Inazuma eleven GO y sus personajes no me pertenecen, son propiedad de Level-5.

Aviso: Spoilers del Anime! Leer bajo su propio riesgo.

Diálogos—

Pensamientos

"FlashBack"

0-0-0-0-0-0-0-0: Cambio de escenario

(*): Notas que dejare al final aclarando algo de ese párrafo.

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Todo acabo…

Todo aquel maravilloso viaje se había terminado.

Tras la partida de Fey, el partido en su contra que quedo en empate, la verdad sobre quien era y sus padres, la verdadera identidad de Kinako, la vuelta del entrenador Endou de ser una Chrono Stone, el último partido con los 11 integrantes más poderosos de la historia, siendo el demonizado equipo Chrono Storm, el cual resulto en victoria contra los Second Stage Children. Y habiendo salvado por fin el futuro de Saru y sus amigos así como también el futbol. Todo termino.

Todos habían regresado a los pacíficos días en su segundaria, tanto que aquel incidente no pareció más que un maravilloso y fantástico sueño, y cuando despertó en su cama mirando con tranquilidad su habitación, se preguntó si no lo habría sido, si todo aquello no había sido más que una ilusión creada al dormir.

Mas en su escritorio había algo que delataba que todo había sido real, muy real, aun en pijama y con el cabello suelto y revuelto, tomo entre sus manos aquel listón de color rodo y en los extremos bordados de pétalos de flor de cerezo en una tonalidad rosa, aunque no fuera un detalle que saltara mucho a la vista, la apretó contra si intentando no llorar.

"—De esta manera, ni Aka-chan, Aoi-chan o Mido-chan me olvidaran(*) — Expreso con ternura la joven de ojos ámbar dando el regalo correspondiente a cada una, con el color que representaban cada uno de sus nombres, con su mismo tono de niña de siempre, pero aun así, tras todo lo vivido en el Ragnarok a las managers les pareció una fachada que dejaba un poco de lado su actitud madura, tranquila y serena, la cual descubrieron tras enterarse de quien era en verdad y la manera en que cuidaba a su querido hijo, aun no siendo ella la madre que lo dio a luz, más si comportándose como tal a pesar de su edad, las 3 managers, o almenas Akane y Aoi rompieron en llanto abrazándola en su despedida, Midori con toda su fuerza de voluntad solo le dio un corto abrazo y no volvió a levantar la mirada, así pues, la caravana con todos los chicos que no pertenecían a su época desapareció en el cielo en aquel brillante agujero arcoíris"

Dio un largo suspiro para después comenzar a prepararse para ir a clases, ya con su uniforme listo se quedó un largo rato mirándose al espejo, totalmente ida en sus pensamientos.

Quizás… solo hoy.

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Así que, todo eso acabo — Kirino y él iban tranquilamente caminando hacia su aula, algo distraídos, el castaño solo asintió, ambos habiendo confirmado al encontrarse que efectivamente todo aquello de saltar en el tiempo no lo habían soñado, lo que para el joven pianista significaba que todos esos momentos cerca de cierta chica, y sus propios sentimientos hacia ella, definitivamente no habían sido una ilusión.

Suspiro aliviado, aunque de igual manera se sentía algo decaído, por dejar atrás a todos esos amigos que habían echo en el viaje y que muy probablemente no podrían volver a ver jamás. Recordó dolido no solo a Akane, sino también las otras chicas como se despedían con pesar de Kinako, con quien más que nadie, habían entablado una profunda amistad, no se había podido sacar de la mente en todo el tiempo que intento dormir la imagen de la joven llorando una vez que la caravana del tiempo desapareció. Siendo una pequeña parte de si, deseo que en efecto fuera todo una ilusión, para no ver al día siguiente los rastros que dejaron las lágrimas en su rostro y su expresión decaída.

Ambos llegaron a su destino, siendo saludado por un par de compañeros de clase como si nada, después de todo no había nada raro o diferente para ellos. Se sentaron en sus respectivos lugares y simplemente esperaron la llegada del profesor, aunque el pianista no pudo evitar dar una rápida mirada al salón en general buscando un par de ojos lilas sin éxito alguno. La puerta sonó al deslizarse y casi por inercia fijó su vista allí, su corazón dio un leve vuelco, la joven que ahora no salía de su mente hizo acto de presencia en aula, y no tardó mucho en que un par de chicas del salón fueran a saludarla y obviamente hacer notar el repentino cambio en ella.

No llevaba sus dos trenzas, a modo de diadema, estaba el listo que le había regalado Kinako y a su lado derecho todo su cabello caían en una cola baja, pensó en trenzarla también, pero el sobrante del listón quedaba mejor mezclado entre los rozos de su cabello, aun así, por el cabio mechones de su flequillo más largos que usualmente estaban trenzados, se podían notar enmarcando su cara. Escucho con algo de irritación como las chicas elogiaban sim problema alguno y mencionaban que se miraba realmente bien, y él no lo iba a negar en lo absoluto, pero por causa de aquello ahora le iba a ser infinitamente imposible hablar con ella ese día sin quedársele mirando como idiota.

Buenos días, Kirino-san, Shin-sama — Sonrió la chica luego de alejarse del grupillo de alumnas, aunque su voz sonaba algo desganada y sus ojos algo opacos, se seto sin esperar respuesta aunque pareció no haber escuchado la del peli rosa, simplemente se tumbó en su mesa y escondió la cabeza entre sus brazos, tomando con cierto recelo uno de los extremos del listón en su cabeza. Shindou ni siquiera disimulo cuando se le quedo mirando, tampoco noto el momento en que la clase empezó y mucho menos discretas miradas y murmullos de algunos alumnos, al notarlo mirar de aquella manera a la manager de su equipo.

Le daba igual. Realmente le daba igual que hablaran de él, es más, le agradaba que chicos pensaran que sentía interés en ella, así los alejaría de una manera u otra.

Simplemente esa pequeña y tierna chica era suya…

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El timbre por fin sonó, indicando la hora del almuerzo, Akane realmente no estuvo si quiera prestando atención las clases, simplemente deseo no haber ido a clases ese día, todavía estaba triste y sin ánimos de nada.

Decidió subir a la azotea, varias veces había ido a almorzar a ese lugar si se sentía algo mal, la relajaba un poco, mas sin embargo justo antes de intentar abrir la puerta, por la pequeña ventana de esta pudo ver un par de siluetas cerca de allí, con miedo a golpearlos con la puerta espero.

M-Me gusta, siempre pe a gustando Shindou-san — Su cuerpo pareció volverse rígido como la piedra al escuchar aquello, claro que se escuchó distante, pero gracias al fino vidrio pudo distinguió bien las palabras, y dando un segundo vistazo, pudo ver la espalda del joven pianista, enfrente de él, una chica quizás de la misma estatuirá que ella y con el cabello azabache totalmente liso, bastante largo y hermoso, quedo estática, su cuerpo por más que la mente le pidiera alejarse no lo hacía, inconscientemente quería escuchar.

Shindou quien había encontrado una nota en su mesa, asistió al lugar indicado en esta, siendo que decía que alguien tenía algo importante que decirle, no imagino que era hasta que esperando en la azotea vio a la nerviosa chica entrar. Era increíble que llamara la atención de muchas chicas pero no de la que él quería, no sabía si reír o llorar.

Perdona, realmente yo no puedo responder a eso, yo… ya tengo a alguien a quien quiero — Bajo la mirada sonriendo tristemente, se sentía mal por la muchacha enfrente de él, pero también recordando la, escucho un leve quejido y seguido de un atropellado "gracias por escucharme" la joven que reconoció de otra aula de 2do salió del lugar hacia las escaleras, no se dignó a mirar su rostro, se sentiría aún más culpable si la miraba llorar. Solo see recostó en la pared junto a la puerta suspirando pesadamente.

Del otro lado de la pared, Akane se encontraba recostada de igual manera, el mirando al suelo y ella mirando perdida al techo, una lagrima silencioso y solitaria recorrió la mejilla de la muchacha y con paso pesados se fue rumbo escaleras abajo, sin notar que había tirado la caja que contenía su almuerzo, simplemente quería salir de allí.

Camino con la mirada perdida, sin expresión en el rostro tampoco fijándose donde iba, choco contra la espalda de alguien, dio un par de pasos atrás, realmente por pura suerte no cayo, pues no se sentía con la fuerza necesaria de evitarlo por sí misma.

Perdo… ¿Akane…? — Los ojos cyan del defensa el Raimon se ampliaron al verla expresión de la chica, o más bien la falta de esta, ella pareció reconocerlo y pronto, esa sola lagrima fue acompañada de dos…tres…cuatro… No le importo aferrarse al uniforme del chico y esconder el rostro en su hombro, agradeciendo que de cualquiera con quien pudo chocar… hubiera sido Kirino.

El… El enserio… Quiere a alguien más… Yo…. Yo lo sabía… Pero aun así… Duele… Duele mucho… Quiero dejar de… Sentir esto — Lloraba sin reparo, frotando y agitando la cara contra el muchacho, que solo atino a quedarse quieto, rodearla con sus brazos por lo inestable que estaban sus piernas e intentar calmarla, o más bien dejarla desahogarse…

¿Hablaba de Shindou? ¿Pero….? ¿Qué demonios…? ¿Qué había sucedido con ese par? Con la mirada endurecida siguió abrazando a la muchacha.

Después se encargaría el mismo…

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Bueeeeno, no tengo musho que decir x,DD actualice ayer pero como disculpa a la semana de retraso pos creo que actualizare rápido aparte prometí que no pasaba al 2017 y solo me queda 1 semana (ahora 6 dias)

Ya solo quedan 3 capitulos, como mucho 4… o 5… no se! X,DD solo sé que ya lo voy a terminar. Y bueno… ahora si no tengo mucho más que decir x,DD espero que les halla gustado y feliz navidad de nuevo!

Ciao!

ATT: Maria Violet. Bye Bye :,)