.


CAPÍTULO 37

"Sentimientos"


.

Kurt acomodaba su cuerpo de la mejor forma posible, estiraba las piernas, las recogía, se ponía de lado, se levantaba, se volvía a sentar. Estaba determinado a no irse de ahí hasta que tuviera esa plática con Elliot.

El silencio aparente era absoluto, lo cual ponía cientos de ideas en su cabeza, desde alguna locura que podría estar haciendo allí hasta que se había quedado dormido. No estaba seguro de cuánto tiempo su hijo llevaba encerrado en la habitación, sólo esperaba que esa situación llegase a su fin lo más pronto posible.

- Papá Kurt, no va a abrir, ve a dormir un rato.

- No lo haré Coop. ¿Qué haces despierto? ¿Qué hora es?

- No he podido dormir mucho, todo esto me preocupa. Son casi las cuatro de la mañana. ¿Quieres que me quede aquí mientras te vas a descansar?

- No hijo, gracias. Quiero ser yo el que esté cuando abra la puerta.

- Entiendo, pero al menos déjame traerte unas almohadas.

-"-"-"-"-"-"-

Sam daba vueltas en la cama pensando en todo lo que él y Blaine habían dicho horas atrás. Finalmente había sacado todo lo que pensaba y llevó guardado durante años, pero también escuchó cosas de las que no tenía idea, incluyendo que Kurt estuvo a punto de desarrollar una enfermedad más grave y mortal en dos ocasiones, pero el ojimiel no le dijo cual, aunque él creía intuir la respuesta.

También se enteró de la depresión fuerte por la que atravesó el castaño, razón por la cual Blaine le insistió y lo motivó para que trabajara en su sueño como diseñador y ayudarlo así de alguna forma a salir de ese estado en el que se encontraba.

Había demasiadas cosas que él ignoraba y que salieron a la luz en esa discusión que les llevó más de tres horas. Trataba de asimilar cada hecho del que ahora tenía conocimiento, pero no era fácil.

Entendía un poco más y mejor la posición del ojimiel ante todo lo ocurrido, pero seguía creyendo que debería haber buscado la forma de cumplir con sus sueños, aunque ahora sabía que la situación había sido complicada y tal vez no hubiese funcionado porque…

- ¡Basta! ¡Ya deja de pensar en eso! – se dijo a sí mismo frotando sus sienes – Allá cada quien con sus decisiones. No vas a volver a interferir jamás en la vida de nadie. El que se quiera joder por voluntad propia, pues que se joda.

Además, él ya no iba a mover un solo dedo por Blaine Anderson y en cuanto amaneciera le diría que se fuera de su casa.

-"-"-"-"-"-"-

La mañana se hacía presente y Coop con Sam se fueron a clases. El ojiazul se movió del lugar por primera vez sólo para ir al baño y regresó enseguida, sentándose en el pilo de almohadas, recogió las piernas hasta el pecho y enterró la cara entre las rodillas, siendo finalmente vencido por el sueño.

Elliot movió todo lo que había puesto para atrancar la puerta con mucho cuidado de no hacer ruido y la abrió sigilosamente, salió caminando en puntillas y nunca se imaginó encontrar a su padre sentado en el piso, dormido en esa posición tan incómoda. Se dio la vuelta y entró nuevamente a su habitación, azotó la puerta haciendo despertar al castaño asustado.

Le tomó unos segundos reaccionar y entender lo que había sucedido, pero en cuanto lo hizo se puso de pie y empezó a llamar a su hijo dando golpes suaves a la puerta, sin embargo no recibió respuesta alguna y se recriminó por haberse dormido.

Iba y venía sin saber qué hacer. Se detenía frente a la puerta y escuchaba muchos ruidos que lo ponían más nervioso – hijo, por favor abre… necesitamos hablar – caminaba de un lugar a otro y regresaba – Elliot, no estoy enojado, estoy preocupado por ti – una vez más se alejaba y volvía – hijo, abre… confía en mí.

Caminaba por la casa cuando sintió vibrar su bolsillo, sacó el teléfono y vio el número de su esposo en la pantalla…

- Kurt, mi amor. Buenos días. Ya sé que acordamos hablar a diario, pero ayer fue un día terrible y cuando tomé el teléfono para marcarte era muy tarde y no quería despertarte.

- Blaine – susurró cansado.

- ¿Qué sucede? ¿Estás bien?

- Me alegra tanto escuchar tu voz. Pensé que talvez lo habías olvidado.

- Jamás bebé. Pero te digo, fue un día demasiado complicado y luego ya era tarde. Pero no me respondiste, ¿estás bien? No te escuchas nada bien.

- No lo estoy.

- ¿Qué tienes? ¿Necesitas ir al hospital o…

- No, no es eso. Mi salud está bien amor, cálmate. Es Elliot, anoche llegó en un estado terrible. No sé si había bebido o fumado alguna cosa, pero se tambaleaba y decía incoherencias, luego se puso violento y logró empujarme para encerrarse en su habitación y no ha salido todavía.

- ¡No es posible! ¿Qué rayos le está pasando?

- Quisiera saberlo. Me preocupa tanto, no quiero que le ocurra nada malo – empezó a llorar – él me va a matar de la angustia o de un coraje y ya no sé qué hacer con él.

- Trata de tranquilizarte bebé, falta poco para que esté ahí contigo y vamos a resolverlo juntos.

- Papá que está en contra de los castigos físicos, me dijo que debería darle un par de latigazos, pero… ¿tú que piensas de eso?

- Kurt, sabes cuál es mi postura respecto a ese tema – contestó incómodo.

- Cariño lo siento, no quería traerte malos recuerdos… es que no creo poder hacerlo tampoco.

La plática se extendió por más de una hora hasta que el ojimiel le dijo que debía irse porque tenía que resolver uno de los asuntos que estaban pendientes antes de que pudieran verse, pero prometió que en cuanto regresara lo llamaría de inmediato.

-"-"-"-"-"-"-

Kurt regresó a la habitación de su hijo para tratar nuevamente de conseguir respuesta. Se disponía a tocar cuando le pareció escuchar algo que le erizó la piel. Acercó la oreja por completo a la puerta y pudo confirmarlo, Elliot estaba llorando copiosamente.

Desesperado fue a buscar la llave para abrir, rogando que el joven hubiese quitado lo que había estado bloqueando el paso anteriormente. Llegó corriendo, introdujo la llave en la ranura, giró la perilla y empujó la puerta, la cual para su alivio momentáneo, se abrió.

El adolescente estaba tumbado en su cama boca bajo llorando, su cuerpo se sacudía y el corazón del ojiazul se contrajo ante la escena. Se sentó en la cama junto a su hijo y le puso una mano en la espalda – Elliot, ¿qué tienes? – pronunció con dificultad por el nudo que se había formado en su garganta, pero el chico no contestó.

Hijo, por favor dime. Confía en mí. Lo que sea que esté pasando lo podemos resolver juntos. Te amo Elliot, sin importar qué, te amo y eso no va a cambiar.

El joven se dio la vuelta para mirar a su padre, lucía realmente roto pero no pronunciaba palabra alguna.

Kurt le acarició el rostro – te prometo que todo va a estar bien, sólo déjame ayudarte.

- No quiero que te pase nada por mi culpa papá – lloraba el joven ojiazul copiosamente.

- Elliot…

- Nunca me lo perdonaría papá, nunca.

- ¿De qué hablas?

- Dices que te voy a matar de la angustia o de un coraje. Sé que es una forma de expresarse, pero ya te hice poner mal una vez, no quiero que vuelvas a sangrar o que te ocurra algo malo. Sé que no he sido un buen hijo y no te lo demuestro, pero te amo papá. De verdad te amo y no quiero que te pongas mal por mi culpa, no quiero verte enfermo. Dios, no quiero matarte.

- Elliot – suspiró con la voz entrecortada.

- Quiero que estés bien. No quiero que sufras.

- Necesito a mi niño dulce de vuelta – su mano aun acariciando el rostro de su hijo.

- Soy una mala persona, un mal hijo. He hecho cosas malas, lastimé a mi papá, ahora te estoy lastimando a ti, por eso mis hermanos me odian.

- No digas esas cosas Elliot.

- Es la verdad, pero… no quiero ser malo, no quiero hacerte daño.

Kurt no entendía a qué se debía ese cambio repentino en su hijo y todo el llanto desgarrador, pero si era el camino para que volviera a ser el de antes, entonces estaba más que agradecido.

- Ven aquí mi niño – abrió sus brazos pero el chico negó con la cabeza.

- No lo merezco, no merezco nada de ti. Anoche te quedaste en el suelo por mí… yo…

- Ven – se acercó a él y lo tomó entre sus brazos, y aunque el adolescente estaba rígido al comienzo, segundos después se aferró a su padre con todas sus fuerzas – Todo va a estar bien, eres maravilloso, un chico con muchas virtudes y un corazón enorme y hermoso, sólo has estado un poco confundido. No hay nada que no se pueda resolver y aquí está tu papá para apoyarte incondicionalmente – le besó el cabello desordenado – te amo hijo, nunca lo dudes, te amo mucho y siempre vas a contar conmigo. Ahora sólo trata de calmarte.

- Hice cosas malas, muy feas y…

- Shh, ya hablaremos de eso. Hay tiempo suficiente, tenemos todo el día, ahora sólo trata de tranquilizarte.

- Tengo un examen en la escuela.

- Llamaré a justificar tu inasistencia y pedir una nueva fecha.

- Tienes… trabajo…

- Tú eres más importante.

-"-"-"-"-"-"-

Blaine estaba terriblemente nervioso, tenía una reunión con Clarkson y ahora estaba por su cuenta porque había roto todo lazo con Sam.

- Tom, puedes pasar – dijo la secretaria con una amplia sonrisa.

- Gracias Cindy.

- ¿Estás bien? Te veo pálido y como si algo te estuviera mortificando.

- Algo así. Bueno, voy a…

- Sí, anda y respira. Lo que sea que te preocupe, se va a resolver.

- Sr. Clarkson – tocó a la puerta de vidrio asomando la cabeza en la oficina.

- Pasa Tom, te estaba esperando. ¿Dónde está Evans? Dijiste que venías a hablar lo del contrato y sabes que no puedes firmar nada sin su autorización.

- Él no necesita estar aquí para lo que vengo a hacer.

- ¡Oh! ¿Y qué es eso?

- Primero, quería agradecerle por todo lo que ha hecho por mí y la oportunidad que me dio de vivir algo con lo que siempre había soñado. ¡Gracias por creer en mí!

- Muchacho, tienes demasiado talento, sería un crimen que no lo aprovecharas.

- Usted ha sido muy bueno y generoso, es por eso que me resulta difícil lo que le voy a decir a continuación.

- ¿De qué se trata? Tienes más exigencias que quieres que se incluyan en el contrato, ¿cierto? Por lo general, le negaría cosas extras a cualquiera que quiera hacer eso, pero tratándose de ti, puedo hacer una excepción chico, ¿qué es lo que deseas?

- Sr. Clarkson lo lamento mucho, pero no voy a firmar.

- ¿Cómo que no vas a firmar? ¿Qué quieres decir con eso?

- Sólo eso, que no voy a firmar el contrato y me disculpo porque…

- ¡Lo sabía Tom! ¡Vas a irte con otro productor!

- No es así, no voy a firmar con nadie.

- Eres un mal agradecido, después de todo el apoyo que te he dado. ¡Debería demandarte! Puedo hacerlo, puedo quitarte hasta el último centavo que tienes, te puedo destruir y hacer que nunca nadie te vuelva a contratar y tu carrera quede hecha cenizas en un abrir y cerrar de ojos.

- Estoy consciente de que está en todo su derecho de hacerlo. No puedo decir lo contrario o pedirle que no lo haga. No soy ingrato y nunca me iría con otro productor luego de todo su trabajo y esfuerzo.

Tengo razones personales para no firmar y le pido que me entienda aunque sé que no es nada fácil. Afortunadamente sus inversiones ya las recuperó porque de no ser así me hubiera sentido peor todavía. Puedo asegurarle que en otras circunstancias me habría fascinado firmar ese contrato. Usted no ha sido nada más que bueno conmigo.

Luego de dichas declaraciones, el productor quedó estupefacto, esperaba cualquier otro tipo de respuesta menos la que escuchó y eso apaciguó su ira – ¿Por qué Tom? ¿Por qué desperdiciar así tu vida?

- No es desperdiciarla cuando se está junto a quien se ama.

- ¿Amor? ¿Realmente vas a renunciar a algo tan grande por una persona cualquiera?

- No es una persona cualquiera. Es el amor de mi vida, es mi familia. Usted me ayudó a realizar uno de mis grandes sueños, y es algo que le voy a agradecer por el resto de mis días, pero ese no es el único sueño que tengo ni el más grande.

- A tu edad no puedes saber que es amor de verdad, mucho menos que una persona sea el amor de tu vida.

- Se equivoca, lo supe años atrás y lo sé ahora.

- ¿De qué hablas?

- Yo me entiendo. Así que sólo vine a despedirme y agradecerle por todo.

El hombre lo miró entre incrédulo y sorprendido, aunque también había un poco de enojo y desilusión en su mirada.

- Espero que el mundo nunca deje de escuchar acerca de Tom Baskin, porque chico, tienes demasiado talento.

- Muchas gracias Sr. Clarkson. No tiene idea lo mucho que se lo agradezco. Y como dije antes, puede tomar acción legal, estoy dispuesto a asumir lo que venga.

-"-"-"-"-"-"-

Kurt le acariciaba el cabello a su hijo, quien tenía la cabeza en su regazo. Se había quedado dormido luego de llorar amargamente mientras conversaban. Lo contemplaba y no dejaba de pensar en cada cosa que le había confesado.

Elliot era su vivo retrato físicamente, pero era tan distinto a él en todos los aspectos. Acostado con las piernas recogidas, el rostro manchado por las lágrimas y los ojos hinchados, lucía tan pequeño, tan frágil y eso le dolía.

Sabía que no le había contado todo porque el estado en el que estaba no se lo permitió. Nunca había visto a su hijo quebrarse de esa forma así que lo detuvo y le dijo que descansara puesto que le preocupaba que le fuese a pasar algo.

Tenía muchas dudas, preguntas que requerían respuestas, necesitaba saber en qué momento su niño, quien siempre había sido el más dulce y cariñoso de sus tres hijos se había transformado, quería saber qué lo había llevado a desmoronarse de esa forma y arrepentirse por todo, pero por el momento no iba a presionarlo más. El día era largo y ya cuando Elliot despertase podrían seguir hablando.

- Papá… – dijo adormilado y frotándose los ojos.

- Sí, dime.

- ¿Me abrazas por favor?

- Claro que sí mi niño, ven acuéstate bien – lo ayudó a acomodarse en las almohadas y se acostó a su lado cubriéndolo con su brazo protectoramente.

- Como cuando era pequeño – sollozó.

- Siempre que quieras puedo abrazarte, no importa la edad que tengas.

- Te amo papá.

- Te amo mucho Elliot, mucho.

- ¿A pesar de todo lo que hice?

- Claro que sí. Nada puede hacer que te ame menos.