Un príncipe de raza pura
Vegeta seguía cruzado de brazos y con los ojos cerrados, hasta que sintió como su ex pareja se le acercaba de nuevo.-Ya pronto nacerá..-Le habló Cannette al oído, causando que Vegeta abra los ojos pero sin mirarla.
-Si no es mi hijo, tengo pensado matarlo y a ti también...Cannette.-
Ella apegó sus dos manos hacia el hombro de él y le regaló un suave beso en la mejilla.-Que tengas buenas noches Vegeta.-Le dio una última sonrisa y sus ojos cafés chocaron con la obscura mirada del príncipe saiyajin.-Vete al demonio.-Le respondió el saiya sin hacer ningún gesto.
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Bulma estaba observando a Milk sin que ella se de cuenta de que lo hacía. Verla con ese traje saiyajin le parecía gracioso. En ocasiones, le costaba creer que era la misma persona ya que la chica poseía un carácter totalmente distinto y un comportamiento que trataba de semejar al de una mujer saiyajin, era lo que mostraba siempre y cuando Goku estuviera cerca, pero si él no estaba, ella cambiaba radicalmente su forma de ser, por una dulce y un poco infantil. Había podido ver en sus ojos la inocencia, esos gestos tan expresivos que tenía, no pasaban desapercibidos. En la cabeza de la peliazul revoloteaba la idea de comentarle esa observación que tenía sobre ella, pero la poca confianza que existía entre ambas lograba que no dijera nada. "Quizás en un tiempito mas, le diga que debe actuar tal como es, sin ninguna personalidad doble a causa de un chico."
La joven de cabello celeste estaba distraída en sus pensamientos, hasta que sintió como un objeto de metal era colocado en su cabeza, provocando que ella se de media vuelta para ver de quien se trataba.
- Taraaannn… misión cumplida.-Habló kakarotto con una gran sonrisa.
Bulma colocó su mano en el corazón, se había asustado tanto.-Gracias, muchas gracias.-tocó apenas con sus dedos el aparato para ocultar el ki y sintió mucha añoranza del pasado.
-Ahora estas a salvo y ya no temerás de que alguien te encuentre durante tu estadía en Vejitasei. Te recuerdo que estamos unos meses de paso por aquí, debido a lo que ya te conté.-Milk le guiñó el ojo y Bulma asintió con la cabeza.
-Jejeje chichi, ¿a que vinimos?.-Preguntó el saiya mirando hacia arriba y poniendo su dedo en el mentón.
A milk y a Bulma se les achicaron los ojos.-Te recuerdo que debes demostrarle a tu padre que eres un guerrero bastante fuerte y por lo tanto, no debió haberte despreciado nunca...Vinimos por la promesa que le hiciste...Recuérdalooooo.-Sus frente se arrugó y sus cejas mostraban al saiya que no estaba de muy buen carácter.
-JAJAJAJA, cierto, me había olvidado, pero es que para mí eso ya no es tan importante, mas bien, eras tú la que me pedía que viniera a enfrentarlo.-
Milk se ruborizó cruzándose de brazos y dándole la espalda.-Pero ya estamos aquí y tienes que hacerlo, además creo que no podremos marcharnos hasta que nazca el bebé .-
-¿De que bebé hablas chichi?.-Goku caminó hasta estar frente al rostro de ella y la con mucha curiosidad.-No me digas que tú ya lo has…-Sus ojos se abrieron bastante y luego se achicaron.-Ummmm jujujuiiii.-En que momento Chichi, que no me di cuenta que tuvieras a alguien.-
-¡BASTA!.-La pelinegra le dio una palmada bastante fuerte en la espalda, mientras que el rostro femenino, se ponía cada vez mas rojo debido a la vergüenza.-YO NO SOY LA QUE ESTÁ EMBARAZADA, ¡TONTO!, LA QUE VA A TENER UN BEBÉ ES BULMA, ¿QÚÉ NO TE HAS DADO CUENTA DE SU VIENTRE?.-Chichi apretó los puños con fuerza.
-JAJAJAJA, cálmate Milk, es que pensé que tu ibas a…jejeje.-Se puso su mano atrás de la cabeza y se rascó.-Bueno, no tengo la culpa de no ser tan observador, pero ¿por qué dices que tenemos que esperar a que nazca?.
Milk suspiro resignada "Sólo porque lo quiero, es que le aguanto muchas de las tonterías que dice." Pues porque los planetas que están próximos a Vejitasei no son seguros para ocultarnos, recuerda que han sido conquistados por el rey y muchos de ellos forman parte de su imperio, si aterrizáramos allí sería un peligro, nos tomarían como esclavos, a menos que lucháramos contra ellos y aunque les ganáramos, provocaríamos alboroto, por esa sencilla razón no es apropiado para ocultarnos.-Hizo una breve pausa y tomó aire.-En cambio si nos vamos a otro planeta que este alejado, tardaríamos mucho tiempo en llegar..unos cuatro meses por lo menos y el bebé de Bulma nacería en la nave espacial.
Bulma escuchó atentamente las palabras de Milk y respondió.-Sería mejor arriesgarnos.-
Chichi voltio su vista.-Bulma, entiendo que te quieras ir, pero te digo que yo no se nada de partos, no quiero asustarte, pero el embarazo de un bebé saiyajin es bastante complicado, no me perdonaría si algo malo les llega a pasar.-
-Pero igual tendría que dar a luz sola.-Bulma frunció el ceño.-No le veo sentido a la espera.-
-Pues, yo sí.-Milk encaró a la embarazada.-Si tu parto se complica tendremos que pedir ayuda a alguien..-
-¿A esos saiyajins?.-Bulma preguntó con enojo.-No quiero ninguna ayuda de ellos y dudo mucho que la reciba.-
Milk miró hacia kakarotto.-Goku, ¿tú conoces a alguien que nos podría ayudar?.-
Kakarotto puso seria su mirada por unos instantes tratando de hacer memoria.-Realmente no conozco a mucha gente, apenas viví aquí.-
-¿Lo ves?..Antes de ayudarme quizás maten a mi hijo y a mí también.-Bulma comenzaba a irritarse por la oposición de su conocida.-
-Un viaje espacial no es un paseo, muchas veces hemos sido golpeados por meteoritos, incluso hemos tenido que hacer aterrizajes de emergencia al ser impactados por algunos de ellos, sin contar que existen piratas espaciales a los cuales les encanta subirse a otras naves para saquearlas y violar a las mujeres, no sabemos que tan fuertes podrían ser, quizás ni Goku ni yo le haríamos frente a ellos, no sabes con que te toparas en este universo, ¡entiéndelo!.-
Bulma agachó la mirada, parte de ella comprendía lo que le querían decir, pero su terquedad era mucho mayor.-Yo soy una científico, podría mejorar la velocidad de la nave y poner alertas para que nos avisen de los meteoritos, lo de los piratas espaciales sería un riego, pero supongámonos que no nos tropecemos con esos sujetos y llegáramos bien a nuestro destino.-
-¿Y que hay con el combustible?.-No tenemos lo suficiente, tendremos que quedarnos aquí un tiempo para obtenerlo y por cierto..No hay materiales o lo que se llame para que puedas construir todo eso que dices, en las ruinas de los Tsufurus se han destruido todo resto de su tecnología y sólo quedan cientos de aparatos que no valen nada.-
-¿Pero como crees que construí este aparato?.-Bulma señaló con el dedo su invento.
-No es lo mismo, la nave espacial requiere cosas mucho mas complejas para funcionar.-
-Pues yo creo que si encontraré algo que valga la pena, ¿me acompañarías a ir kakarotto?.-Bulma lo miró con decisión.
Goku observaba las dos mujeres simultáneamente.-Eh, Bulma cuando fui el tiempo estaba feo, no es conveniente que vayas y no estoy mintiendo. Espérate unos días y yo te llevo allí, no perderemos nada si lo intentamos ¿verdad?.-Miró hacia su amiga chichi buscando la aceptación de sus palabras.
La pelinegra suspiró resignada.-Esta bien, no perderemos nada.-
Los dos sonrieron hasta que Milk comentó.-Tu bebé nacerá a los 7 meses, sólamente te quedan dos meses para el parto, creo que por eso no me entendías.
-¿Qué?.-Preguntó Bulma impactada.-Son nueve meses de gestación.-
La pelinegra negó con su cabeza.-Para los bebes saiyajins son siete meses de espera, no se si tú caso será igual, ojala que se tarde un tiempito más.-
A Bulma le latía el corazón.-Pues si es así, creo que debo irme preparando.-Dio un pequeño vistazo a su vientre. "A hora que lo pienso está demasiado grande para los cinco meses que tengo ¿a qué se deberá?.-
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El príncipe Vegeta, no fue a ver a ningún integrante de su familia cuando salió de el subterráneo. Se alejó del castillo volando y sin decir a nadie a donde se dirigía. No acostumbraba a dar explicaciones, pero quizás esa noche no regresaría a dormir, sabía que el rey y la reina adivinarían que estaría haciendo lejos del palacio. Iba a comprobar con sus propios ojos si ella se había ido, tenía ese enorme presentimiento de que Bulma continuaba en Vejitasei.
El viento se hacía cada vez mas frío y fuerte en el lugar en donde compartió momentos únicos con la mujer de cabellos claros. Respiró hondamente y abrió sus labios para poder decir un nombre.
-Bulma.-Vegeta miraba cada rincón de las ruinas de los Tsufurus, con la esperanza de hallarla, recordaba perfectamente el aparato oculta ki y por ese motivo seguía volando, manteniendo esa última esperanza de traerla de vuelta a sus brazos. Aterrizó justo en el lugar donde por primera vez tuvieron un acercamiento íntimo.
-BULMAAAA.-El príncipe gritó con fuerza el nombre de la peliazul, escuchando sólamente el eco de su voz y el ruido que hacía el viento al pasar.
-BULMAAAAAA.-El saiya arrugó su nariz y se dejó caer de rodillas al suelo.-Maldita sea, MALDITA SEA.-Alzó la voz y golpeó fuertemente la arena con sus dos puños.-Ya te he buscado adentro de esas ruinas y no estas, ¿TE FUISTE VERDAD?.-Vegeta estaba gritando al aire, sabía que nadie lo escuchaba, pero lo hacia porque necesitaba dejar salir la rabia en su interior.-AHORA ERES LIBRE PARA HACER LO QUE TE PLAZCA, ¿ESO ERA LO QUE QUERÍAS CIERTO? Él sentía mucha impotencia, le costaba asumir que había perdido a la persona que más quiso.-VETE LEJOS DE AQUÍ Y NO VUELVAS NUNCA.-Una aura dorada rodeó completamente al saiya y sus pies se despegaron del suelo, volando a la máxima velocidad. Sus cabellos dejaron de ser negros como la noche.-LÁRGATE A DONDE QUIERAS, NO TE BUSCARÉ MÁS.-Los ojos de Vegeta se cerraron por un segundo y luego se abrieron mostrando un notorio cambio de color y también reflejando todo el odio que tenía en lo mas profundo de su ser.
Recorrió gran parte del desierto y divisó una cueva con una fogata encendida, bajó su mirada y alcanzó a ver a alguien, mas no a la persona que deseaba encontrar, aunque sus palabras digan lo contrario.
Los ojos verdes chocaron con otros ojos de color negro. La velocidad del saiya disminuyó al pensar que se trataba del conde Bardock debido a la apariencia física.
"Es el príncipe, no me cabe duda, es la armadura que usan los de la realeza." Pensó kakarotto sin perderle de vista.- Y aparte se puede transformar en súper saiyajin al igual que yo." La mirada de kakarotto reflejaba gran emoción. "No soy el único que puede hacerlo. Me pregunto si algún día podremos luchar él y yo."
"¿Qué hace el idiota de Bardock por aquí?."Vegeta retomó su vuelo a más velocidad aumentando su aura dorada para iluminar su camino.
-La estaba buscando a ella.-Kakarotto sonrió con algo de pena.
Bulma y Milk salieron de la cueva con cautela. "Vegeta, me alegro de que hayas decidido marcharte, intenta rehacer tu vida, como yo pienso hacerlo con la mía". Una sonrisa apareció en su rostro, sentía pena, pero no ganas de llorar. "Me haré mas fuerte por mi hijo, él necesita un pilar estable donde pueda apoyarse."Bulma miraba con melancolía el cielo."Yo cuidaré muy bien de tu hijo, te lo aseguro, aunque no sé si él te importa, ya que no pude decirte que estaba esperando un pequeño."
La peliazul logró subir su autoestima en pocos días. Había sido victima de tener pensamientos carentes de amor propio, debido a muchas agresiones que sufrió en el palacio, esas que no te hieren de manera física, sino psicológicamente. Ella no estaba acostumbrada a ser tratada como una esclava y mucho menos permitir que otros individuos la miren como un ser inferior. "Créeme Vegeta, tomamos la mejor decisión, Cannette te dará al heredero que necesitas y yo mantendré a mi hijo alejado de las costumbres asesinas de los saiyajins.-
Unos delgados brazos rodearon a Bulma.-Entremos a la cueva, hace mucho frío y te puede hacer mal.-
La embarazada acarició esos brazos y ambas entraron rápidamente a su refugio
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Varios semanas después, se habían reunido el rey Vegeta y sus concejeros para dar fin a la escasez de vivienda y alimento que estaban padeciendo los saiyajin, debido al ataque de los soldados de Cold. La mayoría de los sembríos habían sido arrasados, muchas casas fueron destruidas y también gran parte de la ciudad.
La sala del trono del rey Vegeta estaba completamente impecable, se veía exactamente igual a como era antes, solo que un detalle la hacia diferente, y ese era que habían menos de la mitad de su guardia real parados a lo largo de la alfombra roja, que partía desde la silla del rey hasta la entrada del aquel lugar.
Las grandes puertas doradas se abrieron, dando paso a un escuadrón de clase baja, todos se reverenciaron ante el rey y colocaron su puño en la altura del pecho. Poco tiempo de dialogo se cruzó entre el monarca y ellos, la situación no era nada fácil, necesitaban de muchas riquezas para levantar nuevamente a Vejitasei, sus otros planetas que tenían conquistados ya habían sido explotados en su totalidad, sus riquezas naturales se habían ido con el pasar de los años, solamente les quedaban los esclavos que servirían como mano de obra para levantar las viviendas y estatuas de la ciudad. Detendrían todo alquiler de esos personajes con cualquier otro individuo que requiera sus servicios, para el rey primero estaba su pueblo y esa era su prioridad. A falta de guerreros de elite se tuvo que recurrir a los clase baja para la conquista planetaria.
Al terminar de escuchar la nueva orden, los guerreros se marcharon a la Torre de la fuerza, para lograr cumplir su misión. El planeta Cold 12 era su objetivo de invasión, habían puesto mucha atención al pedido del rey, su éxito dependía de la colaboración con otros escuadrones, no sólo uno se encargaría de arrasar con los soldados que vigilaban dicho planeta, el futuro de un Vejitasei mucho mas avanzado dependía de su victoria.
El rey había salido de la corte para dirigirse al palacio, la hora del almuerzo había llegado y el cansancio de estar dando órdenes desde la madrugada comenzaba a fatigarlo, estaba movilizando casi a todo un planeta para lograr sus objetivos, él era un hombre bastante avaricioso y luchador, esas eran sus mejores cualidades que poseía a la hora de emprender las conquistas en el espacio.
A cada instante escuchaba el despegar de las naves hacia el destino impuesto por las grandes autoridades del planeta. El monarca iba caminando hacia el comedor, para poder almorzar y lograr estar en pie el resto de la tarde. Al entrar pudo percibir que sólo se encontraban las dos hembras que habitaban en el palacio.-¿Donde está Vegeta?.-Preguntó él con enojo.
-Vegeta no ha regresado a casa..no creo que necesite decir donde puede estar.-
-Imagino que buscando a la esclava fugitiva.-Sonrió el rey sentándose en la silla.-Dejémoslo que la busque hasta que se harte, sería bueno que se de cuenta que ya no está mas aquí.-
-Ese muchacho si que es un sentimentalista.-Suyai se llevó la copa de vino a los labios y algo captó su atención "¿Por qué Cannette tiene esa cara tan extraña?" .-¿Te ocurre algo?.-Habló seriamente dirigiendo su mirada a la embarazada.
-Parece…que ya quiere nacer.-Contestó la muchacha de cabello café con mucha dificultad y sosteniendo su vientre.
El rey paró de comer y le dio un vistazo, mas no dijo palabra alguna.
-¿Segura?.-La reina dejó la copa a un lado y se levantó rápidamente acercándose a la joven.
-Sí, ya casi cumplo… los 7 meses, supongo que me..he adelantado por cinco días.-Hizo una nueva mueca debido al dolor.
Suyai alzó un poco su brazo e hizo un gesto con su boca a la servidumbre.-Acompáñenla a la sala de partos.-Dio la orden y se fue a sentar a su lugar.-Cuando nazca el crío quiero saberlo de inmediato y tú Cannette, deja de estarme mirando y retírate a cumplir tu deber.-
Cannette se puso en pié y algunas de las sirvientas intentaron ayudarla, pero esta reaccionó de manera agresiva y se fue a paso lento del lugar.
-Ya llegó el día mas esperado rey Vegeta.-Ella le sonrió y apoyó su espalda a la silla de modo de descanso.
-Ojala que realmente sea hijo del príncipe.-El rey miró molesto a su mujer.
-¿Vegeta te vino con ese cuento? Que sepas que yo también lo he escuchado y debo decirte que nadie coronará a ese mocoso sin antes tener las pruebas de ADN en mano.
-Al menos usas la cabeza en estos días.-El rey le habló en tono duro y de un sorbo acabó con la bebida que le quedaba en la copa.
-Tu cambio no podía durar mucho tiempo, pero créeme que te prefiero así, te ves mucho menos patético cuando no dices esas cursilerías baratas.-Ella también acabó su bebida y volvió a decir.-Ya se de donde sacó tu hijo ese lado débil, quizás seas tú quien le dio esos genes tan estúpidos.-Ella alzó la vista para encararlo y rápidamente pudo fijarse que él le había arrojado un cuchillo. Se movió un poco de su lugar y el objeto filoso quedó incrustado en la pared."Este hombre siempre intenta amenazarme de muerte con sus acciones y palabras, sino supiera de que él siente algo por mí, creo que no me sentiría tan confiada, pero ¿hasta cuando voy a soportarlo?".Suyai apretó sus dientes y su mano se dirigió al cuchillo para sacarlo de la pared, sin perder de vista a su "pareja". Una vez que lo tuvo en las manos lo alzó apuntando al rey con el objeto filudo. -Majestad, debería practicar mejor la puntería.-Le regaló una sonrisa bastante fingida llena de maldad y desprecio. "Quizás yo te mate algún dia con este cuchillo".Pensó antes de soltarlo encima de la mesa y que el rey se levantara para marcharse.
-La próxima vez no seré tan benévolo-Agrego el rey antes de cerrar la puerta y marcharse.
Suyai suspiró y alcanzó la botella de vino.-Estas relaciones familiares llenas de violencia.-Inhaló el olor embriagante del líquido rojo.-Dice puras estupideces, y cuando llega la noche lo único que desea es poseer mi cuerpo, ¿por qué no se busca sus concubinas y me deja en paz de una puta vez?.-Decidió dejar la botella sobre la mesa y continuar su almuerzo. "No volveré a tomar como antes. Superé mi tapa de adicción al vino y no estoy dispuesta a recaer" Su mano apoyó a su mejilla y pudo fijarse que no estaba sola.
-Las cosas que uno se debe de enterar.-Vegeta sonrió y se sentó en la mesa.
Suyai gruñó y lo miró con fastidio.-Pues no creo que te cause un trauma lo que acabaste de escuchar…ya no eres un niño.-
-NO...- contestó Vegeta aburrido y comió cualquier cosa que veía frente a él.
La reina lo inspeccionó completamente sin perderlo de vista.-¿Has estado entrenado?.-Preguntó al verlo con semejantes fachas.
Vegeta tragó un bocado y asintió.-¿algún problema?.-Se levantó un poco y tomó la botella de vino que dejó su madre, comenzando a beberla hasta acabarla.
-Ninguno, dijo ella volviendo su mirada al plato.-Tu hijo está por nacer.-
-El hijo de Cannette está por nacer.-Corrigió el de manera burlona.-Mandare a hacer esos exámenes de sangre apenas haya nacido.-
Suyai cruzó sus manos y mencionó.-¿De quien tienes sospechas? ¿Quién crees que pueda ser el padre de la criatura esa?.-Lo enfrentó con la mirada desafiante.-Al menos necesitas tener sospechosos Vegeta.-Golpeó la mesa para logar que su hijo la mire a los ojos y deje de ignorar lo que le decía.
-No lo tengo, lo que sí puedo decirte es que yo siempre me cuidé para que esto no pasara.-Vegeta arrugó el ceño.- Y de repente cuando me separo de ella sale con que esta preñada.-
-Tomaste prevenciones, ¡que gracioso!..-
-Yo no le veo lo gracioso, madre.-
-Pues te diré que si hiciste ese método que todos los machos usan para evitar que la hembra se quede preñada, te diré que esa técnica no es nada segura.-
Vegeta la miró inquieto.-¿y usted como sabe?.-
-Pues porque yo quedé preñada y eso que usé el método ese y las famosas hiervas anticonceptivas.-
"¿Cómo que las usó?..se supone que mi padre y ella tuvieron que fornicar sin usar esas tácticas para engendrarme a mi."Vegeta quedó confundido. "¿Será que no pensaban tenerme aún? Mmm…. Pero que yo sepa, mi padre ya estaba en la edad tope en donde se obliga a tener un heredero."
-La reina de Vejitasei se levantó del asiento.-Me voy, cualquier cosa sobre el mocoso te aviso y aprovecho para decirte que las órdenes de ADN fueron dadas.-
-hmp.- RAYOS.- "Si es mi hijo pues ya cumplí con el heredero que se me pidió para mantener mi titulo como príncipe y futuro rey, además Bulma ya no está aquí, así que no tengo de que preocuparme. Ya no peligra nuestra relación a causa del mocoso porque es inexistente en estos momentos…Ella se fue.-La mirada del príncipe estaba perdida observando el cielo rojizo de Vejitasei desde la ventana. "Estúpidos protocolos."
Cuatro horas habían pasado en el planeta de los saiyajins y por fin Cannette lograba finalizar su trabajo de parto, luego de extensas momentos de sufrimiento, sudor y dolor, por fin había podido traer al mundo al pequeño que estuvo esperando en su vientre por 7 meses.
A penas nació el niño fue retirado del lado de su madre y sometido a múltiples exámenes.
El bebé fue colocado primeramente en una especie de incubadora para poder ver su potencial. Los monitores señalaban que el niño pertenecía a la clase alta, su poder era bastante elevado, posiblemente iba ser aceptado por el rey Vegeta y la salud estaba en perfectas condiciones. Cada parte de su cuerpo estaba en perfecto estado, su revisión era muy minuciosa debido a que al menor problema físico, el niño será sacrificado, no permitían saiyajins defectuosos en su planeta, porque no tenían futuro como guerreros y asesinando a los niños mal formados se reducía el nivel de problemas genéticos, o al menos eso pensaban..-Físicamente esta todo en orden.-Habló un médico bastante anciano que tenía años trabajando en el lugar. Con dificultad se puso de pié y se acercó a su colega.-Necesito ir a ver algunas cosas que dejé olvidadas en el otro laboratorio. Hazte cargo de realizarle las pruebas sanguíneas y compararlas con las del príncipe Vegeta, si sale el ADN negativo, me llamas de inmediato, yo soy el encargado de dar la noticia a la familia real, ¿lo has entendido?.-Preguntó severamente al médico que recién se había incorporado hace unos meses atrás.-Lo entiendo, no se preocupe.-
Una vez que el doctor anciano se retiró, el otro tomó su lugar y procedió a extraerle sangre al pequeño, causando que el niño comience a llorar.-Shh, no debes ser un llorón, los saiyajins machos no lloran, eso es cosa de las hembras.-Sonrió al ver que el pequeño se tranquilizó y volvió a retomar la siesta.
"Aún me parece increíble que seas hijo de Cannette, mi sobrina si que ha crecido rápido." Pensó el saiya de cabello café antes de comenzar a analizar la sangre.
Fin del capítulo
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