Soloemma: No, gracias a Dios no me ha pasado nada... Nada más que no tener tiempo, entre las vacaciones y los exámenes que me esperaban a la vuelta me he despistado un poco, de modo que gracias por recordármelo, (ya que al enviar el review me aparece en mi correo). Eso y que he tenido que escribir este capítulo dos veces por problemas técnicos :-S

Muchas gracias por tus palabras, de verdad, no sabes cuanto me alegra conseguir con una de mis historias algo que a mí me ha pasado con grandes libros, eso de leer y leer hasta terminarlo de una sola vez (o en tu caso de 'casi' terminarla, perdona por eso).

Invitado del 23/07: espero que te guste este nuevo capítulo por el que sé que habéis estado esperando tanto.

Minako Uzumaki: Como siempre, muchas gracias por tus palabras :-)

Saffuran: me temo que toda historia llega a su fin, y aunque a esta a un le queda un poco, es preferible que el lector se quede con ganas de más a que se aburra por lo larga que es.

Con respecto a los saltos entre cuando se habla en primera y tercera persona... Os pido disculpas a tod s por ello, sé que es bastante confuso y más de una vez he intentado arreglarlo (de hecho en el documento original están bien diferenciados) por desgracia, cada vez que lo edito, el programa (de fanfiction) vuelve y los quita. Si alguien sabe como evitar que pase esto le agradecería que me lo dijera para evitarlo en futuras historias, ya que espero seguir subiendo, no de Harry Potter, pero si de otras series tanto de televición como de libros que me han gustado mucho.

Finalmente decir que ya queda poco, muy poco, para que esta historia de ya ¡200 páginas! acabe, sólo espero que hayáis disfrutado tanto vosotros leyéndola como yo escribiéndola y, sin más dilación:

Capítulo 35

En capítulos anteriores...

- Hoy es el día - anunció -. En dos horas atacaremos Hogwarts.

Me quedé petrificada al tiempo que comenzaba a aterrorizarme. ¿Qué? ¿Hoy? ¿Hoy atacaría y, Hogwarts, ni más ni menos? ¿Pero es qué estaba loco? Por supuesto que lo está respondió mi mente.

- Pero, mi señor - dijo uno de ellos ¿Lucius, tal vez? Era imposible saberlo con certeza -. Las defensas de Hogwarts son impenetrables. ¿Cómo conseguiremos entrar?

- No lo haremos - sonrió él ampliamente -, les haremos salir a ellos -. Y con esas sencillas palabras pareció convencer a todos los presentes. Cómo si fuera tan fácil, de ser así el castillo habría sido atacado mucho antes, me preguntaba que clase de farol estaría planeado. Aún así debía avisarlos, debían estar preparados, para cuando volvía a atender a la reunión Voldemort decía -. Para evitar posibles filtraciones, todos permaneceremos aquí hasta que llegue el momento del ataque - dijo dando la "reunión" por terminada. ¡Maldición! ¿Si no podía salir de allí cómo demonios iba a ponerlos sobre aviso?

De repente me acordé, ¡la pulsera! Gracias a Merlín por la pulsera, era el regalo más útil que me habían regalado en mi vida. Me di la vuelta y, disimuladamente, tomé la serpiente entre mis dedos. Por una vez todo este asunto de las máscaras iba a tener algo bueno, de ese modo no sólo no podrían oírme, sino que no podrían verme mover los labios.

- Severus - lo llamé -. ¿Me oyes, Severus? -. Sev me había dicho que permanecería despierto hasta mi regreso pero eso no significaba que no pudiera haberse quedado dormido mientras esperaba.

- Aquí estoy, Shayleen, ¿dónde estás? ¿Ya has vuelto al castillo?

- No. Escucha, no tengo mucho tiempo. Atacarán el Castillo en dos horas, avisa a Dumbledore - acababa de decir eso cuando sentí una mano en el hombro, inmediatamente solté la serpiente y rogué para que Severus hubiera entendido el mensaje completamente y que mi actuación no hubiera sido sospechosa. Cuando me giré para saber quién se había acercado a mí vi que la mano pertenecía al mismísimo Voldemort.

- Acompáñame - fue todo lo que dijo. Cómo podía saber quien era yo bajo todo ese disfraz era algo que escapaba completamente a mi entendimiento, no obstante, no quise darle más vueltas por lo que lo seguí sin decir palabra. Cuando cruzamos una pequeña puerta casi escondida al fondo del cuarto me sorprendí al comprobar que se trataba de su propio cuarto -. Puedes quitarte la máscara - yo lo hice, sinceramente no creía tener otra opción, fue tras hacerlo cuando no pude evitar echar un rápido vistazo a mi alrededor, vistazo que se detuvo en seco al ver la enorme serpiente que me había visitado la noche anterior sobre su cama. Voldemort sonrió al ver en mi mirada el reconocimiento -. Creo que ya la conoces. Shayleen, Nagini, Nagini, Shayleen.

¿¡Nagini!? ¿Esa serpiente era Nagini? ¿Pero cuántos años se suponía que vivía esa cosa? No pude evitar una mueca de asco que pasó desapercibida por él al estar demasiado ocupado acariciándola. Pude oírle hablando en Parsel y a ella contestándole algo, aunque no tenía ni idea de que se acababan de decir. Posiblemente algo acerca de la comida ya que, inmediatamente después, le ofreció lo que parecía ser el cadáver reciente de un... ¿¡Gato!? ¡Por el amor de Dios!

¡Esa cosa comía gatos! No pude evitar un escalofrío al pensar que hubiera pasado si me hubiera tropezado con ella en mi forma animaga. Cuando pareció satisfecho, volvió a acariciar la cabeza de la serpiente una vez más antes de volverse hacia mí.

- Dime, Shayleen, tus... "Amigos" esos Gryffindor, ¿confían en ti? - preguntó acercándose.

- Sí - respondí.

- ¿Les importas? - volvió a preguntar él dando un paso más en mi dirección.

- Sí - contesté.

- ¿Estás segura? - preguntó dando un nuevo paso, mirándome fijamente a los ojos.

- Sí - repetí tajantemente.

- Bien - sonrió él -, porque serás tú quien los haga salir -. Entonces lo entendí, quizá su plan no era tan descabellado como había podido creer en un primer momento.

- ¿Seré el cebo?

- ¿Cebo? - repitió paladeando la palabra -. Sí, creo que eso lo define correctamente - él volvió a sonreír sin apartar su mirada de mí -. ¿Crees que saldrán a ayudarte? - a pesar de que hubiera deseado que no fuera así, la respuesta a su pregunta era muy simple.

- Sí - afirmé.

- ¿Estás convencida de ello?

- Lo estoy - repetí.

- Veamoslo - sonrió y, prácticamente, materializando su varita de la nada, me apuntó con ella.

Voldemort levantó su varita y, sin tan siquiera dudarlo un instante, pronunció un cruciatus. Shayleen no pudo evitar gritar por el dolor que ese ataque le acababa de causar. Su alarido fue tan fuerte y tan lleno de dolor que todos Mortífagos que se hallaban en la sala contigua miraron hacia la puerta desde donde había procedido el grito. Por las mentes de casi todos ellos pasó el mismo pensamiento, agradecían no haber sido los elegidos para esa particular misión.

Tras el primer grito, le siguieron algunos más pero ninguno tan alto como el primero. Era como si, tras ese primer alarido, su voz se hubiera roto. Lucius sabía que era Shayleen la dueña de esa voz. Desde que le hubiera hablado a Lord Voldemort de ella tras lo ocurrido en la casa de los Black el día de Navidad, éste se había mostrado extrañamente interesado en ella. Y su interés había alcanzado cuotas insospechadas tras haberla conocido finalmente. Estaba fascinado con ella, casi como si fuera un puzzle por resolver, un acertijo que descifrar y, ahora, la había convertido ni más ni menos que en la pieza clave de todo su plan; y, sin embargo, nada de eso le había impedido torturarla del modo en que lo estaba haciendo. Malfoy sintió como le recorría un escalofrío, si hacia eso con una persona que le gustaba... ¿Qué no haría con aquellos que odiara? Por primera vez se comenzó a preguntar si no sería mejor irse de allí y alejarse de él lo más posible, mas tan pronto como esos pensamientos aparecieron en su mente, desaparecieron.

No había escapatoria, nunca la había habido y nunca la habría. No si de verdad quería proteger a Narcisa y a sí mismo. Sin tan sólo supiera que podía ser derrotado... Pero no podía serlo, él era invencible. Lo sabía con cada célula de su ser. Voldemort ganaría esta batalla y ganaría la guerra.

Tras la paliza, Voldemort le había vuelto a cubrir la cara con la máscara para que el resto de Mortífagos continuara sin saber su identidad, sólo le había encargado a Lucius que la llevara de vuelta a Hogwarts y que la dejara en el lugar acordado. Shayleen había quedado en tan mal estado que Lucius se había visto forzado a llevarla en brazos todo el trayecto. La dejó justo en el límite de las defensas de Hogwarts tendida sobre el campo, al hacerlo le había quitado la mascara nuevamente para que los del interior pudieran reconocerla con facilidad.

Estaba exhausta y dolorida a partes iguales, Riddle realmente había disfrutado de la golpiza que me había dado, eso era lo que mas miedo me había dado, esa sádica sonrisa que había permanecido en su rostro mientras usaba su varita para lanzarme hechizos una y otra vez y Nagini... Esa asquerosa serpiente había disfrutado del espectáculo tanto o mas de lo que lo había hecho su dueño. Nunca había sido partidaria de las serpientes pero ahora... Ahora definitivamente no quería volver a ver una en lo que me quedaba de vida.

No estaba segura de que era lo que ese psicópata había planeado para hacerles saber que estaba ahí fuera tirada. En lo único que pensaba era que debía avisarles, hacerles saber que era una trampa, que no acudieran a mi rescate, aunque eso supusiera un nuevo castigo por parte de Riddle por haberle estropeado sus planes. Lucius me había llevado en brazos hasta una parte del campo donde me había dejado en el suelo con una delicadeza que no esperaba de él, lo había reconocido a pesar de la máscara por sus ojos. Me quitó la máscara y, justo antes de irse, juraría que le oí decir "lo siento" pero, en realidad, nunca supe si realmente lo había dicho o si mis oídos me habían jugado una mala pasada.

Tomé la serpiente entre mis dedos y rogué para que Severus pudiera escucharme a pesar de lo desfallecida que me encontraba.

- Es una trampa - dije -. No os acerquéis.

- ¿Shay? - lo escuché decir -. ¿Estás bien?

- Sí. No os acerquéis - repetí y solté la pulsera. Señor, estaba tan cansada, tan dolorida, podía sentir cada uno de los doscientos seis huesos de mi cuerpo, ni tan siquiera podía moverme sin que algo me doliera. No sé cuánto tiempo pasó hasta que oí una voz a mi lado.

- Shay, por Merlín, ¿qué te han hecho? - dijo la voz de Severus.

- ¿Severus? - lo llamé abriendo los ojos, sin embargo, no había nadie. No sabía que estaba tan mal como para estar teniendo alucinaciones. ¿Me estaría volviendo loca?

- Sí, estoy aquí, Shay - repitió su voz. Pero yo continuaba sin ver a nadie, fue entonces cuando levantó lo que llevaba puesto y me permitió verlo. Por supuesto, era la capa de la invisibilidad de Harry, ¿o ahora sería más bien la capa de James? No importaba, lo importante era que Severus estaba a mi lado -. Acércate a mé, tenemos que salir de aquí antes de que se den cuenta.

Me llevó en brazos, como anteriormente había hecho Lucius, y me sacó de allí. Creí escuchar algo de pelea a lo lejos, supuse que sería una estrategia de distracción para poder sacarme de allí con disimulo. Severus me llevó hasta un lugar seguro donde me ayudo a sentar y nos quito la capa. Nada más hacerlo me quitó la capa que llevaba.

- Oh, Shay... - susurró él al verme.

- Es peor de lo que parece - fue lo único que se me ocurrió. Él cabeceó sin decir palabra y sacó su varita comenzando a decir cuanto hechizo de curación conocía.

- ¿Mejor? - preguntó unos minutos después.

- Sí, gracias - contesté, esta vez siendo sincera, no sabía cuánto durarían sus efectos pero por el momento me sentía mucho mejor. Ya apenas tenía dolores -. Ahora debemos unirnos a la batalla. Tenemos que proteger el Colegio y hacerles entender a los Mortífagos que no somos tan fáciles de derrotar -. Severus sonrió, supongo que aun a pesar de sí mismo, y afirmó.

- Sabía que dirías eso, por eso te traje esto - yo lo miré sin entender hasta que me enseñó de lo que estaba hablando, eran una capa y una máscara -. Nos lo dio Dumbledore en la reunión.

- A eso se refería el otro día - sonreí tomando las cosas y poniéndomelas -. ¿Dónde están?

- En el lado norte - me dijo.

- ¿Y a qué estamos esperando? - sonreí.

La Orden del Fenix combatía a cuanto Mortífago se le ponía enfrente. Comandados por Bellatrix, los seguidores de Voldemort atacaban una y otra vez las defensas del Castillo sin éxito, su plan inicial había fracasado, los habían atacado por sorpresa y habían perdido de vista a Shayleen quien ahora había desaparecido. Ella lo sabía, lo sabía desde el principio, esa maldita de Shayleen no era confiable, al menos ahora también lo sabría Lord Voldemort. Deseaba tener la oportunidad de encontrársela en la batalla, entonces volvería a usar un Avada y esta vez no permitiría que nadie se lo impidiera.

- ¡Vamos! ¡Seguid lanzando Kevadas! - gritó ella, su voz se vio sofocada por la máscara.

Esquivó un par de hechizos mientras adelantaba filas, quería llegar al Castillo, quería ser ella quien consiguiera traspasar sus defensas para demostrarle a Lord Voldemort su valía.

Sirius estaba peleando lo mejor que sabía, usando todas las técnicas que habían aprendido y practicado tanto en las clases de Defensa como en las clases particulares que habían tomado de mano de Alastor, Dumbledore y Shackelbolt. Acababa de deshacerse otro Mortífago cuando uno que no había visto lo atacó por la espalda, apenas si tuvo tiempo para esquivarlo tirándose al suelo gracias al grito de advertencia de uno de los suyos. Desde donde estaba consiguió dejarlo inconsciente dándole tiempo a él para volver a levantarse y seguir con la batalla, pero no fue antes de que su máscara cayera al suelo partida en dos, demostrando lo cerca que ese conjuro había estado de conseguir su propósito.

Bellatrix casi no podía creer en su suerte, allí frente a ella, a tan solo unas decenas de metros, estaba su primo. Sirius Black, otro que había caído en las redes de esa intrigante, camino un par de metros más y dejó caer su máscara. Quería que él supiera que era ella, quería que lo último que viera en su vida fuera su cara. Su cara y su brazo al lanzarle su hechizo.

- Avada Kedavra.

Sirius se había quedado paralizado al ver a su prima en medio del campo de batalla, sabía que pertenecía a los seguidores de Voldemort, mas en su fuero interno no deseaba encontrarla allí, no quería tener que pelear con alguien de su propia sangre, aun no se encontraba preparado para ello y no sabía si algún día lo estaría; precisamente por ello, cuando la vio apuntándole con la varita y la oyó pronunciar esas palabras no se lo pudo creer. Se quedó allí, petrificado, mientras la luz verdosa del hechizo se acercaba a él. Justo cuando ya se daba por muerto, una sombra se cruzó en su camino haciéndolo caer y recibiendo el impacto del hechizo.

Severus y yo llegamos lanzando hechizos a diestro y siniestro hasta donde se encontraban luchando nuestros compañeros y amigos. Ahora que todos íbamos enmascarados, en nuestro caso con unas mascaras doradas, me era igual de imposible reconocer a quienes estaban bajo ellas. Vi como uno de los nuestros estaba a punto de ser atacado por la espalda al verse distraído por otro de los Mortífagos que lo estaba atacando.

- ¡Cuidado! - grité advirtiéndole. El chico consiguió apartarse a tiempo tirándose al suelo y desde la posición en la que tan mal había quedado, consiguió devolver el ataque y hacerlo perder el conocimiento. Al levantarse, su máscara cayó al suelo, rota en dos, tan cerca había estado de que ese ataque le alcanzara. Fue entonces cuando descubrí que a la persona que acababa de ayudar era el mismísimo Sirius. Estaba a punto de seguir mi camino, cuando la vi. Bellatrix, se había quitado la máscara y miraba a Sirius con esos ojos de loca que tanto miedo me habían causado una vez. Me bastó ver su expresión para saber lo que estaba a punto de hacer.

- ¡Sirius! - grité, intentando advertirle una vez más del peligro que corría, no obstante, él no parecía oírme, parecía demasiado sorprendido de ver a su prima frente a él como para poder reaccionar. Ni siquiera lo pensé, corrí hacia él rogando llegar a tiempo. No podía usar el reversus y salvarle porque, por desgracia, el hechizo que había creado sólo funcionaba cuando uno mismo era el receptor de la maldición. Logré apartarle del camino, pero no fui lo suficientemente rápida como para apartarme yo también. Sólo sentí el hechizo golpearme en la espalda y después... Todo se torno negro.

Una vez más, y repitiéndome hasta la saciedad... Reviews, por favor, hacerme feliz no cuesta nada :-D