BPOV

Puse mi dedo sobre una gota que había caído al otro lado de la ventana y seguí su recorrido de forma ausente hasta que llegó al borde y desapareció. Ahora, en las vacaciones de verano estaba lloviendo inclementemente y me había separado de una de las novelas de misterio de Agatha Christy para ver la lluvia caer.

Minzy había huido del tórrido clima hacia las Bahamas con sus padres, para su casa de verano. La extrañaba a pesar de que habláramos por teléfono cada día, ella desafortunadamente no era a la única que extrañaba…

"No pienses en él, no pienses en él" me recordé. Damien no había mencionado nuestro acuerdo ni una sola vez, estaba perdiendo las esperanzas…

La puerta sonó con un clic y volteé a ver a Damien que llegaba como si lo hubiese llamado con el pensamiento. Me levanté de un salto sin darme cuenta de que todavía tenía el libro en el regazo que cayó en el piso con la tapa abierta. Me apresuré a recogerlo y le devolví la sonrisa con la que me saludaba Damien.

- Tengo una sorpresa para ti- dijo con tono sospechoso colgando su abrigo en el perchero

- ¿Qué es?- pregunté con curiosidad

- Nos vamos de vacaciones

- ¿En serio?- dije sorprendida por esa demostración de rara espontaneidad de su parte

- Si… lo único que lamento es que no sea un clima más cálido- dijo posando su maleta sobre una mesilla al lado de la entrada

La escogencia de palabras me dejó confundida, su actitud estaba siendo muy rara y me hacía sospechar.

Damien abrió su maleta y sacó tres boletos de avión, los tomé de sus manos antes de que siquiera me los ofreciera y vi el destino en letras doradas.

- ¡Forks!- grité emocionada dando saltitos de gloria- ¡Nos vamos a Forks!

EPOV

La saliva ponzoñosa me indicaba que hace varias semanas no consumía ni una sola gota de sangre, mis instintos gritaban por alimento pero no me importaba si me quedaba seco.

Pensé que con el tiempo mejoraría, pero cada día de esta paranoia me hacía empeorar. Los Vulturi fueron incapaces de conseguir cualquier pista, investigaron a toda la familia Swan y a pesar de que demostraban tener hoyos en sus memorias, ninguno dio pistas de su paradero.

Dejé de hablar con mi familia el día que Rosalie sugirió que deberíamos "dejarlo ir", me sentí furioso al principio, pero entonces entendí que no podía arrastrar a toda mi familia en este mar de ciego caos.

Ya no había pisado mi hogar en meses, sólo vagaba de forma clandestina por diferentes lugares esperando dar con esa persona como por arte de magia, hoy estaba en Forks otra vez, sintiéndome más débil y desesperado que nunca.

Los pensamientos de mi familia empezaron a aparecer en mi radio de alcance. Alice les había dicho que regresaría, estaban preocupados, aliviados, tristes, confundidos…

Me quedé en mi lugar esperándolos. Alice estaba pensando en algo muy vago que quería decirme… una invitación o algo así, no estaba de humor de atender fiestas ni nada por el estilo.

Cuando se reunieron conmigo en las profundidades del bosque, formaron un silencioso círculo, dándome una aliviada y a la vez preocupada bienvenida.

- Edward…- dijo Alice con seriedad muy atípica de ella- nos llegó algo por el correo que podría interesarte

- No estoy interesado en fiestas…

- Deberías leerlo- dijo ella captando la atención de todos.

Al parecer ella era la única que conocía el contenido de la carta y los demás esperaban con ansias a que yo revelara qué había captado su atención.

- Llegó esta mañana- dijo entregándomela con el ceño fruncido- no la he abierto, quiero que la leas tu primero.

Su mirada me llenó de ansiedad y abrí el fino sobre dorado de un tirón. Uno de los bordes se rasgó, pero la carta quedó intacta en sus partes restantes. Reparé en las letras de relieve, también doradas, escritas en el papel de hilo.

Ustedes están cordialmente invitados a la mascarada del medio evo en presentación a la sociedad de su anfitrión Damien Wright, director de W Royal. Quienes no posean galas acordes se les regalarán en la concurrencia.

meminisse temporum oblitos

Me quedé congelado al leer las palabras en latín, conocía su significado a la perfección "Para recordar tiempos olvidados" Cualquier persona que las hubiese leído probablemente no las hubiese entendido, o si lo hacían, encontrarían que tenían un sentido dirigido a la mascarada, pero para mí, eran como un mensaje secreto… una invitación personal. Volví a leer la carta completa y guardé en mi mente la dirección del lugar.

Damien Wright… ese nombre me resultaba terriblemente familiar.

Mis hermanos me miraron confundidos, claro, todos excepto Alice que sabía exactamente cuál era el contenido de la invitación incluso antes de que yo abriera el sobre. Ella me sonrió emocionada y yo le regresé una mirada de determinación.

- ¿Por qué las caras largas?- dijo Alice dando saltitos hacia su esposo enroscándose en su brazo- ¡Tenemos una fiesta a la que atender!

Presentí que en su mente bloqueaba un pensamiento con mucho esfuerzo, no quise preguntarle nada al respecto, pero estuve seguro de que el futuro me iban a cambiar la vida.

BPOV

- ¿Y por qué la casa de Drácula?- le pregunté a Damien viendo su nueva residencia con todo el aspecto de una mansión terrorífica, incluso su ubicación era escalofriante, justo en medio de un bosque al que se le había inaugurado una carretera solamente para alcanzar la mansión en auto.

- Es para darle más teatralidad a la mascarada- dijo Damien juntando las manos detrás de su espalda con porte de conde.

- Todavía no entiendo por qué una fiesta- me quejé- ¿No podíamos simplemente hacerles una visita y aclarar los asuntos?

- ¿Y dónde estaría la diversión en eso?

- Todavía no le encuentro la diversión a esto- enfaticé con los brazos señalando todas las decoraciones victorianas que estaban alrededor, preparadas para la fiesta más extraña de mi vida (no es que había estado en muchas para hacer una comparación válida realmente)

Damien sonrió burlón y se apartó unos pasos del pasillo, cuando un grupo de gente pasaba con toneladas de trajes y vestidos del siglo XVIII

- ¿Me tendré que poner uno de esos?- dije apuntando a la pila de vestidos con expresión de horror.

- No, esos son para los invitados, jamás te vestiría con algo tan común- me respondió con naturalidad

- Creo que necesitas revisar tu definición de "Común"- le dije mirando a los hermosos vestidos de colores- de todos modos, no me voy a poner un vestido.

Damien volteó a verme con su mirada de mandón que tenía a veces cuando quería lograr que yo obedeciera, cruzó los brazos y yo hice lo mismo mirando los ojos retándolo con la mirada.

- Si lo haces podrás vestirte con un saco el resto de tu vida si lo deseas- dijo convincentemente

- ¿Ya no intentarás ponerme ropa Channel?- dije incrédula

- No, a menos que tú quieras… Además, tienes que estar en la fiesta, porque sin esto, tu propósito aquí no se podrá cumplir.

Pensé en ellos, en las personas que volvería a ver, en sus rostros, sus voces, sus sonrisas. Pensé en Edward, sus manos, sus brazos fuertes a mí alrededor, su melódica voz de terciopelo, sus besos…

Me enrojecí y mi corazón latió fuera de lo normal. No podía creer que esto pasaría, por mucho tiempo me había rendido a la idea de que todo lo que tendría alguna vez sería una vida de soledad y encierro, que nunca regresaría a mis seres queridos.

- Lo haré- me resigné- me pondré lo que quieras que me ponga, no me importa, sólo quiero acabar con esto.

Damien evitó mi mirada por un segundo y supe que había dolor en sus ojos.

- No te abandonaré- le afirmé y él sonrió tristemente, puso una de sus manos delicadamente en mi mejilla y me miró fijo.

- Nunca te he dicho cuánto lamento haberte hecho sufrir- habló con honestidad- cualquier cosa que suceda será culpa de mi debilidad y mi egoísmo, tú eres lo más importante para mí y quiero que seas feliz.

Era cierto… nunca lo había dicho, nunca lo había escuchado recapacitar sobre sus acciones del pasado, no pude evitar sonreír. Damien había cambiado para bien y ahora era parte de mi corazón.

Rodeé su cintura con mis brazos y de mis ojos cayeron lágrimas de felicidad.

- Gracias- susurré.

EPOV
Miré la mansión que se había materializado en Forks en apenas unos días. Ese Damien Wright debía poseer mucho dinero para hacer una construcción tan grande en tan poco tiempo.

Mis hermanos y mis padres se quedaron más sorprendidos que yo, porque ninguno sospechaba que así sería la mansión. Yo fui el único que pasaba cada segundo de su construcción mirando el proceso buscando pistas.

Desafortunadamente poco pude conseguir. Nadie me decía nada sobre el misterioso hombre cuyo nombre me causaba una fatal sensación, ni tampoco sobre sus motivos.

Ahora estaba rodeada de personas maravilladas que acababan de llegar y miraban por todas partes con admiración. Muchos no iban vestido según la ocasión, así que seguían a varios guías que los llevaban a los camerinos para que se disfrazaran.

Por nuestra parte, Alice se había encargado de los detalles de nuestra vestimenta, cada uno de nosotros estaba vestido de forma distintiva según el proceso creativo de Alice y sus diseños.

Ella iba vestida con una hermosa gala verde esmeralda que entallaba su pequeña figura y la falda abundante caía como una cascada de perlas a sus pies. Su esposo llevaba un uniforme militar blanco con azul y dorado que realmente lo representaba.

Rosalie parecía la princesa de cabellos de oro salida de una historia de cuentos de hadas, todos los invitados tropezaban al quedarse mirándola. Emmet estaba vestido con pieles y rojo, justo como un monarca europeo y mis padres eran la representación magnifica de reyes españoles.

Por mi parte no había reparado en lo que Alice me había hecho usar, todo el tiempo pensaba en encontrar a esa persona, ¿cómo la reconocería? ¿Estaría realmente allí o sería la creación de mi mente toda esta fanfarria de la conspiración?

Pero no era el único que sospechaba, los vulturi y sus guardias se encontraban bien ocultos entre los invitados, alertas a cualquier movimiento en falso y cualquier cosa que generara sospechas.

Di un paso hacia la puerta de entrada alejándome de mi familia, pero la voz de Alice me detuvo.

- ¡Edward!- dijo furiosa- ¡Esta es una mascarada! Hay que seguir las reglas.

Me volteé y la enfrenté, ella llevaba una cada dorada en sus manos y al abrirla sacó una por una las máscaras de mis familiares. La mía era muy distinta a las demás, no era colorida, sino más bien negra con detalles impresionantes pero discretos, la puse en mi rostro y se fijó a los costados de mi rostro de forma casi mágica.

Me dirigí a la entrada ahora sin intención de detenerme ante nada esta vez.

BPOV

- No quiero salir- le dije a Beth que me miraba con los brazos cruzados

- ¡Tonterías!- me calló- te ves hermosa como un ángel

- ¡Me veo ridícula- dije tomando las telas de mi falda con las manos y levantándola para ver los zapatos de cristales y encajes que decoraban mis pies.

- Si ni siquiera se ha visto en un espejo- dijo Beth riéndose

Suspiré con pesadez y me volteé al espejo con los ojos cerrados preparándome para verme como un payaso, con tanto maquillaje y arreglos que me habían hecho. Abrí un ojo primero y vi que alguien se interponía entre mí y el espejo. Alguien que no había visto antes en la habitación. Salté de la sorpresa y esa persona saltó al mismo tiempo…

No era otra persona… era…yo.

Mi respiración se cortó y me quedé mirando al espejo por varios minutos sin poder articular palabras.

Mi cabello caía sobre mi espalda y mis hombros decorado con pequeñas perlas que se adherían a las fibras y lo hacían ver mágico, mis ojos se veían enormes y mis pestañas largas y perfectas, un ligero rubor colmaba mis mejillas que eran de piel tersa y perfecta como el terciopelo.

El vestido era otra cosa… la tela era un tejido blanco minuciosamente bordado en piedras, que hacía un pequeño escote en mi pecho y se aferraba a mi cintura, bajando luego por mis piernas en una alteración entre el color blanco sólido y la ligera transparencia escarchada de las telas. No podía describir la obra de arte que llevaba puesto con más palabras que "celestial". Beth no exageraba, realmente me hacía ver como un ángel.

Las piedras preciosas hacían un tocado en mi cabeza, y decoraban mi cuello de forma sincronizada. Como si cada detalle se hubiese puesto con todo el cuidado del mundo para hacer un perfecto balance.

Miré a Beth esforzándome por no seguir mirándome en el espejo.

- Eres mágica- le dije

- No exageres- dijo sonriendo satisfecha- casi todo lo hace ese vestido, el señor Wright tiene un gusto indiscutible… Ahora baja, la fiesta ya comenzó y es tu turno de lucirte querida.

Mi cuerpo empezó a zumbar de miedo y emoción. Podían estar allí, todos ellos, Edward…

Si mis piernas no temblaran también, me hubiese precipitado hacia la sala para encontrarlo…. Pero tal vez no sólo eran mis piernas las que me detenían, sino mis pensamientos ¿Me recordará? ¿Me querrá? Tal vez ni siquiera estaban allí abajo, seguramente estaban de vacaciones en otra parte del planeta disfrutando de sus vidas sin mí. No me podría quejar, de igual manera soy una persona prescindible.

- Ellos están aquí- dijo la voz profunda de Momo que salía desde el umbral de la puerta semi abierta a la que yo estaba cerca.

Mi corazón se aceleró de terror y alivio y miré a Momo a los ojos suplicándole que me ayudara; el terminó de abrir la puerta y me ofreció su mano firme. Al tomarla inmediatamente me sentí más segura de mi misma y di un paso fuera de la habitación.

En su otra mano él cargaba un antifaz de perlas, plumas y bordados blancos que me ofreció, me la puse con facilidad y respiré hondo antes de dar el primer paso.

Después de lo que parecieron Kilómetros, me encontré en la cima de las escaleras, donde el bululú de gente enmascarada hablaba entre risas y asombro, un segundo más tarde el silencio reinó y las miradas se dirigieron a mí, apreté la mano de Momo y él me la apretó suavemente para darme coraje.

Una mirada llamó mi atención, la mirada azabache enmarcada por un antifaz negro hecho con delicados y nítidos detalles, Mis ojos en los suyos sus ojos en los míos. Ambos nos quedamos paralizados.