Amor inesperado capitulo 36 "Sopa de letras"

Pasaron unos cuantos días desde que Nakuru llegó al castillo. Todo iba en orden y no había indicios de un mal comportamiento, incluso Sakura le tomó cariño.

A Fye simplemente no le importaba mucho lo que hiciera, pues la veía como una niña y hasta ahora no había dado problemas.

Kurogane, Ashura y Yuui, permanecían al tanto de lo que ella hiciera, pues tenían miedo de que se comportara mal o intentara algo con alguno de ellos, ya que según les habían platicado, Nakuru no tenia limites.

Sakura insistía en que exageraban, porque ella se llevaba bien con la sobrina de Eriol.

—Yo insisto en que tengas cuidado Sakura— le recalcó Himawari a su mejor amiga. Ambas estaban en el salón de estar, platicando y tomando el té cómodamente.

—Si lo tengo, pero realmente no creo que haya problemas. Ya pasaron casi tres semanas de que está aquí y se ha portado muy amable— se encogió de hombros.

Himawari frunció las cejas en señal de disgusto.

—No lo sé Sakura, algo hay en ella que no me da confianza ¿No has visto cómo mira a Fye? Definitivamente no me gusta.

—¿Tu crees? — se alarmó un poco.

La futura madre asintió.

—Seré más atenta a eso— suspiró —Afortunadamente ya está por cumplirse un mes.

—Así es— sonrió aliviada —Debo decirte que me he puesto nerviosa con ella en casa, pues temía que intentara algo con Kurogane, pero al parecer no fue así— rio bajito y se acercó más a Sakura para decirle algo en voz baja —El otro día, Nakuru se acercó a Kurogane cuando él practicaba con la espada, le pidió que le enseñara a usarla, ¿pero sabes lo que le dijo? — volvió a reír y Sakura la vio con mucha curiosidad, sin evitar reír también.

—¿Qué le dijo?

—"El arte de la espada es para personas serias y responsables, además… si no me equivoco usted aún corretea detrás de los chicos ¿No? tal vez cuando madure un poco podré enseñarle, mientras tanto no me busque" Textualmente eso le dijo— rio.

—No me extraña de Kurogane. Definitivamente no deja que ninguna mujer se le acerque a excepción de ti.

—Por eso lo amo tanto— acarició su vientre de casi cinco meses.

—por cierto… ¿Cómo han llevado el embarazo? — acarició la barriguita de su amiga con mucha ilusión.

—Estamos muy felices y ansiosos por que llegue ya. Además que se ha puesto muy pesado— suspiró —Me canso muy fácil y Kurogane… ni qué decir, está mucho más protector que antes— rio —Ya te imaginarás.

—Me da mucho gusto por ustedes— la miró con nostalgia.

—¿Qué sucede? — se preocupó un poco, peor Sakura sólo sonrió medio triste y negó con la cabeza —Sakura, tú y Fye son como hermanos para mí y estoy segura que para Kurogane también, así que nos preocupa todo lo que tenga que ver con ustedes— tomó sus manos entre las suyas —Dime ¿Qué sucede? — la miró con sus intensos ojos grises.

—Gracias Himawari— sonrió con ternura —Es sólo que…— no sabía si animarse a decirlo o no —Fye y yo habíamos quedado en no decir nada hasta que diera resultados, pero como tú lo has dicho, somos hermanas y tienes que saberlo— apretó sus manos con felicidad —Ashura logró que yo tuviera la capacidad de nuevo de quedar embarazada.

—¿¡Qué?! — se exaltó mucho, estaba muy feliz —¿Desde cuándo? ¿Por qué no nos habías dicho antes? ¿Ya estas embarazada? — preguntó rápidamente, haciendo que Sakura riera divertida.

—Veamos… primero: desde antes de ir con Yuuko, segundo: no queríamos dar falsas esperanzas en caso de que no se lograra, y tercero: tristemente aún no…— suspiró.

—Wow…— estaba muy sorprendida —me da mucho gusto por ustedes— sonrió sincera —Y no te apresures, esto toma su tiempo— le guiñó un ojo —Sólo no dejen de intentarlo y tendrán buenos resultados.

Sakura se sonrojó tiernamente.


Mientras tanto, en la puerta principal del castillo.

—Buenos días Fye-ou ¿Terminó temprano la reunión?

—Buenos días Sayaka. Así es, Takashi se está haciendo cargo de los últimos detalles para la construcción del puente, Kurogane está ayudándoles, así que si preguntan por él en un rato más vendrá— le entregó su abrigo a la ama de llaves, aunque más que eso ya es parte de la familia —Gracias Sayaka. ¿Sabes dónde está Sakura?

—Está tomando el té con Himawari ¿Gusta que le prepare algo y se lo llevo allá con ellas?

—Muchas gracias— sonrió agradecido —Pero no es necesario, estoy bien así.

—Está bien— sonrió igual de gentil que siempre.

El rubio se dirigió al lugar mencionado sin saber que alguien lo vigilaba desde el instante en que puso un pie en el castillo.

Entró al salón, encontrándose a su hermana y a Sakura platicando muy amenamente. Se veían felices.

—¡Amor! Llegaste temprano— se puso de pie para recibirlo.

—Un poco, quería verte— admitió abrazándola y dándole un leve beso en los labios.

—Amor…— se sonrojó, pues Himawari los veía.

—No se preocupen por mí, yo puedo irme y…

—No, no, no— la detuvo Fye —No debes esforzarte mucho— se vio algo asustado.

Himawari rio.

—Estas igual que Kurogane.

Sakura rio ante el comentario.

—Sólo quiero que tu y mi sobrino estén bien— besó su frente con cariño fraternal.

—Y lo vamos a estar— aseguró mientras acariciaba su pancita.

—Lo que me recuerda… Kurogane vendrá en un rato, no ha de tardar— le aseguró.

—Que bueno— se contentó, pues ya lo extrañaba.

—Bien, mejor las dejo platicar porque al parecer interrumpí una buena charla. Si necesitan algo estaré en la sala de entrenamiento— se inclinó hacia su esposa y la besó en los labios.

—Está bien amor. No te esfuerces mucho— le pidió preocupada.

—No lo haré— rio mientras caminaba hacia la salida.

—Hombres— dijo Himawari cuando Fye ya había salido.

—Lo sé— se rio la otra.


Mientras Fye caminaba por los pasillos del castillo, cierta sombra discreta lo seguía sin que él se percatase, pues lo seguía a una distancia prudente.

Antes de ir a entrenar un poco, fue a su habitación para cambiarse de ropa a una más cómoda y ligera, pues la sala de entrenamiento estaba diseñada especial mente para eso: entrenar, ya sea con espada, magia o incluso en un combate virtual cuerpo a cuerpo.

Digamos que ese lugar había sido un buen regalo de bodas de parte de Fuuma, pues todo era de alta tecnología.

Se decidió por los primeros pantalones deportivos que encontró y una playera muy ligera de manga larga. Muy informal a como normalmente tiene que vestir, pero mucho más cómodo para él, pues no es de las personas que disfruta andar formal todo el tiempo.

Llegó a la sala. Un lugar muy amplio y con todo tipo de armas a su disposición.

La espada nunca había sido un arma de su agrado, pero como emperador es su deber saber manejarla correctamente en caso de emergencia.

Tomó esa arma y comenzó a entrenar, estuvo así durante horas, sin percatarse de que alguien se había introducido a la sala sin su permiso, pero ese alguien se mantenía en silencio, observando desde un lugar oculto.

Después de la espada optó por el combate cuerpo a cuerpo.

El lugar es como una bodega muy amplia, con dos pisos y una arena para entrenar, así que fácilmente podía haber espectadores sin que la persona se diese cuenta.

El rubio permaneció entrenando hasta que terminó exhausto, además el calor del lugar lo agobiaba un poco. Al verse solo, se quitó la camisa sin preocupaciones, tenía bastante calor.

Después fue hacia la computadora del lugar, ésta grababa todos sus movimientos y los diagnosticaba asignándole una edad a su cuerpo según su esfuerzo en el entrenamiento.

El rubio rio solo al ver su resultado.

—veinte, nada mal— rio de nuevo, pues su edad es de veinticinco años —Ya veremos si Kurogane supera esto.

Por mera curiosidad buscó en el historial el resultado de su amigo y se encontró con algo muy curioso.

—¿¡veinte años?! — se asombró, pues Kurogane era tres años mayor que él y aun así sacó ese resultado.

Su asombro disipó al escuchar un ruido. Rápidamente dirigió su vista hacia aquello y se llevó una gran sorpresa al verla ahí.

—¿Nakuru? ¿Qué haces aquí? — preguntó cortante, pero sin ser grosero.

Ella soltó una risilla traviesa.

—Eres muy atlético— lo elogió, ignorando la pregunta y acercándose a él hasta que un par de metros los separara.

—¿Estabas observándome?

Ella se encogió de hombros. Respondiendo ambiguamente.

—¿Cómo llegaste aquí? — se extrañó y estaba casi seguro de que lo siguió, pues ese lugar estaba retirado del área común del castillo.

—Estaba paseando y di con este lugar, después subí— señaló unas "gradas" que había arriba para ver hacia la arena —Pero tu entraste y comenzaste a entrenar. No quise distraerte, así que me quedé como espectadora— volvió a reír con el mismo tono juguetón.

El rubio mantuvo su distancia, no le gustaba para nada esa chica y tampoco creía que tuviera buenas intenciones.

Nakuru lo observó de arriba abajo y se quedó maravillada al verlo sin camisa, con unas cuantas gotas de sudor debido al esfuerzo, además ese toque despeinado y rebelde que tenía su cabello sólo lo hacía ver más atractivo.

—¿Se te ofrece algo? — inquirió con incomodidad, pues notó su mirada.

—Nada— rio.

—De acuerdo— se giró sobre sus talones con fastidio, dirigiéndose a la salida.

—Espera.

Una mano sobre su hombro desnudo lo hizo detenerse. Se giró, pero ahora para toparse con el rostro de Nakuru a unos centímetros del suyo mientras ella enredaba sus brazos sobre su nuca, atrayéndolo más hacia ella.

El rubio de inmediato de distanció, muy molesto.

—¿Qué quieres?

—Sólo quiero pasar un buen rato contigo ¿Tú no? — se acercó de nuevo a él, poniendo una de su manos sobre su pecho.

Fye frunció el ceño, evidentemente molesto.

—Si continuas me veré obligado a trasladarte a otro lugar mientras llegan tus tíos, así que no juegues conmigo, que no lo vas a conseguir— espetó con voz grave y muy serio.

—uy señor gruñón— rio —No es para tanto.

—Espero que sepas cómo regresar— se giró de nuevo y por última vez en dirección a la puerta, adelantándose y dejándola sola.

Estaba seguro de que lo había seguido.

—¿Uh? — ella no entendió, pero para el momento en que lo hizo se apresuró a salir detrás de él.

Muy tarde, Fye ya había desaparecido entre los pasillos.

Efectivamente, Nakuru se perdió y tardó más de dos horas en regresar al área común del castillo.

Mientras tanto Fye había ido a bañarse para después encontrarse con su esposa en el jardín.

—¿Qué sucede amor? Te he notado algo pensativo.

—No te preocupes Sakura, son cosas del trabajo— mintió. Nunca antes lo había hecho, pero es que no podía decirle lo que sucedió con Nakuru. Prefirió guardárselo y sólo tener más cuidado para la próxima, además ya sólo tenía que aguantarla una semana más.

—¿Seguro?

—Si amor— la atrajo hacia él en un abrazo —Lo siento Sakura, pero no quiero preocuparte en vano…— se sintió mal consigo mismo.


—Intentó lo mismo conmigo, pero pareció perder el interés— comentó Kurogane —No te preocupes, no creo que intente algo contigo de nuevo, al parecer se ofende mucho cuando la rechazas.

—No la vi muy ofendida— se preocupó.

Ambos platicaban en el estudio del rubio, empezaron con asuntos de trabajo, pero terminaron hablando de Nakuru.

—De todas formas lo mejor es que hables de esto con Sakura. Es preferible que esté enterada.

—Lo sé, pero… no quiero preocuparla.

—¿Tiene de algo por lo cual preocuparse?

—¿A qué te refieres?

—Quiero decir… ¿Nakuru tiene alguna oportunidad contigo?

El mago rio.

—Obviamente no— rodó los ojos.

—Entonces Sakura no tiene nada de qué preocuparse, así de simple. Díselo— se encogió de hombros.

—No lo sé…— suspiró —Es que ella parece llevarse bien con Nakuru y no quiero que se esté preocupando en el resto de la semana, por eso mismo prefiero esperar a que se vaya para decirle a Sakura lo que sucedió.

Kurogane suspiró resignado, su amigo no parecía cambiar de parecer.


En la noche la cena estaba servida y toda la familia ya estaba sentada.

—¡Buenas noches! — llegó Nakuru muy contenta, haciendo el mismo escándalo de siempre.

Todos respondieron educadamente, ignorando su escenita. A todos les molestaba, pero en especial a cierto rey, quien tenía la paciencia de todo el mundo, lograba ser sacado de quicio con esa chiquilla…

—Una semana papá— le recordó Yuui en voz muy baja. Estaban sentados uno al lado del otro.

—Lo sé…— suspiró, bebiendo de su té.

—¿Está ocupado aquí? — señaló la silla al lado de Fye —¿No verdad? — rio coquetamente y sin esperar respuesta se sentó.

Por primera vez Sakura la miró con algo de recelo. Obviamente ella como esposa estaba sentada a su derecha, pero la izquierda de Fye estaba vacía.

—Aunque te dijera que si de todas formas te hubieras sentado— murmuró entre bocado y bocado el rubio.

Todos se quedaron callados.

El rubio nunca le había prestado atención a Nakuru, ni siquiera para decirle algo así.

La cena transcurrió con un ambiente tenso, pues Nakuru no dejaba de ver a Fye mientras cenaba y éste simplemente le dirigía miradas asesinas de reojo.

—Terminé, me retiro— puso su servilleta sobre la mesa y se puso de pie —Amor, estaré un rato en el estudio. Te alcanzo más tarde ¿Sí? — le dijo al oído.

—Está bien amor— contestó un tanto apagada. No entendía la actitud de su esposo.

—Te Amo— la besó muy rápido en los labios y salió del comedor.

El ambiente se puso aun más tenso.

Himawari veía la tristeza en los ojos de Sakura y de inmediato dirigía su mirada furiosa a Nakuru, la causante.

—Si sigues así la vas a rostizar con tu mirada— murmuró muy disimuladamente el ninja.

—Es que algo sucedió entre Fye y ella, estoy segura, sino no estaría tan feliz— murmuró igual de discreta. Estaba muy molesta.

—Me retiro, buenas noches— se puso de pie Ashura, despidiéndose con educación.

Yuui lo miró extrañado.

—¿Qué sucede Sakura? Casi no has tocado tu comida— preguntó Himawari.

—No tengo mucho apetito— respondió mientras jugaba con uno de sus brócolis —Mejor iré a tomar un baño y luego a descansar— suspiró —No me he sentido muy bien últimamente… con permiso— se puso de pie y salió muy cabizbaja.

—¡terminé! Estuvo delicioso— mencionó Nakuru, poniéndose de pie y saliendo sin decir nada más.

—No la soporto…

—A decir verdad, yo tampoco Himawari— gruñó Yuui. Ante esto, la pareja se sorprendió.

—No creo que haya alguien que la soporte— añadió el ninja.

—Si lo hay— lo corrigió su esposa.

—Sakura— mencionaron los tres al unísono.


—Adelante— dijo el rubio al escuchar que tocaban la puerta de su estudio.

—¿Estas ocupado hijo?

—No, adelante papá.

Ashura se acercó a él.

—¿Qué te agobia? En la cena actuaste muy extraño desde que Nakuru entró.

Fye suspiró fastidiado ante la mención de la chica.

—Simplemente ya quiero que pase el tiempo y se vaya.

—No sabía que te molestara tanto.

—Lo hace, y mucho.

—Intentó algo contigo.

—Sí.

—Ya veo…— suspiró, no quiso preguntar más, pues su hijo se veía de verdad molesto.

—Disculpa, no debería comportarme así contigo, tú no tienes la culpa de esto— suspiró cansado.

—No te preocupes hijo, entiendo.

Después de eso Fye le explicó a detalle lo sucedido con Nakuru. El rey se alteró mucho.

—Tienes que correrla en este instante.

—Lo sé, créeme que estoy a punto de hacerlo.

—¿Qué te lo impide?

—Eriol.

Ashura suspiró resignado.

—No puedo fallarle así papá. De todas formas ya sólo falta una semana, además no logrará nada conmigo— bufó molesto.

—Se ve que no te conoce a ti ni a tu amor por Sakura— sonrió el rey un poco más tranquilo.


¿Qué me sucede? ¿Por qué estoy tan mareada? — la pobre de Sakura terminaba de vestirse después de un baño, pero un repentino mareo la asaltó. Buscó algo de que agarrarse y lo primero que encontró fue la esquina del dosel de la cama.

Alguien llamó a su puerta justo a tiempo.

—Adelante— trató de incorporarse un poco, pero el mareo la volvió a asaltar, casi se desmayaba.

—¡Sakura! ¿Qué sucede? — corrió hacia ella y la tomó en brazos para recostarla sobre la cama.

—¿Fye? — enfocó un poco su vista, pues se había nublado debido al mareo.

—No, soy Yuui— respondió aun con el tono preocupado en su voz.

—Oh Yuui, de verdad te confundí con Fye— se avergonzó un poco.

—No te preocupes, al fin y al cabo somos gemelos ¿no?

La emperatriz se sorprendió, pues sin ningún problema la cargó.

—Pero dime ¿Qué sucede?

—No lo sé, estoy algo mareada, pero se me pasa en un momento— aseguró —Mejor dime por qué viniste ¿Ocupas algo Yuui?

—Sólo quería saber cómo estabas, te noté algo extraña en la cena y me preocupé.

—Yuui…— acarició su mejilla con mucho cariño —No te preocupes, estoy bien— aseguró.

—Pero…¿No quieres que le hable a Fye y…

—No. no le digas nada, sólo lo preocuparía en vano. Seguro algo me cayó mal al comer— le restó importancia —además no he dormido muy bien, debe ser eso— le sonrió como siempre.

—está bien— suspiró —Mejor te dejaré descansar— sonrió de lado, aun preocupado por ella.

—Gracias Yuui— se levantó un poco para abrazarlo, él recibió el abrazo gustoso —Te quiero mucho— le dijo de repente. El rubio se sorprendió mucho, pero recibió el cariño con mucho gusto.

—Yo también te quiero Sakura— la abrazó más fuerte —Bien, a descansar— se separó y besó su frente en acto protector. Quién se iba a imaginar… hace unos años ese niño había llorado en su regazo hasta quedar dormido, pero ahora… ese niño se había convertido en un joven fuerte, guapo y muy responsable. Definitivamente Sakura se iba a poner muy celosa cuando Yuui tuviera novia.


Después de haber hablado con Ashura, Fye se quedó solo en su estudio; pensaba en muchas cosas, todas relacionadas con Nakuru y es que esa chica le ponía los nervios de punta. Definitivamente no tenía límites, pero esperaba que fuera como Kurogane le dijo y que ya no intentara nada de nuevo.

Miró su reloj de muñeca.

Ya es tarde— suspiró.

Pasaba de media noche y aun no se iba a dormir. Sakura debió haberlo estado esperando.

Dejó la copa en la que había estado bebiendo un poco de vino, pues esto lo ayudó a relajarse un poco. También dejó sobre una mesita el libro que había estado leyendo junto a la ventana para distraerse.

Se sentía cansado, así que iría ya a dormir, pero cuando se giró hacia la puerta, se quedó un poco aturdido pues ya no sabía si era su mente alcoholizada o la realidad.

—¿Qué haces aquí? — preguntó con hastío.

—Vine por ti— murmuró en una voz algo provocativa —acaso… ¿No te soy atractiva? — dio unos pasos al frente, dejándose ver con la luz de la lámpara que tenía Fye a un lado.

El rubio se quedó paralizado.

—Nakuru, vete de aquí— giró su rostro para no verla —y cúbrete.

—¿Por qué? — se acercó lentamente —¿No te gusta lo que me puse para ti? — abrió más su bata, dejando ver la ropa provocativa que traía debajo.

La chica se acercó más a Fye, quien es taba sentado aún en su silla.

Sin vergüenza ni pudor, se sentó sobre las piernas de él, tomándolo de la nuca y robándole un beso muy poco decente.

Sin pensarlo ni un segundo, el rubio la apartó de si, poniéndose de pie inmediatamente y dejándola en el piso al haberse levantado de golpe.

—Mi pie— se quejó la chica, aun en el suelo y tomando su pie con gesto de dolor —Me lastimé— le dijo al rubio.

Él estaba a punto de salir, pero no pudo ser tan poco caballeroso como para dejarla ahí tirada y lastimada. No importa que haya intentado, no dejaba de ser una mujer.

Así que con algo de fastidio se acercó a ayudarle, pero al agacharse Nakuru lo tomó del cuello de la camisa. Así el rubio perdió el equilibrio por el agarre -también un poco por la bebida- haciendo que quedara sobre ella en el suelo.

—Caíste— rio seductoramente, atrayéndolo de nuevo hacia sus labios rojos.

El rubio quedó un poco atontado, pues se aturdió ante la caída.

—Tal como esperaba del emperador— murmuró sobre sus labios. El mago realmente no correspondía, pero estaba muy confundido.

Ella empezó a quitarle la camisa y en ese momento él reaccionó.

—¿Qué haces? — la apartó sin ninguna delicadeza —Ya basta Nakuru, no puedes seguir haciendo esto. Valórate aunque sea un poco, ya deja de buscar hombres casados y a mi menos, porque de todos soy el único que nunca te corresponderá— se puso de pie, abrochándose la camisa de nuevo.

La chica se quedó un momento en el suelo, meditando lo que le dijo el rubio. De cierta forma le habían pegado esas palabras.

—¿No soy atractiva? — preguntó un tanto triste.

—Lo eres Nakuru, te aseguro que hay alguien que esté libre y soltero y esa persona te hará feliz.

—Pero tú…— agachó la mirada —Yo me he enamorado de ti— fue sincera. Fye no se inmutó.

—Lo siento Nakuru, yo ya estoy enamorado de Sakura, de mi esposa— recalcó.

—Ella es muy afortunada— admitió. Se veía realmente desanimada.

Nakuru se puso de pie y le sonrió.

—Por ahora te dejaré ir— sonrió retadora —Pero prepárate, porque no me he dado por vencida— rio como niña chiflada y salió del estudio dejándolo solo.

—Increíble…— bufó molesto, tirándose sobre un sillón.

Faltaba un par de horas para que amaneciera y a penas el rubio estaba dirigiéndose a su habitación.

Se cambió de ropa y luego se metió a la cama, abrazando a Sakura con fuerza. La simple idea de faltarle de esa manera… le hacía sentir nauseas. Nunca podría engañarla con nadie, definitivamente.

Durante los siguientes días Sakura estuvo sintiendo ciertos malestares. Yuui y Himawari estaban enterados de eso, pero Sakura les había pedido que no dijeran nada, en especial a Fye, pues no quería preocuparlo.

—Deberías pedirle a Seishiro que te revise, no es normal que te sientas mal tantos días Sakura— insistió Himawari.

—No lo sé…— suspiró —No creo que sea algo por lo cual preocuparse— sonrió algo débil.

—Ya llamé a Seishiro— entró Yuui con su celular en mano.

—¡Yuui! — dijo Sakura con reproche.

—Nos preocupas Sakura y si no nos dejas decirle a nadie por lo menos permítenos hablarle al médico— respondió el joven.

—Está bien…— aceptó resignada.

Más tarde llegó Seishiro y tomó una muestra de sangre de Sakura para analizarla en el hospital.

Los dos cómplices se quedaron más tranquilos.

En un par de días –el viernes- Seishiro llegó con los resultados, se veía sumamente feliz.

—No puedo creerlo…— Sakura se dejó caer sobre la silla por la impresión.

—Me hubiera gustado más decírselos a ambos juntos, pero al parecer el emperador no regresará hasta dentro de unas horas ¿Cierto?

—Así es pero yo me encargaré de darle la noticia— sonrió ampliamente, no podía estar más feliz.

A penas Seishiro se fue, Sakura corrió a buscar a Himawari. La encontró en el salón charlando y merendando con Kurogane, Yuui y Ashura.

—Hola Sakura— la saludó Himawari —¿Porqué estas tan feliz? — fue inevitable decirlo, pues irradiaba felicidad por cada poro.

—Qué bueno que están juntos, así podré darles la noticia— casi brincó.

—¿A qué te refieres Sakura? — preguntó Yuui.

—Serán los primeros a quienes les daré la noticia, pero después se lo diré a Fye…

—¡Ya dinos que estamos con la ansiedad! — rio Himawari.

—Pues…— la hizo más de emoción.

Ashura sospechó lo que vendría así que sonrió ampliamente.

—Estoy embarazada— dio un pequeño brinquito.

Las felicitaciones no se hicieron esperar.

Hasta Kurogane se sorprendió mucho y se puso de pie para felicitarla con un abrazo.

—¿Pero cómo es posible? — preguntó Himawari después de haberla felicitado.

Kurogane y Ashura eran los únicos que sabían.

—Todo fue gracias a Ashura— lo miró con mucho cariño —¡Gracias! — fue hacia él y lo abrazó con mucho cariño, como de hija a padre.

Himawari no entendió ni Yuui, así que se pusieron a explicarle.

—Estoy muy feliz por ustedes— abrazó a su "hija" con mucho cariño —Tenemos que hablarle a tus padres— le recordó.

—¡Oh si! — estaba sumamente feliz —¡También a Yuuko! Buscaré a Mokona para hablar con mis padres— estaba a punto de salir del salón, pero fue detenida por Kurogane.

—Quieres que sea sorpresa para Fye ¿no? — la aludida asintió —Trata de no irradiar tanta felicidad— le dijo con una sonrisilla chistosa, poco común en el ninja.

Sakura rio al igual que todos los presentes.

—No creo que sea posible— admitió Yuui.

—Tienes razón Yuui, pero trataré de hacerlo para poder darle la sorpresa— rio de nuevo, literalmente irradiaba felicidad.

Cuando Sakura salió, todos se quedaron en silencio, pensando mientras mostraban una gran sonrisa en su rostro.

Lo imposible se volvía posible.

Sakura llamó a sus padres y les dio la noticia, ellos estaban muy felices.

Yuuko se volvió loca cuando lo supo, estaba muy feliz, brincando y saltando por todos lados.

Todo mundo ya lo sabía, menos Fye, pues ahora sería el último. Sakura quería sorprenderlo.


Los días pasaron muy lentos para cierto emperador, pues cada vez estaba más tenso. Nakuru lo había amenazado con volver a intentarlo y toda la semana estuvo de nervios. Ya era sábado y sólo faltaba un día para que se fuera.

—Amor.

—¿Si, Sakura? — dio un pequeño brinco cuando su esposa entró a su estudio.

—¿Estas bien? — entró hasta llegar a su lado y poner sus manos sobre sus hombros —Estás muy tenso Fye— masajeó un poco su espalda.

El rubio suspiró de satisfacción.

—Muchas gracias Sakura, lo necesitaba y sobre tu pregunta… no sucede nada— le sonrió.

Sakura miró su rostro y notó que estaba un poco pálido y también ojeroso.

—Me preocupas…— lo abrazó por los hombros.

—Estoy bien mi amor— se animó un poco al tenerla tan cerca. La tomó de una mano y la jaló suavemente hasta sentarla sobre sus piernas.

—Fye— se rio algo avergonzada cuando él hizo eso.

—Te Amo Sakura ¿Lo sabes verdad? — la miro a los ojos con algo de miedo.

—Lo sé mi amor, pero…— lo miró aun más preocupada —Estás muy extraño, dime qué te pasa— casi exigió.

Fye se tensó mucho.

—Sólo me falta descansar un poco, no he podido dormir bien en estos días— dijo parte de la verdad.

—Entonces…— puso un dedo sobre sus propios labios, pensando en algo —¿Qué te parece si preparo la tina de baño para nosotros dos? Así podrás relajarte un poco ¿Qué dices? — sugirió con una sonrisita pícara.

—Me parece una excelente idea amor— sonrió ampliamente por primera vez en muchos días.

—Además tengo que darte una noticia muy importante.

—¿Qué noticia?

—Te la diré al rato, mientras tanto iré a preparar el baño— se puso de pie y besó sus labios antes de retirarse.

Cuando el rubio se quedó solo se recargó en su silla, soltando un pesado suspiro.

—Sakura…tengo que decírtelo… es mejor que lo sepas— se decidió.

Acomodó las cosas que había utilizado y salió de su estudio con una sonrisa después de tantos días agobiantes.

En cuanto a Sakura, ella se apresuró y corrió a preparar el baño. Preparó el agua de la cómoda bañera, le puso jabones aromáticos y mucha espuma. Encendió velas por todo el lugar, haciendo el ambiente más romántico.

Despistadamente Sakura había dejado los fósforos fuera del baño, así que salió en su búsqueda, pero extrañamente ya no los encontró.

—Seguro los dejé en la cocina— pensó, pues últimamente estaba más distraída de lo normal.

Salió rápidamente del cuarto, para ir en busca de cualquier cosa que le ayudara a prender las velas.

—Sakurita, Sakurita— rio Nakuru, saliendo del vestidor de Sakura y Fye.

Traía con ella una bolsa llena de cajitas de fósforos.

—No encontrarás nada con que prender velas en todo el castillo— rio de nuevo —Tengo que apresurarme si quiero que todo salga de acuerdo a mi plan.


—Sayaka ¿No sabes dónde hay fósforos? — preguntó mientras buscaba en cajones y puertas en la cocina.

—Sí, debe haber un par de cajas por aquí— la ayudó a buscar, pero no encontraron nada.

—Ya busqué, pero no encuentro nada— suspiró algo cansada.

—¿Los necesitas urgentemente?

Sakura se sonrojó.

—Algo…


—Amor, ya llegué— anunció el rubio cuando entró al cuarto de ambos. Las luces estaban medio apagadas y había una nota pegada en la puerta del baño.

"Entra con los ojos cerrados, te tengo una sorpresa. No preguntes nada"

El rubio rio ante la nota, era algo extraño y poco común en su esposa, pero aun así le hizo caso y sonriente siguió las indicaciones.

Entró al baño con los ojos cerrados, recibiendo el característico olor de su esposa: flor de cerezo.

—Amor ¿Qué tramas? — rio cuando sintió que le cubría los ojos con un trozo de tela.

Ella no respondió con palabras, sino que lo llevó hasta a un lado de la tina y comenzó a desvestirlo.

—Déjame te ayudo— se ofreció el rubio, tratando de quitarse su camisa, pero fue detenido por una mano de ella.

Rápidamente lo desvistió.

—Sakura…— susurró emocionado cuando ella comenzó a besarlo, pero extrañamente no lo abrazaba como acostumbraba, sino que sólo lo acariciaba con sus manos y lo besaba con pasión.

—Fye…

—¡Fye!

Se escucharon dos voces distintas llamando su nombre. La primera se escuchó muy cerca de él y la otra obviamente era de Sakura, pero se oía muy… ¿Enojada?

Rápidamente se quitó la venda de los ojos e inevitablemente dio un salto hacia atrás al ver a quién tenía entre sus brazos.

—¡Nakuru! ¿Pero qué…?— se confundió mucho

—¿Por qué Fye…? Jamás imaginé que tú podrías hacerme algo así… nunca…— Sakura empezó a llorar con mucha fuerza.

Nakuru rápidamente se alejó aun más de Fye, cubriéndose con una bata de baño. El rubio hizo lo mismo, su cabeza estaba hecha un caos. No entendía cómo era que Nakuru estaba besándolo cuando se supone que debía ser Sakura.

—Amor, yo…— se acercó a ella.

—¡No me llames amor! — se alteró mucho —Y tú— señaló a Nakuru.

Caminó hacia ella y con la sangre hirviendo en coraje la abofeteó.

El rostro de Nakuru quedó girado hacia su derecha, por primera vez se sintió culpable al ver los ojos de Sakura tan llenos de dolor.

—Eres una…— estuvo a punto de empujarla, pero se sintió muy mareada, alterarse así le hacía daño en su estado.

Fye se acercó a ella y la rodeó con sus brazos. Tenía miedo de que fuese a caerse, pues se veía muy frágil.

—¡No me toques! — se alejó de él como si su piel hubiese tocado el ácido.

Por un momento sus miradas se cruzaron. Él vio un gran dolor y rencor en ella y Sakura vio mucha confusión y arrepentimiento en los de su esposo.

—¿Cómo pudiste? — lo miró con mucho sentimiento acumulado. Sus ojos se llenaron de gruesas lágrimas.

—Déjame explicarte. Yo no sabía que Nakuru estaba dentro, pensé que serías tú y…

—¡Basta! Basta Fye…— negó con la cabeza.

Sakura no aguantó más, miró por última vez a Nakuru y luego a Fye. Salió corriendo, sin permitir que la detuviesen.

—¡Maldición! — gruñó Fye muy molesto.

Recogió su ropa y se vistió muy apurado.

—Fye— se acercó Nakuru, se le veía muy culpable—Lo siento mucho, no quería ocasionar esto, yo sólo quería…

—Lárgate, ya hiciste suficiente daño— la miró con furia para después salir azotando la puerta.

Por primera vez Nakuru sintió un profundo remordimiento.


—¡Hey! — detuvo con ambos brazos a Sakura. La chica venía corriendo por el pasillo, estaba muy alterada, llorando y su respiración era entrecortada.

—Kuro…gane…—se abrazó a la persona que la sostenía en pies.

—¿Qué sucede? ¿Por qué estas así? — se asustó.

Sakura trató de hablar, pero estaba demasiado alterada.

—Necesitas calmarte. Vamos— la ayudó a dar unos pasos, pero cayó desmayada.

Kurogane se preocupó mucho, la tomó en brazos y la recostó en el sillón más cercano.

—¡¿Qué sucedió?!— Ashura se acercó a ambos al ver a Sakura inconsciente.

Kurogane le explicó lo poco que sabía.

—Llevémosla a su habitación.

Kurogane se llevó en brazos a Sakura, pero a medio camino se encontraron a Fye.

—Oh por Dios, Sakura.

—¿Qué pasó hijo? — lo miró acusador.

Antes de que el rubio pudiera contestar, vieron a lo lejos que Nakuru salía de la habitación principal, vestida sólo con la bata de baño.

—No fuiste capaz…— murmuró Ashura totalmente decepcionado.

—No, yo no…

—Muévete— exigió Kurogane —Hasta no aclarar las cosas eres totalmente culpable. Muévete— repitió, pues el rubio no los dejaba pasar.

Fye cedió y los dejó ir a su cuarto.

—¡Maldición! — golpeó la pared con su puño.

Kurogane y Ashura llevaron a Sakura a su cama.

Himawari no tardó en llegar, pues Kurogane la mandó traer.

—¿Cómo está ella? — entró a la habitación, encontrándose con su esposo y Ashura cuidando de una Sakura inconsciente.

—Decidimos no despertarla, se veía muy alterada y eso podría hacerle daño al bebé— respondió Ashura.

—Hablé con Fye y me explicó lo que sucedió— comentó la esposa del ninja.

—¿Qué te dijo?

—Kurogane…— suspiró —…Le creo, sé que dice la verdad.

Los dos hombres se quedaron callados.

Fye se asomó a la habitación, se sentía culpable a pesar de no haber hecho nada.

—¿Qué le pasó a Sakura? — entró hasta sentarse a su lado en la cama.

—Estaba muy alterada cuando Kurogane la encontró— explicó Ashura —Hijo, dinos lo que sucedió.

Fye lo hizo y en efecto le creyeron.

—Es increíble que haya llegado a tanto— murmuró Kurogane.

—¿Dónde está? — preguntó Ashura.

—No lo sé— respondió Fye con fastidio de sólo recordarla.

—Tendrás una larga charla con Sakura cuando despierte— acarició el cabello de su amiga —Parece muy afligida aun dormida…— suspiró y luego miró a su "hermano" —Fye, ¿ella te dijo algo?

—¿Cómo qué?

—Algo sobre una buena noticia.

—No… ¿Por qué?

—olvídalo, ella te lo dirá cuando despierte— suspiró algo cansada, no se sentía muy bien.

Kurogane y Himawari se retiraron a descansar y Ashura hizo lo mismo un rato después, no sin antes advertirle a su hijo que tuviera cuidado con lo que le dijera a Sakura.

Fye acercó una silla al lado de la cama, para quedar cerca de ella cuando despertara. Un poco más tarde empezó a moverse.

Sin darse cuenta de que su esposo estaba a su lado, se removió en la cama, pero su mano no la pudo mover. Fye apretó más su mano.

—¿Eh…?— abrió lentamente los ojos —Fye…— murmuró con tristeza, aun adormilada.

—Amor.

Sakura quitó su mano de la de Fye como si hubiera tocado ácido. Su mirada hacia él era muy lastimosa.

—Aléjate de mí, no quiero verte— murmuró muy dolida.

Estas palabras se clavaron en el corazón del rubio, haciéndolo sentir mucho dolor.

—Sakura, déjame explicarte lo que pasó, por favor— insistió antes de que ella pudiera negarse.

Ella intentó levantarse pero se mareó al instante.

—¿Qué sucede? — se alarmó el rubio.

—Nada.

—Será mejor que te recuestes— la tomó del hombro, recostándola —¿Me darás la oportunidad de explicarte? Por favor— la miró suplicante y a pesar de todo lo sucedido ella no pudo negarse.

Sakura sólo asintió.

—Gracias amor— suspiró —Hace varios días Nakuru me siguió a la sala de entrenamiento, se me insinuó pero obviamente no le di cavidad a más. Hable de esto con Kurogane y al parecer Nakuru intentó lo mismo con él— volvió a suspirar —Un par de días después volvió a intentarlo entrando a mi estudio una noche, no me lo esperaba pero nuevamente la evité. Pero lo de hoy… simplemente no me lo esperaba, pensé que eras tú, pues habíamos quedado de vernos en nuestro baño— enfatizó la palabra "nuestro" —Ella no habló en ningún momento y tampoco me dejó verla ya que me cubrió los ojos, incluso no me permitía acariciarla. Así no logré darme cuenta de quién era realmente. ¿Me crees Sakura? — tomó su mano mientras la miraba con mucha intensidad.

Por primera vez no intentó alejarse de él, era buena señal.

Sakura permaneció en silencio unos instantes, pensando mientras lo miraba a los ojos. Fye se sintió muy mal al ser el culpable de esa tristeza que reflejaban sus ojos, se había prometido nunca hacerla llorar y era justo lo que hacía en ese momento.

—Por más que me duela aceptarlo te amo… y te creo— suspiró cansada —Aún así entiende que me impresionó mucho verte con ella. Fue algo que creí nunca ver y aun no me puedo quitar esa imagen de la mente— siguió llorando, pero ahora permitió que Fye la abrazara.

—Perdóname Sakura, perdóname por favor— le suplicaba, aunque realmente él no tenía la culpa.

—Lo que si me molesta mucho— se separó del abrazo para verlo a los ojos —Es que no me hayas dicho nada antes ¿Por qué me lo ocultabas?

—Lo siento Sakura, sólo no quería preocuparte.

—Pero no tenía porque hacerlo ¿O sí?

Fye recordó con pesar que Kurogane se lo había advertido. Si tan sólo le hubiera hecho caso…

—No tenías por qué… tienes razón amor— bajó la mirada, avergonzado.

—está bien— se limpió las lágrimas —Ya pasó y sinceramente no quiero preocuparme más por eso, no me siento bien— puso ambas manos sobre su estómago.

—¿Comiste algo en mal estado? — se preocupó, sentándose a su lado en una orilla de la cama y checando su temperatura para ver si tenía fiebre.

—Estoy bien— lo alejó un poco. Aun estaba resentida, pues lo que vio la marcó por completo aunque Fye no tuviera la culpa.

El rubio sintió su corazón apachurrarse, pero debía ser fuerte, entendía que Sakura se sintiera así pues si él la hubiera visto con alguien más se habría puesto aun peor, sería capaz de matar a aquella persona.

—Por cierto ¿Cuál era la noticia que ibas a darme? — preguntó con curiosidad, tratando de cambiar el tema y relajar la situación.

Pero al parecer esta pregunta tensó mucho a Sakura.


—¿Crees que ya le haya dicho?

—No lo sé Himawari— suspiró metiéndose a la cama con su esposa.

—Me preocupan mucho…

El ninja ya no contestó. Había muchas cosas en su mente que no lo dejaban tranquilo. Todo era sobre sus amigos.


—Estoy embarazada— le dio la noticia con una pequeña sonrisa, pues el hecho la hacía extremadamente feliz, pero no las circunstancias.

El rubio casi se cae de espaldas al escuchar eso. Puso ambas manos sobre su cabeza, sin creerlo aún.

—¿Cómo?

—Ya lo oíste.

—¿Vamos a ser padres? — preguntó con la misma emoción. No esperó la respuesta de ella, pues se abalanzó para abrazarla con mucha fuerza.

Sakura recibió el abrazo, pero no correspondió, había algo que se lo impedía.

En ese momento tocaron la puerta de su habitación.

—Adelante…¡¿Qué haces aquí?! — Fye se alteró al ver que se trataba de Nakuru.

—¿Puedo hablar con ustedes? — preguntó con mucha vergüenza.

—No, vete de aquí— la miró Sakura con mucho rencor. Algo nada común en ella.

—Por favor, es necesario— insistió.

Sakura no dijo nada más, sólo asintió con la cabeza, pero su entrecejo fruncido no se relajaba.

—Gracias— entró a la habitación, quedando en frente de ambos —Primero que nada quiero pedirles una disculpa, en especial a ti Sakura. Me abrieron las puertas de su hogar y lo primero que hice fue apuñalarlos por la espalda.

El matrimonio Flowrigth escuchaba con atención.

—Ahora vengo a decir cómo fueron las cosas realmente— miró a la emperatriz —Sakura, tu esposo en ningún momento te engañó, fui yo la que siempre se le insinuaba con otras intenciones— bajó la mirada —Cuando nos encontraste en el baño, Fye aun no sabía que se trataba de mí, pero por lo que llegué a conocerlos me di cuenta que su amor es muy fuerte y llegué a la conclusión de que jamás podrían serse infieles… por favor Sakura, no estés enojada con Fye, él te ama más de lo que imaginas— miró al rubio con tristeza —Sólo espero que su matrimonio no vaya a tener daños por mi culpa. Me arrepiento y prometo nunca jamás volver a intentar algo como esto. Lo siento tanto…— bajó la cabeza y salió sin decir más.

Sakura y Fye se quedaron callados un momento, meditando todo lo escuchado anteriormente.

—¿Ahora me crees?

—Siempre lo he hecho. Lo único que sigue oprimiendo mi corazón es la imagen que quedó grabada en mi mente— cerró los ojos con fuerza —Ella entre tus brazos mientras tú la besas— comenzó a llorar de nuevo, pero su llanto fue interrumpido por unas manos que tomaron sus mejillas.

—Mírame— le exigió —Mírame y ve lo que hay en mis ojos. Créeme cuando te digo que te amo, que eres la única mujer en mi vida ahora y siempre.

Sakura, aun aprisionada entre las manos de su esposo, miró sus ojos, esos ojos azules tan profundos y llenos de amor y culpabilidad, de arrepentimiento y hasta algo de tristeza.

—¿Quieres un tiempo? — preguntó tristemente al ver que ella no respondía nada. Finalmente soltó sus mejillas y giró su rostro, ahora él aguantaba con todas sus fuerzas las lágrimas.

—Sí, lo quiero— respondió fríamente.

—¿Cuánto?

—No lo sé, pueden ser días, meses o…

—No— la interrumpió —No Sakura, no pudo darte tiempo porque…— se le hizo un nudo en la garganta. Se tranquilizó un poco y tomó las manos de su esposa —Amor— la miró fijamente a los ojos —Tu me enseñaste a amar, a perdonar, me enseñaste a vivir. Pero no me enseñaste a vivir sin ti… eso no podría soportarlo, sinceramente ¡no!

El rubio hablaba rápido y con sentimiento.

Sakura se quedó sin habla.

Ella tampoco podría vivir sin él, ni siquiera un día.

—Fye…— murmuró entre el llanto. El aludido la miró de inmediato.

—Lo siento… de verdad lo siento Sakura— alzó su rostro tomándola suavemente de la barbilla —¿Me perdonas?

La castaña lo pensó unos segundos. Después de ese tiempo simplemente se abalanzó sobre él.

—No podría vivir sin ti. Eres mi vida— no paraba de llorar en el cuello de su esposo.

El rubio soltó un gran suspiro de alivio.

—Gracias Sakura… gracias— correspondió al abrazo con mayor intensidad.

—Olvidemos todo lo que sucedió ¿Sí? — limpió sus lagrimas después de separarse un poco del abrazo —Ninguno de los dos podemos vivir sin el otro— sonrió levemente —Y a parte…— puso una mano sobre su vientre —Dentro de ocho meses tendremos a un pequeño bebé entre nuestros brazos.

Al recordarlo, Fye se inundó de alegría.

—Tienes razón— sonrió ampliamente.

Y tomando de improviso a Sakura, la besó con mucha intensidad. Ella ya no quiso pensar, sólo se dejó mimar.

Pronto el rubio ya estaba acostado a su lado en la cama, acariciando su cabello con mucha dedicación y mirándola a los ojos con un infinito amor.

—Te Amo Fye— murmuró muy cerca de sus labios —Y nunca más dejaré que alguien se te acerque— lo dijo con tal decisión que Fye quedó sorprendido al ver lo celosa que podía ser, pero eso le encantaba.

—Me parece perfecto— selló sus labios con un beso demandante.

De pronto vino a la mente de Fye el buen rato que pudieron haber pasado de no haber sido por Nakuru. De hecho ahora mismo podrían estar en la bañera aún.

—Sakura… ¿la noticia que ibas a darme en el baño era esa?

—Sí, quería que fuera una grata sorpresa.

—Pues lo fue, sin importar las circunstancias lo fue— aseguró —Nuestro sueños e hará realidad y te juro que ahora se va a cumplir hasta el final— mencionó con mucha decisión, recordando lo que pasó la última vez que Sakura estuvo embarazada —Y no creas que será el único, tendremos cientos de ellos— dijo con una gran sonrisa.

—¿Cientos? — se puso nerviosa —Amor, yo creo que estaría bien con tres ¿No te parece?

—bueno, creo que exagere— rio —Pero sí, tendremos los que tú quieras mi princesa— la abrazo contra su pecho, sintiéndola vulnerable y frágil.

—Amor— murmuró con algo de molestia en su tono. Se separó un poco del abrazo —No me siento muy bien— hizo mueca de asco.

—¿Nauseas?

—Sí…

El rubio se incorporó un poco y se puso detrás de Sakura, frotando su espalda suavemente. De esta manera se le esfumaban las nauseas, era extraño, pero con ella funcionaba.

—¿Mejor?

—Sí, gracias amor— se hizo bolita debajo de las sábanas, se le veía agotada.

Ninguno de los dos dijo nada, sólo se abrazaron bajo las mantas y descansaron el resto de la noche.

Al día siguiente llegaron Eriol y Kaho. Ambos se enteraron de lo sucedido y se sintieron muy avergonzados por el comportamiento de su sobrina. A pesar de todo eso, Nakuru pareció haber cambiado realmente, pues su comportamiento fue definitivamente distinto al habitual.

El ambiente en el castillo volvió a ser el mismo tranquilo y pacifico de siempre, aunque esto no fue fácil de lograr, pues sólo el tiempo fue sanando las heridas.

Sakura volvió a ser la misma de siempre con Fye y él la consentía en todo lo posible, incluso cumplía sus antojos a media noche, los cuales por cierto no eran nada comunes, pues últimamente le daba por comer palomitas de maíz con mantequilla de maní.

Cuando la emperatriz cumplió los cuatro meses de embarazo, Himawari dio a luz, pero esto fue una historia totalmente loca…

-FLASH BACK-

Himawari, Fye y Sakura paseaban por los jardines nevados del castillo, era un hermoso día pues no había tormenta de nieve y el sol se asomaba un poco.

—¿Cuándo crees que nazca? — preguntó Fye, caminando tomado de la mano de su esposa.

—Puede ser en cualquier momento— caminaba con mucha precaución y tranquilidad.

—¿Por eso Kurogane esta como loco? — preguntó de nuevo el rubio, pero esta vez en tono burlón.

—Sí— rio —El pobre ha estado despertándose cada hora durante la noche con miedo de que entre en labor de parto. No ha descansado por estar cuidándome, por eso le sugerí que se durmiera un par de horas, al cabo no hay señales de que sea hoy, el pequeño ha estado muy tranquilo— suspiró.

—¿Y qué crees que sea? — ahora fue Sakura la que preguntó.

—Estoy segura de que será niño. Eriol se ofreció a decirnos, pero preferimos que fuera sorpresa— sonrió —Kurogane también cree que va a ser un niño— acarició su prominente vientre de nueve meses —¿Ustedes no han querido saber qué es?

Sakura y Fye se miraron unos momentos con una sonrisa.

—También queremos que sea sorpresa— respondió el rubio mirando a su esposa, ésta asintió hacia su amiga.

—Aunque aún es pronto para saber el sexo del bebé— acarició su pancita de cuatro meses.

—¿Se imaginan el castillo lleno de niños? — preguntó Himawari.

—Así será en unos años— aseguró el rubio.

Himawari rio, pero Sakura se puso algo nerviosa.

Los tres siguieron caminando un rato, algo despacio debido a la condición de la esposa del ninja, pero era muy grato y el día era realmente tranquilo. Mientras ellos caminaban Kurogane dormía, Ashura y Yuui practicaban unos hechizos y Sayaka se encargaba de preparar la comida con ayuda de otras dependientas.

—¿A donde quieren ir bellas damas? — preguntó el rubio a las dos mujeres que estaban a su cargo.

—Al hospital— murmuró Himawari.

Los otros dos rieron, pensando en que era broma, pero no…

—Himawari ¿Qué sucede? — Sakura se puso a su lado, viendo su cara de dolor.

—El bebé ya…—antes de que terminara de decirlo, un charco de agua se hizo ver a sus pies.

—¡Se te rompió la fuente! — gritó Sakura emocionada y espantada a la vez —¡Tenemos que hablarle a Eriol! ¡Y a Kurogane! — se agitó Sakura.

—tranquila amiga— respiró con dificultad —Estoy bien… sólo necesito… ir al hospital.

Las contracciones se hicieron presentes. Inevitablemente soltó un quejido no muy quedo.

—Oh Dios— se mortificó Fye, estaba muy nervioso —¡Llamaré a Eriol! — sacó su celular.

—¡No! — lo detuvo Sakura —Tú cárgala y llévala dentro. Yo llamaré a Eriol.

—Está bien— aceptó como si un general le diese la orden.

De inmediato la llevaron dentro y fueron en busca de Kurogane.

¡El pobre ninja estaba más nervioso que nunca en su vida!

Nadie se imaginó alguna vez verlo así.

— ¿Te duele mucho? — apretaba su mano.

—Un poco amor, pero estoy bien— aceptó a pesar del fuerte dolor —Kurogane, no te preocupes más porque me estas poniendo nerviosa— le pidió.

—Lo siento, pero ¿segura que estarás bien? — volvió a insistir.

—¡Sí! — se desesperó ante las preguntas de su esposo y el fuerte dolor que crecía de nuevo.

—Eriol ya está preparando todo— entró Fye con el celular en mano —Dice que la llevemos.

Sin dejar pasar más tiempo, llevaron a Himawari al hospital. Eriol la recibió de inmediato y la llevaron al quirófano.

—¿Por qué tardan tanto? — Kurogane no dejaba de caminar de un lado a otro, estaba muy alterado y ya casi hacia un cráter en la sala de espera.

—Es mejor que te sientes— Fye lo arrastró hasta una silla —Cálmate hombre. Eriol dijo que todo estaba muy bien y que no habría ninguna complicación.

—Lo sé, pero no me dejaron entrar— respondió algo molesto.

—Obvio— dijo Yuui con una sonrisa chistosa —Si te dejaban entrar sólo la pondrías más nerviosa de lo que está— rio el joven.

—Muy gracioso— gruñó el ninja.

—Kurorin, nunca creí verte en esta situación— rio Fye —Hace cinco años no me hubiera imaginado verte tan nervioso por algo— volvió a reír.

Sakura trataba de mantenerse serena, pero los comentarios de su esposo y cuñado le causaron mucha gracia y ternura, pues Kurogane realmente era un amor de persona, pero nunca en su vida lo admitiría debido a su naturaleza asesina, bueno, la apariencia asesina, que por cierto se ha ido esfumando con los años, pues ya no se ve tan malo como cuando empezó su viaje por las dimensiones. Ahora portaba una imagen más tranquila y serena, aunque nunca dejaba de imponer respeto y hasta un poco de temor.

—Y yo nunca creí que volverías a usar ese apodo tan estúpido— golpeó levemente al rubio en el hombro. Estaba un poco molesto, pero admitía que estaba muy nervioso también.

—Eso dolió— se quejó Fye mientras sobaba su hombro.

—No seas quejumbroso, a penas y te toqué.

—Sí, pero con tu brazo de hierro y créeme cuando te digo que duele hasta el alma— le había dolido mucho pero trataba de disimularlo un poco.

—Oh, es verdad— miró su brazo —Lo siento— se disculpó, pero pronto volvió a su actitud nerviosa.

Más tarde salió Eriol vestido con su uniforme clínico y dio la noticia de que se trataba de un niño. Todos los presentes se pusieron muy alegres y felicitaron al nuevo papá.

—Pueden pasar— Eriol los llevó hasta la habitación de Himawari. Cuando entraron la vieron recostada en la cama y con un bultito celeste entre sus brazos.

—Hola— saludó muy contenta a todos.

Kurogane fue el primero en llegar a su lado.

—¿Cómo te sientes? — preguntó mientras la besaba suavemente en los labios.

—Muy bien— sonrió ampliamente —Mira— descubrió al bultito celeste, mostrando a un bebé muy pequeño y hermoso.

Kurogane se quedó impactado, aun no podía creer que ya era padre y menos de un bebé tan lindo y delicado.

—Es hermoso— exclamó Sakura al acercarse un poco.

Yuui y Fye estuvieron de acuerdo con la castaña.

La piel del bebé era totalmente blanca, igual a Himawari, pero el cabello parecía que iba a ser igual a Kurogane, pues era totalmente negro.

Aun así aún era muy temprano para hacer comparaciones, el pequeñito apenas tenía unos minutos de nacido.

—¿Puedo cargarlo? — preguntó Kurogane algo nervioso.

—Claro que sí, es tu hijo— bromeó Himawari igual de feliz. Todos en el cuarto rieron un poco. Le entregó al pequeño con mucha precaución —Cuidado con su cabecita— le dijo cuando ya él lo tenía en brazos.

Todo ocurrió en cámara lenta…

Kurogane afirmó al bebé entre sus brazos, lo abrazó suavemente pegándolo más a él con miedo de que fuese a caérsele o miedo también a apretarlo de más, pues uno de sus brazos no tenía sensibilidad. Pero todos esos miedos e inseguridades se esfumaron cuando el pequeño abrió lentamente los ojos.

Hubo una sensación de conexión entre ambos cuando sus miradas se cruzaron por primera vez. Padre e hijo.

Kurogane sonrió como nunca en su vida, jamás había sentido tal necesidad de proteger a alguien, sólo con Himawari le había ocurrido, pero esto era algo distinto, pues este pequeñito es sangre de su sangre, parte de él…

Y el bebé sonrió.

Todos los presentes se quedaron con los ojos cuadrados.

¿Un bebé sonriendo? Eso era muy extraño.

Kurogane se quedó prendado de la mirada de su hijo, de esos ojitos iguales a los de su esposa: grises.

—¿Ya pensaron en un nombre? — inquirió Yuui.

—Daisuke— respondieron al mismo tiempo los nuevos padres.

—Suena bien— mencionó Fye.

—y tiene un buen significado: Sereno y valiente— agregó Sakura.

El bebé cerró los ojos de nuevo y se quedó profundamente dormido.

Kurogane y Himawari se quedaron con su bebé el resto del día, aunque el pequeño sólo se despertaba cada tres horas para pedir alimento.

—¿Ya se van? — preguntó Eriol al ver a sus amigos salir del cuarto de Himawari.

—Sí— sonrió Yuui.

—Sakura está algo cansada— respondió Fye y la aludida asintió.

—Ya veo— miró a Sakura unos segundos y entrecerró los ojos —Sakura ¿Tienes diecisiete semanas verdad?

—Sí ¿Por qué? — se asustó un poco.

—¿Pasa algo? — preguntó Fye.

—No es nada— le restó importancia —Tengo que ir con un paciente, pero nos vemos en tu próxima cita Sakura, recuerda que es el viernes.

—Sí, ahí estaremos— aseguró Fye.

Los tres se regresaron al castillo a descansar.

—Voy con mi papá— se despidió Yuui —Seguro sigue en la biblioteca— rio —Hasta mañana.

—hasta mañana Yuui— se despidió Fye.

—No se desvelen mucho Yuui y asegúrate de que Ashura duerma en su habitación y no en la biblioteca— dijo con broma.

—Por supuesto— rio mientras se perdía entre los pasillos.

—Amor— Fye la abrazó por la espalda, acariciando su pancita —¿Tienes mucho sueño?

—Un poco ¿Por qué?

—Es que te tengo una sorpresa— murmuró contra su cuello y su largo cabello castaño.

—¿Qué es? — se giró para quedar frente a frente con su esposo.

—ven, vamos— tomó su mano y con cuidado subieron las escaleras y atravesaron algunos pasillos.

—¿A dónde vamos?

—No comas ansias, ya verás.

La llevó hasta una puerta, justo al lado de la habitación de ambos.

—Cierra los ojos princesa— puso su manos sobre los ojos de su esposa. Ella rio dulcemente.

Fye abrió la puerta y ambos entraron con cuidado, él en todo momento cuidaba sus pasos.

—¿Lista?

—Sí.

Destapó sus ojos.

—Wow…— se le fue el aliento al ver eso.

Era un lindo cuarto decorado y adaptado especialmente para un bebé. La recámara era sumamente amplia, aun para un solo bebé.

Las paredes de un cálido color crema y los marcos y detalles de las paredes de color café. Había unas grandes ventanas que daban a un balcón, estaban cubiertas por unas lindas cortinas color celeste y con detalles color crema.

Había también muchos muebles especiales para guardar cosas de bebés como cajoneras, pañaleras y un lugar dónde cambiarlo de pañal.

La cuna estaba recargada en una pared, era una gran cuna de madera color chocolate donde fácilmente cabían tres bebés.

En definitiva el cuarto era un paraíso para un bebé, pues también había un montón de juguetes y adornos llamativos colgando y algunos sobre los muebles.

También había un cómo sillón para dos en la pequeña salita que tenía el cuarto.

Entre otras cosas también estaba un portabebés y una carriola muy mona.

—¡Fye, es hermoso! ¿Tu lo hiciste? — le brillaron mucho sus ojitos verdes.

—Bueno…— se rascó la nuca algo apenado —Himawari estaba decorando el cuarto para Daisuke, así que ella me ayudó en gran manera. También Sayaka contribuyó mucho. Oh y casi lo olvido— rio —Sería ridículo que te dijera que Yuuko no ayudo. Ella hizo la mayoría de los detalles.

—Aún así…— miró el cuarto maravillada —…tiene tu sello personal— sonrió —Es hermoso y el mejor regalo que pudiste darme.

—Pensaba dártelo hasta el día de san Valentín, pero por la emoción del momento no pude evitarlo— se encogió de hombros.

—Pero mañana es san Valentín.

—Lo sé, pero también sabes lo impaciente que soy— rio divertido.

—Tienes razón— también rio —Amor…— lo abrazó con cariño —Muchas gracias Fye, estoy segura de que al bebé le encantará— se le salió una pequeña lágrima.

—Mi princesa…— limpió sus lagrimas, realmente el embarazo la ponía mucho más sensible.

Fye sonrió enternecido al sentir el vientre de su esposa presionando su abdomen. Si antes amaba abrazarla por simple gusto y amor, ahora le volvía loco hacerlo, pues se sentía cerca de su bebé.

Estuvieron un rato viendo todas las cosas que había en el cuarto y Fye le mostró una que otra sorpresita que le tenía ahí. Juguetes para el bebé y algo que le llamó mucha la atención y que les sería muy útil.

Un par de monitores, uno para el bebé y otro para tenerlo ellos en su habitación. Así sabrían si el bebé necesita algo o si hace algún ruido.

—Claro que los primeros meses tendremos al bebé en nuestra habitación, nos llevaremos la cuna con nosotros— le explicó mientras la abrazaba, nunca quería soltarla.

—Me parece excelente.

Después de un rato se fueron a descansar.

Fye había adquirido experiencia durante el primer embarazo de Sakura, así que no había intentado tener intimidad con ella, esperaría a que se sintiera lista para ello.

Afortunadamente las nauseas y mareos no habían sido tan intensos como la vez anterior y ya hasta se habían ido por completo, lo que si la atacaba mucho eran los antojos y el pobre de Fye siempre se los cumplía a pesar de que fuera sumamente difícil hacerlo.

En una ocasión Sakura tuvo antojo de unas bolitas de pulpo que la otra Sakura había probado en el primer mundo que visitaron en busca de sus recuerdos. Fye se quedó anonadado, pues ella ni lo había probado pero aun así lo quería.

Afortunadamente era comida muy común también en el país de Japón de Kurogane y él supo decirle al rubio cómo se preparaba.

En algunas otras ocasiones Yuuko tuvo que ayudar, bueno, más bien Watanuki, pues él como excelente chef hacia unas delicias para Sakura (sólo eran delicias para ella, pues pedía unas revolturas tan extrañas que hasta el mismo Watanuki se sentía avergonzado de preparar tales cosas)

Hablando de Yuuko… la bruja se emocionó más que nadie al saber la noticia del embarazo de Sakura. Insistía en que ella sería la tía consentidora al igual que aseguró hacerlo con Daisuke.

Muy seguido mandaba regalitos, ropita y juguetes para sus sobrinos.

Al día siguiente Himawari y Kurogane volvieron a casa con Daisuke, parecía ser un bebé muy tranquilo hasta que…

—¡Tiene muy buenos pulmones! — brincoteó Mokona, la pequeña había llegado ese mismo día a Valeria, pues había estado un tiempo con Yuuko.

—Así es— sonrió Kurogane divertido.

—Pero sólo cuando tiene hambre— informó Himawari mientras le preparaba el biberón.

Kurogane lo cargaba con cuidado.

—Vaya, Daisuke es igual a su padre cuando tiene hambre— entró Fye a la recámara del bebé.

—Que gracioso— murmuró el ninja mientras lo veía con cara de pocos amigos.

Himawari rio ante la broma.

—¡Fye!

—¡Mokona! — recibió a la bolita blanca entre sus brazos —Te extrañamos mucho, que bueno que volviste— acarició su cabecita.

—Yo también los extrañé y tuve que volver porque próximamente va a haber muchos bebés en este castillo y debo ayudarles— dijo sonriente.

—Pues empieza a ser útil y cámbiale el pañal— comento Kurogane con burla.

—¡Kurorin! Yo también te extrañé mucho— cambió el tema —por cierto Fye ¿Dónde está Sakura?

—Está tomando un baño.

—¡Iré a saludarla! Ah, pero antes… más tarde quiero que todos estén juntos porque Yuuko les mandó algo por el día de san Valentín— sonrió para luego salir.

Más tarde Yuuko habló con ellos y les dio un regalo a cada quien, hasta Ashura recibió unos ricos chocolates hechos por la misma Yuuko.

Pasaron unas semanas un poco difíciles, pues Daisuke aparentó ser muy tranquilo en un principio, pero realmente no dejaba de llorar y sus pulmones son muy potentes para ser un recién nacido.

Una de esas noches Fye no podía dormir bien. Abrazaba a Sakura, pero debido a los cambios hormonales ella sufría de mucho calor y no aguantaba que Fye estuviera tan cerca de ella, pues sentía aún más calor.

El rubio suspiró fastidiado, él acostumbraba siempre dormir con Sakura entre sus brazos, sobre ella, debajo de ella o completamente enredados en la cama; pero ahora ella lo alejaba porque tenía mucho calor. Esto lo exasperó un poco y le robaba el sueño continuamente.

El pobre ya buscaba lo frío, lo tibio, se acostaba bocabajo, bocarriba o incluso de cabeza pero no… no pudo dormir.

Definitivamente es mentira que los vampiros duermen de cabeza— pensó al enderezarse después de haberse puesto de cabeza. Él aún poseía sangre de vampiro, pero ésta permanecía inactiva debido a que tenía su magia.

¿Qué haré? — se sentó en la orilla de la cama, viendo todo a su alrededor.

Sakura dormía plácidamente a su lado, sin cubrirse con las sabanas ni nada más que la suave bata de seda muy descubierta.

De pronto el estomago del rubio gruñó levemente.

Decidió ir a la cocina y comer algún bocadillo nocturno.

Esto sí es tenebroso— pensó al salir del pasillo y ver todo oscuro.

Cuando llegó a la cocina encendió las luces y abrió el enorme refrigerador.

—Mmm… ¿Qué comeré? — se preguntaba a sí mismo hasta que vio una tarta de pay de queso. La sacó mientras se saboreaba y su estomago gruñía.

Estaba a punto de darle un mordisco cuando…

—¿Cómo sabrá si…— se acercó de nuevo al refrigerador y sacó un frasco de aceitunas. Sakura comía esa revoltura cuando tenía antojos y él se preguntaba a qué sabría.

Insertó algunas aceitunas sobre la rebanada de pay, pero al probarla no pudo más que hacer una mueca de disgusto y mucho asco.

—¿Sakura te contagió los antojos raros? — preguntó burlón.

—Kurogane— murmuró con sorpresa y la boca llena de comida. Rápido fue al cesto de basura y tiró la mala combinación.

—¿No sabe bien? — se rio.

—Asqueroso— tomó un vaso con agua —Me dio hambre y me dio por probar lo que ella come, pero definitivamente es asqueroso— metió de nuevo las aceitunas al refrigerador —¿Y tú qué haces aquí?

El moreno señaló un biberón que estaba en una repisa.

—Ya tiene hambre.

—Entiendo— sonrió el rubio.

—Pronto lo entenderás mejor— le dijo con burla, bostezó profundamente —Ya me voy— se despidió y se dio media vuelta para salir.

El rubio miró la tarta que estaba a su lado. Le hizo mueca fea a pesar de que no tenía aceitunas.

—¿Dónde estabas amor? — preguntó Sakura medio adormilada cuando su esposo llegó de nuevo al cuarto.

—Probando tus antojos— volvió a hacer la mueca de asco tan chistosa, Sakura no pudo evitar reír.

—Ven— estiró sus brazos hacia él. El rubio no lo pensó ni un segundo para meterse a la cama a su lado.

—¿Tienes frío? — se sorprendió el rubio.

—Sí— se acurrucó entre sus brazos mientras Fye agradecía al cielo que no tuviera más calor.

El tiempo transcurrió más rápido de lo que se imaginaban, pues Sakura ya estaba por terminar el quinto mes de su embarazo y todo salía a la perfección.

—¿Cómo ves si implementamos este plan para aumentar la oportunidad de empleo en el país?

—Me parece muy buena idea hijo, de hecho…— se puso algo pensativo, Fye sonrió.

—¿Se te hace conocido verdad?

—Un poco…

—Es que tú hiciste lo mismo en Celes cuando yo era pequeño, lo recuerdo muy bien y el empleo aumentó, las personas en el reino estaban más tranquilas— le recordó.

—tienes razón…— puso una mano sobre su propia barbilla, pensando y mirando a su hijo detenidamente durante un buen rato.

—¿Qué sucede papá? — preguntó con una sonrisa algo nerviosa.

—Estoy orgulloso de ti hijo. Has sabido gobernar muy bien este país—le sonrió suavemente.

Fye se quedó inmóvil unos segundos.

—Gracias papá— le sonrió de vuelta. Sus palabras, aunque simples, le llegaron.

—¡Fye!

Ambos hombres en el estudio se asustaron al escuchar el grito de Sakura.

Salieron corriendo como si no hubiera un mañana.

—¡Mokona! ¿Dónde está Sakura? — le preguntó Fye muy alarmado.

—¡No lo sé! Yo también escuché su grito y creo que viene del salón principal— fue junto con ellos en busca de Sakura.

—¡Amor! ¿¡Qué pasó?! — entró Fye muy espantado.

—Perdón, no quería asustarlos— se sintió culpable.

—¿Qué pasó? — seguía alarmado Ashura.

—Lo siento— se sonrojó ella —¡Es que el bebé se está moviendo! — trató de levantarse para ir hacia ellos, pero los tres de inmediato se acercaron al sillón donde ella estaba sentada.

—No te levantes amor— la detuvo Fye, sentándose a su lado y poniendo con algo de nerviosismo sus manos sobre su pancita—¡Es verdad! ¡Se esta moviendo! — miró a su esposa y luego a su padre.

Ashura observó la escena con nostalgia. Se transportó al momento en que había podido sentir por primera vez los movimientos de sus hijos dentro del vientre de Elda.

—Papá, ven.

—¿Puedo?

—Claro que sí— lo animó Sakura. Tomó la mano del rey y lo jaló hasta que ésta quedó sobre su vientre.

Ashura revivió más momentos magníficos.

—Ahora que lo recuerdo… ¿No tenían cita con Eriol en su consultorio hoy? — preguntó Mokona.

—¡Es verdad! — recordó Sakura.

—¿Qué hora es?

—Faltan veinte para las cinco, hijo.

—¡Vámonos Sakura! Llegaremos tarde.

—Sí— se puso de pie con algo de dificultad, pero entre Fye y Ashura la ayudaron.

Ashura y Mokona se quedaron en el salón, ella observándolo y él pensando y recordando cosas.


—Llegamos a tiempo— suspiró Fye al llegar al consultorio de su amigo y médico.

—Sí— se sentó de inmediato en la silla más cercana, tenía cinco meses, pero a comparación con su embarazo anterior, su vientre ahora era algo prominente.

—Buenas tardes— saludó alegremente Eriol al entrar a su consultorio —¿Cómo han estado? Y ¿Cómo se ha portado el bebé? — se sentó tras su escritorio.

—Estamos bien— respondió Fye.

—Y el bebé también ¡Hoy se movió por primera vez!

—Me alegra escuchar eso y verlos tan felices también. Pero vengan, vamos a revisarte Sakura.

Los pasó al área de consulta y trajo consigo un monitor para observar al bebé por medio de un ultrasonido.

Recostaron a Sakura en una camilla y descubrieron su vientre. Una enfermera embarró una sustancia babosa sobre su pancita para sí poder deslizar mejor el aparato que hacía posible ver al bebé.

—No distingo nada— murmuró Fye entrecerrando los ojos para tratar de ver mejor.

Eriol rio.

—Es difícil distinguir algo en estas cosas— aceptó —Pero con la práctica te acostumbras y aprendes a identificar todo ¿Quieren saber el sexo del bebé? — preguntó de repente y muy emocionado.

Sakura y Fye se miraron durante unos segundos, dudando.

—No— dijeron ambos al mismo tiempo.

—Queremos que todo con respecto al bebé sea sorpresa— aseguró Sakura.

—¿Seguros? — preguntó con un tono juguetón.

—Sí— asintió Fye.

—De acuerdo— rio —a ver… ¿Qué prefieren que sea?

—Niño— volvieron a decirlo al mismo tiempo y con mucha seguridad.

—De acuerdo— sonrió divertido, los Flowrigth eran excelentes amigos suyos, pero también son un matrimonio muy peculiar y hermoso.

Eriol puso más atención en el monitor, tratando de averiguar si es niño o niña.

—Wow…

—¿Qué sucede Eriol?

—¿Qué pasa?

Preguntaron los futuros padres, angustiados por el bienestar de su bebé.

—nada…v se compuso un poco de la sorpresa —¿Seguros que quieren que sea sorpresa?

Ambos asintieron.

—Entonces no les puedo decir nada— soltó una risita misteriosa.

—¿Pero todo está bien con el bebé? — se preocupó Sakura.

—Por supuesto, no hay nada de que mortificarse.

Ambos suspiraron aliviados.

Estuvieron un rato más tratando de "ver" al bebé hasta que se hizo un poco tarde y se fueron dejando a Eriol solo en su consultorio.

—Quieren que sea sorpresa…— murmuró —Pues se llevarán una muy grande cuando vean la sorpresa de que no es un niño— rio divertido.

Continuará…

¡PREGUNTA!

¿Qué creen que sea el bebé de Sakura? (estoy segura de que no le atinarán, pues no es lo que creen) muajajaja

Había dicho que solo faltaba un capitulo y el epilogo, pero al parecer se alarga un poquito, bueno en realidad este capi son dos en uno haha, pues lo hice muy pero muy largo.

De todas formas este fic esta llegando a su final. Espero que les haya gustado como va la historia y todo lo que ha sucedido desde el principio.

¡Saludos!

Tsuki No Hana~

POR CIERTO, MUCHAS GRACIAS POR SUS REVIEWS! ME ANIMAN BASTANTE!