Es de esos días en los que todo mundo anda activo y yo tengo cara de que voy a morir en cualquier momento... que tengan un bonito miércoles.


Otro día más en el torneo. Caí exhausto en la habitación donde todos dormíamos al igual que otros de nuestros compañeros. Los de la banca daban masaje, charlaban y felicitaban por el gran esfuerzo. Llegaste a mi y empezaste a dar un suave masaje en las piernas.

Hicieron un gran esfuerzo todos chicos, estoy muy orgulloso de ustedes —y aun en el cansancio sonreímos complacidos por tus palabras —ahora a dormir, mañana será un nuevo día—un "ossu" colectivo llegó y empezaron a acomodarse en sus futones. Las luces se apagaron, sentía invadirme el sueño, abordarme cerrando los ojos y giré a un lado viendo tu preocupación.

¿Estas bien? —susurré y asentiste con una sonrisa. Te conozco mejor que antes, se que ese rostro es el que pones cuando temes que nuestros cuerpos no resistan la presión de tantos juegos seguidos pero estaremos bien. Me levanté adolorido, ya algunos dormían y hasta Tanaka roncaba sin pudor. Levanté la cobija que me cubría y di un par de palmadas. Te sonrojaste en extremo, dudaste pero a finla arrastrándote levemente sin hacer ruido te metiste entre mis cobijas, dentro de mi abrazo.

Daichi…—te hice un mohín para guardar silencio, no quería que los demás nos escucharan. Un beso silencioso, mis brazos rodeándote, sintiéndote.

Buenas noches…—y dormimos así aferrados uno al otro, descansé como nunca había hecho sintiendo tus manos nerviosas aferradas a mi pijama.

Despertar, verte ahí aun y darte un beso en la frente. Suga, creo que estoy muy enamorado de ti.

Suga AMO dormir abrazándote