Capitulo N 36: "Lo más valioso para mi"
Han pasado cinco dias y aún no tenían noticias de Akuma ni de Zira, cuando desaparecían de esa forma solo significaba una cosa: Más problemas a futuro
Piccolo y Kalula se estaban viendo con menos frecuencia, conversaban a medias y entrenaban cuando podían. Desconocidamente para ellos, extrañaban la presencia del otro y no poder entrenar como lo hacían de costumbre.
Últimamente el etherion de la melena la estaba vigilando más de lo habitual desde lo que ocurrió aquella noche, a donde sea que fuese él estaba ahí... ¿Qué le estaba pasando?
Kojiro era un muchacho temperamental, un tanto impaciente, actuaba de manera impulsiva (más que su hermana), introvertido y desconfiaba de la gente, sin duda era el más difícil de tratar pero tambien tenia su lado bueno; es muy buen compañero, valiente, leal hasta el extremo, accesible cuando tiene la guardia baja y muy sobreprotector dispuesto a arriesgarlo todo cuando veía a su familia y aquellas personas más cercanas a él en peligro. Esa era sin duda su mejor cualidad
Pero desde hacía un par de días, la idea de que Kalula pudiera entrenar, hablar o incluso ver a aquel namekusei le ponía de mal humor. Y aún cuando estaba consciente de que Piccolo no era algo que probablemente tomara en cuenta; Kojiro no quería que se acercara a su hermana
Ese dia en las montañas, Kalula comía a gusto su almuerzo para ir a entrenar con Piccolo aprovechando que Kojiro aun seguía dormido, la verdad le extrañaba no verlo tan seguido. Kentaro, que la miraba fijamente mientras comía, se mostraba pensativo a diferencia de Kim que veía la televisión y Kunihiro sonreía un tanto divertido.
-Gracias por la comida, estuvo delicioso- dijo tras haber terminado con una sonrisa.
-Que linda Kalu, me alegra que te haya gustado- le dijo Kunihiro sintiéndose halagado
-Has mejorado en tus artes culinarias- agregó el esgrimista
-Ya lo creo, hasta limpiaste el plato- dijo un tanto divertido
-Hablando de plato...- observó que el glotón de la familia no se encontraba en la mesa- ¿Alguno de ustedes sabe donde esta Koji?
-Cuando yo lo vi, estaba durmiendo- respondió Kunihiro levantando la mesa junto con su hermana
-Que raro, apenas siente el olor a comida, es el primero en arrasar con todo- agregó- Bueno, al menos mis oídos podrán descansar- soltó de repente hamacándose con la silla
-¿Porqué lo dices?- le preguntó la peli verde desde la cocina
-¡Je! Si que tienes el sueño pesado ¿Eh?- comentó arqueando una ceja, ella ladeo la cabeza sin comprender- ¿No escuchaste los ronquidos de carcacha descompuesta anoche?- bromeó, Kalula no pudo evitar soltar una carcajada
-No, la verdad no. Por eso duermo con la puerta cerrada- contestó sonriendo, éste suspiró.
-¡Que suerte que tengas la habitación para ti sola!- se quejo el otro
-Es la ventaja de ser mujer- dijo ella mientras secaba los platos
-No se como te las ingenias para dormir Kenta- éste lo mira de reojo- ¡Yo me volvería loco!
-Yo también- le apoyó Kunihiro
-Años de práctica...- contestó casi en un suspiro. Se levanto de su asiento y se dirigió hacia la cocina- Kalula, yo lavaré los platos
-¿Eh?- lo miró algo extrañada- pero Kenta, eso lo hiciste antes de ayer. Es mi turno ahora, esta escrito en la pizarra- le señaló, el joven solo la miraba seriamente y no muy convencida, le cedió su puesto
-Kun, esos platos no se van a lavar solos- éste solo lo miraba con algo de sorpresa pero pronto retomó su labor- Es mejor que aproveches para ir a entrenar- le dijo sin voltear a verla
-S-si... Gracias...- se retira
Kim y Kunihiro se miraban dudosos y algo sorprendidos preguntándose a que se debía este cambio repentino ya que, por lo general, a Kentaro no le gusta alterar el orden de las cosas. Su característico semblante misterioso hacía muy difícil saber lo que estaba pensando
Piccolo se encontraba meditando cerca de la cascada en su típica postura de meditación mientras recordaba lo que sucedió dias atrás...
-"Oh… Veo que sigues sin querer que esté aquí."
-"A decir verdad, no estoy segura de lo que quiero... Piccolo… Lo que sucedió con Zira… ¿Ella y tú…?"
-"Con que era eso lo que te molestaba, para que te quedes tranquila y no te hagas ideas erróneas, te diré que no significó nada para mi"
-"…Ya veo."
Estaba algo confundido que no sabía como sentirse al respecto, dichoso, molesto o, de cierta forma, un poco culpable
-"Piccolo, espera… No me mal interpretes pero... Me dolió lo que vi..."
-"Hay cosas que no logro entender, no solo de las mujeres. Cosas que no comparto y que no comprendo pero… Debes saber que no tengo intensiones de hacerte sentir inferior a nadie"
Estaba sorprendido de si mismo ya que no fue algo que haya meditado, no podía dar crédito a su sagacidad, sólo lo dijo sin pensarlo pero de alguna forma, sintió alivio
-"Piccolo, ¿No sientes nada por Zira?"
-"¿¡Pero qué estas diciendo!? ¿¡No escuchaste lo que te acabo de decir!? ¡Zira no me interesa y es nuestra enemiga!"
-"El bando... No tiene nada que ver, tampoco la raza ni la edad. Un ejemplo muy claro es Akuma cuando se fijó en mi mamá... Después de todo, tanto tú como yo, somos libres de elegir de estar con cualquier persona..."
Aquellas últimas palabras le taladraban la cabeza, es verdad, ambos eran totalmente libres de estar con quienes querían y a pesar que prefería estar solo, sin darse cuenta, sentía que ya no quería estarlo más
-"Si que eres tonta... Aunque pudiera hacerlo, ninguna se igualaría contigo..."
Se sonrojó con aquello último frunciendo levemente el ceño, últimamente estaba hablando y actuando sin pensar dos veces dejándose llevar por sus impulsos. Aún le parecía algo inconcebible pero más allá de eso... Lo que le dijo no fue mentira...
Relajó su postura mirando sus manos, aún podía recordar la calidez y delicadeza de su piel, la suavidad de su cabello y su aroma que le resultaba embriagador...
Sus sentidos se estaban alterando y su ritmo cardiaco acelerando
-Buenos días Piccolo- saludó amablemente una voz familiar tras de sí
Levantó la mirada observando el cielo en silencio, aunque no pudo evitar que un rubor surgiera en sus mejillas. Tenerla cerca le recordaba lo que había sucedido noches atrás.
-¿Pasa algo?
-No, nada- respondió sin darle mucha importancia- Me sorprende no verte con tu hermano vigilándote
-A mi también jeje...- rio un poco nerviosa- hoy se quedó dormido, por eso pude venir a ver...- el nameku la miró extrañado- ¡A- a entrenar contigo!- se corrigió apresuradamente
-Ya veo.
El silencio reinó por unos momentos, hasta que uno de ellos rompió el hielo
-Piccolo...
-¿Qué quieres?
-¿Podríamos... Hablar un momento antes de entrenar?- le pidió timidamente cabizbaja, no quería que se fijara en su rubor
-¿Por qué?- preguntó al instante
-Es importante...- volvió a decirle aún cabizbaja
-Como quieras
Aterrizaron en una dehesa cerca de la cascada, se trataba un bosque claro de encinas, alcornoques u otras especies, con estrato inferior de pastizales y matorrales
Ella se mantenía en silencio con la cabeza gacha mientras que el namekiano la miraba entre serio y expectante cruzado de brazos
-Piccolo...- comenzó ella alzando la vista- lo que sucedió esa noche... Gracias...
-¿Por qué?- preguntó con algo de extrañeza
-Por haberme escuchado y tambien...- su mirada se vuelve un poco triste- quiero pedirte disculpas por esto...- saca de su bolsillo el broche que le había obsequiado, estaba roto
-¿Solo me trajiste aquí por eso?- espetó
-No, te equivocas- negó con la cabeza
-¿Entonces?- un tanto impaciente
-Quería decirte que...- su voz temblaba y su corazón latia con fuerza, luchaba contra sus nervios para que no la poseyeran- no podría estar con otra persona...- lo miró fijamente a los ojos- que no fueras tú...
La brisa sopló suavemente meciendo el cabello de la etherion y la capa blanca del namekusei
En ese momento ambos se quedaron mirando los ojos del otro, ella esos eclipses negros y él esos orbes azules, aquella mirada era tan intensa que todo lo que les rodeaba parecía desaparecer, no había sonido ni imágenes, solo un tranquilo silencio entre los dos.
Piccolo no pudo disimular su sorpresa abriendo sus ojos un poco mas de lo usual, empezó a sentirse un poco extraño por dentro. Aquellas palabras fueron directo a su corazón y lograron suavizar su usual gesto de severidad en un instante.
Le tomo medio segundo reaccionar, sonrojado y visiblemente nervioso alcanzó a decir
-¡T- tonta! ¡Deja de decir...!
-Lo que para ti son tonterías...- le interrumpió su oración- para mi no, aunque no lo creas...- desvío su mirada
-Kalula...- se alarmó un poco, observó que la chica estaba temblando
-Hay algo que tambien quiero decirte...- cerró sus ojos momentáneamente tratando de buscar valor para decírselo, estaba ruborizada a tal grado que sentía arder su rostro. Abrió de nuevo sus ojos para cruzar su mirada con la suya llevando ambas manos a su pecho- Quiero decirte que tú... Que tú...
-Te tienes que largar- Tanto Piccolo como Kalula miraron hacia atrás: De pie, con el rostro serio y con el ceño levemente fruncido dibujando una clara molestia, se hallaba Kojiro.
Kalula miró al namekusei con pesadumbre.
-Piccolo yo…
-Haz lo que quieras- le dirigió una fría mirada, antes de dar media vuelta y comenzar a alejarse.
Ella le miró con tristeza, mientras tomaba el rumbo contrario siguiendo a su hermano.
Sí… esa no era la primera vez que Piccolo le decía tales palabras pero el hecho de que esta vez no pudiera verlo o entrenar con él, le dolía.
Posó su mirada en la espalda de Kojiro… No tenía el porte que poseía el namekiano, ni siquiera la misma altura. No estaba viendo una ondulante capa blanca, sino a unas hebras verdosas. ¿Realmente, estaba en el lugar correcto, siguiendo a la persona correcta? ¿Yendo a la dirección que debía?
No sabía por qué, no entendía por qué… pero sus ojos comenzaron a llenarse de lágrimas y cada paso que daba le resultaba doloroso. Kojiro, no volteó.
-¿Qué quería ese tipo?- el etherion de la melena se negaba a mirar atrás o esperar a que su hermana le alcanzara para estar a su lado, su molestia era demasiado grande.
La muchacha limpió sus lágrimas pues no quería que las notara.
-Yo lo llevé a este lugar, tenía que hablarle de algo importante
Kojiro apretó los puños, verlos a ellos dos solos lo ponía de malas
-¿Y?… ¿De qué hablaron?
La peli verde volvió a bajar la mirada, observando la hierba.
-De Akuma y de Zira, todos nos preguntamos que estarán planeando en estos momentos...- no se atrevía a tocar cierto tema para no empeorar las cosas, ya de por si estaba muy molesto
-¿Nada más?
-No –Soltó sin dudar. Éste entonces detuvo su caminar y se volvió para verla. Ella también detuvo su paso, sintiendo la mirada de su hermano encima.
-Escúchame bien Kalula… -su voz sonaba firme- Piccolo es un namekusei y sabes los rumores que dicen de su raza ¿No es asi? Por lo tanto, no deberías pasar tanto tiempo con él, sino con nosotros que somos tu familia
Kalula tragó saliva.
-Tienes razón pero Piccolo es alguien especial para mi. Me ayudó en momentos difíciles y le debo mucho. Gracias a él y a los demás, pude progresar con mi entrenamiento- Kojiro sintió un poco de indignación al escuchar la determinación de sus palabras- No espero acompañarlo a donde él vaya, sino poder ser de utilidad…
-¿Sólo con ese fin lo ves?- el joven frunció el ceño- ¿No te das cuenta que ese sujeto no puede sentir nada por las mujeres? Tal vez haya vivido toda su vida en este planeta pero nunca sentirá algo especial por alguien, su vida no es como la de un humano Kalula. Él no permanecerá en un lugar fijo, no podrá cuidarte o protegerte. La diferencia con Goku es que permanece rodeado de personas que se preocupan por él y viceversa pero Piccolo no, se mantiene alejado de todo y de todos- su voz sonaba cada vez más y más dura. Kalula sentía nuevamente que las lágrimas se agolpaban en sus ojos.
Kojiro tenía razón, lo sabía perfectamente pero algo le decía que ese concepto había cambiado en Piccolo
-No se puede cambiar eso –Sentenció él retomando su andar
-Te equivocas- soltó ella de repente
-¿Qué dijiste?- se volteo a verla
-Estas en un error- su voz sonaba firme- ¿Crees que por ser un namekusei, no sería capaz de cambiar por alguien?
-Él no cambiaria por ti
-Pero si cambió por Gohan, incluso sacrificó su propia vida por protegerlo y tú lo sabes- éste solo frunció el ceño desviando la mirada, sabia que tenia razón- ¿Por qué no quieres que me acerque a él? Antes no te molestaba
-Las cosas son diferentes ahora
-¿Por qué dices eso? No te ha hecho nada malo que yo sepa
-Pero si te lo hara a ti- levantó la mirada
-Eso no lo sabes
-¿Ah no?- le increpó- Hace unos días estabas bastante triste y fue por su culpa ¿No es así?
-ella desvío la mirada llevando una mano a su pecho- eso fue por un malentendido de mi parte pero ya todo esta bien...
-¿Y qué te hace pensar que no lo volverá a hacer? – la interrumpió- ¿No te das cuenta, Kalula? Piccolo no esta hecho para involucrarse con alguien. Lo único que le importa es entrenar... – Suspiró
La etherion no se sorprendió, eso ya lo sabia desde hace mucho pero a pesar de todo, respetaba y aceptaba su forma de ser
-Sí, es verdad- alzó lo vista para mirarlo- pero algo me dice que ese concepto ha cambiado un poco. Me ayudó a encontrar la razón para seguir adelante y pelear. Me salvó la vida más de una vez cuando nada le obligaba a hacerlo, me enseñó que nunca debo arrepentirme de mis decisiones, estuvo a mi lado cuando menos lo esperé, él…
-¡Él te lastimó!- Finalmente estalló el joven.
-¡Eso no es verdad!- Kalula apretó los puños con furia- Tú no sabes nada, Koji. Ni siquiera lo conoces
-¿Y tú si?- le volvió a increpar- Estar con él sólo te trae problemas, ¡En varias ocasiones te hizo sentir una inútil, que no valías nada! ¿Y aún asi te atreves a defenderlo?- bramó bastante molesto
-Piccolo es así con todo el mundo, no sólo conmigo
-¡Yo no soporto que te trate así, por eso no quiero que te le acerques!
-¡Tú no eres papá para prohibirme estar con quien yo quiera! – Gritó finalmente, los ojos del etherion se abrieron de sorpresa- Si estoy con él o no o si estoy con cualquier otra persona, es mi decisión, no tuya...- hizo una pausa para poder calmarse y prosiguió- Tú y los demás pasaron años buscándome pero mi historia es diferente ¿Acaso no lo ves? A fin de cuentas, si escapé de prisión es porque me cansé de recibir órdenes, gritos, maltratos y que trataran de controlarme todo el tiempo. Antes de conocer a Herion, estaba sola, con hambre, frío, no tenía nada…- sus manos le temblaban- Quizás pasaron por lo mismo pero lo único diferente es que ustedes eran libres- los ojos de Kalula se humedecieron, pero más que tristeza, lo que sentía era ira. No podía comprender cómo Kojiro estaba siendo tan necio y egoísta.
Éste se calló al instante, no podía hablar, se le había formado un nudo en la garganta al escuchar su desgarradora historia. Había arruinado todo por hablar sin pensar.
-Finalmente pude reencontrarme con ustedes pero al escuchar tus quejas, tus gritos y ver como tratas de impedirme que hable con Piccolo, siento que de algún modo, he vuelto a ser una prisionera...- sus lágrimas comenzaron a caer por sus mejillas
-Lo siento...- atinó a decir avergonzado
Ella negó con la cabeza.
-Esta es mi decisión, Koji. Aunque no lo quieras ver, no tienes poder sobre mí... – La voz de la joven se quebró.
Salió volando rápidamente del bosque sin un rumbo en específico. Su cuerpo temblaba de ira y sentía que le hervía la sangre. No podía entenderlo, ¿Cómo es posible que, aún cuando había escapado de su prisión, su propio hermano le prohíba estar y ver a ciertas personas? ¿Por qué lo hacía?
No muy lejos de ahí, Piccolo había escuchado toda la conversación en silencio, con su oído agudo alcanzó a escuchar sus gritos, los cuales fueron difíciles de ignorar. Se había tensado con lo que había presenciado, incluso había tenido que hacer uso de su autocontrol para no intervenir pero tenía que admitir que algo en su interior estaba complacido y... ¿Orgulloso? Al ver cómo la joven había defendido sus opiniones y su ideología con firmeza de aquel melenudo.
El guerrero siguió con la mirada el rápido andar de la chica, parecía que tenía prisa hasta que sintió como de pronto unas pequeñas gotas de agua tocaron su rostro
-¿Lágrimas?
Relajó su postura de meditación y se dispuso a seguirla manteniendo una distancia prudente, quería pasar desapercibido.
Ya había caído la tarde, el etherion de la melena ya había regresado a su hogar en las montañas e inmediatamente se puso a entrenar, necesitaba descargarse.
Estaba de mal humor, de eso ni hablar… Pero el hecho que había hecho llorar a su hermana y recordar lo que le había dicho hace unos instantes, le molestaba aún más.
-"Finalmente pude reencontrarme con ustedes pero al escuchar tus quejas, tus gritos y ver como tratas de impedirme que hable con Piccolo, siento que de algún modo, he vuelto a ser una prisionera..."
Esas palabras resonaban dentro de su mente, taladrándole
-¡DEMONIOS!- gritó furioso golpeando con fuerza unas montañas de rocas con sus puños, las cuales se deshicieron
-Kojiro- la voz de Kentaro sonaba seria y firme
-¡Estoy entrenando Kentaro! ¿¡Qué quieres!?- le preguntó de mal genio sin voltear a verlo
-Sabes a que vine- respondió aún serio, aunque le hablara de ese tono, no lo iba a intimidar. Éste solo volteó con el ceño fruncido comprendiendo y ambos se retiraron a hablar.
Se detuvieron en el mismo prado que tuvo lugar aquel acercamiento entre Piccolo y Kalula. Pisar este lugar, no le traía un buen recuerdo a Kojiro
-se sentó cerca del lago- Siéntate- le invitó a sentarse, éste obedeció sin quejarse clavando su mirada en el lago- ¿Puedes explicarme qué sucedió?- Preguntó, aún cuando ya imaginaba las razones.
Éste se mantuvo en silencio unos segundos antes de hablar.
-No entiendo como puede estar con alguien como él –Exclamó por lo bajo. Su hermano soltó un pequeño suspiro.
-Yo tampoco me lo explico, tendrá sus razones pero eso no quiere decir que debas elegir sus amistades- Kojiro desvio la mirada- entiendo que no quieras que nadie la lastime pero esa no es la solución.
-Lo sé pero ¿Por qué ese namekusei?- le devolvió la mirada- ella sabe que lo único que le importa son las peleas, si se queda con él ¿Qué tendría y qué podría darle? Una vida llena de soledad por sus ausencias. Nadie puede ser feliz así.
-Tal vez tengas razón pero eso depende únicamente de ella
-Kentaro entiende, varias veces ese sujeto la hizo sentir una inútil, que no valía nada. Si es así con todo el mundo ¿Qué te hace pensar que cambiaría por ella?- frunció levemente el ceño sintiéndose molesto, parecía que cada vez lo sentía más en su contra. Éste lo miraba serio como siempre- él no es como Goku y los demás, es diferente. No convive con otros humanos y apenas se relaciona con ellos
-Eso es cierto – Kentaro fijó su mirada al lago dejando su brazo colgando sobre su rodilla- No voy a defender los intereses de Piccolo, pero si de algo estoy seguro, es de que ella significa algo para él. Tú no sabes quién era Piccolo antes de conocerla, así que más allá de tu actitud inmadura que quiere impedir que lo vea, entrene o le hable, deberías aceptar que sabría protegerla y se esforzaría en hacerla feliz- su hermano frunció aun mas el ceño- Si incluso Vegeta, que es el orgullo en persona, ha podido hacerlo con Bulma pese a tantas cosas que pasaron, no veo porqué él no.
Kojiro de nuevo se sentía un inútil, se preguntaba desde cuando sabia lo que pasaba entre Piccolo y Kalula pero no era algo fuera de lo común ya que siempre tuvo un agudo sentido de la percepción, con solo ver ya se daba cuenta de las cosas. Era la primera vez que tenían una conversación a solas con tanta seriedad sin pelearse, si bien los cuatro tenían la misma edad pero Kentaro evidentemente era el más sosegado y observador.
-Me gustaría saber porqué siempre te expresas mal de Piccolo- retomo la palabra Kentaro
-¡Porque no lo soporto, es de lo peor!- espetó
-Sabes que no pregunté eso...- lo regaño con la mirada, Kojiro sólo suspiró hondamente para calmarse
-Hemos pasado mucho tiempo buscándola por todos los rincones del universo, estábamos a punto de darnos por vencidos pero inesperadamente ocurrió un milagro. Estaba convida y de alguna forma sobrevivió- hizo una breve pausa y continuó- Desde niños, le prometimos a mamá antes de que muriera que la cuidaríamos y protegeríamos de todo peligro...- su mirada se ensombreció
-Lo sé...- musitó
-Ya la hemos perdido una vez y no quiero que vuelva a pasar, además...- bajó su mirada- ese nameku estaría arrebatándome lo más valioso que he estado buscando durante toda mi vida y ahora que tengo oportunidad de cuidarla, no quiero volver a ver una sola lágrima en su rostro...
Saber de aquello no era algo sorpresivo para el etherion de la armadura, lo tomó del hombro en tono consolador y le dijo
-Todos nosotros compartimos ese mismo sentimiento Koji pero es la felicidad de Kalula de la que estamos hablando- éste le devolvió la mirada- no olvides que la que tiene la última palabra es ella, y si tanto te importa, deberías respetarla.
Kentaro se puso de pie, había dicho lo que tenía que decir y se marchó de regreso a las montañas
Kojiro suspiró y se recostó en la hierba dubitativo mirando el cielo, tenía muchas cosas que pensar y sin duda, disculparse con ella por la actitud que había tomado.
Se había dejado llevar por el impulso del momento y por eso, había provocado lo que menos quería: una fuerte discusión. Había quedado como un estúpido frente a los ojos de su hermana y como un ser insignificante y débil ante Piccolo… Desde hacía años, volvía a sentirse inútil ante la situación. Sabía perfectamente que era un buen rival para el nameku, pero no podía quedarse de brazos cruzados si amenazaba con apartar lo que hacía tanto tiempo había buscado.
Quería a Kalula como al resto de su familia y había vislumbrado a futuro reconstruir nuevamente sus vidas en su planeta natal, siempre había sido su más grande sueño pero nunca imaginó que algún día alguien como Piccolo aparecería en su camino y de alguna forma, se convirtiera un "obstáculo" para llevar a cabo su objetivo
Había creído que Kalula elegiría sin titubear su familia antes que sus amistades pero se equivocó, aún no podía salir de su asombro.
Aquella noche, momentos antes de llamarla... Recordar los grandes ojos de Kalula y ver el sonrojo en sus mejillas cuando Piccolo había posado sus dedos en su rostro, definitivamente le hacía perder los estribos.
-"Todos nosotros compartimos ese mismo sentimiento Koji pero es la felicidad de Kalula de la que estamos hablando... No olvides que la que tiene la última palabra es ella, y si tanto te importa, deberías respetarla."
-Como detesto que tengas razón...- refunfuñó entre dientes levantándose
La sombra nocturna ya había caído en las montañas, la joven ya estaba en casa y estaba en su habitación después de haber tomado un baño
Una vez que llegó a su habitación, se detuvo ante la puerta y se contuvo unos instantes hasta que por fin llamó a la puerta.
-Adelante
-Kalula...- dijo mientras abría la puerta
La joven que se encontraba sentada en una silla frente al espejo cepillando su largo cabello, volteó la mirada. La puerta se abrió para dar paso a Kojiro quien se quedó de pie en el umbral de la puerta. La peli verde no se levantó, no pudo evitar unos breves momentos sentir un poco de tristeza tras recordar la fuerte discusión que habían tenido pero aún así le sonrió
-Hola Koji, que bueno que volviste. En cuanto termine, me encargaré de preparar la cena- le dijo girando su cabeza volviendo a cepillar su cabello
-De hecho Kalula, tengo algo que decirte...
-¿Ah si?- se giró hacia él
-Si...- recargó su espalda en el umbral- he estado pensando y no importa cuanto odie admitirlo pero cuando los veo a ti y a Piccolo juntos- se rascó la nuca con su mano, le costaba mucho trabajo decir esto- bueno, me pongo un poquitín ce... Celoso
-¿Celoso?- repitió ella levantándose de su asiento- ¿Pero de que tienes celos?
-Escucha Kalu- entró a su habitación sentándose en su cama- aunque tengamos nuestras diferencias, aunque no seamos tan cercanos y aunque la mayoría del tiempo te hago enojar- ella se sentó a su lado- sigues siendo mi hermanita y no quiero que ese tipo te haga sufrir
-Te diré algo Koji, aunque pase tiempo con él no tienes el porque estar celoso- le tomó de su hombro
-¿Ah no?
-Por supuesto que no, Piccolo tiene un carácter fuerte, ya he comprobado que es una buena persona y, aunque no lo creas, me agrada pero él y yo nunca tendremos un lazo tan fuerte como el que nos une tu y yo, el lazo entre hermanos de verdad. Lo que tenemos es definitivamente intocable
-eso había podido sacarle una sonrisa de momento pero al recordar algo desagradable, su sonrisa se borró casi de inmediato- lo que sucedió hoy fue mi culpa, perdí la cabeza, jamás debí haber dicho algo así, fui un estúpido. – Se disculpó avergonzado.
-Yo tambien actué muy mal- retiró su mano de su hombro bajando su mirada- hablé sin pensar y te dije algo terrible... Solo olvidemos que esto pasó ¿Quieres?
El etherion solo sonrió y abrazó a su hermanita, ésta correspondió abrazándolo mas fuerte, por fin su pelea había terminado. Un débil aplauso les llamo la atención
-Ay que ternura...- dijo Kim con una tierna sonrisa
-Si, ya era hora de que se arreglaran- soltó Kunihiro
-Entonces...- empezó él separándose un poco de ella- ¿Qué vas a hacer de cenar?
-Aún no lo sé...- algo dudosa- ¿Ustedes que quieren comer?
-¡Yakisoba!- repitieron todos
-Esta bien, eso haré- cuando se dispuso a sujetar su cabello, notó que su antiguo broche no estaba en la cama- ¿Y mi broche?
-Oh, ¿Buscabas esto?- le mostró dicho objeto en su mano levantándose de la cama
-Koji, dame mi broche- le pidió extendiéndole la mano
-Si lo quieres, ven por él monstruo- se retiró corriendo
-¡Koji, devuélveme mi broche!- lo siguió por detrás
-suspiró resignado Kentaro- algunas cosas nunca cambiarán...
