Estaba en el jardín de su casa. Narcisa estaba en interior hablando con su esposo Lucius. Hermione sonrió; era una tarde hermosa. Su esposo Draco había ido al callejón Diagon a comprar algunos ingredientes para sus pociones.

¿Qué más podía pedir? Ya todos sus pendientes estaban escritos. Ya todo estaba planeado para que su esposo no se preocupe. Mujer precavida vale por dos.

Sintió que un leve dolor de cadera empezaba. Decidió dejar de caminar para ir a sentarse en el sillón que su marido le compro. Se sentó con un esfuerzo, su enorme pansa no la dejaba hacer mucho. Sonrió al imaginarse a sus pequeños retoños. Acaricio su pansa mientras tarareaba una nana que le enseño su madre.

El dolor inicio en su vientre. No era el mismo que las veces anteriores. Este iniciaba en las caderas hasta el vientre. Sintió como sus ropas de maternidad empezaron a empaparse. Se sintió extraña. Cuando los dolores iniciaron.

— ¡cissy! —gritó alarmada

En unos instantes llegó Narcisa alarmada.

— ¡Hermione que pasa!

— ¡cissy me duele! —chilló mientras otro dolor iniciaba

Narcisa se sorprendió y la comprensión llego rápido. Su nuera iba dar a luz.

—Lucius manda a Winky con Draco. Dile que Hermione va a dar a luz. —Ordenó mientras ella ayudaba a su nuera para que caminara hacia el interior de la casa—. No mejor ve por Draco y manda a Winky atraer a mi hermana —corrigió. Lucius asintió y desapareció.

—cissy… no van a nacer aquí… algo me dice que no van a sobrevivir… vamos, vamos a san mungo… por favor —pidió jadeando mientras las lágrimas se les oscurria de la cara.

Narcisa quería negarse. Ver la cara de su nuera y la intuición de una madre siempre es asertivo; Se rindió.

Cuando Draco ingresó a la mansión y no encontró a su madre ni a su esposa empezó a preocuparse. Lucius también apareció y calmo a su hijo. Le dijo que había una nota en la pared donde estaba escrito "San Mungo".

Cuando llegaron a recepción fueron dirigidos a una sala especial. Narcisa estaba en sofá con una cara aristócrata pero preocupada. A lado estaba Andrómeda que le estaba dando confort.

— ¿madre que paso? —dijo Draco.

—La maldición se la está llevando, están haciendo todo lo posible para salvar a los niños… —respondió mientras una lagrimas afloraban. Su familia estaba derrumbándose.

—Necesito estar con ella —dijo Draco mientras ingresaba a la habitación.

Draco fue detenido por una mujer que le hizo ponerse una túnica mientras lo guiaba hacia donde estaba su esposa. Cuando ingreso notó que su amada Hermione estaba más pálida desde la última vez que la miro (hace una hora). Había tres sanadores que ayudaban en el parto. Uno suministraba mas pociones a Hermione mientras seguía checando sus signos vitales.

Ella le sonrió y le señaló una cuna. Había un pequeño ser de color rosado. Eran como esos ratones de laboratorio. Escuchó otro llanto y noto que este bebe tenía el pelo castaño al igual que su esposa.

—Draco… —escuchó la voz toda etérea de su esposa—. Gracias… gracias por todo —parpadeo pesadamente— Te amo…

Es ahí cuando Draco notó que su mundo se iba… vio cómo su esposa le daba una última sonrisa. Sus últimas palabras. Su último aliento…

— ¡Hermione! —grito mientras la abrazaba y la besaba—. Mi amor no, no, no me hagas esto… tu no. Hermione amor. Responder por favor… ¡Hermione!

Los sanadores hicieron todo lo posible por restaurar a su paciente pero todo era imposible porque la heroína de guerra y madre reciente dejó de existir. Dejó a un marido que aún se aferraba a ella como un salvavidas.

Los bebes Malfoy lloraron como nunca al saber que su progenitora había dado su vida por la de ellos. Los señores Malfoy se acercaron y nombraron a cada uno de los bebes.

Scorpius Hyperion Malfoy

Hermes Michael Malfoy

Alcyone jean Malfoy


Lo siento... este fic lo tengo que terminar este mes para enfocarme en mis otras obras y subir otra. dividi este capitulo porque... ni yo misma se... bueno espero que les guste.

Ya me acorde... viene la despedida de hermione hacia sus amigos.