La historia pertenece a Dess Cullen, yo solo la traigo para que la disfruteis tanto como yo.
Durante un buen rato, todo fueron abrazos, risas, y caras repletas de felicidad. Todos, incluso los Denali, estaban pletóricos de alegría.
Las mejillas de Bella mostraban unos prominentes coloretes, debido a la emoción del momento.
Ahora todo iba a ser distinto. Y aunque David le había explicado todo, sin guardarse detalles, aún seguían revoloteándole mil y un dilemas.
Pero ahora no era momento para reflexiones ni dudas. Ahora era momento de relajarse, por fin, tras meses de angustia y desazón, pensando en que no tendría futuro. En que estaba viviendo a tiempo prestado.
- Bella – la llamó Carlisle a un aparte – De verdad que siento no haberte comentado esto antes. Pero… cada vez que se intentaba sacar cualquier tema relacionado, reaccionabas tan mal, que yo… opté por callar y darte tiempo. – Se explicaba ante la mirada atenta de la chica.
- Tranquilo, entiendo tus motivos. Sé que no he facilitado el poder hablar del tema. – Sonrió, haciendo un mohín divertido. – Pero… podrías haberlo intentado un poquito más – hizo un gesto con sus dedos, dándole énfasis a sus palabras, acabando con un simpático guiño de ojos.
- Lo sé… y sí, sí que tienes razón. Aunque siéndote sincero, creíamos que sabías todas las reglas del juego, pero que no contemplabas la posibilidad de convertirte y quedarte con nosotros. – Bella pestañeó sorprendida, a lo que Carlisle asintió – Sí, así es. Por eso tampoco sacábamos el tema. Estábamos dándote más tiempo para que nos conocieras, abriéndonos más para ti, y que así pudieras ser justa en tu decisión. Hasta que Alice lo vio. Ella fue la que se dio cuenta.
- Alice… - Murmuró su nombre, mientras giraba su cara hacía la nombrada, mirándola con un cariño infinito.
- Habéis conseguido crear un vínculo muy especial, y en muy poco tiempo. Porque aunque la veas tan abierta, tan amigable… Ella no lo es con todo el mundo. Su personalidad es extrovertida, simpática, si prefieres ese término, no es seria y distante como Rose. Pero la forma en la que habéis congeniado, es extraordinaria. – Carlisle dirigió su mirada hacía la vampira, mirándola con ojos paternales. – Ella es muy especial, y juntas, hacéis un par magnífico. – Su mirada voló lejos durante unos segundos. – Será fantástico cuando las dos tengáis la misma naturaleza. – Sonrió abiertamente; feliz.
- Fantástico… y más de una vez, insoportable! – Exclamó Jasper divertido.
- Yo puedo sobradamente con las dos – También se acercó Emmet, mostrando sus bíceps, riéndose a carcajadas.
- Veremos cómo aumenta su don, una vez convertida. – Comentó Jasper con aire militar, también acercándose al grupo que estaba formándose. – Será toda una incógnita, impenetrable. – Alzó las cejas.
A medida que hablaban entre ellos, sobre el don de Bella, y en consecuencia, sobre su transformación, a la susodicha, iba cambiándole el semblante.
No estaba arrepentida, ni muchísimo menos… Pero esas dudas y miedos que quería ahuyentar, volvían a ella de forma incontrolable, reflejándosele en el rostro.
- Familia, que tal si dejamos de hablar de Bella como si no estuviese delante? – Preguntó Edward algo molesto. Él estaba viendo el progreso en el rostro de Bella, y sabía, sin falta de leerle la mente, que algo estaba cavilando. Algo le preocupaba.
Todos se giraron a mirar a la chica, la cual se puso roja como un tomate.
- Bella… Estás arrepentida de tu decisión? – Le preguntó Carlisle.
- No, para nada… pero… Aunque David me lo ha explicado todo bien… Bueno, tengo ciertas dudas, o temores… Imagino que normales. Dada la naturaleza del problema – Se mordió el labio, en un gesto muy de ella, cuando los nervios la querían dominar.
- Sí, claro que es normal que tengas miedo… Es lógico. Te enfrentas a algo desconocido y que es eterno. Una vez hecho, no hay vuelta atrás. Jamás. – Le aclaró Jasper mirándola fijamente.
- El término "eterno" – apuntillo con sus dedos al aire – es grande… es infinito. Incomprensible en su totalidad por una mente humana – Contestó ella – Pero ten en cuenta, que mis opciones son claras. Así que aunque me asuste la grandiosidad del término, sigue siendo mi mejor opción. – Explico ella muy segura.
- Buena lógica, enana – Premió Emmet, dándole un suave codazo, a lo que ella le sacó la lengua, divertida.
- Bella siempre lo mira todo con lógica – Apuntilló Alice, sacándole la lengua – A veces es bueno dejarse llevar un poco. Pero en poco tiempo te darás cuenta de que tienes la eternidad para hacer y deshacer lo que quieras.
- Ella piensa como una humana… - Se acercó Kate. – Como es normal… Pero tendrás mucho tiempo para hacer cosas, cambiar tus formas… como bien ha dicho Alice.
Bella comenzó a contener la respiración; estaba sintiéndose abrumada con todo eso de "tendrás tiempo, la eternidad, pronto". Esos términos estaban ahogándola.
Su carácter le imponía tener controlados los cambios; saber cuándo, dónde, cómo… Y ahora se sentía perdida.
Edward no le quitaba los ojos de encima, al igual que el resto, que la veían que se estaba empezando a agobiar, pero nadie entendía el por qué.
Su teoría se aproximaba a pensar que Bella estaba asustada con el cambio. Que lo aceptaba porque era la opción más cómoda y segura para ella, no porque realmente la quisiera.
Solo Edward, escuchando los pensamientos de todos los presentes, a excepción de los de Bella, sabía que era teoría no era del todo correcta.
¿Qué era la opción más segura dentro del abanico que se le ofrecía? Si, por supuesto. Pero ella no la escogía solo por eso.
Ella estaba asustada porque era una situación que no podía controlar. Algo se le escapaba y por alguna razón, no lo compartía.
Así que hizo lo que sabía que Bella necesitaba. Sacarla de allí y que se aireara durante un rato.
Se acercó a ella con una sonrisa pícara, y rozó su brazo con el de ella. Sus ojos se encontraron, y no hizo falta leerle la mente: Ella estaba pidiéndole a gritos que la sacara de allí. Necesitaba estar a solas con él.
- Vámonos – Alzó las cejas, a lo que ella asintió con un ferviente movimiento de su cabeza.
Edward agarró la mano de la chica y la guio hasta la puerta de la casa. Una vez fuera, en un movimiento imperceptible, la subió a su espalda.
- Agárrate fuerte, porque vamos a volar – Sonrió pícaro, a lo que Bella le devolvió una sonrisa traviesa.
Se asió firmemente a su cuello, a sabiendas que no podría hacerle daño, y una vez Edward la supo bien sujeta, cumplió su promesa: Echó a correr, tan rápido y con tal precisión, que parecía que volasen.
El resto de los presentes se les quedaron mirando atónitos. Hasta que una risita pícara reinó en el salón.
- Pues sí que han tardado poco en darnos esquinazo – Rió Emmet.
- Conociendo a Edward, ya estaba tardando en robárnosla – Carlisle meneó la cabeza con una sonrisa feliz en su rostro.
- No… no se la lleva por un tema romántico, o que necesiten estar a solas, que también – asintió a sus propias palabras Alice – Se la ha llevado porque la conoce. Sabe que necesitaba salir de aquí – Todos los presentes la miraron interrogantes – Algo le preocupa, algo se escapa a su control y eso la abruma. Necesitaba respirar – Alice conocía bien a su hermano, y a Bella.
Estaba convencida de que en cuanto Bella se transformarse, su vínculo se estrecharía aún más. Y no solo con ella, prácticamente con todos.
Solo le preocupaban Esme, que se quedaría sin su niña humana a la que cuidar; acto que a la matriarca apenaría al principio, pero que era cuestión de muy poco tiempo, ya que en cuanto viese, que era mucho más seguro para Bella, su anhelo materno desaparecería.
Aunque confiaba en que Bella seguiría necesitando, sin ser una necesidad real, de los cuidados maternales de Esme. Ella seguiría requiriendo los mimos de la vampira durante muchísimo tiempo.
Y la que realmente le preocupaba era Rose. Ella y Bella habían forjado su amistad de forma milagrosa, a sabiendas del carácter arisco y reticente de su hermana; pero sabía que lo que más le encantaba de Bella, y que había sido lo que le favoreciera su acercamiento, era su condición de humana.
Rosalie anhelaba tanto la humanidad, la maravilla del cambio, de la evolución… Ella era la que más atenta estaba a los cambios en la sociedad, en los comportamientos a lo largo de sus 70 años de vida en el mundo; en los hombres.
Una vez Bella fuese convertida, y aunque durante unos años conservase muy patente su lado humano, sabía que la relación con Edward se llevaría a cabo y que con ella misma su vínculo se forjaría aún más… Pero con ella? En que plano quedaría Rose?
Nadie iba a darle de lado, por supuesto. Pero aunque Bella tenía un carácter muy abierto y parecía tener ciertos rasgos para compenetrarse con cada miembro de la familia, era más cercana a Alice que a Rose.
- Cariño – La sacó de sus pensamientos Jasper – ¿Qué cavila esa cabecita? – Le preguntó dándole un dulce beso en el cuello.
- Pensaba en cuando Bella se convierta – Sonrió melancólica. – Aunque me encanta tenerla entre nosotros como humana… la verdad es que, siendo un poco egoísta, estoy deseando verla como vampira. Así nada podrá arrebatárnosla. – Sonrió – Ni la enfermedad, ni accidentes, la muerte… Nada. Todo será más fácil y seguro para ella y cómodo para nosotros. – Jasper asintió – Además, que ya tengo curiosidad de verla convertida… Va a ser una vampira espectacular. Tanto por su don y sus talentos, como por lo hermosa que va a llegar a ser.
- La verdad que siendo tan preciosa como es ahora… Después del cambio… - Jasper alzó los ojos, solo de imaginarse la belleza que alcanzaría Bella. – No sé, si llegará a superar a Rose, y mira que es la vampira más atractiva que he visto en mi larga vida.
- En eso también estaba pensando… Cuando Bella cambie, sé, porque lo siento y porque de paso, lo he visto, que estrecharemos aún más nuestros lazos, pero con Rose… - Se quedó pensativa.
- ¿Ves problemas? – Le preguntó él poniéndose serio. – ¿Rose le tendrá celos a Bella?
- No, para nada… Al contrario, Rose se sentirá muy orgullosa de Bella… Pero siento que puede sentirse en alguna ocasión algo desplazada. – Jasper asintió, viendo lo obvio – Habrá que tener cuidado con eso. – Meneo la cabeza, algo ofuscada.
- Bueno, Alice… Hoy es día de planes, de reflexiones… - Le acarició la cara con gran ternura – Todos andamos algo… meditabundos – Sonrió abiertamente. Él también se sentía feliz por el cambio de rumbo que había tomado todo.
Estaba mucho más contento de la inclusión de Bella en la familia; mucho más de lo que podría parecer. Pero él también había caído en el embrujo de la chica.
Las familias se fueron dispersando, matando las horas en diversos entretenimientos. Las palabras de Alice los tranquilizaron respecto a Bella, y comprendieron que ahora, la "parejita" necesitaba tiempo a solas.
Todo había cambiado. La perspectiva del futuro cercano de Bella, se abría paso hacía una luz esperanzadora; sobre todo para que Edward y ella pudiesen comenzar a estar juntos de una vez, y así retirasen las armas de guerra entre ellos.
Pero lo que cada cual hacía en la intimidad de sus pensamientos, en especial los Cullen, era imaginar las posibilidades ahora que sabían que Bella se quedaría con ellos.
Dónde sería su próximo destino, las formas de cuidar de Bella y enseñarla en su fase de aprendizaje a la dieta vegetariana, controlar sus nuevos instintos y capacidades y un sinfín de cosas más.
Desde la última conversión, que había sido Emmet, hacía algo más de 60 años, no se había vuelto a dar el caso.
Antes de aparecer Alice y Jasper en sus vidas, el resto de la familia Cullen, habían puesto sus miras en Tania como posible pareja de Edward. Ya que ella había mostrado en contadas ocasiones su alto interés en él; pero después de varias décadas, incluso de unos años viviendo las dos familias juntas, nada había pasado entre los chicos.
Pocos años después de la aparición de Alice, ella, un día de tantos en que Emmet picaba a Edward en relación a su soltería, había comentado a modo de broma que la futura pareja de su hermano sería humana cuando la conociera.
Todos los presentes se la quedaron mirando asombrados, hasta un poco escépticos, ante el comentario de la vampira, bromeando sobre el tema.
El único que la miró serio y con una duda razonable, fue el propio Edward. Ya que aunque cuando aquel suceso ocurrió, Alice llevaba solo unos años con ellos, entre la pareja de vampiros se creó un vínculo casi inmediato; por lo que él si se tomó en serio aquel comentario. Sabía que ella no lo había dicho a modo de broma, la conocía bien, y solo por el hecho de que se esforzara enormemente en ocultar sus pensamientos, sabía que había sido una visión; seguramente débil, pero mientras nada cambiase, Alice jamás fallaba.
Y tal como había supuesto Edward, no fue otra cosa que un amago de visión. Una visión que vino formada a raíz del nacimiento de los padres de Bella. El ciclo de la vida y el destino, los uniría en sus caminos, para que trajeran a la vida a la chica que en cuestión de unas semanas, formaría parte de su familia como una semejante; como la que décadas atrás, ella auguró que sería su pareja.
Edward corrió… voló por el bosque, hasta llegar al destino que tenía pensado. Un saliente, en la desembocadura del río que bañaba Forks. Justo entre el punto donde moría el océano y nacía el río.
Precioso. Relajante. Natural. Puro.
Justo lo que sabía que necesitaba Bella. Un poco de adrenalina para que removiera su organismo, de eso se había encargado él durante el viaje, donde Bella no dejaba de gritar y reír divertida. Y ahora, un sitio que transmitiera paz y naturaleza. Para que la chica se relajara y se sintiera cómoda para hablar de lo que la preocupaba.
Después de varios minutos, donde Bella miraba al infinito meditabunda, y Edward permanecía a su lado, sin emitir ningún sonido, la chica, al fin, habló:
- Edward… - el nombrado sonrió levemente; la charla había comenzado – Tu… ¿recuerdas tu transformación? – le preguntó mirándolo primero de soslayo, para después, clavar su hipnotizante mirada gris en él.
- Sí, perfectamente – Le contestó sincero. – Es algo que no se olvida jamás… pero el dolor que se siente, al cabo de unos años, se queda en un recuerdo muy lejano. Nebuloso. Recuerdo que dolió, pero no sé describírtelo. Se ha esfumado de mi memoria. – Le sonrió haciendo un mohín.
- Bueno, eso me alienta… la verdad – Rodó los ojos.
- Bella… pregunta lo que quieras. Sabes que conmigo no tienes problemas. Suéltalo como te salga. – Le dio ánimos – Pero da los rodeos que necesites… No hay prisa. – Su sonrisa comenzaba a deslumbrarla demasiado, así que apartó la mirada, para posarla sobre el paisaje que Edward compartió con ella.
Después de unos minutos, Bella llenó sus pulmones de aire, y de paso, rellenó su interior de valor para comenzar la charla, que sabía, Edward estaba esperando.
- Tengo ciertas dudas… La verdad que pueden parecer tonterías, pero… Es el hecho de no saber cuándo, cómo… - ¿Entiendes? – Le preguntó esperanzada.
- Sí, claro que te entiendo. – Le sonrió meneando la cabeza – Te gusta tenerlo todo bajo control; o por lo menos, un mínimo, jaja – Rió, ganándose un golpe en el hombro por parte de Bella.
- Imagino que será Carlisle el que lo haga. Menos con Jasper y Alice, que llegaron ya convertidos, al resto nos convirtió él. – Le aclaró.
- ¿Por algo especial se encarga é?
- No… porque realmente podemos hacerlo todos. Aunque Carlisle es el único que ha transformado antes a un humano.
- ¿Es complicado de hacer? – Llegados a esta pregunta, la respiración de Bella comenzaba a alterarse; Edward que lo notó, se hizo el desentendido para no cortarla ahora que se empezaba a lanzar.
- No… ¡para nada! – Exclamó él divertido. – Te… - miró hacía Bella avisándola de que empezaba el tema delicado. – muerde. En el cuello y las muñecas. Es donde el flujo de sangre es más cuantioso. Así nuestro veneno entra más directo al organismo.
- Ah… - Bella trago saliva. – Tú… ¿has sido presente de alguna? – Ahora sus ojos mostraban curiosidad casi hasta infantil.
- Jajaja… Edward se hecho a reír, más por su cara cándida que por la pregunta en sí. – Sí. Estuve presente con Rose. Carlisle la llevó a casa y allí la mordió. Con Esme lo hizo en el propio lugar donde la encontró y a Emmet lo trajo Rosalie, pero yo estaba de caza cuando ocurrió. – Le relataba – Pero en lo que sí estuve presente fue en el cambio.
- ¿Cambio? – Preguntó arrugando el ceño.
- Nada más morderte, comienzas a sentir una sensación de calor; aparte de que el mordisco duele un poco… Ten en cuenta de que te atraviesan la piel y la arteria – A Bella se le desencajó la cara de golpe. – En cuestión de dos minutos, el efecto va aumentando, notando cada vez más y más calor. Hasta llegar al punto de sentir que ardes por dentro. Te repito que recuerdo la sensación, pero no el dolor.
- Joder… - murmuro Bella, volviendo a perder la mirada al infinito.
- Estoy completamente seguro de que Carlisle te administrara algo para intentar mitigar el dolor en todo lo que sea posible. – Le sonrió transmitiéndole confianza.
- Pero… ¿Cómo va a ser? ¿Echada en una cama? ¿A una hora concreta? ¿Va a ser pronto, o esperaremos?... Todas esas preguntas son las que me agobian. El estar esperando sin saber – Le confesó sincera.
- Veamos… Hoy ha sido todo algo precipitado, pero mañana hablaremos de todo esto. Se decidirá una fecha, la cual escogeréis entre tú y Carlisle; él te situará y si Alice ve algo que nos oriente de cuando es el mejor momento, se decidirá entre vosotros. – Asintió, y Bella copio el gesto – Echada en la cama, sí. Por comodidad para ti. Y la hora… pues la verdad que no te sé decir. Pero también la escogerás tú. El proceso dura 3 días máximo, aunque suele acortarse y quedar en unas 68 horas. El cambio más rápido que Carlisle ha visto, mientras vivió con los Voulturi, fue de 60. Pero la chica estaba sana, no había perdido a penas sangre… Eso cuenta mucho. Cuanto más fuerte esta… "la víctima" – Apuntilló al aire – Es más rápido – Le guiñó un ojo.
- Recuérdame hacer ejercicio – Le sacó la lengua, a lo que Edward se echó a reír.
Conversaron sobre las transformaciones de los demás miembros de la familia y de la del propio Edward, que se la describió con todo lujo de detalles; mientras Bella escuchaba atentamente, sin perderse ni una sola palabra.
La conversación se demoró durante horas, ya que a Bella, aparte de interesarle por sobradas razones, le encantaba escuchar a Edward. Su dulce y armoniosa voz; su forma de explicarse y expresarse… En fin, le gustaba todo de él.
En un momento dado de la charla, Bella dio un respigo a causa del frio. La noche se les había echado encima y estaba helando. Cuando Edward rescató a Bella de la casa, no calculó que pasarían tanto tiempo fuera por lo que no cayó en la cuenta de que la chica se abrigase más.
- ¿Tienes frío? – La pregunta realmente era retórica.
- Un poco… - Bella no se atrevía a revelarle que estaba muerta de frío, por miedo a que él diera por finalizada su conversación. Y estaba demasiado encantada con su compañía, para volver ahora a casa.
- ¿Un poco? – La miró alzando una ceja. – Estas helada. – Le dijo a la vez que le tocaba la cara. – No he notado la diferencia de temperatura entre mi mano y tu mejilla. – Le sonrió.
- Es que… no me apetece volver aun a casa. – Refunfuñó – No me apetece lidiar con todos parloteando a mí alrededor – Miró al cielo, rodando los ojos.
- Eso lo entiendo… Pero, hemos hablado de todo. Llevamos tres horas aquí. – Ella le hizo un mohín, ya que no suponía llevar tanto tiempo allí sentados. – Con esto no quiero decir que tenga ganas de irme – Sonrió – Yo también estoy encantado de estar aquí, contigo. A solas. – Y la miró.
Su mirada cambió. Sus formas recatadas y dulces cambiaron de repente, para mirarla con un aire felino. A cambio, Bella le mostró una reacción que no se hizo esperar: Sus pupilas se dilataron de inmediato, los latidos aumentaron varias pulsaciones y el frío se desvaneció.
- No estoy de acuerdo contigo en una cosa – Le corrigió. Edward la miró extrañado, cambiando su mirada felina por una curiosa – Hay un tema del que no hemos hablado. – Ahora fue ella quien lo miró fijamente, emanando su fuerza directamente, dejando a Edward fuera de juego.
- ¿Cuál? – Le preguntó él en un susurro; aunque se hacía una idea de por dónde iba a ir, el intocado, tema.
- Nosotros – Les respondió ella sin dudar.
No dio tiempo a que pasara un segundo entero, para cuando sus labios se encontraron. Se rozaron con una delicadeza infinita. Con dulzura; demostrando el amor que ambos se sentían.
Bajaron todas las máscaras, y mientras sus labios estuvieron unidos, sus sentimientos quedaron completamente al desnudo.
Edward le acarició la cara con ambas manos, transmitiéndole una ternura sin fin, enlazando la punta de sus dedos en el cabello de la nuca de Bella; acariciándolo con devoción.
Ella a su vez, se agarró a sus brazos. Tocándolos y apretándolos. Disfrutando libremente de la fuerza que se intuía habitaba en los músculos bien formados del vampiro al que adoraba.
El beso se alargó en el tiempo y los relojes del mundo se pararon para ellos. Exclusivamente para ellos, para que, después de varios meses, pudiesen al fin, enamorarse libremente el uno del otro.
Pero la realidad volvió, pese a su romántico beso, y Bella necesitó respirar.
Se separaron lo justo para que la humana pudiese ingerir aire, pero sus frentes quedaron pegadas la una a la otra, ya que a ninguno le apetecía ni lo más mínimo separarse.
- ¿Te parece bien cómo va el tema que faltaba por tratar? – Le dijo con tono pícaro.
- Aún queda mucho tema por tratar… - Le contestó de forma seductora.
Edward reaccionó como por arte de magia, y en un movimiento muy vampírico, la atrajo hacía él acurrucándola entre sus brazos y besándola con fervor.
Era suya. Podía dudar de cualquier cosa, menos de esa.
Bella estaba "obligada" a ser suya.
Y solo con el hecho de que ella no dudara ni un segundo en tomar la decisión de quedarse con ellos y por consiguiente, transformarse, disipaba cualquier rastro de duda de lo que ella sentía por él.
Las cosas iban a cambiar. Toda su eternidad se había puesto patas arriba solo con el hecho del cambio de perspectiva y futuro de Bella.
Sentía que su vida, la que sería la auténtica, comenzaba ahora. Justo en este momento en que la mujer que había conseguido enamorarlo, se entregaba a él en el beso más pasional, sincero y romántico que había dado en toda su larga vida.
Siento mucho la tardanza pero tras el ultimo capítulo la autora se replateo la historia y estuvo dadndole vueltas a como seguirla. Me ha dicho que intentara tener el siguiente capitulo para la semana que viene. Espero que disfruteis y siento muchisimo el enorme retardo. Por cierto felicitad el domingo a vuestras mamis que no hay nada más hermoso que una madre.
Besos
