-Personalmente, no sé si podemos confiar plenamente en ésa jovencita.- Dijo Zelda sin apartar la mirada de la chimenea encendida. Se giró para encarar quiénes se encontraban en su casa: Snake, y el anciano sabio.- Nos ha ayudado mucho, pero, es una tarea demasiado grande para ella.
-Sabéis lo que nos dijo el espectro.- Respondió el anciano sin levantarse de una silla frente la mesa.- Debemos tener fe, ésa chica tiene poder suficiente para ayudarnos, además, anunció que el Héroe del Tiempo ha regresado.
-Creo que ése no es motivo para quedarnos aquí.
-Estoy con Zelda, no arreglaremos nada quedándonos aquí.- Respondió Snake seriamente.- No pienso dejar que un depravado cómo Volgin se salga con la suya. Tenemos al cyborg.- Dijo refiriéndose a .- Él sabe cómo funcionan ellos internamente.
-¿Estáis hablando en serio?- El cyborg estaba perplejo.- El Deviljho aún anda suelto, la munición de la que disponéis es más que escasa y yo se poco sobre el ejército de Volgin, era uno de sus científicos nada más. El único que nos puede brindar algo de información nueva es Gant.
-Lo del monstruo es un problema, no podemos salir mientras esté libre.- Murmuró el soldado algo pensativo.- Sé de lo qué es capaz.
-El espectro dijo que Link se encargaría de él.- Respondió Zelda.
-No podemos hacer nada más que esperar a que vuelva el héroe.- Dijo el anciano.- Una vez abatido el monstruo podremos formular una estrategia.
Kairi se encontraba nuevamente pilotando su nave, sola, notaba que cada vez su situación era más complicada. Aún no sabía qué se encontraría en el Coliseo del Olimpo, aún recordaba las historias que Sora le contó sobre ése sitio, los amigos que hizo en aquél mundo, esperaba encontrarles allí. Al menos no estaría sola. Estaba todo en silencio, el recuerdo de abandonar a sus amigos a su suerte aún le atormentaba ¿Ése era su destino? ¿Estaba condenada a ver cómo sufrían sus seres queridos? Cada vez odiaba más tener que pilotar la nave, siempre empezaba a darle vueltas a todo lo malo que le había pasado. Decidió por un momento activar el piloto automático, quería levantarse un momento y pasear por la cabina para estirar las piernas. Tras un momento inmersa en sus pensamientos, se paró en seco tras el asiento del piloto, dándole la espalda a la silla, cerró los ojos por un momento e invoco su llave-espada. En aquel momento le parecía tan fácil blandir ésa arma que le parecía absurdo, tiempo atrás no se lo habría imaginado nunca, ni siquiera combatir contra nadie. De repente, tomó el llavero de la parte inferior de la empuñadura y se lo quitó.
-Puede que el Abrazo del Destino sea un arma potente.- Empezó a decir, refiriéndose a su llave-espada.- Pero es hora de afrontar las adversidades de una vez.- Se guardó el llavero en un bolsillo y luego sacó otro bastante parecido, uno con forma de estrella hecha con materiales del mar. Lo colocó dónde se encontraba antes el llavero original, al pasar unos instantes, la hoja de la llave-espada empezó a brillar, de forma mágica, la hoja y la empuñadura cambiaron, la hoja se dividió en dos hojas gemelas plateadas finísimas, los dientes de la llave, tomaron la forma del kanji "luz" mientras que en el lado opuesto, la hoja se deformaba tomando cierta forma a corazón, la guardia del arma tomó la forma de dos alas de ángel blancas, en su punto de unión había otro símbolo de un corazón. El arma no parecía poderosa, pero irradiaba una tenue aura mágica inmaculada. Kairi miró la nueva forma de su arma.- Libraré mis propias batallas, no pondré a nadie más en peligro, es una promesa...
Bajó la mirada y guardó su arma, una pequeña alarma le sobresaltó, volvió a su puesto de piloto, desactivó el piloto automático y apagó la alarma, se acercaba al Coliseo del Olimpo.
Link, al fin, había recibido su primera misión cómo cazador, los aldeanos le proporcionaron nuevos ropajes: se trataba de un equipo compuesto de pantalones verdes y una especie de camiseta con la manga izquierda larga mientras que su brazo derecho estaba al descubierto, también disponía de protecciones de cuero en manos, muñecas y codos, pudo aprovechar sus botas y su cinturón con alforjas. Los demás estaban preocupados, todos llevaban armadura excepto él, aunque Link lo prefería así. Todos estaban en un campamento situado a un rincón apartado del bosque, era lo suficientemente claro para ver el cielo despejado. El equipo de cazadores se preparaban para empezar la misión, Voleph y Deela estaban dentro de una carpa de lona dorada con una gran cama para cuatro personas, la muchacha estaba sentada sobre la cama decidiendo qué munición para su ballesta (Sorprendentemente, el arma no usaba flechas, usaba balas de enorme calibre cómo munición), dialogaba con el enorme hombre, quién estaba de pie, colocándose una armadura similar a la de la muchacha. Link estaba en el exterior con la mirada clavada a la entrada del bosque, sin decir nada, Argos se acercó al hyliano con serenidad.
-¿Nervioso?- Preguntó él, dando una palmada en el hombro de su compañero.
-Bueno, un poco inquieto por el hecho de que es mi primera misión.- suspiró por un momento.- Pero éso no es lo que me preocupa.
-Te escucho.
-Me hace un poco de cosa tener que matar a un animal que no me ha hecho nada.
-Ésa reflexión la hacemos todos al principio, amigo.- Respondió con una leve sonrisa resignada.- Pero al final acabas creyendo en el gremio, solo acabamos con monstruos que presentan una seria amenaza para los lugareños.
-Ya, pero aún así.
-Entiendo, pero si quieres llegar al Diablos no puedes echarte atrás.- Argos se giró para mirar al resto de sus compañeros.- ¡Espero que estéis listos, empezamos ya!- Se dirigió a Link.- Nuestra misión es el Gran Jaggi, si te sientes perdido permanece detrás de mí, yo te protegeré en medida que pueda.
-¿Crees que necesito protección?
-En tu hogar quizás estés curtido, pero aquí eres el novato y yo el veterano.- Dijo intentando no sonar mal.- Mi deber es garantizar la seguridad de todos.
-Pues tienes trabajo.- Respondió Link con una sonrisa.
Finalmente, todos se acabaron de preparar para la misión, todos iban armados, Link finalmente pudo ver las armas de sus demás compañeros, Voleph llevaba una espada gigantesca en la espalda, estaba construida en acero y no disponía de guardia, la empuñadura era demasiado corta, aunque parecía extensible. Argos cargaba con una lanza en su espalda, la enorme pica de hueso le sobrepasaba la cabeza, era el doble de larga que su cuerpo, también cargaba con un enorme escudo de hueso con forma de cruz revestido con piel escamosa de monstruo. Todos se adentraron al bosque, Deela lideraba la marcha, aunque estaba algo confusa, se notaba que no tenía mucha experiencia cómo cazadora.
-Bueno, ¿Alguien sabe dónde tiene el nido, el Gran Jaggi?- Preguntó bastante perdida.
-Está en la parte más profunda del bosque.- Respondió Argos.- Mantened los ojos bien abiertos, puede que haya salido de caza, y ésta zona también es parte de su territorio.
-¿No sería mejor esperar a que aparezca?- Dijo Voleph de repente.- Si lo andamos buscando todo el rato perderemos mucho tiempo.
-Será mejor separarse.- Propuso Link.
-Cómo queráis.- Argos ya se había resignado.- Soy más partidario de permanecer unidos, pero en fin. Será mejor divdirse en dos grupos de dos personas, ya que no todos conocéis la zona.- Se refirió a Link y a Voleph.- De acuerdo, Voleph irá conmigo, Deela, tu vé con Link.
-De acuerdo.
El "Trirreme" finalmente llegó a su destino, el Coliseo del Olimpo, la nave aterrizó cerca de la entrada del enorme coliseo, Kairi salió de su transporte y la envió de nuevo en órbita, perdiéndose en medio del vasto cielo azul. La joven pudo observar que aún estaba en reconstrucción, recordaba las historias que Sora le contó, no le extrañaba que necesitasen tanto tiempo para devolver el esplendor del lugar. Miró por todos los lados, pero no había nadie, sólo había un solo camino, una especie de puerta repleta de oscuridad en frente de los muros en reconstrucción del coliseo. Se decidió, atravesó la oscura entrada sin pensarlo dos veces, encontrándose con unas largas escaleras luminosas que descendían hasta dónde alcanzaba la vista. Tras un largo descenso, cruzó una puerta negra que conducía hasta lo que parecía ser una caverna inundada por la oscuridad.
-¡Herc, mándalos a agujero de dónde han venido!- Kairi pudo oír una grave voz no muy lejos de dónde ella estaba.
Se apresuró a ir a la búsqueda de aquella voz, también habían ruidos de lucha a los alrededores. Finalmente, se topó con un ser la mar de curioso:La parte superior de su cuerpo era la de un hombre de enorme barrigón y brazos gruesos, su redondeada cara estaba adornada con una curiosa barba pelirroja, una gran nariz roja, un par de pequeños ojos severos, orejas puntiagudas y un par de cuernos en su calva. La cintura y las piernas no eran humanas, compartía un gran parecido con una cabra de pelo marrón rojizo. Kairi se dio de bruces con ése ser, la oscuridad dificultaba en sobremanera la visión. Ambos cayeron al suelo, produciendo un considerable ruido.
-¿Fil?- Sonó otra voz algo más alejada.- ¿Qué ha pasado?
-Er, nada, Herc, todo controlado.- Respondió mientras se levantaba adolorido.- Oh, mi espalda, mi cuello, mi todo...
-Lo siento.- Intentó disculparse Kairi incorporándose.- No te he visto.
-No recalques que soy bajito.- Soltó ofendido.- Dos palabras: Falta de visión periférica.
-Éso son más de dos...- Murmuró, finalmente se levantó, pudo apreciar que Fil era realmente bajo.
-Bien, Fil, ya me he deshecho de los sincorazón .- Volvió a sonar ésa voz, cada vez estaba más cerca.- Creo que tardarán en volver.
De entre la oscuridad, apareció un hombre joven, fornido y musculoso, vestido con una armadura ligera de color cobre dotada con una capa púrpura, en su cinturón de cuero colgaba una espada corta. Su pelo castaño ondulado estaba algo ordenado gracias a una delgada cinta rojiza en su frente. Sus ojos azules mostraron curiosidad por Kairi.
-Fil, ¿Quién es ella? Me suena de algo, pero ahora no sé de qué.- Dijo el joven guerrero.
-No me ha dicho el nombre aún.
-Soy Kairi, creo que conocéis a Sora, ¿Verdad?- Inquirió ella.
-¡Por Zeus, por supuesto, claro que le conozco!- Exclamó el joven con una gran sonrisa.- Sora me ha hablado mucho, muchísimo de ti.- Dejó caer los hombros por un momento y se relajó un poco.- Mi nombre es Hércules, él es Fil.
Al pasar unos instantes, el pequeño sátiro invitó a Kairi a volver a la superficie para estar más tranquilos, la muchacha no tenía ni idea de lo que pasaba allí, así que agradecía algún tipo de explicación con tranquilidad, más aún teniendo en cuenta lo que llevaba encima en aquel momento, aunque también quería hablar con alguien, aunque fuera algo independiente de su misión.
Deela y Link estaban en el bosque, avanzando entre la maleza y algunos monstruos salvajes no muy agresivos. Caminaban de forma cautelosa y con pies de plomo. La joven se mantenía nerviosa, aunque trataba de disimularlo, agarrando su extraña ballesta, apunto de empuñarla en cualquier momento. Link se mantenía algo atrás, para él era un gratificante paseo por el bosque. De golpe, un grave aullido les sobresaltaron.
-Link, a cubierto.- Ordenó Deela en voz baja.
Ambos se ocultaron tras un tronco seco que estaba tumbado al suelo, la maleza ayudó mucho a permanecer ocultos. A los pocos segundos, se oyeron unos rápidos y pesados pasos. Los dos se asomaron por encima del tronco, vieron a un ser parecido a un velocirraptor, aunque más grande (Era bastante largo y alto, más alto que una persona, aunque no podía compararse con el Deviljho), su piel escamosa rosácea parecía algo blanda, en los lados de su larga y fina cabeza de carnívoro, tenía un adorno enorme, además de una ristra de pelo blanco que le pasaba por toda la espalda, también iba acompañado por una banda de monstruos iguales a él, aunque más pequeños.
-Se dirige a la zona dos.- Murmuró ella, volvió a ocultarse y buscó algo en su cinturón.- Link, toma éste cuerno.
-¿Pretendes que lo haga sonar aquí?- El hyliano tomó el cuerno y se lo miró detenidamente.
-Hazlo sonar dos veces seguidas, así alertaremos a nuestros compañeros.- Hizo una breve pausa.- El Gran Jaggi sabrá que estamos aquí pero es parte del trabajo.
Link obedeció, hizo sonar el cuerno con todas sus fuerzas. El Gran Jaggi no tardó ni un segundo en pararse en seco y mirar hacia los dos cazadores. Ambos se separaron, Deela se quedó atrás para disparar, mientras que el hyliano se mantuvo al frente para encarar al monstruo directamente. Desenvainó su espada corta de hueso y se puso en guardia, el Gran Jaggi empezó a aproximarse a Link sin vacilar, al igual que el resto de monstruos pequeños. Él esperó a que su objetivo estuviese lo suficientemente cerca, los otros pequeños Jaggi fueron rápidamente eliminados por los disparos de Deela, su puntería era admirable. Finalmente el monstruo llegó hasta Link, preparado para morderle, él supo cómo reaccionar, se apartó lo justo para esquivar el mordisco y luego le arreó un fuerte golpe en la cabeza con su escudo de hueso. El Gran Jaggi respondió con un coletazo que impactó directamente al escudo de Link, haciéndole retroceder, luego el ser fue a por Deela, quién estaba recargando su arma.
-No, éso si que no...- Murmuró él.
Antes de que el monstruo llegase hasta Deela, el hylano le lanzó una piedra en la cabeza del ser, éste se paró en seco y se volteó para ver a su agresor. La joven aprovechó que su objetivo estaba cerca y distraído para usar su ballesta, disparando un proyectil incendiario directamente a su pecho escamoso. El monstruo gritó de dolor, su pecho ardía y su temperamento también, sin dudarlo derribó a la cazadora con un rápido cabezazo y luego se abalanzó contra Link. El hyliano volvió a interponer su escudo, aunque ésta vez el Gran Jaggi lo atrapó con sus fauces, empezó a estirar a Link, en algunas ocasiones le levantó del suelo, aunque se las arreglaba para aguantar. De pronto, el monstruo cayó al suelo, llevándose a Link en el proceso, aunque el hyliano se levantó rápido. Por lo visto, el culpable de ésa caída fue Argos, que había aparecido de repente y había efectuado un barrido con su lanza en las patas del monstruo.
-¡Voleph, tu turno!- Soltó el cazador de repente.
El enorme hombre apareció de la nada blandiendo su enorme espada con fuerza. Sin dudarlo, usó su arma para atacar lomo del Gran Jaggi, la pesada hoja metálica atravesó piel y carne, el monstruo soltó un largo alarido de agonía. Link no pudo evitar mirar la cara del Jaggi, el ser luchaba para respirar, ya había perdido las fuerzas para intentar siquiera levantarse. El hyliano se arrodilló ante el monstruo, notó que le estaba mirando con dificultad, el muchahco posó su mano sobre la cabeza del Gran Jaggi y le acarició un poco.
-Será mejor que no te encariñes.- Le advirtió Voleph.- ¿Quién lo remata?
-Ya lo hago yo.- Respondió Deela con decisión, se acercó al monstruo empuñando su ballesta.- Link, apártate.
Él obedeció, se alejó un poco mientras veía cómo la muchacha apuntaba su arma a la cabeza del monstruo, Link apartó la mirada y cerró los ojos hasta que el disparo hizo eco por todo el lugar.
En el lugar se podían oír lamentos, no cesaban, aunque parecían un susurro, si uno prestaba atención los podía entender perfectamente. La figura de un hombre alto entró en la oscura habitación lúgubre, en ella, se encontraba otro ente sentado en un trono negro, un ser humanoide muy alto, su piel era gris, iba vestido solamente con una túnica negra, sus enormes ojos amarillos eran de lo más inquietantes, al igual que su enorme barbilla, su boca decorada con unos dientes grisáceos puntiagudos y sus huesudos dedos con largas uñas, carecía de cabello, en su lugar ardían unas llamas azules, lo único que alumbraba la habitación.
-Arktos, ¿Que tal has visto al grandullón?- Dijo el ser con sorna.
El guerrero se acercó a lo que parecía ser una oscura mesa central, aunque se asemejaba más bien a una gran estalagmita cortada.
-Ése tal Hércules parece ser alguien a tener en cuenta.- Respondió.- Aunque es demasiado joven, se deja llevar por las emociones.
-Lo he probado todo: Monstruos, mercenarios e incluso guerreros ya muertos.- Se rascó la sien con agotamiento.- ¿Tienes alguna sugerencia?
-Gran Hades, la estrategia que usaste hace un año era buena.- Admitió él.- Pero usaste a alguien cuya naturaleza no era la adecuada. El futuro campeón que tengo en mente es perfecto.
-¿De quién demonios estás hablando?- Hades se sobresaltó y se levantó de su trono.
-Alguien que no tendrá reparo en ganar y matar a un héroe de todas las maneras imaginables.- Arktos sonrió, mientras que el otro se rascaba la barbilla.
-Supongo que quieres algo a cambio.- Dijo él algo asqueado.
-Solo que me dejes a la chica que acaba de llegar a éste mundo, otra portadora de la llave-espada.
-¿¡Más!?- Exclamó, aunque luego se calmó de repente.- Hecho.
