- Preguntó la castaña menor con evidente falta de educación ante la expresión desaprobatoria de todos, excepto la misma Noriko
- Debes aprender a ser paciente, Azula- Respondió tranquila la ama de casa, como si fuera algo familiar para ella el reprenderla
- Vamos Azula, Noriko-san nos está haciendo un favor- Reprendió Naruto a su amiga, quien ladeó el rostro y se cruzó de brazos
"Inconscientemente, Noriko-san reconoce a Azula-san como su hija" Pensó fugazmente la Hyuga
"Al parecer es cierto que Noriko-san es la nueva identidad de la madre de Azula-san" Nami cerró los ojos para reflexionar sobre el asunto
- ¿Y cómo conoció a alguien como Presea, Noriko-san-ttebane?- Cuestionó la bella pelirroja
- Cuando era pequeña me escapé una vez de mi casa y sin darme cuenta la encontré por primera vez mientras vagaba en el bosque, pero poco a poco comencé a aprenderme el camino hasta que me acostumbre a llegar con ella… Si hago esto, es porque me dijo un día que no le gustaba convivir mucho con la gente, es un poco excéntrica- Noriko le contestó amablemente a la Uzumaki.
El grupo continuó su camino y finalmente, tras la sexta vuelta al mismo lugar, iniciaron el recorrido final hacia un sendero por el que no habían pasado antes. Era un lugar tenebroso con árboles frondosos y de grandes copas que apenas permitían el paso de la luz. Otra cosa que llamaba la atención de ese camino era que casi no había animales en esa zona fuera de pequeños insectos… El grupo continuó observando detenidamente aquél lugar hasta que finalmente se vieron frente a una choza de madera algo descuidada en cuyo techo podía verse una amplia chimenea de metal.
- Es aquí- La madre de Kiyi se detuvo de forma sorpresiva
- ¿Aquí?- Murmuraron confundidas Nami y Hinata, pensando que era una casa muy humilde para una persona tan importante como la tal Presea
- ¡Presea! ¡¿Estás en casa?!- Gritó Noriko en dirección a la precaria vivienda.
Entonces los chicos se pusieron en guardia, al sentir una presencia un tanto siniestra y tétrica a sus espaldas. Naruto, Azula, Hinata y Nami adoptaron postura de pelea, desconcertando a Zuko, Mai y Ty Lee, en tanto que Kushina retrocedió inconscientemente al sentir un potencial peligro cerca de ellos. Noriko se mantuvo tranquila y sonrió suavemente al reconocer a la persona que se encontraba delante de ellos: tenía cabellera rubia atada en una coleta alta, con una armadura consistente en peto con una sola hombrera a la izquierda, usando botas y guantes cortos de color blanco sobre ropa parte roja y parte blanca. Sus profundos ojos miraban analíticos a los recién llegados con un semblante de ligero disgusto.
- ¡Presea, me da gusto verte!- La esposa de Noren sonrió amable
- Noriko… Ya te he dicho que no quiero a otros humanos rodando por aquí- Dijo hosca la recién llegada, fijando de repente su mirada en Naruto -Bueno, no son únicamente humanos, pero aún así me molesta…- El chico se mostró confundido
- ¿Usted es Presea?- Naruto se acercó con cautela -¿Aquella a la que llaman Herrera Legendaria?-
- ¿Herrera Legendaria? Hace tiempo que no me llamaban así- La rubia sonrió casi imperceptiblemente, cerrando los ojos -Dime, Noriko…- Presea sacó un caramelo de uno de los bolsillos de su atuendo y se lo echó a la boca -¿Quiénes son ellos?- Preguntó al sólo reconocer a Noren y a Kiyi
- Son el Príncipe Zuko y la Princesa Azula de la Nación del Fuego junto con sus amigos, ellos te explicarán para qué están aquí…- La rubia se mostró seria de un momento a otro, dejando confundidos a todos.
…
En cuanto a la apariencia, era evidente que la fama de Presea tenía una razón. Su casa era en realidad una herrería, ya que la mayor parte era ocupada por un amplio horno de fundición y un enorme Yunque cerca de un martillo, además de varias joyas y trozos de metal tirados en el piso y un gran depósito de carbón y leña que estaba lleno hasta el tope. Recargadas en las paredes, había varias armas inacabadas entre Katana, Yari (Lanzas) y Kunai. La inquilina estaba sentada en una silla de madera con las piernas y los brazos cruzados ante la atenta mirada de su amiga y el grupo. Escuchó detenidamente la petición que le hicieron con total indiferencia.
- Esto es complicado…- Dijo la rubia -Generalmente yo no le hago armas a los humanos… Tienen que ser personas que tengo en alta estima las que me lo pidan para que me interese ayudarlas-
- ¿Qué hay de las Espadas Dao de Zuko?- Cuestionó la castaña integrante del Equipo Ryu, llamando la atención de la Herrera Legendaria -Hikari nos recomendó pedirle a Noriko que intercediera por nosotros ya que la tiene en alta estima…-
- Si accedí a hacerle las espadas al chico, es porque son ordinarias y más que nada, él es el hijo más querido de mi gran amiga, Ursa…- Presea sonrió suavemente -A ella la conocí desde que tenía 5 años y es la única persona con la que he hablando profundamente en décadas… Es algo totalmente distinto porque no puedo negarle un favor así a su hijo deseado-
Las duras palabras de la herrera dejaron impactada a la chica, quien cerró los ojos y apretó los dientes por un momento, confirmando lo que sabía desde lo más profundo de su corazón: Ursa siempre había querido más a Zuko que a ella.
- ¡Por favor!- Naruto replicó inmediatamente, visiblemente afligido -¡Si no nos ayuda, no nos quedará ninguna otra opción y el Tengun se apoderará de la tierra!-
- O tal vez como dragona, sea parte del Tengun-ttebane…- Kushina miraba recelosa a la rubia
- Un herrero no es bueno ni malo- Presea entrecerró los ojos -El único interés que tiene es el de descubrir hasta donde llega el alcance de las armas que crea… Además… ¿Para qué quieren un arma de ese calibre? Aunque sea un arma poderosa, si el usuario es ordinario, no pasará de ser un simple adorno para aladear frente a la gente común que se maravilla con casi cualquier tontería… Carece de sentido, por eso dejé de hacerlo-
Presea orientó su mirada hacia uno de los pocos muros libres de alusiones a su oficio de herrera… En esa pared tenía colgados una serie de pinturas que comenzaban con ella posando junto a una niña castaña que le daba un ligero aire a Azula y conforme se veían esos cuadros, si bien la rubia jamás cambiaba, la otra jovencita se iba desarrollando en cada retrato hasta llegar al último, donde una mujer castaña bellísima ataviada con una elegante bata de la familia imperial de la Nación del Fuego posaba junto a la herrera legendaria, que en ningún cuadro demostraba cambio físico alguno…
- Sin embargo…- La rubia miró fríamente a la princesa, quien sintió un escalofrío por la mirada que la herrera le estaba dedicando -Tú y yo podríamos negociar… A solas-
- Ya la oyeron- Replicó la castaña ante la incredulidad de toda la concurrencia.
Con visible desconcierto en sus rostros, Naruto, Hinata, Nami, Kushina, Zuko, Ty Lee, Mai, Noriko, Noren y Kiyi salieron del lugar para esperar noticias afuera.
- ¿Qué querrá Presea-san con Azula?- Cuestionó pensativo el rubio -No sabe con quién se mete…-
- Tienes razón, Presea no parece ser una persona común y corriente- El príncipe se acercó al que sabía era el hijo del mejor amigo de su padre
- No…- El chico sonrió confiado -Es Presea la que me preocupa-
- ¿A qué te refieres?- Preguntó la castaña animosa, visiblemente curiosa
- Contra Infernape llegó a ayudarnos cuando estábamos por ser vencidos, me salvó de mí mismo cuando luchamos contras ese desgraciado de Tung y sin ella seguro que Konoha sería un cráter ahora… Azula es genial a su manera- Naruto cerró los ojos sin borrar la sonrisa de su cara -Ella podrá negociar con Presea-san…-
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Presea y Azula se miraban fijamente, la rubia sentada sobre el Yunque de su herrería y la castaña de pie frente a ella.
- Me imagino que ya lo sabes- La dragona suavizó la expresión -Noriko es en realidad mi querida amiga Ursa, que recibió de La Madre de los Rostros una nueva identidad… ¿Cierto?-
- Zuzu me lo dijo- Contestó seria la princesa
- ¿Te dijo el por qué tomó esa decisión?-
- No…-
- Eso es sencillo de adivinar- La rubia sonrió maliciosa -Es porque no lo sabe-
- ¿Cuál es el punto de eso?- La alumna de Ryu comenzaba a perder la paciencia
- La razón por la que Ursa decidió olvidar su vida anterior fue porque hace más de 14 años cometió un terrible error…- La mujer señaló a la desconcertada Kunoichi -Y ese error, eres tú-
- ¿Qué?-
- Mira esto- Presea saco de entre sus ropas un sobre y se lo lanzó a la chica -Aquí está todo explicado por la misma Ursa-
- ¿Qué clase de artimaña es ésta?- Replicó con ira contenida la chica
- Es una carta dedicada a ti, escrita por ella… Ahí está la respuesta que buscas- Azula no esperó más y de inmediato abrió el sobre para leer aquella carta al reconocer la letra de su madre…
Azula…
Te escribo estas palabras porque en mi corazón se esconde una angustia terrible… ¿Sabes? Yo era una chica que vivía feliz en la Isla Ember y crecí como la hija de dos servidores públicos, Jinzuk y Rina…
Tuve una infancia feliz y conforme crecía, adopté un gusto especial por las artes, especialmente el teatro. Empecé con apenas 10 años, batallando por convertirme en la protagonista de la obra "Amor Entre Dragones" y cuando cumplí 20 años, recibí la gran oportunidad de realizar mi sueño. Finalmente recibía mi oportunidad como la actriz principal.
Crecí junto a un gran amigo, Ikem… Compartíamos el sueño de ser actores y entre nuestros ensayos y los castillos en el aire que construíamos soñando en alcanzar la fama y el reconocimiento de la gente, nos terminamos enamorando y aquél día que yo vi cumplida mi meta, Ikem recibió la misma noticia. ¿Sabes? Fue algo cursi… Lo encontré ensayando a solas en el escenario y me pidió practicar la parte en la que los protagonistas se besaban y nos terminamos comprometiendo, porque yo estaba enamorada de él y él de mí.
Iba camino a casa a contarles a mis padres, tus abuelos, lo que había pasado, ya que una gran dicha invadía mi corazón ante el maravilloso regalo que significaba el amor de Ikem… Pero entonces noté que frente a nuestra casa estaba la carroza de la Familia Real de la Nación del Fuego.
Entre a casa y me encontré a mi madre, quien lloraba en la oscuridad del pórtico…
Poco después me enteré que mi padre estaba conversando con el entonces Señor del Fuego, Azulon. Él estaba en casa, acompañado por el apuesto Príncipe Ozai. Era guapo, pero yo estaba perdidamente enamorada de Ikem. Me encontré con ambos y si bien Azulon halagó mi belleza, Ozai apenas me volteó a ver. La razón por la que Azulon y Ozai estaban en casa era porque el Señor del Fuego Sozin, era muy allegado a mi abuelo, el Sabio Roku y en el pasado ambos habían deseado emparentar, pero no había sido posible por la diferencia de edades entre Azulon y mi madre Rina…
Sin embargo, se presentaba la oportunidad perfecta en nuestra generación, ya que Ozai y yo apenas nos llevábamos meses de diferencia. Realmente no tuve armas para defenderme de la imposición de Azulon, él en su papel de Señor del Fuego y yo únicamente la hija de dos funcionarios…
Ozai tampoco estaba de acuerdo, pero nada podía hacer ante la autoridad de su padre sobre él. Resignados ambos, tuve que renunciar a Ikem y romperle el corazón ante la velada amenaza de Azulon sobre el atentar contra su vida si yo me negaba al compromiso.
Ozai y yo nos casamos poco tiempo después y en la fiesta, fue la última vez que vi a tus abuelos…
Así comenzó mi vida como la mujer del Daimyo de la Nación del Fuego, rodeada de lujos y comodidades, pero lejos de las personas que amaba… Resignada, intenté hacer vida de pareja junto a Ozai y al comienzo fue cosa de ambos, por lo que llevamos una vida prácticamente normal para una pareja de casados y en esos tiempos fue que nació Zuko.
Sin embargo, sólo fue una ilusión…
Una vez, pude escuchar una conversación entre Ozai y Minato Namikaze, sobre sus parejas. El Yondaime Hokage hablaba enamorado de una tal Shirona, que estaba en una situación tensa en su aldea, pero que él estaba con ella y eso los hacía fuertes a ambos… Entonces fue el turno de Ozai para explicarse y sin poder evitarlo, pude escuchar que él estaba flechado por una chica de Uzushio, una tal Kushina… Pero cuando fue a buscarla para intentar algo, ella se había marchado en un viaje de entrenamiento y jamás la volvió a ver, ya que si bien había otra Kushina en Uzushio, no era la que había enamorado a Ozai.
Comprendí que Azulon nos había hecho desdichados a los dos y también que Ozai era severo con Zuko porque él representaba una cadena para él, ya que no podría en busca de su adorada Kushina nunca más…
Me sentí traicionada, porque me había resignado a mi vida con Ozai y trataba de ser una buena esposa, pensando que él terminaría por hacer lo mismo, pero solamente estaba cumpliendo los designios de su padre para poder sucederlo en el trono de la Nación del Fuego…
Entonces intervino él en la historia.
Estaba dolido porque su amada lo había abandonado por un joven de mejor cuna que él. Llegado de Uzushio para servir como mi guardia personal, era joven, pero bastante apuesto y simpático. A veces era rebasado por la melancolía, pero generalmente se mostraba optimista y empático con los demás. Me sentí identificada en cierta medida con él, ya que una u otra forma, ambos habíamos sido alejados de las personas que amábamos.
Y entonces dejé de mirarlo como un Ninja capacitado para empezar a mirarlo como hombre.
Azula, lamento el dolor que te ocasionaré en este momento, porque a pesar de nuestras diferencias y mi deseo de que crecieras como una princesa bella y delicada a pesar de tus extrañas tendencias belicosas, realmente te quiero, nunca dudes de eso…
La verdad es, que uno de los pocos días en que realmente deseé estar con Ozai, él se mostró indispuesto, ya que para ese entonces era clara la postura que él tenía con relación a nuestro matrimonio. Me sentí despechada en ese momento y herida en mi condición de mujer, ya que había sido rechazada por el recuerdo lejano del amor infantil de mi esposo.
Lloré amargamente sobre mi cama… Y llegó él, comprensivo como siempre, deseando simplemente reanimarme, se acercó a mí para ofrecerme palabras de aliento y un rico postre.
Entonces fue que cometí el único error del que me he arrepentido en mi vida.
Ahogada en mi propia desdicha, seduce a un joven varios años más joven que yo. Me aproveché de su herido corazón, el cual solamente deseaba sentir del amor de su persona amada… Y le fui infiel a Ozai en carne, siéndole infiel también al recuerdo de Ikem. No lo culpo a él, que solamente terminó cediendo a ese capricho del momento porque caí en lo más bajo, como dar una impresión lastimera de mí misma y hacer uso de todo lo que sabía para seducirlo…
Desperté terriblemente arrepentida, ya que mi guardián se mostró sumamente afligido, puesto que sentía haber traicionado la confianza que Ozai había depositado en él y seguramente mi rostro de vergüenza no debió ayudarlo a sentirse mejor. Si bien continuó en sus funciones, dejamos de tener contacto directo y no volvimos a hablar más. Tiempo después, me vi en la necesidad de embriagar a Ozai, para sostener relaciones con él ante cualquier eventualidad.
Terminé embarazada y si bien creía en un comienzo que había sido por mi esposo, cuando aquella bebé nació, hice el cálculo de las fechas de acuerdo al periodo de gestación que me indicó el médico, terminando de confirmar mis sospechas…
Esa bebé eras tú, Azula…
El resultado de mi infidelidad.
Ozai jamás sospechó nada e irónicamente, así como yo terminé por ser más cercana a Zuko, él se sintió más cercano a ti, una niña que en realidad no era su hija. Tu padre de sangre jamás supo ni sospechó nada, ya que dio por entendido que tú eras hija de Ozai y como no tuvimos el valor de hablarnos de nuevo, ni siquiera debió pensar que esa princesa que cuidaba desde las sombras en realidad era su hija… Y cuando se marchó intempestivamente, tú apenas tenías un año y quedó claro que no se había enterado de la verdad.
Porque de haberlo hecho jamás te hubiera abandonado, él era muy leal con sus seres queridos porque trabajaba duro para pagar la vida de su familia en la Isla Ember…
Yo decidí continuar con la mentira al ver que Ozai no parecía sospechar nada, pero se me hizo injusto que alguien ajena a la sangre de la Familia Real de la Nación del Fuego ocupara el trono en el futuro, por eso es que te insistía tanto en que fueras una princesa refinada, bien portada e integrante de la corte, que cumplieras el papel que la gente esperaba de ti y te alejaras del poder.
Sin embargo, desde pequeña demostraste esa inquietante afición por el combate y si bien parecía ser que a Ozai le gustaba eso de ti, yo no quise arriesgarme a que te prepararas, ya que sería muy injusto para Ozai que una hija que no era nada de él, se convirtiera en heredera de lo que por derecho era de su sangre…
Los años pasaban y cada día me sentía más culpable, al ver cómo resultabas ser más talentosa para el uso de Chakra que Zuko. Seguramente, tú terminarías siendo la Daimyo de la Nación del Fuego y el simplemente pensar que pudieras ser descubierta como una hija mía para nada relacionada con Ozai, me hizo desear escapar con ustedes y empezar de nuevo hasta que Zuko heredara el trono y todo esto terminara.
Sin embargo, Ozai me prohibió terminantemente llevármelos conmigo… Incluso me ofreció que podría encontrarme esporádicamente con Ikem, con tal de que no los dejara a ustedes ni les quitara todo lo que tenían por lo que llamó 'mi berrinche de juventud'.
Le espeté sin reparo que mi razón para irme era porque ya no podía estar lejos de Ikem, lo cual no era del todo una mentira, ya no podía soportar la culpa, no por Ozai, sino por Ikem… Sin embargo, su respuesta fue tajante: salía sola del palacio o salía dentro de una urna funeraria. No tuve la fortaleza para oponerme y terminé por irme, temiendo que tu origen pudiera ser descubierto.
Entonces decidí regresar a mi hogar, la Isla Ember. Pensando en la posibilidad de buscarte a ti y a tu hermano cuando ambos tuvieran la suficiente edad para entender lo que había pasado. Cuando llegué, busqué mi antigua casa, la cual ya estaba ocupada y sus nuevos residentes me habían informado que mis padres, Jinzuk y Rina, habían fallecido años atrás…
Impotente, creyendo que estaba sola en el mundo, me refugié en el antiguo teatro, pensando en aquél protagónico que ya no tuve la posibilidad de interpretar…
Y ahí estaba él.
Ikem regresó a mi vida como un amable productor de teatro llamado Noren… Tenía un rostro distinto y no lo reconocí en un principio cuando me invitó un café, pero conforme hablaba con él, me recordaba cada vez más a mi verdadero amor. Finalmente, él mismo acabó por confirmar mis sospechas, revelándose como mi amado Ikem, quien había recibido un nuevo rostro por parte de La Madre de los Rostros con el fin de comenzar una nueva vida…
Le conté todo lo que había pasado durante el tiempo que estuvimos separados… Y si bien pude notar la decepción en sus ojos, también vi amor, cariño, anhelo y perdón… Me aceptó como si no hubiera pasado siquiera un día desde nuestra separación y decidimos hacer nuestra vida juntas, aquella vida que el destino se había encargado de trastornar.
Sin embargo, no todo fue felicidad…
Había traicionado a Ikem dos veces, la primera con Ozai y la segunda con mi guardián. El remordimiento de haber renunciado con tanta facilidad al amor de mi vida y sobre todo, el traicionarlo con aquél joven sólo por el despecho tras mi resignación con Ozai y el saber que él no había renunciado a sus sentimientos a pesar de nuestra particular relación.
El remordimiento me carcomía lentamente y finalmente, terminé por estallar, ya no pude seguir soportándolo…
Ikem me sugirió ir con La Madre de los Rostros, con el fin de terminar con esta aflicción que no me permite estar tranquila… Me horroricé cuando me dijo que si bien a él solo le había otorgado un nuevo rostro, también podía deshacerse de los recuerdos de la vida pasada de una persona para realmente darle una segunda oportunidad de volver a vivir.
Pero lo pensé con detenimiento, en medio de la culpa que me carcome… Y he decidido olvidar.
Azula…
En verdad te quiero, eres mi hija y nunca dudes de eso.
La verdad es que ésta débil mujer fue víctima del destino que le tocó y ya no puedo seguir con esto. Necesito olvidar todo esto que me hace daño, todo el daño que Azulon le hizo a tantas personas… Ozai, Zuko, mis padres, tu padre y sobre todo tú, mi querida Azula. Desearía poder estar a tu lado y verse crecer y convertirse en una bella dama de sociedad, casada con un hombre de bien.
Pero ya no puedo, ya no tengo la fuerza para seguir….
Escribo estas líneas con la esperanza de que algún día las puedas leer y perdones la debilidad de esta humilde mujer de la Isla Ember, que se vio atrapada en un remolino de eventos más allá de su control y simplemente ya no puede más…
Le entrego ésta carta a mí querida amiga Presea, una dragona que conocí cuando era niña y espero que algún día llegue a ti.
Nunca lo olvides, te quiero a pesar de todo…
PD. Disculpa las manchas en el papel y la tinta corrida, no pude evitar derramar lágrimas mientras escribía.
Estrujó en su mano derecha aquél documento, apretando los dientes y cerrando los ojos, reprimiendo visiblemente sus sentimientos…
Azula siempre había pensado que había algo en su relación con Ursa que no podía entender y que la dificultaba terriblemente. Nunca llegó a pasarle por la cabeza que fuera algo tan…
Ni siquiera sabía cómo definirlo.
Ella, a pesar de que deseaba ser reconocida por su esfuerzo y no por su linaje, tenía clara su meta de llegar a ser la Daimyo de la Nación del Fuego, era su sueño más fervoroso y como Zuko se había ido en busca de su madre, dejando su hogar y en la práctica renunciando al trono, todo estaba puesto para que ella cumpliera ese anhelo. Sólo tenía que esperar, ella creía que el destino le había dado el derecho divino de cumplir su sueño.
Sin embargo, todo era una ilusión…
Una bastarda como había descubierto ser, jamás tendría el derecho de heredar el trono de la Nación del Fuego. No importaba que Zuko fuera un desertor, el simple hecho de ser hijo de Ozai le daba una ventaja que Azula jamás podría igualar. Todo lo que había vivido era falso.
Ty Lee, Mai, todos los sirvientes a los que había despreciado y desdeñado desde su niñez…
Ella no tenía derecho alguno de haber sido la princesa déspota y cruel que siempre había sido. Ella siempre fue igual que todos ellos. Aquella creencia que prácticamente había sido un dogma en su vida, el derecho divino a gobernar, ese derecho que sólo se podía adquirir por nacimiento, jamás había sido suyo.
- Sólo… Sólo para esto te reencontré…- Murmuró, ahogada en todos aquellos sentimientos oscuros que la invadían -Asquerosa put…-
- Cuida tus palabras- Interrumpió Presea con severidad -Lo único importante para mí en todo esto, es Ursa…-
- Kh…- La princesa levantó la mirada, dejando ver una expresión colérica -¿Cómo puedes decirme eso?- Murmuró apretando los dientes, dejando ver que su rabia ciega estaba al borde de estallar -¿Qué hay sobre lo que yo siento?-
- Lo que tú sientas, para mí es irrelevante- Presea endureció su expresión -Lo único que me interesa de ti es que eres la hija de Ursa y sabiendo cómo se sentía, te propondré algo...-
Azula quería explotar para sacar todo lo que llevaba por dentro… Todo lo que había creído, a lo que se había aferrado durante su vida, nada era cierto. Ella no era el orgullo de Ozai…
Era su más profunda vergüenza aunque él no lo supiera.
Le costó muchísimo trabajo mantener la cordura, ya que todo lo que había descubierto leyendo la carta arrugada entre sus dedos sumamente tensados, había retorcido cruelmente su mundo.
Se tragó su amarga ira junto con sus sentimientos oscuros y haciendo gala del mismo autocontrol que la mantuvo frente a la Kami no Senshi sin intentar escapar, logró mantenerse calmada… La prioridad era conseguir que esa mujer le fabricara un arma a su amigo.
Ya después podría repudiar a Ursa con toda la fuerza que sus revueltas emociones le exigían…
- ¿Qué propones?- Preguntó Azula con los ojos cerrados, sorprendiendo a la rubia por la calma que mostró de un momento a otro
- Te daré 10 minutos para que lo pienses…- La herrera de inmediato recuperó la expresión seria -Porque a pesar de todo, Ursa te quería…- La herrera se dio media vuelta para voltear a ver la primera pintura en su pared -Antes de encontrarse con La Madre de los Rostros, tuvo un conflicto muy fuerte con todo eso de olvidar su pasado, ya que se sentía culpable de no haber compartido un lazo contigo… Lo que yo quiero de ti, es que aceptes que La Madre de los Rostros te quite los recuerdos y te dé una nueva identidad así como hizo con Ursa-
- ¿Qué?- Azula miró atónita a Presea
- Lo que oíste- La rubia cerró los ojos, sin dejar de darle la espalda a la princesa -Iniciar de cero, fue lo que deseaba Ursa… Sin embargo, a pesar de que ahora tiene la identidad de Noriko, a su alrededor puede sentirse esa aura de melancolía, ese sentimiento que ella misma no puede comprender, pero cuyo origen está en la hija que abandonó, ya que el príncipe Zuko logró encontrarla y lleno esa otra parte del vacío que había en su corazón…-
- Me estás diciendo… ¿Qué olvide todo mi pasado para complacer el subconsciente de Ursa?- Nuevamente, la castaña se mantenía con aquella admirable calma tras semejante declaración de la herrera
- Exactamente- Asintió Presea sin voltear -Desde ahora, tienes 10 minutos para decidir… Una nueva vida al lado de tu madre o…-
- O…- Repitió seria Azula, incitando a la dragona a continuar
- O que tu grupo pelee en clara inferioridad contra el Tengun- La princesa no pudo ver la suave sonrisa burlesca que esbozó la rubia -Tu tiempo para pensar empieza ahora…-
- Bien- La castaña dio media vuelta y salió de la casa
- 599… 598…- Murmuró la herrera, acariciando suavemente el cuadro con la bella y espontánea sonrisa de aquella niña castaña plasmada en la pintura "Pronto, tu anhelo se hará realidad… 594… 593…592…"
Apenas salió de la casa de Presea, Naruto, sus novias y la Uzumaki se acercaron a la castaña, quien se mantenía seria, con los ojos cerrados.
- ¿Cómo te fue, Azula?- Preguntó curioso el Namikaze -¿Presea-san sí fabricará mi arma?-
- Necesito estar a solas un momento…- Murmuró la mayor de las Chunin solemnemente, abriendo los ojos y mirando al horizonte.
El rubio y las dos Kunoichi se mostraron confundidas, ya que inmediatamente Azula se internó en el bosque con tranquilo caminar, buscando un espacio para tomar su decisión.
Por otro lado, Kushina se mantuvo pensativa…
Ella tenía una experiencia especial que la hacía diferente a otras personas. Y esa experiencia era la de la tristeza que se reflejaba en la mirada de ella misma al saberse rechazada por su madre. Okame Uzumaki jamás tuvo palabra de aliento alguno para ella y siempre se lo hizo saber. Así que tenía experiencia en identificar ese dolor que no se podía ocultar en las ventanas del alma, como Genkai le había enseñado sobre los ojos.
- Ahora vengo-ttebane…- La pelirroja confundió a todos los presentes cuando caminó lentamente hacia la misma dirección que Azula.
…
- ¡¿Qué voy a hacer?!-
La Princesa de la Nación del Fuego se revolvía la cabellera, sentada al pie de un árbol. Envuelta en toda esa vorágine de emociones, le costaba mucho trabajo pensar por todo lo que estaba en juego…
Su cerebro le decía que debía aceptar la propuesta de Presea y renunciar a su propia existencia con el fin de que Naruto obtuviera el arma necesaria para enfrentarse al Tengun. Ciertamente más de la mitad del Ejército Celestial estaba destruida, pero eso significaba que debía enfrentarse tarde o temprano con Orochimaru, Mayuri Kurotsuchi, Choun Shiryuu, La Sombra Sangrienta Diva y principalmente, el Rey Dragón Demonio Nubes… Eso sin mencionar que estaba pendiente el enfrentamiento definitivo con Shirona. Era una locura pensar que el rubio podría ganar sin un arma que estuviera al nivel de las circunstancia con todo y el apoyo de sus amigos.
Su corazón deseaba continuar la aventura que Naruto y ella habían comenzado juntos hasta el final y tampoco deseaba renunciar a lo que siempre había deseado: amigos. Ukitsu, quien la aceptara a pesar de sus desplantes; Infernape, quien le reconociera su valor para enfrentarlo a pesar de la inmensa desventaja; Shiryu, que si bien era una relación un tanto particular, los dos eran estudiantes de Ryu y compartían un lazo difícil de describir.
Finalmente estaban Naruto y Touma… El primero, se había convertido en su mejor amigo, alguien que compartía un sueño prácticamente igual y que tenían tantas cosas ajenas entre sí, que se complementaban a la perfección, mientras que el segundo, simplemente era el hombre que la había cautivado. Ella, que inclusive dudaba estar bien de la cabeza por aquellos reclamos de Ursa sobre su propia naturaleza, se sintió atraída por el peliazul como una de las chicas tontas a las que llegó a criticar en su momento y posteriormente, encontró cautivadora la forma de ser del hijo de Ami y Hyouga, tan parecida y a la vez tan diferente a la suya…
- Sé que querías estar sola, pero siento que debía estar aquí-ttebane- La Uzumaki llamó la atención de la chica
- ¡¿Kushina?!- La princesa reaccionó asustándose graciosamente
- Lo siento, Azula-chan…- La pelirroja tomó asiento junto a la chica
- ¡Miau!- Artemis se posó sobre la cabeza de cabellos rojos
- ¿Artemis?- Azula estaba confundida
- Venía con nosotros…- Una vena se resaltó en la sien de Kushina y la nuca del felino presentaba un ligero chichón -Se había ocultado debajo de mi vestido…-
- ¿Qué hacen aquí?- La princesa endureció la mirada
- Creo que necesitas hablar con alguien- La Uzumaki sonrió cálidamente
- ¿Por qué?- La castaña se mostraba recelosa
- ¿Sabes? Mostrabas en tus ojos aquella oscuridad… Cuando me enteré de que me iban a desterrar de Uzushio por mi debilidad, tenía esa misma mirada- Kushina cerró los ojos en actitud solidaria -Ese dolor de saberte rechazada por quien te dio la vida, es inconfundible…-
Azula volteó a ver a la bella mujer junto a ella, recordando el relato que la Uzumaki había contado, sobre su destierro disfrazado de viaje para entrenar y la posterior suplantación de su lugar por parte de Shirona, auspiciada por el Uzukage Akahige.
- ¿Tan obvia soy?-
- No…- La pelirroja negó suavemente -Yo tengo la experiencia para identificar ese sentimiento-
- Comprendo…- Azula bajó la mirada, regresando a sus complejas reflexiones internas
- Y… ¿Qué sucede-ttebane?-
La princesa dudó… Pero realmente necesitaba hablar con alguien y terminó por contarle lo referente a la proposición de Presea sobre el precio para crearle el arma a Naruto, omitiendo su origen y ciertos detalles de la historia revelada en la carta de Ursa.
- Sabía que no era de fiar-ttebane- Murmuró graciosamente indignada -Algo me hizo desconfiar de ella desde el principio-
- ¿De verdad?- Azula sonrió suavemente -Ella se ve imponente, algo parecido a como yo me imaginaba en el futuro…-
- ¡Claro que no!- Replicó enérgicamente la Uzumaki -Tú eres genial, no como esa antipática mujer- Kushina se cruzó de brazos, indignada
- ¿Crees que soy genial?- Cuestionó curiosa la castaña
- ¡Es obvio!- La pelirroja se mostró emocionada -Tú has estado peleando contra el Tengun, algo que yo jamás podría hacer… Has combatido, has sufrido y te has hecho fuerte- De repente la mujer se mostró triste -Tú representas todo lo que yo habría deseado ser…-
- ¿A qué te refieres?-
- Yo entrené muy duro, di todo de mí, pero fallé…- Kushina se mostró dolida -Y mi supuesta familia, me dio la espalda cuando más la necesitaba y me envió al exilio… Solamente conté con el apoyo de la abuela Genkai-
- En eso nos parecemos- Azula sonrió tristemente -Mi madre me consideraba un error del que se arrepentía, nunca conocí a mi padre y tuvieron que ser Ozai e Itachi, quienes no tienen lazo sanguíneo alguno conmigo, los primeros que me ofrecieron su cariño desinteresado…-
Kushina miró sorprendida a la princesa… ¿No era hija del Señor del Fuego? Ozai… ¿Dónde había escuchado ese nombre antes? Le resultaba familiar, pero no podía recordar el por qué. Le restó importancia al tema, pensando que era más importante el ayudarle a Azula en lo que pudiera. Algo tenía que hacer para poner de su parte en la lucha contra el Tengun.
- Odio a mis padres…- Las palabras de la pensativa Uzumaki llamaron la atención de la castaña, quien volteó a verla confundida -Siempre quisieron guiar mi vida y cuando no pudieron hacerlo, simplemente se deshicieron de mi… Aunque fue lo mejor, porque de haber estado en Uzushio el último día, Shirona-teme me habría asesinado junto a los demás…-
- Yo…- Azula cerró los ojos -¿Odio a Ursa? Realmente no lo sé… Siempre me sentí dolida por saber que no la dejaba satisfecha con mi forma de ser, pero el saber que sin importar lo que hiciera, ella jamás podría aceptarme, me tranquiliza realmente…-
- ¿Sabes? Cuando estudiaba para ser Genin, Minato-dobe y Shirona-teme estaban en mi clase, él había llegado de intercambio desde Konoha y ambos eran geniales…- Kushina sonrió suavemente, enfocando su mirada al cielo -Eran todos unos nerds, pero fantaseaban siempre con la vida que tendrían en un futuro lleno de luz…- Adoptó una expresión melancólica -Es difícil saber qué es realmente la fortuna… Yo crecí en la cuna de oro de Uzushio, pero Okame y Akahige siempre se aseguraron que estuviera llena de filosas espinas… Shirona y Minato, por otro lado, eran huérfanos, pero brillaban con una luz muy especial, mientras que yo, desde la oscuridad, los miraba ascender sobre mí una y otra vez…-
- Yo siempre creí que todo me saldría bien…- La castaña abrió los ojos, enfocando el manto celeste al igual que la pelirroja -Ozai-sama siempre me dijo que yo había nacido con suerte… Y pensé que la gloria me esperaba al final, que era mi derecho divino… Pero al final sólo era una ilusión, toda mi vida fue una fantasía, puesto que realmente nada estuvo a mi alcance y mi sueño de ser Daimyo de la Nación del Fuego, morirá el día que Zuko reclame el trono…-
- ¿Tu vida ha sido una ilusión?- Kushina volteó a ver a la chica, haciendo una mueca de confusión -Pues todo el asunto con Shirona-teme fue muy real para mí…- La bella sonrisa Uzumaki desconcertó a Azula -Enfrentaste, literalmente, a una leyenda y no una, sino dos veces… Renunciaste a todo para proteger a Naruto-kun y estuviste a nada de vencer a la legendaria Kami no Senshi, quien es capaz de arrasar aldeas Ninja enteras en cuestión de minutos, pero lo más importante… No lo hiciste por ambición o egoísmo, sino que lo hiciste para proteger a tus seres queridos… ¡Y si esa tal Ursa no fue capaz de apreciar tu verdadera esencia, yo estaría encantada de adoptarte!- La última Uzumaki se cruzó con un puchero de cómica indignación
- Kushina…-
La princesa miraba sorprendida a la mujer junto a ella…
Un ritmo emocionado en su corazón se hizo presente de una distinta a cualquier hecho parecido que hubiera vivido anteriormente. No era algo como lo que en su momento sentía cuando encantada, escuchaba por horas las historias de Itachi como ANBU o las anécdotas de Ozai durante su época como Ninja activo. Tampoco se parecía a aquellas ocasiones en que combatía para alimentar su ego y disfrutaba del combate o incluso en aquella ocasión en que miró el torso tonificado de Touma…
Y no le desagradaba para nada esa nueva sensación en su ser.
- Gracias…- La princesa recargó su cabeza en el hombro de Kushina, quien primero se sorprendió, pero luego sonrió suavemente y a su vez apoyó la cabeza en la de Azula "Por un breve momento, quiero sentirme querida por ser quien soy y olvidar lo demás…"
Las dos mujeres que quedaron mirando el cielo, sonriendo suavemente, dejando de lado la difícil decisión que debía enfrentar la Princesa de la Nación del Fuego en menos de 5 minutos…
…
Notas
Pues bien. Primero que nada, me base en el cómic de Avatar, The Search, para construir éste escenario. Es obvia la diferencia de acontecimiento en el antes mencionado y el fic. Zuko, no tiene el rostro marcado y su abandono del trono a la Nación del Fuego obedece únicamente a su búsqueda de Ursa, a quien encontró con todo lo que significó todo el asunto de La Madre de los Rostros y la nueva identidad de la madre de los príncipes como Noriko. Además, es mi forma de mostrar la indignación por la forma como plasmaron a Ursa en el fic, ya que se da a entender que al final prefirió irse por la fácil y olvidar a sus hijos para tener una vida, eso es común en ambas versiones, aunque por motivaciones distintas.
Originalmente The Search se desarrolla en Hira'a, pero por gusto personal, decidí desarrollarlo en la Isla Ember.
Presea, herrera de la serie Magic Knight Rayearth, hace su aparición en la historia como un personaje enigmático al igual que la primera versión, pero ahora su papel cambiará radicalmente y sobre la inclusión de Zuko, Mai, Ty Lee y demás, pues tendrán cierta participación en la historia, pero desde una perspectiva distinta.
Sobre Naruto, no lo expliqué de forma textual en la historia, pero obviamente ya no va a usar el apellido Uzumaki por obvias razones y en cuanto a Kushina, es a partir de éste momento que tendrá más y más importancia conforme avance la historia.
Creo que sobra decirlo, pero ya se sabe quién es el padre biológico de Azula en la historia… ¿Verdad?
Para terminar, cambié el formato, ya no hago hincapié en las acotaciones del texto y las iré quitando de los capítulos previos cuando tenga tiempo, pero no detendré el fic por ello.
