Los personajes de Bleach pertenecen a Tite Kubo.
La historia es una adaptación del dorama "Full House"
Advertencias: AU. Contiene OoC .
Gracias a quienes comentaron con anterioridad: Haibara21,Darisu-chan,Gzn, Rukia Kurosaki,IchirukiLullaby,Kureimy.
Gracias: Kinverlins: Sí, ya era tiempo de que Senna reaccionara, espero te guste este capítulo. Sunev31: Tienes razón en que Ichigo reaccionó tarde, por ello no le será fácil estar con Rukia, tendrá que esforzarse mucho. Adenisse: Pues Ichigo necesita cambiar si quiere estar con Rukia, pues ella ya lo aguantó mucho, pero no le será fácil. Ghoshy: Sin embargo a Ichigo le costará trabajo declarar sus sentimientos, pues es orgulloso, pero de eso se tratará el siguiente capítulo.
CONTRATO DE AMOR
CAPÍTULO 36.- DIFÍCIL DECISIÓN.
Por las calles solitarias de la colonia circulaba un coche de lujo, después de dar vuelta en una calle se estacionó frente a una hermosa casa de ventanas de cristal.
―Lo siento. ―se disculpó avergonzada la chica de cabello negro que iba a bordo del carro.
―No te preocupes Rukia, entra. ―respondió Renji. ―Yo llevaré la maleta.
―Gracias. ―dijo ella mostrándole una sonrisa.
Renji vio con tristeza como Rukia bajó del coche y entró corriendo a la casa, se imaginó que ansiaba ver a Ichigo.
No se equivocó, ella entró desesperada a la casa buscando al joven actor, pensó que lo encontraría en la sala, pero la habitación estaba obscura y vacía. Prendió las luces de las piezas de abajo y subió corriendo a las recámaras, tenía la esperanza de verlo dormido en su cama. Al llegar al cuarto de él y prender las luces, vio con angustia que su cama estaba intacta, abrió su closet y su ropa ya no estaba ahí, se entristeció pues supuso que ya se había mudado.
―No está. ―le dijo acongojada a Renji cuando bajó a la sala, él ya había entrado con la maleta de ropa. Renji no le contestó nada, pero la invitó a salir al jardín para platicar, se sentaron en el quicio de la casa.
―Hasta cuando me estaba yendo me dio lata. ―comentó Rukia, recordando lo que paso en el aeropuerto.
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Renji y Rukia estaban sentados en la sala de espera, faltaban quince minutos para que abordaran el avión. A esas alturas estaba confundida, su razón le indicaba que irse era lo mejor que podía hacer, le serviría para su película y para olvidar a Ichigo, con quien creía no tenía futuro. Pero su corazón le indicaba que debía quedarse junto a él, apoyarlo en los momentos difíciles que se avecinaban a pesar de que él se fuera con Senna.
―Rukia ¿Estás bien? ―le preguntó Renji al ver que estaba muy pensativa y sobre todo angustiada, pues mantenía los puños cerrados sobre sus piernas.
―Sí. ―dijo dudando. Renji suspiró, sabía que se lamentaría después por lo que iba a hacer.
― Rukia. ―le dijo poniendo su mano sobre las de ella. ―Aún estas a tiempo de cambiar de opinión, yo te apoyaré en lo que decidas. ―comentó con una cálida sonrisa. ―sólo quiero que seas feliz. ―sus palabras la reconfortaron y más tranquila volvió a pensar sobre lo que quería hacer.
―Lo siento Renji, pero no puedo irme. ―indicó ella, había decidido que su felicidad estaba junto a Ichigo, a pesar de todo.
―¿Estás segura de tu decisión? ―le preguntó él.
―Sí. ―respondió con una sonrisa.
En ese momento se anunció que los pasajeros con destino a Francia podían abordar el avión.
Ellos se pararon y caminaron hacia la salida.
Al poco tiempo que ellos arrancaron en el coche, Ichigo y Senna llegaron al aeropuerto.
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―Si quieres verle, ve a buscarlo después. ―le comentó Renji sacándola de sus recuerdos.
―Me dijo que no le llamara. ―respondió con desgano.
―¡Qué estúpido! ―exclamó Renji.
―Exacto. Es un imbécil. ―lo apoyó Rukia.
―¿Debería pegarle? Soy bueno peleando. ―le dijo él para levantarle el ánimo. Ella le sonrió.
―Yo también, Ichigo no puede pegarme. ―le comentó sonriendo. Renji se carcajeó por su comentario, pero se puso serio cuando vio que a Rukia se le escurrían las lágrimas. Ella trató de reprimir su tristeza, pero era tanta que no podía contenerla. Renji al verla así de frágil, la atrajo hacia él, abrazándola y recostó su cabeza sobre la de ella. Se sentía tan impotente por no poder hacer nada para que ella fuera feliz.
Cuando se sintió mejor Rukia se separó de él. Renji le limpió las lágrimas con su mano y no pudiendo controlar sus impulsos se inclinó hacia ella para besarla.
Amaba a esa chica y no podía verla triste.
En ese momento Ichigo entraba a la sala limpiándose las lágrimas, al voltear hacia donde estaba el escritorio de Rukia, los vio besándose en el jardín.
Sintió que el corazón de nuevo se le rompía, no sabiendo cómo actuar prefirió salir de la casa y sentarse en un costado para esperar a que Renji se fuera. ¿Qué más podía hacer?, si él había arrojado a Rukia a los brazos de su amigo.
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Rukia se separó de Renji y lo miró con sorpresa y cierto recelo.
―Lo siento. ―se disculpó apenado Renji. ―Yo no quería presionarte.
―Descuida, estaré bien. Puedes irte. ―comentó ella desconcertada.
―¿Estarás bien sola? ―preguntó preocupado.
―Claro que sí. Ya es tarde, deberías marcharte. ―repitió.
―Está bien. ―le dijo Renji no muy convencido.
Se despidió de ella y se fue de la casa.
Desde una banca Ichigo lo vio alejarse en su coche. A pesar del frío de la noche él permaneció afuera, sentado en esa banca, llorando en silencio por el amor que creía perdido.
Rukia no pudo dormir esa noche, extrañaba a Ichigo.
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A la mañana siguiente cuando bajó al comedor, se sorprendió de ver a Ichigo en la cocina desayunando.
―Ichigo ¿Cuándo has entrado? ―le preguntó sorprendida sentándose en el comedor.
―Por la noche. ― Le dijo él muy seco.
―¿No dijiste que te mudabas? ¿Le pasó algo al departamento? ―le preguntó intrigada, pero estaba feliz de que no se hubiera ido.
―Ajá. ―respondió Ichigo sin mucho ánimo.
―¿Qué ha pasado?
―Nada. ¿Por qué tantas preguntas? Qué molestia. ―le dijo fastidiado. Rukia se molestó por su mala contestación.
―Entonces ¿Cuándo te vas a mudar?
―Pronto. ¿Por qué? ¿Por qué? ―cuestionó enojado. ― ("¿Acaso tienes muchas ganas de que me vaya?"). ― es la duda que lo carcomía y que le dio miedo formular. Rukia ignoró su mal genio y fue a prepararse algo de desayunar. ―¿No se suponía que te ibas a Francia? ―le preguntó Ichigo cuando ella se volvió a sentar a la mesa.
―¿Eh? Pues…me salió un trabajo. ― No le quiso decir que había sido él la razón por la que no se fue.
―¿Un trabajo?
―¿Por qué haces tantas preguntas? Qué molestia. ―le respondió pagándole con la misma moneda.
―¿Qué? ―preguntó enojado, a él no le gustaba que le hablaran en ese tono.
―No preguntes y come. ―le ordenó Rukia enojada. Ichigo sin más remedio la obedeció. Cuando Rukia se enojaba le inspiraba miedo.
Terminaron el desayuno en silencio, después Rukia se fue a trabajar en su computadora e Ichigo se sentó en la sala, seguía muy molesto por lo que vio la noche anterior. Después de unos minutos Rukia se levantó para hablar con él.
―Ichigo estaba pensando…
―¿Nuestro pollo piensa? ¡Qué gracia! ―La interrumpió con burla.
―No sé por qué actúas así. ―le dijo Rukia. ―pero la separación no me hizo sentir muy bien. Así que vamos a hablar abiertamente de esto y resolvámoslo. ¿Qué te pasa? ―preguntó sentándose en el otro sillón.
―No me pasa nada. ―respondió molesto. ―No tengo nada que decir.
―¿Qué? ―Ella no comprendía porque estaba tan enfadado.
―¿Y a ti que te pasa? No he estado fuera ni un día y tú ya metes hombres a la casa. ―le reclamó Ichigo no aguantando más sus celos.
―¿Hablas de cuando vino Renji? ―preguntó después de unos segundos. ― ¿Cómo lo sabes? ―preguntó confundida. Ichigo guardó silencio. ―Sólo me trajo a casa. ―quiso explicarse.
―¿Acaso te pregunté? ―le dijo celoso. ―Por mi… que sean felices. Nosotros sólo seremos conocidos. ―Cuando Ichigo se encelaba reaccionaba muy mal. ―Además traer un hombre a casa cuando no hay nadie no es bueno.
―¿Traerlo? ―preguntó molesta. ―Si crees que es así puedes traer a casa a Senna. Además tú siempre vas a su casa.
―No metas a Senna en esto, no es lo mismo. A ella la conozco desde niños. ¿Tú puedes decir lo mismo de Renji? ¿Desde cuándo lo conoces para que estés a las risas con él? ― De verdad que estaba celoso.
―No importa desde cuando lo conoces, sino como lo conoces de bien. ―le dijo Rukia.
―Claro que no, estás atolondrada. ―se defendió Ichigo. Para él nada justificaba que ella y Renji pasaran tiempo juntos y menos a las grandes risas.
―¿Atolondrada? ―esto era lo último que le pasaba, se puso de pie enojada. ―A últimas cuentas, como bien lo dijiste, voy a hacer lo que quiera. ―le dijo con voz firme. ―Y veré a Renji cuantas veces quiera y como esta es mi casa lo traeré todos los días si quiero. ―aclaró Rukia y se dio la media vuelta para subir a su cuarto. Ya estaba harta de su comportamiento. Ichigo supo que se había equivocado, pero no podía evitar decirle tonterías cuando se enojaba.
En ese momento el timbre de la casa sonó.
―Están tocando. ―le gritó a Rukia. ―están tocando. ―volvió a gritarle ante la insistencia del timbre, pero ella no bajó. Molesto se levantó para abrir. Era la persona a quien menos quería ver en ese momento.
―Estás en casa. ―comentó sorprendido Renji, quien llevaba un ramo de rosas en una mano y una bolsa del supermercado en la otra.
―Sí. ―Todavía estaba sorprendido, supuestamente tenía un día de haberse ido y Renji ya estaba ahí rondando a Rukia como las moscas al pan.
―Vine a ver a Rukia, ¿Está en casa? ―Renji se quedó preocupado por Rukia, así que decidió ir esa mañana para tratar de animarla.
―Oh. ―tenía que pensar rápido en algo para que no la viera. ―Me parece que se acaba de ir. ―dijo Ichigo.
―¿De verdad?¿Ha salido? ―preguntó Renji con decepción.
―Dijo que se tenía que ir temprano a no sé dónde. ―estaba nervioso, pues temía que Rukia saliera. ―¿son para Rukia? ―preguntó mirando las rosas. ―Yo se las daré. ―dijo mientras le quitaba el ramo. ―Estarás ocupado, así que puedes irte. ―prácticamente corrió a Renji. ―Te invitaría a entrar pero tengo que salir. ―mintió. ―Hasta luego.
Renji asintió con la cabeza, se resignó a no ver a Rukia, pero cuando estaba por marcharse, algo ocurrió.
―¿Quién es? ―se escuchó la voz de Rukia. Ichigo palideció del susto y lo volteó a ver avergonzado, pues se había descubierto su mentira.
―Ha debido volver. ―dijo después de reírse de forma nerviosa. No le quedó más remedio que invitarlo a pasar. Ella ya había bajado las escaleras.
―¿Para mí? ―dijo Rukia al ver las flores, corrió hasta ellos y se las quitó a Ichigo. ―Gracias. ―le sonrió dulcemente a Renji, causando el enfado de cierto chico.
―Ichigo me dijo que te acababas de ir. ―comentó Renji sonriente, Rukia tenía ese mágico don de hacerlo feliz. Además quería poner al descubierto a Ichigo.
―¿Eh? ―dijo confundida. ―Es que me fui a la parte de atrás, pero ya regresé. ―Renji volteó a ver a Ichigo, quien sólo desvió la mirada.
Mientras Rukia fue a la cocina para poner a las rosas en agua, Renji e Ichigo se quedaron en la sala.
―Este es mi cuadro favorito. ―comentó Ichigo limpiando el cuadro de la boda. Tenía que recordarle que Rukia y él estaban casados. ―¿Qué pasa contigo? ¿No trabajas? ―le preguntó cuándo se sentó junto él.
―Tenía planes para Francia, pero no pude ir. ―respondió Renji. ―Tenia curiosidad de saber cómo le iba a Rukia.
―Qué curioso andas. ―dijo Ichigo de forma hostil. ―Rukia no está sola, al fin y al cabo estoy yo. ―le sonrió.
―Pero ¿no se suponía que te mudabas ayer?¿Qué haces aquí? ―le preguntó Renji.
―¿Qué hago aquí?, esta es nuestra casa. ―dijo Ichigo con agresividad. ―Me voy cuando quiero y regreso cuando quiero. ―declaró riéndose.
―No seas tonto. ―rebatió molesto Renji. ―esta no es tu casa, es la casa de Rukia. ― Renji le borró su sonrisa del rostro.
―¿Qué?
―También se suponía que habías vuelto con Senna. ¿Así que por qué estás aquí? ―lo encaró Renji.
―Ese no es tu problema. ―le dijo Ichigo molesto.
―No lo creas, esto es más que un juego. ―señaló Renji serio. Seguía dispuesto a alejarlo de Rukia.
―¿Un juego? ―preguntó molesto. Rukia no era un juego para él. Pero en ese momento en que los ánimos se caldearon, apareció Rukia impidiendo que la conversación se tornara difícil.
―Las flores son preciosas. ―mencionó Rukia poniendo los vasos de jugo sobre la mesa.
―Me alegra que te gusten. ―le dijo Renji volviendo a su carácter alegre, por supuesto Ichigo les dirigió miradas asesinas. ― ¿No tenías que salir? ―le preguntó a Ichigo, sorprendiéndolo.
―¿Tienes programa? ―preguntó Rukia. ―Pues date prisa y vete.
Ichigo no podía creer que le dijera eso, a veces Rukia podía ser muy vengativa. Con preocupación subió a su cuarto. Tenía que hacer algo para no salir, una porque no quería dejar a Renji y Rukia solos en la casa y otra porque no tenía ropa para cambiarse, toda se la había llevado Ishida.
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Mientras tanto Rukia y Renji se quedaron platicando en la sala.
―¿Estás bien? ―preguntó Renji.
―Sí. Algo pasó en el departamento y por eso no pudo irse, pero lo hará pronto. ―contestó Rukia, luego suspiró. ―Pero me siento a gusto cuando está aquí.
―¿De verdad? ―Preguntó Renji. ―Pero yo no estoy a gusto. ―dijo para sorpresa de Rukia. ―En realidad estoy un poco deprimido, con Ichigo fuera quería visitarte a diario. ―confesó el chico de cabello rojo. ― Y ya no se va a poder.
―¿Por qué? Ven a verme. ―comentó Rukia. ―no pasa nada. ―le sonrió alegre.
Ichigo bajó las escaleras y vio que de nuevo estaban sonrientes, apretó el puño en señal de enfado.
―¿No vas a salir? ―preguntó Renji al ver que no se había cambiado.
―No es que…―Ichigo se talló la cabeza. ―Yoruichi llamó y dijo que se había cancelado la cita.
―Ah. ―dijo Renji suspicaz. ―Rukia traje espaguetis para comer. ―mencionó enseñándole la bolsa del supermercado.
―¿Sabes cocinar? ―preguntó asombrada.
―Claro. ―respondió Renji.
Enseguida fueron a la cocina, donde Renji se puso a hacer los espaguetis con Rukia observándolo junto a él, mientras Ichigo los veía desde el comedor con cara de pocos amigos.
―Como me dijiste que te gustaban los espaguetis, quise cocinártelos. ―dijo Renji sonriente mientras movía los espaguetis en la cacerola.
―¿Te salen buenos? ―le preguntó Rukia.
―Ya lo verás.
―Parecen buenos.
―¡Rukia! ―la llamó Ichigo enojado. ―No me gustan los espaguetis, hazme arroz. ―Le sacaba de quicio el que ella estuviera tan sonriente con Renji.
―No hay. ―le dijo ella.
―¿Qué?
―¿Quieres ramen?
―Ya sabes que no me gusta. ―replicó enojado.
―Pues no hay nada para ti. ―mencionó, seguía molesta por haberla llamado atolondrada. Él rezongó molesto.
Al final Ichigo terminó por tragarse su enojo y prepararse el ramen.
―Rukia, ese es mi asiento. ―le gritó enojado al ver que ella se sentó en su lugar y a su lado Renji.
―Siéntate en cualquier lado. ―respondió Rukia.
―¡Ash! ―dijo irritado, no era por el lugar, era porque no quería que se sentaran juntos. A veces los celos nublaban su juicio. Se sentó en frente de ella.
―¡Están deliciosos¡ ―exclamó Rukia después de probar los espaguetis.
― Qué bueno que te gustan, ya te haré más. ―dijo Renji.
Por supuesto que el único que no disfrutó de la comida fue Ichigo, quien todo el tiempo se la paso amargado viendo como Rukia y Renji no paraban de reírse y alabándose mutuamente sobre sus habilidades en la escritura o la cocina. Dio gracias cuando por fin Renji se despidió y se fue de la casa.
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―Pensé que nunca se iría. ―le dijo Ichigo a Rukia en la sala.
―Más vale que te acostumbres, porque vendrá seguido. ―aclaró ella. Rukia desconocía que Ichigo ya no se iría con Senna y que él la había ido a buscar al aeropuerto para que no se fuera, por lo que seguía sentida y quería desquitarse un poco. Además seguía pensando que él se mudaría.
Como Ichigo estaba molesto no le dijo nada acerca de sus sentimientos, pero desistió de la idea de mudarse a un departamento, al menos por ahora. Así que le llamó a Ishida para que le trajera sus cosas lo más pronto posible.
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Al día siguiente Renji volvió a visitar a Rukia, y mientras ellos hablaban en el jardín, Ichigo los vigilaba a través de la ventana, escondido detrás del escritorio de Rukia.
―Sabes, ayer me la pasé muy bien comiendo contigo. ―le dijo Renji con una sonrisa. ―Me gustaría que todos los días fueran así, me gustaría desayunar, comer y cenar contigo siempre, salir a caminar y hacerte feliz todos los días.
―¿Qué? ―preguntó nerviosa.
―Rukia. ―le dijo Renji un poco nervioso, tenía algo importante que pedirle. ―Te divorciarás de Ichigo ¿No es así?
―Sí. ―respondió con desgano. ―Él se irá con Senna.
―Entonces, cuando eso pase ¿Me darías una oportunidad? ¿Te casarías conmigo? ―le pido Renji.
Rukia se quedó perpleja, esto si era mucho para ella.
Ichigo estaba intranquilo, quería saber que podría haberle dicho Renji para que ella tuviera esa cara de asombro. En ese momento deseó poder leer los labios, quería saber que había contestado Rukia. Como estaba desesperado sin querer tiró una taza que estaba en el escritorio, por el ruido Renji volteó y se rió al descubrir a Ichigo espiándolos. El chico de cabello naranja se hizo el desentendido volteando hacia otro lado y salió de la sala rápidamente.
―¡Ah Rukia! ―exclamó Renji al recordar que había otra cosa que tenían que hablar. ―Ya tenemos contemplados a los posibles actores para la película. ―mencionó Renji.
―¿De verdad? ―preguntó ella con alegría.
―Para el papel de la chica Ukitake recomendó a una nueva cantante que tiene mucho futuro. ―dijo él. ―y el actor seria Toushiro Hitsugaya, también tiene muy buena aceptación en el medio y su popularidad va en aumento.
―Umm. ―dijo Rukia al oír al posible actor.
―¿No te gusta?
―Toushiro es guapo y talentoso, pero para el papel se necesita alguien más alto. ―aclaró Rukia. ―Cuando la chica cierra la ventana, él tiene que ser capaz de limpiar la parte de arriba. ―le comentó. ―Así que la altura es importante.
―¿Qué tan alto? ¿Cómo la altura de Ichigo? ―preguntó Renji.
―Ah, no, este…―Rukia estaba nerviosa, la descubrieron. ―¿Podría ser Ichigo el protagonista? ―preguntó tímidamente.
― Claro, pero no sé si él quiera. ―dijo Renji incómodo. ―Salgamos a comer, te invito. ―agregó al ver la cara de desilusión de Rukia.
Cuando entraron a la sala Ichigo ya estaba ahí, por supuesto con el ceño fruncido y cruzado de brazos, la duda lo carcomía.
―Ichigo, te tengo una propuesta de trabajo. ―le comentó Renji. Mientras más rápido se lo pidiera mejor.
―¿Qué? ―contestó de mal humor.
―Tengo un papel para ti en una película, el protagónico por supuesto.
―¿Por qué yo con toda la gente que hay?, tienes mucho dinero. ―Ichigo era orgulloso y no quería aceptar lo que viniera de Renji. ―Puedes contratar a otros actores. ―dijo consiente de que ya no era tan popular.
―Porque quiero complacer a la guionista. ―le respondió Renji.
―¿A la guionista? ¿Y quién es?
―Es la señorita Rukia Kuchiki. ―dijo con orgullo.
―¿Qué? ―preguntó sorprendido.
―¿Qué dices? ¿Aceptas? ―preguntó Renji, Rukia estaba ansiosa por escuchar la respuesta.
―No, qué va. No voy a hacer ninguna película. ―mencionó orgulloso.
―Lee el guión y decide. ―sugirió Rukia.
―Claro que no, no voy a leer eso. De todas maneras tu guion fracasará.
―Y si es bueno ¿Qué harás? Te lamentarás después. ―le dijo Rukia.
― Claro que no, y mejor metete en tus asuntos de pollo.
―¿Sabes que hasta los actores con cabeza de chorlito hacen buenas películas? ―le dijo molesta.
―Chicos. ―interrumpió Renji antes de que contestara Ichigo. ―discutan esto más tarde. ―pidió incómodo. Los dos bajaron la mirada apenados.
―Ichigo ¿No vas a salir? ―preguntó Rukia para cambiar de tema.
―No.
―Porque yo sí. Voy a comer con Renji. ―mencionó ella para disgusto del joven actor.
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Mientras ella subió a cambiarse, Renji e Ichigo platicaban en la sala.
―Lee el guion y piénsalo de nuevo. ―le recomendó Renji. ―Te conviene.
―Pero no me gusta ese tipo de película.
―Puede que no te guste, pero se trata de trabajo. Ganar para comer, no hay elección. ―dijo Renji.
―La gente con dinero, lo adora aún más. ―platicó Ichigo sonriendo, Renji también sonrió.
―Ichigo. ―Renji adoptó un tono más serio. ―Le he hecho una proposición a Rukia. ―Ichigo lo volteó a ver sorprendido.
―Ya veo. ―dijo comprendiendo a lo que se refería.
―Le dije que cuando se divorciaran se debía venir conmigo definitivamente. ―Renji quería ser muy honesto con él, después de todo eran amigos. ―Le pedí que se casara conmigo.
―¿Y qué te dijo? ―pregunto angustiado y con el corazón acelerado.
―Dijo que…era muy pronto para decidirlo, así que va esperar a que ese momento llegue y lo pensará. ―Respondió Renji. Ichigo sintió alivio. ―Y le dije que yo la esperaría.―Le dijo Renji serio. ―Ichigo, si la vas a dejar ir. Déjala ya. ―le pidió Renji. ―Cuando la dejes ir, ella descansará en mí.
Sus palabras lo inquietaron, aunque en un principio quería alejarse de ella para protegerla, ahora no pensaba igual. El dolor que sentía al pensar que la podría perder era muy fuerte como para soportarlo. Quería seguir a su lado a pesar de los obstáculos.
―Ya estoy lista. ―comentó Rukia bajando las escaleras. ―Adiós. ―le dijo a Ichigo, quien estaba sentado tronándose los dedos. ―Cómo vamos a ir a comer, hazte tú la comida. ―le indicó a Ichigo y salió acompañada de Renji.
Ichigo estaba desesperado y angustiado, no quería que se fuera con él. Así que salió corriendo para alcanzarlos.
―¡Rukia no te vayas! ―le dijo jalándola del brazo para que no subiera al coche. ―Tú…tú. ―no sabía que decirle, se puso nervioso por las miradas fijas de Rukia y Renji. ―¡Hoy toca limpieza!
―¿Qué?
―No puedes irte, tienes que hacer la limpieza. ―le dijo Ichigo ante la incredulidad de Renji, que cada vez se sorprendía más por las tonterías de Ichigo.
―La haré cuando vuelva. ―contestó enojada.
―Lo siento Ichigo. ―sonrió triunfante Renji. Rukia se dio la media vuelta para subir al coche.
―¡No te vayas! ―volvió a pedir desesperado. ―Si te vas ahora…―Rukia e Ichigo se miraron fijamente, él busco valor para hablarle. Renji observaba expectante. ―¿Qué se supone que voy a comer? ―preguntó tímido, por lo visto no tuvo suficiente valor. Miraba a Rukia de forma desesperada.
Rukia miró a Ichigo y luego a Renji, tenía que decidir si se quedaba con Ichigo o se iba con Renji.
Gracias por leer y comentar la historia, espero les haya gustado el capítulo.
Saludos.
