Disclaimers: Los personajes de Harry Potter pertenece a J.K. Rowling y a los que han comprado parte de los derechos de autor, lo cual NO es mi caso, y sólo los utilizo sin intención de lucro alguno, la trama me pertenece, salvo los personajes, como ya se ha mencionado anteriormente.

¡Hola! He vuelto con una nueva viñeta, la primera del año, espero que siga siendo de su agrado, nos leemos en cuanto el mundo vuelva a volverse normal, para mí, mañana, para ustedes, no sé. Gracias por todo.


Viñeta 37: Indiscreción.

—De la misma manera en la que tú me amas, supongo –sonrió ella.

—Lo sé, dije eso la última vez también –le recordé, ella negó con una cálida sonrisa en sus labios.

—Eres un tonto, ya sé de donde lo aprendieron mis hermanos.

—No me culpes de todo, dame un voto de confianza ¿podrías?

—No prometo mucho, dime ¿Qué ha pasado con Isabela?

—No sé a qué te refieres –acepté sin darle importancia.

—Ayer mientras intentaba dormir, pensé que lo correcto sería que fuese ella quien estuviese contigo y no yo.

—Bueno, Lily, es mi decisión, y no, Isa es sólo una amiga, pero no es ni de chiste tan especial como tú –me sonrió.

—La llamabas amor delante de todos.

—Tu prometido suele ser un poco… delicado, así que… -suspiré –espero no arruinar nuestra amistad pero te seré honesto, cuando teníamos ese romance, la usé para poder estar contigo muchas veces, y suena espantoso y me disculpo de antemano, pero…

—No tienes por qué disculparte –sonrió –nunca había tenido una aventura, y bueno, fue buena, mientras duró –rió.

—Lo que me agrada es saber que nada puede arruinar las cosas entre nosotros.

—Nos amamos –rió –por eso, ahora come –señaló la pizza y sonrió.

Su apetito no era algo que me sorprendiera, después de todo tenía sangre Weasley, y había convivido más con sus primos que con sus primas, Lily siempre había estado rodeada de hombres, tal vez por eso era tan divertida y tan… extraña, para una chica.

La mirada furiosa de mi padrino me dejó en claro que seguía sin perdonarme que me hubiese enamorado de su pequeña niña, y más sabiendo que el único hombre que le agradaba para ella era Scorpius Malfoy, le sonreí incómodo.

—Entra a la casa, Lily.

—Ya no tengo diez años, papá, estoy por casarme y…

—Sí, y tu futuro esposo no es con quien vienes, por fortuna.

—Harry –pedí.

—Cállate, nadie ha pedido tu intervención.

—Ted es mi amigo, papá, siempre lo ha sido…

—Sí, él viéndote de esa manera enferma desde no sé cuánto tiempo, tantas veces que te dejé a su cuidado, no puedo ni pensar en qué ha sido capaz de hacerte en el pasado, Lily.

—Nada –mintió ella –nada de lo que piensas papá, Ted siempre me ha respetado ¿crees que seguiría frecuentándolo de ser lo contrario?

—Estás por casarte, Lily Luna Potter –informó –si sigues con él, posiblemente malinterpreten las señales y…

—Nunca me ha importado lo que opinen los demás, Ted es mi amigo, y de él, no hay peligro, papá, de todos modos los sentimientos son unilaterales.

Me tallé el cuello, ante las palabras rudas de Lily, no significaba ni la más mínima amenaza para su boda próxima, y yo creyendo que al menos la haría buscar a alguien mejor que ese o yo.

—Es tarde, de todos modos tiene que irse.

—Tiene razón, nos veremos luego.

—Mañana –sonrió ella y rodeó mi cuello, así que rodee su cintura, pero la solté cuando sentí a mi padrino golpearme en las manos para que la dejara, ella se alejó riendo divertida, negó y besó la comisura de mis labios.

Me despedí del enfadado Harry que no me contestó el saludo, lo comprendía, y eso que no sabía lo que había pasado diez años atrás entre la pequeña Lily y yo.

No sabía si la intención de Lily era llevarme fuera de mis cabales, pero casi lo estaba logrando, primero los besos cerca de los labios, la confianza de acercarse tanto a mí como la física lo permitiera, y ahora, bailando de una forma sensual, me giré hacia la barda contraria para evitar tener una erección, mientras sus piernas largas y desnudas se movían suavemente, seduciéndome como a una serpiente.

Ser hombre era complicado, y más si tenías la tentación directa a la cara, más si habías probado el pecado y no te importaba freírte en el infierno porque lo valía, la observé cuando mis labios se pegaron a su pierna, la escalera se movió peligrosamente y tuve que alejarme de ella para sujetarla bien y que no se cayera; no pareció importarle, y se vengó, me sujetó de los hombros, así que tuve que sostenerla de la cintura desnuda para bajarla, enredó sus largas piernas en mi cintura.

—Lily –me quejé.

—Ah que he subido de peso –me guiñó un ojo y me dejó colocarla en el piso, negué confundido, mi queja ni siquiera iba por su peso.

—No –negué –es sólo que… te ha encantado olvidar el hecho de que hay unos sentimientos unilaterales hacía ti de mi parte… y…

—Lo siento –se alejó borrando la sonrisa.

—No me malentiendas, la cercanía me gusta, pero al mismo modo me provoca.

—Perdón –negó y se alejó.

Se colocó una playera que le llegaba hasta la rodilla, cubriendo sus mini shorts, y su playera ceñida, sonreí, incluso algo tan sencillo incitaba a mi mente y sus fantasías.

—Eso ayudará –sonrió –pero creo que para acomodar los muebles necesitarás ayuda de un hombre –sonrió.

—Sí, estaba pensando decirle a Ro…

—No, James o Albus estarán bien.

—Tus hermanos no me hablan –le recordé.

—Yo los convenceré.

—Robert…

—No –negó enfadada.

No dije nada, Robert era un amigo en común que tenía con él, así que esta idílica amistad sólo sobreviviría mientras él no estuviera, como todo en Lily, esa felicidad, ese brillo, siempre moría cuando él estaba cerca.

—Sólo espero que te quieran lo suficiente como para perdonarme.

—Ellos no saben nada de lo que ha pasado entre nosotros.

Me llevé las manos a la cadera y observé a otro lado, su ceño se frunció enfadada y me empujó.

—Los dos.

—Sólo James, pero conociéndolo, posiblemente Albus también lo sabe a estas alturas.

—Te fuiste regando el rumor que…

—No –me defendí –James me dijo que debería conquistarte si tanto te amo, y bueno, le dije que ya lo había intentado, y que sólo había arruinado las cosas entre nosotros, así que me dijo como moriría.