DISCLAIMER: Todos los personajes pertenecen a Stephenie Meyer

AMOR DE VERANO

CAPITULO XXXVI

Para cuando el segundo mes de la partida de su hija se cumplió, Edward y Tanya habían forjado una agradable camaradería.

En Seattle, Nessie le explicaba a su madre lo feliz que estaba por haber sido escogida para participar en el coro del colegio.

Tenían previstas varias actuaciones, entre ellas un concierto estudiantil que se daría en febrero del año siguiente.

Quedaba mucho para ello aún, y Bella estaba segura que tendría por delante cuatro meses de espera bastante largos.

Pero el entusiasmo de su hija era abrumador, así que accedió a llamar a Edward para que Nessie le comunicara sus novedades, ya que la niña consideraba imprescindible saber si su padre podría asistir al concierto en febrero.

Bella era consciente de que no había prisa, pero eso no era lo que pensaba Nessie.

- ¿Diga? – la voz femenina que contestó al teléfono móvil de Edward fue como un puntapié y no pudo evitar que su mano temblara – ¿Diga? – repitió la voz ante su silencio

- Disculpe, ¿es éste el teléfono de Edward Cullen?

- Sí ¿quién habla?

- Ah, soy Bella Swan. ¿Podría hablar con Edward, por favor? – pidió con la voz entrecortada

- Oh, Bella, hola – saludó la chica risueña – ¿Cómo estás? Soy Tanya.

- Oh, hola, Tanya – saludó dejándose caer sobre una silla ante la mirada impaciente de su hija – Disculpa, no te reconocí ¿cómo estás?

- Bien, yo muy bien, ¿qué tal tú? ¿y la niña?

Cómo odiaba que llamara "la niña" a Nessie...

- Muy bien, gracias. – respondió escueta – ¿Crees que podrías pasarme a Edward?

- Sí, claro, Edward ahora está en la ducha – explicó – Si esperas, te paso con él – dijo Tanya dando a entender que no habría inconvenientes en colarse en la ducha junto a Edward y ese conocimiento la sobrecogió.

- No, no hace falta. Te agradecería si pudieras decirle que Nessie tiene que hablar con él, si pudiera devolverle la llamada, por favor.

- Sí, desde luego – aseguró la chica

- ¿No estaba mi papá? – preguntó Nessie ansiosa en cuanto Bella cortó la comunicación

- Estaba ocupado pero te llamará en un rato.

- Vale – aceptó la niña con un mohín.

Esperó la llamada de Edward que nunca llegó.

Cuando por enésima vez Nessie preguntó por su padre, la diferencia horaria marcaba que pasaba la madrugada en Barcelona, por lo que decidió hablar con él al día siguiente.

Ya le marcaría lo que era importante.

Edward despertó con un fuerte dolor de cabeza.

Las resacas eran odiosas y él ya no estaba acostumbrado a beber tanto.

La noche anterior había aceptado la invitación de Tanya y había salido a cenar y tomar una copa con ella y algunas personas del despacho.

Se había ido a la cama a las cinco de la mañana y cuando se despertó a media tarde aún se sentía agotado.

Que Tanya lo imaginase y se apareciese en su departamento trayendo la comida, fue casi una bendición.

Estuvieron toda la tarde del sábado en su departamento viendo películas y dormitando sobre el sofá, igual de exhaustos.

Cuando su teléfono sonó a las diez de la noche, le sorprendió ver el nombre de Bella en el identificador.

- Hola, Bella – saludó levantándose del sofá para subir a su habitación y hablar con intimidad

- ¿Hola, Bella? – gruñó indignada – ¿Hola, Bella? Maldito seas, Edward.

- Hey ¿qué te pasa? – preguntó sorprendido por el exabrupto de la chica

- ¿Qué me pasa? Eres un maldito gilipollas.

- Hey, Bella, cálmate, ¿qué te pasa? ¿estás con el período? – preguntó burlón antes de caer en la cuenta de que no sabía si Bella había vuelto a tener el período desde que se había marchado

- Dios mío, eres un capullo.

- Espera, ahora que lo pienso ¿has tenido el período?

- ¿Qué? – le respondió sin comprenderle

- Sí, ya me has oído. Nunca me has dicho si has tenido el período o no, creo que tengo derecho a saberlo, sabes por qué lo pregunto. ¿Estás embarazada?

- Claro que no, idiota.

- ¿De verdad?

- Oh, por Dios, eres un imbécil. ¿Crees que te lo ocultaría? Eres el padre de mi hija, idiota, no podría ocultártelo ni aunque quisiera. No estoy embarazada.

- Bien, me alegra saberlo – contestó con algo de desilusión y bastante de molestia – Bien, y ahora puedo saber a qué se debe tu agradable conversación.

- No me importa qué mierda has estado haciendo ni con quién, aunque desde luego que puedo imaginarlo...

- No sé de qué coño hablas

- ...pero si dices que vas a llamarla, debes hacerlo – prosiguió sin escucharle

- ¿De qué estás hablando, Bella?

- Tiene cinco años, es importante que le llames cuando dices que vas a hacerlo.

- ¿De qué hablas? – repitió – ¿Es Nessie? ¿Sucedió algo con Nessie?

- Estuvo esperándote durante toda la tarde de ayer, y todo lo que va del día de hoy.

- Cálmate, ¿quieres? Explícame de qué estás hablando.

- Nessie estaba muy entusiasmada y quería hablar contigo desesperadamente. Eras la única persona con la que quería hablar y no fuiste capaz de devolverle la llamada...

- ¿Cuándo? ¿De qué estás hablando? ¿Qué llamada?

- ¿No te lo dijo? – gruñó – ¿Esa zorra no te dijo que te llamé?

- Por Dios, Bella – exclamó molesto – Basta ya. Explícate de una vez.

- Nessie tenía algo que contarte.

- ¿Qué cosa?

- La aceptaron en el coro del colegio. Era importante para ella y la aceptaron. Se lo contó a todo el mundo, mis padres, los tuyos, Rose, Jazz, pero sólo le interesaba que tú lo supieras – explicó – Te llamé ayer pero Tanya me dijo que estabas en la ducha – explicó sintiendo su corazón encogerse – Dijo que te diría que llamaras a Ness.

- ¿Hablaste con Tanya ayer? – comentó sorprendido

- Sí. Ness estuvo esperando tu llamada que nunca llegó. Su mejor amiga del colegio le invitó a pasar la noche en su casa y no fue sólo para esperar tu llamada, y nunca le llamaste.

- Tanya no me dijo nada.

- Ya. Lo imagino. – gimió con dolor – Ni se te ocurra, Edward. Ni se te ocurra hacer a Nessie a un lado ahora que tienes otra mujer que te pueda dar más hijos. Si haces sufrir a mi hija te mataré.

- ¿Qué estás diciendo?

- Te lo dije desde el primer momento. Antes incluso de que se lo dijésemos a Nessie. Si decidías ser su padre, no permitiría que le abandonases, o le hirieses.

- Dios, ¿crees que quiero dejar de ser el padre de Nessie, sólo porque no le devolví una llamada?

- No sé lo que quieres, Edward. Es evidente que no tengo idea de lo que quieres, porque es evidente que no tengo idea de quién eres. – dijo sin lograr reprimir el llanto furioso y dolido por más tiempo.

- Sabes quién soy, Bella. Si no llamé a Nessie ayer fue porque Tanya no me dijo que me habías llamado. De haberlo hecho, le habría llamado de inmediato. No hay nada para mí más importante que Nessie.

- ¿Estás con ella? – preguntó con un gemido

- ¿Qué?

- Si estás con Tanya. ¿Estás con ella? ¿Estáis viviendo juntos?

- No. Somos amigos.

- ¿Sois amigos? Cuando estabas aquí no querías saber nada de ella...

- Se ha portado muy diferente conmigo desde que está aquí. Es una buena amiga.

- Sabes que ella quiere más...

Edward suspiró apenado.

- ¿Qué puedo decirte, Bella? Sólo te diré que ni Tanya ni nadie interferirán en mi relación con Nessie. Nunca. Ahora mismo aclararé con Tanya lo sucedido.

- ¿Ahora mismo? ¿Está contigo ahora mismo?

- ¿Qué quieres saber, Bella?

Exhaló atormentada antes de hablar.

- ¿Has pasado página, Edward?

- ¿Qué significa eso?

- Si ya has pasado página con respecto a nosotros.

- No me has dejado opción, Bella – aseguró con dolor asestándole a la chica un golpe mortal

- Tienes razón – murmuró apenada – Te pasaré con Nessie – dijo yendo a buscar a la niña para entregarle su teléfono.

Cuando Edward bajó al salón cuarenta minutos después, se sentía demasiado confuso.

- ¿Todo bien? – preguntó Tanya con una sonrisa genuina.

- Tanya, ¿tú contestaste mi teléfono ayer mientras yo estaba en la ducha?

- Eh, sí. Era Bella.

- ¿Por qué no me dijiste que debía llamarle?

- Lo siento, ella dijo que volvería a llamar así que simplemente lo olvidé.

- ¿Dijo que volvería a llamar? Bella asegura haberte pedido que me lo dijeras para que yo le llamara a ella.

- Oh, no, está confundida. Dijo claramente que llamarían más tarde.

- ¿Estás segura? – indagó confundido recostándose en el sofá

- Completamente.

- Supongo que todo fue un malentendido. De todos modos preferiría que no contestaras mis llamadas, pero si alguna vez vuelves a contestar mi teléfono, te agradeceré que me lo digas.

- Desde luego, Edward, espero no haberte generado problemas.

- No. No te preocupes, es sólo que Bella estaba bastante molesta porque no llamé a Nessie y Nessie también se sentía desilusionada.

- Lo siento – repitió la chica acercándose a él – No quiero crearte problemas con la niña.

- No, le expliqué lo sucedido y lo entendió

- Biendijo Tanya estirando su mano para enredarla con la de Edward que descansaba en su regazo

Pensativo aceptó su toque enredando los dedos con los de la chica.

Tanya se inclinó hacia él a la vez que con la yema de sus dedos acariciaba el rostro de Edward.

La miró intentando entender los sentimientos que le asaltaban, cuando ella se acercó aún más y rozó sus labios.

Esperando la reacción de Edward, Tanya presionó su boca contra la de él, para deslizar la lengua sobre los labios masculinos.

Se dejó besar.

Ante la insistencia de la joven, separó los labios y la lengua de Tanya se coló en su boca para bailar junto a la suya, mientras la chica se apretaba contra él.


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Adelanto del próximo capi:

- Hola – saludó Bella aprensiva al otro lado de la línea

- Hola, Bella. – respondió con voz átona – ¿Te interrumpo o te molesto?

- No, acababa de ducharme. Iré a buscar a Nessie

- No – le detuvo – Es contigo con quiero hablar

- ¿Conmigo? – inquirió confundida

- Sí, ¿te molesto?

- No, no, en absoluto – aseguró dejándose caer en la cama, envuelta en la toalla que había cogido del baño al salir de la ducha. – Dime, ¿qué sucede?

Exhaló con profundidad antes de hablar.

- He estado hablando con Tanya... – comenzó pero Bella se sintió obligada a interrumpirle

- No, Edward, no, por favor... no quiero que me hables de Tanya, por favor...

- Por favor, Bella, sólo necesito que me escuches. Tanya dijo algo que me preocupó y necesito hablarlo contigo, por favor... – rogó

- De acuerdo – aceptó incómoda después de un momento – ¿Qué sucede?

- Dios – gimió – Es difícil de explicar, no sé por dónde empezar...

Nos vemos también en el grupo de Facebook: Las Sex Tensas de Kiki, donde pueden compartir comentarios, encuestas, adelantos, etc. sobre ésta y mis otras historias.

Besitos!

Si aún no pasaron por mi nuevo fic DETRÁS DEL OBJETIVO, están todos invitados!