Falso matrimonio.
Capítulo 36: El amor llama una vez.
El almuerzo no terminó de la mejor manera. Eri lloraba desconsoladamente y no terminó su comida, puesto que tenía un nudo en el estomago. Su hermana menor, trataba de consolarla, al igual que su compañera y amiga Sango.
-¡Que basura de tipo!-. Dijo Sango enojada. -¡Si no la quería, se lo hubiera dicho de frente!-.
-¡Es verdad!-. Coincidió Kagome. –¡Pero te juro, que cuando se atreva a venir, lo masacro!-.
-¡Me sumo!-. Se apuntó la castaña.
Eri seguía llorando, mientras los hermanos Taisho, trataban de arreglar sus diferencias y ver porqué ambos, se estaban disputando a la misma mujer.
-¡Sabes bien que la amo, Sesshomaru!-. Expelió Inuyasha.
-¡Lo sé, pero simplemente, no puedo olvidarla, aunque sé que quieres reconquistarla!-. Bramó Sesshomaru mirando llover por la ventana.
-Solo quiero saber una cosa, Sesshomaru-. Se animó a saber Inuyasha.
-Pregunta-. Lo alentó su hermano mayor.
-¿Tuvieron sexo?-. Preguntó Inuyasha temiendo la respuesta.
-No voy a mentirte, pero si, pasamos una noche juntos-. Respondió Sesshomaru.
Inuyasha sintió una ira casi incontenible. Su ex esposa había hecho el amor con su hermano mayor, pero rememoró que en ese entonces ellos aún estaban divorciados como ahora y aunque Inuyasha quiere reconquistarla, el ambarino, sabe que su hermano mayor no vino solo por el cumpleaños de la exitosa cantante, si no que vino por algo más que eso.
-Comprendo-. Musitó el ambarino.
-No te preocupes, solo fue esa noche. No creo volver a creer en el amor-. Resopló Sesshomaru con algo de ira en su voz.
-¿Lo dices por lo de Kágura?-. Preguntó Inuyasha sintiendo pena por su hermano.
Sesshomaru solo asintió a la pregunta de su hermano menor.
-¡Olvídala, es una embustera!-. Le dijo Inuyasha.
-¿Y Kagome?-. Preguntó Sesshomaru con sarcasmo.
Inuyasha no le respondió, sabe que Sesshomaru tiene razón y aunque la ame, sabe que ellos tuvieron una noche de sexo brutal, que se acostaron juntos y en ese entonces, Inuyasha trataba de provocarla mal, sabe que nunca encontrará otra mujer como ella. Su hermano mayor es casi tan atractivo para las mujeres como él y aunque le haya jurado que no volvería a enamorarse de una mujer, sabe que nunca le faltarán candidatas y ninguno de los dos, sabe que Eri, pese a su momento de dolor, se había fijado mucho en el mayor de los Taisho.
Más tarde y con Eri ya más calmada y durmiendo en el sofá del comedor de su ahora mansión, trataba de olvidarlo todo. Más con la discusión que había flotado cuando Bankotsu apareció en la mansión como si nada hubiese pasado. De más estaba decir que Kagome y Sango, por poco lo asesinan cuando puso un pie dentro de ella y Eri, estaba tan cegada de ira y furiosa, que lo golpeó a más no poder y más de una cachetada y gritos ensordecedores, salieron de una encolerizada pelinegra de la vincha amarilla y con ello puso fin a su relación, pese a que el popular juez de paz, vaya título para él, no logró nada y debió marcharse de al lado de Eri y de la mansión y regresar con esa mujer con la que estaba.
Sango y Kagome, terminaban de asear la cocina y ambas también ya estaban más calmadas, luego de la fuerte confrontación con el ex novio de Eri.
-¡No puedo creer lo caradura de ese tipo al tratar de venir a excusarse con Eri, cuando claramente había pruebas que lo comprometen!-. Gruñó Sango guardando los platos en el armario.
-Es verdad, me cuesta creer su caradurismo-. Coincidió Kagome, secando los cubiertos.
-¿Qué crees que pase ahora?-. Preguntó Sango ayudando a su amiga.
-No lo sé, pero creo que Eri no tardará en encontrar a alguien-. Respondió Kagome sonriente.
-No, supongo que ya encontrará a alguien, es muy hermosa-. Acotó Sango concordando.
-Me refiero a que ya encontró a alguien y ahora-. Dijo Kagome tratando de que su amiga entienda la situación que se daba con su hermana mayor.
-Explícate-. Exigió Sango secándose sus manos en su delantal.
-Tú misma lo viste en la mesa, haz memoria-. Le pidió Kagome secando ahora las copas.
-¿Me tomas el pelo?-. Preguntó Sango elevando una ceja.- ¡¿Sesshomaru?!-.
En eso la sensual voz de Inuyasha las sacó de su letargo, incorporándose a la conversación de las chicas, que las había oído.
-No creo que te esté tomando el pelo, es cierto-. Acotó Inuyasha.
-¡Inuyasha!-. Musitó Kagome.
-Yo también lo pesqué en eso-. Demarcó Inuyasha.- No quiere reconocerlo, pero es notorio que él también siente algo por Eri-.
-¡Caramba!-. Exclamó Sango.- ¡Eso es genial!-.
-Ya lo creo-. Suspiró Inuyasha dirigiéndose a la heladera y tomando un vaso que le alcanzó Kagome, viendo su intensión.
Inuyasha sacó la jarra con bebida cola y se sirvió y cerró la puerta de la heladera y miró a las chicas que lo miraban expectantes, esperando que él diga algo también.
-¿Qué?-. Preguntó Inuyasha mirándolas extrañado.
-¡No te hagas tarugo, Inuyasha!-. Inquirió Sango guardando los últimos vasos.- ¿Lo tuyo con esta chica, no creo que vayas a dejarlo así o sí?-.
-¡Sango!-. Dijo Kagome algo sonrojada.
-¡Nada!-. Chilló la castaña.- ¡Esta noche, durante la cena, daremos el anuncio de su reconciliación y del nuevo amor!-.
-¡Pero…!-. Iba a reclamar Inuyasha, pero Sango lo calló poniéndole su mano izquierda en la boca.
-¡Nada de peros, esta noche se hará o los cuatro, me van a conocer furiosa!-. Amenazó Sango.
Una gota gorda, recorrió las sienes de ambos. Saben lo insistente y caprichosa que es Sango en esos temas reconciliatorios, e incluso deberá recordárselo a Miroku, así deba anestesiarlo o amenazarlo como lo hizo con Inuyasha y Kagome, al ver la testarudez de ambos al dudar de la cena de unión y reconciliación de ambos.
Más tarde, Eri y Kagome, miraban una serie de TV juntas, mientras Sango les sirvió té con masas, ya que era la hora del té en toda Inglaterra, costumbre muy común en todo el país inglés.
-Traten de no comer mucho, así esta noche será especial-. Sugirió Sango.
-Claro-. Aceptó Eri sonriendo.
Así, las tres mujeres, se sentaron a ver la serie juntas, mientras los hermanos Taisho, estaban de compras, pese al mal tiempo. Habían salido con Shippo, mientras Kaede y Myoga, acompañaban a las chicas en mirar la serie y en el té preparado por la castaña.
Esa tarde, había pasado muy amena, Eri pareció estar más calmada, pese a que aún está muy dolida por la traición de Bankotsu, quien ya se había vuelto a España y sin su amante, quien fue a buscarlo a España, para quedarse con él. ¡Vaya chiquilla tan pegajosa!
Mientras estaban en la pausa comercial, las chicas dirimían que iban a preparar esa noche para cenar. De seguro, los chicos iban a volver con el encargo que le hicieron las mujeres de la casa y eso las ayudará a poder hacer algo sumamente delicioso, y sin libro de cocina. Kagome, repentinamente se había levantado del sofá y fue a ver cómo estaba Judith. Entró en la habitación y la morena sirvienta de sus abuelos, le sonrió, Kagome también le sonrió y le dio sus medicamentos. Le tomó la fiebre y por suerte estaba bajando considerablemente. La mujer le agradeció los cuidados de la exitosa cantante y esta se lo agradeció con una sonrisa radiante y se retiró a ver la serie con sus amigas y abuelos.
-¿Cómo sigue?-. Le preguntó Eri.
-¡Mejor!-. Respondió Kagome.- Le ha bajado bastante la fiebre-.
-¡Qué bueno!-. Se alegró Sango.
Más tarde, Inuyasha y Sesshomaru, habían vuelto de sus compras, junto a Shippo. Ahora les tocaba a ellos mirar la Televisión y se pusieron a mirar un partido de la Premier League, mientras las chicas aseaban la casa, no querían ayuda sorprendentemente y eso que siempre las mujeres se quejan si los hombres no las ayudan pero en este caso, las chicas no querían ayuda.
Luego de terminar su aseo, las chicas estaban bastante cansadas y se arrepentían de no haberle pedido ayuda a los chicos. Sus abuelos estaban muy entretenidos jugando al croquet con invitados.
Más tarde y ya cerca de la tarde-noche, Sesshomaru estaba en el balcón mirando el inmenso jardín iluminado de la mansión. Estaba fascinado de ver tan hermoso y cuidado verde y todo lo que lo rodeaba y ese día nublado y fresco, le daba un aire aún más placentero. El viento mecía las hojas y ramas de los árboles, produciendo un sonido más natural aún. El cubierto cielo de espesas y negras nubes, daba ese panorama y algunos relámpagos que lo iluminaban daban algo de aspecto lúgubre, aunque muy lindo. Mientras esto ocurría y las chicas estaban prestas a preparar la comida de esa noche, Sesshomaru no se percató de que Eri estaba cerca de allí y cuando la abogada de la familia Saavedra lo vio, salió afuera y el ambarino mayor, se percató de ella, cuando escuchó sus pasos, ya que Eri tenía puestas botas de vestir con taco medio alto.
-¡Hola!-. Saludó Eri sonriente.
-Hola-. Saludó Sesshomaru ásperamente.
-¿Qué hacías?-. Preguntó Eri acercándose a él.
-Nada. Solo contemplaba el paisaje-. Respondió Sesshomaru sin mirarla.
-Es verdad. Es hermoso-. Acotó Eri apegándose a Sesshomaru.
-Ya lo creo, pese a que se está por venir tormenta otra vez-. Dedujo Sesshomaru.
-Pues si y veo que tendremos algunos días más lluviosos-. Formuló Eri.- Pero lástima que esta mansión la tendré que compartir sola-. Agregó triste.
-Ya encontrarás a alguien para que te acompañe-. Dijo Sesshomaru mirándola fijamente.- Eres linda y no tardarás en encontrar pareja-. Concluyó algo sonrojado.
Eri sonrió, Sesshomaru pareció oírse tan sensual y atractivo al decirle eso, que la pelinegra del listón amarillo sintió que se iba a derretir como manteca en la parrilla y sabía que había atraído la atención de Sesshomaru, puesto que tenía puesto un pantalón de Lino negro, que remarcaba bien su pomposo y gran trasero y una camisa de color celeste cielo y sus botas de vestir. Sesshomaru estaba vestido con jeans azules, una camisa vaquera a cuadros negra, blanca y azul y borsegos de cuero marrones. Eri realmente empezó a sentir que su corazón latía con fuerza al saber que Sesshomaru la miró de reojo e ideó algo, pese a que no hacía frío, pero la brisa del aire, le dio una idea para ver si realmente su plan daba resultado.
Fingiendo que tenía frío, por el viento, se tomó sus brazos y se los frotó, Sesshomaru la vio y cayó en la trampa de Eri, ya que el peliblanco mayor, la abrazó lentamente y Eri sintió un calor abrazador y algo más que eso, pero sin saber porque, un instinto le dijo que levante su rostro y sin meditarlo, al levantar su cara, se encontró con la de Sesshomaru que la miró instintivamente y sin que nadie se los ordenara, salvo sus pensamientos, sus labios se unieron.
¿Quién iba a decirlo? Sesshomaru, que juró nunca enamorarse, había caído en las redes de la hermana mayor de la exitosa Cantante y esta estaba feliz de que ello ocurriese. Inuyasha que pasaba por allí los vio y le hizo una señal a Kagome y esta se quedó pasmada, pero luego sonrió feliz y con su celular les sacó una foto secretamente y al ir a la cocina se la mostró a Sango y esta chilló de felicidad, abrazando a su amiga, sus predicciones se hicieron realidad, Sesshomaru había roto su capa glacial y aceptó el amor de la popular abogada. Inuyasha también estaba feliz por su hermano y Kagome no tardó en formular una sorpresa para su hermana y para Inuyasha e incluso otra para Bankotsu, quien no se esperará esa sorpresa.
Más tarde y mientras las chicas preparaban la comida de esa noche, Sesshomaru e Inuyasha, ayudaban a poner la mesa, mientras Kaede y Myoga, seguían jugando al croquet con sus amigos.
Sango terminaba de atarse su delantal de cocina, mientras Kagome y Eri ya se habían puesto los de ellas. Y se aprestaban a preparar algo con las sobras de ese mediodía y algo más fresco y nuevo.
-Kagome, quisiera pedirte un favor-. Le peticionó Eri.
-Claro-. Aceptó su hermana sonriente.
-Ya que mañana brindarás un concierto en un estadio cerrado, quisiera que hagas algo-. Volvió a pedirle Eri sonriente.
-Solo dime que es y lo haré-. Aceptó Kagome.
-Quiero que conviertas esto que escribí en canción, sé que no es muy difícil, pero quiero dedicársela a él y de seguro tu querrás dedicársela a su otro semejante-. Dijo Eri alcanzándole un papel a su hermana menor.
Kagome lo leyó y sonrió ampliamente, lo mismo Sango que entendió el mensaje de la canción y luego prosiguió a seguir preparando la cena con sus amigas.
-Además, Eri tengo otra sorpresa para ese cretino de Bankotsu, que de seguro te hará desquitarte toda la bronca de encima-. Dijo Kagome con una sonrisa que mezclaba enfado, felicidad y confianza absoluta en su plan.
Eri estaba contenta, su hermana le dará la sorpresa que ella quiere y todos estarán allí para oírla, incluso los aludidos sin que ellos lo sepan. Una invitación por mal de Eri a su ex novio, lo hará ir allá y otro recital de la exitosa Kagome estremecerá todo Londres e Inglaterra por igual. ¿Cuál será esa sorpresa que las chicas le tienen preparada a todos? Aunque algo ya se adelantó.
Continuará
Hola a todos y todas:
Al Parecer, el amor ha resurgido de sus cenizas como el ave fénix y Eri tuvo su premio al insistir con un amor que ella creía perdido y que no tardó en reflotarlo y gracias a que un plan suyo, logró quebrar ese hielo fuerte que había en Sesshomaru y volver e creer en el amor, al igual que el ambarino mayor y ahora una sorpresa por parte de las hermanas Saavedra, hará que ellos sientan que el amor de ellas va en serio y otro sepa lo que es perderlo. En el siguiente capítulo se sabrá la sorpresa de las chicas a sus amores.
Guille (Knight Rider)
