Aquí estoy con un nuevo capítulo para ustedes, la verdad estuve pensando en si debería haber dividido el capítulo en dos partes pero al final no quise hacerlo, ya que se me ocurrió ésa escena mientras escribía. (Iba a ser de una manera diferente), pero ya dejaré lo que tenía planeado para una futura cita.

Siento que me quedó más largo de lo normal, pero es que yo también estaba muy emocionada porque éste acontecimiento se dieran (Después de 34 capítulos por fin llegue aquí) jajaja, estoy feliz por eso.

Por cierto, por si alguno quiere saber las canciones que escogí para éste concierto les dejaré los nombres aquí. (Por si quieren escucharlas mientras leen)

-La primera es Karakuri Pierrot interpretada por Shounen T (Es su nombre artístico, su verdadero nombre es Sako Tomohisa)

-La segunda canción de la cual no agregue el nombre, vendría siendo Can you do it? de Nightmare.

-La tercera y última canción es Jingle Bells, la cual es un character song de One Piece interpretada por todos los mugiwara.


Capítulo 34.

Festival navideño.

Por fin había llegado el día para el cual los mugiwara habían estado ensayando con tanto fervor, y como era de esperarse nuestro capitán estaba demasiado entusiasmado, tanto que no había podido dormir muy bien, y había optado por levantarse temprano. Tiempo que utilizó para comer, y ver algo de televisión, entretenimiento que no le duró lo suficiente puesto que tras aburrirse se dirigió hacia su alcoba en donde tomó su guitarra y empezó a tocar algunos acordes intentado de ésa manera calmar su ansiedad.

Era extraño para él, teniendo en cuenta que estaba nervioso, y eso era algo que él no solía sentir antes de una presentación. Generalmente solía sentirse entusiasmado, ansioso y sobretodo feliz, pero en ése momento todas ésas emociones se mezclaban con una muy leve angustia que sabía era provocada por saber que por fin podría volver a ver a Hancock tras tanto tiempo. Y debía decir que estaba solo un poquito molesto por la respuesta que ésta le había dado a su mensaje en aquella ocasión, por lo cual se encargaría de aclarar todas sus dudas en ése día.

Tras darse cuenta de que no podía tocar como él deseaba, optó por dejar el instrumento encima de su cama la cual Sabo ya se había encargado de tender, y sin pensarlo se dirigió hacia la casa de su amigo peliverde.

-¡Ya me voy! - Anunció a sus hermanos y a Dadán. - Los veré dentro de un rato. - Agregó sonriendo al saber que sus familiares habían hecho un espacio en sus agendas para ir a verlo.

-¡Luffy!, ¿No olvidas algo? - Preguntó Sabo mientras salía de la casa con el bentou que le preparaba a su hermanito cada mañana.

-¡Comida! - Dijo al momento que sus ojos se iluminaban y después tomaba el recipiente entre sus manos para después agradecerle al rubio y así marcharse junto a Zoro al cual encontró parado en las afueras de la casa de Tashigi. - ¿Qué estás haciendo Zoro? - Preguntó el menor sin entender porque su amigo seguía en su lugar sin moverse. - ¿Quieres hablar con Tashigi? - Volvió a interrogar mientras que sin piedad alguna tocaba el timbre de la peli azul sin tomar en cuenta la reacción de su amigo quien casi sufre un infarto.

-¿Sí? - Se escuchó la voz de la mujer en el comunicador.

-¡Oi, Tashigi! - Gritó el menor entusiasmado. - ¿Irás a vernos hoy no es así?

-¿Disculpa?

-¡Ya sabes al concierto, seguro que Zoro ya te lo dijo!

De repente se dejó de escuchar la voz de la chica a lo que el rostro del cabeza de marimo se teñía de azul, a lo que Luffy solo ladeo la cabeza confundido.

El menor de los D. volteó a ver a su amigo solo para darse cuenta de que éste quería darse a la fuga pero adivinando su reacción lo tomó del cuello de su camisa para retenerlo, permitiendo que una Tashigi muy molesta saliera de su casa y se posicionara delante del cabeza de musgo.

-Zoro... ¿De qué está hablando Luffy? - Preguntó con la voz más cortante que pudo haberle escuchado alguna vez.

-Ah pues... No pude avisarte antes porque... Ya sabes... - Balbuceaba dudoso a lo que la chica le dio un golpe en la cabeza mostrando su molestia.

-¡Idiota!, ¡Ya te dije que no te preocupes! - Reclamó al momento que se cruzaba de brazos observando a su amigo sobarse en la zona dañada. - ¿Somos amigos verdad?, solo actúa normal y deja de evitarme.

-Yo... Iba a decirte pero...

-No te molestes... - Sonrió divertida. - Ya sabía del concierto, ¿O acaso crees que Sanji-san no me invitaría?

-¿El cejotas? - Preguntó aturdido. - ¿Cómo?, ¿Cuándo?

-Me lo dijo la otra ocasión en la que fui al Baratie a desayunar.

Tras más reclamos Zoro empezó a gruñir por lo bajo sabiendo que no podía reclamar nada. Luffy por su parte solo observba la escena con una sonrisa tatuada en su rostro, ya que aunque puede que muchas veces pareciera un chico ajeno a las cosas que sucedían a su alrededor, lo cierto es que se daba cuenta de muchas cosas, y ya empezaba a extrañar que Zoro y Tashigi pelearan por cualquier tontería como solía ser antes de que todo ése embrollo se diera.

Cuando terminaron de discutir ambos se despidieron y así Zoro y Luffy se dirigieron al colegio en donde debían preparar los últimos detalles para el festival el cual empezaría un poco más en la tarde. Y por supuesto, como era de esperarse en el camino se les unió Perona quien solía ir cada mañana a recoger a su novio, gesto del cual Zoro a veces se quejaba debido a que quería ser él quien recogiera a la chica y no al revés, pero siempre terminaba siendo ignorado gracias al nulo sentido de orientación que poseía, lo cual convertía imposible su propuesta.

Los tres sonrieron al llegar a la escuela y ver que encima de las rejas que conectaban con la entrada se encontraba colocado un gran letrero que anunciaba la temática del festival dando la bienvenida a sus visitantes. Éste era bastante colorido, siendo que en el centro se encontraba redactado el mensaje, mientras que en las esquinas habían pegadas unas flores de nochebuena, y algunos adornos de foami con figura de muñequitos de nieve, renos, y campanas entre otras cosillas.

Grande fue su sorpresa cuando miraron en la parte izquierda de la entrada la taquilla que se había colocado para comprar los boletos para acceder al concierto que se realizaría en las canchas de béisbol, lugar que habían obtenido gracias al esfuerzo de Nami y Brook quienes deseaban hacerlo en ése lugar puesto que sería mucho más fácil colocar el escenario en ése lugar espacioso, además de que era sencillo para las personas acceder a los asientos que rodeaban las canchas y en caso de que faltaran asientos bien podrían sentarse en el pasto.

Lo sorprendente fue ver la cantidad de gente que se encontraba haciendo fila para obtener uno de esos boletos, ya que si bien la entrada era bastante barata, la verdad es que solo podrían acceder una contada cantidad de invitados sin que hicieran que las canchas reventaran de gente. Además, de que por sugerencia de Nami se habían colocado dos tipos diferentes de entradas, siendo los más baratos los que se encontrarían en los asientos alejados del escenario que eran los que se utilizaban para observar las partidas deportivas de la escuela, y los boletos un poco más caros serían para las personas que estarían sentados en el pasto debido a la cercanía que tendrían del escenario y la banda. Por último, las personas que no lograran acceder a ninguna de las dos zonas de las canchas, tendrían que conformarse con observar todo fuera de éstas, teniendo como barrera las redes de alambre en la cual no tendrían muy buena visibilidad.

-Waaa... Hay mucha gente. - Exclamó Luffy sorprendido y como por acto reflejo empezó a buscar con la mirada aquellos ojos azules que tanto le fascinaban pero abordó la misión al recordar que la chica llegaría hasta después.

-¡Luffy! - Lo llamó Nami haciendo que éste volteara a verla. - Es por acá. - Invitó señalándole el interior de la escuela para dirigirse al club de música en donde se reunirían con Brook.

-Nami... - Iba a decir algo pero ésta se adelantó. - Aquí tienes. - Suspiró ella resignada mientras le entregaba cuatro boletos para acceder a la zona cercana del concierto.

La pelinaranja era bastante considerada a pesar de su tacañez y había apartado cierta cantidad de boletos para que cada integrante de la banda pudiera invitar a quien se le diera la gana. Luffy ya le había entregado sus boletos a Sabo quien resguardaba también el de Ace y Dadán, Zoro le había entregado el suyo a Tashigi entre la discusión que habían tenido momentos atrás, y le había dejado dos extra por si ella quería invitar a alguna otra persona, por supuesto ya le había dado los suyos a Robin, Chopper y uno a su inútil padre aún si sabía que era probable que éste no pudiera asistir debido a su trabajo, incluso se había visto obligado a entregarle personalmente un boleto a Mihawk siendo éste el reto más difícil de todos.

Luffy había pedido más boletos debido a que por supuesto le había dicho a su navegante que invitaría a Hancock, y le había mencionado que ella traería a sus hermanas y su primo, por eso tendría que encontrarla un poco más temprano para entregarle las entradas.

-¡Gracias! - Respondió mientras tomaba los trozos de papel en sus manos y los guardaba de inmediato en su mochila para no perderlos.

-Si.. Sí - Le restó importancia tratando de olvidarse de ésa molesta mujer por el momento. - Apresurémonos y vayamos de una vez con Brook-sensei.


Mientras tanto Hancock se encontraba nuevamente en su habitación, tal como le había mencionado a su primo había salido de compras ya que no le convencía para nada los atuendos "obsoletos" que tenía en el interior de su ropero. Y tras ir al centro comercial y entrar a todo tipo de tiendas de marcas había terminado por conseguir diferentes tipos de vestidos, faldas, blusas, pantalones, zapatos, y joyería. Incluso había tenido que mandar a llamar a Rucchi para que le sirviera de guarda espaldas y a otros sirvientes para que cargaran con sus bolsas de compra.

Aunque al final había decidido por escoger un vestido de uno de sus colores preferidos, el morado. Era un vestido sencillo que le llegaba dos dedos arriba de la rodilla, siendo que al comienzo de la cadera había una segunda capa de tela transparente de la misma tonalidad que el resto del vestido que caía como cascada hasta sus pies deteniéndose hasta unos pocos centímetros por encima del piso, dejando una abertura en la parte izquierda que dejaba al a la vista un poco de la piel de sus esbeltas piernas. Éste no tenía tirantes, y tenía además un muy pequeño escote en la espalda. Acompañando el conjunto tenía puesto unos zapatos de tacón abiertos color plata, los cuales eran los únicos que evitaban que la tela no quedara arrastrando en el piso y se ensuciara. Como accesorio llevaba un pequeño collar con forma de corazón que tenía una hermosa joya amatista en el interior, también llevaba una pulsera sencilla color plata en la muñeca izquierda.

Estaba observándose en el espejo, su cabello aún se encontraba suelto, siendo que éste caía libremente por su espalda, perfectamente hermoso y cuidado dando una imagen celestial, combinando a la perfección con todo ése majestuoso atuendo que parecía sacado de alguna película de fantasía.

-¿Habré exagerado demasiado? - Preguntó para sí misma aun mirándose en el espejo de una sola pieza, solo para después descubrir su peluca rubia colgada en su perchero. - Mi cabello es más bonito sin ésta cosa. - Susurro por lo bajo mientras observaba la peluca la cual ya se había encargado de cepillar y planchar de manera adecuada para que adquiriera una hermosa apariencia, ésta era una peluca de alta calidad hecha de cabello natural, las cuales eran realizadas generalmente para darle cabello a aquellas personas que por "x" razón no tenían, ya fuese por alguna enfermedad o defecto genético, pero siendo ella la hija de una de las familias más adineradas del mundo podía darse el lujo de comprarlas solo por gusto.

Y viendo aquella cabellera rubia que había sido donada a la compañía de pelucas, lo único que podía cruzar por la cabeza de Hancock era una sola cosa. Un deseo que por más sencillo que sonara, resultaba ser muy difícil de conceder debido a su posición social.

-Deseo poder ver a Luffy sin necesidad de esconderme. - Susurro por lo bajo dejando que aquél triste pedido se fundiera en la soledad de su habitación.

Y tras colocarse sus grandes aretes colgantes de oro puro, había terminado por tomar uno de sus largos abrigos entre sus manos y se lo había colocado para cubrir su ropa. Después tomó la peluca entre sus manos y la guardo con mucho cuidado dentro de su bolsa, para después salir de la mansión acompañada de sus hermanas. Ya se encargaría de ponerse bien la peluca en algún baño público, debido a que no quería que ningún sirviente la viera disfrazada.

-Anee-sama. - Habló Sandersonia llamando la atención de la mayor. - Últimamente has ido mucho a los conciertos de la banda que Bartolomeo-nii te enseñó.

-¿Hay alguna razón en especial? - Preguntó Marigold quien tampoco había querido meter muchas cartas en el asunto, pero la curiosidad también le picaba, siendo que incluso su hermana se había arreglado tanto e inclusive había comprado ésa peluca, siendo que las detestaba.

-Sonia, Mari... - Susurró ella cuando ya estaban en las afueras de la mansión alejadas de los sirvientes. - Me he enamorado del vocalista de la banda. - Confesó de manera sincera sin sentirse capaz de mentirle a sus hermanas ni a ella misma.

Después de la confesión de la muchacha se escucharon los gritos de desconcierto de ambas hermanas menores quienes no eran capaces de siquiera imaginar a su hermana enamorada, siendo que Hancock había detestado a los hombres durante tantos años.

En el camino se encontraron con Bartolomeo quien se encontraba de lo más entusiasmado y éste fue bombardeado con preguntas y reclamos por haberle enseñado ésa banda a su hermana mayor, ya que después de todo Sonia y Mari adoraban a Hancock por sobre todas las cosas, lo cual las invitaba a preocuparse más de la cuenta por cualquier mínima situación. Ellas aún no conocían a Luffy, no sabían qué tipo de chico era y tenían miedo de que éste pudiera lastimar a la mayor. Y por supuesto, las palabras de un fanboy defendiendo al vocalista no hacían sino preocupar aún más a las hermanas.

Aún faltaban algunas horas para que el concierto empezara, pero habían llegado antes para disfrutar del resto del festival, y también para entrar en las canchas a buena hora, antes de que se llenaran los lugares de hasta enfrente. El ambiente se sentía ameno, todos parecían entusiasmado, tanto alumnos como visitantes, debido a que era la primera vez que se organizaba un evento de ése estilo, cosa que había llamado la atención de la mayor parte de los residentes del lugar, y algunos otros fanáticos de la música quienes deseaban escuchar más de los nuevos talentos.

-Ya quiero escuchar cantar a Luffy-san.

Cuando estaban dentro de uno de los salones de la escuela en la cual habían organizado un café, se habían sentado en una de las mesas y mientras que Sonia y Mari seguían quejándose con su pobre primo. La mujer serpiente había escuchado mencionar el nombre de su amado mencionado por los labios de una "lagartona".

-Sé a lo que te refieres. - Apoyó la otra chica que estaba sentada en la misma mesa teniendo una conversación con la primera mujer. Se trataba de dos estudiantes bastante comunes, una tenía el cabello color negro atado en una coleta alta, mientras que la otra era castaña y llevaba el cabello suelto.

-¿Sabes? - Preguntó la chica de la coleta. - A veces suelo venir temprano a la escuela tan solo para ir a escondidas al salón de música y quedarme parada en el pasillo solo para escuchar a Luffy-san y a Zoro-san.

-¿Tú también lo haces? - Preguntó la castaña mientras soltaba una risa divertida. - Yo también lo hago a veces, aunque no siempre se encuentran ahí, es bastante decepcionante cuando no están.

Hancock no había podido evitar fruncir el ceño. Le molestaba mucho saber que Luffy era bastante popular dentro de su escuela, ya que por la apariencia de ambas chicas no era necesario ser una genio como para adivinar que eran unas pobres kouhai que admiraban a su adorado niño. Cosa que le causaba un sentimiento de conflicto.

Por una parte estaba feliz, ya que Luffy quería ser el cantante de una famosa banda de J-rock, y cualquier tipo de publicidad que pudiera obtener era buena para su carrera. Pero por otra parte seguía llenándose de inseguridades, ya que si ya poseía popularidad antes de ser especialmente conocido, no quería ni imaginar cuando éste lograra su objetivo. ¿Acaso Luffy se iría alejando de sus manos?, ¿Sería muy difícil alcanzarlo?

-Estoy ansiosa por ver tocar a su banda. - Volvió a animar la chica de la coleta. - Es decir, nunca hemos visto como tocan los nuevos integrantes de su grupo.

-¿Hablas de Sanji-san, Usopp, y el tipo raro de la tanga no?, yo también tengo mucha curiosidad. - Apoyó. - Compré el disco y creo que son muy buenos, pero hace falta verlo en vivo para juzgar bien.

-¿Y entre Zoro-san y Luffy-san a quién prefieres? - Preguntó la chica curiosa.

-Mmm... - Se tomó unos momentos para pensar mientras que Hancock esperaba la respuesta de la castaña con una ansiedad que la carcomía por dentro. - Supongo que Zoro-senpai, es muy genial.

-¿En serio? - Preguntó la otra chica mientras tomaba un sorbo de su malteada de fresa. - Yo creo que Luffy-san es muy lindo, su voz es muy suave y él es muy alegre.

Hancock había terminado por apretar el vaso que contenía su bebida de frutas en un reflejo de molestia.

Sus ojos se habían bañado en ira, y tenía unas ganas enormes de ir hacia la mesa en donde ésas dos lagartonas se encontraban hablando de su amado. En especial dirigirse a la chica de la coleta y dejarle en claro que Luffy era suyo y de nadie más. Debía dejar en claro que no permitiría que nadie le robara su amor.

-Pero por eso es tan triste... - Dijo la chica de la coleta mientras soltaba un suspiro. - Tal parece que a Luffy-san no le interesan las chicas. - Cuando Hancock escuchó eso agudizó el oído y prestó más atención a la conversación de ésas dos. - Él solo se preocupa por la música... Luffy-san parece ser un chico inalcanzable... ¿Siquiera se habrá enamorado alguna vez?

Cuando la mujer serpiente escuchó eso último empezó a sentir una opresión en el pecho. Tan inmersa estaba en sus pensamientos que ni siquiera había estado prestando atención a su alrededor, siendo que un montón de chicos ya se habían dado cuenta de su presencia y habían intentado probar suerte para ligarla.

Bartolomeo ya se encontraba a la defensiva dispuesto a golpear a los imbéciles que no solo deseaban conversar con Hancock, sino también con Mari y Sonia. Pero antes de que pudiera hacer algo, Hancock (Quien ahora era rubia gracias a la peluca que se había colocado ya para intentar pasar desapercibida), se había levantado de su asiento y había salido del salón ignorando todo a su alrededor.

De pronto toda su confianza se había venido abajo.

No importaba cuanto se arreglara, no importaba que desde toda su vida los hombres la hubieran catalogado como "una belleza", todo ése tipo de cosas no funcionaban con Luffy, ya que él era especial. Luffy no se fijaba en ése tipo de cosas.

Luffy era un ser libre que le hacía tributo a la música, con felicidad éste se la pasaba horas y horas cantando, luchando constantemente por su sueño, divirtiéndose y riéndose. Y tal como decían ésas chicas, nunca le había visto especialmente interesado en una chica, ni siquiera en ésa odiosa manager que aunque odiara admitir era bastante linda.

*¿Siquiera se habrá enamorado alguna vez?*

Las palabras de ésa chica resonando en su cabeza no hacían más que deprimirla aún más.

Ella incluso había empezado a sentir celos por la música que el menor amaba con tanta vehemencia.

-¡Hancock! - En eso pudo escucharlo. La voz de su amado. - ¿Así que ya estás aquí? - Preguntó el menor mientras que con una hermosa sonrisa corría hacia ella solo para tomar una de sus manos entre las suyas, acto que la hizo sonrojarse hasta las orejas. - ¡Toma! - Le dijo colocando los boletos en las manos de la mayor.

La chica bajó la mirada hacia sus manos solo para notar como el monito depositaba los trozos de papel en sus manos y se sentía un poco decepcionada al saber que éste solo la tomo de las manos para poder entregarle los boletos. Después notó como el hiperactivo chico volteaba la mirada al escuchar que la manager lo llamaba... Parecía estar ocupado.

-¡Lo siento, Hancock! - Se disculpó mientras se volteaba. - Ahorita no tengo mucho tiempo. - Ella iba a decir algo pero calló tras recordar nuevamente las palabras de ésa chica. - Pero... - Agregó éste volteándola a ver. - Cuando el concierto termine, quiero hablar contigo así que espérame.

Y sin más el menor se echó a correr dejando a la chica con la curiosidad impregnada en el rostro.

-"¿De qué quería hablar?" - Se preguntaba así misma.

Mientras tanto en la entrada de la escuela se encontraban ya reunidos Ace, Sabo, Dadán, Robin, Sabo, Koala y Chopper. Ellos habían optado por ir inmediatamente a las canchas para apartar un lugar decente, por lo que habían empezado a preguntar a los alumnos que le indicaran el lugar, y fue así como entre risas y peleas se alejaron de la entrada ignorando por completo dos aspectos.

En primer lugar, no se habían dado cuenta de que Tashigi también había llegado por su parte acompañada de cierto peli blanco a quien había invitado tras recibir los boletos de su amigo.

-No pensé que a usted le interesara éste tipo de eventos, Smoker-san. - Confesó Tashigi impresionada.

El albino no había respondido nada, tan solo se había llevado uno de sus fieles habanos a la boca, y había intentado reprimir sus impulsos. Después de lo acontecido con Roronoa, y de que él tuviera que consolar a la peli azul, él la había invitado a que tomara un poco de chocolate caliente para que se tranquilizara.

Después de eso Tashigi seguía yendo a su casa de vez en cuando para desahogar sus penas, y él se había conformado tan solo con escucharla. Aunque había una diferencia, y esa era que Tashigi ya estaba enterada de los sentimientos que él tenía por ella, por lo que una de las tantas veces que había ido a visitarlo decidió por fin sacar el tema a flote.

Ella le había dicho que seguía sorprendida de que él la quisiera de ésa manera, y que le había costado un poco de trabajo poder digerirlo. También le había dicho que no le disgustaba que él la quisiera, sino todo lo contrario, le había hecho feliz saber que él la quería de ésa manera, pero que aún no estaba preparada para enfrentar ése tipo de situaciones confusas. Mucho menos cuando había estado enamorada de Roronoa por tanto tiempo.

De manera que Tashigi le pidió un poco de tiempo.

Tiempo para que ella sanara sus heridas, para que ella pudiera ser capaz de olvidar por completo a Zoro, y le dijo que cuando lograra eso, entonces si él seguía sintiendo algo por ella. Lo pensaría con detenimiento para darle una respuesta.

Tashigi sabía que ésa propuesta podía ser bastante egoísta de su parte, el decirle a un pobre hombre que la había amado por suficiente tiempo, que esperara aún más. Ella no esperaba que el la esperara eternamente, también estaba consciente de que en el tiempo en el que ella lo superara, bien podía pasar que Smoker podría llegar a enamorarse de otra persona. Pero había sido la única solución a la que había podido llegar, ya que consideraba que si le daba una oportunidad a Smoker, ésta debía ser tomada solo cuando ella pudiera entregarle su amor al 100%, por respeto a los sentimientos de él.

Lo que Tashigi no sabía. Es que Smoker la esperaría una vida completa de ser necesario, y que el solo hecho de saber que ella lo consideraba, era ya un gran avance para él. Y mientras ella superaba lo de Zoro, seguían hablando y viéndose como si nada hubiera ocurrido.

Aunque Smoker había decidido acompañarla en ésa ocasión, porque éste seguía teniéndole desprecio a Roronoa por haber hecho sufrir a Tashigi, y no quería dejarla sola con él.

Así pues, ambos desaparecieron entre la gente, mientras observaban cada uno de los puestos de comida y juegos que habían sido colocados, dejando atrás a una persona de la cual nadie esperaba para nada su asistencia.

En la fila de la compra de boletos para el concierto, se encontraba formada cierta pelirosada quien estaba bastante fastidiada al no enterarse de que tendría que formarse para comprar uno estúpidos boletos, para ver aquél concierte del hermano del pecoso.

Se trataba de Jewerly Bonney, quien aún no se rendía en su amor obsesivo hacia Ace, y tenía la necesidad de volverlo a ver así tuviera que seguirlo hacia ése infantil festival navideño. Aunque se encontraba de bastante mal humor al haber estado ya formada en ésa fila durante horas, y aún con la incertidumbre de pensar en si lograría o no alcanzar uno de los boletos de hasta enfrente.

-Estúpido Ace... - Maldijo por lo bajo echándole toda la culpa al pecoso.


Todas las preparaciones se encontraban ya listas. Los chicos se encontraban dentro de una muy extraña tienda de campaña que se encontraba ubicada atrás del escenario, siendo éste un punto ciego en donde nadie podía acceder, y por lo tanto no se podía ver el lugar en donde se encontraban. Pero ésta no era una tienda común y corriente, era bastante gigante y lo más sorprendente es que era una tienda de acampar improvisada que había construido Franky en un dos por tres. Haciendo una base de madera en donde se encontraban parados, de afuera hacia adentro no podía verse nada gracias al hule que rodeaba la tienda y la cual solo servía como base provisional, en lo que los chicos se vestían con el atuendo que Nami había ordenado.

-¡Eres genial, Franky! - Alagó Luffy mientras terminaba de abotonarse una camisa roja en la cual se encontraba tejidos varios parches entre los cuales uno tenía el símbolo de su banda. En su cuello su fiel collar, llevaba puesto unos pantalones negros de mezclilla, con sus sandalias puestas y por encima una gabardina, y por supuesto su fiel sombrero de paja colgado en su cuello.

-¡Eso no fue nada! - Respondió éste de manera egocéntrica mientras sacaba un refresco de cola dentro de un mini frigorífico.

-¿Incluso trajiste eso? - Preguntó la mujer con una gota de sudor resbalando por su sien mientras que se agachaba a la altura de Luffy para arreglar un poco sus desordenados cabellos.

El atuendo de los demás chicos era exactamente el mismo, un pantalón negro de vestir (Menos Franky, quien llevaba su tanga) con zapatos negros, sus respectivos parches y botones en la parte derecha de su camisa, con la diferencia que en lugar del collar del vocalista cada uno llevaba corbatas negras con la diferencia de que cada uno tenía camisas de distintos colores. Zoro tenía puesta una verde, Sanji una azul, Usopp una amarilla y Franky también tenía una azul pero ésta era color cielo mientras que la de Sanji era un azul naval. Por supuesto Luffy era el que más resaltaba de todos los demás ya que era el único que se le sumaba una gabardina larga color negra que le llegaba hasta los tobillos.

Por supuesto a cada uno de los integrantes de les había dado algún distintivo, como por ejemplo Zoro llevaba sus fieles aretes colocados en la oreja izquierda, además de un cinturón del cual caían algunas cadenas, Sanji tenía la corbata algo suelta además de un saco y unos cuantos anillos, a Usopp se le había amarrado su cabello en una coleta baja y llevaba puesto unos lentes del mismo color amarillo además de un sombrero, mientras que Franky llevaba también unos lentes obscuro y éste era el único de los anteriores que tenía la camisa totalmente abierta, y se había deshecho de la corbata al sentirla innecesaria.

-Bien... - Sonrió Nami. - Ahora sí lucen como estrellas. - ¡Esté preparados, subiremos al escenario en cuanto finalice el concierto del club de música!

Ante ésas palabras de Ánimos Luffy se levantó encima de la silla en la cual anteriormente había estado sentado, y subió ambos brazos por encima de su cabeza mientras que sus nakama tan solo sonreían contentos y emocionados esperando las palabras que su capitán estaba a punto de soltar.

-¡Muy bien chicos!, ¡Hoy es un día importante! - Dijo mientras veía a cada uno de sus compañeros. - Ésta es una buena oportunidad para darnos a conocer, y para ello debemos dar el mejor concierto de todos.

-Eso no tienes ni porqué mencionarlo. - Dijo Zoro con una sonrisa cargada de confianza, seguido del grito entusiasmado del resto de sus amigos.

Mientras tanto, encima del escenario ya se encontraba el profesor Brook tomando el micrófono en su mano. La gente había empezado a ser recibida desde una hora atrás para que pudieran ocupar todos los lugares correspondientes, había una muy buena cantidad de gente teniendo en cuenta que era su primer concierto, y Brook debía decir que estaba bastante orgulloso, ya que aunque no le gustara admitirlo, sabía que no se hubiera reunido tanta gente de no ser por la presentación de "Mugiwara Boy´s".

Así pues, él se encontraba dando la introducción al concierto, los instrumentos de los estudiantes ya habían sido colocados con anterioridad en su lugar. Y él había empezado a animar a la multitud quien ya había empezado a alborotarse por la espera, pero a su vez estaban entusiasmados porque el concierto empezara de una buena vez.

Así pues, tras ésa corta introducción Brook se alejó del micrófono y con pasos lentos se dirigió hacia una sillón pequeño colocado en una esquina del escenario sobre el cual se encontraba colocado un violín el cual tomó entre sus manos, y con un deje de melancolía colocó el instrumento en posición empezando a interpretar una melodía tranquila y suave que empezó a inundar el lugar.

Después de unos dos minutos de introducción a las espaldas de Brook se abrió una cortina negra tras la cual se ocultaban sus alumnos parados en un semi circulo, los cuales empezaron a interpretar una canción en compañía del violín. A continuación salieron otros tres alumnos, uno se colocó en el teclado, otro tomó un violín y empezó a actuar de segundo junto al profesor, mientras que otro se colocó en el chelo.

Ésas eran las maravillas de los conciertos de Brook, éste explotaba cada una de las habilidades de sus alumnos para hacer una estupenda sintonía.

Por supuesto desde un principio el entusiasmo se mantuvo en el público, escuchar como cada uno de los instrumentos se iba uniendo uno a uno, en compañía del coro quienes cantaban a canon. La profundidad del violín y la tristeza que denotaba el chelo daban un timbre de audición exquisito. Incluso Nami quien se encontraba parada tras una de las cortinas, observando todo desde la otra parte del escenario se había sorprendido al descubrir el buen nivel que tenían los alumnos de Brook-sensei.

Así pasaron unas cuantas canciones, unas cuantas a capela, unas cuantas con tronpentas e inclusive uno que otro alumno que sabía tocar el saxofón. Todo eso para finalizar su presentación con una canción compuesta originalmente por el maestro, titulada "El sake de Bink´s".

Los aplausos se escucharon, y tras una reverencia por parte del club de música, las luces se apagaron permitiendo que cada quien se llevara los instrumentos que ya no serían necesario, y tras una pausa de cinco minutos, dos sombras se presentaron ante el escenario ante la expectativa de todos. Una de las sombras se sentó en el sillón en el cual había estado reposando el violín del profesor momentos antes, mientras que la otra sombra se quedó parada al lado del otro.

Cuando las luces se hicieron presente se pudo observar a Roronoa Zoro sentado, sosteniendo una guitarra acústica entre sus manos, mientras que Luffy solo estaba parado al lado de éste con una enorme sonrisa tatuada en el rostro y con la mano había empezado a saludar al público.

De inmediato se empezaron a escuchar gritos a montones generados principalmente por los estudiantes de la escuela, y las fans femeninas tanto de Zoro como de Luffy quienes estaban esperando ya la aparición de ambos chicos.

Hancock por su parte había sonreído fascinada al observar el rostro deslumbrante con el que el chico de sus sueños saludaba a todos. Definitivamente Luffy se veía muy feliz encima del escenario, era el lugar en donde más deslumbrante se veía, las luces, su atuendo y ésa felicidad que lo caracterizaban lo hacían lucir hermoso. Bartolomeo por otra parte había empezado como si se tratara de una más de las fanáticas locas del lugar mientras que Sonia y Mari fulminaban con la mirada al pequeño chico de la cicatriz que se había atrevido a robarse el corazón de su Anee-san, y a la vez habían intentado alejarse de su primo quien comenzaba a avergonzarlas.

Ace y Sabo también animaban a su hermanito, al igual que Chopper quien no dejaba de gritar el nombre de Zoro, mientras que Robin reía por lo bajo divertida. Por supuesto Tashigi también animaba al cabeza de musgo mientras que Smoker lo maldecía por lo bajo, y Bonney por su parte estaba bastante fastidiada al no haber podido alcanzar los boletos que quería, y con la mirada intentaba buscar al pecoso sin éxito.

Cuando los gritos se detuvieron Zoro empezó a tocar los acordes de su guitarra, la canción era una escogida especialmente por su profesor, se titulaba "Karakuri Pierrot".

La guitarra de inmediato empezó a llenar todas las canchas, seguida de la melodiosa voz de Luffy quien empezó a cantar el coro, al principio empezó solo, pero tras unos instantes Zoro empezó a acompañarlo.

La, La, La, La, La, Lara, lara, Lara da

La, la la la, lara, lara lara daa. (X3)

Machiawase wa ni-jikan mae de
Koko ni hitori sore ga kotae desho
Machiyuku hito nagareru kumo
Boku no koto wo azawaratteta

Sore wa kantan de totemo konnan de
Mitomeru koto de mae ni susumeru noni
Shinjirarenakute shinjitakunakute
Kimi no naka de kitto boku wa
Doukeshi nan desho

Como siempre la vos alegre y suave de Luffy empezó a tranquilizar a los espectadores, éste movía levemente su cuerpo, meciéndolo de un lado a otro mientras que con el micrófono en sus manos empezaba a caminar hacia el centro del escenario.

Ah mawatte mawatte mawari tsukarete
Ah iki ga iki ga kireta no
Sou kore ga kanashii boku no matsuro da
Kimi ni tadoritsukenai mama de

Tras terminar ésa última estrofa, Zoro continuo tocando un par de acordes en los que Luffy se quedó en silenció mientras cerraba sus ojos esperando el momento adecuado para reanudar su canto.

Boku wo nosete chikyuu wa mawaru
Nani mo shiranai kao shite mawaru
Ichi-byou dake kokyuu wo tomete
Nani mo iezu tachisukumu boku

Sore wa guuzen de soshite unmei de
Shiranai hou ga ii to shitteta noni
Furete shimatta no kimi no nukumori ni
Sono egao de sono shigusa de
Boku ga kowarete shimau kara

Mientras cantaba Luffy se veía en la necesidad de mantener sus manos en constante movimiento, era el tipo de persona que no podía mantenerse quieto mientras cantaba, por lo cual ya sea bailando un poco, o ya sea tocando su pecho, simplemente hacía cualquier acción que le cruzara por la cabeza, transmitiendo cada uno de sus sentimientos en su canto logrando tocar a los espectadores de una forma especial

Zoro de igual manera hacía un estupendo trabajo como siempre en tocar la guitarra, con ése tono dulce y dejes de tristeza que servían de apoyo a la voz de Luffy. Con gran habilidad su guitarra parecía cobrar vida, logrando que cada una de sus notas entrara por los oídos del público y empezara a llenarse un sentimiento de nostalgia en cada uno de ellos.

Ah mawatte mawatte mawari tsukarete
Ah mawatte mawatte mawari tsukarete
Ah iki ga iki ga iki ga tomaru no
Ah iki ga iki ga iki ga tomaru no

Ah kawatte kawatte kawatte yuku no ga
Ah kowai kowai dake nano
Mou yameta koko de kimi wo matsu no wa
Boku ga kowarete shimau dake da

Ah mawatte mawatte mawari tsukarete
Ah iki ga iki ga tomaru no
Sou boku wa kimi ga nozomu piero da
Kimi ga omou mama ni ayatsutte yo

Tras terminar la canción había diferente tipos de reacciones, en su mayoría el público estaba conmovido y extasiado, esos dos hacían un estupendo equipo y aquella canción había sido un increíble deleite para el oído.

Zoro y Sanji ya eran conocidos en la escuela por haberlos escuchado en los recesos cuando practicaban, por lo cual no fue sorpresa para ninguno el saber que ése equipo sintonizaban muy bien juntos. Por otra parte las personas que habían llegado externas a la escuela estaban sorprendidas al escuchar por vez primera a ése par, y de igual manera habían terminado por aplaudir y gritar tras una muy buena presentación.

Y aunque todo era felicidad, para cierto rubio de cejas espiral todo ése éxito lo único que provocaba era una enorme cantidad de celos, ya que él también deseaba su propio solo. Pero tal parecía que la suerte solía gustar de patearle el trasero, puesto que no le quedaba más opción más que observar como esos dos deslumbraban en el escenario.

Finalizada la canción, Nami les indicó que podían salir, por lo que él no esperó ni un momento más y tomando su bajo entre sus manos lo colgó en su hombro y camino con pasos elegantes hacia el escenario seguido de Usopp y Franky.

Zoro también se había levantado y con una patada apartó el sillón hasta que éste desapareció hasta una de las cortinas y después entregó la guitarra acústica a uno de los ayudantes que llegaron a asistirlo y le entregaron en compensación su guitarra eléctrica. A continuación éste comenzó a caminar hacia la derecha de Luffy en donde se acuclilló y conectó la guitarra al amplificador.

Sanji de igual manera se colocó al lado izquierdo de Luffy y también colocó su amplificador, y tras ver de reojo al peliverde pudo entender la indirecta, por lo que ambos empezaron a probar sus instrumentos al mismo tiempo empezando con una batalla de guitarra y bajo igual a la que habían presentado en el festival musical, logrando que la gente que hasta el momento había estado sentada se levantara de su lugar y empezara a golpear el piso con sus pies.

Más adelante se unió Usopp quien también empezó a tocar en compañía de los otros dos sumándose a la guerra de instrumentos, para después finalizar con un solo de Franky quien empezó a tocar con fervor la batería en lo que Luffy se volteaba sobre sus pasos y sacando una pequeña botella de agua le daba un sorbo solo para después tragarla y soltar un grito entusiasmado que dio inicio al concierto, y como si ésa fuera la señal se empezó con la primera canción.

Empezando con Franky que empezó tocando la batería un tanto lento en armonía con el bajo y el teclado, iniciando con la abertura a las primera estrofas que comenzó a cantar el vocalista. La canción empezaba lenta y no parecía haber mayor impacto hasta que tras una leve pausa, empezó a sonar la guitarra de Zoro resonando con fervor logrando cambiar el ambiente del lugar de inmediato puesto que al instante el público empezó a sacudir la cabeza con desespero dejándose inundar por aquél majestuoso sonido.

Luffy quedó callado por unos instantes, dejando que aquél requiem continuara, antes de levantar la cabeza hacia el cielo el cual comenzaba a pasar de un tono naranja al obscuro tono de la noche, y tras soltar un profundo grito en el cual raspó la voz empezó a interpretar la música junto a sus amigos a la vez que subía desde tonos altos a bajos con una facilidad impresionante, cambiando por completo el tono dulce que había utilizado en un principio a una voz rasposa y profunda.

Era tanta la emoción que incluso el piso había empezado a temblar, y los gritos extasiados del público no se hicieron esperar. Hacock no podía hacer más que observar todo impresionada, debido a la facilidad con la que los chicos habían logrado cambiar la ambientación del concierto.

En eso nuevamente el sonido de la guitarra predominó por sobre los demás en un majestuoso de guitarra en el cual Luffy le cedió su lugar central a su amigo en lo que él se alejaba del centro para volver a tomar otro sorbo de agua y después continuar con su interpretación.

Todo el concierto estaba siendo grabado por los camarógrafos de la compañía los cuales Nami había contratado.

Así pues el concierto continuo, no les habían dejado interpretar demasiadas canciones debido a que debían continuar con un programa, y éste concierto se había alargado demasiado debido a la primera mitad del club de música, sumado a la banda. Y aún si solo pudieron interpretar cinco canciones al final nada de eso interesaba, puesto que esas canciones fueron las mejores de todas y fueron suficientes para enloquecer al mundo entero.

-Gracias por estar aquí esta noche. - Había dicho Luffy quien respiraba de manera un poco agitada. - Para finalizar éste evento les hemos preparado una canción de navidad. - Anunció éste soltando una sonrisa.

Luffy ya se había acalorado por lo cual ya se había desecho de su gabardina la cual había terminado por caer en una de las esquinas del escenario, e inclusive había desabrochado los primeros botones de su camisa para intentar ventilarse un poco. Su respiración era agitada y había empezado a sudar un poco, ya que estar sobre un escenario era mucho más difícil de lo aparentado.

-Para ustedes "Jingle Bells" - Anunció el título de la canción al momento que el ambiente del concierto cambiaba por tercera voz a una canción mucho más alegre con ambiente navideño.

Umi wo watari kumo wo koete

Fune ha susumu yume no hou e

Tanoshii kao atsumete goran

Tadashii nakama no tsukuri kata sa

Mientras Luffy cantaba a un ritmo alegre había empezado a aplaudir con sus manos incitando al público a imitarlo. Y tras terminar con la primera estrofa, empezó a cantar la segunda con la diferencia de que el resto de la banda empezó a cantar de igual manera a coro.

Jinguruberu jinguruberu meriikurisumasu!

Kore ga konya no okurimono sa sing!

Jinguruberu jinguruberu happiinyuuiyaa!

Owaranai uta kikoeruhazu

La tercera estrofa Luffy seguía cantando la letra principal, mientras que los chicos se alternaban para cantar los coros (Las partes en paréntesis).

Yuki no kuni mo (yuki no kuni mo) suna no kuni mo (suna no kuni mo)

Fune ha susumu (fune ha susumu) yume no you ni (yume no you ni)

Aitai hito (aitai hito) omoidaseba (omoidaseba)

Utagoe ha yagate nagare hoshi sa

Aplaudiendo por encima de su cabeza y sonriendo, Luffy empezó a dirigirse hacia las afueras del escenario en donde se encontraba una Nami bastante confundida ya que no se suponía que el chico debía de hacer eso, y sin entender lo que estaba sucediendo, observó sorprendida como el chico la tomaba por la muñeca y la jalaba hacia el centro del escenario. A lo que ella había abierto grandemente los ojos en símbolo de vergüenza y pánico al verse parada enfrente de una enorme multitud de gente que la observaba con altas expectativas.

Hancock al ver a ésa mujer siendo sostenida por su amado volvió a sentir ése revoltijo de emociones en su estómago y sintió unas ansias enormes de asesinar a la pelinaranja, pero lo más frustrante es que no podía hacer nada, más que observar como ésa chica terminaba por hacer lo que el monito deseaba y había empezado a cantar junto a los demás.

Jinguruberu jinguruberu meriikurisumasu!

Tabi ha itsudemo matsuri nanosa sing!

Jinguruberu jinguruberu happiinyuuiyaa!

Kimi mo ii koto okoru you ni! Hey!

No conforme con eso Luffy empezó a incitar al público a seguirles el ritmo, logrando que la estrofa final fuera cantada por el público entero, el cual estaba bastante entusiasmado por participar, e inclusive unas cuantas personas más atrevidas se habían subido al escenario para cantar junto al morocho, entre las cuales estaba Chopper quien se dedicaba a imitar el baile alegre del vocalista.

Jinguruberu jinguruberu meriikurisumasu!

Kore ga konya no okurimono sa sing!

Jinguruberu jinguruberu happiinyuuiyaa!

-¡Muchas gracias! - Gritó una vez terminada su presentación y a continuación hizo una reverencia hacia el público siendo seguido por Zoro, Sanji, Usopp y también Franky quien se había levantado de su lugar para unirse a la reverencia.

Y tras recibir una gran cantidad de aplausos, silbidos, y gritos éstos se levantaron y sin hacerse esperar salieron del escenario dejando a los espectadores muy entusiasmados, gritando que querían escuchar una canción más, pero éstos no se detuvieron y se dirigieron hacia la tienda para poderse cambiar en lo que desalojaban a las personas del lugar.

Sonia, Mari y Bartolomeo al ver que el concierto había finalizado, y tras notar que la gente empezaba a retirarse, quisieron decirle a Hancock que se retiraran también, pero la mujer parecía estar petrificada, y no parecía querer moverse de su lugar.

-¿Anee-sama? - Llamó Sandersonia preocupada.

-¿Pueden adelantarse? - Preguntó ella sin desviar la mirada del lugar donde momentos antes había estado Luffy junto a ésa mujer.

-¿Adelantarnos?, ¿Cómo podríamos dejarte sola? - Preguntó Marigold preocupada intentando tomar a su hermana y sacarla así ésta no quisiera.

-Luffy dijo que lo esperara. - Susurro por lo bajo y cuando las hermanas estaban a punto de reclamar nuevamente, Bartolomeo las alejó entendiendo que su prima quería tener algo de privacidad con Luffy-senpai.

-Buena suerte. - Le dijo el peliverde mientras arrastraba a Sonia y Mari fuera del lugar en contra de su voluntad.

Así la gente empezó a desalojar el lugar, mientras que ella había ido a recargarse en una de las paredes, esperando a que el chico terminara de cambiarse. Había querido colocarse su abrigo para que ningún hombre fastidioso quisiera acercarse a ella, pero no lo había hecho simplemente porque se había arreglado especialmente para Luffy y quería que él la viera. Siendo que cuando se lo encontró momentos antes notó que él estaba tan apresurado que no se paró a detenerse en notarla demasiado.

Seguía molesta y muy celosa de ésa mujer peli naranja, sentía que era su mayor rival en el amor por el momento al ser una amiga tan cercana de Luffy, y no le había gustado nada verla cantar tan alegremente junto a él. Eso solo había provocado que volviera a recordar la conversación que horas atrás había escuchado de aquellas dos molestas estudiantes.

Por supuesto había otra cosa que le molestaba a Hancock, y eso era la diferencia de edad que tenía. Ella era mayor que Luffy por muchos años y él seguía siendo menor de edad.

Sabía que decían que para el amor no había edad, pero eso no significaba que no se preocupara por esas cosas. A la gente no solía importarle una vez que ambas personas hubieran cumplido la mayoría de edad, y el hecho de que Luffy siguiera menor era algo que sentía la ponía en gran desventaja. Otra razón por la que envidiaba la juventud de ésa tal Nami.

¿Qué pasaría si Luffy ni siquiera la veía como opción debido a ésa diferencia de edad?

¿Sólo la consideraba una amiga?

Bartolomeo le había dicho que era muy probable que Luffy le correspondiera pero ella seguía sin querer tragárselo hasta que no lo viera con sus propios ojos y lo escuchara de sus labios.

Había leído tantas situaciones amorosas en sus mangas shojos, los cuales le habían ayudado a entender un poco más acerca de sus sentimientos, aunque gracias a éstos, su mente traviesa no podía evitar imaginar un centenar de escenarios diferentes, y no todos eran finales felices.

Uno que otro pervertido se había acercado a ella para intentar conquistarla, pero como Hancock no tenía paciencia en ése momento se había encargado de patearlos logrando que éstos corrieran despavoridos y terminaran por dejarla sola. Ya no había nadie más dentro de las canchas, todos habían desalojado el lugar menos ella, pero eso ni siquiera le importaba puesto que seguía absorta en sus pensamientos.

-¿Hancock? - Escuchó la voz del menor llamándola. - Supuse que estarías aquí. - Sonrio. - Perdona por hacerte esperar, Nami seguía hablando sobre temas referente al trabajo.

-Ya veo... - Respondió de manera cortante logrando que el menor frunciera un poco el ceño al no sentirse comodo con el tono que ésta había usado.

-¿Qué te pasa? - Preguntó algo disgustado al recordar la razón por la que quería hablar con ella. - ¿Por qué te has estado comportando de manera tan extraña desde ésa ocasión?

-¿Ésa ocasión? - Preguntó ella sin entender.

Ésa pregunta solo logró que la poca paciencia que tenía Luffy explotara. Y es que si bien el menor era un chico bastante amable, alegre y despreocupado, bien se sabía que era un completo caprichoso, un niño que gracias a los mimos de sus hermano se había transformado en alguien que detestaba ser ignorado, o que las cosas no salieran como él quería, y era por eso que no podría tolerar que Hancock hubiera olvidado algo tan importante, como que le había besado la última vez que la vio.

-¿Por qué me has estado ignorando? - Reclamó al momento que fruncía el ceño y miraba a la chica en símbolo de desaprobación.

-¿Disculpa?

-¿Qué quieres decir con "no fue nada"? - Reclamó mientras sacaba a gran velocidad su celular y le mostraba el mensaje a la respuesta que ella le había mandado en aquella ocasión.

-¿Ah? - En ése momento Hancock quien también era una mujer completamente caprichosa y mimada gracias al ambiente en el que había sido criada, optó por responder ante aquél tono altanero que empezaba a sentir en Luffy. - ¿Y qué me dices de ti? - Preguntó. - ¿Subiendo a ésa mujer al escenario contigo?

-¿Nami? - Preguntó éste sin entender mientras ladeaba la cabeza confundido. - ¿Qué tiene de malo que invitara a Nami a cantar?

-¡¿Qué tiene de malo?! - Preguntó aún más ofendida, mientras que sin pensarlo dejaba salir todas sus frustraciones. - ¡Eso es evidente!, ¡Es bastante obvio que ésa mujer siente algo por ti!

-¡Por supuesto que sí, es mi nakama! - Se defendió.

-No me refiero a eso. - Contestó mientras llevaba una de sus manos a su frente y arqueaba su espalda de manera dramática mientras hacía como si fuera a desmayarse.

-¿Y eso qué tiene que ver? - Volvió a gritar fastidiado de que le cambiara el tema.

-¡Me molesta que estés con ésa mujer!

-¿Por qué? - Preguntó nuevamente ésta vez entrando en modo defensivo, ya que si había algo que él apreciaba era a sus amigos, y no soportaría que nadie los criticara. - Nami es muy buena conmigo, ¿Por qué no te agrada?

-¡Porque me gustas! - Soltó sin pensarlo demasiado logrando que un silencio inundara el lugar tras ésa declaración.

-Ah.. No... Yo...

Entonces Luffy pudo notar el rubor subir al rostro de la chica, tanto sus mejillas como sus orejas se habían teñido de un adorable tono rojizo que la hacían lucir encantadora. En ése momento se había tomado su tiempo para observarla bien, y notar aquél hermoso vestido morado que se había colocado el cual le sentaba muy bien y le favorecía a marcar la figura de sus pechos, cintura, cadera y piernas. Incluso podía percibir un suave olor a frambuesa, notando al instante que ésta se había puesto perfume para la ocasión.

Hancock seguía balbuceando un montón de pretextos a la declaración realizada anteriormente, pero él había dejado de prestar atención a su voz solo para observar cada uno de los detalles de la mujer parada enfrente suyo.

Curioso volteó hacia los lados notando que ya no había ni un sola alma en el lugar, y todos se habían dirigido seguramente a seguir disfrutando del festival. Por lo cual, tras asegurarse de que se encontraban en un lugar ajeno a molestias, se acercó a la mujer y en un rápido movimiento le arrebató aquella peluca rubia que había arreglado con tanto esmero para que combinara con el resto del atuendo.

El cabello de ella estaba amarrado para poder colocarse la peluca sin molestia, pero él no conforme con eso se encargó de desatárselo ante la atenta mirada de la mujer quien se había quedado petrificada notando cada una de las acciones del menor.

Cuando terminó de desatar la hermosa cabellera de la chica, ésta había empezado a correr libremente por su espalda, y algunos mechones caían por su rostro. Él seguía observándola con ojos atentos.

-Te ves mucho mejor así. - Susurro por lo bajo.

Hancock había abierto la boca debido a la impresión, pero no había podido reaccionar a tiempo debido a que el chico la jaló de la muñeca haciendo que ésta se agachara hasta su altura, y así el menor posicionó sus labios encima de los suaves labios rosados de la mujer quien ante ésa acción no había podido evitar abrir sus ojos cuan grandes eran debido a la impresión.

Ambos eran inexpertos y tan solo habían juntado ambos labios sin saber muy bien como continuar.

Fue Luffy quien empezó a mover la boca, tal vez por cuestión de instinto, y así conforme ambos fueron adaptándose a la situación, empezaron a cerrar los ojos comenzando a darle vida a aquél beso, tal vez con movimientos torpes e inexpertos, pero eso no importaba, porque ésa simple acción era suficiente para que ambos pudieran transmitirse la intensidad de los sentimientos que estaban sintiendo.

Cuando se separaron las piernas de las chicas comenzaron a fallar, por lo cual se dejó de caer de rodillas encima del frío pasto, y Luffy siguiéndola se había acuclillado a su altura, solo para después tomar la barbilla de la mujer y levantarla a la altura de su rostro solo para después volverle a plantar un tierno beso, suave y lento que lo único que demostraba era el cuidado con el que el chico deseaba tratarla.

Había llevado una de sus manos a la cintura femenina, mientras que ella en contestación había rodeado el cuello del chico intentando hacer mucho más íntima la conexión.

Ambos corazones palpitaban extasiados convirtiéndose en uno solo, ésa simple acción era suficiente para que empezaran a sentir una clase de cosquilleo que empezó a llenarlos por completo.

En ése momento dejaron de hacer falta las palabras, ya no era necesario dar más explicaciones, ni el enojo de unos mensajes con poco contexto, ni los celos por las amigas de él, o las conversaciones de gente ajena a ellos importaban, también había dejado de importarle el problema de la edad.

Lo único que la pareja tenía por seguro era que se necesitaban mutuamente, que se amaban con fervor y solo eso importaba.

-Yo también te quiero. - Le respondió Luffy una vez que necesitaron el oxígeno y decidieron separarse. Él había pegado su frente a la de la chica y tras ésas palabras ambas entidades rieron de manera sincera, dejando ver a relucir el alivio que sentían al saberse correspondidos.

Mientras tanto, escondida en la negrura del lugar, escondida detrás del escenario se encontraba parada cierta chica pelinaranja, quien al notar la ausencia de Luffy había decidido salir a buscarlo aún con las negativas de Zoro quien había querido intentar detenerla.

Nami se encontraba recargada, escondida de los dos amantes quienes felices declaraban su amor. Espesas lágrimas resbalaban por sus mejillas hacia su barbilla y se perdían cayendo en el piso. Con trabajo intentaba callar sus sollozos, y con pesar se repetía así misma, que ni siquiera sabía porque estaba tan triste si ya sabía que Luffy sentía algo por ésa mujer desde el principio.

-Tonta... - Dijo Zoro quien estaba parado frente a ella, había ido a buscarla tras que ésta se negara a escucharlo. - Por eso te dije que no lo siguieras.

-¡No me moles... - Su reclamo se vio interrumpido cuando para sorpresa de Nami, Zoro rodeo la cabeza de la chica y la abrazó pegándola a su pecho para dejar que ésta llorara a gusto. - Zoro... - Murmuró por lo bajo mientras soltaba a llorar aferrándose a la ropa del chico quien sin decir nada miraba hacia el cielo intentando no ver a la mujer llorando a sabiendas de que ésta se enojaría después si él lo hacía. - Perona-chan se enojará contigo. - Ante ésa declaración una gota de sudor recorrió la nuca del cabeza de musgo y su cuerpo se tensó.

-Idiota... - Reclamó. - ¿Qué clase de persona sería si dejara a una amiga llorando sola?

Ante eso Nami no pudo evitar soltar una sonrisa triste, y es que sabía que Zoro ya sabía lo que iba a suceder entre Luffy y Hancock, de ahí venía la vehemencia por decirle que no lo buscara.

Ante su terquedad él la había buscado a sabiendas de que necesitaría un amigo con el cual desahogarse, y había ido aun cuando sabía que probablemente Perona lo asesinaría después.

Zoro era un buen amigo.

Continuara...


Agradecimientos:

beren: Me alegra mucho que te guste mi fic, y no te preocupes por eso de abandonarlo, no tengo intensión de hacerlo, mucho menos porque ésta es una de mis historias preferidas. (Nótese por la cantidad de capitulos que llevo publicados). Yo también estaba emocionada porque fuera Luffy quien tomara la iniciativa, la verdad es que ya estaba ansiosa por hacer oficial la relación de ellos dos al ser ésta la pareja principal, y estoy muy emocionada por haber terminado el capítulo.

Tomoyo;¿Qué tal?, ¿Qué opinas?, ¿Estuvo interesante el capítulo?, estuve esperando poder profundizar el LuHan desde el momento en que empecé con ésta historia y por fin pude hacerlo, aunque no sé si me habrá quedado muy bien la escena romántica, a veces siento que me cuesta un poco de trabajo ése tipo de cosas. (También porque estaba demasiado emocionada cuando estaba redactando la historia). PD:Perdona por la escena final con Nami, sé que adoras el LuNa, pero era necesaria.

Sanji-Kun: No te preocupes, Sanji sí va a tener pareja, el problema es que tengo una gran cantidad de personajes para desarrollar y no puedo darle su espacio a cada uno de ellos o la historia nunca terminaría. Lo malo es que no voy a poder desarrollar la relación de Sanji como lo he hecho con las demás, por falta de espacio y también por las circunstancias en las que sucederán. (No diré mucho respecto al tema), pero sí... Sí terminará con una pareja.