Disclaimers: Los personajes de Harry Potter pertenece a J.K. Rowling y a los que han comprado parte de los derechos de autor, lo cual NO es mi caso, y sólo los utilizo sin intención de lucro alguno, la trama me pertenece, salvo algunos de los personajes, como ya se ha mencionado anteriormente.

Hola, es de nuevo martes así que estoy aquí de nuevo, subiendo un capítulo más, lamentablemente eso significa que cada vez estamos más cerca del final, bueno, no sé que más decir al respecto, salvo que en serio, muchas, pero muchas gracias por su apoyo sus reviews, sus follows, sus favoritos, en serio, gracias por todo, nos leeremos el próximo martes.

Cualquier error, no duden en hacérmelo saber.


Scorpius Malfoy llegó a su turno en San Mungo, hizo todo lo que normalmente estaba acostumbrado a hacer, pero su mala cara era evidente, por primera vez desde que había entrado ahí, no como Sanador, sino desde antes, él tenía una mala cara, todo el mundo le observaba sorprendido y después reían, "El Sanador Malfoy", al parecer era una persona capaz de enfadarse también.

—Vaya cara –se burló Elisheva al verlo –mi suegro ha pasado por aquí más temprano, y me ha preguntado ¿para cuándo darán de alta a Edward Lupin?

—Tengo que hablarlo con Abdul –contestó de forma cortante.

—Bien –aceptó, cortando el tono alegre y yendo a la puerta.

—No, espera, perdón por hablarte así, es sólo que me he peleado con Lily esta mañana.

—Oh, ya viven juntos –hizo una mueca.

—No entiendo la mueca, es obvio que iba a vivir con ella tan pronto como pudiera proponérselo, pero se ha enfadado porque le he exigido saber qué clase de relación es la que tenemos.

—Y ¿Qué es lo que te respondió ella?

—Que una de amigos, que no quiere etiquetar lo que tenemos, o teníamos porque no quiere formar parte de algo así, no es justo para Bree –bufó enfadado el rubio.

—Tú te comprometiste con Bree Stewart, Scorpius, no esperes que Lily olvidará eso pronto.

— ¡Ella se casó con el idiota de Keller! –bramó ofendido, al menos yo no me casé ¿no lo crees?

—Scops, Sebastian Keller está muerto, eso hace de Lily una mujer viuda, y libre para estar de nuevo con alguien, en cambio tú… tienes un compromiso, le estás siendo infiel a Bree, Lily te rechazó porque… bueno, era lo correcto en ese momento, ella seguía casada, y Sebastian sólo estaba a punto de ser señalado como desaparecido, pero no como muerto.

—Yo no estoy con Bree, no ahora –contestó enfadado.

—Bien, no es mi asunto, iré a trabajar –se acarició el vientre y salió, señal de que también se había enfadado con él.

Scorpius navegó por los pasillos de San Mungo, revisando pacientes, conversando con compañeros, intentando bromear, y cuando tuvo tiempo libre, garabateo una nota para su padre, ahora más que nunca, necesitaba sus consejos.

—Su turno está por terminar ¿pasará a revisar a Lupin?

—Sí –admitió.

—Bien.

El rubio entró a la habitación del metamorfomago, ahora que sabía que Lily sentía lo mismo por él, su odio por el varón había desaparecido ciertos niveles, pero no estaba tan seguro de que ya no lo odiaba por impedir que la relación entre la pelirroja y él se diera.

—Lupin ¿Cómo te encuentras?

—Adolorido aun –admitió.

—Es normal ¿aún no recuerdas nada de este lapso de tiempo?

—No –murmuró –y quiero hacerlo, creo que Lily merece respuestas sobre lo que ocurrió con Sebastian.

— ¿Crees que él también está vivo?

—No creo ser el único que sobrevivió, si yo pude escapar ¿Quién no dice que Sebastian no lo hizo? Que no anda por ahí, sin memoria…

—Tú recuerdas haberte ido ¿no?

—Sí.

—Bueno, si Sebastian estuviese vivo y libre, lo primero que hubiese hecho es volver con Lily –Ted observó al rubio –es lo que yo haría, volver a los brazos de la mujer que amo.

—Pero ella no lo ama a él, y no le tomó mucho correr a tus brazos ¿no es así? –frunció el ceño.

—La estás juzgando –negó –ella ha venido a verte, porque sigues siendo su mejor amigo, a pesar de saber qué hiciste de todo, por impedir que ella y yo estuviésemos juntos.

—Que tú…

—Ella me amaba a mí, desde antes –informó –Albus Severus, tú y su padre intentaron que nosotros no pudiéramos estar juntos, pero ahora lo estamos –hizo un mohín, más o menos, estaban juntos.

—No oficialmente, por lo visto.

—Salimos, nos besamos, nos decimos que nos amamos…

—Oh por favor, Lily ya me lo dijo –gruñó –que tienen relaciones sexuales.

—Bueno, todo eso, pero seguimos siendo amigos.

—Es lo máximo que podrá ser para ti ¿no es lo que decías?

—La amo, Lupin, más que a nada.

—Sin embargo, sigues dándole grageas anticonceptivas, y si, diciéndole que la amas, pero comprometido con Bree Stewart, oh, no olvidemos que…

—Cállate –soltó irritado.

—Si tanto quieres saber qué clase de relación tienen, estipúlala tú.

—Y se supone que la conoces –se burló el rubio.

—La conozco, pero a ti no, sólo dile, que quieres que sean novios, amantes, lo que sea.

—Yo no…

Se quedó callado, observando a Lupin, se burló y negó, revisó que todo estuviera bien con él y se alejó sin decir más, comprendía a Lupin, no del todo, pero sí algo.

—M—

Draco Malfoy gruñó al escuchar a su hijo hablar, estaba evidentemente molesto de que lo hubiese dejado en la perpetua ignorancia sobre su relación con la hija menor de los Potter, puso su vaso en la mesa y agitó su varita para rellenarlo de nuevo.

—No vas a decir nada al respecto.

—Sabes lo que opino al respecto, Scorpius.

—Pensé que te alegrarías de que esté con ella.

—Sabes que Luna Potter me agrada para ti, lo hacía cuando era una mujer soltera, lo hace ahora que es una mujer viuda, yo no tengo problemas con eso, el único problema que tengo, es que me obligaste a ir a una cena con los padres de Bree Stewart, y ahí le propusiste matrimonio ¿Qué rayos es esto?

—Yo no estoy engañando a Bree.

—Bueno, eso es lo que todos, incluyendo a la señorita Potter, pensamos, y disculpa si estamos equivocados, libra a estos pobres mortales de la ignorancia total, anda.

—Le ofrecieron un puesto en Egipto –murmuró –quería que fuera con ella, ya era hora de que abandonara el horrible y apestoso San Mungo, y fuese con ella a la gloria de atender a sangre puras que pudiesen pagar realmente bien…

—Se nota que nunca trató a los Weasley –se burló Draco, ganándose una mirada enfadada de su hijo -¿Qué? Apenas si les alcanzaba para comer, y eso no es mi culpa –rió.

—No es gracioso –renegó Scorpius.

—Sí, como sea, sigue con tu majestuoso relato.

—No quise ir con ella y bueno –le mostró la sortija que le había regresado la chica.

—Oh ¿piensas reusarla con Potter?

—Claro que no –negó –Lily y yo… no sé ni siquiera qué somos, se lo he preguntado miles de veces, y no… no quiere contestar.

—Bueno ¿Qué son? –Los ojos grises de Draco se pusieron en los de su hijo –y no, no me digas que ella no ha respondido tu pregunta, yo te estoy preguntando a ti, mi hijo ¿qué relación tienes con esa chica?

—No lo sé –murmuró –no sé si la quiero como mi novia, como mi pareja, como algo más.

—Pero la amas –quiso corroborar.

—Sí, la amo.

—Lo dudo.

—Sólo porque…

—Cuando yo supe que amaba a tu madre, la quería a ella, a ella y a nadie más en mi vida, sabía que era la indicada, a la que quería ver al abrir los ojos y que fuese la última persona en ver al cerrarlos, la quería como mi esposa, no como una simple aventura de cama.

—Papá…

—No, Scorpius, perdona si me pongo del lado de Lily Potter en esta ocasión, si no sabes contestar a esa pregunta por ti solo, no la culpes a ella que sólo te siga viendo como un simple amigo.

—Ella también podría contestar la pregunta…

—Ahora no me sorprende ver porque les tomó tanto estar juntos.

—Técnicamente no lo estamos, sólo somos dos amigos revolcándose.

—Es eso, o es que ella te conoce más que tú a ella, y sabe que ni siquiera tienes idea de qué ocurrirá ahora, tu crush te hizo caso, y como nunca habías llegado tan lejos, pues explotaste, y no actúas como una persona normal, sino como un simio idiota.

—Bueno, pues Rose Weasley…

—Como sea –cortó el discurso de su hijo –primero decide que es lo que quieres de Lily Potter, y después la buscas.

La charla de los Malfoy se extendió hasta la madrugada, ninguno quería irse, pero ambos tenían trabajo muy temprano, así que Scorpius fue a dormir una vez y su padre se fue.

—M—

Lily rió divertida de los comentarios de su padre a la hora de la cena, desde que había dejado a Scorpius en ese apartamento, él no había ido a buscarla, no iba a presionarlo, si ahora decidía que ella no era lo que él realmente quería para su vida, lo aceptaría.

—Vaya, tan pronto y ya tienen problemas –se burló Albus –quería ahorrarte todos estos problemas ¿pero me dejaste? No, claro que no ¿verdad? –bufó.

—Tranquilízate Albus –pidió Ginevra.

—Sí, Albus –continúo Elisheva –Scorpius tampoco ha estado de buen humor –observó a su cuñada.

—Esto está delicioso mamá –sonrió incómoda Lily.

—A mí me agrada, no vayas a dejarlo ir sólo por no complicarte la existencia, se imaginan si yo hubiese dejado a su padre porque era muy complicado –negó –se lucha por las cosas que amas, sin importar cuanto cuesten.

—Muchos galeones –se burló James.

—Cállate –sonrió Lily.

—Es más, ¿por qué no vas y le preguntas cuando darán de alta a Teddy?

—Enviaste a Shev a preguntar eso, papá –le recordó Lily.

—Sí, y ahora te estoy enviando a ti –sonrió.

—O puedo ir yo, si quieren –se ofreció Albus, con una sonrisa.

—Ya supera tu odio por él ¿es mucho pedir?

Lily se levantó de su lugar, se llevó el último trozo de asado a la boca y se despidió con un movimiento de mano, les sonrió con un poco de dificultad y se dirigió a la chimenea; no sabía dónde ir a buscarlo, si a su antiguo apartamento o al nuevo.

Lily salió por la chimenea de San Mungo, si Scorpius estaba de tan mal humor como Shev aseguraba, ningún otro lugar sería capaz de tranquilizarlo, él lo había dicho, su trabajo era lo único que no podía amar menos que a ella, la pelirroja incluso pensaba que el rubio amaba más ser Sanador que cualquier otra cosa en el mundo.

—Señorita Potter –la saludó Susan.

—Hola –sonrió –me preguntaba si el Sanador Malfoy está de guardia esta noche.

—Sí, lo está, se ha ofrecido a cubrir al Sanador Marcel en urgencias, así que supongo que debe de estar dando una ronda, puedo localizarlo si gusta.

—No, lo esperaré aquí –sonrió, sentándose en una de las sillas frente al mostrador.

El reloj de la sala de espera mostró que habían pasado 45 minutos desde que ella estaba ahí, suspiró, se puso de pie y se dispuso a marcharse del lugar, Susan había ido a revisar a unos pacientes en lo que Scorpius volvía, pero ninguno había aparecido.

—Las heridas están sanando bien, no creo que tenga que permanecer mucho tiempo, quizás mañana le demos de alta.

—Gracias por todo, sanador Malfoy –sonrió una mujer, que le abrazó.

—Es mi trabajo, señora, no se preocupe, su hijo estará bien atendido aquí, vaya a descansar, cualquier cosa, se la haré saber de inmediato.

Se recargó en el mostrador, para firmar un par de pergaminos, sin ni siquiera fijarse a su alrededor, Lily sonrió al verlo tan concentrado en su trabajo, sin duda esa sensación en su estómago era motivo del orgullo de ver en lo que se había convertido y lo que sentía por él con tan sólo tenerlo cerca.

Una vez que dejó los informes para Susan, se giró, no se sorprendió al verla, así que quizás, le habían informado de su presencia, y si algo lo conocía, es que no iba a dejar a un paciente colgado sólo por correr hasta ella.

—Hola –saludó Lily.

—Ah ¿puedo saber qué haces aquí?

—Sí, mi padre me envió a preguntarte cuando darán de alta a Teddy –se encogió de hombros.

—Esa información tiene que saberla primero su esposa que su padrino ¿no lo ha pensado?

—Sí, pero cree que el sanador a cargo de él tiene una debilidad por mí –se encogió de hombros.

—No lo sé, tendré que preguntarle a Abdul en unas horas, si es que siente una debilidad por ti.

La pequeña sonrisa en los labios de Scorpius le dejaron saber que también estaba jugando con ella, no estaba enfadado, al menos ya no, así que ella se acercó a él, despreocupadamente, jugando con un mechón de cabello.

—Es una lástima en ese caso, a mí me interesa el otro sanador a cargo, uno con cara de idiota y cabello platino –rió cuando él abrió la boca para responder, pero nada salió de ella.

—Graciosa –sonrió.

—Dime ¿ya estamos bien?

—Potts ¿cuánto ha sido el mayor tiempo que hemos soportado sin hablarnos?

—Un año y…

—Normalmente –informó.

—Un mes…

—Cuando estamos juntos –acortó el espacio que les separaba.

—Bueno, cuando me enfado contigo, normalmente me toma una hora, olvidar mi enfado –se dejó pegar al cuerpo del rubio.

—Yo, aunque esté enfadado contigo, muero por estar contigo –informó besándola.

—X—

La joven pelirroja sonrió cuando las manos de Scorpius se colocaron entre sus piernas, para acomodarse mejor y adentrarse a ella, una vez en su interior, la sujetó de la mejilla, la besó suavemente, mientras su respiración se agitaba un poco.

—Te amo –confirmó de nuevo –más que a nadie.

—También te amo –sonrió, buscando sus labios.

—Quiero que seas mía, que seas mi amiga, mi novia, mi amante –se movió suavemente en ella.

—Scops…

—Ya no estoy con ella –le informó –terminamos una semana antes de que tú vinieras a buscarme a mi despacho, Lily; te amo, pero no hubiese estado contigo de esta forma estando aun con ella.

Lily sonrió, sin duda escuchar eso significaba mucho para ella, saber que no estaba siendo la causante de una infidelidad era maravilloso.

—Te amo –sus dedos se enredaron entre los cabellos del rubio, jalándole un poco para besar su cuello.

—Lily –gimió ante el inminente clímax.

La pareja se quedó ahí, observándose un momento en silencio una vez que todo hubiese terminado, los dedos de la pelirroja acariciaron el tenso rostro de Scorpius.

—Sí –contestó –quiero ser tu amiga, tu novia, tu amante, todo eso.

—Perdón por ser un idiota respecto a todo esto, pero como dijo mi padre, nunca pensé que llegaría el momento en que fuese correspondido por ti, así que me asusté un poco.

—No te preocupes.

—Quiero que te mudes conmigo en cuanto antes ¿crees que se pueda?

—Scops ¿no es muy pronto para algo así?

—Lily, acabamos de tener sexo en un armario de escobas en mi trabajo, tenemos años de ser amigos y has pasado muchas veces la noche en mi apartamento ¿en serio crees que es muy pronto para ser oficialmente una pareja?

—Bien, le pediré ayuda a James para llevar mis cosas.

—Me encanta esa idea.

—Creo que será mejor que te deje ir a trabajar, a pesar de que no hay mucho movimiento a esta hora.

—Lo sé, pero será la mejor idea –la besó suavemente –quiero tenerte cuando llegue a casa.

—Scops –ella rió –James tiene que dormir, ir al trabajo por la mañana y yo igual, no estaré ahí para cuando tú llegues…

—Tienes razón, perdón si luzco desesperado.

—Todo bien –le guiñó un ojo.

Los dos se separaron, él para seguir con su trabajo y ella para irse del hospital, su estado anímico había mejorado muchísimo desde que ambos habían admitido sus sentimientos.

—X—

Scorpius Malfoy llegó a su nuevo apartamento, estaba agotado y sólo quería ir a la cama a dormir, se detuvo cuando desde el pasillo escuchó la suave risa de Lily.

—Ya –se quejó ella –basta, no, que me haces cosquillas.

El rubio negó divertido al llegar al umbral, Lily Luna Potter estaba recostada sobre la cama, intentando defenderse de las cosquillas que su progenitor le estaba causando.

—Papá –chilló divertida.

—Ni creas por un momento que por el hecho de que ya te estás mudando con tu novio, dejarás de ser mi pequeñita.

—Bien, bien, lo sé, no dejaré de serlo –rió a carcajadas.

—De acuerdo, terminemos esto, porque tengo trabajo que hacer.

—Si quiere puedo terminar de ayudarle a mudarse yo –sugirió el rubio.

Padre e hija se detuvieron y observaron al recién llegado, la joven se giró en la cama con una sonrisa encantadora mientras el padre de ésta, se limitó a otorgarle una sonrisa cortés, se notaba que estaba poniendo todo de su parte para tolerar que ellos estuviesen a punto de vivir juntos.

—Eso sería fantástico, tengo que ir al trabajo –observó su reloj de pulsera, se alejó de su hija y avanzó hasta la puerta.

—Buena suerte, papá –sonrió Lily.

—Gracias cariño –se giró y observó a Scorpius, avanzó hasta él y lo sujetó del hombro –cuida de ella, si le rompes el corazón, te las verás conmigo.

—Voy a cuidar de ella, no se preocupe, Señor Potter.

—Más te vale, nos veremos después, Lily.

—Claro papá –sonrió ella.

Scorpius no entró a la habitación una vez que no escuchó más ruido, Lily se levantó de la cama y fue hasta él, para recibirlo con un corto beso, ya que se dispuso a seguir acomodando sus cosas en la completa nada de aquél inmenso apartamento.

—Creo que tendríamos que pedir permiso en el trabajo para decorar todo esto.

—Bueno, recibí una lechuza de Audrey, vendrán el próximo fin de semana, podría ir con ella y Shev a ver algunas cosas, al menos para la habitación.

—Veo que ya colgaste y acomodaste tu ropa junto a la poca mía –sonrió.

—Sí, dijiste que me querías aquí cuando llegaras del trabajo, y como James está pegado a Shev tanto tiempo como pueden estar juntos, bueno, papá era el único disponible, y me encantó que viniera a ayudarme, ya sabes, tomando en cuenta que no le caes bien.

—Sí le caigo bien, es sólo que no me quiere como su yerno.

—Se acostumbrará a la idea de que emparentó con tu familia.

—Mi padre no es la persona más feliz al respecto, pero al menos lo respeta –se encogió de hombros –le agradas, tu apellido no tanto.

—Son unos tozudos nuestros padres –rió.

—Lo sé.

Lily obligó a Scorpius a dormir mientras ella terminaba de acomodar sus cosas, había pedido permiso en su trabajo para llegar un poco tarde, y aprovechando que Scorpius tenía guardia esa noche, ella podría salir tarde del trabajo, ya que no interferiría con el tiempo libre del rubio.

Un suave ronquido la asustó, había estado tan acostumbrada a estar sola que eso era algo completamente nuevo para ella.

—M—

Scorpius se estiró una vez que hubiese despertado de su sueño reparador, hacía mucho que no dormía tan bien como ese momento, sonrió cuando aún sin abrir los ojos, sintió el peso de la joven en su regazo.

—Adoro despertar así –murmuró sonriendo.

—No sé qué tanto puedas despertar así –musitó Lily en su oído.

—No vas a creerlo, pero tengo un poco de hambre.

—Vayamos por algo, ven.

La joven se quitó de encima del chico y éste la siguió fuera del lugar, no les tomó mucho tiempo encontrar donde comer algo, era obvio que ella hubiese preparado algo si hubiese que hacer en el apartamento.

—En serio, estaba muriendo por inanición –se burló, mientras picoteaba la fruta para llevarla a su boca.

—Puedo notarlo –se burló ella.

—Hemos cambiado de puesto ¿no?

—Es normal que un hombre coma más que una mujer –se encogió de hombros Lily –pero sí.

—Ya lo había notado, comes demasiado poco.

—Antes era un cuate, ahora te gusta llevarme a la cama –rebatió.

—Mhm –hizo un mohín –me hubiese gustado llevarte a la cama desde antes –sonrió –pero tú salías con el imbécil de Dick.

—Gracias a Dick, me di cuenta de que la persona que realmente me gusta eres tú –soltó sin dar vueltas al asunto.

— ¿Cuándo lo descubriste?

—En el partido de Gobstones, antes de tu graduación.

—Ya ¿sólo porque tuve que cubrirme con un libro de encantamientos porque perdí? –se burló.

—Rick me dijo: «Ya viste lo bien que se conserva Malfoy aunque no esté en el equipo».

—Ah, me vendió como un objeto –sonrió.

—No, iba a mirarte cuando volteaste a verme, me sonreíste y mi vista no bajó hasta lo que él quería que viera.

—Entonces, sólo te conquisté con mi sonrisa –rió.

—La forma en la que me miraste, en la que tus ojos brillaron, estabas realmente feliz, y no sólo pretendiendo estarlo, eso me gustó de ti.

—Tú siempre me has hecho feliz, y no pretendo estarlo –comentó.

—Lo sé –se recargó en el asiento.

—Así que jamás habías admirado antes toda mi perfección.

—De hecho, sí ¿recuerdas el viaje que hicimos? Donde iba Bree, la competencia que organizó Albus, tuviste que quitarte la ropa para cruzar el lago, y nos dijiste «Ojos arriba».

—No entiendo por qué jamás notamos que nos gustábamos.

—Quizás por tu maldita insistencia en «Rose, Rose, Rose».

—Puede ser, pero es que… sí que era bastante obvio cuando comenzabas a gustarme.

—No lo creo…

—Jamás acepté a nadie junto a ti, Potts, según tu hermano Albus, tú comenzaste a gustarme desde que fuimos a la torre de Astronomía a gritar nuestros más oscuros secretos.

—Vaya –se burló ella –eso si es mucho tiempo.

—Y según tu hermano, me enamoré de ti, el día que te conté sobre mi madre, pero soy idiota, y lo noté cuando… fui a buscarte a los vestidores del campo de Quidditch, para invitarte a Halloween, fue la primera vez que te vi… cuerpo completo –sonrió –para mí siempre fuiste la mejor amiga que pude haber tenido, pero en realidad no era amistad lo que sentía por ti.

—Eres un tonto, Scorpius Malfoy –sonrió coqueta la pelirroja.

—Los dos lo somos, por tardarnos demasiado tiempo en hablar con la verdad, quise robarte esa noche en las vegas –se encogió de hombros.

—Lo hubieses hecho –sonrió –no tendría un matrimonio a cuestas.

—Lo sé.

—Aun así, las cosas pasan por algo, Scops, y ahora estamos juntos.

—Lily –él se quedó callado un momento –dime ¿realmente esto que tenemos es lo suficientemente poderoso para no romperse?

—No lo entiendo.

—Ted apareció después de que todo el mundo lo diera por muerto, tú… ¿qué harías si Sebastian apareciera de la nada como lo ha hecho Lupin? –Lily sonrió, su mirada decía más que su tono impasible.

—No puedo decir qué haría, Scops –sonrió –no estoy en esa situación, puedo decirte que no me iría de tu lado jamás, pero en cuanto esté realmente en esa situación, podría ir con él, no porque lo ame, sino porque es lo correcto en ese momento.

—Bien –asintió.

—Es mejor que paguemos y nos vayamos o se me hará tarde para ir al trabajo.

—Sí, tienes razón.

—X—

Scorpius observó a su padre cuando apareció por la chimenea, no sabía que lo llevaba por ahí, puesto a que no se habían quedado de ver ni nada de eso, sin embargo le sonrió y le abrazó feliz.

—Me alegra que no estés aquí todavía ¿y tú amiga?

—Es mi novia –informó.

—Vaya, me alegra saber que te armaste de valor –se burló.

—Claro ¿qué ocurre?

—Sebastian Keller acaba de aparecer –soltó.

— ¿Qué? –el chico observó a su padre.

—Es un chiste –soltó sentándose en la silla sencilla que había en el lugar.

—Bueno, tu chiste casi me lleva a San Mungo, y no como Sanador, sino como paciente –soltó resoplando.

—Fue una broma que se me ocurrió sobre el camino –se encogió de hombros –es sólo que me quedé pensando en tu madre.

—No piensas cometer una locura ahora que soy lo suficientemente grande como para arreglármelas un poco ¿o sí?

—No, desde luego que no.

—Entonces te sentiste melancólico y quisiste venir a verme.

—A pesar del tono de broma, lo cierto es que me recuerdas demasiado a ella –negó –supongo que ya vas rumbo al trabajo.

—Así es, Lily no tarda en llegar.

—Ya vive aquí ¿qué harás con el apartamento que te regalé? Ya sé que no está tan bien ubicado como este, pero…

—No sé qué haré con el anterior –admitió –me encanta, pero Lily no quiere estar en el mismo cuarto en el que me acosté con Bree por tantos años, y yo no quería estar en un apartamento donde ella se hubiese acostado con Keller.

—No, ya noté que son bien maduros –se burló Draco.

—No me molestes –rió el menor de los rubios.

—Me iré, tengo trabajo que hacer y tú igual.

—Cuídate, Papá, por favor.

—Lo haré, hijo.

—No trabajes demasiado.

—Pero mira quien lo dice.

—Bueno, papá, yo estoy joven, tú… ya estás un poco mayor.

—Idiota –se burló Draco y caminó hasta la chimenea.

El heredero Malfoy entró a la chimenea una vez que su padre se hubiera marchado, tenía que llegar al trabajo, quería alcanzar a Abdul que le había estado evitando para informarle que pasaba con el alta de Lupin.

—Sanador Malfoy –sonrió Shev.

—Shev –sonrió –dime ¿alcanzo a Abdul u otra vez se ha ido antes por una emergencia familiar?

—Se ha ido –se encogió de hombros.

—Bien ¿le diste mi recado?

—Sí, pero no quiso contestarme, eso lo arreglará en persona contigo.

—Por supuesto ¿y cómo se supone que lo haremos si no quiere verme y se la pasa evitándome?

—Es un niño grande.

—Lo sé ¿cómo sigue Lupin?

—Yo lo revisé hace unas horas y estaba bien, sigue con el dolor, pero no se quitará hasta que comience a moverse libremente fuera de la cama.

—Bien, si mañana no me encuentro con Abdul, lo daré de alta.