Perspectiva de Lidia
Abrí los ojos en el medio de la noche, Draco se encontraba dormido a mi lado con mi libro muggle en su pecho abierto en la página 104, sonreí al ver que la curiosidad lo mato y se dispuso a leer algo muggle. Retiré el libro de su pecho con cuidado y lo coloque en la mesita de noche. Me levante con cuidado de la cama para que él no despertara, me coloque mis zapatillas de noche y me dirigí al estudio de mi padre para tener privacidad. Cerré la puerta con cuidado y encendí una vela con mi varita.
"Blinky"- susurré.
¡Blac!
Apareció mi elfo doméstico haciéndome una reverencia al verme.
"Diga, ama"- me dijo con su voz chillona.
"Necesito un gran favor"- le dije en voz baja- "Llévame con Harry Potter pero nadie puede enterarse por más que te pregunten, incluso Draco"
"No hay problema, primero deje ir a buscar al señor Potter y la llevare con él luego"- me dijo, asentí. El elfo desapareció.
Pasaron 4 minutos y apareció nuevamente
"Listo, señorita Lidia. Tome mi mano"- dijo extendiendo su delgada mano, la tome.
Aparecimos en los jardines de una casa pequeña pero muy peculiar, estaba en la playa en algún lugar de Inglaterra. Camine hacia la puerta junto con Blinky, la toque y esperamos. Al rato nos abrió Fleur, cuando nos miró su expresión cambio a una de sorpresa y me abrazo con fuerza.
"¡Lidia!"- exclamó con su acento francés- "Queg bueno queg estags agui. Garry y log demags egstan dengtro. Pagsa"
Entramos Blinky y yo a la humilde cabaña de la playa, en la sala estaban Ron, Harry y Bill hablando sobre algún tema, mire hacia los lados pero no vi a Hermione. Los tres giraron sus cabezas al verme parada junto a Fleur.
"¡Lidia!"- grito Ron poniéndose de pie instantáneamente y se abalanzó contra mi, tenía un buñuelo en su mano, le respondí el abrazo.
"¡Vaya, estas delgado Ron!"- le dije burlonamente, nos separamos y él comenzó a reir- "¡Harry!"
Harry se levanto sin poder creer que yo estaba ahí, su sonrisa era de oreja a oreja y nos abrazamos con mucha fuerza.
"Los extrañé tanto"- les dije separándome de Harry-"No saben lo difícil que este verano a sido. Tengo tanto que contarles"
"Sí, necesitamos todo lo que sepas"- me dijo preocupado- "¿y Ginny, está bien?"
"¡Claro! Está perfectamente, te extraña y está muy preocupada por ti pero sigue positiva a pesar de lo que está pasando"- le dije mientras nos sentábamos en el sofá, mire a los lados buscando a Hermione- "¿Y Hermione?"
"Ah, pues… Bellatrix la torturó y está recuperándose, sólo tuvo unos rasguños pero está afectada"- me explico Harry al ver que estaba a punto de enloquecer de la preocupación- "Ahora dime todo lo que ocurre en Hogwarts".
"Las cosas han cambiado, Harry, y mucho"- le dije cambiando el tono a uno más serio, todos se reunieron a mi alrededor-"Los Carrow están al mando en la disciplina y desafortunadamente tuvimos la mala experiencia de ser los primeros en probarla"
"¿Los primeros?"- pregunto Ron
"Sí"- le respondí- "Neville, Seamus, Luna, Cho y Ginny. Intentamos robar la espada de Gryffindor pero nos delataron"
"¡Pero, nosotros la tenemos!"- interrumpió Ron- "¿Cómo pueden ellos tener una?"
"Puede ser una copia"- respondió Bill uniéndose a la conversación- "A lo mejor la de Hogwarts es una copia hecha por Dumbledore en casos como este"
"Sí, vaya tanto sufrimiento para que fuera una copia"- dije sarcásticamente
"¿Sufrimiento? ¿Qué les hicieron?"- pregunto Harry preocupado.
"Oh, Harry… lo intenté pero fue inútil… los Carrow castigan echándote la maldición crucciatus, intenté persuadirlos porque Ginny no sufriera y yo haría las de ella pero fue inútil"- le explique, sé que tenía una promesa que no pude cumplir.
"Lidia, no estaba en tus manos… no te preocupes"- me interrumpió Harry con un tono relajador.
"¿Cuál es el siguiente plan?"- les pregunté
"Pues, estaba pensando en ir a Gringotts. Creo que el otro horrocrux está en la bóveda de los Lestrange, por suerte tomé la varita de Bellatrix"- dijo Harry enseñándome la varita de la desquiciada mortifaga.
"¿A Gringotts? ¡¿Estás loco?!"- exclamé- "Harry, todo el mundo mágico está siendo controlado por ellos y lo sabes. Recuerda lo que paso cuando entraron al ministerio y ahora con que los atraparon y huyeron con eso… créeme que estarán más alerta"
"No tengo opción. He ideado planes en mi cabeza pero este es el único bueno que tengo para entrar ahí"- me dijo- "Tengo una gran corazonada que está ahí dentro. Puedo sentirlo"
Subí a ver a Hermione, estaba recuperándose muy bien de la horrible experiencia que tuvo con Bellatrix y no la culpo. Luna se quedará hasta mañana que debemos regresar a Hogwarts. Me despedí de mis amigos antes de salir de la casa de los recién casados, cuando salí Harry me apartó a un lado para hablarme en privado.
"Lidia, estaré en Hogwarts dentro de tres semanas creo"- me dijo susurrando- "Necesito que me esperen y busquen alguna salida para que pueda entrar"
"Pero todas están selladas"- le dije- "Es una misión suicida, Harry. Hay toque de queda en todo Hogsmeade"
"Confío en ti"- me respondió guiñándome un ojo. Me abrazo, me beso la frente- "Suerte"
"Y a ustedes"- le respondí.
Desaparecí y aparecí en el estudio de mi padre. Subí a mi dormitorio y vi a Draco durmiendo como un ángel, no se había dado cuenta que me había ido de la casa por unos momentos. Me acosté con cuidado de no moverlo y me acurruque junto a él, caí rendida en sus brazos.
Pasó una semana entera, ya todo el lío que se aformó en Gringotts salió a la luz pública. Neville encontró un escondite perfecto, un salón que fue utilizado por el profesor Lockhart en segundo año que conectaba a Hogwarts con Hogsmeade a través de un cuadro, exactamente en el restaurante del hermano de Dumbledore, Aberford.
Estudiantes de diferentes casas nos metimos a dormir ahí, colgamos hamacas en todo el techo cuando alguien nuevo se sumaba y otros dormían en el suelo. Todas las noches Neville iba por algo de comida para nosotros y Aberford se mostró muy caritativo a pesar que dudaba en participar en la guerra.
Pasaron dos semanas y nada de Harry, no podía desaparecer de Hogwarts porque nos tenían vigilados a todos.
Una mañana me levanté de mi hamaca para prepararme a ir a mis clases, me dirigí al baño a darme una ducha rápida, cuando salí para cepillarme los dientes sentí una horrible sensación en mi estómago. La ignoré, seguí cepillándome los dientes tranquila y volví a sentir esa sensación como de nauseas, tome un poco de agua para enjuagarme la boca la bote, me sequé con mi toalla y volví a sentir esas nauseas pero esta vez ocasionaron que me arquera para vomitar. Abrí el cubículo del inodoro, entre y azoté la puerta detrás de mi, me arrodille y comencé a vomitar sin parar.
"¿Estás bien?"- me pregunto una vocecita dulce, miré y vi que era Luna. Yo me encontraba tirada en el piso.
"N-n-n-no, creo que algo me hizo daño"- le dije con un hilo de voz. Luna me extendió la mano con un pedazo de papel higiénico para limpiarme la boca, lo tome y lo hice.
"Ven, déjame ayudarte"- me dijo, la tome por las manos y me ayudo a levantarme- "Hoy no deberías desayunar más que una manzana y unas galletas de sal. O mejor… ¿por qué no vamos a la enfermería?"
"No, estoy bien"- le respondí.
Pase toda la mañana pensando en qué habré comido que me causo tanto daño. Era extraño. Vi a Draco en Pociones, nos sentamos en pareja como usualmente y comenzamos a hacer un trabajo que nos dio el profesor Slughorn.
"Te ves pálida ¿estás bien?"- me preguntó preocupado.
"Sí, bastante bien"- le mentí- "Bueno, no… en verdad no. Creo que algo que cené ayer me hizo daño"
"¿Qué comiste?"- me preguntó preocupado.
"Un poco de salchichas y crema de maíz"- le respondí- "Ya sabes que nos dan la peor comida a nosotros asique no hay de que preocuparse"
"Si tan solo pudiera hacer algo"- me dijo molesto-"No me gusta que pases paramos"
"No, está bien"- le respondí sonriendo- "Todo terminará rápido. Sé que sí"
"Silencio allá atrás, por favor"- nos reprendió el profesor Slughorn con voz temblorosa.
Al salir de clase, Draco y yo nos dirigimos al Hall del colegio para estar juntos unos momentos. Nos detuvimos para ver el paisaje de Hogwarts, el clima era frío.
"¿Tú crees que nuestro amor sobreviva la guerra?"-le pregunte pensativa.
"¿Por qué preguntas eso, amor?"- me dijo con curiosidad.
"No sé, sólo me preguntaba eso"- le dije con melancolía.
"Lidia, nuestro amor irá más allá de la guerra"- me contestó tomando de mi mano- "sin importar lo que suceda, sea que Potter tenga éxito o no. Nuestro amor es más fuerte"
"Sí, puede que tengas razón"- le respondí dudosa.
Draco me dio un leve beso en los labios, me sonrió y me guiño un ojo.
"Ven, es tarde. Tenemos que ir a cenar"- me dijo.
Nos fuimos para el Gran Comedor, ahí estaban algunos alumnos reunidos para comer. Vi en dirección a la mesa de Slytherin y vi la Astoria esa, le sonrió a Draco desde lejos y él le respondió la sonrisa.
"Vaya, veo que te esperan"- le dije celosa.
"¿Ah?"- me pregunto como estupidizado.
"Nada, olvídalo. Provecho"- le dije caminando lo más rápido que pude hacia mi mesa.
Ginny estaba sentada jugando con su comida, sirvieron lo que parecía unas chuletas y puré de calabaza. Me senté a su lado furiosa, ella alzó la mirada al ver mi humor.
"¿Qué paso?"- me preguntó- "¿Por qué tan furiosa?"
"Pues, sólo mira al frente tuyo y lo verás"- le respondí señalando a la mesa de Slytherin, ella miró y abrió los ojos como platos.
"Ah, ya vi"- me dijo- "No te preocupes, no gastes tus energías en él"
Cuando me serví las chuletas me dio asco terrible, me agarré el estómago de las nauseas que sentí.
"Esto está asqueroso"- le dije a Ginny con asco.
"¿Estás loca? Es lo más decente que nos han servido en meses, Lidia"- me respondió extrañada, luego me miró con detenimiento- "Lidia, ahora que lo recuerdo… Luna me dijo que esta mañana te vio vomitando en el baño"
"Ay, sí. No sé qué me habrá pasado, ni recuerdo qué comí pero comí lo mismo que tú"- le respondí.
"Sí, pero a mí no me pasó nada"- me dijo con una mirada extraña- "Que raro"- me encogí de hombros.
Al terminar nos levantamos juntas de la mesa para irnos a nuestro nuevo dormitorio, cuando iba caminando entre las mesas para salir del comedor me detuve, sentí como si el piso me lo movieran, agarré a Ginny del brazo y ella se detuvo conmigo.
"¿Lidia?"- me preguntó preocupada.
Levanté la vista y todo el comedor me daba vueltas, las cabezas de los estudiantes giraban, todo me daba vueltas. Me agarré la cabeza con una mano intentando calmarme pero fue inútil. Luego, todo se puso negro.
Desperté y veía borroso, parpadee varias veces para enfocar bien la mirada y solo veía bultos, como personas reunidas a mi alrededor que murmuran. La luz del sol atravesaba las ventanas cegándome, alcé una mano para cubrirme los ojos un poco pero seguía intentando enfocar la visión hasta que pude hacerlo.
"¿Lidia?"- escuche una voz dulce, la reconocí inmediatamente. Era Ginny- "¡Señora Pompfrey! ¡Despertó!"
"Oh, cariño. Ten cuidado que te puedes marear, ven déjame ayudarte"- dijo la señora Pompfrey tomándome de un brazo para incorporarme y sentarme.
"¿Q-q-qué fue lo que pasó?"- pregunte confundida.
"Te desmayaste, querida"- me respondió la señora Pompfrey dándome un vaso con agua, lo tome y di un sorbo- "En medio de todo el comedor, te golpeaste muy fuerte la cabeza y quedaste inconsciente pero el señorito Malfoy y la señorita Weasley te trajeron"
"¿Draco estaba aquí?"- pregunté sorprendida.
"Sí, te levanto como si no pesaras nada y prácticamente voló sobre todas las mesas y cabezas de curiosos"- me explico Ginny apresuradamente- "¡Si sólo hubieras visto eso! Estaba muy preocupado porque el golpe sonó bien feo, casi todo el comedor lo escuchó"
"¿Y dónde está?"- le pregunté a Ginny mientras acomodaba mi sábana.
"Se fue a hablar con Snape"- me respondió- "Quiere que te lleven a San Mungo"
"¡¿A San Mungo?!"- le pregunte sorprendida, me maree un poco del asombro.
"No te sobresaltes"- me dijo Ginny- "Te puede hacer daño con tu cabeza que no sé cómo no se te partió como papaya"
"Oh, Ginny, no te burles"- le reclamé- "¿pero por qué quiere que vaya a San Mungo? Digo, me golpee pero no fue para tanto"
"Créeme, fue fuerte"- me respondió.
La señora Pompfrey venía acompañada de dos magos vestidos con la típica capa de los sanadores en San Mungo y detrás de ellos pude ver una cabellera rubia platinada asomándose, era Draco.
"Señorita, la tenemos que llevar para revisarla"- me dijo uno de ellos, era alto como una vara y muy delgado, joven como de unos 23 años, cabello rojizo y pecas en la nariz. El otro era de estatura media, corpulento, cabello negro y muy corto casi rapado, tez blanca y ojos azules con una nariz prominente.
Al llegar a San Mungo me transfirieron a una sala con sanadoras para examinarme mejor y no me sintiera incomoda. Cuando terminaron de examinarme me llevaron a una habitación privada, estaba acostada en una cama aburrida como nunca, miraba por una ventana que tenía del lado derecho y del izquierdo tenía una silla para visitas. A la hora y media de estar esperando entro una joven sanadora, era de estatura media, de tez morena, ojos almendrados y enormes color miel, largas pestañas, labios gruesos y cabello con rizos muy definidos.
"Hola, soy Claire"- me dijo con una sonrisa y cerrando la puerta detrás de ella- "soy la sanadora encargada de llevar tu caso"
"Hola, soy Lidia"- la salude con una sonrisa amplia.
"Bueno, como pude ver eres mayor de edad y por lo tanto existe la confidencialidad"- me explico mientras se sentaba en la silla junto a mi- "no necesito el permiso de tus padres para practicarte un último examen pero sí necesito el tuyo"
"No le comprendo"- le dije confundida- "¿por qué necesita el mío?"
"Pues, verás… te examiné la cabeza en busca de cualquier detallito y no tienes más que una contusión pero te lo arreglé y sólo necesito que te quedes aquí unos días más"- me explicó- "pero me temo que debo hacerte un examen que quizás te haga sentir incómoda al respecto, especialmente siendo todavía estudiante"
"Señorita Claire, dígame de una vez ¿qué es lo que pasa?"- le pedí.
"Primero tienes que responderme esto para saber si debo hacértela o no"- me dijo preocupada- "¿te has acostado con alguien recientemente?"
"¿Ah? ¿pero esto qué significa?"- me pregunte alarmada- "Yo no soy una zorra"- le reclamé.
"Yo sé que no pero sé que estas con el joven Malfoy"-me respondió- "¿Han hecho el amor recientemente? ¿Unos meses atrás? Te prometo como sanadora que no diré nada y que la prueba será en total confidencialidad, sé que es difícil pero debes confiar en mí"- me dijo tomando mi mano para confortarme, dudé.
"Lidia, confía en mi. Te prometo no decir nada a nadie ni por un millón de galeones"- me volvió a pedir.
"Está bien, sí hicimos el amor hace dos meses"- le respondí con tristeza, la sanadora me sonrió forzadamente.
"¿Me permites hacerte una prueba de embarazo?"- me pregunto
"Sí, hágala"- le dije casi sin voz.
"No te preocupes, todo saldrá bien"- me dijo casi con lástima.
La joven sanadora se fue del cuarto, antes de salir me dedico una última sonrisa sintiendo pena por mi situación y cerró la puerta. Me quedé sola pensando en eso, embarazo. ¿Yo embarazada? ¡Imposible! Aunque…¿podría serlo?
Me practicaron el examen y me dijeron que tendrían la respuesta en una hora aproximadamente. Estaba nerviosa, miraba el reloj que estaba colgado de la pared y sentía que los minutos eran siglos. De repente la sanadora Claire entró, me miró y me sonrió, cerró la puerta detrás de ella y se sentó a mi lado.
"Hola, ¿cómo te sientes?"- me preguntó.
"Nerviosa"- le respondí dándole una sonrisa nerviosa.
"Bueno, te tengo noticias y no te daré rodeos"- me respondió, su expresión cambió- "la prueba salió positiva, Lidia… estás embarazada y tienes dos meses exactos"
Cuando la sanadora Claire dijo esas palabras, sentí que el mundo se me venía encima, la sangre me bajo de la cabeza, me echaron un cubo de agua helada y no podía respirar, incluso creí que vomitaría. Mis ojos se inundaron en lágrimas, me cubrí la boca con ambas manos y ladee la cabeza de un lado para otro negándolo.
"Oh, no, no, no, no"- dije ladeando la cabeza y con ambas manos en mi boca- "no, no, no"
La sanadora se levanto de la silla, se sentó al borde de mi cama y me abrazó fuerte.
"Todo saldrá bien, ya verás"- me dijo mientras acariciaba mi cabello- "nadie se enterará de nada te lo juro"
Ese mismo día regresé a Hogwarts, no quería hablar con nadie, no tenía ganas de ver ni hablar con nadie, sólo quería encerrarme en mi cuarto y llorar. ¿Cómo le diré a Draco que estoy embarazada? ¿Cómo lo tomará? Especialmente ahora que una guerra se avecina y nadie está a salvo de esto.
Tengo 18 años, soy mayor de edad al igual que Draco que me lleva unos meses y ya tiene 19 pero aún estamos en la escuela. Nuestra familia está separada por completo y él tiene que ir a esas reuniones todo el tiempo. Harry llega en días a Hogwarts, todos lo estamos esperando para unirnos a él. ¿Cómo haré para sobrevivir a esto?
Al día siguiente me fui sola al comedor evitando a cualquier persona que se me acercara, algunos me miraban y murmuraban sobre lo que me había pasado. Me senté a comer sola en la mesa de mi casa, me serví un poco de pollo y unas papas cocidas les puse limón y sal y me las lleve a la boca.
"Hola"- dijo Seamus sentándose a mi lado- "Nos diste tremendo susto"
"Sí"- le respondí con la voz apagada- "pero no fue nada, solo un susto"
"Debe ser la comida de Hogwarts y bueno Aberford no cocina muy bien que digamos"- me dijo susurrando para que nadie nos oyera, le sonreí.
Miré al frente y vi a Draco sentándose junto a Astoria Greengrass, nuevamente, hablando sobre algo y riendo. No parecía que se haya preocupado en mi en lo absoluto y ahora que se anda juntando con Astoria pues quede en otro plano.
Draco dejo de mirar a Astoria, supongo que por sentir mi mirada de odio profundo. Me levanté de la mesa y vi que Draco me imito, tocó el hombro de Astoria y le leí los labios de "Ahora regreso" y ella asintió.
"¡Hey! ¡Lidia!"- me llamó, ¿Lidia? ¿Dónde quedó hermosa?
"¿Dime?"- le dije girándome sin hacer contacto visual.
"No sabía que te daban de alta hoy"- me dijo preocupado
"Sí, bueno… lo que pasa es que debe ser que estas MUY ocupado"- le dije sarcásticamente aún sin mirarlo.
"Lidia, ya por favor"- dijo arrastrando las palabras- "estaba preocupado por ti ¿no lo ves? Hablé con Snape para que te llevaran a San Mungo y tus padres no dejaron de enviarme lechuzas"
"No tenías por qué responderles"- le conteste enojada
"Sí tenía que hacerlo"- me volvió a decir arrastrando las palabras- "Escucha, te amo y me preocupaste. Dormí contigo en la enfermería hasta el día siguiente que la señora Pompfrey me largo y créeme no le dije nada porque me importaste más tú"
"¿Te quedaste a dormir? ¿pero cómo?"- le pregunte
"Le pedí el favor a la señora Pompfrey pero debía largarme a primera hora de la mañana para que no me vieran"- me respondió- "Ahora por favor dime, ¿estás bien?"
"Sí"- mentí- "no tengo nada de qué preocuparse. Todo saldrá bien"
Decidí no decir nada, no quería poner en riesgo nuestra relación especialmente ahora que Astoria estaba intentando robarme a Draco. Pasé la tarde con Draco pero antes se fue donde Astoria para decirle que no se podía quedar con ella. ¿Y ella quién es para tener que saber esa información? No es su novia, que yo sepa esa soy yo.
