Capitulo 36: El pasado de Abigail.
Amanecía en Hogwarts y a pesar de ser domingo había once chicos que ya se estaban levantando, pues ese día irían a la cabaña donde Dominic y Abigail habían vivido con Rachel.
Allí recogerían algunas armas, buscarían el diario de la mujer donde les había dicho que estaba su pasado, y cogerían un poco del agua de la fuente para investigar con ella. Dominic también pensaba copiar todas las runas de la cueva en un pergamino y así seguir descifrando lo que ponía.
A los once chicos los acompañarían Rachel, Sirius y Remus que los estaban esperando en el Gran Comedor. Bajaron y tras desayunar se desaparecieron todos hacía el pequeño Hangleton.
Harry se quedó mirando la casa más grande del pueblo. La mansión Riddle, la mansión del padre de Voldemort que estaba en lo alto de una colina, antes majestuosa ahora ruinosa. Las ventanas estaban cegadas y las enredaderas se extendían por toda la fachada.
Harry recordaba perfectamente su cuarto año cuando Voldemort renació en el cementerio que estaba cerca de esa casa. Miró a Alicia y Wendy, ellas tenían la misma expresión que él, tras recordar el pasado, un pasado que querían olvidar pero que los perseguía y no les daba un respiro.
Siguieron a Dominic que era el único que sabía el camino hasta la cabaña. Se internaron en el bosque que esta cerca de la mansión Riddle. Caminaron durante algo más de una hora sorteando obstáculos por el camino hasta llegar a la cabaña.
Caminaron hacía la cabaña que estaba en medio de un pequeño lago. Atravesaron el puente, saltando la tabla que Dominic había dicho que arreglaría pero que no había llegado hacerlo, pues las circunstancias no le habían dejado.
Entraron a la cabaña. La luz se colaba por las ventanas por lo que no tuvieron que utilizar las varitas. Miraron a su alrededor, no era muy grande pero si acogedor.
Deberíamos comenzar a buscar el diario de Abigail- dijo Rachel.
No hay mucho que buscar- dijo Dominic- hay una tabla suelta bajo ese armario, ahí guardábamos las cosas importantes. La abuela guardó algunos pergaminos pero nunca los leí porque eran privados.
Rachel sacó la varita y con un movimiento de la misma movió el armario. Dominic se acercó y quitó la tabla suelta. El chico comenzó a sacar cosas del agujero mientras que algunos le observaban y otros miraban las cosas que había en la cabaña.
¿Podríais ayudarme, por favor?- pidió Dominic.
Se acercaron a él Sirius y Ginny, y entre los tres llevaron las cosas que habían sacado el agujero hasta la mesa que había en esa misma sala. Había un arco, una espada, y una daga, además había unos cuantos pergaminos enrollados y muchas cartas.
Harry cogió la espada y la observó, era ligera y su hoja estaba muy torcida, parecía el cuerpo de una serpiente que reptaba por el suelo.
Se llama Alya que significa "la serpiente" por eso tiene ese aspecto- dijo Dominic- era de mi abuela y dijo que algún día sería mía. Supongo que ese día ya llegó.
Alicia que estaba a su lado ojeando los papeles, le puso una mano en el brazo en forma de apoyo y cuando Dominic se encontró con su mirada comprensiva se sintió mucho mejor.
Estos papeles- dijo la pelirroja volviendo a mirar los papeles que había estado ojeando- hablan de la vida de Abigail. No es un diario, más bien parece la historia de Abigail contada. Parece que lo escribió por si le ocurría algo.
Bien, será mejor que aquí no lo leamos puede haber muchos oídos escuchando- dijo Sirius- Dominic vete a por todas tus cosas. Chicos acompañadle para tardar menos. Nosotros guardaremos las armas.
Los chicos obedecieron mientras Sirius descolgaba la mochila que llevaba al hombro y guardaba las armas, los papeles y las cartas.
Los chicos que también llevaban mochilas entraron al cuarto. Dominic abrió un armario y comenzó a sacar sus ropas y sus pertenencias. Lo hacía sin ningún orden por ello no se dio cuenta de que entre sus ropas también iba la piedra que Abigail le dio un día y de la que, con todo lo que había pasado, ya no se acordaba.
J.J también llenó su mochila con cosas del chico entre ellas fotos y dibujos que él había hecho de niño.
Salieron del cuarto y recogieron algunas cosas más que estaban por el salón. Además encogieron los libros, que eran muchos, y los guardaron en las mochilas.
¿Ya está?- dijo Remus.
Dominic miró toda la cabaña y asintió con algo de tristeza pues ahí había pasado toda su infancia y parte de su adolescencia. Ese había sido su hogar.
Sí- dijo el chico- Me gustaría ir a las cuevas. Allí cogeremos algo de agua de la fuente y quiero copiar unas runas que hay en las paredes y he estado estudiando durante años.
Está bien- dijo Sirius- pero tienes que guiarnos.
El chico asintió y salió de la cabaña. La última en salir fue Alicia que miró el interior durante unos segundos.
Cuidaré de Dominic, Abigail, te lo prometí y lo vuelvo ha decir- dijo la pelirroja y cerró tras ella.
Siguieron a Dominic a través del bosque y tardaron unos veinte minutos en llegar a una cueva. Entraron y tuvieron que utilizar sus varitas para iluminar un poco el lugar.
Se internaron muy poco en la cueva que tampoco era muy profunda. Vieron y oyeron el rumor de la fuente natural. Hermione sacó de la mochila de Neville un par de frascos y los llenos de agua para después guardarlos de nuevo en la mochila del chico.
Mientras tanto Dominic había sacado un pergamino, tinta y una pluma y se agachó para comenzar a copiar las runas. Algunos salieron de la cueva para vigilar por si venía alguien. Fueron pocos los que se quedaron en la cueva, sólo Dominic, Alicia y Harry.
El ojiverde estaba agachado junto a Dominic y observaba en silencio las runas de las paredes. Alicia por el contrario observaba su reflejo en la pequeña fuente.
¿Por qué nunca bebiste agua de la fuente, Dominic? Tal vez así hubieses recuperado los años que Voldemort te robó- dijo Alicia.
Lo hice pero no funcionó- dijo Dominic sin dejar de copiar- seguía envejeciendo- quedaron en silencio unos segundos.- Harry- el moreno le miró- Alicia me ha hablado de unas clases que impartís llamadas ED ¿Te importaría que os ayudase? Mi formación esta completa, mi abuela me enseñó todo lo que tenía que saber, todo menos a dominar a los dragones.
¿Por qué no te lo enseñó?- dijo Harry.
No teníamos un dragón con el que practicar- dijo Dominic- me lo enseñó teóricamente pero nada más.
Eso puede arreglarse- dijo Alicia- le diré a Draco que te enseñe y le pediré a Charlie su esfera (de) dragón. Seguro que Dumbledore permitirá que termines tu formación en Hogwarts.
Y por las clases del ED tenía pensado pedirte que me ayudarás- dijo Harry podrías encargarte de los extranjeros y así yo me encargaría sólo de los de séptimo año.
Vale. Gracias- dijo Dominic con una sonrisa.
Hubo unos minutos de silencio sólo roto por el rasgar de la pluma de Dominic y el rumor del agua.
¿Qué dicen las runas?- dijo Harry.
Bueno… aun estoy estudiándolas, lo poco que he descifrado se trata de la leyenda de dos enamorados de hace mucho tiempo y de unos anillos- dijo Dominic- mi abuela me contó una leyenda de dos enamorados en realidad ella me dijo que el nombre de esos dos enamorados.
¿A quien pertenecía estos anillos?- dijo Alicia.
A Galatea Mempre y a Joe Ruteber- dijo Dominic- la leyenda dice que él un día forjo dos anillos, uno para Galatea y otro para él, se juraron amor eterno y ese anillo fue el símbolo de su amor. Ella murió en la batalla que hubo contra el heredero de Alasdair Hoffman, Nathan Hoffman… me dijo que a partir de ahí la historia esta muy borrosa, solo sabía que por alguna razón los corazones de la gente se volvieron a llenar de felicidad. Aunque sólo es una leyenda.
Alicia y Harry miraron sus anillos y luego se miraron entre ellos. Ahora todo concordaban, las iniciales que tenían los anillos antes de que ellos se la pusiesen eran G.M y J.R. Y se tenían que tratar de esos anillos porque el anciano que se los vendió les contó esa misma historia aunque no se sabía los nombres de los enamorados.
La pelirroja apartó la mirada de Harry y siguió mirando como el agua caía en el pequeño charco.
Esa leyenda es cierta Dominic- dijo Alicia tocando con un dedo la superficie del lago donde aparecieron varias ondas- aunque no se como termina la leyenda. Sólo sé lo que tu sabes.
¿Cómo sabes que es cierta?- dijo Dominic.
Porque hemos visto los anillos- dijo Harry y el joven Black pasó la mirada al chico- incluso los tenemos.
Harry levantó la mano hasta dejarlo frente al rostro de su amigo que observó el brillante anillo con sorpresa, miró a Alicia y vio como la chica, que aun seguía junto a la fuente, también tenía la mano levantada y mostraba su anillo.
Que os valiese el anillo significa que estáis destinados a estar juntos- dijo Dominic.
Eso fue lo que dijo el de la tienda- dijo Alicia.
Y él tiene razón- dijo Dominic- y si la leyenda es cierta y tiene que serlo si los anillos existen, significa que vuestro amor será un arma importante en esta guerra como fue el amor de los dos enamorados que fueron dueños de esos anillos.
Te equivocas, al igual que el anciano que nos vendió los anillos- dijo Harry levantándose y sacudiéndose la ropa- lo nuestro terminó y ahora estoy con Inez y la amo.
Caminó hacía la salida de la cueva, se detuvo junto a Alicia que aun miraba el agua, veía el reflejo de Harry tras ella pero él no la miraba.
Deberías entonces quitarte ese anillo- dijo Alicia- ¿Para que llevar algo que nos une, algo a lo que no crees estar destinado?...- se detuvo, la voz a cada momento se quebraba. Observó el perfil del chico que amaba- Ese anillo debe por lo tanto estar en manos de un chico que me ame y al que yo ame. Y tú no eres ese chico ¿No?
Harry la miró y Alicia le devolvió laminada a través del reflejo del agua.
No, no lo soy- dijo Harry- en eso tienes razón. Aunque te recuerdo que fui yo quien los compró y por lo tanto tú deberías quitártelo.
¿Quieres regalárselo a Inez?- dijo Alicia.
No estaría mal- dijo Harry- pero prefiero regalarle algo que no haya sido antes tuyo. Así que no te preocupes, en cuanto pueda me quitaré el anillo y lo tiraré al lago de Hogwarts- mintió Harry pues aun recordaba lo al que se había sentido al quitárselo y no quería volver a sentirlo.- no sirve para nada. Sólo es el símbolo de algo que no existe.
¿Y por qué que no te lo quitas ahora?- dijo Alicia reprimiendo un sollozo.
Porque está atascado- mintió de nuevo.
Alicia se puso en pie, le cogió la mano y se lo quitó. Ambos sintieron un inmenso vacío que se apoderaba de sus corazones y sus almas. El tan sólo simple hecho de respirar les dolía y se sentían tan solos.
Ya está- dijo la pelirroja con los ojos humedecidos y con la voz quebrada- ya esta maldito imbécil.
No me insultes, Alicia- dijo Harry mirándola.
¿Qué no te insulte?- dijo Alicia y le empujó- ¡Tú me has insultado con tus palabras hirientes, tú me pegaste!- había comenzado a llorar y a gritar sin darse cuenta. Dominic los observaba sin saber lo que hacer. Alicia golpeaba a Harry y este intentaba detener los golpes- ¡Eres un cerdo sin sentimientos!
Los gritos habían alertado a los que estaban fuera y habían entrado para ver lo que ocurría. Todos quedaron en silencio, sin saber como detener la discusión.
¡Sí siento Alicia, siento muchas cosas!- gritó Harry agarrándola por las muñecas- ¡Siento amor, siento deseo y pasión por Inez¡Siento placer cada vez que ella me besa, acaricia y nos acostamos!- vio el dolor reflejado en los ojos de ella, aunque eso último que había dicho era mentira, ellos aun no se habían acostado- ¡Cada vez que ella me toca me siento vivo, no como cuando tú lo hacías1- soltó una de sus muñecas y la obligó a abrir la mano. El anillo que Alicia le había quitado a Harry estaba en su palma, él lo cogió- ¡Mira lo que hago!- lo tiró lejos, al interior de la cueva. ¡Eso es lo que significa para mí ese maldito anillo, eso es lo que significas tú para mí!
¡Cállate!- gritó Alicia tapándose los oídos- ¡CÁLLATE!
¡No eres nadie para mi!- siguió Harry sin escuchar las suplicas de Alicia.
¡BASTA!- gritó Ron enloquecido y se puso delante de Alicia- ¡CÁLLATE, MALDITO CABRÓN!- extrajo a Algol de su funda y puso su punta en el pecho del joven Potter- ¡No voy a permitir que la sigas haciendo llorar, antes te mato!
¡Ron tranquilízate!- pidió Draco. Harry extrajo a Mirzam de su funda- ¡Harry por favor, esto es de locos, guardad las armas!
Pero ninguno apartaba la mirada del otro. Harry, con una sonrisa arrogante que Remus, Sirius y Rachel estaban acostumbrados ha ver hacía mucho tiempo en el rostro de James, pasó el filo de su espada por el filo de la espada del que en el pasado fue su mejor amigo.
Con un grito que denotaba la rabia que sentía el pelirrojo y que estaba cegado por este sentimiento, atacó a Harry. Pero este se lo esperaba y paró el ataque sin mucha dificultad.
Ron volvió a atacar con todas sus fuerzas y cuando Harry interpuso su espada, sintió toda la fuerza de su amigo y lo hizo trastabillar pero consiguió mantenerse en pie.
Miró al pelirrojo, siempre había tenido mucha fuerza y enfadado era mucho peor. Harry sonrió, no le tenía miedo, sabía que Ron por muy enfadado que estuviese no cumpliría su amenaza.
Deja de reírte- dijo Ron que veía esa sonrisa petulante como una burla y no hacía más que crecer su enfado.
Harry no borró la sonrisa, eso ponía bajo presión a Ron y Harry como buen amigo que fue sabía que cuanto más presión tuviese el pelirrojo, más difícil le sería concentrarse en la lucha y así le sería más fácil ganar.
Oía como los otros intentaban calmar un poco los ánimos y les pedían que se detuviesen pero ninguno de los dos los hacía caso. Ni siquiera los miraban, tenían la vista fija el uno en el otro.
Empezaron a moverse en círculos. Cada uno atento a los movimientos del otro, si uno iba a la izquierda el otro se movía a la derecha, y viceversa. Siempre en círculos, mirándose, analizándose, escrutándose.
Esta vez fue Harry quien atacó Ron detuvo el ataque, las espadas volvieron a chocar, una y otra vez, esquivando los movimientos y deteniendo los ataques. Los aceros se golpeaban, las espadas antes amigas ahora enemigas como sus dueños. Esto no era un entrenamiento como ocurrió cuando estuvieron con sus antepasados. No, esto era por el honor de la familia, el orgullo y la terquedad.
Ron no iba a permitir que Alicia llorase más por él, no iba a permitir que el honor de su familia, parte de la cual estaba muerta, fuese destruido por el que creyó su mejor amigo. Se sentía traicionado por el chico que tenía enfrente y al que había llegado a querer como a un hermano. Él le permitió que saliese con su hermana, pensando que la cuidaría y lo único que había hecho era hacerla llorar.
Dumbledore le había ocultado los aspectos de la ruptura de Alicia y Harry a todos los Weasley, sólo Ron lo sabía. Y lo había hecho porque sabía las reacciones de los Weasley y no quería que en un ataque de rabia atacasen a Harry, sabía lo impulsivo que era la familia de pelirrojos.
Al principio Ron también callo, no creía conveniente contarlo por carta pero tenía pensado hacerlo en cuanto viese a su familia. Ese momento llegó cuando Alicia y J.J fueron capturados pero estaba demasiado preocupado y no le pareció el mejor momento. Así que siguió callando. Cuando rescataron a Alicia, a Sophi y a J.J decidió hablar pero al ver a Harry herido por la flecha no creyó conveniente contárselo a su familia así que volvió a callar, al fin y al cabo él también se había preocupado al ver herido a Harry aunque nunca lo reconociese. Pero al ver que el chico se recuperaba decidió que era hora de que su familia supiese lo que había pasado entre Alicia y Harry.
Antes de que se marchasen en los carruajes, Ron se lo contó todo, como Alicia había sido abofeteada por Harry y todo lo referente a su ruptura. Todos ellos sabían que Harry y Alicia habían roto pero no sabían bajo que circunstancias, creían que era por una tonta discusión.
Pero cuando Ron les contó que Harry, al que habían querido como un hijo, como a un hermano, se había atrevido a golpear a Alicia, ha hacerla a llorar, a dejarla por otra que tenían sospechas de que era una mortífaga, las reacciones violentas no se hicieron esperar en todos ellos, a excepción de su padre al que los ojos simplemente se le llenaron de decepción y tristeza.
Fred, Bill y Charlie le pidieron que cuidara de Alicia, que no la dejase sola en ningún momento, que no permitiese que Harry la hiciese de nuevo llorar, que la protegiera con su vida. Que ella, Ginny, Kevin y el bebe que estaba en camino y era fruto de Percy y Penélope eran los tesoros más preciados que quedaban en la familia Weasley. Y Ron lo prometió, porque él pensaba lo mismo que sus hermanos.
Por eso se había puesto así al ver llorar a Alicia en esos momentos. Por eso se había enloquecido, porque les había hecho una promesa a sus hermanos y no pensaba romperla. Aunque le doliese enfrentarse al que por mucho tiempo fue su mejor amigo, su hermano.
Se seguían moviendo por toda la cueva, sin cesar en su lucha. El sudor perlado recorría el rostro de ambos jóvenes. Ninguno tenía intención de rendirse.
¡Basta ya por favor!- gritó Hermione- ¡Dejad de pelear!
Dominic, que había terminado de copiar las runas antes de que empezase la pelea, se puso en pie con dificultad y se tuvo que sujetar en Luna al sentir un mareo. La rubia lo miró preocupada pero el joven sonrió tranquilizadoramente.
¡BASTA!- gritó Sirius fuera de control.
Sacó su varita y con un movimiento hizo que los chicos fuesen cada uno enviado a una pared y quedasen inmóviles contra ellas. Los dos intentaban liberarse de ese amarre invisible pero era imposible. Se seguían mirando a los ojos.
¡Estoy harto de vuestras discusiones!- dijo Sirius muy enfadado- ¡Si no queréis volver a ser amigo, entonces no lo seáis pero no quiero volver a ver una demostración como esta en lo que os queda de vida¡¿Entendido?!
¡Pues entonces que deje en paz a Alicia!- dijo Ron furioso.
¡Es ella la que no me deja en paz a mi!- dijo Harry- ¡Va siempre detrás de mi, intentando que deje a Inez por ella!
¡Porque te quiero imbécil!- dijo Alicia llorando.
La chica ocultó el rostro entre sus manos y por unos minutos sólo se oyó su llanto. Sirius decidió dejarlos libres. Los dos chicos ya más calmados guardaron sus espadas. Harry se dirigió a la salida de la cueva y Ron a Alicia a la que arropó con sus fuertes brazos.
Sé todo lo feliz que quieras con esa- dijo Ron haciendo que Harry se detuviese unos segundos- pero deja de hacer daño a la gente que una vez fue tu amiga.
Harry continuó saliendo de la cueva mientras se miraba el dedo donde minutos antes había estado el anillo que simbolizaba el amor de Alicia y el suyo. Un amor que estaba perdido en el interior de sus corazones, al igual que ese anillo que estaba perdido en el interior de esa cueva.
Poco después salieron los demás de la cueva, a excepción de Alicia y Ron que se quedaron un momento allí dentro, intentando que la pelirroja se calmase, aunque sólo fuese un poco.
Ron apartó las manos de su hermana del rostro y la levantó la cara cogiéndola de la barbilla. Con la mano le limpió bruscamente las lágrimas.
No derrames más lágrimas por él- dijo Ron- no merece tus lágrimas. Y quien las merezca no te hará llorar.
No puedo evitarlo- dijo Alicia y se abrazó con fuerza al pelirrojo- le amo tanto.
Estuvieron unos minutos más dentro de la cueva, hasta que la chica se calmó y las lágrimas dejaron de salir de sus ojos. Salieron en silencio, cogidos de la mano. Harry no les miró pero el pelirrojo si le lanzó una mirada furibunda.
¿Podemos ya volver a Hogwarts?- dijo Harry con voz irritante.
Sí- dijo Sirius- será lo mejor. Desaparezcámonos hacía el despacho de Dumbledore.
El animago se agarró a Harry, Remus a Alicia, Rachel a Dominic y Neville y Luna a Draco y Wendy. Luego todos desaparecieron en vuelto en lucecitas.
Cuando aparecieron en el despacho del anciano director vieron que no estaba sólo. Con él estaban los señores Holms. Ya todos conocían que el señor Holms era el hijo de Abigail y por lo tanto el hermano de Voldemort. Dominic, Rachel y Sirius se lo habían contado.
Ya estáis de vuelta- dijo Dumbledore sonriendo- me he tomado el atrevimiento de llamar a Zacs y Katherine, ellos, tienen derecho a conocer el pasado de Abigail. Además de que les he hablado de la Orden del Fénix y han decidido entrar a formar parte de ella. Dominic ¿Sabes lo que es la Orden del Fénix?
Sí, Alicia me habló de ella- dijo el chico- ¿Yo voy a ser parte de ella?
Si quieres, sí.- dijo Dumbledore- no tienes que sentirte obligado.
Quiero ser parte de la Orden- dijo Dominic.
Entonces acércate- dijo Dumbledore- y remángate la camisa.
Dominic obedeció y Dumbledore le hizo aparecer el fénix en el brazo, le dijo como se utilizaba y luego el chico se reunió con sus amigos.
Y ahora ¿Qué habéis encontrado?- dijo Dumbledore.
Aparte de las armas de Dominic, también hemos encontrado unos papeles donde Abigail cuenta toda su vida- dijo Remus mirando los papeles- y también unas cartas que el señor Holms le escribió. Quizás debería quedárselas usted.
Gracias- dijo el señor Holms cogiendo los muchos papeles que le tendía Lupin.
¿Qué más?- dijo Dumbledore.
Pues hemos cogido un poco de agua de la fuente- dijo Hermione sacando el agua y poniéndolo sobre la mesa del director.
Se la daré a Poppy, ella tal vez le saque alguna utilidad- dijo Dumbledore- ¿Algo más?
Si. Dominic ha copiado en un pergamino unas runas que había en la cueva de donde hemos sacado el agua- dijo Harry- y también unos libros que tenía Abigail.
Me gustaría poder quedarme con los libros y seguir yo mismo con la traducción de las runas- dijo Dominic.
Por supuesto- dijo Dumbledore- ¿Algo más?- negaron con la cabeza- entonces será mejor tomar asiento y averiguar que se escondía tras Abigail.
Dumbledore hizo aparecer sillas para todos que tomaron asiento y miraron al director que estaba tras su escritorio. El anciano miró los papeles, se aclaró la garganta y comenzó a leer.
"Años… ya ni siquiera recuerdo cuantos tengo exactamente pero e visto mucho y e sufrido mucho.
Nací en un pequeño pueblo¿Su nombre? No lo recuerdo pero eso no importa. Mi madre era una bruja pobre, murió dándome a luz. Mi padre fue el que me crió pero siempre carecí de cariño porque Salazar Slytherin no sabía darlo."
¿Qué?- dijo el señor Holms interrumpiendo a Dumbledore- soy nieto de Salazar Slytherin.
Parece que sí- dijo Dumbledore que estaba también muy sorprendido pero continuó leyendo.
Él nunca quiso a mi madre y a mi tampoco pero se hizo cargo de mi cuando ella murió ¿el por qué? No lo sé, y creo que nunca lo sabré.
Viajamos por todo el mundo, mi padre mantuvo relaciones sexuales con diferentes mujeres y a todas ellas las dejó embarazadas pero de ninguno de los bebes se hizo cargo ¿Por qué? Quizás porque sus madres no habían fallecido como la mía o quizás, simplemente porque ninguna de sus madres era bruja como la mía y los niños eran mestizos. Yo creo que fue por lo segundo.
Crecí sin ningún hogar fijo, con frialdad y dureza por parte de mi padre y bajo la tutela de una persona que creía que los muggles y los que no eran raza pura eran inferiores a nosotros, los "sangre limpia" como nos llamaba mi padre.
Yo nunca creí en es, rechazaba esas creencias aunque lo hacía en silencio. Un día mi padre se reunió con tres antiguos conocidos; Godric Gryffindor, Helga Hufflepaff y Rowena Ravenclaw. Cuando eso pasó yo sólo tenía 12 años pero pude apreciar que esas personas iban a ser importantes en mi vida.
Ellos eran mayores que yo, 25 años como mucho pero mi padre era el más mayor de todos.
Los cuatro fundaron un colegio, al que llamaron Hogwarts y entonces ese fue mi hogar. Mi primer y verdadero hogar.
Cuando abrieron sus puertas yo ya tenía 14 años. Durante esos dos años en los que había estado construyendo el colegio, me enseñaron ha hacer magia y me di cuenta de que todos ellos tenían una clara característica. Godric la valentía, Helga la lealtad, Rowena la inteligencia y mi padre la astucia. Un año después de que las puertas de Hogwarts se abriesen, llegaron al castillo, Jenna y Jack Heap, Zelda Overstand, Rubens Mella y Simon Gringer y pronto me hice sus amigos, ellos se convirtieron en mi familia. Y todos ellos se quedaron para impartir clases.
Todos ellos me entregaron el amor y el afecto que mi padre fue incapaz de darme y los llegué a querer y amar más de lo que nunca amé a mi padre.
Veía como poco a poco mi padre se distanciaba más de ellos, nunca dejó entrar en su casa a personas con antepasados muggles y su devoción por las Artes Oscuras nos preocupó a todos. Las disputas entre mi padre y los demás eran cada vez más a menudo. Y descargaba toda su rabia y su odio sobre mí, en forma de palizas y abusos sexuales.
Yo lo ocultaba por miedo y vergüenza pero cuando ya tenía 18 años y un día que mi padre había discutido con todos, intentó abusar de mí como tantas otras veces lo había hecho pero antes de que lo pudiese hacer, Godric irrumpió en la habitación encontrándose allí la terrible escena.
Yo, semidesnuda sobre la cama y mi padre sobre mí, mientras yo lloraba y le suplicaba que me soltase.
Godric enloqueció, le echó del colegio pero yo me quedé bajo tutela y protección de los que eran verdaderamente mi familia aunque no llevasen mi sangre. Pero antes de irse, mi padre juró que volvería para vengarse.
No le tomamos en cuenta la amenazada y vivimos felices durante años. Yo cambié mi apellido no queriendo tener nada que me relacionase con mi padre y decidí ponerme Holms. Pero yo había quedado embarazada de mi padre, él nunca se enteró que tenía un hijo mío pero había algo que siempre me uniría a él pues un día cuando abuso de mí, me dejó embarazada , él nunca se enteró que iba a tener un hijo conmigo al que había decido llamar Zacs."
El señor Holms estaba pálido. No sólo era nieto de Salazar Slytherin sino que también era su hijo, era una aberración, producto de una violación.
Esto no puede estar pasando- dijo el señor Holms- ¿Qué vais a pensar de mí?
Tranquilo cariño- dijo la señora Homs que le agarró la mano para reconfortarlo- tú no elegiste tenerlo como padre.
Eso es cierto Zacs- dijo Dumbledore- nosotros no elegimos a nuestros padres. Unos tienen suerte que les tocan buenos otros por el contrario no cuenta con la misma suerte. Pero continuemos.
"Hasta que un día cuando yo tenía 24 años y Zacs seis, mi padre volvió para cumplir su venganza. Pero no vino solo
Con él, vinieron Drácula, Katrina, Janas, Zaira y Conor Dempsey. Todos ellos siempre fueron enemigos y acabaron con las vidas de mis amigos.
Godric fue el último en morir y yo no pude hacer nada por ellos, nada. Huí de Hogwarts con mi pequeño. El dolor era inmenso y el odio también.
Durante años estuve vagando por diferentes lugares de Inglaterra y un día llegué ha este mismo bosque y encontré esta cabaña que se convirtió en mi hogar.
Un día inspeccionando los alrededores encontré una cueva cuando ya alcanzaba los 26 años y Zacs los ocho. En la cueva había unas extrañas runas que no conocía y una pequeña fuente natural.
Zacs y yo bebimos de ella pero cuando me di cuenta que esa agua no sólo nos mantenía jóvenes sino que también me sentía con más vitalidad y todas las enfermedades se curaban, decidí no darle más agua a Zacs y que cuando cumpliese los 18 años él tomase la decisión de si quería beberla o no. Yo no podía decidir por él si quería conservarse como un niño.
Me sentí mal al pensar que si el día que mis amigos habían muerto hubiese tenido esa agua habría podido dársela a beber y se hubiesen curados de sus heridas. Aunque seguramente el licantropísmo y el vampirismo de Jenna, Jack, Zelda y Simon no se hubiesen curado ya que habían sido mordidos hasta desangrarse.
Viví durante años gracias a esa agua que me mantenía con el aspecto de una joven de 26 años mientras que Zacs crecía. Hasta que cumplió los 18 años y le explique lo del agua. Él también decidió tomarla.
Pasaron cientos de años en los que fuimos felices pero Zacs quiso salir de ese bosque, tan sólo salía yo y era para ir al pueblo más cercano que se llamaba Pequeño Hangleton y lo hacía porque tenía poderes de metamorfomaga y Zacs no.
Él quiso conocer el exterior y yo lo comprendía. Así que no me interpuse cuando él se marchó. Me venía a visitar de vez en cuando, se llevaba agua y me enviaba lechuzas contándome sus experiencias y aventuras.
Un día me dijo que había conocido a una muchacha de 18 años llamada Katherine. Me dijo que estaba locamente enamorado de ella y yo estaba feliz al verlo tan contento. Había decidido dejar de beber el agua y se iba a vivir cerca de ella. Me hizo tanta gracia que me dijese: Quiero envejecer junto a ella así que no puedo continuar bebiendo el agua.
De vez en cuando venía a visitarme pero cada vez menos aunque las lechuzas nunca cesaron. Lo comprendía claro que si, ellos se amaban y se habían hecho novios. Zacs había construido una nueva vida.
A los pocos días de que Zacs se fuese, después de decirme que había conocido a Katherine, conocí a un hombre guapísimo en el Pequeño Hangleton. Yo mantenía un aspecto joven más o menos de su edad. El nombre de ese hombre era Tom Ryddle y me enamoré perdidamente de él y creí que él de mi.
Mantuve relaciones sexuales con él aunque nunca nos casamos. Me quedé embarazada y se lo conté, él pareció feliz. Durante mi embarazado me llegó una carta de Zacs diciendo que se casaba y que estaba invitada aunque no como su madre porque Katherine no sabía lo del agua. Pero decidí no ir porque él no sabía nada de mi relación con Tom y nunca supo que iba a tener un hermano.
El día del parto, Tom me asistió, y esa noche cuando mi bebe nació, Tom se lo llevó alegando que no podía permitirse tener un hijo con una mujer a la que no amaba, con la que no estaba casado y que tenía su mismo estatus social. Esa noche se quitó la mascara y me di cuenta de que sólo me había utilizado.
Intenté detenerle pero estaba demasiado débil para impedirle que se llevase a mi pequeño.
Busqué a mi hijo pero nunca lo encontré, me quedé viviendo en la cabaña y a veces cuando iba al pueblo veía a Tom con otras mujeres disfrutando del día y a mi no me miraba.
Un día en una de las tantas cartas de Zacs, mi adorado hijo, este me contó que Katherine estaba embarazada e iba a tener una niña a la que llamarían Rachel. Fui feliz con esa noticia porque iba a ser abuela aunque nunca conociese a mi nieta.
Años después me enteré de que Tom y sus padres habían sido asesinados. Para ese entonces yo iba al pueblo con un aspecto de anciana.
Un día un joven igual a Tom llegó a la cabaña, era mi hijo y se hacía llamar Lord Voldemort. Un aura negra le rodeaba aunque yo no podía verla. Vi en él a mi padre.
Había estado buscándome y yo nunca imagine que él había matado a Tom y sus abuelos hasta que él me lo contó y entonces es cuando confirmé mis sospechas. Tom o Lord Voldemort era idéntico a su abuelo, Salazar Slytherin. La misma maldad, las mismas creencias, los mismos pensamientos.
Por ello nunca le hable de la fuente de la vida porque sabía que lo utilizaría para el mal. Por eso cada vez que me visitaba cambiaba mi aspecto al de una anciana.
Un día me dejó de visitar y me enteré que estábamos en guerra y que el hombre o lo que antaño fue un hombre, Lord Voldemort, era el líder del bando oscuro.
Creí que ya no me iría visitar más pero un día volvió con dos de sus mortífagos y me trajeron a una mujer en coma que se llamaba Rachel y estaba embarazada.
Bellatrix, una de las aliadas de mi hijo, la había lanzado un hechizo que debería haberla matado pero él hechizo protector no solo había protegido su hijo sino también a ella misma, no murió pero quedó en coma. Como Bellatrix quedó muy sorprendida se lo contó a Voldemort y este decidió traérmela. En su lugar pusieron otro cadáver con el aspecto de Rachel y para todo el mundo ella estaba muerta.
Me pidió que la cuidase y yo no me pude negar aunque sabía como era mi hijo porque al fin y al cabo era eso, mi hijo.
Pero un día cuando se acercaba Halloween vino a la cabaña, y extrajo sangre del bebe que aun estaba en el vientre de Rachel mientras murmuraba unas palabras. Se la inyectó haciendo que parte de la vida del bebe y del hechizo protector se fuese con él.
Las siguientes noticias que tuve sobre mi hijo es que había caído porque una maldición asesina que lanzó sobre un bebe, le rebotó y le dio a él. Pero yo tuve la sensación de que no había muerto, no, aun no.
Pero creía que nunca volvería. Por eso decidí hacerme cargo de Rachel y del bebe cuando naciese. Eso paso un 3 de Mayo. Hice la cesaría a Rachel.
Durante años le di el cariño que me hubiese gustado darle a mi hijo. Le hable de su madre, le dije que ella estaba en coma porque había luchado contra mal, quise que se sintiese orgullosa de ella.
Pasaba el tiempo y me di cuenta de que Dominic era un niño especial y decidí comprobar algo. Con un hechizo hice que un tatuaje apareciese en su espalda, un dragón con los ojos azules, igual al que yo tenía y que debía tener mi heredero. Desde ese día le entrené sabiendo que en esa guerra tendría un papel importante y ya lo había tenido.
Aunque me temo que cada día envejecerá más rápido y empeorará hasta… morir"
No- dijo Rachel tapándose la boca asustada tras haber oído eso último- no puede ser.
Me temo que sí- dijo Dumbledore dejando los papeles sobre la mesa- intentaremos buscar una cura- los miró aquí terminó lo escrito.
Tengo una duda- dijo Ron- ¿No tendría que haber sido el señor Holms el heredero de Slytherin en vez de Voldemort?
Legítimamente si- dijo Dumbledore- pero como Salazar Slytherin no sabía de la existencia de Zacs…
Tampoco sabía de la existencia de Voldemort- dijo Sirius- para ese entonces ya estaba muerto.
Si, pero Zacs no fue a Hogwarts y no descubrió nada sobre Salazar Slytherin y su herencia- dijo Dumbledore- y en su corazón no anidaba la misma oscuridad.
Pero aun hay algo que no entiendo del estado de Dominic- dijo Hermione- no tiene sentido que porque Voldemort haya quitado sangre a Dominic haya envejecido de esta manera. La gente dona sangre y no les pasa nada.
Según dic aquí, Abigail oyó como Voldemort decía unas palabras mientras extraía la sangre- dijo Dumbledore- Yo he leído algo sobre un hechizo que si se dice mientras se extrae sangre de una persona ha esta la arrebatas parte de su vida y de su juventud. Como en el caso de Dominic.
Dumbledore se puso en pie y fue hasta una de las estanterías. Comenzó a pasar el dedo por encima del lomo de los libros hasta que se detuvo en uno con la portada negro y ribetes plateados.
Lo cogió y volvió hasta su escritorio. Pasaron unos segundos en silencio en los que Dumbledore estuvo pasando las páginas.
Aquí- dijo el anciano deteniéndose en una página- aquí hay un hechizo que si se dice mientras extraes sangre a una persona, la robas parte de su vida, vitalidad y juventud. Son artes Oscuras que están a la altura de Voldemort. Debió de utilizarlo con Dominic. Tal vez nos sirva para ayudarte muchacho. Y ahora creo que llevaré el agua a Poppy.
Los chicos comenzaron a ponerse en pie sabiendo que la reunión había terminado. Cogieron las mochilas donde iban las armas y los libros y se dispusieron a marcharse pero la voz de Dumbledore los hizo detenerse.
Las clases del ED se reanudaran esta noche- dijo el anciano- ya he pedido a Argus que pusiese los carteles por todo el castillo.
Está bien- dijeron los chicos y salieron del despacho.
Sirius, Remus y Rachel miraron al director con preocupación.
Tenemos que hablarte de otra cosa Dumbledore- dijo Remus- el estado de Harry no es normal. En la misión, Ron y él se han peleado apunta de espada.
Contadme lo que ha ocurrido- dijo el anciano con evidente preocupación.
Había llegado la noche a Hogwarts. Harry se levantó de la cama y se vistió rápidamente aunque sin hacer ruido no quería despertar a nadie. Aunque hubiese sido imposible, todos sus compañeros estaban matados después de la clase del ED en la que habían informado que pronto empezarían con las clases de Defensa Personal.
Tras ponerse la capa y coger la varita se desapareció. Apareciendo en un lugar que estaba muy oscuro pero que con un simple Lumus iluminó. Era una cueva, con runas en las paredes y una fuente natural. Era la cueva que estaba cerca de la cabaña en la que había vivido Dominic.
Iluminó el suelo y empezó a buscar a por lo que había ido. No tardó en encontrarlo. Se agachó para recoger el anillo que había tirado hacía unas horas al interior de la cueva.
Lo miró unos segundos sobre la palma de la mano. Se lo puso y una sonrisa se dibujo en su rostro porque volvía a sentirse bien. Lo que no sabía es que a miles de kilómetros a una pelirroja que dormía, también se le dibujo una sonrisa en los labios. Al día siguiente ella también se sentiría mejor pero por el momento no sabría el motivo.
