ERES LA MÚSICA EN MÍ
Epílogo "Música"
Habían pasado un par de meses desde la última vez que Sakura y Syaoran se vieron en el cumpleaños de la chica.
Hasta ese momento habían estado llevando una relación a larga distancia, pues Syaoran debía continuar con los negocios de la familia Li, y por el otro lado, Sakura tenía su agenda llena con conciertos al rededor del mundo. Pero su apretado itinerario, no evitaba que ambos se sintieran inmensamente felices, pues aunque estuvieran separados físicamente, sus pensamientos y corazones, estaban más unidos que nunca.
—No puedo esperar a que llegues. – decía impaciente Syaoran a su novia por teléfono.
—Ni yo. Ya quiero verte Syao. –dijo la ojiverde tiernamente. — Te extraño mucho.
—Y yo a ti…
Los ambarinos habían acordado en que Sakura iría a Hong Kong en sus vacaciones, así mismo Syaoran organizo todos sus pendientes en la empresa para estar libre los días que su novia estaría por ahí.
Pasaron un par de días más, hasta que por fin llegó el esperado día en que se reencontrarían estos enamorados.
…..
Sakura
—¡Syaoran! – grité al mismo tiempo que corría hacia los brazos de mi novio que me esperaba en el aeropuerto.
—¡Sakura! – él también corrió un poco para alcanzarme. Y sin decir nada ambos nos unimos en un cálido abrazo mientras dábamos un par de vueltas. Lo sé, somos todo un cliché de película romántica. Pero qué le podíamos hacer… así éramos y así nos queríamos el uno al otro.
Unimos nuestros labios que tanto se habían extrañado. Los besos de Syaoran era la cosa más dulce, cálida y maravillosa que haya probado. Lo amaba tanto…
…
—Sabes, estoy muy feliz de que estés aquí, pero no soy el único que quiere verte… – comentaba el ambarino una vez que estábamos en su auto.
—¿No eres el único? – pregunté confundida, pues no es que tuviera muchos amigos por estos lugares. Mi cerebro comenzó a hacer una lista de las posibles personas que conocía en China y que quizá quisieran verme. Quizá algunos de los músicos con los que he trabajado o alguna persona de algún teatro, aunque no es que lleváramos una cercana amistad como para que esperarán mi llegada… luego se me vino otra persona a la cabeza… ¡No me digan qué…! — Tu… ¿Tu mamá,? – pregunté nerviosa.
—Si… le dije que vendrías y se muere de ganas de verte. – comentaba divertido. Al parecer este asunto le daba gracia.
—Pe…pero… ¿De verdad quiere verme Syaoran? Es decir, desde aquella vez que fui a casa de tus padres no la he visto y… –decía poniéndome aún más nerviosa.
—Tranquila Saku. – rió. —Desde que mi padre falleció, mi madre ha cambiado mucho. Irónicamente, ya no es la persona fría que conociste… bueno… aún queda algo de eso, pero se le ha ido quitando con los años.
—¿Lo dices en serio?
—Te lo juro. –volvió a reír divertido.
—Pero, aún no entiendo por qué quiere verme…
—A decir verdad, yo tampoco lo sé…. Solo me pidió que un día de estos te llevara a casa para cenar con ella.
…..
Syaoran
Llegamos a mí departamento. Sakura se quedaría conmigo mientras estuviera aquí.
—Vaya… –decia la chica mirando el lugar. — Parece que llevas una vida muy modesta. ¿Quién pensaría que el gran Syaoran Li no le gustaban los lujos? –bromeó.
—Lamento desilusionarte cariño… pero si prefieres un lugar más grande como una mansión, podemos ir con mi madre… –seguí el juego.
—Creo que me tendré que conformar con esto… –fingió desilusión. Se acercó y puso sus brazos sobre mis hombros. —Es un lugar muy bonito Syao. –sonrió.
—Es muy pequeño en comparación a la casa de mis padres. Pero sabes que no necesito tanto. Además es muy acogedor aquí. Espero que te sientas cómoda.
—Claro. Además, justo aquí tengo lo que necesito… –puso su mejor voz seductora.
—¿A sí? –seguí el juego.
—Si.
Comenzamos un juego con nuestras bocas y sin pensarlo o decir otra cosa, nos fuimos directo a mi habitación sin separarnos un centímetro.
…..
Sakura estaría aquí por dos semanas. Los días iban pasando y la convivencia era maravillosa. Era como si estuviéramos… casados… me sonrojé de inmediato ante esa palabra… ahora que lo recuerdo… hace muchos años ya había pensado en el tema del matrimonio con ella cuando aún estábamos saliendo…. Me pregunto si Sakura ha pensado sobre ese eso…
—Bien… después de darle muchas vueltas al asunto… hoy es el día… –decía mi novia nerviosa. Y es que esa noche iríamos a casa de mi madre a la tan esperada cena. Debo confesar que aquello era de lo más divertido. Es decir, ver a Sakura toda nerviosa por nada, por qué lo que le había dicho era verdad. Mi madre había cambiado y ahora era una persona más amable.
…..
Sakura
Sí digo que me estaba muriendo de los nervios, me estaría quedando corta con lo que realmente sentía. Es decir, ir a cenar con Ieran Li no era cualquier cosa… aparte… era la madre de mi novio…. Y todos sabemos que ir a visitar a la suegra nunca es cosa fácil…
—Ya, calma. –decia mi novio en la puerta de la imponente mansión Li. —Sakura, no puede ser que des conciertos ante miles de personas y estés de lo más tranquila y no puedas controlar tus nervios con una simple cena con mi madre. –decía burlándose de la situación. Estaba comenzando a odiar un poco a mí novio en ese momento, es decir, el jamás entendería mi situación. La señora Li y yo teníamos "historia" por decirlo de alguna forma… y no una muy buena. Además, a Syaoran, mis padres lo amaban, estaban encantados con él.
—Tu no entiendes. Tu madre da mucho miedo y no soy su persona favorita del mundo.
—Quizá te lleves una sorpresa. –dijo con su sonrisa burlona.
Syaoran tocó la puerta e inmediatamente nos recibió el amable mayordomo, Wei.
—Señorita Kinomoto. Es un placer verla. Bienvenida. – decía con una enorme sonrisa en su rostro.
—Igualmente. Es un placer volverlo a ver.
—Buenas noches Wei. –saludó el ambarino.
—Buenas noches joven Li. Su madre los espera en el comedor.
Wei nos acompañó hasta el comedor y ahí estaba ella… Ieran Li…. Aunque debo confesar que la mujer que se encontraba frente a mis ojos, era una persona completamente diferente a la que recordaba.
Hace aproximadamente siete años que no la veía. Cómo es natural, los años habían pasado en ella. La larga cabellera negra que solía llevar, ahora se encontraba mucho más corta y con algunos mechones blancos. Pero sin duda, lo que más se notaba y lo que me resultaba irreconocible, era su mirada.
Antes, tenía unos ojos llenos de orgullo, fuerza, y juicio sobre todo y todos. Pero aquello, había sido reemplazado por una mirada llena de amabilidad y calidez…
—Buenas noches Señora Li. Gracias por la invitación. –dije respetuosamente e hice una pequeña reverencia como era costumbre en mi país. Sin tan siquiera poder incorporarme de nuevo, Ieran me había tomado por los hombros dándome un cálido abrazo.
—Me alegra mucho volver a verte. Gracias a ti por haber aceptado mi invitación.
—Hola mamá… –dijo Syaoran sonriente. Pero esta vez no de forma burlona.
—Hola hijo. –contestó su madre y también le dio un fuerte abrazo. Dios… ¿Quién era está mujer y dónde quedó la Ieran Li que conocí hace años? Era una persona completamente diferente.
Los tres nos sentamos en el comedor. Iran a la cabeza de la mesa y el ambarino y yo a cada lado de su madre, quedando ambos de frente.
—De verdad me alegra mucho que estés aquí Sakura. Oh, disculpa. ¿Puedo llamarte por tu nombre? –asentí. —Xio Lang siempre te ha querido mucho y durante todos estos años ha estado bastante triste sin ti.
—Mamá… –regañaba Syaoran avergonzado.
—¿Qué? Es la verdad hijo… es por eso que me dio mucho gusto el saber que ustedes dos estaban juntos de nuevo. –sonrió.
—Nuevamente, muchas gracias por la invitación. –dije apenada. — De verdad, a mí también me da mucho gusto verla de nuevo. Además, nunca tuve la oportunidad de darle el pésame por el fallecimiento de su esposo como es debido… Lo lamento.
—No te preocupes. Y gracias. Sabes, a Hien, mi esposo, estoy segura que también le daría mucho gusto verte aquí con nosotros de nuevo. El te tenía mucho aprecio.
—Es una pena que nunca pude despedirme de él. Yo también le tenía un gran aprecio. Aún lo tengo, lo recuerdo con mucho cariño.
….
Syaoran
Ver a mi madre y a Sakura teniendo aquella conversación, me enterneció bastante. Las dos mujeres más importantes de mi vida, estaba ahí, justo frente a mis ojos platicando de lo más normal, como si fuesen viejas amigas. Lamentaba que mi padre no estuviera aquí con nosotros en ese momento. Pero como dijo mi madre, estaba seguro que si él estuviera aquí, estaría muy feliz.
La cena continuo sin ningún percance. La comida estuvo deliciosa. Comimos carne, verduras, caldo, incluso de postre hubo helado.
La plática siguió. Hablamos un poco de todo, de la carrera de Sakura, de las empresas, de nuestros amigos, de la familia de la chica, incluso mi madre quedó en visitar a sus padres pronto y que si ellos lo deseaban, estaban cordialmente invitados a Hong Kong.
—Tu madre es maravillosa. –decía la ojiverde en el auto de camino a mí departamento.
—Te lo dije. No tenías por que preocuparte. –sonreí.
—Lo sé… es sólo que, tu madre es otra.
—Oye Sakura… cambiando de tema… ¿Qué sabes de Yui?
—¿Por qué lo preguntas? La vi un poco antes de venir, fui a una de sus presentaciones. Cada día canta mejor.
—Ya veo… ¿Sabes si está saliendo con alguien?
—¿Qué? ¿Ya tan rápido te aburriste de mi? –bromeó.
—No es eso. –reí ante su comentario. —Es solo que Mark ha estado viajando mucho a Japón últimamente desde tu cumpleaños…
—¡No me digas que están saliendo! –dijo sorprendida.
—No estoy seguro… pero tengo mis sospechas.
—Bueno, si es así, me alegro mucho por esos dos. Siempre sospeche que se gustaban.
Seguimos nuestro camino platicando sobre el 'romance' de nuestros amigos. Incluso mientras yo manejaba, Sakura tomó su teléfono y comenzó a husmear en el Facebook de ambos. Encontramos algunas fotos de ella en la playa y curiosamente, en el perfil de Mark, encontramos unas fotos muy similares… en conclusión, habían ido juntos. Cuando regrese mi amigo le espera mucho bullying por mi parte…
…..
Sakura
Llegamos al departamento de Syaoran y él me dio la llave para abrir la puerta, pues tenía ambas manos ocupadas con toda la comida que su madre insistió en que nos lleváramos
Entramos y dejo toda las bolsas con comida en la cocina.
—Dios… nos dio comida para todo un mes. –comentó.
—Pero estaba delicioso todo. Con lo que comemos tú y yo, ya verás que no nos dura ni 3 días. –reí. —Toma. –dije entregándole la llave del departamento.
—No. Esa es tuya. –dijo.
—¿Qué?
—Es tu llave. Quiero que la tengas. Se cuánto odias quedarte en hoteles y cuando tengas trabajo aquí en Hong Kong incluso aunque yo no esté, quiero que te quedes aquí. También es tu casa, así que siéntete libre de hacer lo que gustes….
—Pero Sayoran… –dije sorprendida.
—Aunque… –comenzó a sonrojarse. —Preferiría que… te quedarás… aquí… ya sabes… conmigo… a vivir…
—Eh… – no sabía que decir. Yo también me sonrojé. —Pero… es decir… ¿De verdad, es enserio? –sonreí. La verdad, la idea no me desagradaba en absoluto.
—Si. – él también sonrió aún sonrojado. —Bueno… claro… si quieres… Sabes… me encantaría que viviéramos juntos, ya… ya no quiero estar separado de ti. Cada vez se me hace más difícil el estar sin ti a mí lado.
—Syao… mi amor… no… no sé qué decir. –decía aún en shock por aquella proposición.
—Sólo di que sí.
—S…sí… ¡Sí! ¡Si quiero vivir contigo! –dije corriendo haciendo él para abrazarlo. —Si quiero vivir contigo Syaoran.
—Pero ten en cuenta que tendrás que alejarte de tu familia y amigos… –decía preocupado.
—Lo sé.
—Y tu trabajo….. No, espera… quizá estoy siendo muy egoísta al pedirte vivir conmigo aquí en China ya que yo no puedo mudarme por la empresa y…
—No estás siendo egoísta. –interrumpí a mí novio antes de que comenzara a divagar más… —Lo sé… ya sé que tendría que dejar mi vida en Japón. Pero te soy honesta, no me importa. Es decir, prácticamente me la vivo viajando por mi trabajo. Y las cosas con mis amigos y mí familia no cambiarían. Los iría a visitar de vez en cuando como lo he hecho hasta ahora. Y mi trabajo no requiere que esté en Japón todo el tiempo. Así que no te preocupes. No tengo problema en venir aquí y hacer mi vida contigo…
—¿Estás segura?
—Segura. –sonreí.
…
oOo
Y así, la vida de ambos cambio. Sakura regreso a Japón después de las vacaciones para arreglar todo lo que requería una mudanza a un país extranjero. Y en cuanto todo estuvo listo, la pianista se mudó con el ambarino. Comenzaron su vida en pareja sin ningún problema.
En algún momento a Sakura se le vino a la mente su ex prometido, Fye. No es que lo extrañara o algo por el estilo, simplemente que no pudo evitar el comparar de cierta forma su vida de pareja con él y con Syaoran.
Con el ambarino todo fluía más natural, en la casa que ahora era de ambos, se respiraba mucha paz, armonía y sobre todo mucho amor por parte de ambos.
Los dos estaban de lo más felices. A pesar de que Sakura viajaba mucho por su trabajo, eso no afectaba a la pareja, al contrario, la fortalecía y ellos aprovechaban al máximo el tiempo cuando estaban juntos.
Pasaron dos años y los castaños seguían con su rutina, no había queja alguna, sin embargo, Syaoran estaba sintiendo que algo comenzaba a faltar en la relación….
Después de un concierto que Sakura tuvo en Berlín, al cual el ambarino había asistido. Invitó a la pianista a cenar. Pero no fue cualquier cena.
En un pequeño lago cerca la ciudad, Syaoran había rentado un pequeño bote en el qué él y la castaña tendrían un picnic de lo más romántico a la luz de las estrellas en medio de aquel hermoso lago.
Los chicos habían llevado un poco de vino, queso, pan, algunos emparedados… nada del otro mundo, a decir verdad eran una pareja bastante sencilla.
Comieron, rieron y platicaron sobre muchas cosas.
En algún momento, Syaoran sacó una cajita de color rojo de su bolsillo, y haciendo malabares para no caerse del bote o que éste se volteara, se arrodilló ante Sakura y le pidió que unieran sus vidas en matrimonio. La chica no lo dudo un segundo y simplemente grito —¡Acepto! –Syaoran tomó su mano y colocó el bello anillo con un diamante color verde, como los ojos de la chica. Ella no aguanto más su felicidad y se abalanzó sobre su ahora prometido, haciendo que ambos cayeran del bote.
Ambos salieron a la superficie, se miraron y comenzaron a reír a carcajadas por lo peculiar que había resultado la proposición del chico.
Se acercaron nadando hasta que sus rostros se juntaron y comenzaron a celebrar su compromiso con un tierno beso.
….
Después de varios meses de organizar la boda, el tan esperado día llegó. Los chicos insistieron en tener una ceremonia de lo más sencilla, pero cometieron un enorme error al haber dejado muchas de las principales responsabilidades del la organización a dos personas… Tomoyo y Ieran Li.
En cuanto estás dos mujeres se conocieron, sé creó un "monstruo" o así lo llamaba Syaoran. Ambas congeniaron muy bien y en cuanto a la boda, ellas dos tenían muy claro que tenía que ser algo en grande y maravilloso.
El evento se llevó acabo en los jardines de la mansión Li. Toda la familia de Sakura, la familia de Syaoran y los amigos de ambos estaban ahí.
Como era de esperarse, al ser la pareja amante de la música, Ieran no se limitó en contratar todo un conjunto de músicos que consistían en 3 violinistas, 2 violas, un chelo y un pianista.
En algún momento de la fiesta Tomoyo y Yui que eran las cantantes de su grupo de amigos, le dedicaron una bella canción a la pareja en compañía de los músicos.
La fiesta fue de lo más divertida, todos la pasaron muy bien y las familias y amigos de ambos estaban muy felices por los castaños.
La fiesta terminó y Sakura y Syaoran se fueron de inmediato a la habitación de él en la mansión, que previamente había sido preparada para ser la habitación nupcial para después de la ceremonia.
Sakura estaba por abrir la puerta cuando el la detuvo.
—Espera, falta algo.
—¿Qué? –preguntó curiosa.
—Esto. – dijo cargando inmediatamente a la chica en brazos. —Así es como se supone que entremos ¿No es así? –rió.
—Creo que si. –rió también.
Syaoran la depósito en la cama como si fuera la cosa más preciada en el mundo, bueno, lo era en su mundo.
Comenzaron a besarse, primero lento, despacio, sin ninguna prisa. Pues sabían que tenían el resto de sus vidas por delante.
Sakura comenzó a quitarle el saco a su esposo. Tiró de la corbata hasta que está quedó fuera y comenzó a desabrochar los botones de la camisa.
Syaoran que estaba sobre Sakura, se levantó un poco y termino de quitarse la camisa. La chica se levantó un poco para poder quitarse el hermoso vestido de novia.
Los chicos siguieron con sus besos y caricias. Aunque ya habían estado cientos de veces juntos en la cama, definitivamente no podían negar que aquella vez se sentía diferente. Ambos irradiaban una enorme felicidad que nunca le habían visto al otro. Si, quizá era un acto carnal, meramente físico para algunos. Y Sakura no podía negar que su ahora esposo era el hombre más guapo que ella haya visto sobre la faz de la tierra, y a su vez, Syaoran tampoco podía negar que frente a él, tenía a la mujer más hermosa y bella que sus ojos ámbar hayan tenido la fortuna de ver. Sin embargo, lo que ellos estaban haciendo en aquella habitación, era nada más que un simple acto cargado de pasión, pero sobre todo, de mucho, mucho amor…
Y bueno… tanto amor tuvo sus frutos. Pues un poco después de su boda, la feliz pareja dio la noticia de la espera de su primer bebé.
Tanto familia como amigos se volvieron locos de felicidad. Incluso los fans de Sakura enviaban cientos de cartas y regalos a la pareja para felicitarlos.
Durante el embarazo, Sakura siguió trabajando, incluso continuó con sus viajes por el mundo deleitando a su audiencia con su maravilloso talento para la música. Solo que esta vez, Syaoran siempre iba con ella.
Dos meses antes de dar a luz, la pianista cesó las presentaciones, pues su vientre de embarazada le dificultaba sentarse frente al piano. Y Syaoran siempre estaba a la disposición de su esposa cumpliéndole todos sus caprichos y antojos de embarazada.
Las semanas pasaron rápidamente hasta que llegó el día en que los castaños conocieron a su bebé.
Tuvieron un hermoso y saludable niño, al cual llamaron Hien en honor al padre de Syaoran.
—Es precioso… –decía Sakura admirando a su hijo que acababa de llegar al mundo.
—Tu también eres preciosa. –decía el chico. —Te amo.
—Te amo Syao.
…..
Los años pasaban rápidamente hasta que llegó el cuarto cumpleaños del pequeño hijo de los Li.
El pequeño Hien era idéntico a su padre. Cabello castaño revoltoso, la misma sonrisa del chico, en fin… según Ieran era idéntico a Syaoran cuando era pequeño. Aunque había una clara diferencia en él, ya que tenía unos bellísimos ojos color verde, justo como los de su madre.
A la fiesta del pequeño Li asistieron algunos compañeritos del jardín de niños. Algunos familiares de Syaoran, incluyendo a Ieran, y los padres de Sakura. Y claro, no podían faltar los íntimos amigos de la pareja, Eriol y una Tomoyo embarazada de 6 meses de gemelos, y Mark y Yui que habían anunciado su compromiso hace unas semanas.
—Creció súper rápido. –comentaba asombrado Mark.
—Es verdad, apenas vimos a Hien hace unas semanas y parece que es otro niño. –rió Eriol.
—Si, cada día lo veo más alto. –comentaba orgullosa Sakura.
—Bueno, es normal. –decía Yui. — Syaoran es muy alto, lo más seguro es que el pequeño crezca tanto como su papá.
—Sakurita… –comentaba Tomoyo. —… con todo respeto, pero tú esposo es muy guapo, espero que tu hijo también lo sea cuando sea mayor. Espero que se case con alguna de mis hijas. – y es que Tomoyo estaba esperando a dos niñas que nacerían en un par de meses.
—Espera… ¿Qué rayos estás diciendo? –obviamente a Eriol no le hizo mucha gracia el comentario de su esposa. —¿Cómo que se case con alguna? Todavía no nacen y ya les estás buscando marido.
Todos los amigos rieron.
—Bueno, no sería tan mala idea.–comentó Syaoran. —Tomoyo y Sakura siempre se han querido como si fueran familia. Si nuestros hijos se casan, ustedes dos ya serían familia oficialmente. –bromeó.
—¡Ay sí! –se emocionó Tomoyo.
—Syaoran, ¡No le des más cuerda! –regañó Eriol.
Los amigos siguieron riendo y bromeando hasta que los interrumpió un ruido… o más bien un sonido… o más bien… una melodía.
Syaoran y Sakura se miraron confundidos y fueron inmediatamente hasta donde provenía aquello.
Al abrir la puerta de una de las habitaciones de la casa de la pareja, dónde Sakura tenía su piano, se llevaron una enorme sorpresa, pues ahí estaba, su pequeño hijo de 4 años tocando una melodía (bastante bien, cabe mencionar), como si fuera lo más normal del mundo.
—H…Hien… –suspiró sorprendida Sakura.
—hola mami.
—¿C…Cómo…? Es decir… ¿De dónde aprendió eso? ¿Tú.. tú le enseñaste Sakura? –pregunto el ambarino perplejo.
—N…no… jamás le he enseñado nada. Quedamos en que no lo forzaríamos a aprender música a menos de que él mostrará interés…
—Ah… bien… creo que ya le interesa…
—¿De dónde aprendiste eso cariño? –preguntó Sakura tiernamente a su hijo arrodillándose hasta quedar a la altura del niño frente al piano.
—Ammm… –pensó el pequeño. — siemple que tocas el piano escucho y avleces te veo. Además papá siemple está viendo vídeos de tus concieltos, y sólo intenté hacel lo mismo que tu mami. ¿Lo hice mal?
—No es eso cariño…. A decir verdad… lo estás haciendo de maravilla… –dijo la madre del pequeño sorprendida pero con una gran sonrisa. Y es que su hijo no estaba tocando cualquier melodía, sino nada más y nada menos que una de las piezas favoritas de Sakura. Una melodía de Chopin, claro, para nada al nivel de su madre, pero para un niño de apenas 4 años con cero conocimientos en la música y sin ningún entrenamiento en el piano, era algo sorprendente, prácticamente el pequeño estaba tocando la melodía de oído e intentando imitar los movimientos de su madre.
—Hien. –comentó Syaoran. –¿Te gusta la música?
—Si papi, me gusta mucho. Quiero ser músico cuando sea glande como ustedes dos. –decía sonriente el niño.
—Querrás decir como tú mamá. –rió Syaoran. —Yo no soy músico. –sonrió.
—Claro que sí. Mamá me enseñó algunas fotos y vídeos de ti tocando.
Syaoran miró a su esposa confundido.
—Lo siento Syao. El otro día encontré una caja llena de fotos y algunos CD's de tus presentaciones en la universidad, y no pude evitar mostrárselas a Hien. –decía divertida.
Syaoran le devolvió la sonrisa. —Es verdad, yo también soy músico… o lo era… ya lo había olvidado. –soltó una pequeña risa recordando el pasado.
Ante aquello, Syaoran no se puso triste, al contrario, se llenó de felicidad ya que su hijo le recordó esa parte de él que con los años había olvidado, pero lo llenó aún más de felicidad el saber que su hijo compartía la misma pasión por la música como él y su esposa.
Y si eso era lo que su hijo quería, el lo apoyaría en todo. Y aunque Syaoran ya no podía tocar, sabía perfectamente que su vida estaría llena de música, pues no sólo su esposa Sakura se encargaba de eso siempre, ahora también su hijo lo haría.
Pues las dos personas que más amaba en este mundo, llenarían su vida de color y de música, y Syaoran sabía muy bien que no necesitaba más en la vida.
Por qué en Sakura y el pequeño Hien, vivía su música…
Hola a todos!
Aquí está este capítulo especial y con esto doy por finalizada ésta historia definitivamente.
La verdad me da un poco de pena terminarla, me encariñé bastante con ella. En fin, espero que les haya gustado tanto como a mi escribir este último capítulo.
Y nuevamente quiero agradecerles a todos y cada uno de ustedes por leer ésta historia, de verdad, muchísimas gracias por dedicarme un poco de su tiempo.
Por favor, déjenme saber qué les pareció éste capítulo, estaré esperando sus comentarios con ansias.
Bueno, pues eso es todo por ahora. Para quien esté interesado, próximamente tendrán una nueva historia mía. También los invito a leer un short fic que escribí hace varios años, "Aquel 13 de Julio".
Ahora si es todo! Gracias de nuevo y nos estamos leyendo! Saludos a todos! :D
Atte: Sandyn8
