Capítulo 32: El pacto de la muerte.

-Eso fue espantoso…

-Lo fue… Milk era una niña… y la habían vuelto mujer de repente… Simplemente la destruyeron.

-Según tu, Vegeta lo hizo por su bien y el bien de Kakarotto.

-La verdad es que eso lo escuche por accidente del mismo Vegeta, cuando se lo dijo a su madre cuando esta le cuestionó que Kakarotto no era virgen como ella lo había pedido y yo sabía que él a ella no le mentiría… Esta raza padre… ellos resuelven las cosas así, con brusquedad… a la fuerza. Para Vegeta eso era lo correcto… Creyó que dilatar el asunto, solo traería desgracias a Milk…

-En cierta forma tiene sentido… Pero aún así, fue espantoso…

-Si, lo fue… a pesar de todo Milk pudo recuperarse… bueno, no tuvo opción, las cosas se pusieron peores…

-Peor?...

-Padre… no cree que olvida a alguien importante en aquella historia?...

Isaías miró el suelo pensativo y en silencio. Como por arte de magia un nombre le vino a su mente.

-PEPPER!...

-Le dije que sería peor… y no solo ella…

-Quién más?... Dende?...

-Vegeta tenía planes y aunque uno cree que son macabros… Sin querer fueron muy acertados…

-De qué hablas?...

-Vegeta sentía empatía con Kakarotto aunque no lo creas… él decía que entendía su dolor, porque él… bueno, lo padecía conmigo… Todo lo que él hizo, fue pensando que era lo correcto… sin saber, que estaba destruyendo al planeta Vejita el solo…


La reina Celery entró rápidamente a la sala médica de Dende, junto a dos cortesanas.

Lazuli estaba sentada, con las piernas afuera de la cama y con la bebé en sus brazos.

La amamantaba en silencio mientras observaba los ojos negros de la niña. Si no fuera por Bulma, ya lo hubiera matado, pues esos ojos y esa cola, le recordaban constantemente al mono asqueroso que la había violado.

Levantó la vista de repente, al ver entrar una hermosa mujer al cuarto hospitalario. No supo porque pero se ruborizo.

Celery se detuvo un segundo a mirar a la chica. Era muy joven, quizás unos años apenas más chica que Let, aún le faltaba crecer y ya era madre.

No pudo evitar sentir remordimientos con lo que diría.

-Tu eres la niña que dio a luz al hijo de Nappa?

Lazuli negó con la cabeza.

-Si habla del mono calvo, el me violó, pero no es nada de mi hija… esa bestia no debe ni acercarse a Tight…

La reina se acercó, miró a la niña y luego los ojos de la chica.

-Estás en un error… Tu no tienes derecho a esa niña, solo Nappa y él dejó en claro que no la quiere, así que despídete, porque tú volverás al prostíbulo y la híbrida será enviada a otro planeta.

Lazuli miró a su hija y sin poder controlarse, comenzó a derramar lágrimas en silencio.

-No solo tuve que soportar que ese maldito me toque en contra de mi voluntad, sino que ahora me quitaran lo único bueno que hice en mi vida… Ustedes son una mierda!...

Celery se acercó aún más, tomó el mentón de la chica y habló despacio.

-Si, lo somos… Y no importa, la decisión está tomada. Si él no la reclama o alguien de mayor rango lo hace, la niña se irá esta misma tarde…


Bulma miró a Milk que dormía con una expresión de dolor en sus brazos. Se levantó despacio y la dejó recostada sobre su cama.

La peliazul estaba demasiado triste, decepcionada. Pues Vegeta sin duda había demostrado ser aquel hombre que ella negaba creer que era, aquel que las voces de su cabeza le habían advertido miles de veces y ella no quiso escuchar.

Se puso de pie, salió despacio de la habitación y dejó descansar del trauma a su amiga.

Camino hasta su cuarto, se puso un lindo vestido color azul y bajó las escaleras. Miró el suelo y pensó detenidamente.

Esto debía terminar. Vegeta había profanado a Milk, él la había lastimado y a pesar de todo el amor que ella sentía por él, él debía pagar por ello.

Si, estaba decidido, olvidaría y reprimiría aquel sentimiento y pondría su plan de venganza en marcha, ya no podía volver atrás.

Camino hasta la entrada y se dirigió directo al palacio.

...

Diez minutos después aterrizó en la entrada, pues sabía que allí nunca vería a Vegeta.

Entró al enorme lugar, viendo como los sirvientes aún limpiaban las cosas de la noche anterior.

Suspiro con odio, sabía que todo aquello fue la escena más espantosa que Milk vivió.

Sacudió su cabeza y subió las escaleras. Entró por la puerta de siempre y fue directo a la sala médica.

Se quedó parada frente a ella, pero no pudo entrar, pues aquella hermosa mujer que ya había visto de lejos varias veces, salía del lugar.

Celery cerró la puerta tras ella, se giró y miró a Bulma a los ojos detenidamente. Giró, miró a sus cortesanas y asintió.

-Adelántense… Ya voy con ustedes… Preparen todo para la tarde.

Bulma vio que las mujeres obedecían y salían del lugar. Volvió sus ojos azules a la mujer de cabello negro y la miró con fuerza.

Celery sonrió, al parecer la chica resistía con insolencia su mirada.

-Usted es la madre de Vegeta?

-Mira qué insolente… -Celery sonrió. -Si, soy la reina de este planeta…

-Usted es la que odia a Zou porque tiene sexo con su esposo?

Celery borró su sonrisa y se puso seria de repente.

-De donde sacaste eso?...

-Cuando su esposo me fue a buscar al prostíbulo… hace unos meses, vi como Zou lo tocaba…

Celery se tensó completamente. Suspiro con odio y miró el suelo.

-Hace unos meses?... El rey fue a buscarte?, para que?

-Fui el regalo de Vegeta… Ese hombre era muy brusco, pero no parecía ser malo con Zou… luego escuche que tenían una hija….

-CÁLLATE!... deja de hablar!...

Celery tomó del brazo a Bulma y la sacó rápidamente del pasillo de la casa real roja. Salieron por la puerta y caminó con odio, arrastrando a la peliazul del brazo.

La chica miraba sin entender, como la mujer la llevaba con ella. Salieron de la casa y la mujer la metió a la casa de a lado, aquella que jamás había visto. Donde la puerta tenía una insignia de la casa real color negra con dorado.

Levantó la mirada sin prestarle atención a Celery y miró a su alrededor.

-Donde estoy?... Que es este lugar?...

-Mírame niña!... Dime de donde sacaste todas esas cosas?... Qué sabes de la hija de Zou?...

Bulma fijó los ojos azules en los negro y miró el techo pensando.

-Pues ella me lo dijo… Bueno, lo dijo en voz alta y yo la escuche… Vegeta tiene una hermana bastarda… Y al parecer Zou quiere que su esposo vuelva con ella…

Celery abrió los ojos sorprendida, quién demonios era esa chica y como es que sabía tanto de un tema tan privado?...

Sonrió con malicia.

-Frecuentas mucho a Zou?...

-Si, ella quiere que yo sea su sucesora en el prostíbulo… -Bulma sonrió. -La vieja es tan molesta a veces…

-Sabes muchas cosas…

-Se más de lo que piensa señora… Zou tiene la boca muy suelta…

-Qué más sabes?

-Pues que el rey y usted compiten por darle el mejor regalo a sus hijos.. pero al parecer el rey siempre elige putas….

Celery abrió los ojos enormes y sin querer tembló de la sorpresa.

-Cómo… Cómo demonios sabes eso?...

Bulma sonrió.

-Se lo dijo él a la vieja…

-Así que mi esposo le cuenta esas cosas a Zou?... Sabes muchas cosas, no?

-Yo se mucho y hablo poco señora…

La reina sonrió de lado.

-Así parece…

-También se que usted tiene a su amante viviendo en su casa del valle real... yo la vi con mis propios ojos…

Celery tomó del cuello a Bulma y la golpeó contra la puerta tratando de intimidarla, pero se sorprendió al ver que la chica ni siquiera cerraba los ojos de miedo. Era como si no sintiera nada.

-No me asusta señora… Yo aquí soy un fantasma… Puedo estar viva o muerta y eso no me importa… no puede intimidarme…

Celery sonrió.

-Ya veo… Creo que encontré aquí una hermosa joya…

Bulma sonrió al sentir que la reina aflojaba su agarre y la tomó del mentón, acercó su rostro al de ella y le habló muy cerca de sus labios.

Bulma aspiró con fuerza, sin duda la mujer olía igual a su hijo y la estaba distrayendo. Trató de concentrarse y volvió a sonreír.

-Usted me gusta…

-Que crees niña… tu a mi también…


Isaías abrió la boca y los ojos, no podía creer lo que estaba escuchando. Bulma se giró y lo miró.

-Padre?...

-De verdad me estás diciendo todo eso?...

-Crees que hubiera sobrevivido cinco años en este planeta con todo lo que sabía, siendo la sucesora de Zou?... Vamos padre, me subestimas…

Isaías miró el suelo.

-Entonces?... que conseguiste de todo eso?...

Bulma sonrió.

-Venganza… destrucción… -Bulma miro en frente y dejó ver una mirada siniestra. -La perdición… tenía la pieza más importante del planeta de mi lado… En mis manos… Crees que te conté toda la historia de Celery por contar?... -Bulma miró los ojos del sacerdote. -No padre… te conté todo esto para que entiendas que es lo que pasará más adelante… Y no te imaginas lo que me enteré después…

-Que?.

-El mayor de los secretos… El peor de todos… El boleto dorado...

Isaías tembló de miedo, sin duda, comenzaría la peor parte de la historia.

Bulma sonrió.

-Continuo?

-Te lo suplico!...


La reina miró a Bulma que sonreía tranquila. La mujer de cabello negro acarició la mejilla de la chica y sonrió.

-Te daré dos opciones… Tu sabes cosas que no deberías… Así que, no puedes seguir con vida… Yo tengo que matarte…

-Señora, no me dice las opciones…

Celery sonrió mostrando sus dientes, haciendo estremecer el corazón de Bulma. A pesar de que Vegeta era el clon de su padre, tenía muchas cosas iguales a su madre. Suspiro y espero que la mujer le hablara.

La soberana la miró y se volvió a acercar.

-La primera es matarte por insolente y saber demasiado…

-Bien.. suena tentador… Que hay en la puerta número dos?

-Que sigas escuchando todo en silencio… y me digas lo que sepas…

Bulma sonrió.

-Señora… usted cada vez me gusta más… No me pone opciones muy difíciles… Dígame qué es lo que quiere saber y lo sabrá… Claro… yo debería tener una recompensa... no cree?

Bulma se acercó a la mujer y rozó la mejilla imponente de la reina. Esta la miró fijamente, no podía creer el atrevimiento de la chica, como si no le temiera, como si no supiera que que ella podría hacer lo que quisiera en dos segundos.

No pudo evitar sonreír de nuevo.

-Eres muy osada… En mi vida vi una saiyajin comportarse así conmigo… y luego vienes tú… una don nadie y me habla de esa manera… Tienes más agallas que cualquier guerrero.

-Solo estoy sobreviviendo.

-Que quieres?

-Sabe, esto es como tener que elegir un bando… Zou siempre fue muy amable conmigo, pero lo único que tiene para ofrecerme, es el poder que genera el sexo en los prostíbulos… No se si quiero morir siendo una puta como ella…

-Y qué pretendes que yo te dé para que me elijas a mi?… Sin mencionar que si no lo haces, te mataré…

-Ya le dije que eso no funciona conmigo…. la muerte me es indiferente, me da igual vivir o morir… De verdad yo debo elegir… Zou tiene su propuesta… Y usted…

-Qué quieres niña?, habla!... Estoy perdiendo la paciencia…

-Soy científica señora… en mi planeta, yo era dueña del laboratorio más importante de todo el mundo… Si usted me ofrece un puesto en los laboratorios secretos de los subsuelos… Yo le seré leal…

-Cómo demonios sabes que aquí hay laboratorios secretos?...

-Mire no le voy a mentir… me he perdido un millón de veces por esos pasillos… Y bueno, cuando no hay destino, cosas maravillosas se pueden encontrar…

Celery tomó de la cintura a Bulma y volvió a hablar cerca de su rostro.

-Hecho… Trabajaras en mi laboratorio, el dorado y tú me traerás todos los secretos que tenga este planeta…

Bulma levantó la mano, apoyo despacio en la mejilla de la soberana y posó sus labios suavemente en los de la mujer.

Se apartó sonriente y mostró una hermosa sonrisa.

-Hecho…

Ambas mujeres se miraron a los ojos, firmando así, un pacto temible, o como Bulma le decía… el pacto de la muerte.


-Es… no puedo creerlo…

-Recién empezamos padre… recién empezamos…

-Me imagino que pudiste usar aquello a tu favor con el asunto de tu hija…

-Lamentablemente, yo no sabía nada de lo que había declarado la reina… No sabía que el bastardo de Nappa me había engañado… Tampoco pude buscarla para revertirlo... no tuve tiempo…

-Entonces?... Que hiciste?

-Busque al único que podía ayudarme…

-Vegeta…

Bulma lo miró seria y negó despacio.

-Broly…


Bulma salió de la casa real principal hacia el pasillo externo, cuando llegó a un acuerdo con la reina y esta se había ido sin decir más nada.

El pacto estaba hecho, traicionar a Zou no le importaba. Realmente no sentía ningún tipo de cariño por ella y la verdad que sacarse de encima a la prostituta era beneficioso.

Camino nuevamente por los pasillo rojos de la casa de Vegeta y se metió rápidamente a la sala médica donde estaba Lazuli y su hija.

Se sorprendió al verla abrazar a su niña y llorar con mucha pena. Se acercó rápido y asustada y miró profundamente a Tight, creyendo que le había pasado algo.

Lazuli la vio y se puso de pie rápidamente. Con una brazo sostenía a la pequeña y con la otra trataba de abrazar a la peliazul.

-Bulma…

-Que paso?... Le hicieron algo a Tight?

-Se la quieren llevar!... Hoy a la tarde se la llevaran lejos de nosotras!...

-Que?... no, es imposible!... Nappa me prometió…

Lazuli negó con la cabeza mientras lloraba.

-Te mintió. Él ya había decidido que se lleven a la niña… te acostaste con él por nada… La mujer esa dijo que solo él la puede reclamar o alguien con mayor rango y como eso no paso, se la llevaran!

Bulma apretó su mandíbula con asco y odio. El maldito mono la había engañado. Cerró sus puños con fuerza mientras sentía unas ganas de llorar inmensas. Trató de resistir la angustia y negó con la cabeza.

-A mi nadie me quitara a mi hija… No llores estúpida!... Déjame resolver esto, tu trata de que no se lleven a la niña!

-Qué harás Bulma?...

-Primero buscar a alguien que me ayude a que no se lleven a Tight y luego… -Bulma cambió el rostro a uno macabro. -Matare a Nappa!...


Pea abrió los ojos despacio. Estaba con una enorme sonrisa en su rostro, recostada en la cama.

Se giró unos momentos y contempló el cuerpo desnudo de la hermosa criatura que había amado intensamente la noche anterior.

Sonrió por dentro y por fuera. Sin duda estaba más que feliz. Se acercó despacio a Lettuce, la tomó entre sus brazos y la besó tiernamente en los labios.

La chica se removió un poco en su lugar, pero siguió durmiendo. En su rostro se veía una hermosa sonrisa, que hacía que el corazón de Pea se acelerara sin control.

La acercó más a su cuerpo y la recostó sobre sus senos desnudos. La abrazó con cuidado y miró hacía la ventana.

A pesar de estar realmente feliz por ser correspondida, tenía una angustia espantosa en su pecho.

Se suponía que ella había llegado allí para cumplir el destino que su madre le había impuesto desde pequeña, ser la reina de Vejita.

Y todo iba bien, había demostrado ser digna de aquel titulo y a pesar de saber que tenía que ser tocada por un hombre en algún futuro, trató de no pensar en aquello y seguir adelante.

Todo iba perfecto… hasta que el aroma de la híbrida llegó a su alma, haciendo que pierda la cabeza y el hilo de su propósito.

Ahora las cosas cambiaban. Mientras ella no sintiera nada por nadie, podría hacer su trabajo, llegar al trono y hacer de Vejita un planeta ejemplar, tal como lo hacía Celery… pero ahora… ahora no podría ni estar cerca de otra persona que no sea Lettuce.

Jamás en la vida creyó que su celo fuera con una mujer híbrida y mucho menos, la cortesana asignada.

Había agonizando días enteros mientras tenía a la chica a su lado y no podía decirle nada. Ni siquiera sabía si a la joven le gustaban las mujeres como a ella, hasta que la escucho…

En una conversación privada con otra cortesana, Lettuce comentó que sus pupilas dilatadas, demostraban su celo…

Y luego verla, mirarla fijamente y darse cuenta que ella le estaba provocando tal acción hizo que perdiera la cordura.

Su instinto se disparó y no pudo evitar besarla, acosarla y para colmo, Let se negaba solo por ser la princesa, futura esposa de Vegeta, no por ser mujer.

No, aquello fue una locura, no iba a poder aguantar por mucho tiempo y justo como la noche anterior, donde no pudo más y tuvo que tomarla.

Pea sonrió.

Ella se había resistido por miedo a que las vean, no por otra cosa… Ella era suya, en cuerpo y alma y ella la amaría y la cuidaría hasta morir.

Miró el techo preocupada. Nadie podía enterarse de eso. Menos Vegeta, su futuro esposo.

Sabía que después del desagradable momento y engendrar un heredero, ella podría ser libre de amar a Let, pues solo necesitaba un heredero varón y nada más.

Bajó la mirada y miró a su mujer suspirar. No pudo evitar abrazarla con más fuerza.

Si, solo era un heredero, pero que difícil sería obtenerlo.


Bulma salió corriendo de la sala médica. Sus pensamientos debían estar calmados, pero realmente las voces no le estaban haciendo la tarea fácil.

Entró rápidamente a uno de los pasillos internos y busco la puerta de color marrón. Sabía que perdería su orgullo con tan solo cruzarla, pero por su hija, lo valía.

Suspiro con fuerza y entró sin siquiera pedir permiso. Miró hacia los costados y observo la habitación. Su cabeza comenzó a procesar miles de cosas mientras miraba ciertas partes de aquella sala blanca e infértil.

Vegeta estaba entrenando como de costumbre, hasta agotarse, o hasta sacar de su mente a la peliazul.

De repente se sorprendió al ver la puerta interna abrirse. Se detuvo de inmediato y quedó paralizado al ver a la mujer que lo estaba torturando en la mente, entraba sin siquiera pedir permiso.

Enseguida el hombre creyó que venía a insultarlo, reclamarle por lo que le hizo a Milk.

Se quedó parado mirándola detenidamente. Estaba hablando sola, como siempre. Las voces habían vuelto notoriamente, pero había algo que llamó su atención en aquella conversación, algo que no se había nunca imaginado.

-"Qué piensas de este cuarto?"

-Inútil… es como la sala del neuropsiquiátrico… Se podrían modificar tantos circuitos y hacer una especie de cuarto gravitacional…

"-Como la que papá hizo para la empresa de autos?"

-Si, algo así, pero con gravedad más alta…

"-Podría funcionar… a menos papá tiene todo para hacerlo"...

Bulma miró el suelo en silencio. Su papá estaba muerto…

-Cállate!, me desconcentras!

Vegeta no dijo nada y escucho lo que la mujer decía. De nuevo peleando sola, esa estúpida voz como siempre molestándola.

Moría de ganas de acercarse y echarla para que no la perturbe, pero se contuvo. Se mantuvo firme, cruzó los brazos y miró a Bulma.

-Qué haces aquí?

La peliazul levantó la vista y se dio cuenta donde estaba, pero por un momento se olvidó. Puso sus dedos en los labios y trató de recordar qué hacía ahí.

Vegeta como si la conociera de memoria, no pudo evitar sonreír.

-Te olvidaste…

-Cállate mono!, me desconcentras tu también!...

Vegeta suspiró. Que hermosa era, para todo, hasta para pensar e insultarlo. Se acercó despacio y hablo tranquilo.

-Vete, estoy entrenando. En unas horas tengo que ir a la sala de entrenamiento de élite y luchar con los demás, no puedo perder el tiempo contigo…

-Crees que me importa algo de lo que dices?

-Ya vete!, no te quiero cerca!...

Vegeta intentó alejarse cuando vio que su cola se desprendía insolentemente de su cintura y se estiraba para alcanzarla y agarrar la cintura de la mujer.

No quería tentarse, pero le era muy difícil. Cerró los puños con odio, ella siempre lo volvería loco. Tomó su extremidad y la sacudió despacio.

Bulma al ver ese acto se acordó rápidamente de lo que estaba haciendo.

-Vegeta!... ya me acorde!... se quieren llevar a mi hija!, haz algo!

El joven guerrero abrió los ojos sorprendido sin entender nada.

-Tu que?...

-Mi hija!, no entiendes mi idioma!... se la quieren llevar lejos del planeta porque Nappa no la quiere!... Detenlos por favor!...

Bulma se acercó a Vegeta y tomó su mano. Comenzó a temblar al saber que si él no la ayudaba, no podría hacer nada.

Vegeta tembló con fuerza al sentir el roce de su piel, maldijo no tener los guantes puestos y su cola de nuevo la comenzó a reclamarla.

Se soltó bruscamente antes de saltar encima de ella. Se dio la vuelta molesto y un poco celoso.

-No entiendo nada de lo que dices!... desde cuando tu tienes una hija? y que tiene que ver Nappa?

-Por favor!.. te lo suplico!... haré lo que quieras!, pero detenlos!. Me dijeron que solo alguien de rango superior a Nappa puede reclamar a la niña.. y ese alguien solo eres tu y los reyes!... Reclamala, no dejes que se la lleven!

Vegeta la miró de reojo. La tenía demasiado cerca para su autocontrol. Se estaba desquiciando con el dulce aroma de la peliazul. Se estaba muriendo, derritiendo, desarmando totalmente.

Quería darse la vuelta, abrazarla, besarla, hacerle el amor y jurarle que nadie tocaría nada que ella quiera… Pero no lo haría, no si quería olvidarse de ella para siempre.

Se cruzó los brazos y la miró con desprecio.

-No tengo idea de lo que estás diciendo, pero no me importa. Vete de aquí ahora!...

-Pero… Vegeta… te lo suplico!...

El guerrero se giró, dándole la espalda y habló con frialdad.

-Que te vayas!...

Bulma lo miró con odio. Después de todo lo que había hecho, él ni siquiera la quería ayudar y no le importaba.

Tragó con fuerza para no llorar. Lo miró con más desprecio y se dio la vuelta, caminó hasta la salida y abrió la puerta.

Antes de salir, movió la cabeza de lado y sonrió.

-Gracias… sabía que podía contar contigo… No importa… ya veré que hacer… Luego no quiero reproches…

Vegeta se giró rápidamente, sin entender lo que la mujer decía y cuando estaba por responder, la vio irse con los ojos llorosos.

Lo había hecho, había hecho que lo odie aún más, pero era lo correcto.

Se sentó en el suelo odiándose a sí mismo y cerró los ojos lleno de frustración. Ella lo había ido a buscar, fue su esperanza y él no la ayudo… Un punto más en su contra… que más debía hacer para perderla definitivamente?...

Vegeta bajó la cabeza y no supo porque, sintió un líquido caliente salir de sus ojos por primera vez.


Bulma salió corriendo por los pasillos externos. La cabeza le explotaría en cualquier momento.

Estaba perdida, sin rumbo. No tenía ni idea de lo que iba hacer. Solo queria acostarse y llorar, llorar hasta morir.

Vegeta la había despreciado y negaba ayudarla. Sin duda lo odiaba más que nunca. Pero sabía que la culpa era de Nappa, aquel bastardo que la engañó para meterla en su cama y jamás cumplir su palabra.

Bulma se sentó en el piso, no podía aguantar más y sus lágrimas comenzaron a salir con odio. Cerró sus puños llena de ira y se juró vengarse. De alguna manera lo haría, aún no sabía cómo, pero lo haría.

La respuesta no se hizo esperar demasiado. Levantó la mirada al ver a la persona que tenía enfrente. Sonrió.

-Broly?...

El chico miró enojado a la peliazul. Cruzó los brazos molesto y miró hacía otro lado.

-Ahora si sabes mi nombre?...

Bulma se puso de pie rápidamente y como un tierno cachorrito, se tiró a los brazos del guerrero.

Este al principio se quiso negar, pero el aroma de Bulma lo prendia de miles de formas.

Trató de contenerse y no corresponder a su abrazó. Bulma lo miró y levantó una ceja.

-Que pasa?... ya no me quieres?

Broly apretó sus puños y trató de resistirse.

-No… ya no te quiero más….

Bulma bajó la mirada de forma inocente y mostró un tierno puchero que salían de sus labios.

-Por qué?... ya no quieres cogerme más?

Broly trago con fuerza, mientras sentía su miembro ponerse duro como una roca. Volvió a desviar la mirada.

-No, no quiero… Vete y que te coga Vegeta… A el si lo nombras en la cama…

Bulma sonrió, se acordó de aquella escena y trató de ponerse en modo sensual. Bajó del fuerte pecho del chico y rozó su dedo sobre su brazo musculoso.

-Olvídate de esa tontería… Vegeta no es más que un principito caprichoso y brusco… Solo fue un acto inconsciente… Entre nosotros, no paso nada!

-No mientas!, yo te escuche llamarlo, lo reclamabas mientras te la estaba metiendo!...

Bulma se apartó un poco y comenzó a acariciar el pecho de Broly.

-Olvidalo, si?... Necesito que hagas algo por mi y no tengo tiempo de estas cosas…

-No… no puedes convencerme.

-No?...

Bulma sonrió de forma siniestra, bajó su mano y comenzó a acariciar el miembro de Broly. Este se puso tenso al sentir la mano suave y delicada de aquella mujer que lo volvía loco.

-No lo hagas…

-Si ya no me quieres, no te molesta que haga esto… o si?...

Broly se ruborizó completamente. Despacio se apoyó en la pared y comenzó a respirar bruscamente.

La peliazul comenzó a besar el cuello del guerrero, a pasar su lengua caliente y poco a poco comenzó a bajar.

Cuando quedó de rodillas, comenzó a masajear más fuerte aquel miembro duro que palpitaba con fuerza, bajo la ropa.

Broly se puso más tenso. Comenzó a suspirar y gruñir con fuerza. Ella jamás había hecho una cosa así. Ya se había perdido totalmente.

De repente sintió que su virilidad era liberada y que los dedos delgados de la chica lo masajeaba más fuerte.

Tembló con fuerza. Cerró los ojos y comenzó a gemir despacio. Bulma sonrió y movió sus dedos más rápido. Lo veía retorcerse de placer y eso que solo estaba usando sus dedos, ni siquiera lo tomaba con la mano completamente.

Sonrió con maldad y se detuvo.

Broly abrió los ojos sorprendido. Estaba demasiado excitado. Ya no podía más. Bajó la mirada y con un rostro suplicante, hablo.

-No te detengas… por favor…

-Harás lo que te pida?...

-Lo que sea, lo que quieras… Solo pidemelo y te lo daré…

Bulma sonrió y volvió a acariciar el miembro del chico.

-Lo que quiera?...

-Ah….. si… lo que quieras….

La peliazul abrió la boca y pasó su lengua por toda la virilidad del guerrero, haciendo que tiemble completamente.

-Me estas matando… pídeme lo que sea… pero no pares!...

Bulma se detuvo completamente, haciendo que Broly abra los ojos y la miré profundamente. Ella se puso sería y lo miró con odio.

-Bien… quiero que mates a Nappa...

Continuara...