NI LOS PERSONAJES, NI LA HISTORIA DE CANDY CANDY ME PERTENECEN, PERO ÉSTE FIC, ES MI PEQUEÑO HOMENAJE A LA MISMA, TOTALMENTE CON FINES DE ESPARCIMIENTO.
Este capítulo está dedicado a Condeza y a Chicuelita, por estar al pendiente y sin falta cada semana de la actualización. A mis queridas amigas Chiquita Andrew, Stear's girl y Elisa por estar muy, al pendiente de mi persona, y cercanas durante todo este tiempo que he estado apachurrada. Gracias por su invaluable amistad y por estar conmigo día con día durante este proceso. A Clau Ardley, Lady Lyuva, Ana Edith, Candy Fann, Ishy, Dulce Candyy Bowerslittlegirl por los apapachos necesarios y las palabras de aliento, por pensarme y lograr hacerme sonreír cuando creí que no podría hacerlo. Y por último, pero no menos importante, a Blackcat, con todo mi cariño.
37. Dejando el dolor atrás
-¡Bert! ¡Mi pequeño Bert! ¿Qué sucede? ¿Lo arruiné, verdad?
-No, no Pequeña. Claro que no. Es solo que… -el chico se interrumpió a sí mismo limpiándose con brusquedad las incipientes lágrimas que luchaba por no derramar
-Bert, dímelo por favor
- Hacía mucho que nadie hacía algo así por mí. Perdóname, porfavor. Es una hermosa sorpresa, Candy, es solo que hacía mucho desde la última vez que alguien me preparó un pastel
-Piensas en ella ¿Verdad? En la señora Rosemary- se aventuró a preguntar la chica. Habían compartido mucho más que recuerdos y ella estaría ahí para él, quisiera hablarlo o no
-Ella fué como mi mamá, me educó, me consintió, me entendía. Permaneció a mi lado aún a costa de todo, y de todos. Gracias a ella soy quien soy. Tú sabes que conocí a mi madre solo por fotografía, pues falleció casi cuando nací. Rose fue la mujer que me cuidó siempre. Ella hizo que mi infancia tuviera diversión, cuando estaba con ella, podía ser libre. Y contradecía siempre las clases que recibía de los tutores, acerca de mis obligaciones, acerca de las ideas absurdas de clases sociales que predominaban en la época... Gracias a su influencia, pude ayudar un poquito a los que necesitaban de mí. Cuando crecí, quise conocer antes de preconcebir una idea. Pero lo más importante, es que cuando estaba con ella, podía ser yo, podía ser un niño y actuar como niño…
-Estoy segura que estaría orgullosa de ti, pequeño Bert
- Todo cambió cuando ella se fue. La soledad se volvió asfixiante. Ni siquiera me permitieron acercarme al funeral, estuve con George todo el tiempo, observando todo desde lejos; desgarrándome por lo estricto de las decisiones sobre mí persona y viendo al hombre que fungía como mi protector, quebrarse por primera vez. Las cosas cambiaron demasiado con su ausencia. Perdí el rumbo. Era solo un chico entonces. Por muy rebelde que fuera, sabía que mi destino seguiría siendo el mismo, odié que mis futuras obligaciones me hicieran vivir así. Hasta que tuve la catarsis en la colina de Pony, y entendí que la libertad no se trata de hacer lo que uno desee sin consecuencias, se trata de tomar la decisión correcta. Parece tan lejano ahora… A pesar de todo, el dolor de su ausencia siguió presente cada día hasta que poco a poco, dejé de atormentarme a mí mismo, intentando bloquear los recuerdos, tanto desoladores, como felices. Nunca… Nunca festejé un cumpleaños desde su partida…
-"Así como las flores vuelven a crecer y se marchitan, vuelven a crecer más hermosas que antes, también las personas una vez muertas renacen todavía más hermosas en nuestro corazón..." Esas palabras se las dijo a Anthony antes de fallecer. Él me lo contó.
El rubio permaneció en silencio unos instantes, reflexionando la frase dicha por su novia y finalmente dijo:
-Suena tanto a ella… Nunca había escuchado algo así. Era una mujer muy inteligente y avanzada a su tiempo.
- Debió ser maravilloso tener una mamá así, aunque fuera por poco tiempo, aunque no hubieras nacido de ella… Peor hubiera sido no tenerla…
-¡Candy!
Los chicos se fundieron en otro abrazo, consolándose, comprendiendo mutuamente el dolor implícito en esa charla. Cuando se separaron, él acaricio el rostro femenino y con dulzura le preguntó
-¿En verdad tú lo hiciste?
-¡Por supuesto! Igual que el que comimos en Florida
-¿En serio? Y ¿Porqué no me habías dicho nada? Hubiera apreciado más el detalle
-Estar contigo ya hace especial el momento. Pero vamos, pide un deseo y sopla la simbólica vela; verás, tuve miedo de ocasionar un incendio con las 87 velitas que requería el cumpleaños del tío abuelo
-¿87? ¡Esta sí me la pagas!
Abrazándola por la cintura, comenzó una leve tortura de cosquillas, ante los gritos y risas de la chica.
-¡No, Bert, no! ¡Pa… Ja, ja, ja… ra por… Ja, ja, ja… favor! Ja, ja ja ¡Ya basta!
-¿87? ¡Atrévete a decirlo otra vez!
-¡No! Ja, ja, ja. No me escuchaste bien, quise decir ¡Ahh! Ja, ja ja ¡27! ¡27!
-¿17?
-Sí, Bert, sí. Ja, ja, ja. Lo que tú digas ¡17!
-¡Pero qué tío abuelo tan más joven tienes! –exclamó jugando y abrazándola con suavidad
-Sí, es un príncipe, que conocí en mi amada colina
-Mmm ¿Y cómo es?
-¿El príncipe? Es el chico máaas guapo que he visto jamás, posee unos ojos tan hermosos, como el cielo por la mañana. Y una voz dulce pero muy varonil, además de la sonrisa más bella que puedas imaginar, que tiene el poder de iluminar cualquier sitio donde él se encuentre. Imagínate que me enamoré de él cuando era una niña, y nunca dejé de pensarlo y de buscarlo en todas partes y en todos los chicos que pasaban frente a mí…
El rubio la observaba con ternura, escuchándola atento, tratando de no sonreír sin conseguirlo. Ella era quien iluminaba sus días. La amaba. Tal cual era.
-Pero déjame contarte un secreto: ¿El tío abuelo? ¡Es un vejestorio que cumple 87! –se mofó ella soltándose de su agarre y corriendo al otro lado de la barra de la cocina
-¡Pequeña bribona!
-Vamos, pide tu deseo ya, está cayéndole cera a tu obsequio y vas a tener que tirar ese trozo
El chico sopló a la vela y le dedicó la sonrisa más espectacular que había visto. Por un momento, vió vestigios de lo que en realidad había sido la época feliz del "pequeño Bert", en esa mirada brillante y la expresión pícara.
La rubia sirvió té y Albert sirvió dos generosas porciones de pastel
-Me encanta que disfrutes los postres tanto como yo, pero ¿No deberías probarlo primero? Si no mal recuerdo, mi cocina, nunca fue tu máximo deleite
-¿De dónde sacas semejante afirmación?
-Del hombre amnésico que dijo que "hacía mi mejor esfuerzo y eso bastaba". Pero no me molesta, solo que no me gustaría que te forzaras a algo que no te gusta. Si no deseas más luego de probarlo, no me enojaré, promete que me dirás la verdad ¿Sí?
-Candy, el pastel de Florida estuvo delicioso. Pero mis favoritas siempre han sido las moras. Incluso las recolectaba en Lakewood. Crecen el bosque ¿Sabes?
-Sí, lo recuerdo. Siempre tenías frutillas en la cabaña. En especial moras. Pensé que era justo porque crecían mucho en la zona
-Me gusta pensar que puse mi granito de arena para lograr que crecieran cada vez más arbustos. Mmm, ¡Esto está delicioso, Candy! Juro que acabo de tener un éxtasis
-Ja, ja, ja. ¡No exageres!
-Es verdad, el pan es esponjoso, dulce y con un toque avainillado que contrasta con la ligera acidez de la moras. ¿Dónde aprendiste a hacerlo?
-Doug me enseño
-Vaya, pues felicidades. Has realizado un trabajo estupendo. La alumna superó al maestro y con creces
Candy en verdad estaba complacida de que a Albert le hubiese gustado el pastel, pero muy dentro de ella, suponía que era un cumplido amable de su querido novio. Sin embargo, al verlo terminar su ración y servirse otra más, supo, que al fin había dado en el clavo respecto a una de sus comidas favoritas.
Como una veloz ráfaga, le llegó el recuerdo de Terry en su reencuentro en N.Y. Habían tomado un café en un pequeño establecimiento y ella le había insistido en comer un bocadillo con ella. Pero él había contestado con sinceridad que "odiaba los dulces y postres". Quizá fuera una tontería, pero a ella, una amante confesa de éstos, le había molestado aquella diferencia, y ver a su prometido disfrutando sin remordimiento un pastel, la emocionó. Y se sintió feliz.
"Cuando me enamoro de alguien, siento como si cocinara dulces postres
¿Esa es la única razón? Tal vez,
A las diez, a las once y en la tarde
La hora del té, en casa de Candy ¡es cinco veces al día!
El aroma a jabón puede ser tan bueno, pero quiero ser la chica que viene con la brisa, oliendo a pasteles"
-¿Has hablado con Dorothy, pequeña?
-No, pequeño Bert. ¿Sucede algo?
-Ella dejará de trabajar con nosotros. Se marcha con Doug a Los Ángeles
-¿A Los Ángeles? Pero si Doug es el cocinero del Hotel de Florida
-Era. ¿Recuerdas al señor Whitman?
-Claro, el jardinero en Lakewood
-Desde que yo era niño, por cierto. Él se retiró, y se fue con su familia a vivir a Los Ángeles. Continuó su amistad con Doug y le propuso abrir su propio negocio allá. Al parecer no lograba encontrar un buen pan en la zona y creyó que alguien de su talento, lograría un éxito inmediato. El caso es que lo hizo. Dejó el hotel luego de capacitar adecuadamente a su remplazo y lo está logrando, es un pequeño bistro, pero le empieza a ir bien. Y le ha pedido a Dorothy que se vaya con él.
-¡Qué bien! ¡Es una noticia estupenda!
-Me parece que le ha pedido matrimonio. Pero no estoy seguro, creo que en todo caso, ella te contará.
-¡Fabuloso, Bert! Toda la gente que conocemos se va a casar.
-Sí, parece que nos hemos puesto de acuerdo ¿No?
-Me gustaría que Tom conociera a alguien especial. Y George…
-Con George no insistas. Ya te lo he dicho
-Lo sé, lo sé. Pero es tan triste que estén solos… Me gustaría que todo el mundo fuera tan feliz como yo lo soy contigo
-Candy, yo también soy muy feliz a tu lado. Vámonos a dormir, o seguiré comiendo pastel y tendré una indigestión. Está delicioso, no sé cómo pagarte esta sorpresa
-Mmm. ¿Comerías conmigo?
-Tendré que hablarlo con George, me parece que tenemos una reunión al medio día, pero haré lo posible ¿De acuerdo?
-Todo lo posible –insistió la rubia
-Es un trato…
Subieron a sus habitaciones, se despidieron y cuando el chico estaba a punto de dar la vuelta hacia la suya, cuando ella lo sujetó de la mano y antes de que se marchara, le dijo:
-Bert, sabes que nunca más estarás solo ¿Verdad?
-Ni tú. Te quiero
- Te quiero…
Esa noche, Albert tuvo problemas para conciliar el sueño. Hacía tanto que no se permitía recordar a su amada Rosemary. a sus padres, los años felices en Escocia. Apenas los pensaba. Estaba orgulloso de sus antepasados, siempre lo había dicho. Y deseaba honrar el nombre de su padre tanto en la empresa, como en la familia. El recuerdo de Rose era siempre tierno e indiscutiblemente su influencia era notoria. La mirada dulce de Candy se la recordaba bastante. Y su actitud desenfadada, también. Cuando la conoció, no pudo evitar pensar ella. Pero en algún momento, su pequeña Candy había crecido, y se había convertido en una mujer fuerte y hermosa a la que no podía ver de manera fraternal. La convivencia llena de confianza y complicidad, su interés por ayudarlo cuando se hallaba perdido, su férrea actitud de independencia a pesar de ser una heredera –su heredera- lo había llenado de orgullo desde aquella ocasión en que recibió la carta que le anunciaba su decisión de estudiar enfermería. La manera en que cuidaba de él. La preocupación constante por su salud –mejor ni mencionarle los dolores de cabeza o estaba seguro, lo obligaría a permanecer en cama más de lo necesario- Y la autoridad enérgica pero de verdadero interés con que se dirigía a sus pacientes, que sabía la ayudarían en su papel de futura matriarca; todo había hecho que se enamorara de ella. Tenía razón, con Candy a su lado, nunca más se sentiría solo…
La siguiente mañana, Candy deseaba con todas sus fuerzas, que Albert tuviese un cumpleaños tan feliz como el que él había planeado para ella. Al menos, lo intentaría. Primero, hizo que todos desayunaran con él. Incluso las chicas estaban allí. George había sido invitado también. Quería que Albert se supiera parte de una gran familia, no solo de una en la que él era el responsable, el gran patriarca; sino una que lo amaba y lo acogía como un ser plenamente amado. Tuvieron una convivencia agradable, pero corta. Incluso la tía abuela se mostró relajada. El día, apenas iniciaba. Y Candy tenía un par de cómplices…
Pasando el medio día, George llegó al despacho de Albert para ir a la reunión con los socios. El rubio, recordando el acuerdo previo con su novia, le pidió cubrirlo solo por ese día, a lo que el pelinegro se negó rotundamente
-No, William, no. Tú mismo aceptaste agendar hoy
-Lo sé George, sabes bien que jamás celebro mi cumpleaños. Pero es importante para Candy. Hazlo por ella
-No me chantajees William. Haré lo posible por terminar la reunión lo más temprano posible y tendrás parte de la tarde libre. Pero no puedo hacer más. Es tu responsabilidad.
-Lo sé, lo sé. Pues vamos, esperemos que esta gente sea puntual. Sigo sin entender porqué aceptaste ir a un hotel en vez de invitarlos a venir
-¿Para realizar negocios con los Andry? Te aseguro que serán puntuales. Son transacciones muy importantes, William. Tienen que asegurarse que estás comprometido. La sala de conferencias del Hotel Lexington es un terreno neutral
Ambos hombres se dirigieron en el lujoso vehículo a su destino. Pero George se detuvo repentinamente en el Parque Nacional de Chicago.
-¿Y ahora? ¿Porqué te detienes? Llegaremos tarde con los ¿Cómo me dijiste que se apellidan?
-No te lo he dicho. Estás muy distraído, William. Ven, acompáñame
-George, de verdad no estoy para juegos. ¿Te encuentras bien?
-Perfectamente, gracias. Solo quiero cruzar contigo algunas palabras. Ponerte sobre aviso de las circunstancias de los nuevos socios. No quiero que te lleves alguna sorpresa y mucho menos hablarlo en donde nos pudiera escuchar alguien. ¿No confías en mí?
-Claro que sí. Tienes razón, estoy muy disperso últimamente. Creo que debería visitar al doctor Martin. Quizá él podría ayudarme con algunos malestares que he tenido.
-¿Qué tipo de malestares? –preguntó el pelinegro con notable preocupación
-Nada que no se quite con un analgésico. Pero no me haría mal charlar con él.
-William, no descuides tu salud, por favor. Recuerda lo que le ocurrió a tu padre
-Mi padre murió joven por creer que el trabajo era lo más importante en su vida. Yo tengo otras prioridades.
-Pero tú tuviste un accidente hace un par de años, donde perdiste la memoria. Creo que no deberías tomarlo a la ligera
-Ni siquiera sé porqué lo mencioné. Eres un sobreprotector, George
-Ni tanto…
-¿No?
-Si lo fuera, no te hubiera traído directamente hacia el regalo de la señorita Candy. Aunque he de aceptar que solo me convenció de traerte, no de acompañarte
Ante la mirada confusa del rubio, llegaron a un claro donde un enorme globo aerostático se elevaba sujeto a lo que parecían unas estacas, con cuerdas
-¡Feliz cumpleaños, Albert! –gritaron Candy y Stear asomándose por la canastilla
-¡Santo Dios! ¿Qué… qué hacen allí? –preguntó temiendo escuchar la respuesta
-¡Es tu regalo de cumpleaños, Albert! –gritó su emocionada novia
-Pe…
-Es completamente seguro, Albert. Yo mismo lo construí –aseguró Stear
-Es exacto lo que me temía- susurró ante la mirada divertida de George
-¡Vamos Albert! Sube aquí conmigo –gritó la chica señalando la escalera al borde de la canastilla
-Pagarás por esto George… -amenazó jugando a su querido mentor
El hombre, le mostró las palmas de las manos en señal de rendición
-Ella quería darte un regalo que nadie te hubiera dado antes, y por supuesto, que tú mismo no hubieses comprado… Anda, sé valiente – añadió como si a un chiquillo se dirigiera
El rubio trepó con agilidad la escalerilla de cuerdas. Cuando se inmergió a la canastilla, el movimiento le ocasionó un ligero vuelco en el estómago, o quizá era producto de los nervios. La chica se precipitó a abrazarlo y con calma le aseguró sorprendiéndolo aún más
-Stear y yo ya hemos volado en globo, no te preocupes. Todo va a estar bien
El pelinegro procedió a explicarle con rapidez el principio de Arquímedes en que se basa el funcionamiento de los globos aerostáticos y su amplio conocimiento sobre la materia, además claro, de la experiencia adquirida en el frente.
Albert, no muy seguro, por primera vez quizá en años, sentía la adrenalina corriendo por su cuerpo. Ni el disparo del guardabosques, ni la explosión del tren italiano, ni el ataque de Tongo, había hecho que su corazón latiera con tal fuerza. Le dolía el pecho de expectación. Estaba ¿Emocionado? Sopesó que quizá no eran simples recuerdos, tal vez su vida entera estaba pasando delante de sus ojos, había escuchado que eso era común cuando estás a punto de morir. Pero ¿Qué rayos le pasaba? Él, que había huído de casa a los 12 años, que se había lanzado sin pensar a la cascada para salvar a una niña, que había decidido vivir como un trotamundos sin apoyo económico, que había expedicionado temerario en África, que había domado a un león… Sí, estaba muy emocionado. ¡Eso era! ¡Jamás se había imaginado siquiera el poder volar! La voz de Stear, irrumpió en sus pensamientos, justo cuando una sonrisa ansiosa, empezaba a formarse en su rostro.
-¡Suéltalo, Archie!
El elegante muchacho, a quien no había visto por los alrededores, seguramente escondido para no ser tomado como parte del plan, zafaba los amarres del globo, mientras el pelinegro comenzaba a soltar algunos sacos de arena amarrados alrededor de la canastilla. Albert vió a George agitando el brazo y sintió a Candy abrazándolo con más fuerza. Su estómago, volvió a dar otro tumbo, causándole un ligero mareo, pero esta vez, la calidez emergente del globo, hizo que el refrescante viento, lo golpeara con deleite. ¡Estaban elevándose!
Comenzar a ver el paisaje desde arriba, lo extasió. Pronto olvidó la sensación de mareo, y empezó a disfrutar el viaje. La naturaleza del Parque era sublime a sus ojos. La plena libertad que experimentó al volar era catártica en muchos sentidos. Ahí, arriba, no había problemas, ni miedo, ni responsabilidades. Era solo Albert. Libre. Feliz.
-¿Te gusta?
-Candy ¡Este es el mejor regalo del mundo! ¡Gracias! Y gracias a ti también, Stear
-Todo el crédito es de Candy. Ella me ayudó a probar un prototipo pequeño donde planeaba llevar a Paty, y pedirle matrimonio, pero ahora no puede tener emociones fuertes, así que lo pospuse. Me prometió volar alguna vez conmigo, pero no sabe en dónde… El caso es que Candy pensó que para ti sería una experiencia nueva, y aventurero, como eres, sabía que lo disfrutarías.
-¿Cómo van los planes para la boda?
-La próxima semana llegan mis padres. Esperamos que los de Paty también lleguen y les daremos la sorpresa.
-Cuentas conmigo, lo que necesiten. No dudes en hacérmelo saber
-Gracias, Albert, quizá te tome la palabra. Aún no sabemos cómo reaccionen con lo del bebé. Pero lo que menos deseo es que la importunen o que se sienta mal de ningún modo. Me gustaría darles la noticia solo, pero Paty insiste en que debemos ser los dos.
-Yo creo que es una maravillosa sorpresa. Y si ustedes están seguros de eso, no importa nada más.
-Gracias, Candy. Tú sabes que la relación de Paty con sus padres es un poco distante. Pero ¿Qué puedo decir yo? Tiene años que no veo a los míos… El que ustedes nos apoyen, es vital para nosotros.
-Tienes razón, Janis no debió dejarlos tanto tiempo
-Ella es feliz al lado de papá. La tía Rose decidió estar con Anthony, pero quizá la tristeza de estar alejada de su esposo, fue un causal para agilizar su partida…
-Quizá, Stear…
Albert una vez más se sumió en sus pensamientos. Agradeció mentalmente a Rosey todos los sacrificios que hizo por él. Ella podía haber viajado con Anthony y Vincent, pero también era de su conocimiento, que la tía Elroy no dejaría viajar al patriarca con un simple marino. Debía permanecer en casa, escondido. Protegido. Preparándose para el futuro. Rosemary no había querido alejarse de él. Ese día, por diversas razones, no dejaba de pensarla. Y supo entonces, que podía recordarla sin dolor. Solo con el profundo amor que siempre le tendría. Y por primera vez, en años, se sintió en paz. Llevaría a cabo sus obligaciones con la frente en alto, y ella, donde quiera que estuviera, se sentiría orgullosa de él. Porque seguiría sus principios. Los valores que la valiente mujer le había enseñado a pesar de la obstinación de la tía. Y había elegido una mujer como compañera de vida, que los respetaba y compartía por sobre todo. Como si la chica leyera sus pensamientos, se permitió recargar la cabeza en el pecho masculino, brindándole más calma, si es que se podía. El rubio, se inclinó un poco y tomó posesión de su boca con ternura, subiendo de intensidad tratando de mostrarle todo el amor que albergaba por ella. Stear, impactado por la inusual demostración pública de afecto, se recargó en un costado de la canastilla, para disfrutar el viento golpear sobre su cara, brindándoles así a los tortolitos, un poco de privacidad y reflexionando sobre su inminente futuro. Le pareció escuchar la lejana voz de Albert, señalarle a Candy algunas zonas de la ciudad… Sus cavilaciones terminaron abruptamente, cuando escuchó gritar a su prima con todas sus fuerzas y a su locuaz tío respondiéndole con la misma intensidad:
-¡Te amo , Albert!
-¡Te amo, Candy!
Cuando se acercaron a un claro, cercano a la zona de la mansión Andry. Stear decidió que era el lugar ideal para aterrizar. Y con gran habilidad, hizo descender el globo suavemente. Albert le ayudó a sujetarlo con los aditamentos que Stear llevaba preparados, y se encaminaron a la mansión.
Aún eufóricos por el paseo, empezaron a correr riendo cual infantes, cuando Candy exclamó:
-¡No, no, no! Pensé que nos habíamos librado de mojarnos esta vez, pero ¡Está comenzando a llover!
-Estaban empapados pero riendo a carcajadas cuando llegaron a casa. De inmediato subieron a sus habitaciones a darse una ducha rápida y a cambiarse la ropa húmeda. Posteriormente, bajaron para cenar juntos. Pues era ya, quizá demasiado tarde para la comida.
Para su sorpresa, Albert encontró nuevamente a todos reunidos en el comedor: Archie y Annie, Stear y Paty, George, la tía Elroy y Candy lo esperaban. ¿Candy había sido más veloz que él? Eso quizá lo sorprendió más que cualquier otra cosa. La chica había dejado a la tía Elroy elegir el menú. Para beneplácito de la misma, se aseguró de que la cena fuera digna del jefe de la familia, solicitando la preparación de sofisticados y exquisitos platillos. Sin embargo, la traviesa rubia no se iba a perder el rostro complacido de Albert al tentarlo con un postre, por tanto, las cocineras habían realizado con esmero, un hermoso pastel para agasajar al festejado, que a pesar del suntuoso decorado, al chico le supuso mayor placer recordar el postre que su amada novia, había cocinado para él, y sin reparos, solicitó una porción del pastel que Candy había preparado la noche anterior.
La velada terminó con algunos divertidos de mesa, con todos riendo y divirtiéndose como en los tiempos cuando vivían en el Magnolia. La tía abuela agradeció a todos su presencia, y satisfecha por festejar con su sobrino por primera vez en años, se fue a dormir. George desfalcó a todos el póquer, ya que su acostumbrada impertérrita actitud, daba como resultado un blof magistral. Albert hubiera ganado si no fuera porque ante Candy, ya no podía fingir ni en el más mínimo detalle. Se leían con facilidad el uno al otro.
Se fueron a dormir posponiendo la apertura de regalos para el día siguiente. Pero como había sucedido en el cumpleaños de la rubia, con un chico colándose por la ventana de su habitación; el turno para devolver la visita, fue de ella. Con un ágil salto, llegó a su balcón, e introduciéndose con sigilo lo encontró en la tina. Ni siquiera tuvo que pensarlo. Necesitada de sus caricias, y a sabiendas de que no iban a consumar su amor hasta después de la boda, se introdujo desnuda a horcajadas sobre él, disfrutando la relajante calidez del agua y sus grandes manos posarse sobre su cadera. Estar entre sus brazos, era su sitio favorito en el mundo. Y no estaba dispuesta a desaprovecharlo…
CCCCCCCCCCCCCCCCCCCCCCCCCCCCCCCCCCCCCCCCCCCCCCCCCCCCCCCCCCCCCCCCCCCCCCCCCCCCCCCCCCCCCCCCCCCCCCCCCCCC
En CCFS, nosotros sabemos que Terry "odia los dulces", incluso la autora cambia los dulces compartidos en el Blue River Zoo, por palomitas de maíz. Pero a Candy parece ser un tema que le importa, y lo confirmamos en el texto en negritas , el cual es un poema escrito por Kyoko Misuki e ilustrado por Yumiko Igarashi en uno de los artbooks. Traducido al inglés por Charmaine Enriquez, y al español por Loba de día, a quien agradezco el poder compartirlo.
También en una de las cartas del epílogo, sabemos que Rosemary fungió como una madre para Albert, al perder a la verdadera de bebé. Él mismo nos habla de su influencia sobre su pensamiento y nos muestra un personaje hermoso, no es de extrañar que el güero haya resultado tan bueno.
Este capítulo, originalmente iba a explorar más en la relación entre Albert y Rosemary. Y el sufrimiento de su pérdida. Me ha costado mucho trabajo retomar el fic, justo en este capítulo. Desgraciadamente, me he dado cuenta, que ahora no estoy preparada para ahondar en ese tema, debido a mis propias circunstancias, así que quizá en un fic futuro lo realice. Estuve debatiéndome mucho si contarlo por aquí o no, debido a que al ser un sitio público, puede haber gente un poco loca buscando molestar. Pero por la lealtad de mis asiduos lectores que semana tras semana están al pendiente de mi actualización, y que me han mostrado su cariño, decidí que debo ser sincera. Hace un par de meses, desahuciaron a mi mamá, quien padecía una enfermedad cruel y terrible llamada alzheimer. Falleció hace poco más de un mes. Ha sido un evento que pese a estar mentalizada para aceptarlo, ha resultado muy duro. Pido disculpas por no cumplir con fechas establecidas, pero estaba fuera de mi capacidad, viviendo un proceso más largo y mucho más difícil de lo que creí. Quizá esa es la diferencia entre un profesional y una aficionada como humildemente, lo soy yo. Gracias por seguir aquí, conmigo, esperando y leyéndome a pesar de todo.
Espero de corazón, disfruten el capítulo, y sigan a mi lado en la recta final de esta historia. Por ahora, confío en no volver a ausentarme tanto tiempo.
Lo último que subí, es un songfic con George como protagonista llamado In my secret life, espero se den una vueltecita por allí y me comente qué les parece
…
condeza : Ya estoy de vuelta nena. Me alegra que te gustara el detalle de la tía tejiendo y de mi güero conmovido. Esperaba una dosis de catorrazos por el detalle, pero me dio mucho gusto que no haya sido así. Gracias por estar al pendiente
Yuukychan: Hola hermosa, espero que te encuentres mejor. Aquí en Puebla (México), de donde yo soy, los días están muy lluviosos, pero aún no se siente frío, más bien hace mucho calor. Ya estoy de regreso y no se van a librar de mí, en un buen rato
Nadia M Andrew: Gracias nena, te juro que no soy malita. Y menos con ustedes ni con mi güero que tantas satisfacciones me ha dado (en el buen sentido, que más quisiera estar en el lugar de la pecas jajaja) Y efectivamente, creo que este par de solitarios, han encontrado en el otro una familia.
Dominic: Estamos en la recta final del fic, pero aún faltan varios capítulos, debido a que no deseo dejar cabos sueltos, espero sigas disfrutándolo
Vere Canedo: Muchas gracias, por las porras y respecto a terminar el fic, no te preocupes, ya por ahí Milu y Chiquita andaban juntando leña verde para que me pusiera las pilas, no me vuelvo a desaparecer, no vaya a ser la de malas que me cumplan jajaja
gatitaandry : Hola preciosa, gracias por tus palabras. Y pues aquí seguimos
Laila : ¡Te había extrañado, hermosa! Me dio mucho gusto ver que te ponías al corriente con los capis. Y pues sí, la pecas ya tiene algo de experiencia pero sigue guardándose para la luna de miel ñaca ñaca, la martiriza el rubio que no se decide. La tía pues más bien no quiere que se coma la torta antes del recreo.
Amiriux : Sí nena, ¿Quién no quisiera poder darle un buen apapacho? Como dirían Las Chalanas Andrew "en esa cola, sí me formo" jajaja. Muchas gracias por tus comentarios
Chicuelita99: Muchas gracias por tus atenciones, por tu preocupación, por seguir a mi lado. Significa mucho para mí que gente tan valiosa esté al pendiente
Nadia Maturino: ¡Qué emoción! Me encanta cuando nuevas lectoras se atreven a comentar. De verdad es un gran honor que les guste mi trabajo. Muchas gracias, te mando un abrazo
Stear's Girl : Amiguita preciosa, el próximo capítulo, llegan tus suegros. A ver cómo les va a los muchachones. Pero con eso de que Janis también se comió la torta antes de… pues esperemos que las cosas no se pongan tan pesadas. Respecto al cumple de mi güero, pues me hubiese gustado ahondar más en sus porqués, pero bueno, ya será en otra ocasión… Fíjate que a mi me gusta que mi cumple sea en diciembre, como que me late el que toda la gente ande con el espíritu festivo, aunque de mí no se acuerden jajaja. En casa es el día de comenzar a preparar la cena de año nuevo, así que ese día es de chamba. Y los 15, pues ¿qué decir? Era yo una amarguetas a la que no le ilusionaba nadita cumplirlos, y mucho menos una fiesta. Pero bueh, la gente cambia. Ahora me emociona que mis hijos me hagan cartitas y detallitos.
Lukyta: Mi güero, ya conocemos parte de su historia. Él mismo en CCFS declara que Rosemary fue como una madre para él. Yo quería explorar esa parte de su vida, pues al final, la orfandad es algo que tiene en común con Candy. La soledad presente en su vida, también los hace empáticos. Pero me gusta la idea de que ellos mismos saben que no están solos mientras se tengan el uno al otro. Un abrazo
Ishylinda: jajajaa. Pues casi se indigestiona el güero por goloso, pero ¿Qué quieres? Otra cosa que tiene en común con Candy. No como otros que la tendrían a dieta…
Muchas gracias por las porras, amiga y sobretodo, por tu apoyo.
joce9814: Hola guapa, pues no sé como te llames por allá, si no yo misma te buscaba. Mándame un Mensaje Privado y chismeamos por ahí ¿te parece?
Lady Lyuva Sol: ¡Gracias! Me emocionan mucho tus palabras, amiguita preciosa, es un honor, que quienes me leen desde el inicio, no se hayan hartado y sigan conmigo. Me honras mucho, de verdad
Clau Ardley: Aww, pero ¿qué tal te festejó el güero, eh? Así hasta a mí me gusta celebrar jajaja. Y claro que con él, todas lloramos. Es un personaje tan completo, tan admirable que no queda más que amarlo en todas sus facetas y homenajearlo en los fics. Gracias por todo, preciosa. Sabes que tus palabras son muy importantes para mí.
AnaEdith: Originalmente, ese era mi propósito, originarle una catarsis al güero, al final, ha decidido formar una familia y varias cosas tendrán que cambiar. Al final, no pude ahondar en los sentimientos tal como deseaba, pero espero la intención sea válida.
Respecto a Stear, pues con lo que ha vivido, creo que debía madurar, y demostrarlo. En el siguiente capítulo, seguiremos viendo de qué está hecho. Respecto a la tía, creo que mpás bien presentía algo y por eso advirtió a Candy que no fuera a actuar como Paty… Lástima que su advertencia llegó un poco tarde jajajaja
Te quiero yo también, amiga hermosa. Y sabes que la admiración es mutua.
Josie: Pues sí, nena. Stear se puso las pilas y será el primero en tener chamacos. La verdad, después de intentar superar el trauma de la horrible muerte que le dio Misuki, yo solo quería felicidad para él. Un personaje tan bello, merecía un final feliz. Ni siquiera lo quiero leer con secuelas físicas de la guerra. Me gusta entero, en todos los aspectos, como siempre lo fue.
Amigocha: ¡ah, rubios y elegantitos! Awww qué ternura sería, pero habrá que leer qué les depara el destino a esas parejitas. Porque son muy inquietos. Veremos, veremos
Blackcat2010: ¡Exacto! La diferencia de Albert con otros personajes, es que él es un hombre que enfrenta la vida con la frente en alto, llevando a cabalidad sus principios y sin amargarse. Igual que Stear, que a mi parecer nos demuestra su valía a cada prueba que se enfrenta. Por eso es tan querido. Te mando muchos apapachos
pequiyas : ¡Muchas gracias, nena! ¡La que casi llora soy yo! Me halaga muchísimo tu comentario. Y espero no haber decepcionado con el capítulo
Gatita Andrew : Pues ese era mi objetivo, que Albert decidiera dejar atrás su dolor y pueda disfrutar su vida por completo. Desde estar con la mujer que ama y que lo ama por quien es en realidad, y gozar cada momento a su lado, desde celebraciones hasta el mero hecho de estar juntos. Espero que te haya gustado neniux
MiluxD :pues apenas si fueron unas lagrimitas, pero yo lo consuelo, no te preocupes, lo apapacho y le doy sus besucones. Jajaja. Muchas gracias por seguir leyendo Militu de pollito. (Cada que leo tu Nick, pienso en mi hijo, que se llama Dante Milan, pero su hermano le dice "Milanesa de pollo" o de cariño, "Militan o Militu de pollito" XD )
Faby Pru: ¿Te gustó el regalo? Yo creo que Albert necesitaba "soltar" muchas cosas que tenía dentro, para poder ser feliz y entregarse por completo a su futuro, espero te haya gustado lo que le dio la Pecas
: Gracias por las porras, y por tu apoyo. Aquí seguimos. Un abrazo
Fblaz : Gracias, nena. Y claro que mi güerito no se iba a enojar, si es un pan. (pa 'comérselo jajaja) Pero le hacía falta experimentar esa pequeña catarsis, según yo y mi cabecita loca. Pero no lo voy a hacer sufrir, o al menos no a propósito jajaja. Creo que aún le falta superar un pequeño trauma que tiene por ahí… Pero no digo más
Maryel Tonks: Según yo, sería lo más lógico, luego de que Stear y Paty también han sido algo solitarios. Ambos tienen a su padres, pero no con ellos. Así que a su bebé, lo van a procurar tener cerquita, aunque deban cambiar los planes a futuro. Así es la vida.
Albert tuvo una infancia terrible. Solo y escondido, siguiendo reglas y con tutores. Yo creo que el simple hecho de que no sea un amargado, habla muy bien de él. Estar con Candy, ha sido beneficioso para ambos, como dos solitarios que se complementan, son una pareja ideal a mi parecer. Abrazos
Faby Andley: Jajajaja, la pecas nos tiene traumada con su mala comida. Pero por algo en Florida se iba a aprenderle los trucos al panadero, algo bueno había de resultar. Si yo fuera a la playa, me la pasaría en el mar, no en la cocina. Mmm, quizá por mi chamba habitual jajajaa. Pero a mi güero le gustó y eso es lo importante. Otra cosa más que compartir. Abrazos
Sara: ¡Me alegra mucho que la paternidad de Stear haya sido tan bien recibida! Y la catarsis de mi güero a mi parecer era necesaria. Me cuentas qué te pareció. Gracias por seguir aquí, te mando u fuerte abrazo
Guest : No me pusiste tu nombre, pero me encantaron tus palabras. Te fijas en cada detalle de la historia y eso, como escritora, es algo que se agradece y mucho. Espero sigas comentando y no olvides poner tu nombre. Mil gracias
Chiquita Andrew : Muchas gracias por el empujonsote que me diste, nena. Hubiera seguido dormida en mis laureles otro tiempo si no fuera por tus palabras. Te quiero mucho
TsukihimePrincess: Paty no piensa en la herencia. Pero al estar alejada de sus padres, obviamente piensa en no decepcionarlos. Al final, ella solo quiere su apoyo, pues aparentemente no lo ha tenido o no ha sentido nunca.
Y la tía abuela, pues como que presintió algo y le advirtió a Candy, no es que le quisiera dar clases para decirle lo que tenía que hacer, más bien le advirtió sobre lo que no debe hacer todavía. Muchas gracias por tus comentarios, nena
CandyFan72: Sí, yo también ansío la boda. Y vienen varias! Y las consiguientes lunas de miel. Especial para golosotas como nosotras jajaja. Ya en serio, aprecio mucho tus palabras, hermosa. Me encanta que sigas aquí. Un abrazote
Sabrina Weasley: Pues yo no me quedo con las ganas de escribir las lunas de miel jajaja. Así qtenga que cambiar la clasificación. Ok, ok, quizá me modere un poco, pero de que no me aguanto, es definitivo. Me alegra mucho que te guste mi versión de Stear, en el próximo capítulo, conoceremos a sus padres!
Heidi : Pues ya estoy de vuelta. Muchas gracias por animarte a escribir, ojalá sigas leyendo y comentando. Lo aprecio mucho
sandra : jajajaaja. Dice Lizvet Ardray que este sí es "Un final esperado" Porque las tengo esperando a todas jajaja. Pero ya no lo vuelvo a hacer. Si a mí también me saca de onda que tarden en actualizar, se pierde el hilo conductual. Gracias por seguir al pendiente
Farii Andrew: ¡Qué gusto encontrarte por aquí! Me alegra que te esté gustando la historia y ojalá te animes a seguirla hasta el final, que por cierto, ya falta poco
