ADVERTENCIA: El capítulo contiene algunas escenas fuertes, discreción ante todo.

Hola a todos, ya es muy tarde en mi país pero estamos en la recta final casi, por lo que espero les guste el capítulo. Espero algún review porque esto me costó mucho hacerlo, no quería que pasara pero pasó, ustedes ya entenderán cuando lo lean.

Disfruten.


Guía para enamorar a un espíritu.

En el límite del abismo, en medio del infierno y al principio del terror.

Shidou y las chicas estaban algo preocupadas de que el chico no ha venido después de que ellos llegaran de la escuela, un mensaje de texto llegó al teléfono de Shidou, le dijo que estaría ocupado pero que los vería luego. Por lo que el chico no se preocupó mucho y decidió salir con Kotori puesto que tenía mucho de no salir con ella.

Kannazuki fue dejado a cargo de vigilar a las demás por si pasaba algo mientras no estaban, hasta ahora no sucedía nada malo, también se le dejó encargado de que vigilara a Satou, le resultaba interesante a todos saber a quién estaba viendo el nuevo espíritu amigo.

—Cambien las cámaras a Satou-kun, veamos que está haciendo. —Las órdenes fueron acatadas y ahora se mostraba la casa del muchacho, con las luces apagadas, el hombre joven vio esto todo muy raro—. Es muy temprano para tener las luces apagadas.

—Tal vez salió de la casa para reunirse con Shin y las demás —comentó Reine.

—¡Ah! Satou-kun está saliendo de la… —La felicidad del Vice-comandante desapareció al ver que además de que él salió de la casa, lo hizo también una chica que ya no necesitaba descripción a estas alturas—. ¿Nightmare?

—¿Tokisaki Kurumi? —La demás tripulación del Fraxinus no podían creerlo.

—¿Qué están haciendo los dos?

—¡Debo informarle a la comandante Kotori de esto!

—Espera, Kannazuki. —Le detuvo Reine con cierta seriedad en su cara—. Antes de que llames a Kotori, tenemos que saber a dónde van.

—Cierto, llamarla ahora no tendría caso. Será mejor ver lo que planean, pero no puede ser nada bueno, ¿no deberíamos alejarlo de ella?

—Ese es el problema aquí, no sabemos por qué están juntos, ni cómo se conocieron. Hasta no tener un poco más de información, no hay nada de qué preocuparse aun.

Todos observaron a cierta distancia a donde se dirigían los dos espíritus. Por el momento, Reine y Kannazuki intentaban atar cabos sueltos, buscar razones de por qué estaban juntos, pero no les llegó nada a la cabeza, hasta que vieron que Satou tomó de la mano a Kurumi, el primero en reaccionar fue Kannazuki, pues hace dos días el chico le había comentado algo.

—Esperen… hace dos días, Satou-kun llegó a preguntarme por qué no se pueden tener citas con un amiga.

—¿Eh? A mí me preguntó sobre los pechos de las chicas —dijo Reine sin ninguna vergüenza ni nada, Kannazuki la quedó viendo con un ligero sonrojo, luego recobró la compostura.

—La pregunta de la cita y luego lo de los pechos, es una locura pero… creo que tuvo una cita con Nightmare.

—¿¡Qué?! —Los demás de la tripulación los voltearon a ver con sumo asombro.

—Cierto, Kotori también me comentó que Satou esperaba la visita de alguien y que había estado muy despistado ese día, también feliz. Esto no puede ser verdad… Kannazuki, llama a Kotori, esto no puede seguir así.

—¡Entendido!


Mientras que en Fraxinus localizaban a Kotori y le contaban la situación a la comandante, Satou y Kurumi llegaron al edificio nuevo de Industrias DEM, por fuera todos los cristales del edificio reflejaban lo de afuera no lo de adentro. No tenía vigilancia, eso extrañó a Satou.

—Parece que nos esperan, Satou-kun.

—Entonces entremos, no perdamos más tiempo.

—Bien dicho.

Kurumi no tenía otra razón para ir con la DEM que investigar si tenían al espíritu cautivo que desde antes estaba buscando, aunque ahorita tenía a Satou a su lado, él era una gran arma y batería además. Solo se sentía un poco mal que le robó bastante energía y de manera seguida, notó que no estaba del todo bien, pero… ¿Qué más da? Ya estaban aquí y además, Satou no se estaba quejando, todo estaba bien.

Satou, creo que estás cometiendo un error, ¿no deberías comentarle de esto a Shidou? Todo esto te está lastimando.

«Mikael, sé que debí decirle a Shidou, pero quiero pagarle lo que hizo por mí. Yo ya no puedo ayudarlo en nada a él, pero puedo ayudar a otros espíritus, Kurumi-san necesita mi ayuda, puedo dársela, ¿para qué esperar? Además… la DEM debe ser detenida, no puedo dejar que sigan lastimando a más espíritus, ¿nos quedaremos de brazos cruzados sin hacer algo? ¡No estoy de acuerdo con eso! Es hora de ponerles un fin». Satou se puso su Vestido Astral en frente de Kurumi, ella sintió la potente energía que salió de él, además del cambio en sus ojos. —Kurumi-san… mantente detrás de mí, no dejaré que te lastimen.

—Tampoco puedo dejarte pelear solo, te ayudaré a destruirlos.

—No. No mataré a nadie, solo destruiré su base de operaciones, en cuanto vean lo que podemos hacer, nos tendrán miedo y no volverán a meterse con nosotros.

Satou avanzó y ella le siguió detrás, no estaba muy de acuerdo con la decisión del chico, pero de todas maneras no quiso discutir, estaba demasiado serio.

Por lo que entraron al edifico y parecía una sala de recepción normal, hasta que del ascensor, salieron las primeras hechiceras y fueron a por ellos, Satou utilizó combate cuerpo a cuerpo para dejarlas inconscientes en poco tiempo.

—Eres muy fuerte… te vi cansado pero al parecer no lo estás.

—¿Sabes cuantos hay aquí?

—No, pero estoy seguro que más arriba nos esperan muchas más.

—En ese caso, aléjate un poco de mí. —Ella lo hizo mientras que él concentró gran cantidad de energía espiritual en sus dos manos, el brillo era tal que ella tuvo que cerrar los ojos—. ¡Cañón espiritual doble! —Lo lanzó al techo, destrozando piso por piso hasta que solo quedaron tres, mucho concreto cayó hacia ellos pero no solo eso, más de 20 hechiceras de la DEM fueron directamente hacia ellos.

«No podrá contra tantos». Kurumi creó diez clones pero vio que el chico se lanzó al ataque, por lo que sus clones también.

—¡Battery! —Se cubrió con los antebrazos del ataque de una mujer de cabello morado y ojos verdes que le miraban con odio.

—Tú, no aprendes la lección, ¡te derrotaré!

—¡No llegarás con Wecott-sama, así me cueste la vida! —Ambos se alejaron un poco, luego con la ayuda de cinco hechiceras más empezaron a pelear con una estrategia distinta de la AST, basándose en atacar y tomar distancia. Funcionó porque no les derrotaban aun.

—¡Acabaremos contigo, Nightmare! —Los clones de Kurumi estaban siendo heridos y Satou en cuanto vio a una de ellas ser herida, dejó que le atacaran, las espadas de sus enemigos se hicieron pedazos al querer hacerle algo a su armadura, solo le rebanaron la mejilla.

—¡Basta! —Satou hizo una pequeña explosión eléctrica que alejó a sus atacantes en segundos, bajó en picada para ponerse en frente de Kurumi antes de que fuera atravesada, le metió un puñetazo en el estómago a la hechicera que la dejó en el piso—. ¡Mikael!

En menos de un segundo, las demás Kurumi y la original se quedaron, a los ojos de Mikael, detenidas en el tiempo. Esto pasó muy rápido, tan rápido que era increíble, Satou se movió a una velocidad imposible incluso para las gemelas Yamai sin sus poderes sellados, incluso Kurumi con su súper velocidad no podría alcanzarlo y menos podía verlo, golpeó a las 15 hechiceras que estaban atacando a todas las Kurumi del lugar.

Mio y las otras cuatro que estaban en niveles más altos se cubrieron los oídos por un sonido tan fuerte que provenido del lugar donde estaba Satou hace un segundo, había un circulo de humo y los cuerpos de las hechiceras cayeron al suelo.

—¿Estás bien? —Todas las Kurumi estaban impactadas, Mio estaba con la boca abierta sin dar crédito a lo que no pudo ver con exactitud pero el resultado había sido catastrófico.

—Sí… estoy… bien… gracias.

—Eso es bueno. —Satou estaba con el rostro indiferente pero luego hizo una mueca de dolor, su corazón estaba enloquecido, parecía que le iba a dar un paro en cualquier momento.

—¿¡Qué diablos eres?! ¡Ningún espíritu puede hacer eso!

—Mio-san… cálmate, todavía podemos ganarle.

—Llamemos a Ellen-sama.

—¿¡Qué no lo entienden, idiotas?! Ese monstruo… ¡Superó la barrera del sonido! —gritó aterrada y las demás se quedaron con la boca abierta.

—Entonces… ¿Esa explosión? ¿Viajó a velocidad Mach 1? —preguntó aterrada otra.

—¡Ellen-sama, necesitamos su apoyo! ¡Battery ya casi ha derrotado a todas! ¡No hemos podido hacerle ningún rasguño! —gritó alterada Mio desde el comunicador.

Todavía quedan ustedes… —dijo una voz sombría, incluso algo descarada.

—¿Wescott-sama?

Mio-chan, no me decepciones, tu escuadrón aún no ha sido derrotado.

La mujer apretó los puños, vio que Satou se arrodilló agarrando su corazón.

—Wescott-sama… Todas, este es nuestra única tarea, ¡protegeremos a Wescott-sama!

Las hechiceras se lanzaron al ataque en picada, Kurumi vio que Satou ya estaba jadeando, había hecho algo que era imposible y ahora le tocaba a ella detener a las hechiceras.

En poco tiempo, derrotó a todas con ayuda de sus clones.

Satou… estás usando toda mi energía espiritual. Con tu estado actual, no podrás moverte a esa velocidad en mucho tiempo, no debiste darle tus energías a ese espíritu.

—No tenías por qué hacerlo, Satou-kun. Mis clones pueden morir…

—Ellas también sangran… ¿¡Cómo puedes decir eso?! —Ella se sorprendió por el enojo del chico hacia ella—. Todas son tú, ¿¡no es así?! ¡No te menosprecies, Kurumi-san!

—Satou-kun…

—Ahh… ahh… —Kurumi regresó a todas sus clones a su sombra pero hizo aparecer una más, una que tan solo vio a Satou, lo abrazó.

—Satou-kun, ¿estás bien? ¡Kurumi!

—Tranquila, estamos en el mismo equipo. Por lo visto, lo que estaba buscando no está aquí, tendremos que irnos. —La cara de la clon se iluminó con una sonrisa.

—Gracias, Kurumi. Al fin lo entendiste.

—No estoy del todo de acuerdo, pero es mejor que nos vayamos, no creo que él aguanté más así.

La clon ayudó a Satou a ponerse de pie pero el chico vio que arriba de ellos estaba una mujer de cabello rubio con ojos morados con una armadura plateada que sostenía una extraña arma, mejor conocida como la mejor hechicera de la DEM, Ellen Mira Mathers.

—Mikael...

—Toma esto, Battery, un ataque semejante a tu cañón espiritual, ¡desaparece! —Jaló el gatillo que le hizo disparar una ráfaga de energía pura de color amarillo que se volvió exponencialmente más grande.

No hubo tiempo de pensar, Satou estiró sus brazos creando una barrera más, usando su cuerpo como escudo de Kurumi, ella tampoco podía hacer nada más que esperar el ataque, claro que no moriría pero… ¿Qué pasaría con él?

—¡No lo harás! —Satou abrió grandes los ojos al ver que no le pasó nada y que esa energía estaba siendo detenida por otro cuerpo que no era el suyo.

—¡Shidou!

—No sé cuánto vaya a resistir esto… ¡Váyanse los dos!

—¡Esto es mi culpa!

—¡No! —El cañón espiritual de Shidou estaba soportando muy bien pero ciertamente ya lo estaba haciendo bajar de altura cada vez más—. Esto es culpa mía… no te preocupes, ¡no me rendiré! —Los ojos de Shidou cambiaron a un color amarillo brillante. Usó más energía pero Ellen volvió a disparar por lo que el impacto lo recibieron todos.

Se escuchó el poderoso sonido del concreto haciéndose pedazos y desmoronándose. Ellen tomó a Wescott para que no muriera, igual que las demás hechiceras que le quedaban, salieron del edifico porque este terminó colapsándose por completo, sepultándolos bajo tierra.

Unos minutos después de que todo el humo se disipara, Ellen junto con las demás hechiceras y Wescott bajaron a ver como una gran masa de rocas fue destruida en pedazos, un puño hizo todo aquello y miraron como Satou volvía a ponerse de pie.

Sangre bajaba por su rostro, miró a su lado para encontrar el cuerpo de Kurumi, la mitad de su rostro estaba bañado en sangre, provenía de su ojo de reloj. Aparte de eso, su vestido rojo y negro estaba ensangrentado, pedazos de metal se habían ensartado en su hígado, costilla y en su pecho también.

—Kurumi-san… —Satou derramó lágrimas y le puso la mano en su mejilla, ella estaba fría… toda su calidez se había ido. Todo de ella se había ido, el joven lloró más fuerte y volteó a ver a Ellen y a los demás—. Malditos… ¡Malditos! ¡Voy a matarlos, desgraciados! ¡Acabaré con ustedes! ¡Son unos monstruos, monstruos! —Satou quedó viendo a Ellen con todo el odio posible, en ese momento, un aura azul rodeó todo su cuerpo—. ¡Hija de puta! ¡AHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHH!

Entonces… ¿Tú me quieres, Kurumi-san?

Solo… solo lo necesario, ¡cielos! No deberías de preguntarle eso a una chica.

Te quiero, no haría esto si no lo hiciera.

Recordó su primer beso, su primer abrazo, las veces que se tomaron de la mano, incluso cuando abrazó a la otra Kurumi, fueron pocos momentos… pero era todo lo que tenía. Luego recordó a Tohka y como por culpa de la DEM sus padres ahora estaban muertos. Satou solo se fijaba en Ellen hasta que… todo a su alrededor se volvió oscuro, se desplomó en el suelo, pero todo estaba tan oscuro que no sabía en donde estaba, tampoco podía moverse, era como si todo su poder hubiera desaparecido, seguía llorando.

—Ike… ¿Qué le está pasando?

—¡AHHHHHHHHH! ¡HAAAAAA! —Satou se había arrodillado y seguía gritando mientras sus pupilas eran ahora de color rojo y el resto de color negro, su aura se había disparado hacia el cielo de un color verde muy oscuro, igual le rodeaba.

—Pasó de nuevo… Battery está entrando al modo inverso, ahora por fin veremos su verdadera naturaleza. Ellen, prepárate.

—Entendido.

En Fraxinus todos veían con sorpresa los niveles negativos que tenía Satou, fueron tan bajos que la computadora ya no podía medirlos, había rebasado ya el límite.


Todo esto pasó por tu culpa. —Escuchó una voz en toda esa oscuridad, Satou se giró a todos lados pero no podía ver nada. Esa voz era muy grave, hacía eco en todos lados—. Por eso ahora ellos están muertos.

—¿¡Quién eres?!

—Satou-kun… —El chico se giró para ver a Kurumi frente a él con sangre saliéndole de su ojo izquierdo—. ¿Por qué? ¡Dijiste que me protegerías!

—Kurumi-san, yo…

—¿¡Por qué?! —Ella se tapó la cara mientras sollozaba pero luego lo vio con el ceño fruncido—. Te contuviste con ellas… me dejaste morir…

—¡No, no es verdad! —Él quiso abrazarla pero ella se alejaba automáticamente, Satou lloró mientras corrió hacia ella pero no podía alcanzarla, se alejaba cada vez más de él, hasta que se perdió en la oscuridad.

La dejaste morir, tu justicia errónea de dejar vivir a los humanos te ha causado esto. Eres patético, llorando por las cosas que causaste.

—¡Detente, maldito! ¡La DEM, fueron ellos! ¡Kurumi-san! ¡Yo nunca te haría daño! Yo… yo… lo siento. —Lloró de nuevo mientras una mano de sombras lo tocó y de ahí, su cuerpo empezó a volverse oscuro—. ¿¡Quién eres?!

Eso no importa, solo debes saber que eres el culpable, cae en la desesperación, Satou Matsuo. Yo puedo acabar con ellos, adelante… no te contengas más, después de todo, la persona por la que lloras te usó. La persona en la que más confías te dejó solo, las personas a las que estúpidamente les perdonaste la vida… destruyeron todo lo que amas. Todo esto es tú culpa, si quieres resistirte en falsas acusaciones, hazlo, ¡vive como la basura humana que eres! ¡Vive con ese dolor! ¡Vive atormentado por tus errores! ¡No te levantes!

—¡CIERRA LA BOCA! ¡CÁLLATE! —Se escuchó las carcajadas de ese extraño ser mientras Satou se abrazaba a sí mismo, en sus ojos ya no veía la oscuridad, sino el cuerpo de la mujer que amaba, luego el rostro de sus padres, la muerte de los mismos, luego comenzó a ver a cada una de sus amigas muertas de diferentes maneras, Miku aparecía con la garganta hecha pedazos, Shidou con un hoyo en el corazón, todos muertos y pudo observar al causante de todo. —¡DESGRACIADO, MUESTRATE! ¡TE ENVIARÉ AL INFIERNO!

¿Estás seguro de eso? —Entonces ese ser se giró a él, viéndose cara a cara… consigo mismo.

—No… no puede ser… ¿Yo?

¿Por qué no le rezas a dios? ¿Dónde está esa cálida voz que te regaló a un ángel? ¿Sabes que yo soy parte de ese regalo?

—¡Mientes!

No. Soy eso que escondes de los demás, eso que te hace volverte una bestia, he estado contigo siempre, y ahora… que tu ángel ya no puede estar con nosotros, ahora que has entrado en la desesperación, te doy la bienvenida a tu sufrimiento, aquí no hay salida, solo estamos tú y yo. Pero eso no será por mucho.

—¿De qué hablas?

Tu corazón está hecho pedazos, tu alma, que había sido protegida por Mikael ha sido corrupta al final… todas las personas que amas morirán… pero puedo hacerlas sufrir por ti. —Esa versión de él apareció justo en frente de su rostro con una sonrisa de oreja a oreja, de manera literal. El cuerpo de Satou se volvió negro, ahora solo le quedaba la cabeza—. Eso… déjate ir, abandónate… este es nuestro destino, Satou, lo ha sido siempre.

Para cuando él cerró los ojos, la oscuridad se apropió de su cuerpo y este se volvió una masa oscura que se adhirió al otro Satou con la voz grave.


El espíritu había cambiado, su armadura ahora era más oscura, sus iris eran de color rojo y todo lo demás de color negro, el aura se había vuelto más oscura y ahora que alzaba la mirada para ver a Ellen, empezó a sonreír, hasta que se lamió los labios y la señaló. Wescott palideció al verlo así.

—¡Rin-chan, atácalo!

—¡Entendido! —Una de las hechiceras fue a atacarlo pero antes de que pudiera estar a un metro de distancia, sangre salió disparada a Ellen ya que la chica fue perforada con una sola mano—. ¡Ugh!

—Porquería humana. —Su voz sonaba muy extraña, como si fuera gutural. Le metió la otra mano en el estómago y usando su fuerza, separó su cuerpo en dos como si hubiera sido papel.

Dejó un charco de sangre enorme, en ese momento, todas las demás gritaron al ver como su compañera había sido quebrada en dos, pero lo peor no era eso, sino que Satou sonreía.

La oscuridad ha poseído al muchacho, viendo morir a la mujer que amaba y a su primer amigo, ha perdido todo control de sí mismo, ¿¡qué pasará ahora?!