CAPITULO 37

Salgo de la cama a la mañana siguiente y voy dando tumbos hasta la cocina por algún café ya colado. Sian está sentada en el sofá con su taza y tipeando algo en el teléfono.

—Hola nena, espero no haberte despertado —dice.

—Nop, para nada, ¿qué estás haciendo?

—Necesitamos hablar, ven, siéntate.

Mi estómago entra en pánico, su tono era serio. Me siento a su lado y le doy un beso en la mejilla. Me sonríe y deja su teléfono sobre la mesa.

—Hoy tengo que regresar a Nueva York para una reunión relacionada con una venta de una compañía en la que he estado interesada. Quiero que vengas conmigo.

La miro fijamente y tuerzo el rostro. —¿Puedo?

—¿Por qué no? No recibes tu próxima dosis de inyecciones hasta el mes que viene. Vamos hoy, nos quedamos por Acción de Gracias y regresamos antes de tu próximo tratamiento.

Una sonrisa creció en mi rostro. —Podré ver a Hannah, estará tan emocionada, y mi apartamento.

Sian frunció el ceño. —No te vas a quedar en esa caja que llamas apartamento; vas a vivir conmigo.

La miré haciendo un mohín. —¿Tengo que quedarme en la habitación de invitados?

Rió y me tocó la mejilla. —No hay manera de que te quedes ahí; te quiero en mi cama.

. . .

Tomamos su jet privado hasta Nueva York. Corrí hacia Denny en cuanto lo vi recostado a la limosina negra. Lancé mis brazos a su cuello.

—Denny, te extrañé, ¿cómo has estado?

Me sonrió, dándome volteretas. —Mírate Soph, luces genial.

Vi a Sian sonreír mientras ponía las maletas en la cajuela. —Lo siento señora Powers, yo me ocupo de esas.

—No Denny, está bien, estaba desesperada por verte, te extrañó.

Denny me miró y me abrazó. —También te extrañé, y es agradable ver tu rostro brillante y sonriente.

Me deslicé en la parte trasera de la limosina y Sian me siguió, entrelazando nuestros dedos.

—Llamé a Hannah y le dije que estaba de vuelta en la ciudad, que necesitaba su ayuda con algo para ti. Vendrá al penthouse alrededor de las siete de la noche.

—¿No le dijiste que yo estaba aquí?

Tensó su agarre en mi mano. —No, iba a dejar que la sorprendieras.—Descansé la cabeza en su hombro—. Te amo.

Llegamos al penthouse alrededor de las cinco. Sian llevó nuestras maletas al dormitorio mientras yo me dirigía a la cocina a tomar agua. Subí las escaleras y fui directo a su habitación. Sólo había estado allí una vez, cuando la había traído del club. La puerta estaba abierta, así que entré; respingué ante lo que vi. Sian dio media vuelta y me miró.

—Oh, olvidé que no habías estado aquí.

Miré hacia la derecha, luego sobre la cama y luego hacia la izquierda de la habitación. En cada una de las paredes estaban mis pinturas de la galería de arte.

—¿Trajiste mis pinturas?

Alzó las manos. —Por favor, dime que no estás enojada.

Miré hacia la pintura que colgaba sobre su cama, la que tenía al hombre y a la mujer bailando bajo las estrellas.

—No estoy enojada; sólo quiero saber por qué.

Suspiró. —Míralas Soph, son hermosas. Era mi manera de estar cerca de ti cuando no andabas por aquí.

Caminé hacia ella y puse las manos alrededor de su cuello. —Gracias, significa mucho.

—Dejó escapar un suspiro de alivio cuando se percató de que no habría una batalla.

Caminé hacia la cama y reí ligeramente, recordando la noche en que luché para quitarle la ropa.

—¿Qué es tan gracioso?

—Sólo recordando la noche en que te desmayaste sobre esta casa y yo estaba sobre ti, desvistiéndote.

Su sonrisa sexy me cautivó mientras se acostó en la cama a sus anchas.

—¿Qué estás haciendo? —Me reí.

—No te recuerdo haciendo eso y quiero, así que pensé que podrías hacer una reconstrucción del hecho para mí.

Me mordí el labio mientras me quitaba la blusa y la tiraba al suelo.

—Umm, no creo que hayas hecho eso.

Sonreí seductoramente. —No lo hice, pero esta vez lo haré un poco más interesante.

—Desabroché mis pantalones y me los quité, lanzándolos sobre la blusa. Me subí sobre ella y comencé a desabotonar su blusa despacio.

—Al demonio, te necesito ahora —dijo. Antes de darme cuenta, yacía sobre mi espalda y ella estaba sobre mí.

Me quedé en la cocina mientras Sian iba al elevador y saludaba a Hannah.

—De acuerdo Sian, ¿qué es tan importante que necesitas mi ayuda?

Salí de la cocina. —¡Esa sería yo! —exclamé.

Hannah chilló mientras corrió hacia mí y me abrazó, dando saltitos.—¡Oh dios mío, Soph! ¡Estoy tan feliz de que estés aquí!

Sian sonrió. —Las dejaré que se actualicen. Estaré en mi oficina si necesitan algo.

Llevé a Hannah a la cocina y nos serví unas copas de vino. Nos mudamos a la comodidad del sofá de la sala.

—Así que, ¿qué hay de ti y Emma?

Sonrió con su sonrisa característica a lo Hannah y me contó que les iba bien, y que pensaba que ella se le propondría en Navidad. Hablamos por horas antes de que Emma la llamara y le preguntara cuándo regresaría a casa. Ella tomó mis manos y las sostuvo frente a sí mientras notaba que sus ojos comenzaban a aguarse.

—Eres mi mejor amiga y odio que tengas que luchar contra el cáncer otra vez. Quiero que sepas que siempre estaré aquí para ti, no importa qué. Vencerás esto Sophie Webster, o te patearé el trasero, ¿lo entiendes? —La abracé y sonreí.

—Sí Hannah, venceré esto porque me asustas. —Dejó escapar una risa y caminó hasta la puerta.

Me fui arriba y encontré a Sian profundamente dormida en la cama. Me cambié de ropa y trepé a la enorme cama tamaño king. Observé cómo su pecho subía y bajaba acompasadamente con cada respiración. Imaginé esto siendo mi futuro. Me acosté y me acurruqué a su lado. Ella se removió y puso un brazo a mí alrededor, acercándome a sí misma. Era el modo perfecto de terminar el día.

La semana se fue rápido mientras visitaba el centro para necesitados y la galería de arte. Sian me llevó de compras y me compró algunas ropas nuevas. Insistí en pagarlas yo misma, pero sólo se rió y me dijo que dejara de ser tonta.

Mientras ella estaba en la oficina, yo ocuparía mi tiempo pintando y pasando el tiempo con Hannah. Sal me llamó para informarme que dos de mis pinturas se habían vendido y que necesitaba hacer más. Le pregunté a Sian si ella las había comprado y simplemente se rió.

Antes de notarlo, Acción de Gracias ya estaba aquí y yo era un manojo de nervios por conocer a su familia.


HOLA! qué les pareció? ... que sucederá cuando sophie conosca a la familia de sian..? .-. je je espero y les siga gustando esta adaptación... pronto actualizaré las otras historias... Nos leemos pronto. (: