El primer desafío.

El mes de diciembre llegó y con él, el primero de los desafíos de la competencia entre magos y semidioses. Se había arreglado un prado en los terrenos del castillo. Ninguno de los grupos sabía que tendrían que enfrentar en esta tarea. Así que cada cual se lo tomaba como podía. Los semidioses parecían dispuestos a enfrentar cualquier reto, claro que, en la vida diaria era lo que solían hacer y de forma casi siempre cercana a la muerte. Los magos por contra, tenían demasiado vivo en sus mentes el torneo del año anterior como para pretender imaginar que sucedería. Sin embargo estaban más que dispuestos a seguir adelante. El prado se encontraba rodeado por unas gradas y dos tiendas. Una en la que estaban los semidioses y la otra en la que estaba el equipo de los magos. Fue en ese momento en el que, todos reunidos, el director les comunicó que serían los segundos en salir dado que por educación era mejor dar el primer turno a la escuela visitante. Así que tuvieron que aguardar su turno mientras escuchaban los murmullos del publico sin poder enterarse de lo que debían enfrentar los otros participantes.

Los semidioses salieron al estadio. No estaban muy conformes con eso de estar siendo exhibidos como si fuesen animales de circo. Eso les había parecido desde un principio el torneo ese, al menos por la actitud de espectáculo que mostraba tener ese tal Dumbledore. Quirón les había advertido que tuviesen cuidado con él. Las conversaciones con algunos de ellos y los artículos de prensa que les habían mostrado el grupo de estudiantes de Hogwarts que había sido agradables con ellos, curiosamente los mismos contra los que competían. Annabeth enseguida se había dado cuenta que todo era un complot para ternerlos bajo su servicio, para involucrarlos en una guerra. Cosa que al resto no había agradado en absoluto. Si no se hubiesen comprometido a participar en aquello se habían marchado en su barco de vuelta al campamento de inmediato. Pero habían dado su palabra, aunque en esta ocasión no implicase precisamente un juramento solemne ante el estigio. La prueba acababa de dar comienzo.

—Esto me recuerda a los gemelos de Roma —murmuró Percy. Enseguida quedó claro que tenían que hacer frente a autómatas que parecían magos.

—Ni lo menciones —dijo Leo. Seguía culpándose de algunas de las cosas que habían sucedido en Roma; pese a que todo se había solucionado y todos estaban bien.

—¿Como procedemos? —preguntó Nico en cuanto su desafío hizo aparición en el prado. —Dudo que deba convocar alguno de mis trucos. Por lo que me han contado me encerrarían en prisión solo por demostrar la capacidad para hacerlo.

—Esto parece la especialidad de Leo —comentó Percy, analizando la situación como sólo el sabía. Alguna idea loca debía estar pasando por su mente; no era tan analítico como Annabeth pero tenía sus formas y, muchas veces resultaban mejores que una estrategia completamente planeada. —Annabeth y Nico los distraéis mientras Leo los desactiva. Yo atraeré a los otros tres hacia mí y los mantendré ocupados.

—Pero... —trató de objetar Annabeth, buscaba formar una estrategia.

—¡No hay tiempo para planes!, toca improvisar.

—Como siempre.

Percy se lanzó al ataque, directo hacia los autómatas haciendo que estos se girasen hacia él. Annabeth y Nico interceptaron al cuarto. Mientras tanto Leo buscaba en su cinturón de herramientas algo que pudiese servir. Todo autómata tenía un punto débil, un punto que lo podía desactivar. Solo necesitaba encontrarlo. Observó el autómata, consiguiendo localizar dicho punto en una junta en la ingle.

—Contendlo —ordeno, mientras sacaba un destornillador al que prendió fuego con su habilidad innata y lo clavo en dicha junta, acabando con el automata en poco tiempo. —Son todos iguales, estoy seguro.

—Bien, pues si me das uno de esos yo voy donde Percy —dijo Nico rápidamente. —Vosotros encargaos de otro.

Así, con uno eliminado, solo quedaban los tres que estaba conteniendo Percy; atrayendo hacia ellos uno mientras Nico iba a ayudar a su amigo con el otro. Empuñaba un destornillador.

—Tenemos que darle en la ingle derecha, así los desactivamos.

—Bien.

De esa forma, los semidioses trabajando en conjunto, lograron desactivar los autómatas. Sus método de hacer "magia" había resultado extraño a los magos, pero aun así les aplaudieron, aunque fuese por mera cortesía. Ahora llegaba el turno de los que representaban a la escuela anfitriona. Ernie, Luna, Blaise y Harry no tardaron en salir al ruedo.

Cuatro autómatas que sostenían palos que simulaban ser varitas salieron al ruedo. Se movían de forma que parecían de verdad; demasiado realista todo. Si no actuaban rápido, tomarían demasiada ventaja.

—Viene cada uno de un lado —observó Ernie.

—Formemos un circulo —dijo rápidamente Harry. — Separándose un metro cada uno del punto central. Que cada uno se enfoque en uno.

—Si alguno termina pronto que auxilie al compañero que peor vaya —agregó Blaise.

De esa forma, cada uno se enfrentó a un autómata. Los cuatro se pusieron enseguida en modo "duelo mágico", lanzando hechizos sin cuartel contra los autómatas. Estos simplemente parecían soltar réplicas de hechizos menores. No era magia, pues no podían hacerla pero era como si los hubiesen programado para soltar desde sus varitas viento, agua, fuego o tierra.

—El mio parece un pokémon que solo conoce el ataque arena —comentó Ernie

—¿Que es un pokémon? —preguntó Blaise.

—Más tarde —dijo Harry. —Sigamos atacando.

—Esto no funciona. ¿Y si los atacamos de dos en dos? —dijo Luna después de un rato de sólo poderlos retener con sus hechizos. —Son de metal, podemos romperlo lanzando hielo y fuego.

—De acuerdo, eso puede funcionar —aceptó Harry. —Física pura.

—Yo voy con Luna —dijo rápidamente Ernie.

—Pues yo contigo, Harry.

No tardaron en reorganizarse como habían acordado, siguiendo la idea que había tenido Luna, combinar aquellos dos elementos contradictorios mientras trataban de evitar que los que habían dejado de contener los molestasen demasiado. Harry enseguida conjuró un "Herbicus" en torno a ellos y se valió de sus habilidades como hijo de Demeter para que las enredaderas creciesen con mayor fuerza atrapándolos. Todo ello antes de centrarse junto a Blaise en destruir a uno de ellos. Al final, se declaro que habían concluido su prueba. Habían destruido dos y atrapado otros dos.

—Podéis tomaros un descanso. Más tarde conoceréis los resultados de la prueba. El jurado debemos deliberar. —Anunció Albus Dumbledore.

(***)

Los dos equipos participantes en la competición y algunos amigos de ellos se habían reunido en el auditorio que había en Hogwarts. Leo había pasado un buen rato comprobando si una de las ideas que había tenido funcionaba. Los semidioses querían aprovechar la magia que rodeaba el castillo, sus barreras protectoras, para disfrutar de la tecnología. ¿El problema?, esta no funcionaba en el castillo. Así que había pensado en sustituir una de las piezas del proyector por una idéntica hecha con una base de bronce celestial. Una pieza mágica para una zona mágica.

—Esto tendría que funcionar —afirmó. —Ahora tenemos que comprobarlo.

—Harry dijo una vez que me enseñaría lo que era un "yoda" —dijo Luna.

—¿Que? —preguntaron la mayoría de los magos presentes.

—En un personaje de una saga de películas muggles. No tiene sentido poner las que salga él sin ponerlas todas —respondió Harry con calma.

—Pues las vemos todas. Llamamos a un elfo doméstico y que nos las traiga —dijo Ernie.

—Que traigan también Pizza y palomitas. Yo iré a por las galletas azules que me hizo mi madre. Os van a encantar.

—Voy contigo, Percy —dijo Dora, quien habiendo pedido el día libre en el ministerio para ver a su hermano hacer la prueba, se había unido al grupo al terminar la misma.

—Perfecto. —Percy le ofreció el brazo, tal como haría un caballero del siglo XVIII. —Solo espero que el desorden de mi camarote no te espante.

—No puede ser peor que el mio.

Asi que entre unas cosas un otras, tardaron otros veinte minutos en comenzar a visualizar las películas. En ese tiempo no habían recibido noticia alguna de lo que hubiese deliberado el jurado, por lo que suponían que seguían tratando de decidir los puntos a otorgar a cada equipo. Tras haberlo hablado detenidamente, decidieron comenzar la saga por el orden de creación de esas películas. Por el episodio cuarto.

—Empieza interesante. Una batalla en las estrellas —comentó Blaise. —¿Pero que clase de magia usan para respirar?

—No usan magia —dijo Ernie.

—La nave tiene unos generadores que mantiene los niveles de oxigeno en el interior dado que en el espacio no hay oxigeno —informó Leo.

La película fue avanzando. Las dudas que iban surgiendo eran aclaradas por unos y por otros; mientras tanto Luna se lamentaba porque todavía no había salido un Yoda en toda la cinta. En el punto en que estaban siendo capturados por el campo gravitatorio de la estrella de la muerte y atraídos al interior de esta, alguien entró en el auditorio. La profesora McGonagall.

Minerva Mcgonagall los había estado buscando para comunicarles que los jueces tenían la decisión, pero no los había encontrado hasta el momento. No se le había pasado por la cabeza que pudiesen estar los dos grupos juntos, pues eran competidores entre sí. Además que los visitantes no se habían llevado bien con sus Gryffindor. Le pareció sorprendente que pudiesen disfrutar de algo tan común con ver... ¿era eso una proyección muggle?. Decidió no molestarlos, no interrumpirlos. Parecían estar disfrutando y encontrarse relajados. Se quedó, de pie al fondo del auditorio tratando de comprender las imágenes que veía proyectas y sobretodo, como habían hecho para que eso fuese posible en el castillo.

—Menos mal que lo han metido a rastras en la nave —opino Tracey con alivio al ver la rabieta del protagonista de la película cuando su mentor se había sacrificado. —Por poco hace que el sacrificio fuese en vano.

—Es valiente, sin duda. —Apunto Neville. —Pero no comprende del todo lo que acaba de ver.

Para cuando la película alcanzó el punto que se preparaban para lanzar los cazas contra la estrella de la muerte, ya se habían acabado toda la comida. Ahora disfrutaban de otra batalla entre las estrellas mientras los héroes de "la alianza", trataban desesperados de lanzar los torpedos de protones al núcleo del reactor.

—Así que la fuerza ahí es su forma de hacer magia —dijo Ernie cuando el protagonista realizó el tiro perfecto. —Pero su magia no se ve fácilmente, es no se, como una especie de magia elemental.

—Los de la estrella de la muerte han tenido una pésima estrategia —dijo Clarisse, la hija de Ares que, al oír que iban a ver una película de guerra en el espacio se había apuntado sin dudarlo. —Solo tenían que haber reventado ese planeta para poder tenerlos a tiro sin necesidad de rotar alrededor de este, ese ha sido su gran fallo.

—No nos pongamos violentos. A mi me ha parecido perfecta tal como estaba —dijo Nico.

La película había finalizado. Los créditos comenzaban a salir y se empezaron a preguntar si poner la siguiente cuando la profesora McGonagall intervino.

—Tendréis que dejarlo para mas tarde. Los miembros del jurado van a emitir su veredicto —les informó. —Me gustaría saber como habéis logrado que funcione.

—Se me dan bien los cacharros tecnológicos —respondió Leo. —Ese proyector funcionará durante años.

(***)

Terminada la prueba, los jueces se reunieron en la sala de profesores. Por fortuna, esta era una de las dependendencias situadas a uno de los laterales de vestíbulo; por lo que no supuso mucho esfuerzo para Quiron llegar allí. Tan solo subir los cuatro escalones de entrada al castillo.

Dumbledore no pudo evitar mirar con contrariedad a los jueces de la corte internacional. No era que fuese a favorecer a Hogwarts, sino que pretendía atraer a los semidioses a las maravillas de la magia para que lo ayudasen en la guerra contra Voldemort. Pero con ellos allí no podía hacer ese movimiento como realmente le gustaría. Eso era frustrarte. Había tratado de hablar con Quiron, de explicarle la situación en la que estaba sumido el mundo, pero había sido infructuoso. En pocas palabras le había dicho que no iban a participar de ninguna guerra. No entendía que era vital derrotar a la oscuridad para siempre. Dumbledore había crecido oyendo historias de semidioses y sus poderes. Sabía que las habilidades de un hijo de Hades podían ser muy ventajosas de cara a la lucha, sobretodo ahora que Theon Potter estaba fuera de juego y no podía cumplir su cometido. De hecho comenzaba a plantearse dejarlo a un lado y fijarse en el hermano, en el hijo bastardo de James Potter. Theon había resultado ser tan debilucho como siempre se había comportado.

—Creo poder afirmar que hemos sido testigos de una magia impresionante por parte de ambos equipos —afirmó Albus Dumbledore, iniciando así la conversación.

—Ambos equipos están a la par en cuanto a estrategia. —Valoró uno de los dos miembros de la corte internacional. Ellos ya habían discutido antes a quien dar su voto para las puntuaciones. El otro miembro permanecía en silencio asintiendo conforme lo que su compañero expresaba. —Ambos equipos han sabido valorar la situación y actuar en consecuencia a la misma, elaborando rápidas estrategias que les han servido para salir airosos.

—Reconozco que el equipo local sabe coordinarse muy bien —afirmó Quirón. —Mis muchachos no podían tener mejores ribales en esta amistosa competición. Era como ver un mecanismo bien engrasado. Todo ese equipo se comunica entre ellos y saben como actúan unos y otros. Mi punto es para el equipo de Hogwarts.

—Ha sido una prueba tan impresionante y tan bien ejecutada por ambos equipos que no encuentro defectos a los mismos. Si pudiera daría mi voto a los dos, pero debo decidirme por uno —recitó Dumbledore con una sonrisa amigable. —Así que puestos a encontrar una diferencia que haga que uno de los dos se alce con la victoria en esta prueba consideraré el factor tiempo. El equipo de Hogwarts ha logrado concluirla unos segundos antes. El punto es para Hogwarts.

—Nosotros hemos considerado el conocimiento sobre magia y las habilidades en la misma; además del uso de otros elementos. Ambos equipos han usado más que magia bruta, eso no se puede discutir. Pero uno de ellos a mostrado una excepcional habilidad en un tipo de magia que ya no se emplea habitualemente —dijo el miembro del comité que había quedado en silencio hasta el momento. —La magia sin varita. Por ello, nuestros votos son claros. Los dos puntos del comité son para el equipo americano.

Eso daba la prueba por concluida, habiendo un empate entre ambos grupos. A Dumbledore no le gustaba demasiado, pero aceptaba que podía ser más entretenido el torneo así.

(***)

Lily había llegado al hospital tan pronto como había podido, tan pronto como había recibido la noticia. Por fin había sucedido algo que llevaba meses deseando, desde antes del inicio del verano. Era una buena noticia, la mejor que podían darle pues su pequeño bebé había despertado al fin de su coma mágico. Coma provocado por la tortura a la que Voldemort lo había sometido. Aquello era lo mejor que podía suceder. La lástima era que no había sido a tiempo de llevar a la gloria a sus compañeros y demostrar ante todo el colegio que él era mejor que ese asqueroso bastardo roba famas.

Lo primero que vio tras es cristal era a su hijo despierto, todavía con marcas y heridas, pues las cicatrices de la magia oscura no se iban con cada y también rodeado aun de dispositivos sanitarios. Podía ver en su expresión resignación, como si ya suìese de su estado incluso antes que ella. ¿Es que acaso el sanador había tenido el valor de hablar con su hijo antes de llamarla?. No le parecía bien, Theon debía haberlo pasado bastante mal como para encima tener que sufrir malas noticias.

—¿Cuando podrá regresar? Debe retomar sus estudios cuanto antes si no repetirá el curso.

—Por ahora debe permanecer en el hospital. El tiempo encamado mientras estaba en coma le ha causado cierta atrofia, eso junto a la magia que lo ataco hacen que sea necesaria una buena rehabilitación.

Esas palabras bastaban para saber que ese año escolar lo había perdido ya; pero se negaba a aceptarlo. Contrataría a los mejores tutores para su hijo. Theon no perdería el curso, se aseguraría que pudiese presentar sus TIMOS y que brillase en ellos por encima de cualquier otro, pues Theon era excepcional.

—Por otra parte, es conveniente que su hijo descanse mágicamente mientras su núcleo termina por repararse. Las heridas sufridas fueron muy graves y fue su propia magia la que lo protegió manteniendolo con vida. Pasemos a mi despacho y le daré más detalles. Luego puede estar el tiempo que quiera con su hijo.

Aquellas palabras fueron un balde de agua fría, incluso ella conocía las consecuencias de un núcleo mágico reparándose. Cualquier magia podría causar daños permanentes así que no solo no podía hacer lo necesario para que no perdiese el curso sino que no debía forzarlo en nada. Dejar que siguiese su curso. Solo esperaba que se recuperase pronto y pudiese seguir con su entrenamiento para acabar con ese desgraciado mago oscuro.